LOS MUEBLES Y LAS HABITACIONES

 

“Cualquiera conoce lo socorrido que se vuelve cambiar de sitio los muebles. — escribe el cubano Antonio José Ponte en “ Una tirada del libro de los cambios” —.Se cambian porque llega un nuevo objeto a la parentela o porque no puede  traerse un nuevo objeto.

Quien lo haya hecho a menudo conoce que esos cambios consisten principalmente en un giro de las cosas: las paredes de la habitación permanecen fijas y lo que contienen adentro rota. Los muebles, los objetos y quien vive entre ellos, tienen sobre las cuatro paredes la ventaja de un día.

La ilusión termina al final de ese plazo. Después las cosas vuelven a lucir como antes, acopladas a la habitación.

Resulta muy difícil desarticular el orden que hemos dado a los muebles. Ellos no parecen dispuestos a permitir que las antiguas relaciones se rompan. Se aferran entre sí de modo que nadie puede apartarlos. El librero se agarra a la silla, la cama al espejo.

Cuando nos proponemos hacer cambios en una habitación lo que seguramente conseguimos es un cambio en la cardinalidad de las mismas relaciones de siempre. Entre los objetos y las paredes existe la misma relación que entre la aguja y el disco de una brújula.

El verdadero cambio consistiría en un cambio en las paredes. O en dejarlo todo e irse de la habitación.”

 

 

(Imágenes— 1- foto 2013/ 2-Edward Lamson Herry)

 

ESCUCHAR LOS RUIDOS

 

 

“Me siento en el silencio de la casa con el libro de  Peter Handke abierto sobre la mesa y me dispongo a escuchar los ruidos.  “El viento cálido arroja el polvo contra la ventana. — me va diciendo el escritor austriaco muy despacio —. Oigo el ruido de la cortina. Oigo el ruido de la arena que golpea los cristales. Oigo el ruido del armario abierto. Oigo el ruido de las mojadas hojas de los árboles. Oigo el ruido de los alambres estirados entre los álamos. Oigo el ruido de la llanta colgada en el granero. Oigo el ruido de las ropas mojadas que cuelgan en los alambres. Oigo el ruido de la puerta del granero que golpea contra la pila de leña. Oigo el ruido de un tren que pasa. “

 

 

Cierro el libro y  el silencio aparente de la casa domina sobre todos los ruidos. De vez en cuando cruje una madera. Esta tarde la dedicaré únicamente a oír y a escuchar, algo  que no hago nunca.  Ver qué me dice esta casa. Cerraré los ojos y concentraré mi atención en el rumor de los objetos tantos años viviendo conmigo. Esa  respiración de las cosas mudas que no están muertas y que tanta importancia tienen en la vida.’”

 

 

(Imágenes -1- Mateo Scherfenberg/ 2- Peter Handke- Wikipedia/  3-Rebecca Skinner -2019)

PEQUEÑOS OBJETOS

 

 

”Mis contemporáneos aman los objetos pequeños,

secas estrellamares que olvidaron el mar,

relojes tristes, parados, postales

enviadas desde ciudades que ya no existen

con una letra ilegible,

donde sólo se adivinan las palabras

añoro, o enfermo, o fin.

Admiran los vocablos extinguidos.

No quieren resplandor.”

Adam Zagajewski – “Antenas” – (traducción de Xavier Farré)

 

(Imagen -lynne parques)

ESPACIO MIRÓ

 

“Cuenta Juan Eduardo Cirlot en su “Diccionario de los ismos”  al hablar de lo que él llama la teoría infantilista en el arte que “consultados los niños de las escuelas de los Estados Unidos  sobre qué cuadros de los museos les agradaban más, contestaron unánimemente  que los de Miró, en especial su “Interior holandés”.

