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Posts Tagged ‘Montaigne’

 

”La lectura acompaña toda mi vida – decía Montaigne -, y me asiste por todas partes. Me consuela en la vejez y en la soledad. Me descarga del peso de una molesta ociosidad, y me libra, a cualquier hora, de las compañías que me fastidian. Sofoca las punzadas del dolor, cuando no es del todo extremo y dominante. Para distraerme de una imaginación importuna, no tengo más que recurrir a los libros; me desvían fácilmente en su dirección, y me la arrebatan. Y, además, no se rebelan por ver que no los busco sino a falta de los demás bienes, más reales, vivos y naturales. Me reciben siempre con el mismo semblante”.

 

 

En el verano de 2012 y a través de la emisora francesa France Inter, el escritor y profesor en el Collège de France y en la Universidad de Columbia, Antoine Compagnon, dedicó unos minutos cada día a hablar de Montaigne. El éxito de sus reflexiones se convertiría después en un libro, “Un verano con Montaigne” (Paidós), que pronto se transformó en una obra enormemente comentada y apreciada. Se unían, pues, el verano y la lectura, exactamente los ecos de la lectura de un clásico : “la gente – confesaba algo asombrado Compagnon –  estaría tumbada en la playa o tomando un aperitivo antes de comer, y oiría hablar de Montaigne por la radio.” Nunca es tarde para leer un clásico. Los veranos bien pudieran ser tiempos de reelectura. Veranos quizá con sorbos de Pascal, con máximas y consejos, con poemas casi olvidados y ahora recobrados, con pensamientos célebres. Montaigne lo demostró en su día a través de la radio, en medio de las playas y los campos, y abrió una caja de sorpresas.

”La lectura de todo buen libro –así lo recordaba Descartes– es como una conversación con los hombres que lo han escrito, lo más esclarecedor de los siglos pasados; una conversación selecta en la cual no nos descubren sino sus mejores pensamientos.”

 


 

(Imágenes -1- Ferdinando Scianna/ 2- foto Patrick Andrade – New York Times/ 3- Claude Monet – 1886)

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“De hijos a padres – dice Montaigne en susEnsayos” – se trata más bien de respeto. La amistad se nutre de comunicación, y ésta no puede darse entre ellos porque la disparidad es demasiado grande y acaso vulneraría los deberes naturales. Porque ni pueden comunicarse a los hijos todos los pensamientos secretos de los padres, para no crear una intimidad indecorosa, ni las advertencias y correcciones, en las que radica una de las primeras obligaciones de la amistad, podrían ejercerse de hijos a padres (…) A decir verdad, el nombre de hermano es hermoso y está lleno de dilección, por eso lo convertimos, él y yo, en nuestra alianza. Pero compartir bienes, los repartos y el hecho de que la riqueza de uno conlleve la pobreza del otro, diluyen extraordinariamente y aflojan el lazo fraternal. Al tener  que conducir el curso de su promoción por el mismo camino y al mismo paso, es forzoso que los hermanos tropiecen y choquen a menudo. Además, ¿por qué ha de darse en ellos la correspondencia y relación que generan las amistades verdaderas y perfectas? Padre e hijo pueden tener temperamentos enteramente alejados, y los hermanos también (…) No es que yo no haya probado cuanto puede darse por ese lado. He tenido el mejor padre que jamás ha existido, y el más indulgente, hasta su extrema vejez, y pertenezco a una familia famosa y ejemplar de padre a hijos en lo que se refiere a concordia fraternal (…) Pero en la amistad se produce un calor general y universal, por lo demás templado y regular, un calor constante y reposado, lleno de dulzura y pulcritud, que no tiene nada de violento ni de hiriente”.

