GAUGUIN EN EL CAFÉ

 


“Voy al café, en el bulevar, número 9. Todos van, la hermosa raza aria  viene y va. En el café, sobre el bulevar, número 9, dibujo, miro a mi alrededor, escucho, sin encontrar nada que me atraiga — así dice Gauguin en su “Diario íntimo” —. Las mesas del café, cubiertas de mármol, invitan a nuestro lápiz. Los helados atraen a la multitud, una promiscua multitud: todos están allí. Dibujo promiscuamente, también. Todo es hermoso, todo es feo.

¡Hola, una cabeza que conozco!  ¿Dónde demonios la he visto antes? El perfil es anguloso y trato de recordar quién puede ser. ¡Ah!, ya lo tengo : ¡ soy yo mismo! Me resigno, sin lamentarlo demasiado. Creía ser más buen mozo. ¡La verdad! En el número 9 la señora dice: “¿ Qué se servirá usted? ¿Supongo que champaña? Contesto modestamente:  “ Deme una menta”.

Ella, elegantemente vestida y con un pesado olor a verbena, bebe un pequeño vaso de cerveza. Los espejos me devuelven allá también rostros de hombres y mujeres; no son bellos. Y yo, sentado al lado de la mujer, me observo; “ Dicen que el amor hermosea”. Trato de convencerme; mi lápiz se rehusa despiadadamente.! La verdad!

 

(Imágehes— 1 – Gauguin -tahitianas en la playa- 1891- museo d ‘Orsay/ 2- Paul Gauguin- 1891)

PISSARRO

 

 

“Acuérdate —le decía Pissarro a su hijo  — que es la voluntad lo que lo hace todo. La voluntad de levantarte pronto por la mañana, de ir rápidamente a tu trabajo, de abstraerse, de crear todo un mundo. Pero eso no es aún bastante, la voluntad más grande es la de crear una obra que los otros deban comprender.”

 

 

”Yo trabajo como un negro, hijo mío, tengo diez cuadros frente a mi, con todos sus efectos.., figúrate tú desde mi ventana el barrio nuevo de Saint-Sevet, justo enfrente la estación de Orleans toda nueva y brillante, y con multitud de chimeneas enormes y pequeñas. En el primer plano, barcos y agua, a la izquierda la estación y el barrio obrero que corre a lo largo de los muelles hasta el puente de hierro: es la mañana ante un sol brumoso… , es bello como Venecia, tiene un carácter extraordinario, ¡es bello!… es el arte y nuestras propias sensaciones. No existe más que este motivo, hay maravillas a derecha e izquierda…Yo amo mucho más esto  que la hipocresía de los sentimientos…”

 

 

’He comenzado, hijo mío, mi serie sobre los Bulevares; es un motivo grandioso que es necesario interpretar con todos los efectos posibles pero que es terriblemente difícil, es casi representar a vuelo de pájaro automóviles, ómnibus, personajes entre los grandes árboles, grandes mansiones que es necesario pintar… No hace falta decirte que es urgente que yo me ponga a la tarea.”

 

 

Gauguin decía de él: “Si se examina la obra de Pissarro en su conjunto, se encuentra en él, a pesar de sus fluctuaciones, no sólo una excesiva voluntad artística que no se desmiente jamás, sino también un arte esencialmente intuitivo de hermosa estirpe… ¡Imitó a todo el mundo, diréis! ¿Por qué no? Todo el mundo lo ha imitado también, pero reniega de él. Fue uno de  mis maestros y no reniego de él.”

