EL MURO DE BERLÍN Y LA MÚSICA

música.-7uhh.-violines.-Boucher

 

«Era la noche del 7 de octubre de 1989 – le va contando el director de orquesta Kurt Masur al periodista Furio Colombo -, y teníamos todas las razones del mundo para temer lo peor. La policía había acordonado con hombres armados la plaza de la Gewandhaus. La noche anterior había habido una gran manifestación frente a nuestra sala. Había un concierto, y los dos grupos de gente se habían unido. Yo estaba sobre la tarima y, al girarme, me dí cuenta de que debía ayudar. Había recibido una carta, la carta de uno que yo no conocía, pero que se dirigía a mí por ser el director de la Gewandhaus. La carta decía: » Hay jóvenes que tocan por las calles, que se reúnen tres o cuatro y tocan en las esquinas de las plazas, frente a las estaciones, delante de las escuelas…y los arrestan, los esposan, los maltratan y se los llevan en furgones blindados, como a delincuentes. Jóvenes que tocan.» ( En la carta de aquel joven desconocido, fechada el 3 de junio, se contaba que había sido detenido por «ser culpable de tocar el violín sin permiso»)

 

música.-tuws.-Otto Bettmann.-violin en Philadelphia Mummers Parade.-1917

 

Me pregunté, ¿ hasta dónde quieren llegar? ¿Hasta dónde avanzarán? Miraba a los soldados armados, sin saber si estaban o no dispuestos a disparar, y miraba al gentío, el mayor movimiento de protesta que Alemania hubiera conocido nunca. Esa multitud no iba a detenerse. Hay que tener en cuenta que el director de la Gewandhaus  es en Leipzig una gran autoridad. Me fuí al jefe de policía, y ni siquiera el jefe de policía de una ciudad de Alemania del Este podía permanecer impasible. Cuando se tiene el poder de un director de orquesta hay que jugárselo con un gesto decidido, seguro. Le dije: venga a mi teatro, yo reúno a todos los jóvenes, y usted y sus policías se comprometen a oírlos tocar. Y después, usted nos explica, a ellos y a mí, por qué no deben tocar. Y este era un caso algo insignificante; habia otros arrestos en Alemania del Este. Los jóvenes escapaban, saltaban el Muro, cada mes que pasaba perdíamos inteligencias, talentos. Muchos se quedaban, pero su vida era una vida encorsetada. Deseaban cambiar, pero ¿ cómo? Estábamos rodando por una pendiente. Yo no podía aceptar que se tratara a la música como un crimen. En mi teatro había jóvenes, y eran libres. Entonces hice venir al público, hice venir a la policía y los situé frente a frente.»

 

música-ddvtt-Koshiro Onchi- mil novecientos cuarenta y siete

 

( El Muro está lleno de historias. Ernst Jünger escribe en su Diario del 10 de noviembre de 1989: «Hemos estado sentados ante el televisor hasta más allá de medianoche participando de la alegría alrededor de la Puerta de Brandemburgo. Los nietos han llamado desde Berlín: habían estado bailando sobre el Muro.

Por fin una buena noticia para nuestro país. Ha sido como una lluvia en el desierto después de una larga sequía. Jamás dudé de que alguna vez se llegaría a la reunificación, pero sí de que yo la viera. Pensaba menos en un despertar nacional que en la desaparición de las fronteras dentro del desarrollo común hacia un Estado universal. Por eso me asombró tanto más la confianza con la que el canciller federal predijo hace poco aquí en la biblioteca el pronto final de la zona.»)

(A los veinticinco años de la caída del Muro)

 

(Imágenes.-1.-Boucher/ 2.-violins Philadelphia mummersr parade- 1917/ 3.- Koshiro Onchi– 1947)

CONSEJOS DE VERDI

Verdi.- rtbbh.- Verdi en 1887.- retrato de Francesco Paolo Michetti

 

«Practica la fuga constantemente, con tenacidad, hasta la saciedad  – aconsejaba Verdi en una de sus cartas -, hasta que se te fortalezcan las manos al punto de poder doblegar las notas a tu entera voluntad. Así aprenderás a componer con plena confianza, dispondrás las partes como debes, modularás sin afectación. Estudia a Palestrina y a unos cuantos contemporáneos suyos. Luego, sáltatelo todo hasta Marcello, y centra tu atención sobre todo en sus recitativos.

 

música-sa-Adolf von Menzel-mil ochocientos setenta y uno

 

No te dejes fascinar por las bellezas de la armonía y la instrumentación, y menos aún por los acordes de séptima disminuida, que son la roca y el refugio de todos los que no sabemos componer cuatro compases sin media docena de séptimas.

 

música.-yuummm.-Benoit Courti

 

¡ Y no estudies a los modernos! Ya, ya sé que eso les parecerá extraño a muchos, pero cuando veo y escucho tantas obras de hoy en día, construidas a la manera en que hacen la ropa los malos sastres, basándose en un patrón, de veras que no puedo cambiar de opinión (…) Cuando un joven ha experimentado un adiestramiento estricto, cuando ha encontrado su propio estilo y tiene plena confianza en sus poderes, si le parece útil, podrá estudiar algo de esas obras, y así no correrá el peligro de convertirse en mero imitador.»

 

música.-09bbg.-Maya Green

 

Consejos de Verdi sobre la música como tantos otros consejos de maestros sobre pintura o escritura.  Siempre destacados consejos.

(Imagenes.-1.-Verdi.-retrato de Francesco Paolo Michetti.-1887/ 2.-Adolph von Menzel-1871/ 3.-Benoit Courti/ 4.- Maya Green)

SOBRE LA GUITARRA

música.-55gyy.-guitarra.- Alexander Eckener.-1933

«Las dos manos en la guitarra – aconsejaba Andrés Segovia – son igualmente importantes. La mano debe ser, al mismo tiempo, como líquida, enérgica y fuerte. Las uñas han de ser a un tiempo resistentes y blandas. Duras, para que no se rompan o desconchen, y blandas, para que la calidad del sonido no sea demasiado ácida. Tocar con las yemas es reducir la guitarra a un solo color. En los acordes fuertes hay que tirar de las cuerdas, y eso produce unos chasquidos que nada tienen que ver con los sonidos que se buscan.»

La desaparición hace menos de dos meses de  Paco de Lucía ha llevado a muchos medios de comunicación a hablar nuevamente de la guitarra. Regino Sainz de la Maza, en su ensayo «Historia de la música para guitarra» con motivo de los tres conciertos que se celebraron en el Ateneo de Madrid en abril de 1955, recordaba cómo la guitarra ha estado muy unida a grandes músicos.

música.- r77yy.-guitarra.- joven con guitarra.- 1910.- escuela catalana.- klassiskgitar.net

«Paganini, por ejemplo – decía– , acompañando a cierto Rafael que tocaba la mandolina, hacía sonar su guitarra de manera eminente, usando de acordes de gran dificultad y de arpegios bellísimos, valiéndose de una digitación completamente personal (…) La guitarra de Paganini pasó a manos de Berlioz y hoy se conserva en el Museo del Conservatorio de París. Es un instrumento insigne, construido por el luthier Grobert- Mirecourt en el siglo XlX (…) Berlioz, por su parte, no olvidaba jamás la guitarra en sus viajes, y así se le veía siempre con ella en Subiaco, en los alrededores de Roma, cantando «La Vestale», mientras

música-cfv-Henri Lebasque-guitarra- mil novecientos veintitressu guitarra hacía las veces de orquesta (…) Boccherini percibió igualmente el encanto de la guitarra, que cultivaba con pasión, y así lo revelan los tres quintetos  que escribió en 1778, en los que introduce la guitarra, así como en la última de sus sinfonías, que tiene una parte de guitarra obligada (…)

música.-55rrfn.-Albert Edelfelt.-guitarra.- 1854-1905Igualmente Shönberg, Weber y Stravinsky han utilizado la guitarra en diversas combinaciones instrumentales, y no tan sólo por la rareza de su timbre. Schönberg habla de ella en su «Tratado de armonía» y por otro lado, cuando Falla quiere rendir recuerdo a la memoria de Debussy, es la guitarra el instrumento que elige para cantar sobre su tumba el llanto armónico de las seis cuerdas.»

