ENFERMEDADES EN EL MAR Y EN LAS CIUDADES

 

 

Escribía Camba : “hay un argumento muy sencillo para desacreditar al mar y al campo como elementos terapéuticos: el de que en el campo y a orillas del mar existen las mismas enfermedades que en Madrid. Parece que los médicos de Madrid se han puesto de acuerdo con los de provincias para enviarse unos a otros los enfermos incurables. Estos enfermos se van a Madrid atraídos por el prestigio científico de los médicos madrileños, los cuales los devuelven al poco tiempo a provincias, diciéndoles  que les hace falta paz, oxígeno y yodo. Por mi parte, yo nunca he creído en más yodo que el de la tintura de yodo. Si efectivamente sirvieran para algo el yodo marino y el oxígeno serrano, aquí no habría tisis ni neurastenia; pero llega uno aquí y se encuentra inmediatamente con veinte escritores regionales, que le dicen a uno:

—Este medio me ahoga. Tengo una neurastenia horrible…

 

 

¿Qué pensar de la terapéutica del mar y del campo?  Los madrileños se vienen a provincias a aspirar las emanaciones de los pinos y el yodo del mar, mientras los provincianos se van a Madrid a tomar el yodo en gotas de tintura y la savia de los pinos y de las hayas en un jarabe. Hay un doctor en Madrid  que ha establecido un consultorio de enfernedades pulmonares, a las que trata haciéndole respirar al enfermo aires marinos que el doctor dice que son frescos porque los fabrica a diario. Me parece un poco ridículo eso de que se ponga a soplarle a los tuberculosos con un fuelle lleno de sales y de algas. Si lo hace por distraerlos, muy bien; pero, en este caso, mejor sería que los mandase al estanque del Retiro.

El procedimiento de los medicamentos me parece bastante razonable. Yo gozo mucho con los medicamentos, sobre todo por la lectura de los prospectos. No conozco filosofía más consoladora que la de los prospectos de los medicamentos. Son siempre optimistas , y, si no curan, entretienen. Le recomiendo especialmente al lector los anuncios a base de creosota, en los que hay poéticas descripciones de los bosques septentrionales.”

 

 

(Imágnes-1- Aksell Gallen – Kallela/ 2-Amir Singray – 2008-craig Scott gallery – artnet/ 3-Jack Spencer)

VERANO 2018 (6 ) : CESARE PAVESE

 

 

“Demasiado mar. Ya hemos visto bastante el mar.

Por la tarde, cuando el agua se extiende, incolora

y difusa en la nada, el amigo la observa

y yo observo al amigo, y mientras no habla nadie.

Ya en la noche, acabamos en el rincón de una taberna,

aislados entre el humo, y bebemos. Mi amigo tiene sueños

(son un poco monótonos los sueños junto al rumor del mar)

donde el agua es tan sólo el espejo, entre una isla y otra,

de colinas, salpicadas por cascadas y flores salvajes.

Su vino es así. Se contempla en el vaso,

alzando verdes colinas sobre el llano del mar.

Me agradan las colinas; y dejo que me hable del mar

porque su agua es tan clara que muestra hasta las piedras.”

Cesare Pavese– “ Hombres desarraigados”- ( traducción de José Agustín Goytisolo)

 

 

(Imágenes -1-  Winslow Homer- 1895/ 2- Hengki Koentjoro)

DEL AMOR Y DEL MAR

 

 

“Quienes han querido describirnos el amor y sus caprichos – dice La Rochefoucauld – lo han comparado tantas veces con el mar que resulta difícil añadir algo a lo ya dicho. Nos han dado a conocer que tanto el uno como el otro son igualmente inconstantes e infieles, que sus bienes y sus males son innumerables, que las más afortunadas navegaciones se hallan expuestas a mil peligros, que las tempestades y escollos son siempre de temer y que incluso se puede naufragar llegado al puerto. Pero al expresarnos tantas esperanzas y tantos temores, no nos han mostrado lo bastante, me parece, la relación existente entre un amor ya gastado, lánguido y cerca de su fin, y esas prolongadas bonanzas, esa aburrida calma que encontramos bajo la línea : estamos cansados de un largo viaje, deseamos que se acabe; vemos tierra pero nos falta el viento para llegar a ella: nos vemos expuestos a los reveses estacionales; las enfermedades y la languidez nos impiden actuar; faltan el agua y los víveres, o cambian de gusto; recurrimos inútilmente a socorros ajenos; tratamos de pescar, cogemos algún que otro pez sin sentir por ello ningún alivio, ni sentirnos más alimentados; nos cansa todo lo que vemos, continuamos dándole vueltas a los mismos pensamientos, y seguimos aburridos; vivimos todavía y nos cuesta vivir; esperamos a tener algún deseo para salir de ese estado de languidez y apatía, pero los deseos que se nos ocurren son débiles e inútiles”.

 

 

(Imágenes-1-Floriana Barbu/ 2- Ryan McGinley-imagery our world)

EL MAR, ESA INFINITA MATEMÁTICA

 

 

“El mar,

esa infinita

matemática,

nos convida al deseo

del mas puro azul,

el abismo sin abismo.

ir más allá de los números

posibles e irreales,

de los gallos y alfabetos,

atlas y diccionarios,

periódicos, mitologías

y notas musicales.

lejos del margen,

del suelo surcado

por vacíos y ecuaciones

irresolvibles,

entre conchas y detritus

bajo la Osa Mayor!

el mar nos provoca

al sueño y a la violencia:

cercenar nuestros rasgos humanos

y sumergir

en la divinidad”.

Claudio Daniel.“K`AN”

 

mar.-8hy - Rudolf Eickemeyer. Jr -1903

 

(Imagénes.-1.- Sebastiäo Salgado/2.-Rudolf Eickemyer. Jr.- 1903)

VERANO 2017 (2) : EL MAR DESDE MUY CERCA

 

 

“Ciertas noches cuya suavidad se prolonga, sí, ayuda a morir el saber que volverán después de nosotros sobre la tierra y el mar. ¡ Gran mar, siempre labrado, siempre virgen, mi religión con la noche! Él nos lava y nos sacia en sus surcos estériles, nos libera  y nos mantiene en pie. En cada ola, una promesa, siempre la misma. ¿Qué dice la ola? Si tuviese que morir, rodeado de montañas frías, ignorado del mundo, renegado de los míos, agotado de fuerzas finalmente, el mar, en el último momento, llenaría mi celda, vendría a sostenerme por encima de mí mismo y ayudarme a morir sin odio”.

Albert Camus – ” El mar desde muy cerca” – “El verano” (1953)

(Imagen -Corey Arnold – Charles Hartman -fine- art- photografie – artnet)

VERANO 2017 (1) : ME GUSTARÍA APRENDER EL LENGUAJE DEL PEZ

 

 

“Me gustaría aprender el lenguaje del pez.

El recado del delfín al delfín.

El habla de la ballena.

O el grito de la gaviota a la gaviota.

El sonido inarticulado de cualquier latido.

O el simple zumbido. O el silencio

cargado

de señales.

Quizás entonces el sentido primordial.

El ritmo iniciático e inicial del poema.

La batida del mar. La batida del viento.

La batida de la tierra”.

Manuel Alegre -“Pico” (1998)

(Imagen – huchthausen)