LOS ESCRITORES INVISIBLES

 

 

“Ayer en el metro—contaba Ítalo Calvino — había un hombre descalzo; no un gitano ni un “hippy”, un señor con gafas, como yo y como tantos, que leía su periódico, con aspecto de profesor, el clásico profesor distraído que se ha olvidado de ponerse los calcetines y los zapatos. Y era un día de lluvia, y caminaba descalzo y nadie lo miraba, nadie parecía sentir la menor curiosidad. El sueño de ser invisible… Cuando me encuentro en un ambiente en que puedo hacerme la ilusión de ser invisible, me siento muy bien.

 

 

Todo lo contrario a como me siento cuando debo hablar por la televisión y siento la cámara que me apunta, que me clava a mi visibilidad, a mi cara. Creo que, vistos en persona, los escritores pierden mucho. Una vez nadie sabía quiénes eran, en persona, los escritores verdaderamente populares: eran sólo un nombre en la portada y esto les daba una fascinación extraordinaria. Gastón Leroux, Maurice Leblanc, eran escritores muy populares de los que nada se sabía. Ha habido escritores todavía más populares de los que ni siquiera se sabía su nombre de pila, sólo una inicial. Creo que la condición ideal del escritor es ėsta, próxima al anonimato; es entonces cuando la máxima autoridad del escritor se desarrolla, cuando el escritor no tiene un rostro, una presencia, pero el mundo que representa ocupa todo el cuadro. Como Shakespeare, del que no nos queda ningún retrato que pueda servirnos para saber cómo era ni ninguna noticia que explique realmente algo de él. En cambio, hoy, cuanto más invade el campo la figura del autor tanto más se vacía el mundo representado; además, el autor también se vacía, queda el vacío en todas partes.”

 

 

 

(Imágenes—1- Italo Calvino/ 2- Vanessa Bell- Leonard Woolf-1940/ 3-Man Ray – autorretrato)

AQUELLA SITUACIÓN…(1)

 

 

“Curiosamente aquella especial situación o plaga — por llamarla de algún modo — había comenzado avanzando por la geografía de las pandemias y epidemias, allí donde tradicionalmente las enfermedades transmisibles  solían extender su territorio , y en regiones donde la historia había teñido de manchas de muerte ciudades y países tristemente famosos.  La plaga tuvo lugar al dar su vuelta el siglo. Pero ya en años precedentes había sufrido epidemias distintas de cólera, viruela o peste, unas en proporciones aún alarmantes  y otras surgidas únicamente por brotes aislados, como si de las nueve enfermedades más vigiladas por su contagio – cólera, peste, fiebre amarilla, viruela, tifus transmitido por piojos, fiebre recurrente, gripe vírica, poliomelitis paralítica y paludismo —, algunas sólo dejaran escapar su latido igual que si una erupción instantánea  saltara como respiración inquietante en alguna parte del mundo.  Con bastante anterioridad y durante un decenio, se había propagado el cólera  denominado el  Tor. Contemplado hoy desde el horizonte del extraño fenómeno que nos ocupa, adquiere una importancia decisiva tal epidemia de cólera en grandes zonas de Asía, África y Europa, ya que al inicio de aquel verano el cólera hacía años que había ido dejando su rastro.

 

 

 

(…)

En ese mes se tuvo, pues, conciencia por vez primera de que el fenómeno no era ya una situación  insólita pero desigual, sino que su expansión y la imagen que iba revelando aquí y allá, en diversas partes del mundo, poseía una fuerza constante de propagación y una fisonomía  común para todos los lugares y todos los seres —, y esa fisonomía común y esa intensidad penetraban y se iban perpetuando casi podría decirse con carácter endémico. Marzo  fue por consiguiente, un mes decisivo para reunir de manera prácticamente oficial las bases de cuanto estaba ocurriendo. Lo que hasta ese momento se conocía de modo fragmentario, estaba a punto de salir a la luz, e incluso hubo algunas personas, que aisladamente y con muy fino olfato, llegaron a dar en este campo los primeros pasos.”