Ahora llega la noticia de que se reconstruye exacta y minuciosamente el taller de Miró, allí donde creó su atmósfera y su vida, “ y así reconstruir – señala la crónica – cómo Miró se movía por el espacio y cómo lo utilizó, además de identificar las manchas de pintura y asociarlas a obras concretas. El Departamento de Colecciones ubicó, gracias a filmaciones y fotografías de la época, todos los objetos, que, según el inventario, suman casi 4.000 piezas. De esta forma, se ha podido reconstruir fielmente, sin concesiones al artificio, el espacio original de los setenta, la época de máxima ebullición de Miró (…) La realización del inventario ha permitido descubrir que hay varios objetos duplicados en los talleres de Mont-roig y de Palma de Mallorca, y que dan cuenta de sus fijaciones: un retrato de Pablo Picasso, otro de Joan Prats, un sol de palma, una calabaza, un pez globo, un balancín, varias postales (…) Miró se dedicó a crear su propia pinacoteca, recogiendo objetos encontrados en la playa, en el campo o en las calles: esqueletos de caracolas, ranas, ratas o murciélagos; piedras; alambres; instrumentos de laboreo…”

 

 

También Cirlot habla de lo que él denomina  “folklorismo plástico” y comentando la obra de Joan Junyer anota que “ en su pintura se propone seguir, en ocasiones, los modelos ofrecidos  por la cerámica mallorquina: los belenes y las palomas de barro cocido, someramente recubierto de tintas fulgurantes y que le llaman al cultivo de ese estudio que, tangelcialmente, parece haber afectado asimismo a Miró y a Paul Klee, el de los objetos naturales: piedras de color recogidas a la orilla del mar, escamas, minerales diversos.”

Es en ese mundo cuidadosamente colocado por donde el pintor caminaba cada mañana, entre objetos, telas y pinceles, trabajando intensamente en su “espacio Miró”.

 


 

(Imágenes -1 – Miró – interior holandés- 1928  / 2- Miró- 1976- Andrew Weiss Gallery -artnet/ 3- Miró en su taller)

OBJETOS EN MI MESA DE TRABAJO

 

 

Una mesa limpia, una mesa cargada de objetos. Dos mundos distintos. Georges Perec en “Pensar/ clasificar” nos va contando lo que ocupa su mesa de trabajo: “una lámpara, una cigarrera, un florero, una caja de cartón que contiene pequeñas fichas multicolores, un gran secante de cartón duro con incrustaciones de carey, un portalápices de vidrio, varias piedras, tres cajas de madera torneada, un despertador, un calendario, un bloque de plomo, una gran caja de cigarros ( sin cigarros, pero llena de objetos pequeños), una espiral de acero donde se pueden deslizar las cartas en espera, un mango de puñal de piedra tallada, registros, cuadernos, volantes, múltiples  instrumentos o accesorios de escritura, una gran almohadilla, varios libros, un vaso lleno de lápices, una cajita de madera dorada, tres ceniceros, es decir, dos de más, que por otra parte están vacíos: uno es el monumento a los mártires, de reciente adquisición; el otro, que representa un encantador panorama de los tejados de la ciudad de Ingolstad, acaba de ser encolado; el que sirve tiene un cuerpo de material plástico negro y una tapa de metal blanco con agujeros.”

 

 

Una mesa limpia, una mesa cargada de objetos. Dos mundos distintos. Rudyar Kipling, en su Autobiografía – como lo recuerda Alberto Manguel en “Diario de lecturas” – enumera los objetos de su escritorio: “un largo plumero lacado, con forma de canoa, lleno de cepillos y de estilográficas difuntas; una caja de madera con clips y gomas; otra, de hojalata, con alfileres; en otra más, en un posabotellas, guardaba cosas que no necesitaba, desde papel de lija hasta pequeños destornilladores; un pisapapeles, una diminuta foca de piel con un peso en el interior y un cocodrilo de cuero que descansaban sobre algunos de los papeles; una regla de treinta centímetros manchada de tinta y un limpiaplumas decorativo que una criada a la que queríamos mucho nos regalaba todos los años, componían la guardia de honor de aquel ejército de pequeños fetiches.”

Una mesa limpia, una mesa cargada de objetos. Dos mundos distintos. Dos maneras de trabajar los escritores.