(Imagen – Georgia O ‘Keeffe – 1922 – witney museum artdlay  org)

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“Hay muchos queridos difuntos amontonados en los estantes de casa – decía Rafael Chirbes -, con ellos hablo; a ellos escucho. Desde Aub y Galdós, a Tolstoi, Montaigne, Yourcenar, Lucrecio y Virgilio, Faulkner, Döblin, Proust, Balzac, Eca de Queirós, y tantos y tantos. Salgo poco de casa, así que los releo al azar o movido por alguna intuición que me dice que ése y no otro es el difunto al que debo oír en determinado momento. En general no me equivoco. También sueño con difuntos a los que conocí cuando estaban vivos, y hasta toqué, y ahora ya no están en ningún sitio, y saber que no están y no puedo hablarles ni escuchar su voz me angustia cuando me meto en la cama. Algunas noches se apoderan de la habitación, su ausencia me roba el aire y tengo que encender la luz para no ahogarme”.

 

 

“Se cita a Quevedo y citaré a Gracián: de joven se dialoga con los muertos, con los que nos han precedido  – dice a su vez  Eduardo Mendoza enMil bosques en una bellota” -; en la madurez, con los vivos; en la vejez, con uno mismo. Creo estar en la tercera etapa. Pero he dialogado con muchos muertos. Como empecé a escribir muy joven, tuve como modelo los autores juveniles ( Verne, Rider Haggard, Conan Doyle) y nunca he renunciado a su legado. Baroja me abrió la puerta a mi propio estilo. Siempre he tenido a la vista los grandes clásicos del XlX y del XVlll. Pero creo que los grandes clásicos son como las grandes montañas. De lejos oxigenan y engrandecen; escalarlas es peligroso”.

 

 

“En un momento me di cuenta – decía Ricardo Piglia – de que en el “Ulises” de Joyce y en “En busca del tiempo perdido” de Proust la palabra metempsicosis aparecía ligada al acto de leer. Las almas muertas descansan en la página. Mis reencarnaciones favoritas han sido Hemingway y Roberto Arlt; los leí cuando era muy joven y traté -inútilmente – de escribir como ellos. A esa edad uno está muy atento a las mutaciones póstumas y a la voz escrita de los antepasados. La tradición literaria como un espiritismo de la letra”.

 

 

(Imágenes -1- Faulkner/ 2- Tolstoi – Wikipedia/ 3- manuscritos de Proust – arcadia ego universite urbana champion de Illinois / 4- Hemingway – foto de Ken Heyman  – stateooftheart- pophotocom)

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“Viajar – dice Montaigne – me parece un ejercicio provechoso. El alma se ejercita continuamente observando cosas desconocidas y nuevas. Y no conozco mejor escuela para formar la vida, como he dicho a menudo, que presentarle sin cesar  la variedad de tantas vidas, fantasías y costumbres diferentes , y darle a probar la tan perpetua variedad de formas de nuestra naturaleza. El cuerpo no está ni ocioso ni agitado, y ese moderado movimiento lo pone en vilo. Aguanto a caballo sin desmontar – dice en 1580 en su viaje por Suiza y Alemania hasta Roma -, enfermo de cólico como estoy, y sin aburrirme, ocho y diez horas.

(…) No ignoro que, si lo tomamos al pie de la letra, el placer de viajar es prueba de inquietud e irresolución. Por otra parte, estas son nuestras características principales y predominantes. Sí, lo confieso, no veo nada, ni siquiera en sueños, ni con el deseo, donde pueda detenerme; sólo me satisface la variedad, y la posesión de la diversidad, si es que me satisface alguna cosa. En los viajes, me alienta hasta el hecho de poder parar sin perjuicio, y de tener donde distraerme cómodamente de ellos”.

 

 

Antoine Compagnon, al evocar estas frases en “Un verano con Montaigne” (Paidos), recuerda que “la equitación le proporciona a Montaigne una “agitación moderada”, hermosa combinación de términos para designar una especie de estado intermedio e ideal. Aristóteles pensaba caminando y enseñaba deambulando; Montaigne encuentra sus ideas trotando y cabalgando“.