José Julio Perlado — “Contramuerte”

 

 

(Imágenes —1- Sandra Mcabe /2-Man Ray/ 3- Emil Nolde- 1935)

SUEÑOS Y RECUERDOS

 

 

”Cada uno de nosotros posee un mundo interior de sueños y recuerdos, imperceptible a los demás – decía Juan Benet y, como tal, llegamos a la ineludible conclusión de que el texto literario no puede ser más que un vano reflejo de una realidad interna, la del autor. ¿Quién mejor que él va a conocer su intención y significado, sea expreso o tácito, su estilo, su tratamiento narrativo, su relación con la propia experiencia, el medio cultural en el que fue engendrada, las influencias que lo marcaron, etcétera? El escritor que quiera reflejar mejor la realidad tendrá que crear un texto lleno de zonas oscuras, contradicciones y ambigüedades, e intentar resolver los enigmas daría al traste con su obra.”

(Imagen –Man Ray – autorretrato)

ESCRITORES Y AJEDREZ

 

 

”  La mirada de los filósofos atraviesa la opacidad del mundo- recordó Italo Calvino – , supera su espesor carnoso, reduce la variedad de lo existente a una telaraña de relaciones entre conceptos generales y fija las reglas del juego por las que un número finito de peones que se mueven sobre un tablero de ajedrez agota un número tal vez infinito de combinaciones. Llegan los escritores, y las abstractas piezas de ajedrez , los reyes, las reinas, los caballlos y las torres son sustituidas con un nombre, una forma determinada, un conjunto de atributos reales o equinos y en el lugar del tablero se extienden polvorientos campos de batalla o mares agitados; y así las reglas del juego saltan por los aires y un orden distinto de los filósofos se va abriendo camino paulatinamente. Es decir, quienes descubren estas nuevas reglas del juego son nuevamente los filósofos, que se toman la revancha demostrando que la operación llevada a cabo por los escritores es reducida a una operación.”

 

 

(Imágenes -1- Man Ray – autorretrato junto al ajedrez – all- art-org / 2- Luigi Chessa- 1921)

DORA MAAR

 

 

“Cuando Picasso volvió a ver a Dora Maar en aquel mismo café de Deux-Magots en 1935 en compañía de Paul Eluard, que la conocía, el poeta hizo las presentaciones” : así lo cuenta Brassaï en sus “Conversaciones con Picasso“.  “Dora Maar acababa de entrar en su vida… Yo conocía a Dora desde hacía cinco o seis años. Empezaba, como yo, en la fotografía. No teníamos laboratorio, y durante algún tiempo revelamos nuestras pruebas en el mismo cuarto oscuro, en Montparnasse, que un americano, amigo común, puso a nuestra disposición. El padre de Dora era arquitecto, de origen croata o yugoslavo; su madre, una francesa de la Touraine. Había vivido mucho tiempo con sus padres en Argentina y hablaba perfectamente el español. A veces hacíamos exposiciones juntos. Su presencia cerca de Picasso hizo la mía, en lo sucesivo, delicada. Dora estaba en mejor situación que cualquier otro para fotografiar a Picasso y su obra. Al comienzo de su unión, velaba celosamente por este papel, al que consideraba una prerrogativa y  que desempeñaba además con aplicación y talento. Fotografió sus guijarros esculpidos y algunas de sus estatuas y le ayudó en sus experiencias fotográficas en el cuarto oscuro. Sus fotografías de las diferentes fases de la gestación del Guernica quedarán, sin duda, como un precioso testimonio del proceso creador de Picasso. Para no herir la susceptibilidad de Dora, proclive a borrascas y estallidos, me guardé muy bien de usurpar lo que iba a ser, en adelante, su dominio. Nuestras relaciones continuaron siendo amistosas pero distantes durante un largo período – aproximadamente la duración de la guerra civil española -. Mas a medida que Dora abandonada la fotografía para consagrarse a la pintura – que practicaba ya desde antes de dedicarse a la fotografía -, fue cambiando de actitud, desaparecidos los celos profesionales, no hubo obstáculo para nuestra amistad…”

 

 

Un fotógrafo habla aquí de una fotógrafa.