 

 

(Imágenes —1- pixels/ 2- Cristies/ 3-reprobart/ 4- rue Saint Honore – 1897/ 5- Pissarro)

LA MÚSICA Y ROBERT WALSER

 

 

“La música es para mí lo más dulce del mundo. Amo las notas hasta lo indecible.  Para oír una nota, soy capaz de saltar mil pasos.  A menudo, cuando recorro en verano las calles calurosas y resuena el piano en alguna casa desconocida, me detengo creyendo que debería morir en ese lugar —escribe Robert Walser en 1902 —. Me gustaría morir escuchando una pieza musical. Me lo imagino tan fácil, tan natural, y sin embargo es imposible, como es lógico. Las notas son puñaladas demasiado débiles. Las heridas de tales punzadas escuecen, claro, pero no destilan pus. Manan tristeza y dolor en lugar de sangre. Cuando las notas cesan, todo vuelve a serenarse en mi interior.  Entonces me pongo a hacer mis deberes escolares, a comer, a jugar, y lo olvido. El piano emite la nota más fascinante, aunque la toque una mano chapucera. Yo no escucho la ejecución, sino sólo las notas. Nunca podré convertirme en músico, porque nunca me hartaría de la dulzura y la embriaguez de la composición. Escuchar música es mucho más sagrado. La música siempre me entristece, al modo de una sonrisa triste —gratamente triste, me gustaría precisar —. No consigo encontrar alegre la música más divertida, y la más melancólica no me resulta demasiado triste y desconsoladora. Ante la música siempre me embarga una sola sensación: la de que me falta algo. Nunca llegaré a saber la razón de esa dulce tristeza, y nunca intentaré indagar en ella. No deseo saberlo. Yo no deseo saberlo todo (…)  La música me encuentra dondequiera que yo esté en ese momento preciso. Yo no la busco. Me dejo halagar por ella (…) Cuando no escucho música, me falta algo, pero cuando la escucho es cuando de verdad me falta algo. Esto es lo mejor que sé decir sobre la música.”

 

 

(Imágenes -1-Xavier Bueno- 1942/ 2-Edgar Degas)

UN SUBMARINO

 

 

“En lo profundo del mar, muy abajo, algo tenía una cita con el mar y con este barco y con los marineros que iban a bordo. Era una especie de pez, su vientre era gris y negro, no se parecía a ningún pez que hayas visto antes, su cabeza era más brillante que cualquier otra cosa que hayas visto antes. Puedes llamarlo pez de acero, o hierro pisciforme. Su cuerpo está lleno de engranajes. Tuvo una cita con nosotros. No se parecía en nada a un animal estúpido. No tenía boca, no hacía ruidos mientras nadaba, no podías oírle, no sabías si se acercaba. Su cerebro era algo inaudito en la naturaleza. Al acercarse su ojo brillante se fija en el barco como el olfato de un tiburón  en la sangre, percibía desde lejos a todos los marineros que iban a bordo. Este pez era nuevo en el mar, era el terror y el espanto de Dios, pero no podía aterrorizar a los hombres, por mucho daño que pudiera hacerles, pues estaba fabricado por ellos.”

James Hanley“La canción del marinero”

(Imagen -Felix Vallotton

¡PADRE MÍO!

 

 

”Esta luz de Sevilla… Es el palacio

donde nací, con su rumor de fuente.

Mi padre, en su despacho. — La alta frente,

la breve mosca, y el bigote lacio —.

Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea

sus libros y medita. Se levanta;

va hacia la puerta del jardín. Pasea.

A veces habla solo, a veces canta.

Sus grandes ojos, de mirar inquieto

ahora vagar parecen, sin objeto

donde puedan posar, en el vacío.

Ya escapan de su ayer a su mañana;

ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,

piadosamente mi cabeza cana.”

Antonio Machado“Soneto” –  “Nuevas canciones” (1925)

(Imagen – Pierre Auguste Renoir1876)

UN ALMA MORA EN MI ALMA

 

 

“Hay personas a las que enterramos en la tierra, pero las hay especialmente queridas que tienen nuestro corazón como mortaja. Su recuerdo se mezcla cada día con nuestras palpitaciones; pensamos en ellas lo mismo que respiramos, están dentro de nosotros por una dulce  ley de la transmigración de las almas propia del amor. Un alma mora en mi alma. Cuando a través de mí se hace un bien, cuando se pronuncia una palabra hermosa, esa alma habla, actúa. Todo lo bueno que hay en mí emana de esa sepultura, como emanan de un lirio los aromas que perfuman la atmósfera.”