 

 

(Imágenes -1-Nicola Simbari– 1968/ 2- Henry Moret- 1895/ 3-Gustave Moreau)

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“Manos delicadas expertas en el análisis – escribe Henri Focillon en suElogio de la mano” -, dedos largos y móviles de razonador, manos proféticas bañadas de fluidos, manos espirituales, donde la inacción misma tiene elegancia, manos tiernas (…); el rostro humano está compuesto sobre todo de órganos receptores. La mano es acción: toma, crea, a veces se diría que piensa. En reposo, ella no es algo sin alma, abandonada sobre la mesa o extendida a lo largo del cuerpo: la costumbre, el instinto y la voluntad de acción meditan en ella, y no es necesario realizar un gran ejercicio para adivinar lo que va a hacer.

 

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Rembrandt nos muestra las manos en toda la diversidad de emociones, de tipos, de edades, de condiciones. ¿Por qué este órgano callado y ciego nos habla con tanta fuerza persuasiva? Él es uno de los más originales, uno de los más diferenciados, como las formas superiores de la vida. Articulado sobre carnes delicadas, el puño tiene por armadura un gran número de huesos (…) En la vida activa de la mano, ella es susceptible de enternecerse o de endurecerse, como es capaz de amoldarse al objeto. El trabajo ha dejado marcas en las cumbres de las manos, y se puede leer, si no los símbolos de las cosas pasadas y futuras, al menos su trazo y cómo las memorias de nuestra vida a veces pérdidas, pueden ser también una herencia lejana. De cerca, la mano es un paisaje singular, con sus montes, su gran depresión central, sus estrechos valles fluviales, sus cordilleras y  sus lagos tan puros y finos como una escritura.

 

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(…) Las manos no son una pareja de gemelos pasivamente idénticos. No se distinguen la una de la otra. Yo no creo absolutamente en la eminente dignidad de la mano derecha. Si la izquierda le falla, la derecha entra en una soledad difícil y casi estéril. La izquierda, esa mano que designa injustamente el lado malo de la vida, la porción siniestra del espacio, aquella que no hace sino reencontrar la muerte o el enemigo, es capaz de cubrir todos los deberes de la mano derecha (…) El arte se hace con las manos. Ellas son el instrumento de la creación, pero también el órgano del conocimiento. Para todo hombre; para el artista, más aún, y según sus caminos particulares (…) La mano toca, palpa, valora el peso, mide el espacio, modela la fluidez del aire y prefigura la forma, acaricia la superficie de cada cosa, y es este lenguaje del tocar el que compone un tono caliente, un tono frío, un tono pesado, una línea dura, una línea suave. Pero el vocabulario hablado es menos rico que el de las impresiones de la mano, y haría falta otro lenguaje para traducir su nombre, su diversidad y su plenitud”.

 

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Los detalles de la mano han sido estudiados y tratados por muy diversos autores. Entre ellos destaca el análisis de André Chastel sobre el papel privilegiado del dedo índice de la mano en el Seminario que dictó en el Collège de France de 1977 a 1979 sobre el gesto en el arte del Renacimiento (Siruela). Allí la mano se concentra en cuanto revela un dedo que señala algo esencial en Masaccio, Luca Signorelli, Leonardo, Caravaggio, Poussin o Fra Angélico entre otros. El dedo índice parece desprenderse de la mano, que queda en segundo término, para adentrarse en la petición de silencio sobre los labios o en la íntima unidad de la oración.

Y sobre los pulgares, Montaigne quiso tratarlos igualmente en sus “Ensayos”. “Dicen los médicos – escribe – que los pulgares son los dedos dominantes de la mano; los griegos los llamaban la “otra mano”, y parece que los latinos los toman en el sentido de mano entera. Se sabe que en Roma apretar y bajar los pulgares era una expresión de favor y alzarlos y desviarlos hacia fuera , lo era de desfavor. También los romanos dispensaban de la guerra a quienes tenían el pulgar herido, como si no pudieran ya coger las armas con suficiente firmeza”.