De todo ello habló y escribió entonces Sainz de la Maza en el Ateneo de Madrid

música.-rr5tt,.- Thomas Eakins.- - guitarra.- 1888

y lógicamente quiso recorrer las grandes figuras de la guitarra, deteniéndose en Fernando Sor en el siglo XVlll y en Francisco Tárrega en el XlX.

música-nnhnn- guitarra-  Jean Antoine Watteau

«Mi labor diaria – confesaba Andrés Segovia sobre su trabajo– consiste en dos horas y media de estudio por la mañana, divididas en dos descansos, cada uno de los cuales después de hora y cuarto de ejercicio. El artista que afirma estar estudiando ocho o diez horas diarias miente o es un burro, porque después de hora y cuarto de trabajo inmenso, los dedos están cansados y la mente también… Por la tarde, igual que por la mañana, con la misma interrupción, después de la cual pueden venir distracciones de muy diferentes especies…

La guitarra está cansada, no yo.»

(Imágenes.-1.-Alexander Eckener– 1933/ 2.-klassiskgitar. net/ 3.-Henri Lebasque- 1923/ 4- Albert Edelfelt/ 5.-Thomas Eakins- 1888/ 6.-Jean Antoine Watteau)

video: Francisco Tárrega.-«Recuerdos de la Alhambra» –Emmanuel Rossfelder)

 

CONVERSACIONES CON STRAVINSKY

música.-tgyu.-Stravinsky

»  Juventud interior en Stravinsky, como juventud interior en Picasso. «Mi catálogo de obras pasadas –decía Stravinsky a los ochenta y cuatro años– no me interesa como mi trabajo actual, que dicho catálogo tiende a oscurecer.» Cuando se le pregunta en qué está trabajando a esa edad –murió cinco años después, a los ochenta y nueve años–, responde: «La música dice lo que ella es, y yo no puedo entrar en mi obra con palabras. En realidad, acabo de terminar el Rex Tremendae de mi Réquiem de bolsillo. Lo llamo así porque empleo sólo fragmentos del texto y los estoy mechando con música instrumental y porque –y aquí aparece, como es frecuente en él, su ironía y su inteligente humor– parte de él fue compuesto en agendas que llevo en los bolsillos. Pero soy supersticioso, y no me gusta hablar de la obra que estoy realizando, y mucho menos de un monumento ordenado, como el de Mozart, por un ‘misterioso extraño’.»

música.-uuhhn,-- Stravinsky .--por Picasso

Conocí a Stravinsky en Roma el 13 de junio de 1964, como ya relaté en Mi Siglo y sobre el gran compositor he hablado aquí en diversas ocasiones: algunas anotaciones de esta entrada las he ido repartiendo fragmentariamente y – aún repitiendo ciertas frases – en este momento las completo. Porque ahora, al reeditarse «Conversaciones con Stravinsky« (Acantilado) ( los diálogos que él mantuvo con Robert Craft  y que leí hace años en la editorial Nueva Visión, de Buenos Aires) , la figura del músico ruso adquiere una nueva actualidad.

Robert Craft, en este libro sobre Stravinsky- como dije ya en «El artículo literario y periodístico» – relata cómo el músico –preferente­mente durante los vuelos en avión– escribía en cualquier trozo de papel, en un sobre de carta, al dorso de un menú, de un programa o de una servilleta, al margen de un periódico, y todo eso era luego pegado a las páginas de su agenda, convenientemente ordenado y numerado con lápices de tal modo que ese cuaderno suyo personal en donde la inspiración surgía creadoramente se iba transformando en una especie de continuo collage.

música.-4ggt.-Stravinsky.-por Robert Delaunay.-Musee Syndicate

Otro punto importante: la constancia de Stravinsky, su tenacidad por perseguir el remate de su obra como se perseguiría sin aliento algo que hay que atrapar, dominar y abandonar luego, realizado ya, quedar aliviado por haberlo podido realizar. Durante la mañana y el mediodía suele tener lugar para él lo que Stravinsky llama «la invención», es decir, el hallazgo de una línea de creación o mejor de un punto o de varios puntos –por llamarlo de algún modo– de esa línea: es en su escritura en papel pautado o sin rayar y aun sin recurrir al piano; por la tarde suele dedicarse a la composición, es decir, al desarrollo de lo descubierto o «inventado». En la persecución hasta alcanzar el fin y el logro total de la instrumentación emplea el músico horas extras, todas cuantas sean necesarias, escribiendo a gran velocidad, entregando a su hija cuanto va saliendo de su mente creadora para que ella sea la que reproduzca las partituras y las envíe por correo al editor, página a página, puesto que Stravinsky nunca mira hacia atrás, hacia lo que ha escrito.

música.- rrtyy.- café.- Café de Flore 1930.- Serge Lifar, Igor Stravinsky y Coco Chanel

A los ochenta y cinco años Stravinsky se preocupa por su trabajo y se pregunta si a esa edad uno puede llegar a ser impotente para modificar la calidad de la obra. «La cantidad puede incrementarse, incluso a los ochenta y cinco años, pero ¿puede uno cambiar el todo? Yo, por lo menos, estoy absolutamente seguro de que mis Variaciones‘ y mis ‘Cánticos de réquiem’ han alterado la fisonomía de toda mi obra, y ahora estoy buscando la fuerza necesaria para modificar una vez más esa completa fisonomía.» Juventud interior de Stravinsky: búsqueda continua de mejoramiento, de cambio hacia mayor calidad, lucha incesante en un camino de perfección. «Simplemente quiero continuar tratando de hacer mejor aquello que he hecho siempre, y esto a pesar de que las estadísticas me digan que debo ir cada vez peor. Y quiero hacerlo –sigue diciendo a los ochenta y cinco años– en este mismo ‘Identikit’, tan ajetreado, pero que ha alcanzado tan larga vida.» «Tengo que rehacerme a mí mismo», dice el poema de Yeats. Y esto es lo que hemos de hacer todos. El hombre que ha compuesto El pájaro de fuego a los veintiocho años y que a los treinta ha revolucionado la música con La consagración de la primavera tiene como proyecto y esperanza a los ochenta y cinco años conseguir la fuerza necesaria para modificar –renovar aún más en calidad– la completa fisonomía de su obra.