 


 

(Imágenes-1- Juan Gris – la mesa – 1914- Philadelphia museum/ 2-Aldo Calabresi/ 3-Catalina Keohe)

EL VÉRTIGO DE LAS LISTAS

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Tomando el título de Umberto Eco las gentes que van y vienen estos días por las calles llevan consigo – plegados y ocultos en la bodega  de los bolsos femeninos o simplemente anotados en el resplandor de los móviles – ideas, apuntes, sugerencias, posibilidades, propuestas, invenciones y pequeños escritos diversos y múltiples que van acumulando el llamado vértigo de las listas de compras, porque todas las tiendas, y entradas y salidas y escaparates y dependientas esperan ya desde hace días ese despliegue de los innumerables papelitos rojos o azules, desdoblados entre cálculos e imaginación, tachados, añadidos, reelaborados, suprimidos hasta alcanzar – o intentar alcanzar – el secreto del mejor regalo.

 

moda.-treeb.-mujer.-Hussein Chalayan

 

Las listas de compras han existido siempre. En la Biblioteca Británica se conserva, por ejemplo, la lista de compras de dos monjes tibetanos del siglo X, en viaje a la ruta de la Seda para adquirir cosas para su monasterio y allí puede leerse: “comprar un abrigo de seda, un par de pantalones de tela, manta gruesa y amplia, un cinturón negro de piel, una manta blanca grande, un abrigo de color humo de lana gruesa, una piel de lobo para mantas, cuatro paños de lana, un zapato de piel amarillo-blanco, una seda dorada, una gran cubierta de tierra roja, una segunda cubierta grande de tierra oscura, una piel para libro, una copa de plata, una copa hecha de madera, un bolso lleno de perfume, un bolso de piel de camello, una cuchara de fieltro, tres cuerdas, trapos de lavar y nueve telas rojas”.

Eso lo escribe el reverendo Ratnavrksa y Praketu y el testigo de ello es Kvam Aksara; está firmada la lista en el año del Mono, día 20 de Cvataja– China, siglo X.

 

objetos-unnn-Margaret Preston- mil novecientos veintisiete

 

Sin llegar al vértigo, listas de cosas – si no compradas sí cambiadas y mezcladas con otras -, las va acumulando Tom Sawyer tras todos sus cambalaches y negocios, y el resumen que consigue reunir son doce canicas, un trozo de vidrio azul que servía de lente, un carrete, una llave, una tiza, un tapón de cristal, un soldado de plomo, un picaporte, un collar de perro, el mango de un  cuchillo y una falleba rota. Todo ello podría unirse a través del tiempo a las numerosas listas de objetos hallados en una obra de Joyce, en lo profundo de unos cajones: un cuaderno de caligrafía, tres grandes botones, una caja que contenía el resto de plumillas, un viejo reloj de arena que se volcaba conteniendo arena, un broche de camafeo, algunas monedas astrohúngaras variadas y una lente de aumento de baja potencia. Y ello a su vez podría añadirse a lo que acumula y extiende sobre su mesa de trabajo el francés Georges Perec: una caja de cartón que contiene pequeñas fichas multicolores, un portalápices de vidrio, un despertador, una espiral de acero donde se pueden deslizar las cartas en espera, una gran almohadilla y un mango de puñal de piedra tallada.

Varias de estas cosas no sirven ya para nada. Se han transformado en recuerdos que ocupan un espacio. Y hasta que se vacíe ese espacio y en una mudanza o en una limpieza se vuelquen cajones y se purifique de algún modo esa gran mesa los recuerdos evocarán quizá – si se les observa con detenimiento – el instante y el día en que se compraron, aquella larga calle iluminada y extendida en el vértigo, un vértigo de listas de compras, afanes y pasos innumerables dados por las calles, cálculos y pensamientos en búsqueda de la ilusión.

 

moda.-3712ww.-por Phillippe Pottier.-1944.-Biblioteca Nacional de FRancia

 

(Imágenes.- 1.-passion- change-everyhing/ 2.-Hussein Chalayan/ 3.-Margaret Preston– 1927/ 4.-Philippe Pottier. 1944- Biblioteca Nacional de Francia)

 

CONSTELACIONES DE MIRÓ

 

figuras-mmju-Joan Miró

 

