HOJAS CAMBIANTES Y HOJAS MARCHITAS

 

 

“La mayoría confunde las hojas cambiantes con las marchitas—decía Thoreau —, como si uno confundiera las manzanas maduras con las podridas. Creo que cuando una hoja cambia de un color a otro más subido, da prueba de que ha llegado a una perfecta y última  madurez. Por lo general, son las hojas más bajas y las más viejas, las que primero se transforman. Pero así como el insecto de colores brillantes vive poco, así las hojas maduras no pueden menos que caer.(…) Las flores no son más que hojas de colores, y los frutos, sólo las que maduran. La parte comestible de la mayoría de las frutas es, como dicen los fisiólogos, el tejido carnoso de la hoja a partir de la que se forman. Nuestro apetito suele limitar nuestro concepto de la madurez, con sus fenómenos de color, suavidad y perfección, a las frutas que comemos, y solemos olvidar que la naturaleza madura una inmensa cosecha que no comemos y apenas usamos. En los alrededores y dentro de nuestras ciudades, todos los años se celebra otra exposición de frutas a escala infinitamente mayor que las de las ferias anuales, frutos que sacian sólo nuestra hambre de belleza.

 

 

(…) Un hombre puede correr y pisotear plantas que le llegan a la cabeza sin enterarse de que existen, a pesar de que las siegue a toneladas, las esparza por sus establos y alimente con ellas a su ganado durante años. Sin embargo, si se detuviera a observarlas, se sentiría cautivado por su belleza. Hasta la planta más humilde , o hierbajo, como solemos llamarlas, está allí para expresar alguna idea o estado de ánimo nuestro… ¿Pero cuánto tiempo  pasan allí en vano? He recorrido esos grandes pastizales tantos agostos y, a pesar de todo, jamás reconocí esas compañeras violáceas que tenía delante. Las rocé , las pisé  y ahora, al fin, se alzan ante mí y me bendicen. La belleza y la riqueza auténticas suelen ser baratas y despreciadas. El Cielo podría definirse como el lugar que los hombres evitan  ¿Quién puede dudar de que esas plantas, que el agricultor ni siquiera advierte, se sientan compensadas de que uno repare en ellas? Puedo decir que nunca las había visto antes, pero, cuando me acerqué a mirarlas cara a cara, me obsequiaron con un resplandor morado de años anteriores. Y ahora, cada vez que voy allí, apenas veo otra cosa.”

 

 

(mágenes —1-Ernest Bieler- 1909 / 2-Gyorgy Kepes- 1930 -museo de bellas artes- Boston / 3-Arkhangelskoye -1983)

LA MÚSICA DE LAS COSAS

“En el pasillo,

mientras leo,

se abre una puerta y se cierra,

se abre y se cierra,

y yo espero a que se acabe su agonía.

Dicen que cuando el aire

abre y cierra una puerta,

alguien muy cerca está en peligro.

Hay que prestar oído,

cerrar el libro que leíamos

y unirnos a ese rezo;

no levantarnos a cerrar la puerta,

sino quedarnos quietos y oír, oír

hasta sacarle alguna música al crujido”.

Fabio Morábito

Las cosas siempre contienen en su interior la música y el silencio. También lo esconden igualmente la naturaleza y los objetos. En el verano de 2010 el pianista Pedja Muzijevic incluyó la obra conceptual de John Cage  4`33″  (que durante cuatro minutos y medio no produce ningún sonido) en un recital en Maverick, que se encuentra en una zona boscosa, en las afueras de Woodstock. Como cuenta Alex Ross, “la sala está hecha fundamentalmente de madera de roble y pino, es de construcción tosca y se asemeja a un granero. En las

agradables tardes de verano, las puertas se dejan abiertas a fin de que los oyentes puedan escuchar desde los bancos situados en el exterior. Muzijevic, consciente del entorno natural, decidió no utilizar un cronómetro mecánico; optó, en cambio, por contar los segundos en su cabeza. La tecnología se inmiscuyó de todos modos, adoptando la forma de música que sonaba en el

equipo de un coche y que llegaba desde algún lugar cercano. Un pájaro solitario en los árboles luchaba por competir con el restallante bajo. Tras un par de minutos, la música se desvaneció. No había ni viento ni lluvia. El público se mantuvo perfectamente inmóvil. Durante aproximadamente un minuto, nos sentamos en medio de un profundo y total silencio. Muzijeviv rompió el hechizo salvajemente, con una andanada de Wagner: la transcripción que hizo Liszt del Liebestod de “Tristan und Isolde. Puede que alguien arrancara una motosierra. Es posible que yo no fuera el único oyente que deseaba que la música del bosque se hubiera prolongado un poco más”.