música.-4azza.-Igor Stravinsky.-por Marino Marini

A los ochenta y cinco años, el creador, tras una forzosa permanencia en un hospital, no se amilana sobre lo que pueda ser su futuro: piensa, por ejemplo, en Vermeer y en cómo el pintor desde su retiro pudo reflejar todo un mundo. Así, Stravinsky sabe que su vejez física le obliga a tener un extremo cuidado con la fragilidad de su organismo, pero añade en seguida que «el talento no se nos concede en propiedad, y tenemos que restituirlo». Y agrega con toda la potencia de su energía escondida: «Sé, no obstante, que tengo más música dentro de mí. Y tengo que darla.» Y concluye, con mucha más fe que la que tendrían algunos jóvenes: «No puedo vivir recibiendo vida solamente.» Se lamenta, en su vejez admirable, de un dolor moral más que de los dolores físicos: aquel que le llega al comparar su exigua producción a los ochenta y cinco años con la que obtenía veinte años antes: de nuevo el trabajo, las comparaciones sobre el trabajo, las emulaciones ante el trabajo, todo lo que es quehacer y perfección en el quehacer: el problema de su ocio, esa «tercera edad» tantas veces esquelética, nostálgica e inundada de lagunas, está para Stravinsky salvada por la música.

música.- erbh.- Leónide Massine, Natalia Goncharova, Stravinsky, Mikhail Larionov y León Bakst.-.1915

Robert Craft dibuja a Stravinsky –era en 1956– como una criatura en la que los apetitos físicos y los movimientos del cuerpo se hacen evidentes mucho antes de que se manifieste la mente, y ello constituye en parte –agrega Craft– la razón de que en su música sean tan inmediatas la autoidentificación y la personalidad de los físicos. Pero Stravinsky, según su biógrafo, sabía también «parapetarse» y hacer creer en ocasiones que las reglas privaban en él más que las emociones, aun cuando su realidad fuera la contrario.

Stravinsky, en su octogenaria juventud, tiene siempre las respuestas a punto, esa precisión irónica sobre una persona, un lugar, una situación de la sociedad. No se adormece su ingenio, ni su observación, ni el registro de su capacidad de análisis; saltan en él continuamente esos chispazos de humos que a unos parecerán espontá­neos y a otros sólo forzados y brillantes. Deja que asome cierta mala intención con quienes apuntan mala intención contra él. Siendo octogenario, llama al resto de los octogenarios «venerables»; cobra distancia respecto a ellos, una distancia envuelta en ironía, con la sabiduría de contemplar su edad y cuanto ella acarrea en las revelacio­nes de un espejo. A veces simula que le provocan cierta gracia y alguna perplejidad verse contemplado por los demás desde el otro lado del cristal de la vitrina, insólito ejemplar aún vivo –aún joven– en un museo curioseado por muertos o por viejos.

pintores.-66g.-Jean Cocteau, Picasso, Stravinsky y Olga Picasso en 1925

Sobre las mañanas y las tardes tiene Stravinsky personales ideas: «Por la mañana pensamos de modo diferente a como lo hacemos por la tarde. Cuando tropiezo con una dificultad, espero al día siguiente. Soy capaz de esperar lo mismo que es capaz de esperar un insecto.» Lo que parece querer decir que, algunas tardes, Stravinsky, detenido ante la piedra del obstáculo, no se agota ni exprime empeñándose en sortearlo, tropezando una y mil veces contra él hasta una exasperación que podría desembocar en el decaimiento. Simplemente se esfuerza con voluntad de superación, pero sobre todo, más que excitarse en frenesí nervioso, se acoge a esa sabiduría serena de esperar, esa «larga paciencia» en la que Balzac encontraba la esencia del talento. «Yo siempre me siento feliz cuando me despierto –dice a los ochenta y cuatro años–, y lo mismo me sucede cuando estoy componiendo.» De lo que yo al menos extraigo el amor a la vida –apego a la existencia, abrazo al vivir que a esa edad, aunque se disimule, suele tenerse– y esperanza reencontrada cuando se inicia cada día, al recibir el regalo de otra única e insustituible jornada para existir, puesto que toda felicidad es regalo. Alegría sentida en esa felicidad ante todo lo aún no vivido: en cualquier momento en que todo ello sea percibido por el hombre, su espíritu refleja juventud. Y junto a lo anterior, esa constatación de lo que ese hombre logre crear le suscita, por encima de muchas otras cosas, placer.

música.- 57ed.- Stravinsky en 1947,. Henri Cartier- Bresson.- Magnum Photos

«Para mí no hay ningún proceso creativo; únicamente hay placer», dice Stravinsky. Como tantos otros creadores del mundo,Igor Stravinsky no sabe, o si lo sabe no lo desea expresar, el misterioso mecanismo interno de su propia creación, la relojería de sus supuestas leyes y el análisis de su proceso: deja libres y espontáneos, vastos e irreconocibles, todos los caminos que conducen desde la idea primera al logro último: «Si yo fuese capaz de formularlos, entonces dejarían de serme útiles.» La máxima utilidad que le proporciona su andar creador es cambiar dejándose llevar por la fuerza de la creación misma, sin preguntarse de qué forma camina, sino sencillamente caminando: avanzar, ir en busca de nuevos hallazgos, no satisfacerse con la comodidad fácil, aspirar siempre a descubrir en la dificultad que envuelve a lo desconocido esa simplicidad que «estaba allí» y a la que nadie hasta entonces se habrá acercado. Y todo ello –encontrar el fondo de lo nuevo y lo simple y desvelarlo– haciéndolo con placer.

San Petersburgo.-oo.-placa conmemorativa de Stravinsky.-encspb ru

Una mente joven (se diría que la rapidez de reflejos en las respuestas que poseía este hombre en el tiempo de La consagración de la primavera) vive con este cuerpo viejo y gastado, al que se trata con rayos X y con frecuentes sangrías. La debilidad de su cuerpo octogenario parece afectar a todo menos a su cabeza: la lectura de un encefalograma a los ochenta y cinco años supone para el compositor «una partitura electrónica con estrofas de seis versos y una ilegible notación vanguardista». Todos los pasos inciertos de sus frágiles piernas, los titubeos y vacilaciones de sus miembros, no corresponden al anhelo de avance decidido de su cerebro, que quisiera crear con más pujanza que nunca. No hay, pues, reblandecimiento mental ni síntomas de sensibilidad en su cerebro: hay, por el contrario, firmeza y empuje, lucidez para observar y observarse, y al contemplarse anciano y mirar a cuantos le contemplan, sus conclusiones son conscientes y, por tanto, muchas veces crueles o amargas.

música.- rrvyyh.-bocetos de Igor Stravinsky para Petrushka

Amante de los objetos minúsculos, tal como organiza a su manera ese cuaderno de creación formado por papeles de todos los tamaños, constituye su propio ambiente esté donde esté: extrae de su maleta litografías, que coloca en lugar de las ilustracio­nes triviales de los hoteles; coloca en su mesita de noche –en sus tiempos de enfermedad– plumas, cartapacios de música, pinzas, secantes, un reloj de la época de los zares y la medalla de la Virgen que el compositor lleva al cuello desde su bautismo. A su edad, Stravinsky no equivoca en su rápido diálogo con las gentes el alemán, el inglés, el francés y el ruso, que habla con corrección. Pero en medio de todo ese escenario recreado por él y envuelto en ese ambiente personal e íntimo, quizá lo que no pueda recrear él nunca y donde perciba un mayor hueco sea en el aislamiento al que el tiempo le ha arrojado, esa ausencia de comunicación con tantos a los que la muerte se ha llevado mientras la vida trae generaciones nuevas y distantes, con las que Stravinsky, a pesar de su capacidad de juventud, no llega a estrechar la mano. Y más aún que los colegas desaparecidos, este hombre afectivo y solitario siente la desaparición de todo un ambiente, unas costumbres, unas relaciones sociales: el fondo de todo un universo que existió y cuyo hueco de silencio está hoy dominado por el ruido.»