“Las manos están muy bien inventadas – le decía Miró a Cela -. Las rayas de la mano, el dibujo de la palma de la mano es como una extraña ramita caída en la tierra, está lleno de poesía. La cabeza por dentro, ¡caray!, está muy a menudo llena de cosas sin importancia. Eso de la memoria es un elemento peligrosísimo. La cabeza, por fuera, está bien: tiene fuerza plástica, es una cosa bella. Pero las manos son cosa como un alma… El entendimiento tiene el riesgo de deformar la gran fuerza inicial. Sí, eso es… El sexo es también como una constelación; tiene un

 

pintura.-99u.-Joan Miró.-Dancer.-1925

 

poder de poesía como un cometa o como un astro, es fosforescente… Las estrellas son fosforescentes… La voluntad es más importante que la memoria, que es fatal, y que el entendimiento. ¡El instinto, el instinto! ¡Eso sí! Cuando el instinto se debilita, juega la memoria. Con la memoria se hacen cosas muertas. En la pintura se ve. La pintura tuvo su importancia cuando tenía una aplicación directa. Después se hizo

 

figuras-tvvv-Joan Miró- mil novecientos veintiocho

individualista, fue como una evasión del individuo. Ahora vuelve a acercarse a la gente, es mejor así.

Se exhiben estos días los dibujos de Miró en Málaga y aún se oye la voz del pintor, desde su taller de Mallorca, hablando de las constelaciones, un  tema muy querido por él. “Hace veinte o veinticinco años volví sobre las constelaciones que ahora tienen cerca de cincuenta años o más. Un cuadro no se acaba nunca, tampoco

 

figuras-edde-Joan Miró

 

empieza nunca, un cuadro es como el viento: algo que camina siempre y sin descanso. Yo no tengo prisa, en el arte no caben las prisas…Yo tardo mucho tiempo porque pinto para mucho tiempo.., a la poesía le pasa igual, creemos que es un instante y es toda una vida y otra y otra… Yo siempre fui muy amigo de los poetas, la poesía es como una pintura… a mí me parece que la poesía está en todas partes, es como el aire, como la luz, y vive dentro de nosotros.

 

figuras-tffe-Joan Miró- mil novecientos treinta y tres

 

Hay que ser muy humilde, y muy generoso; la tierra puede ser soberbia, pero el hombre no (…) El hombre pisa la tierra y la tierra devora al hombre, es la regla general, es la ley. ¿Ves ese insecto que no se explica por qué el cristal de la ventana no es también aire, como el que hay antes y hay después? Su silueta es como una constelación que se fuera moviendo fugazmente, apresuradamente, pero

 

 

pintura.-977h.-Joan Miro.-collage.-1928

 

su esqueleto, en cambio, es blandísimo, parece de leche. Un cuadro no tiene ni principio ni fin, se sale del bastidor y del marco y sigue por el aire y chocando contra el cristal de la ventana, como los insectos. Un cuadro es como la artesanía, la vida es como la artesanía, como un arco iris que va de monte a monte…, todo viene del agua, del aire, de la tierra, del juego.

 

figuras.-98uu.-Joan Miró.-1925

 

El arco iris es maravilloso de dibujo y no digamos de color. Todo lo que está a su alrededor se transforma… El fuego es cosa impresionante. Las constelaciones… Hace veinte años pintaba constelaciones. Ahora he vuelto sobre aquellas telas, sobre aquellos cartones. Al poco tiempo empezó eso de los satélites artificiales… El fuego es algo misterioso, fascinante. Las lucecitas en pleno campo. Y el agua. Es maravillosa. Los dibujos que hace, los arabescos, la trayectoria de un insecto o de un pez que nada, la estela de los barcos, una piedrecita que cae… Es un mundo infinito… Es como la materia, no tiene fin, es como la tierra”.

 

pintores.-tt88j.-Joan Miró.- estudio de Miró en Mallorcca

 

(Imágenes.- 1.-Miró/ 2.- Miró- 1925/ 3.-Miró- 1928/ 4.- Miró/ 5.- Miró- 1933/ 6.-Miró- collage- 1928/ 7.-Miró- 1925/ 8.- estudio del taller del pintor en Mallorca)

EL LENGUAJE DE LAS COSAS

objetos-uynn-elconfidencial com

 