Honoré de Balzac – ‘El lirio en El Valle”

(Imagen – Edouard  Manet- 1882)

VIAJES POR EL MUNDO (16) : VENECIA

 

 

“Sobre el agua verde, azul o gris

de los canales y del Canal,

hemos recorrido Venecia

de San Marcos al Arsenale.

Al fuerte viento de la laguna,

que la orienta a su gusto,

he visto girar tu Fortuna,

!oh Dogana di Mare!

Sopla del Adriático,

débil brisa o siroco,

!mala suerte, si tu dedo me indica

Fusina o Malamocco!

La góndola nos balancea

bajo el felze y, con su mano

el  ferro golpea el silencio

que dormía en el aire marino.

El sol calienta las losas

en la Riva degli Schiavoni;

¡tus recodos y tus dédalos,

Venecia, los conocemos!

El agua riela; el mármol se mella;

los remos se hacen eco,

cuando se pasa por la sombra fresca

del Palacio Rezzonico.”

Henri de Régnier – “Venecia’ (traducción de Juan José Delgado Gelabert)

 

 

(Imágenes – 1-Edouard Manet – 1874/ 2-Anders Zorn -1874)

PARÍS, BALZAC

 

 

“Para mí, París es una hija, una amiga, una esposa, cuya fisonomía  me encanta siempre porque para mí siempre es nueva. La estudio a todas horas y cada vez descubro en ella bellezas nuevas. Tiene caprichos, se esconde bajo la lluvia , llora, reaparece brillante, iluminada por un rayo de sol que cubre de diamantes sus tejados. Es majestuosa aquí; coqueta, allá; pobre, algo más lejos. Se duerme, se despierta, es tumultuosa y tranquila. ¡ Ah, mi querida ciudad, cómo ella es luminosa y orgullosa en una noche de fiesta; luminosa, ella salta, ella tiembla!”.

Balzac, “Le Mendiant”, 1830

 

 

(Imágenes -1- París – Konstantin Korovin/ 2- París –  boulevard Montmartre- Camille Pisarro)

CONFIDENCIAS DE DELACROIX

 

 

“El pintor es mucho más dueño de lo que quiere expresar que el poeta o el músico, que están en manos de sus intérpretes; – lo escribía así en su “Diario Eugene Delacroix  el 20 de octubre de 1853 , a los 55 años – ; la obra del pintor no se halla sometida a las mismas alteraciones, en cuanto a la manera en que es comprendida en diferentes tiempos. La moda que cambia, los prejuicios del momento, pueden hacer que su valor sea considerado de un modo completamente diferente; pero, en fin, siempre es el mismo: queda tal y como quiso el artista que fuese, mientras que no ocurre lo mismo con una obra que se ve sometida a la libre interpretación, como las obras de teatro.”

 

 

Seis dias después escribe: “no hay que tener demasiada benevolencia en el caso de los genios singulares, hacia lo que se ha llamado sus negligencias que hay que llamar más bien sus lagunas, no pudieron hacer más que lo que han hecho. A menudo han sufrido mucho en trozos que son muy débiles o muy desagradables. Este resultado no parece ser raro en Beethoven cuyos manuscritos están tan corregidos como los de Ariosto.