JJPerlado.- «El artículo literario y periodístico.- Paisajes y personajes» ( págs 299-304)

música.- 255t.- Stravinsky, su esposa Vera y Robert Craft, en Venecia 1957.- foto Gjon para LIFE

(Imágenes:- 1.- Stravinsky/ 2.- Igor Stravinsky por Picasso/ 3.- Stravinsky por Delaunay.- musee syindicate/ 4.- Sergio Lifar, Stravinsky y Coco Chanel en el Café de Flore.- París.- 1930/ 5.-Stravinsky por Marino Marini/ 6.- Leonide Massine, Natalia Goncharova, Stravinsky, Mikhail Lariónov y León Bakst.- 1915.- marketsquareconcerts/ 7.- Jean Cocteau, Picasso, olga Picasso y Stravinsky.- 1925/ 8.-Igor Stravinsky .-foto Henri Cartier- Bresson.- Magnum Photos.-.1947/ 9.-.placa conmemorativa de Stravinsky en San Petersbugo/ 10.- esbozos para «Petrushka»/ 11.- Robert Craft, Stravinsky y su esposa Vera en Venecia.- 1957.- foto Gjon para LIFE)

LA MÚSICA

música.-trrvb.-Stanislav Brusilov

«Amo anhelantemente la música divina,

es una flor marchita mi corazón sediento;

vierte el sonido en él, cual un vino encantado

que derrama sus notas como lluvia de plata.

Suspiro y desfallezco porque ellas me despierten,

como un árido llano por el agua suspira.

música.-tedc. el violinista -Edmund Charles Tarbell.- 1890

Deja que beba el agua de ese suave sonido

más, más aún; estoy todavía sediento.

Él me libra de esa serpiente que la angustia

ata a mi  corazón, con deseo de ahogarlo.

La melodía lánguida se transmite al cerebro,

y llega al corazón, a través de mis venas.

música.-5ggb.-José DeCamp.-la joven del violín.-1902

Igual que una violeta de marchito perfume,

que crecía en la orilla de un lago plateado,

y ha secado el ardiente mediodía su cáliz

de rocío, y no hay vaho que su sed calmar pueda,

y se troncha la flor, cuando el aroma huye

en las alas del viento sobre el agua azulada…

música.-677hh.-Hans Thoma.-el violinista.-revista Pan.-1895-1896

Igual que alguien que bebe una mágica copa

de vino bullidor, con chispeante espuma,

servida por alguna poderosa Hechicera

que le invita al amor con su beso divino…

Percy B. Shelley.– «La música» (traducción de Vicente Gaos)

flores.-ttrrv.-música.- Aurél Bernáth.-Hungría.-1895-1982

(Imágenes:- 1.-Stanislas Brusilov /2.- Edmund Charles Tarbell.– 1890/ 3.-Joseph De Camp– 1911/ 4.- Hans Thoma.- Revista Pan.- vol l .- Berlín.- 1895/ 5.- Aurél Bernáth)

ALLEGRO

música.-tthhu.-pianos.-Meghan Howland

«Toco Haydn después de un día negro

y siento un sencillo calor en las manos.

música.-u7uuh.-Glenn Gould.-foto Yousuf Karsh.-1957

Las teclas quieren. Golpean suaves martillos.

El tono es verde, vivaz y calmo.

música.-9699.-Glenn Gould.-fotógrafo desconocido.-The New York Times

El tono dice que hay libertad

y que alguien no paga impuesto al César.

música.- 44rty.- Matthew Pillsbury.- Eric Watson, París, marzo 2004

Meto las manos en mis bolsillos Haydn

y finjo ser alguien que ve tranquilamente el mundo.

interiores.-67huh.-música.-Pierre Bonnard.-Claude Terrasse al piano

Izo la bandera Haydn — significa:

«No nos rendimos. Pero queremos paz.»

música.-9yhh.-Philip Glass.-

La música es una casa de cristal en la ladera

donde vuelan las piedras, donde las piedras ruedan.

música.-rrvgg.-Carl Orff en 1955.-foto Herbert List

Y ruedan las piedras y la atraviesan

pero cada  ventana queda intacta.»

Tomas Tranströmer.– «Allegro».- «El cielo a medio hacer» (1962)

música.- uuytr.- Hadyn.- 1770.- retrato por Ludwig Guttenbrunn

(Imágenes:- 1.- Meghan Howland.- fineartandyou.com/ 2.-Glenn Gould.-1957.- por Yousuf Karsh/ 3.-Glenn Gould.- fotógrafo desconocido/ 4.-Matthew Pillsbury.- eric watsson.- 2004/ 5.-Pierre Bonnard.- Claude Terrasse al piano/ 6.- Philip Glass/ 7.-Carl Orff en 1955.- Herbert List/ 8- Haydn.– 1770.- retrato por Ludwig Guttenbrunn.- wikipedia)

CONCIERTO EN SUEÑOS

música.-55rrg.-guitarra.- Oleg Eldeukov.-

«Era un teatro vacío que debía de estar lleno de niños sentados en sus butacas de tapiz rojo y que, sin embargo, permanecía desierto. Salí al escenario, a la luz de aquella penumbra hundida hacia el infinito sobre la que las candilejas no me dejaban ver sino polvo en niebla rozando los hombros de las butacas, y comencé – sentado en mi silla solitaria – a puntear mi guitarra: el inicio de aquella clase infantil.

dolor.-eev- infancia.- Werner Bischof.-Hungría 1947

Seguí con mis ojos de niño cómo tocaba aquel hombre. Envuelto en cientos de cabezas, ladeándome un poco, conseguí adivinar entre todas las nucas los movimientos de la figura aislada, inclinada la frente sobre su instrumento, los dedos pellizcando las cuerdas. No veía sino muy de lejos la madera, el vientre de aquella resonancia que escuchaba. Todo el teatro aparecía sombrío: ojos paralizados en cada sillón atraídos por la luz del escenario, aquel foco blanco proyectado en la imagen oscura.

teatro.-por Lisa Kereszi.-2004.-Yancey Richardson Gallery.-New York.-photografie.-artnet

Entonces estuve centrado en la interpretación. Pulsé las cuerdas como acariciando los nervios de la música y con las yemas de los dedos fui oprimiendo los trastes cruzados de tiritas de metal; la palma de mi mano derecha reposando en la angostura del mango. Así nació, temblando bordones y alambres, el agua de los sones, gotas que surgían de la boca, del paladar del fondo, mientras abrazaba el borde y el contorno del cuerpo cercano al cuerpo mío formando una sola silueta, talle de guitarra grave hecha de carne. Nada veía, la luz me deslumbraba: solo un foso negro al otro lado de las candilejas y el vacío. Ningún oído de niño a este pulsar del adulto. El teatro sin teatro alguno: abierto al abismo aquel concierto de clase infantil.