Ahora un nuevo libro aparece evocando  precisamente a la Dora Maar fotógrafa. La figura de esta mujer ha sido largamente comentada por testimonios y testigos. “De carácter impulsivo, capaz de bruscos enojos y arrebatos violentos – cuenta Pierre Cabanne enEl siglo de Picasso” -, ella será la única de todas las mujeres  conocidas de Picasso, capaz de medirse con él, de hacerle frente, de sostener su mirada de fuego (…)

 

 

Picasso dibujará a tinta un encantador retrato de Dora “hecho de memoria”  y en otra ocasión la representa en un lienzo con el aspecto hierático y un tanto distante que le había llamado la atención el primer día en el café. Varios otros retratos seguirán y los rasgos de la joven van adquiriendo las deformaciones que dramatizan la expresión. Por ejemplo: como ella tiene la costumbre de apoyar el rostro en su mano izquierda, con el codo doblado, Picasso le “aplasta” la sien y subraya la fijeza casi obsesiva de los ojos.”

 

 

Numerosos retratos de Dora serán evocados por los especialistas. André Fermigier , por ejemplo, se detiene en la tela del 19 de abril de 1938 “donde el rostro, visto a la vez de frente y de perfil, aparece con unas narices fuertemente marcadas y da la impresión de desequilibrio por la intensidad de la mirada; como ocurrirá igualmente con magníficos lienzos de 1939,  donde es suficiente un sombrero para desfigurar a una mujer”.

 

 

(Imágenes -1- Dora Maar – Man Ray – 1936 – foto Alister Alexander -kamerarts/ 2-Dora Maar – saliendo de una concha -elpais/ 3- Picasso – Dora Maar – 1937/ 4- Dora Maar – heroinas/,5-  Picasso – Dora Maar – 1939- wikiart)

ELOGIO DE LA MANO

 

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“Manos delicadas expertas en el análisis – escribe Henri Focillon en suElogio de la mano” -, dedos largos y móviles de razonador, manos proféticas bañadas de fluidos, manos espirituales, donde la inacción misma tiene elegancia, manos tiernas (…); el rostro humano está compuesto sobre todo de órganos receptores. La mano es acción: toma, crea, a veces se diría que piensa. En reposo, ella no es algo sin alma, abandonada sobre la mesa o extendida a lo largo del cuerpo: la costumbre, el instinto y la voluntad de acción meditan en ella, y no es necesario realizar un gran ejercicio para adivinar lo que va a hacer.

 

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Rembrandt nos muestra las manos en toda la diversidad de emociones, de tipos, de edades, de condiciones. ¿Por qué este órgano callado y ciego nos habla con tanta fuerza persuasiva? Él es uno de los más originales, uno de los más diferenciados, como las formas superiores de la vida. Articulado sobre carnes delicadas, el puño tiene por armadura un gran número de huesos (…) En la vida activa de la mano, ella es susceptible de enternecerse o de endurecerse, como es capaz de amoldarse al objeto. El trabajo ha dejado marcas en las cumbres de las manos, y se puede leer, si no los símbolos de las cosas pasadas y futuras, al menos su trazo y cómo las memorias de nuestra vida a veces pérdidas, pueden ser también una herencia lejana. De cerca, la mano es un paisaje singular, con sus montes, su gran depresión central, sus estrechos valles fluviales, sus cordilleras y  sus lagos tan puros y finos como una escritura.

 

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(…) Las manos no son una pareja de gemelos pasivamente idénticos. No se distinguen la una de la otra. Yo no creo absolutamente en la eminente dignidad de la mano derecha. Si la izquierda le falla, la derecha entra en una soledad difícil y casi estéril. La izquierda, esa mano que designa injustamente el lado malo de la vida, la porción siniestra del espacio, aquella que no hace sino reencontrar la muerte o el enemigo, es capaz de cubrir todos los deberes de la mano derecha (…) El arte se hace con las manos. Ellas son el instrumento de la creación, pero también el órgano del conocimiento. Para todo hombre; para el artista, más aún, y según sus caminos particulares (…) La mano toca, palpa, valora el peso, mide el espacio, modela la fluidez del aire y prefigura la forma, acaricia la superficie de cada cosa, y es este lenguaje del tocar el que compone un tono caliente, un tono frío, un tono pesado, una línea dura, una línea suave. Pero el vocabulario hablado es menos rico que el de las impresiones de la mano, y haría falta otro lenguaje para traducir su nombre, su diversidad y su plenitud”.