“Los objetos son con frecuencia la referencia más recurrente en el transcurrir de nuestras vidas – recuerda Deyan Sudjic en “El lenguaje de las cosas” -; los usamos para que nos definan, para que emitan señales sobre quiénes somos y quiénes no somos. A veces son las joyas las que juegan ese papel, en otras ocasiones son los muebles de nuestros hogares, las pertenencias más personales o las prendas que vestimos”. Cuenta también Sudjic que el diseñador alemán  Dieter Rams dedicó ingentes esfuerzos y mucha paciencia para diseñar objetos perfectos, capaces de de escapar a las modas y resistir el paso del tiempo. Soñó con objetos que resultaran intemporales tras haber quedado despojados de lo superfluo. Creó la calculadora perfecta, con los ángulos redondeados, las teclas más pulcras y la más limpia secuencia de funciones operativas (…) Pero las radios, las calculadoras y los tocadiscos de Rams fueron suplantados no solo por nuevos modelos, sino por categorías de objetos totalmente nuevas.

 

objetos.- 655hhj.- Augustin Luis

 

Los novelistas nos han entregado muchas veces el mapa de los objetos que, en el fondo, es el mapa de una época y de una sociedad. Balzac, por ejemplo, había conseguido reproducir tantos objetos familiares en sus novelas, abarcándolo todo con tal exhuberancia descriptiva a través de innumerables catálogos y listas que a veces todo ello obstaculiza su narrativa. Y sin embargo nos deja una minuciosa fotografía de la vida parisina en el XlX. El mobiliario de una casa en Balcac lo revela todo. Si los sillones, por ejemplo, aparecen desparejados es que esa familia ha tenido reveses de fortuna. Balzac se interesa mucho mas por los objetos deteriodados que por los objetos nuevos. Los objetos son los huesos del tiempo. En la novela del siglo XVlll los objetos son datos, pero en el XlX los objetos  – y sobre todo, los muebles – son uno de los puntos de referencia seguros.  Proust nos muestra igualmente el universo de las modas y de los objetos con enorme precisión. Georges Perec en el siglo XX nos habla a su vez de los objetos de su mesa de trabajo: el secante, el metro plegable, la taza de café,un portalápices de vidrio, tres cajas de madera torneada, una gran caja de cigarros (sin cigarros, pero llena de objetos pequeños), una espiral de acero donde se pueden deslizar las cartas en espera, un mango de puñal de piedra tallada, cuadernos, múltiples instrumentos o accesorios de escritura…

 

objetos-gyuuj-Carlo Bugatti- escritorio- mil novecientos dos

 

Los objetos – en ocasiones, aquellos cachivaches que acompañaron a la vida cotidiana en muchos siglos -forman parte de nuestro escenario. El lenguaje de las cosas ilustra nuestro lenguaje interior: el orden ordenado y el desordenado orden que tanto conocemos y por el que discurrimos cotidianamente en nuestro oficio.

 

Volare Digital Capture

 

(Imágenes.-1.-el confidencialdigital/ 2.-Augustin Luis/ 3.-Carlo Bugatti.-1902/ 4.-George Richmond- 1950)

OTOÑO 2014 (3) : LOS PEQUEÑOS OBJETOS

 

objetos.-66hh.-Juan Gris.-Naturaleza muerta en el espejo.-1910

 

 

“Los pequeños detalles de la casa:

el hilo en el tapete abandonado,

la cerilla en el suelo,

la ceniza,

que pone en la baldosa su frágil contextura,

la uñita del pequeño recortada

al lado del zapato,

ponen gusto en los ojos que sin dar importancia

coleccionan imágenes de objetos que no sirven.

 

vida cotidiana-httv-fumar- Oskar Nerlinger- mil novecientos veinticinco

 

 

Se ama más a la madre por el hilo,

se acuerda uno del padre

por la cerilla y la ceniza,

y del niño por la uña y el zapato.

Los pequeños objetos que se barren,

que ya nadie recoge,

sumamente importantes, nos recuerdan

los pequeños disgustos de la vida

y los pobres placeres tan pequeños.”