teatro.-5wfb.-foto Trey Ratcliff.-StuckinCustoms.-Palais Garnier

Era un silencio absoluto el extendido en la sala. Jamás había visto un teatro. Todo el oro, el deslumbrante semicírculo de los palcos, las alturas del cielo, aquella cúpula de dibujos alados, el terciopelo rojo de las plateas, hasta el suave mullido donde mis zapatos resbalaban, lo había ocultado la negrura y una tensión densa era lo único presente, tal y como si colores y sensaciones se hubieran afincado en un único color y en individual sensación: aquella oscuridad que me cercaba y el escuchar. Jamás había escuchado una guitarra. La guitarra aparecía al fondo, hablaba en música ante un telón casi borrado por el ojo de luz. Yo no podía desprender mi ojo de niño de aquella luz de ojo y en ella estaba la guitarra: venía a mí desgranándose, como si cada sonido no tuviera más oído que el mío.

música.-rrttbn.- guitarra.- Carsten Eggers.-1957

Sobre mi pierna derecha descansaba aquel lomo redondeado, la curva de la caja entallada cuya forma octogonal caía hacia el lado izquierdo, allí donde índice, mayor, anular y meñique recorrían la plaqueta de ébano. Venía un aire suave, de ondas envueltas: igual que si alguien respirara el escenario. Pero el escenario estaba vacío: nadie entre bastidores ni a mi lado. No podía sentir aquel suave aire sino en un dulce movimiento de telas, pliegues de cortina que apenas se estremecían: negro telón tras de mí nunca entrevisto, oscuro, largo y ancho; dorso de luz que me cegaba. Bajo aquella luz, acordes, arpegios, acompañamientos, breves golpes de mano cerrada sobre las cuerdas, breves golpes de mano abierta sobre el puente, punteo de cuatro dedos con la mano izquierda; todas las armonías iban saliendo despacio, lo mismo que si se escaparan lamentándose. Así permanecí, inmóvil y solitario, hasta llegar al final.

música.-t3wss.-Stanislaw Eleszkiewicz.-1930.-autorretrato.-1900-1963

Al finalizar aquel hombre se levantó: concluyó el sonido. Tomó su instrumento y la luz le siguió hacia el lado derecho; el foco blanco le acompañaba en silencio. Fue entonces cuando el escenario se  iluminó débilmente: una fugaz claridad dejó ver cómo la negra cortina del fondo se descorría con lentitud y tras ella, sentado en una silla diminuta, un niño dejaba de tocar realmente su pequeña guitarra y preguntaba con voz de siete años:

– ¿Ya hemos terminado?

El niño tenía los mismos rasgos del hombre y el hombre le miró sin acertar a responderle.

Luego fueron apagándose todas las luces y sólo quedó una en el centro: un haz redondo y potente que provenía del techo. La luz acercó el rostro del hombre y se le vio llorar.

Suavemente me erguí. Me fui levantando del palco donde lo había visto todo oculto y agachado. Allí, en la sombra, en pie, muy lejos de él y sin poder consolarle, le vi llorar, él y yo solos en el teatro oscuro.»

JJPerlado.- «Concierto en sueños «.- Diario «ABC», febrero 1975

teatro,.nvm009.-Ohaio Sugimoto.-1980.-Wada Garou-co Gallery.-artnet

(Imágenes.-1.- Oleg Eldeukov/ 2.- Werner Bischof.- 1947/ 2.-Lisa Kereszi.- Yancey Richardson/ 3.-foto Trey Ratcliff- StuckinnCumston. com- Palais Garnier/4.- Carsten Eggers.-1957/ 5. -Stanislaw Eleszkiewicz.— 1930/6.- Hiroshi Sugimoto– – wada garou gallery.- artnet)

INSTRUMENTOS DE VERMEER

Vermeer.-3drrm.-La guitarrista

Kenneth Clark habla de Vermeer como de un genio de la evasión. «Empleó a fondo su inventiva para hacernos sentir el movimiento de la luz. Le encantaba mostrar su paso por una pared blanca, y luego, como para hacer más comprensible su avance, por un mapa ligeramente arrugado. (…) En muchos de sus cuadros se encuentran las proporciones exageradas de la fotografía, y la luz viene representada por esas bolitas que no se ven a simple vista, pero que aparecen en el visor de algunas cámaras antiguas.» Precisamente ahora está teniendo lugar en Londres la exposición«Vermeer y la música« que concluirá el 8 de septiembre. Música y pintura como en tantas ocasiones,, como otras veces pintura y literatura, en esa correspondencia casi continua de las artes que muchos han estudiado y que Claudio Guillén recuerda en «Entre lo uno y lo diverso (Tusquet) : «Es frecuentísimo – dice allí – en la

Vermeer.-tunnh.-Joven sentada ante el virginal.-1670-72

prensa y hasta en la conversación, describir una obra de arte por medio de conceptos y vocablos correspondientes a un arte distinto; y así aparecen perspectivas en Cervantes, o el lirismo en Vermeer, o el claroscuro de Zola, etcétera. No tienen por qué sorprendernos estas metáforas interartísticas. « Vermeer, al que sólo se le atribuyen unos cuarenta cuadros, quiso representar interiores de hogares con una o dos figuras escribiendo, haciendo los quehaceres domésticos o tocando instrumentos musicales. En el cuadro «Dama sentada a la espineta» algunos críticos han señalado que el instrumento que allí aparece debe haber sido realizado por los Ruckers de Amberes o en su círculo y la posición del arco entre las cuerdas del violonchelo está considerada «normal» por los expertos. Sobre «Lección de música» – o «Dama a la espineta y caballero» – los críticos se han detenido en el violonchelo en el suelo así como en el espacio perfectamente 

Vermeer.-ryu.-Lección de música.-wikipedia

«medido» entre el instrumento y la mesa y por un empleo más consciente de las baldosas del pavimento: «el espejo que refleja el rostro de la dama y la luz matizada por los cristales confieren al cuadro- han dicho– un sello vagamente mágico.»

Este es Vermeer, cuyos colores admiraba Van Gogh. «La paleta de este extraño artista – le decía en una carta a E. Bernard  – comprende el azul, el amarillo limón, el gris perla, el negro y el blanco. Es verdad que en los cuadros que ha pintado puede hallarse toda la gama de colores; pero reunir el amarillo limón, el azul apagado y el gris claro es característico en él, como lo es en Velázquez armonizar el negro, el blanco, el gris y el rosa… Los holandeses no tenían imaginación, pero poseían un gusto extraordinario y un infalible sentido de la composición.»