Así, en el silencio de la música creada resonó también el silencio – tan musical – de la civilización y de la naturaleza.

(Imágenes- 1.-Ansel Adams/2.-foto Konstantin Smilga.-The Surface.-series.-2003.-Moscou House of Photography/ 3.-Helena Almeida.-1977.-Sammlung Verbund, Viena)

MONTAÑAS AZULADAS

“Se vislumbran las montañas azuladas más allá de la muralla Norte;

al este de la ciudad corre el agua límpida y cristalina.

Aquí nos separamos, amigo, para siempre.

Tú has de navegar diez mil millas en barco,

como una planta acuática sin raíces.

¡Oh las nubes viajeras y los pensamientos de los vagabundos!

¡Oh los crepúsculos! ¡ Oh la nostalgia de los viejos amigos!

Nos separamos haciendo gestos con la mano,

mientras nuestros corceles se alejan paso a paso…, paso  paso…”

Li Po.- poeta chino .(-701762)


(Imágnes:- 1 y 2.-: Lin Shunxiong)

JAPÓN SIN TELEDIARIOS

Cuando en Japón aún no había telediarios la ola gigantesca de Hokusai saltaba y envolvía la pintura de siglos haciendo famoso el bramido del océano.

Era la gran ola de Kanagawa cuya espuma salpicaba de infinitas espumas muchas pantallas invisibles.

Eran los tiempos del dios del viento buscando en el aire al dios del trueno para irritar ambos la piel del mar.

Bajaban las vidas por el azul y el blanco curvado de las pinturas, sobrecogidas todas por el ímpetu.

Asomaba sus fauces la naturaleza y abría su boca sobre las islas.

Huían las gentes despavoridas, desperdigadas ante los acontecimientos.

Eran los tiempos en que en Japón aún no había telediarios y las gentes miraban al cielo creyendo que era el mar.

(Imágenes:-1.- la gran ola.-Hokusai.- Museo metropolitano de Arte de Nueva York/ 2.-  Kaigo no. Fuji.-1834/3.-Ogata Korin.- el dios del viento.-Museo Nacional de Tokio/ 4,- Hokusai.- Sôshu Choshi.- 1832.1834/5.- Ogata Korin.-1658- 1716.-Museo de Arte Moderno de Nueva York/6.-Ban-dainagon-ekotoba.-la muchedumbre espantada por el incendio del palacio inmperial.-Tokiwa Mitsunaga -siglo Xll.-Tokio.-colección Sakai Tadahiro)

INVIERNO 2011 (3) : YO DIGO RÍO

“Yo digo río, corrosivo

beso de entrañas,

río, cortadura, enorme abrazo

en los más pequeños pantanos,

agua forzada forcejeando con las compuertas,

pues con las nuevas lágrimas

te he transformado en río

venenoso

rítmico

triunfante

que hacia las orillas floridas del mar

arroja como cicatriz mi senda de manzanillos.

Yo digo río

como quien diría paciente cocodrilo real

dispuesto a salir del sueño,

río

como anaconda real,

inventor del sobresalto,

río,

chorro único como desde el fondo de la pesadilla

las montañas más Peladas.

Río

a quien todo le está permitido,

aleja ya mis orillas,

ensánchame

para auscultar el nuevo corazón coralino de las mareas,

y que todo el horizonte, cada vez más ancho

ante mí,

a partir de tu hocico se aventure

desde ahora

remolino

y líquido”.