 

 

La gran exposición actual del Louvre sobre Delacroix lleva a releer su apasionante Diario. “Los accesorios – dice el 3 de Julio de 1861 –  contribuyen enormemente  al efecto y, sin embargo, hay que sacrificarlos siempre. En un cuadro bien ordenado lo que llamo accesorios es algo infinito. No solamente los muebles, los pequeños detalles de los fondos son accesorios, además de los ropajes y hasta las mismas figuras, y en las figuras principales, algunas partes de ellas. En un retrato en que aparecen las manos, estas mismas son accesorio.” Y el 8 de marzo de 1860: “ todo hombre de talento que compone no debe de tratarse como un enemigo. No hay que ser demasiado exigente. Debe de suponer lo que la inspiración le ha dado su valor. El hombre que vuelve a leer y que tiene la pluma en la mano para corregirse es en mayor o menor grado un hombre diferente que el inicial. Hay dos cosas que debe enseñar la experiencia : la primera, que hay que corregir mucho; la segunda, que no hay que corregir demasiado.”

 

 

(Imágenes -1- Delacroix – fotoarte/ 2-  Chopin – por Eugene Delacroix – wikipedia/ 3- Delacroix -Barca de Dante / 4-  Delacroix- Retrato del barón Schwiter)

EL DÍA

 

 

“Las muchachas vuelven de la cancha de tenis con la barbilla erguida.

El polvo de agua se irisa encima de los taludes cubiertos de césped.

Un tordo se acerca con pasos menudos para permanecer inmóvil.

Arden los troncos de los eucaliptos con la luz del día.

Los robles perfeccionan la sombra de su fronda de mayo.

Es lo único. Es lo único digno de ser tema de un canto : el día.”

Czeslaw Milosz– “A través de nuestra tierra

(Imagen-Felix Vallotton)

CÉZANNE VISTO POR RENOIR

 

“De quien guardo el recuerdo más vivo – le decía Renoir a Ambroise Vollard – es de Cézanne. No creo que, en toda la historia de los pintores, se encuentre un caso semejante al de Cézanne. ¡ Haber vivido sesenta y seis años y, desde el primer día que sostuvo un pincel, permanecer tan aislado como si estuviera en una isla desierta! Y también, junto a ese amor apasionado por su arte, una tal indiferencia por su obra una vez hecha, si es que tuvo la oportunidad de “realizarla”.

 

 

Cézanne era un gran artista, un gran hombre, un gran buscador. – le decía también Renoir  a Walter Pach -. Estamos en un período de buscadores más que de creadores. Amamos apasionadamente a Cézanne por la pureza de su ideal. Nunca le pasó por la cabeza otra idea que la de hacer arte. No tenía en cuenta el dinero  ni los honores. A Cézanne lo que le ocupaba era siempre el cuadro venidero – hasta el punto de que concedía poca importancia a lo que ya había hecho (…) Cézanne era un hombre de grandes cualidades y de grandes defectos. Sólo que cualidades y defectos no tienen ninguna importancia. Lo que cuenta es siempre esa pasión del artista, que te arrastra con él”.

 

 

(Imágenes-1- Cézanne- autorretrato/ 2- Cézanne – fumador – foto  state – Hermitage museum/3- Renoir- autorretrato)

MI MADRE PONÍA A HERVIR LA OLLA CON AGUA

 

 

“Mi madre ponía a hervir la olla con agua,

así, antes de coger el autocar de la mañana,

me lavaba el cabello.

Me decía: “Esta mañana tienes que lavarte la cabeza”.

Vertía el agua con un pequeño cuenco de bronce

y me masajeaba lentamente el cabello.

Yo estaba con la cabeza inclinada en el lavabo,

con los ojos que me ardían de sueño.

Nunca tuvimos el butano, en nuestra comarca,

siempre nos las arreglamos con el fuego o con el agua calentada sobre el fogón.

Esta noche recuerdo el ruido del pequeño cuenco que bajaba a la olla,

las manos de mi madre que vertía el agua sobre mi cabeza,

lentamente, temiendo que no bastara”.

Andrea di Consoli – (Poesía italiana del siglo XX) – (edición de Emilio Coco)

(Imagen – Emile Levy)

LA INFANCIA EN EL ARTE (1)

 

 

Mira la niña el pájaro muerto sobre la mesa y apenas se atreve a tocarlo. La mano no se decide a rozarlo. Hay un mirar perplejo, una indecisión en las pupilas que observan. La palma abierta de la mano izquierda paraliza el aire antes de hacer nada. No sabe qué hacer con esas alas abiertas, con ese cuerpo que es la fragilidad de la inmovilidad.