Ángel Crespo.-“Quedan señales”, 1953

(Imágenes.-1.-Juan Gris.-naturaleza muerta en el espejo- 1910/ 2.-Oskar Nerlinger– 1925)

LOS OBJETOS MUERTOS

 

interiores.-56gy.-objetos.-Peter Ilsted.-1915

“Los objetos muertos siempre están en orden y por desgracia nada se les puede reprochar. Nunca logré sorprender a una silla cambiando su apoyo de una pata a otra o a una cama encabritándose. Tampoco las mesas, incluso cuando están cansadas, se atreven a arrodillarse. Sospecho que los objetos hacen estas cosas por razones didácticas: para no dejar de recordarnos nuestra inconstancia.”

Zbigniew Herbert.“Objetos”-“Prosa poética”.-“Hermes, el perro y la estrella” (1957) – traducción de Xaverio Ballester)

objetos.-5wssv.-Floris Neusüss.-Zurück Bin Gleich(Imágenes.-1.-Peter Ilsted- 1915/ 2.-Floris Neususs.-Zurich Bin Gleich)

EL ENIGMA DEL BOLSO

objetos.-8juuj.-bolso.-moda .-Museo Metropolitano de Arte.-1920

“Para empezar el día, hasta el desayuno, que se servía a las 9.30 en el comedor – anotaba en su autobiografía Consuelo Vanderbilt , duquesa de Marlborough – se exigía un vestido elegante de terciopelo o seda… Luego nos vestíamos de tweed para unirnos a la partida de caza a la hora del almuerzo, que se servía en el pabellón o en una tienda. Para tomar el té lucíamos un historiado vestido largo y después jugábamos a cartas o escuchábamos a una orquesta vienesa o música de órgano hasta la hora de la cena, cuando nos arreglábamos con satén o brocado y una profusión de joyas. Todo ello suponía un gran desembolso, pues no se podía llevar el mismo vestido dos veces. Es decir, que hacían falta dieciséis vestidos para cuatro días.”

bolsos.-rtynnh.-monedero francés con bordado de seda.-cerradura de bronce.-1750.-Bayerisches Natiobalmuseum München

Son las confesiones de la moda, su evolución, las influencias que la moda recibía. Los colores de Diáguilev, por ejemplo, marcaban una época, como cuenta Diana Vreeland, la antigua editora de la revista Vogue, al repasar su vida: ” El aroma, la extravagancia, la emoción, la pasión, el bombazo, el fulgor, el estrépito…Este hombre desintegró el átomo…¡Los colores! Antes, el rojo jamás había sido rojo y el violeta jamás había sido violeta. Pero estas prendas femeninas en el Bois lucían colores vivos como una llama: rojo rojo, violeta violeta, naranja – y cuando digo “naranja” quiero decir rojo naranja, no amarillo naranja -, verde jade y azul cobalto. Y las telas – las sedas, los satenes, los brocados, bordados con aljófares y galones, salpicados de plata y oro, y adornados con piel y encaje – tenían un esplendor oriental.”

bolsos.-rtbb.-bolso italiano de seda bordada, fechado entre 1660 y 1680

Compañero de colores y de vestidos ha caminado siempre por el mundo el enigma del bolso. ¿Qué puede haber dentro de un bolso? Anna Caballé ha dedicado páginas a preguntárselo en el prólogo a su libro “El bolso de Anna Karenina”, al que ya nos hemos referido aquí. “El interior de un bolso – dice Anna Caballécontiene las posesiones que la mujer utiliza en su vida diaria, pero también otras que han quedado adheridas por el mero uso. Un bolso es, pues, un parapeto ante la mirada ajena, al tiempo que un emisor de señales.

bolsos.-erun.-cesta de seda bordada fechada entre 1780 y 1790.-en el sur de Alemania.-Bayerisches Nationalmuseum München

Podría entenderse como una perfecta combinación de continente y contenido, belleza y función, complemento y protagonismo. Lo importante es que hablamos de un objeto que sugiere cierta profundidad, no importa que su tamaño sea algo mayor que una caja de cerillas Pues representa una cierta materialización de lo íntimo. En el bolso se ubican, a resguardo de la mirada pública, los rastros – sólo parasitarios para la mirada ajena – de aquello que es importante para nosotros.  Así lo entiende la mujer que de pronto se ve forzada a vaciar el contenido de su bolso por la razón que sea. Es como abrir públicamente la propia interioridad sin preparación alguna.” 