 

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Los detalles de la mano han sido estudiados y tratados por muy diversos autores. Entre ellos destaca el análisis de André Chastel sobre el papel privilegiado del dedo índice de la mano en el Seminario que dictó en el Collège de France de 1977 a 1979 sobre el gesto en el arte del Renacimiento (Siruela). Allí la mano se concentra en cuanto revela un dedo que señala algo esencial en Masaccio, Luca Signorelli, Leonardo, Caravaggio, Poussin o Fra Angélico entre otros. El dedo índice parece desprenderse de la mano, que queda en segundo término, para adentrarse en la petición de silencio sobre los labios o en la íntima unidad de la oración.

Y sobre los pulgares, Montaigne quiso tratarlos igualmente en sus “Ensayos”. “Dicen los médicos – escribe – que los pulgares son los dedos dominantes de la mano; los griegos los llamaban la “otra mano”, y parece que los latinos los toman en el sentido de mano entera. Se sabe que en Roma apretar y bajar los pulgares era una expresión de favor y alzarlos y desviarlos hacia fuera , lo era de desfavor. También los romanos dispensaban de la guerra a quienes tenían el pulgar herido, como si no pudieran ya coger las armas con suficiente firmeza”.

 

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(Imágenes.-1-Paul Rockett- 1956/ 2.- Man Ray/ 3.-Germaine Krull- 1929/ 4.-Helmar Lerski/ 5.-Nicolás Regnier- la buenaventura- 1626- El Louvre- Wikipedia)

SECRETOS DEL IDIOMA (3) : LAS LEYES DE LA GRAMÁTICA

 

objetos..- 56ggh.- tijeras.- Richard Diebenkorn

 

“Así pues, como el albañil y el mecánico, el arquitecto y el ingeniero necesitan saber los nombres de los materiales de los trabajos que efectúan; la clase o calidad de dichos  materiales, la fortaleza  o resistencia de los mismos y la aplicación que debe dárseles en las obras que hacen o en los edificios que construyen, así también el periodista o el escritor – así lo recuerda Alejandro de Roda Berdejo en La pureza del idioma” -; lo mismo que el que corrige pruebas de periódicos o de libros y los traductores de estos han de saber, igualmente, los nombres y el valor gramatical de las palabras que emplean en sus respectivos trabajos literarios; las reglas importantísimas de clasificación de las palabras; el oficio que cada una de estas representa en la oración, en la cláusula o en el período y especialmente el significado o acepción que a cada vocablo, dicción o palabra corresponde.

 

objetos.-49uuj.-Man Ray

 

¿Qué diríamos de un director de un taller de ebanistería, por ejemplo, si de ese taller viéramos salir o se vendieran para el público muebles de elevado precio que, a pesar de su perfecta construcción y ricos materiales, estuviesen salpicados de manchas y deterioros? Lo mismo ocurriría al ver un traje lleno de manchas al sacarlo de la sastrería. Pues así como el traje y el mueble pierden su valor por las faltas indicadas, de igual manera se desvirtúa el periódico mejor redactado y el libro de màs interesante contenido, si en las páginas de los mismos encontramos las aludidas faltas gramaticales o barbarismos repugnantes.

Las leyes de la gramática son materiales que, mezclados con los de la retórica y con los de la métrica, forman un conjunto de tal naturaleza que, transformándose en riquísimo manantial, brotaron y brotan del mismo como efluvios, a la manera de aluvión de perlas preciosas, verdaderas joyas literarias que hicieron inmortales a sus sabios autores”.

(Imágenes.- 1- Richard Diebenkorn/ 2.- Man Ray)

EL ARTE DE PINTAR

 

cielos-nnvvyyt- nubes- paisajes- puertas- René Magritte- mil novecientos treinta y nueve

 

“El arte de pintar – que verdaderamente merece el nombre de arte del parecido – decía René Magritte -, permite describir, por medio de la pintura, un pensamiento susceptible de hacerse visible.

 

paisajes.-tynnm.-René Magritte.- Galerie Melki

 

 

Tal pensamiento comprende exclusivamente las figuras que el mundo nos ofrece: personas, cortinas, armas, sólidos, inscripciones, astros. El parecido reúne espontáneamente esas figuras en un orden que evoca directamente el misterio (…) El pensamiento inspirado se parece al mundo (…) evocando su misterio.”