 

 

Se han alejado los bodegones y las naturalezas muertas, se han apartado los estudios y también los libros permanecen en penumbra; descansan el tintero y la pluma. Sólo está el silencio del juego y el esbozo en sonrisa del niño que sigue los movimientos sobre la mesa. El tiempo ha entrado en esta habitación de la niñez. Fascinación de momentos que él recordará siempre cuando sea mayor, cuando quiera evocar aquélla pequeña figura que le imantaba, aquella peonza que no cesaba de girar y girar. Y cómo él la miraba y la miraba.

 

 

Los ojos perdidos bajo el gran sombrero de hombre adulto, los ojos de León Suys, hijo del arquitecto belga Tilman Suys, nos miran desde el Louvre cuando pasamos ante estas manos y este rostro delicado. ¿Es un cansancio el que delata este niño o es la fuga espiritual por donde escapan sus sueños?

 

 

Resuena el pífano en el museo d Orsay. Largos pantalones rojos sobre fondo neutro, negro muy nítido de la guerrera y los zapatos: adolescente anónimo perteneciente quizá a la banda de la Guardia Imperial. Nos mira cuando pasamos y nosotros miramos sus dedos y sus manos. Se ha detenido para tocarnos el pífano y planta decidido su pie en la superficie. Aún continuaremos oyendo su música cuando pasamos de sala en sala.

(Imágenes- 1-Jean Baptiste Greuze– El pájaro muerto-1800- Louvre/2.-Jean-Simeon Chardin– L Enfant au toton- 1870- Louvre/ 3.- Francois Joseph Navez-jeune garcon songeur- 1831- Louve/ 4.-Edouard Manet– El pífano- 1866- museo d Orsay)

SOBRE LA CONVERSACIÓN

 

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“El motivo de que haya tan pocas personas que resulten agradables en la conversación – leo en lasMáximas morales” de La Rochefoucauld – es que cada cual piensa más en lo que quiere decir que en lo que están diciendo los demás. Hay que  escuchar a los que hablan, si se quiere ser escuchado; hay que dejarles en libertad de hacerse oír y hasta de decir cosas inútiles. En lugar de contradecirles o interrumpirles, como suele hacerse, debemos al contrario, tomar parte en sus ideas y gustos, mostrarles que los escuchamos, hablarles de cosas que les atañen, alabar lo que dicen si lo merece y demostrarles que los alabamos más por convicción que por amabilidad. Hay que evitar discusiones sobre cosas indiferentes, hacer pocas preguntas inútiles y no dar a entender nunca que pretendemos tener màs razón que los demás, así como cederles de buen grado el privilegio de tomar una decisión.

Se deben decir cosas naturales, fáciles y más o menos serias, según el humor y la inclinación de las personas con quienes se conversa; no acosarlas para que aprueben lo que decimos, ni siquiera para que nos contesten. Cuando se han satisfecho de esta suerte los deberes de cortesía, pueden exponerse los propios sentimientos sin prevención ni tozudez, dando a entender que tratamos de apoyarlos con la opinión de aquellos que nos escuchan.

 

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Hay que evitar hablar mucho de sí mismo y ponerse a menudo como ejemplo. Nunca será excesivo el interés que pongamos en conocer la inclinación y alcances de aquellos con quienes hablamos, para unirnos a la opinión del que más talento tiene y añadir nuestras ideas a las suyas dándole a entender, en lo posible, que  las tomamos de él. Es de gran habilidad no agotar los temas que se tratan y dejar para los demás algo que pensar y que decir.