(Imágenes.-1.-Vermeer.-Tañedora de guitarra.- 1667.- Londres.-Kenwood House/ 2. Vermeer.-«Dama sentada a la espineta».1670- Londres-National Gallery / 3.- Vermeer.-«Dama a la espineta y caballero» («Lección de música»).-1660 -Londres.-Buckingham Palace)

MÚSICA, INSPIRACIÓN Y ELABORACIÓN

música.-87vvb-El violonchelista.-por John Alexander Blanco.-1898.-missfolly tumblr

«Todo cuanto ocurre en el mundo me interesa y afecta – escribía Schuman a Clara en 1838 -; la política, por ejemplo, la literatura, las gentes; reflexiono entonces acerca de todas estas cosas a mi propio modo… y luego esas reflexiones buscan una salida en la música. Esta es la razón por la cual muchas de mis composiciones son difíciles de comprender… Asimismo, por este motivo,

música.-6gnnm.-Konrad Krzyzanowski

muchos otros de los nuevos compositores no me satisfacen; es que – además de mostrar su falta de conocimientos profesionales – se extienden en lugares comunes líricos. El plano más elevado que alcanza ese tipo de música no llega al punto desde el que parte mi clase de música. El primero puede ser una flor; el último es un poema, es decir, algo que pertenece al mundo del espíritu. El primer tipo de música se debe a un impulso de la cruda naturaleza, el segundo procede de la conciencia del espíritu poético.»

música.-cg66,--.Frank Beresford.- 1881- 1967.- Burlington Paintings

Maritain comenta estas palabras anotando cómo en la música está presente el poder de la experiencia poética y añade las confesiones de Chopin a Delphina Potocha: «Todo creador tiene momentos en que su inspiración se debilita y en que solo se da la elaboración cerebral. Recorriendo partituras musicales puede uno señalar tales partes con el dedo. Lo importante es que haya lo más posible de inspiración y lo menos posible de elaboración. Listz abunda en elaboración, en cambio, su inspiración es reducida. En Mozart son muy raros esos momentos de elaboración pura. En Bach hay una elaboración contrapuntísitica, pero realizada de modo tan perfecto y tan estrechamente ligada a la inspiración que no es posible separar la una de la otra. Que no me hablen de composición; la creación es algo que no puede ser aprendido. ¿Se pretenderá, entonces, que todos creen del mismo modo?

música.-4hhyy.-Edzard Dietz.-1930

Inspiración y elaboración dan siempre vueltas en torno a los creadores. En la música, en el arte, en la literatura. «El genio consiste – recordaba Edison  – es un 1% de inspiración y un 99% de transpiración». Toda una lección a tener en cuenta.

(Imágenes:- 1-.John White Alexander.-1898/2.-Konrad Krzyzamowski/-3.-Frank Beresford.-burlington. co. uk/ 4.-Edzard Dietz..-artnet)

WAGNER Y LAS PASIONES

música.-rvvbh.-orchestra Pit.-San Francisco Opera House,.1950.-Fred Lyon

«Una noche fui a oir Tannhäuser.puede leerse en la novela «C» del inglés Maurice Baring –  Para mí – dice el protagonista -, Wagner no era más que un nombre, y significaba algo vagamente ruidoso. No tenía la menor idea de que escribiera sobre temas interesantes o románticos. Tampoco tenía idea alguna de lo que era Tannhäuser. Fui esperando pasar una aburrida velada de música árida, ultraclásica e ininteligible. Tan pronto como la orquesta empezó la obertura, quedé anonadado. Yo no sabía que la música fuese capaz de producir un efecto tan enorme. El coro de peregrinos abrió un nuevo mundo y me dejó tan excitado que luego no pude pegar los ojos. Estaba aturullado por estos magníficos efectos de sonido.»

música.-rrcc.-Staleny Spencer.-lección de música.-1921

No solamente los personajes de novelas han quedado impresionados por ciertas obras de Wagner sino también muchos autores – e incluso directores de orquesta – han resultado conmocionados. Son las pasiones totales de la música. Philip Sandblom , en «Enfermedad y creación» comenta que Patrick l´Echevin en su libro «Música y medicina» cuenta que tres directores de orquesta se desplomaron al dirigir un pasaje determinado de «Tristán e Isolda« y en las «Conversaciones con Von Karajan» de R. Osborne se recuerda que al célebre director austriaco tuvieron que llevarlo a su casa en ambulancia la primera vez que dirigió esta ópera. Las pasiones entrecruzadas que siempre ha suscitado Wagner se han extendido a la música, a la literatura y al cine. No hay más que recordar, entre otros, a Visconti.

música.-577h.-John  Singer Sargent.-Museum of Fine Art Bosyon

Pero también la pasión por el arte y la vida recorre la biografía del compositor. El musicólogo italiano Massimo Mila anota que la existencia de Wagner es un intercambio continuo entre arte y vida, o, si se prefiere, de una vida puesta al servicio del arte, «que se desarrolla en una especie de egoísmo estético, capaz de sacrificar sin piedad los afectos y destinos del prójimo, asentada en una férrea voluntad de expresión y en una infatigable tenacidad en hacer frente a las adversidades materiales de la vida». Igualmente Souriau en su «Correspondencia de las artes» afirma que «la pasión de Wagner por Matilde Wesendonck está estrechamente ligada a la composición de «Tristán e Isolda»; pero sabemos – añade – que se comprometió en esta aventura muy conscientemente, en interés de su creación artística, para poder tener un estado de alma favorable a ésta; y que sería absurdo decir que escribió el «Tristán» para expresar esta pasión, ya que, por el contrario, suscitó esta pasión para mejor sumergirse en unos sentimientos que la obra exigía y había de evocar.»

música.-tybnnn.-Wagner, por Lenbach

Las pasiones las desvanece el tiempo, las fuerzas se diluyen y al contemplar el retrato de Wagner pintado por Lenbach va glosando André Gauthier «este perfil de águila, en el que el mentón desaparece entre las patillas; una mirada lejana y nimbada de tristeza; un indecible agotamiento en las facciones y las comisuras de los labios. Si el rostro del viejo luchador revela todavía la energía sobrehumana, también se lee en él la fatiga, preludio de la resignación para el gran viaje.» 

(Pequeño apunte cuando en 2013 se cumplen los 200 años de Wagner)

(Imágenes:-1.-orchestra pit.-San Francisco Opera House.-1950.-Fred Lyon.-Peter Fetterman Gallery/ 2.-Staleny Spencer.-1921/ 3.-John Singer Sargent.-Museum of Fine Art.-Boston/ 4.-Wagner.-por Franz Von Lenbach)

MÚSICA Y SUEÑOS

música.-nnd.-el violinista.- Claude Weisbuch.- 1927

«Hace dos años –  cuenta Berlioz en sus «Memorias» – en una época en la que el estado de salud de mi esposa me acarreaba muchos gastos, y aún existía cierta esperanza de que mejorara, una noche soñé que componía una sinfonía, y la oí en mis sueños. A la mañana siguiente, al despertar, oí casi todo el primer movimiento, que era un Allegro en La menor con un compás de dos por cuatro

música.-5gbb.-Eduard Wiiralt--1898-1954

(…) Ya me dirigí a mi escritorio a anotarlo cuando de repente pensé: «Si lo hago, acabaré componiendo el resto. Hoy en día mis ideas suelen expandirse mucho, y esta sinfonía podría acabar siendo enorme. Me pasaré quizá tres o cuatro meses trabajando (tardé siete en escribir Romeo y Julieta), y durante este tiempo no escribiré artículos, o muy pocos, por lo que mis ingresos disminuirán.