Aimé Césaire: ” Tu retrato

(Imágenes.-1.-Damme.-Bélgica 1995.-Lynn Geesaman.-Thomasbarry.com/ 2.-Damme.-Bélgica 2004-.- Lynn Geesaman-Thomasbarry.com/3.–Bélgica 1995.-Lynn Geesaman.-galería Robert Koch)

LA ISLA, EL SILENCIO, LAS PALABRAS (y 3)

El silencio se detiene en las plazas solitarias,

el silencio cruza las soledades,

el silencio sube las escaleras,

asciende a pisos superiores,

abre las cajas de caudales,

y en ellas encuentra el mar.

(Imágenes.- 1, 2, 3 , 4 y 5.-distintas plazas, calles y edificios de Santa Cruz de la Palma : iglesia de San Francisco ; Plaza de España; calle Real.- Isla de La Palma.-Canarias/.-6.-océano Atlántico ante la isla de La Palma.-segunda quincena de julio 2010.-fotos JJP)

LA ISLA, EL SILENCIO, LAS PALABRAS (1)

Después de tantas palabras, de tantas citas y reflexiones, Mi Siglo cruza hoy en silencio bajo balcones extendidos,

se detiene ante bancos solitarios,

contempla el arco de las palmeras,

se adentra por jardines como selvas,

y al fin mira el mar.

El silencio de MI Siglo recorre esta isla sin decir palabra alguna, rodeado de insólitos contrastes. Asombrado ante la espuma que huye, admirado de tanta belleza.

(Imágenes.-Isla de la Palma.-Canarias.- 1.-balcones en la Avenida Marítima de  Santa Cruz de la Palma/ 2 , 3 y 4-: ejemplares de un jardín botánico en la Palma/5.- el mar cerca de la playa de los Cancajos, en el Atlántico -segunda quincena de julio 2010.-fotos JJP)

ENIGMA DE UNA TARDE DE OTOÑO

“Yo hacía muy poco caso de los sueños – cuenta el escritor Alberto Savinio, cuyo verdadero nombre era  Andrea de Chirico, hermano del pintor Giorgio de Chirico -.Y era deliberado. Despreciaba los sueños. Y era a propósito. Quiero decir: más por voluntad mía propia que porque los sueños lo mereciesen. Me protegía contra los sueños. Recelaba de los sueños como de algo que seduce con medios engañosos y demasiado fáciles, que atrae con promesas de profundidad superficial, pero que, en realidad, no es otra cosa que un juego absurdo, carente de todo sentido”.

Se celebra este año el centenario del arte “metafísico“, vanguardia artística plena de imágenes oníricas que despertaron particular interés en los pintores surrealistas.

Todo objeto – había escrito de Chiricotiene dos aspectos: el aspecto común, que es el que generalmente vemos y que todos ven, y el aspecto fantasmal y metafísico, que solo ven raras personas en momentos de clarividencia y meditación metafísica. Una obra de arte tiene que contar algo que no aparece en su forma visible“. Y aquello que de Chirico “vio” – y lo reveló en su pintura Enigma de una tarde de otoño – lo contaba así:

En una límpida tarde otoñal estaba sentado en un banco en el centro de la plaza de Santa Cruz, en Florencia. Naturalmente, no era la primera vez que veía aquella plaza: pero acababa de salir de una larga y dolorosa enfermedad intestinal, y me hallaba como en un estado de mórbida sensibilidad. Todo el mundo que me rodeaba, incluso el mármol de los edificios y de las fuentes, me parecía convaleciente. En el centro de la plaza se alza una estatua de Dante, vestida con una larga túnica, con sus obras pegadas al cuerpo y la cabeza, coronada de laurel, pensativamente reclinada….El sol otoñal, cálido y fuerte, aclaraba la estatura y la fachada de la iglesia. Tuve entonces la extraña impresión de mirar aquellas cosas por primera vez, y la composición del cuadro se reveló a los ojos de mi mente”.

Eran los sueños, el “aspecto fantasmal” de las cosas, como diría Jung al hablar de su pintura, transposiciones de la realidad análogas a sueños, que surgían como visiones procedentes del inconsciente. Eran ciudades de Italia, torres y objetos situados en una perspectiva como si estuviesen en el vacío, iluminados por una luz fría, inclemente, que procede de un origen invisible. Jung añadía que en la obra de Chiricoel hombre está privado de alma; se convierte en un maniquí sin rostro ( y por tanto, también sin consciencia)”. Era también la posibilidad poética de un arte concebido para hacer emerger lo que esconde de enigmática la realidad. Como se recuerda en la gran muestra que acaba de inaugurarse en Roma, en el Palacio de Exposiciones, era la total mirada del pintor sobre la Naturaleza, la idea de la Naturaleza a veces idealizada como en los paisajes mitológicos, o exaltada como aparición poética, o también expresada en alucinaciones urbanas, en geometría de imágenes.