bolsos.-rwsw.-Bolso de caza verde del principe elector Maximilanio l, mediados del siglo XVl.-Bayerische Nationalmuseum MÚnchen

Tiene lugar estos días en Munich una exposición sobre 300 bolsos desde el siglo XVl al XXl. Bolsos de mano, monederos, misteriosas formas que han acompañado a la moda y enigmas que se encadenan. ¿ Qué hubo dentro de esos bolsos que se exponen? Cinco siglos de bolsos ofrecen su apariencia exterior. Nunca nos revelarán sus intimidades.

bolsos.-5gfgyy.-bolson alemán del siglo XlX, bordado en oro y seda.-Bayerisches Nationamuseum München

(Imágenes:- 1-bolso.-Museo metropolitano de arte.-1920/2.-monedero francés bordado de seda, con cerradura de bronce.-1750-.Bayerisches National Museum/ 3.-bolso italiano de seda bordada.- fechado entre 1600-1680/ 4.-bolsa de seda bordada, fechada entre 1780-1790.- en el sur de Alemania.-Bayerisches Nationalmuseum/ 5.-bolso de caza verde del príncipe electo Maximiliano.-mediados del siglo XVl / 6.-bolso alemán del siglo XlX bordado en oro y seda.-Bayerisches Nationalmuseum)

NOCTURNO DEL ROPERO

objetos.-ttbbn.-vestidos.-Guenther Uecker.-abiti inchiodati.-Miami fiera di Art Basel

“Cuando duerme la ropa es que va y viene

– despacio o rapidísimo – el silencio,

repitiendo la historia, interminable,

de aquello, lo lejano, o lo de afuera,

y también lo de adentro, lo que mira,

por donde llega el día o aquellas manos

de la noche encantada entre la seda.

Aquellos, los que vieron que la ropa

colgada – ya vacía – se confunde

con esos viejos trajes del silencio,

observaron que a veces casi duerme

en los roperos, y que su desvelo

le deja una invisible, aérea, arruga,

de paraguas perdido en la tormenta.

Cuando duerme la ropa, cuando duerme,

se le cae la desdicha de su sueño.

Los trajes cuando llegan a las perchas,

entre las horas callan, cautelosos,

escondidos del mundo, y en secreto,

oyendo aquellos ruidos

de cansados resortes en las camas;

o los pies sin zapatos que se mueven;

o los fósforos, rápidos, muriendo,

mientras la noche – sola – nos rodea

de pañuelos profundos, infinitos.

Y afuera están los astros que no cesan

de unir eternidades.

Y observando

cada cual – a su modo – nuestra esfera”.

Otto de Sola“Nocturno del ropero”

vida cotidiana.-3wvb.-objetos.-vestidos.-Fortunato Depero.-Abiti da uomo-,.1945.-girovagandointentrino. it

(Imágenes.-1.–Guenter Uecker.-abiti inchiodati .-Miami, fiera di Art Basel/ 2.-Fortunato Depero.-1945)

TRISTEZA DE LOS LÁPICES

objetos.-6rrf.-Amdrea Domenico Remps.-1690

“He conocido la inexorable tristeza de los lápices,

colocados cuidadosamente en sus estuches, dolor de blocs y pisapapeles,

toda la miseria de las carpetas de manila y la goma de pegar,

la desolación en los inmaculados lugares públicos,

la soledad de la sala de espera, los lavabos, la centralita,

el inalterable patetismo de jarra y palangana,

el rito de la impresora, el sujetapapeles, la coma,

una eterna duplicación de vidas y objetos.

Y he visto el polvo de las paredes de los establecimientos,

más fino que la harina, vivo, más peligroso que la sílice,

filtrarse, casi invisible, por las largas tardes de tedio

dejando caer una fina capa sobre las uñas y las delicadas pestañas,

barnizando un cabello claro, las caras grises standard duplicadas”.