núsica.-rtyb.-Ramón Casas.-retrato del violonchelista Gálvez

Cuando la sinfonía esté escrita estaré tan débil que mi copista acabará convenciéndome de que la haga copiar, lo que inmediatamente me hará contraer una deuda de mil o mil doscientos francos. Una vez las partes existan, me acosará la tentación de hacer que la obra se interprete. Daré un concierto, cuyos ingresos apenas cubrirán la mitad de los costes, algo inevitable hoy en día. Perderé lo que no tengo y me faltará dinero para cubrir las necesidades de mi esposa impedida, y ya no podré afrontar mis gastos personales ni el pasaje de mi hijo a bordo del barco en el que pronto partirá». Estos pensamientos me

música.-5999.-Kaare Espolin Johnson.-.-Noruega.-1953

estremecieron, y tiré la pluma sobre el escritorio, pensando: «¿Y qué? ¡Mañana la habré olvidado!» Esa noche la sinfonía volvió a aparecer y resonó obstinada en mi cabeza. Oí el Allegro en La menor con bastante claridad. Más aún, me pareció verlo escrito. Me desperté en un estado de excitación febril. Me canté el tema; su forma y su carácter me complacieron sobremanera. Estaba a punto de

música.-99hn.-Theo van Rysselberghe.-el violinist.-1903.-colección privada

levantarme. Entonces regresaron mis pensamientos del día anterior, y me contuvieron. Permanecí inmóvil, resistiendo la tentación, aferrándome a la esperanza de que lo olvidaría. Al final me quedé dormido; y cuando volví a despertarme, todo recuerdo había desaparecido para siempre.»

música.-99drr.-Alex Alemany

Oliver Sacks en su «Musicofilia» – en donde aparecen citados estos párrafos de Berlioz – cuenta que Ravel observó que las melodías más deliciosas le llegaban en sueños, y Stravinski dijo casi lo mismo. Sobre lo onírico y sus relaciones con la creación se han escrito numerosas páginas. Maurice Blanchot en «El espacio literario» afirma que «el sueño es el despertar de lo interminable. De ahí que el sueño parezca hacer surgir, dentro de cada uno, al ser de los primeros tiempos, y no sólo al niño, sino más allá, lo más lejano, lo mítico, el vacío y la vaguedad de lo anterior.»

(Imágenes.- 1.- Claude Weisbuch.-1927/ 2.-Eduard Wiiralt/ 3.-Ramón Casas.-retrato del violonchelista Gálvez/ 4.- Kaare Espolin.-1953.-Galeria Bodogaard/5.-Theo van Rysselberghe.-1903.-colección privada/6-.Alex Alemany-Maroon)

PAU CASALS Y EL VIOLONCHELO

música.-32.-Pablo Casals.-1954.-por Yousuf Karsh

«Bach es la base de todo – le decía Casals a sus setenta años a Emil LudwigBeethoven es la pasión, Bach es la música completa. Cada día empiezo mi vida con él, ejecutando al piano una de sus fugas. Fue mi padre el primero que me me hizo conocerlo en el órgano. Un día que íbamos de paseo, descubrimos en casa de un librero de viejo algunos cuadernos antiguos en los cuales hallamos las siete suites para violonchelo… ¡Sí, Bach!(…) Creo en el valor del ejemplo y de la palabra mucho más que en el del texto impreso. Por eso no he querido publicar ningún método de violonchelo, dejando a a mis discípulos el cuidado de transmitir mi tradición.»

Paco Aguilar en su libro «A orillas de la música» (Losada) quiso titular unas páginas «Un día de Pablo Casals» y allí escribía: «Y aquel día, saliendo Pablo de casa, se sentó junto a la mar. Junto a la mar está su Vendrell; y en ella, su playa de San Salvador. Y junto a esa mar está Barcelona; y en ella, su palacio de la música catalana. Y se allegaron a él muchas gentes; y entrándose él en la nave, se sentó, y toda la gente estaba a la ribera».

El timbre cálido y aterciopelado del violonchelo nos trae y lleva de Ludwig a Casals mientras sigue hablando el músico:

«Soy el único violonchelista que llega a sus setenta años sin sentirse disminuido en absoluto ante su instrumento. Ignoro lo que es un calambre o una neuralgia. La fatiga muscular que experimento después de cada concierto se disipa en una hora. Me siento a la mesa y todo ha desaparecido.(…) Cada día, mi primer gesto, en cuanto amanece, es abrir las ventanas. Y en seguida me siento plenamente feliz. Inmediatamente abro el piano y toco una fuga de Bach. Los pájaros no tardan en advertir que hay algo que acaba de despertarse y empiezan a cantar. Tengo allí mis perros, mis gatos y mis pájaros. Mi madre ha vivido a mi lado hasta una edad muy avanzada. Desde la terraza veo el campanario de la iglesia en donde, cuando yo tenía once años, mi padre me enseñaba a tocar el órgano. Es el único lugar del mundo en que soy dichoso.»

Y de nuevo pasa al fondo el muy grave registro, aterciopelado y cálido timbre del violonchelo.

Casals,-.rvrg.-Ramón Casas.-wikipedia

(Imágenes:- 1.-Pau Cassal por Yousuf  Karsh/ 2.-Pau Casal por Ramón Casas.-wikipedia)

LA MÚSICA DE LAS COSAS

«En el pasillo,

mientras leo,

se abre una puerta y se cierra,

se abre y se cierra,

y yo espero a que se acabe su agonía.

Dicen que cuando el aire

abre y cierra una puerta,

alguien muy cerca está en peligro.

Hay que prestar oído,

cerrar el libro que leíamos

y unirnos a ese rezo;

no levantarnos a cerrar la puerta,

sino quedarnos quietos y oír, oír

hasta sacarle alguna música al crujido».

Fabio Morábito

Las cosas siempre contienen en su interior la música y el silencio. También lo esconden igualmente la naturaleza y los objetos. En el verano de 2010 el pianista Pedja Muzijevic incluyó la obra conceptual de John Cage  4`33″  (que durante cuatro minutos y medio no produce ningún sonido) en un recital en Maverick, que se encuentra en una zona boscosa, en las afueras de Woodstock. Como cuenta Alex Ross, «la sala está hecha fundamentalmente de madera de roble y pino, es de construcción tosca y se asemeja a un granero. En las

agradables tardes de verano, las puertas se dejan abiertas a fin de que los oyentes puedan escuchar desde los bancos situados en el exterior. Muzijevic, consciente del entorno natural, decidió no utilizar un cronómetro mecánico; optó, en cambio, por contar los segundos en su cabeza. La tecnología se inmiscuyó de todos modos, adoptando la forma de música que sonaba en el

equipo de un coche y que llegaba desde algún lugar cercano. Un pájaro solitario en los árboles luchaba por competir con el restallante bajo. Tras un par de minutos, la música se desvaneció. No había ni viento ni lluvia. El público se mantuvo perfectamente inmóvil. Durante aproximadamente un minuto, nos sentamos en medio de un profundo y total silencio. Muzijeviv rompió el hechizo salvajemente, con una andanada de Wagner: la transcripción que hizo Liszt del Liebestod de «Tristan und Isolde«. Puede que alguien arrancara una motosierra. Es posible que yo no fuera el único oyente que deseaba que la música del bosque se hubiera prolongado un poco más».

Así, en el silencio de la música creada resonó también el silencio – tan musical – de la civilización y de la naturaleza.