Los sueños iban y venían, pues, sobre la superficie de los cuadros, por encima y en derredor de los maniquíes, de las estatuas y de los trajes vacíos. Las formas inutilizables e inhabitables, muchas veces invadidas de espacios oníricos, trazaban la línea de fuego del sueño que atravesaba también las opiniones de los dos hermanos de Chirico. ” Ahora, desde hace algún tiempo – seguía  diciendo Alberto Savinio -, mis sueños se despiertan, asoman la cabeza, resisten la vida despierta, llaman la atención. Se ponen delante y se aprovechan de su mutismo para hacerse los amos en pleno silencio mío. Van tomando forma poco a poco y rodeándome. Mis sueños me vigilan como una guardia de honor. (…) Y yo a mis sueños los espero, los deseo, no puedo prescindir de ellos (…) Los sueños que yo evitaba con tanto cuidado y alejaba de mí con tanta facilidad, ahora se me han vuelto suavemente pegadizos, y se me incrustan “amorosamente” en la memoria“.

No hay que olvidar que un cuadro -había dicho Giorgio de Chiricodebe ser siempre el reflejo de una sensación profunda y que profundo significa raro y que raro significa no conocido o completamente desconocido“.

( La Natura secondo de Chirico “.-9 abril-11 de julio 2010.-Palazzo delle Esposizioni.-Roma)

(Imágenes:- – Giorgio de Chirico: 1.-Enigma de una tarde de otoño/.-2.-The Disquieting Muses.-1918.-colección privada.-Olga´s Gallery/ 3.-El varticinador.-1914-1915.-Fundación Giorgio de Chirico/.-4.- Le Duo.-1914-15.-Fundación Giorgio de Chirico/ 5.-De  Chirico trabajando en su estudio.-Fundación Giorgio de Chirico/ 5.- De Chirico.-1936-37.- Giorgio de Chirico.-New York 1936-37.-foto Irving Penn.- Fundación Giorgio de Chirico)

TULIPANES, ABRIL

Ahí, ahí está, al fondo, el tulipán, al fondo los tulipanes, entrando en la luz de la Terraza de los Cuadros, en el Botánico de Madrid, en el silencio y el color de las flores. Ahí están en abril los pétalos jaspeados, las pequeñas manchas, los tallos de las palabras sosteniendo al turbante.

Vienen atravesadas ramas en soledad de pasos, en el remanso de Madrid.

De pronto, esculturas aladas en los paseos, hojas que imitan a la Naturaleza.

Y luego, como siempre, otra vez la Naturaleza que no imita a nadie, la Naturaleza en equilibrio, el equilibrio de la Naturaleza, el silencio, la soledad, las avenidas, los árboles.

Madrid.

Abril.

(Imágenes: Botánico de Madrid.-7 de abril de 2010.-fotos JJP)

MÚSICA DE PÁJAROS

Los mirlos componen en el aire tonadas de ritmos distintos, cantadas con leves pausas que separan cada tonada. Son  melodías muchas veces afines a la música humana, con variedad de efectos alterando la clave, invirtiendo por completo las frases musicales. El ruiseñor, por su lado, lo hace en diferentes ritmos, con una leve pausa después de cada uno, componiendo frases propias con su técnica del trino. El gran compositor Olivier Messiaen se inspiró precisamente en las voces del mirlo y del ruiseñor llevando así el peso del movimiento para clarinete solo en su “Abismo de los pájaros“. Así lo cuenta Alex Ross en el extraordinario libro “El ruido eterno” (Escuchar al siglo XX a través de su música)” (Seix Barral), y es esa música alada, entre picoteos en las ramas, la que me lleva hasta conciertos escuchados durante años en el silencio del despacho, mientras escribía. “Los pájaros han sido mis primeros y mis mayores maestros. –  explicaba  MessiaenCantan siempre en un modo determinadoNo conocen el intervalo de octava. Sus líneas melódicas recuerdan a menudo las inflexiones del canto gregoriano“. “La Naturaleza, ¡los cantos de los pájaros…!- seguía – Es ahí donde reside para mí la música. La música libre, anónima, improvisada para el placer…”