Theodore Roethke.-“Dolor”

estaciones.-88hh.-otoño.-lluvia.-Kim Tschang Yeul.-pintor coreano.-gotas de agua

(Imagen.1.- Domenico Reps.-Scarabattolo.-1690.-Opficio Museo delle Pietre Dure.-Florencia/ 2.-Kim Tshang Yeul)

OBJETOS DE ALICE MUNRO

Aunque no haya recibido este año el Premio Nobel de Literatura la escritora canadiense Alice Munro, ha aparecido en todas las listas de posibles triunfadores y repaso lo que de ella – y de sus grandes relatos – comenta el gran crítico italiano Pietro Citati al que más de una vez he citado en Mi Siglo. El mundo de los objetos siempre acompaña al hombre a lo largo de la vida – como así lo evoca estos días un libro dedicado a “la historia del mundo en 100 objetos”  -, y Alice Munro  no es ajena a esto. Así lo recuerda Citati, ya que Munro – dice “posee un verdadero talento para los objetos y para los interiores familiares , algo que parece haber aprendido del pintor más grande de interiores que nunca haya existido, como fue Balzac. Munro conoce el peso, el color, la masa, el volumen, el relieve de cada objeto y de cada mueble y la relación que todos ellos tienen con cada persona de la familia. Aunque muchos sostengan que el mundo de hoy sea abstracto y desencarnado, ella continúa, impertérrita, recogiendo camas, vestidos y dulces en sus historias”.

He hablado aquí en distintas ocasiones de los “objetos cansados” y del curioso mundo de los objetos. Alice Munro confiesa “no construir una historia” cuando escribe, sino “atrapar con la mano cualquier cosa que flota en el aire“, pero Citati precisa que en sus grandes relatos se advierte siempre “el arte de una construcción tan amplia como meticulosa, que calcula todos los particulares y los dispone en un arco tan vasto como el mundo“.

Ahora, esas historias concentradísimas de Munro que se van complicando hábilmente y que a la vez se expanden en pequeñas historias de todos, por ejemplo aquellas que acaecen a los campesinos, también a los sirvientes, igualmente a las enfermeras y al mismo tiempo a los niños de tres años, caminan entre los objetos de las casas y las calles, se envuelven en ellos, los sortean, y así definen cuantos detalles dibujan la situación de nuestro tiempo.

(Imágenes: 1.-plato revolucionario procedente de San Petersburgo, pintado en 1921.-British Museum/ 2.-Alice Munro.-telmagazine/ 3.-tarjeta de crédito, objeto e icono del siglo XX.- British Museum)

PARÍS, DOISNEAU

“La imagen de uno de esos cuartos de portería con su pared llena de calendarios desde la guerra del 14 – le decía Robert Doisneau a Sylvain Roumette en una entrevista – no está nada mal para una fotografía. La foto está bien en su cometido dejando inscritas esas cosas ahí”.

” La portera con mitones – comentaba Doisneau en otra ocasión –  forma parte de una especie en vías de extinción. Ya nadie conoce ese aroma a estofado que flotaba en la escalera de las casas modestas y hacía que a lo largo de tres pisos, y a veces más, la barandilla estuviera pegajosa, y las paredes grasientas”.

Son los objetos, los objetos reflejados en los espejos – como en el caso de la portera musical, como en el caso de la portera rodeada de llaves, gafas y relojes -, interiores a los que sin duda se asomaría Maigret para iniciar una investigación. “Nunca miro mis fotos – confesaba Desnois -, eso me hace la misma impresión que si fuera mi álbum de familia. Tengo verdaderamente el sentimiento del tiempo que pasa, con esa vejez que llega inadvertida, ese golpe que os toma bruscamente, que os da vértigo. La foto para mí es ese momento de felicidad que se dilata antes de que entre por los ojos”.

Objetos, objetos de París, objetos reflejados en los espejos. La cámara del fotógrafo reflejando esos objetos y espejos quisiera reflejar también los olores, pero no puede hacerlo, transmitir los pasos de la vecindad, las idas y venidas de las vidas. Se queda sin embargo ahí, en la inmóvil visión del instante. Basta ese instante. Ese instante de la portera en su angosto escenario cobra un minúsculo valor de eternidad.

(Imágenes: 1.-Robert Doisneau.- concierge rue Dragon.-1945/ 2.-Robert Doisneau.- concierge rue Jacob.- 1945/ 3.-Robert Doisneau.- la portera musical.- 1953/ 4.- Robert Doisneau.-la chimenea de madame Lucienne.-1953)