Nunca se debe hablar con aire de autoridad, ni utilizar palabras o términos exagerados. Podemos mantener nuestras opiniones cuando éstas son razonables, pero aunque las mantengamos nunca debemos herir los sentimientos de los demàs, ni dar la impresión de que nos escandalizamos de lo que dicen. Es peligroso querer adueñarse siempre de la conversación y hablar con excesiva frecuencia de una misma cosa. Se deben aceptar indiferentemente todos los temas agradables que se presenten y no mostrar jamás que queremos llevar la conversación hacia aquello de lo que nos interesa hablar”.

 

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(Imágenes-1-´René Magritte- 1963/ 2.- Pierre Bonnard- 1915/ 3.-Auguste Chabaud- 1908)

HOCKNEY

 

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“Mirad las pinturas de Piero della Francesca tan maravillosas y deliciosas de contemplar – decía David Hockney en 1979 al hacer un recorrido por su educación artística -. Pienso que toda persona amante de la pintura no podría sino amar a Piero della Francesca; no puedo imaginar que nadie las encuentre feas desde ningún ángulo que las mire. Cada pintura tiene un tema definido. Cada vez es un episodio de la Historia Sagrada, ¿ no es cierto?  Nuestro placer reside en la manera en que las pinturas están construidas; es eso lo que las mantiene, y no la historia. Pero nosotros ignoramos y no podremos nunca decir hasta qué punto el tema ha inspirado sus obras. Todo el mundo sabe que los artistas, ciertos artistas, tienen necesidad de un tema, que un tema puede ser fértil para su inspiración. Esto es verdad en pintura y en literatura. Ciertos artistas más que otros tienen necesidad de temas, pero se ha minimizado el tema hasta el extremo. En los años sesenta, el tema había sido completamente laminado; la abstracción lo había aplastado todo y la gente creía fírmemente que ese era el camino que debía seguir la pintura. No existía ninguna otra dirección. Incluso yo mismo lo pensaba, y lo pienso aún. Me decía : sí, estoy seguro de que ellos tienen razón, y eso lo he pensado hasta 1966. Es en 1965 cuando yo he pintado mis cuadros más abstractos, probablemente influidos, creo, por la abstracción americana, eso que se llamaba la abstracción fría. Pero lo que marcaba toda la diferencia, sin duda, es que yo tomaba la abstracción como tema, yo la comentaba, yo sentía la necesidad de tomarla como asunto.

 

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Debo admitir que pienso que la razón por la cual mis cuadros tenían cierto atractivo es porque se podía escribir alguna cosa sobre ellos. Uno puede hablar siempre de forma a propósito de una pintura figurativa, pero eso es otra cosa. Eso facilita las cosas para hablar de pintura. Por otro lado tenemos pintores como Barnett Newman; si se compara Newman con un pintor, digamos, como Degas, creo que se ve que Newman está ante todo preocupado por las ideas, y esto de manera obsesiva, porque él  no es tan buen artista como Degas. Él ante todo está preocupado por la teoría, mientras que Degas, aunque también esté interesado por la teoría, como todo buen artista, no puede ignorarla. Pero es el ojo de Degas, su punto de vista, el que cuenta, las respuestas que él encuentra, las respuestas que él siente.

 

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(Imágenes- 1-Hockney- 2005-artadaily org/ 2.-Hockney- 1965- national galleries of scotland/ 3.- Hockney- 2008)

VIVIMOS DE MODO TREPIDANTE

 

flores-bbve-Henri Fantin Latour- claveles- mil ochocientos setenta y cuatro

 

“Vivimos de modo trepidante.

Mas debéis tomar el paso del tiempo

como cosa sin importancia

entre lo que para siempre permanece.

Lo que transcurre aprisa

pronto ha de pasar,

tan sólo lo que queda

nos inicia.

No pongáis, oh muchachos, vuestro arrojo

en la velocidad,

ni en el empeño de volar.

Las cosas son morosas:

oscuridad y claridad,

la flor y el libro”.

Rainer María Rilke ( traducción Carlos Barral)

(Imagen.- Henri Fantin Latour– 1874)