Evoca Ross que la primera demostración prolongada en la música de Messiaen a partir del perfil de melodías de pájaros llegó con su “Despertar de los pájaros“, donde se oye cantar sucesivamente a docenas de pájaros y, por otro lado, “en el “coro del amanecer”, son veintinuno los que se reúnen en un caos polifónico encantador“. El compositor entregó el control de su música a fuerzas exteriores. “Estoy deseoso de perderme tras los pájaros“, exlamó. “El lenguaje opulento delQuatuor pour la fin du temps” (1941)- sigue diciendo Rosslogra que los pájaros de Messiaen, al contrario de los pájaros en la naturaleza, graviten hacia un centro tonal. (…) La confianza en el canto de los pájaros le permitía a Messiaen recuperar la primacía de una línea cantable“.

Los pájaros siempre han sobrevolado páginas de música. En el siglo XVlll y en el XlX eran alusiones fugitivas, evocaciones pintorescas transportadas suavemente en el peso de las alas. Pero será con Messiaen cuando el “estilo pájaro” – tal como él lo llamaba – plante sus modos, timbres y ritmos sobre las ramas de la gran creación. El “Despertar de los pájaros” (1953) para gran orquesta y piano principal; los “Pájaros exóticos“(1956) para piano solo, 2 clarinetes, xilófono, pequeña orquesta de viento y percusión; el “Catálogo de pájaros“(1956-58) para piano, consagrado a los pájaros típicos de diversas provincias francesas: en el fondo siempre pájaros, pájaros cantando. Entre  imágenes y sentimientos, anidando en las ramas, bullendo y picoteando al mover la cabeza ante la primavera alborotada, ateridos o vigilantes, ahí están en el aire las canciones de la alondra, del jilguero, de la curruca de cabeza negra, notas plateadas en los árboles, canción abreviada del alfarero, crescendos y diminuendos del chorlito, música del petirrojo, del tordo, crescendo del mirlo, canción gorjeada del andahuertas, gorjeo de las currucas, trino del zarcero, inquietud en el saltamimbres, silbo en fragmentos del pinzón real, todo el siglo XX en el aire, como en el aire estará también el XXl entre montañas de largos tiempos y espacios ínfimos que recorren insectos en caravana. Toda la Naturaleza dentro del estudio de Messiaen, en el techo y en el suelo, invadida de sonidos la atmósfera. Van y vienen los pájaros en vuelo corto, flexible, apenas son curva de cántico que llega hasta el piano. Messiaen inclinado, concentrado, trabajando, los ve venir, y dice enseguida: “aquí todo es verdadero, las melodías y los ritmos del solista, las melodías y los ritmos de los vecinos, los contrapuntos de unos y de otros, las respuestas, las mezclas, los períodos de silencio, la correspondencia del canto y de la hora“.

(Imágenes.-1. foto por Richard Day.-Animals Animals.-Earth Scenes-National Geographic/ 2.-foto por Joel Sartore.-National Geographic/ 3.-cortesía Harvey Doerksen U. S. Fish and Wildife Service.-National Geographic/ 4.-foto por Michael Melford.-National Geographic)

FRIEDRICH Y SUS DIBUJOS DEL PAISAJE

FRIEDRICH.-XVX.-ventana desde el estudio del pintor.-1805-06.-Art History Museum.-VienaSe puede concebir para el paisaje como para la figura humana, una exaltación extrema de la belleza del trazo que es, tal vez, uno de los criterios más seguros para distinguir al dibujante mediocre del verdadero: éste respeta enteramente las proporciones, mientras que aquél, con frecuencia, las pisotea“. Esto escribe Carl Gustav Carus en su “Viaje a la isla de Rügen. Tras las huellas de Caspar David Friedrich” (Terra Incognita), un libro sobre el gran paisajista romántico alemán. “Tomemos la línea particular del horizonte marino, que sólo se puede dibujar como una recta aunque sea, en realidad, una curva; tomemos luego las líneas tenues de las lenguas de tierra que se adentran en el mar, o los débiles relieves de la costa al borde de las aguas. Sólo la atención más precisa, la mano más segura, la punta más afilada del lápiz y la superficie más intacta de la hoja de papel permiten reflejarlas con exactitud”.