 

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(Imágenes.-1-Paul Rockett- 1956/ 2.- Man Ray/ 3.-Germaine Krull- 1929/ 4.-Helmar Lerski/ 5.-Nicolás Regnier- la buenaventura- 1626- El Louvre- Wikipedia)

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“Conocer el futuro carece de utilidad – dice Cicerón – Es miserable angustiarse sin provecho alguno”. “Los arúspices – dice también Cicerón – ven muchas cosas, los augures prevén muchas, muchas son anunciadas por los oráculos, muchas por los vaticinios, muchas por los sueños, muchas por los portentos” (…) “Veo a algunos – escribe a su vez Montaigne en susEnsayos”  – que estudian y glosan los almanaques, y que nos alegan su autoridad para las cosas que ocurren. ¿Quién, pues, si arroja todo el día la lanza no acertará de vez en cuando en el blanco? (…) He observado con mis propios ojos que, en los momentos de confusión pública, los hombres, aturdidos por su fortuna, abrazan cualquier superstición, entre ellas la de buscar en el cielo las causas y las antiguas amenazas de desdicha”.

Y Plutarco señala ante el porvenir: “el joven debe hacer sus preparativos, el viejo disfrutarlos”.

FELÍZ AÑO 2017 para todos

(Imagen-René Magritte)

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ciudades.- 45ghh.- Venecia.- Matthew Pillsbury

 

“El secreto de Venecia se encuentra en otra parte; en la repentina alegría que proporciona el juego. Venecia hace de ciudad y nosotros hacemos como si la descubriéramos. Como muchachos juguetones o actores. Durante un breve período de tiempo dilatado dejamos a un lado la seriedad de la vida en beneficio del como si del espectáculo de la vida, algo parecido a un viaje en globo”. Cuenta esto Regis Debray en su libroContra Venecia“, en el que ofrece una visión muy crítica de la ciudad.”Todo esto es posible – sigue diciendo –  gracias a la paradoja del comediante. Pero qué importa  si los venecianos natos creen o no creen en Venecia, si el pueblo, propulsado sobre las pasarelas por la masa de recién llegados, comprende que el espectáculo debe continuar porque es su trabajo y una vieja costumbre. El espectáculo se encuentra en la sala, y la sala es la calle. Mira arriba. Balcones con flores, puentes de hierro forjado, insignias, pantallas de lámpara, cabezas de piedra y bonitas caras que van saltando del tenderete a la tiendecita, todos los accesorios están donde deberían estar; Goldoni puede empezar. Pequeña pincelada vanguardista: el director ha mandado colocar incluso una estatua del autor en un rincón de la escena, Campo San Bartolomeo“.

 

ciudades.- 5ggrr.- Venecia.-Ferdinand du Puigaudeau

 

Venecia como escaparate, Venecia como teatro. Esta crítica a la ciudad que hace Debray se enfrenta con los elogios y evocaciones distribuidas a lo largo de siglos sobre estas tierras de agua. “Le Magazine Littéraire” acaba de comentar un nuevo diccionario sobre Venecia, de Gachet y Scarsella, con sus paseos y su historia, la antología de quienes vivieron y pintaron, escribieron y se enamoraron en estos rincones. Montaigne decía que “tenía hambre extrema de conocer esta ciudad”, Chateaubriand la llamaba “la ciudad contra natura“, Monet le confesaba a su mujer “esto es demasiado bello para ser pintado”y Maurice Barrés anotaba “que esta agonía prolongada es precisamente el encanto más fuerte que me seduce”.

 

ciudades.-7hyhn.-Venecia.-John Singer Sargent.-1882

 

Cuando en mayo de 1900 Proust va a Venecia con Reynaldo Hahn lleva a su madre y la señora Proust prefiere quedarse en su cuarto leyendo o mirando las idas y venidas de los paseantes. Desde lejos, al volver los que han salido a caminar, ven el chal desplegado en el balcón  del cuarto. Ese marco quedará para siempre en Proust como el ideal que rodea al retrato de su madre. ” Y si después -escribirá-, cada vez que veo el molde de esa ventana en un museo, me veo obligado a contener las lágrimas, es simplemente porque me dice lo que más puede conmoverme“.

Tiempo recobrado en Proust, Venecia también recobrada.

 

ciudades.-rvyyu.-Venecia.-Henri-Edmond Cross 1903-.1904

 

(Imágenes -1- Matthews Pillsbury/ 2.-Ferdinand du Puigaudeau/ 3- John Singer Sargent- 1882/ 4- Henri Edmond Cross– 1904)

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