(Imágenes- 1.-Ansel Adams/2.-foto Konstantin Smilga.-The Surface.-series.-2003.-Moscou House of Photography/ 3.-Helena Almeida.-1977.-Sammlung Verbund, Viena)

PIANOS DE MARINA TSVIETÁIEVA

«En cualquier infancia musical hay: uno, dos, tres -cuatro pianos.- recuerda Marina Tsvietáieva en el delicioso libro «Mi madre y la música» (Acantilado) – En primer lugar – aquel delante del que estás sentado (¡cuánto padeces y cuán poco te enorgulleces!). En segundo lugar – aquel delante del que otros se sientan – mi madre se sienta – es decir: te enorgulleces y te complaces. (…) El tercero y, probablemente, el más largo, – es aquel debajo del que estás sentado: el piano desde abajo es un mundo subacuático y subpianísitico. Subacuático no sólo por la música que se derramaba sobre la cabeza: detrás del nuestro, entre él y las ventanas que su masa negra tapaba, bosquejadas y en él reflejadas como un lago negro, había flores, palmas y filodendros, que

transformaban el parquet debajo del piano en un auténtico fondo acuático, con luz verde en las caras y en los dedos, y verdaderas raíces que podían tocarse con las manos, y donde, como enormes seres fantásticos, se movían silenciosos los pies de mi madre y los pedales». Un canto a la infancia, a la intimidad, a la madre y también a la robustez y volumen del sonido del piano evocado por esta destacada poeta rusa.(El Premio Nobel Joseph Brodsky en «Menos que uno» dedicó un luminoso ensayo a Tsvietáieva)  Los cinco pianos se suceden en sus recuerdos y sus teclas presionadas por los dedos van resucitando lentamente las

escenas. «El cuarto piano  – dice – :aquel encima del que estás: lo miras y, en mirándolo, entras en él; el mismo que, con el paso de los años, al contrario de la entrada en un río y de toda ley de profundidad, primero es más alto que tú, después te llega a la garganta (¡y es como si te cortara la cabeza con su negro filo más frío que un cuchillo!), después al pecho, y después, finalmente, a la cintura. Lo miras y, en mirándolo, te miras a ti mismo, haciendo coincidir poco a

poco con su negra y dura frialdad, primero la punta de la nariz, después la boca, después la frente. (…) El piano fue mi primer espejo, y la primera toma de conciencia de mi propio rostro fue a través de la negrura, de su traducción a la negrura como a una lengua oscura, pero comprensible. (…) Y, finalmente, el último piano – aquel al que te asomas: el piano de las entrañas, las entrañas del piano, sus entrañas de cuerdas, como toda entraña – misterioso, el piano de Pandora: «¿Qué hay allí dentro?» – ese al que Afanasi Fet aludió en un verso comprensible sólo para el poeta y el músico, una línea que asombra por su visualidad:

«El piano estaba todo abierto,

y en él las cuerdas se inquietaban…»

Pianos de infancia, escenas musicales, páginas musicales de infancia…

(Imágenes.-1.- Pierre- Auguste Renoir/ 2.-Carl Larsson.-1908/3.-Theodore Robinson.-1887/ 4.-Willen Haenraets/ 5.-La tapa:  «Encuentro de Isaac y Rebeca».- Marc Chagall.-1980.-Museo Nacional Marc Chagall.-Niza)

EL MUNDO DEL SILENCIO

«La pérdida de de oído, la sordera, que en Roma se aplicaba irónicamente a los solitarios y apartadizos – nos recuerda Ramón Andrés en su magnífico libro «El mundo en el oído« – incide en una desconexión de la realidad inmediata, propicia el alejamiento y la nostalgia de un mundo perdido al que ya no es posible retornar».(…) Heidegger reparó en el hecho de que cuando decimos que no hemos oído bien, en realidad estamos señalando que no hemos «comprendido». (…) Resulta del todo natural que compositores como Ludwig van Beethoven o más tarde Bedrich Smetana, aquejados por la sordera, se sumieran en la melancolía».

Oliver Sacks ha querido acercarse y analizar el mundo de los sordos en «Veo una voz» (Anagrama) y ya en «Musicofilia» había relacionado sordera y música. «Incluso las personas que padecen sordera profunda – recordaba allí – podrían tener una musicalidad innata. Los sordos a menudo aman la música, y son muy sensibles al ritmo, que sienten en vibraciones, no de sonidos. La aclamada percusionista Evelyn Glennie padece una sordera profunda desde los doce años».

Ramón Andrés comenta muy bien el tema del silencio en un interesante video que recuerdo aquí.

Y el poeta y trapense Thomas Mertondesde la soledad de su Abadía de Getsemaní, en Kentucky, evocaba que «la humildad reza y halla el silencio a través de las palabras. Pero como es natural en nosotros pasar de las palabras al silencio, y del silencio a las palabras, la humildad es silenciosa en todas las cosas. Incluso cuando habla, la humildad escucha. ( …) Si derrochamos nuestra vida en palabras inútiles, nunca oiremos nada, nunca seremos nada y, finalmente, porque hemos dicho todo antes de tener algo que decir, nos quedamos sin habla en el momento de nuestra mayor decisión. Pero el silencio está orientado a esa declaración final».

(Imágenes.-1.-Giancarlo Rado.-el violonchelista.-facebook.com/ 2.-André Kertéstz.-Hungría 1916/ 3.- Thomas Merton tocando música.- 1968.-Ralph Eugene Meatyard.-metamuseum.org/ 4.-retrato de Thomas Merton cerca de la Abadía de Getsemaní, pintado por su amigo y biógrafo Ed Rice)

ATRAVESANDO LAS HABITACIONES, AL FONDO, LA MÚSICA…

Atravesando las habitaciones nos acompañaban las palabras del filósofo Keyserling: «Toco mucho estos días a Bach en la vieja sala de la maravillosa acústica- nos decía -. ¿Por qué este arte me llega tanto a mí? Porque su espíritu representa uno de los tonos fundamentales. Existe una íntima conexión entre la profundidad de los pensamientos y la de los sonidos. La música de Bach es toda ella un tono fundamental. Ningún músico, a mi parecer, ha sido nunca tan profundo como Bach; y ello ocurre porque creo que ningún músico ha estado tan unido a la metafísica. La metafísica tiene por función tocar la base que la sinfonía del espíritu conoce, descubrir los tonos fundamentales de la música del mundo y hacerlos resonar».

Atravesando más habitaciones, el gran musicólogo alemán Hugo Riemann nos quería recordar: «Bach es uno de los más grandes maestros de todos los tiempos, uno de los que no han sido sobrepasados, porque en él se incorporan de igual modo la sensibilidad y el saber musical de una época; es un maestro que debe su significación particular y su grandeza sin igual al hecho de que los géneros de estilos de dos eras diferentes florecen simultáneamente en él, de manera que él se alza entre los dos como un límite poderoso, participando de los dos mundos de forma gigantesca. Él pertenece a la vez al anterior período de la música polifónica tanto como al período de la música armónica».

Atravesando al fin todas las habitaciones, al fondo, allí escuchábamos el piano, con las variaciones Goldberg. Esta vez en las manos de Glenn Gould

Y allí estaba la música.

(Imagen.-Juan Sebastián Bach.-por Elías Gottlob Haussmann- 1746.- Museo de la ciudad de Leipzig.-wikipedia)