Ahora en Madrid se exponen en la Fundación March los dibujos de Friedrich sobre la naturaleza.

FRIEDRICH.-G.-En en Ryck en Greifswald con una vista de los molinos delante de la barrera de Steinbeck.-1822-1823.-elcultural.es

Friedrich.-B.-Casa de campo en ek bosque.-1797.-elcultural.es

FRIEDRICH.-C.-El Molino Real en el llano de Plauen.-1802-1803.-elcutlural. es

Car Gustav Carus, pintor, médico, psicólogo y filósofo, amigo de Goethe, autor en 1831 de sus “Nueve cartas sobre la pintura de paisaje“, fue también amigo de Caspar David Friedrich desde 1815 y bajo su inspiración pintó numerosos paisajes y visitó las montañas y lugares preferidos de Friedrich. El atractivo de la naturaleza, más aún que inducirle a copiarla, abría ante él una profunda visión interior. “Quise reflejar todo eso en unos bocetos en papel – confesaba-, pero apenas hube trazado una líneas, tiré mi carpeta a lo lejos, convencido de que cada trazo era una profanación de aquel fenómeno que me hacía vibrar de emoción“. El poderío y la fascinación del paisaje han transformado con frecuencia a los grandes artistas. El estado de ánimo se fundía en la lírica romántica con el horizonte y el horizonte del espíritu, con sus tonalidades del momento, daba la impresión de que se alargaba. Gombrich incluso ha hablado, al contemplar ciertas ondulaciones de las montañas de Friedrich, de su evocación de los paisajes chinos; Kenneth Clark reunió en “El arte del paisaje” (Seix Barral)  sus conferencias de “Slade Professor” en la Universidad de Oxford. “Estamos rodeados de cosas que no hemos hecho – dijo en una de sus lecciones – y que tienen una vida y una estructura diferente de la nuestra: árboles, flores, hierbas, ríos, montes, nubes. Durante siglos nos han inspirado curiosidad y temor. Han sido objeto de deleite. Las hemos vuelto a crear en nuestra imaginación para reflejar nuestros estados de ánimo. Y, ahora, pensamos en ellas como componentes de una idea que hemos llamado naturaleza”.

FRIEDRICH.-WSC.-Resenbirge.-1835.-Hermitage.-San Petersburgo

(Imágenes:-1.-ventana desde el estudio del pintor.-1805-06.-Art History Museum.-Viena/2,3 y 4.- dibujos de paisajes de Friedrich en la exposición de la Fundación March.-elcultural.es/5.-paisaje de Friedrich 1835.-Hermitage)

PAISAJES

paisejes.-33huto.-por Elger Esser.-Combray.-GalerieSfeir-Semler.-Hamburgo.-Beirut.-Vorderer Orient.-artnet

“Paisajes apacibles o desolados.

 

Paisajes del camino de la vida más que de la superficie de la Tierra.

 

Paisajes del tiempo que fluye lentamente, casi inmóvil, y a veces como hacia atrás.

 

Paisajes de fragmentos, de nervios lacerados, de saudades.

 

Paisajes para cubrir las llagas, el acero, el resplandor, el mal, la época, la cuerda al cuello, la movilización.

 

Paisajes para acallar los gritos.

 

Paisajes como si se arrojara una sábana sobre la cabeza”.

Henri Michaux

(Imagen: Combray, 2007.-por .Elger Esser.-  Galerie Sfeir-Semler.-Hamburgo.- Beirut.-artnet)

CABALLOS AL ATARDECER

Pirineo.-2.-Vall Fosca.-caballos salvajes.-valledeayoracofrentes

“Fue en uno de esos atardeceres cuando Daniel subió hasta la altura del valle. Pacían entre la arboleda jóvenes caballos: estiraban las cabezas, y sus figuras empezaban y acababan en dos flecos colgantes: era un pelo que lo rozaba todo pausadamente y que acompañaba al movimiento elástico de las patas blancas en los animales marrones, de las patas negras en los potros oscuros.

Pasaron por la carretera camiones cargados de madera; su ronquido agonizaba en cada cuesta, cesaba un segundo, tornaba luego a aparecer. Ahora, desde la altura, Daniel veía “El Cabañal” al fondo, con su techo de zinc, y más alla aún podía distinguir el pueblo echado sobre un verde que las nubes de lluvia parecían cubrir de una densa humareda. “Sí, ciertamente han pasado muchas cosas en poco tiempo”, se dijo de repente casi febril. Abarcaba con la mirada las laderas violáceas y seguía el cruzarse de unas rayas rápidas y negras: pájaros que volaban hacia la laguna. Era aquel un horizonte de inmensidad y a Daniel casi no se le veía entre los árboles: así era de diminuto. Pero le agradaba ser testigo de aquel gran orden, el orden del campo, con sus leyes y con la maravillosa exactitud de la relojería de la naturaleza. Empezaba poco a poco a oscurecer. Como en un cuerpo humano, todos sus gestos -en las hojas, en la humedad, en los primeros hielos -, se iban marcando quisiera o no la tierra, señalándose por encima de todas las cosas. Era el ciclo del año, como en cada jornada esa tierra misma era obligada a aceptar otro ciclo pequeño: el cerrarse bajo esta noche que caía, para abrirse de nuevo en la mañana.

Fue Daniel descendiendo lentamente. Venía ahora un suave viento que lo atravesaba todo, un viento que no podía notarse. Bajando de aquellas cumbres, envuelto en sombras, se iban acercando a él las luces de “El Cabañal” y sentía que algo grande, sobre el valle, estaba escrito. Una escritura marcada de un solo trazo.

Entró luego en la finca. Estaba el fuego encendido en el vacío comedor. La chimenea iluminaba el hogar en circunferencia.

Fue entonces, sentándose ante el fuego y tomando el papel, cuando llevó a cabo aquella idea de contarlo todo que acababa de tener entre los árboles”.

José Julio Perlado: “El viento que atraviesa“.-(Richard Grandío.-Oviedo, 1968)

VERANO 2009 (7) : JOAN MARAGALL

Pirineos 1.-.-Lleida.-lacomunidad.elpais

“Todo es inmóvil en el Pirineo,

todo, menos la niebla leve y diáfana

que corre como el humo

por valles, faldas, cimas, por doquier.

Es la fría caricia de esas tierras,

de las sierras la niña preferida

por la ancha soledad jugando, triste,

resbalando en las quietas serranías

que enormes le sonríen, arrugadas

con una risa desmayada y seca”.

Joan Maragall: “Pirenaicas

(Imagen.-Pirineo de Lleida.-lacomunidad.el pais)

ISLA DE LA PALMA

Paseo botánico.-1

calle Real.-1

 

Se pasea entre las verdes hojas, se pasea sobre el color de las calles, se pasea junto a las laderas, se pasea al costado de las brumas. Como en “El año pasado en Marienbad“, aquella película de las sucesiones y los pasos, aquí los pasos marcan las sucesiones y la orografía de la montaña deja filtrar el agua de las nubes. Se pasea entre el color de las nubes, se pasea entre las rocas de los volcanes, se pasea al borde de los barrancos,  pasos de paseos cruzan verdosas tonalidades y claros amarillos. Se pasea sobre el suelo y la humedad, entre el laurel y el azebiño,  hojas verdes oscuras reciben a palomas y a pinzones. Se pasea junto a los refugios, cuevas y rediles del cielo guardan   vasijas de agua que se vierte en hendiduras de montañas. Se pasea sobre el silencio, se pasea sobre el colorido, el aroma de las flores rosadas nos lleva poco a poco al descanso, a esta canción de esta plazuela. Están los cantantes en piedra, la piedra canta sin ruido, cantan cómo es el aire de  Santa Cruz de La Palma.Plaza S. Cruz.-1

(Imágenes: Santa Cruz de La Palma, La Palma, islas Canarias.- 21 de julio 2009 .-fotos JJP)