 

pintores- nnhqa- los surrealistas- foto Anna Riwkin Brich -Tristan Tzara. Paul Eluard-Breton-Hans Arp- Dalí- Tanguy- Max Esnst-René Crevel  y Man Ray- mil novecientos treinta y tres

 

(Imágenes.-1.-René Magritte.-1939/ 2.- René Magritte.-galerie Melki/ 3.-los surrealistas-foto Anna Riwkin Brich. Tristan Tzara, Paul Éluard, André Breton, Hans Harp, Salvador Dalí,  Yves Tanguy, Max Ernst, René Clevel y Man Ray.- 1933)

SUEÑOS DEL SURREALISMO

manos- 44rrf.- Man Ray.- manos de Gala y Dalí

“Quisiera dormir – decía André Breton – para entregarme a los durmientes, del mismo modo que me entrego a quienes me leen, con los ojos abiertos, para dejar de imponer, en esta materia, el ritmo consciente de mi pensamiento. Acaso mi sueño de la última noche sea continuación del sueño de la precedente, y prosiga, la noche siguiente, con un rigor harto plausible. (…) Es preciso tener en cuenta el espesor del sueño. En general, tan sólo recuerdo lo que hasta mí llega desde las más superficiales capas del sueño. Lo que más me gusta considerar de los sueños es aquello que queda vagamente presente al despertar, aquello que no es el resultado del empleo que haya dado a la jornada precedente. (…) ¿No cabe acaso

sueños.- tgyyh.- René Magritte.- Nocturno.- 1925.- The Menil Collection- Houston. Estados Unidos.- René Magritte.- VEGAP 2013

emplear también el sueño para resolver los problemas fundamentales de la vida? ¿Estas cuestiones son las mismas tanto en un estado como en el otro, y en el sueño, tienen ya el carácter de tales cuestiones? ¿Conlleva el sueño menos sanciones que cuanto no sea sueño? Envejezco, y quizá sea el sueño, antes que esta realidad a la que creo ser fiel, y quizás sea la indiferencia con que contemplo el sueño, lo que me hace envejecer?”. Una epidemia de sueños cayó a finales de 1922 sobre los surrealistas... “Son siete u ocho – decía uno de los escritores que contemplaba aquel fenómeno – que no viven más que para esos instantes de olvido, en los cuales, las luces apagadas, hablan inconscientemente, como ahogados en plena tierra (…) ; en el café, en medio del ruido de las voces, a plena

sueños.- rtbbg.- Yves Tanguy.- el geómetra de los sueños.- 1935.- colección particular.- Estados Unidos.- Yves Tanguy VEGAP.- Madrid 2013 luz, recibiendo empujones, Robert Desnos no tiene más que cerrar los ojos y hablar, y, entre los platillos, todo un océano cae con sus estruendos proféticos y sus vapores adornados de largas oriflamas. En cuanto interrogan a este estupendo durmiente, apenas lo incitan, ya que surge la predicción, el tono de magia, de revelación.” “¡Nadie sabe bordar sus sueños como Desnos – recuerda también Matthew Josephson en “Mi vida entre los surrealistas” -. Desnos caía en éxtasis, sus ojos saltones adquirían una luz extraña, mientras fluía de sus labios el relato de sus maravillosas quimeras. La noche en que llegué a Berlín, los 

sueños.- tyynn- Claude Cahun y Marcel Moore.- confesiones sin valor.- 1929-1930.- colección partiular.- Museo Thyssen

surrealistas, arrobados, estaban explicando sus sueños. Pregunté si tratarían como “literatura” sus sueños registrados. Bretón explicó que su objeto era explorar la función de los sueños del hombre, el mundo de la mente subconsciente incontrolada, con “espíritu científico”, para saber así algo de aquella surrealité que los hombres de procedimientos prosaicos y racionales eran incapaces de alcanzar ni de gozar”

surrealismo-- 2nnh.- Yves Tanguy.- a las cuatro del verano.- 1929.- colección particular

Cuando ahora en Madrid se unen dos exposiciones en torno al surrealismo, vienen a la memoria las palabras de René Passeron: “el calco del sueño, es una práctica donde la espontaneidad de la imagen onírica está favorecida por la vecindad del sueño y la búsqueda paciente de un estado de disponibilidad. Evidentemente la dificultad está en que el trabajo del pintor es largo y técnicamente complejo ( sobre todo para Dalí); la memoria o el efecto deformador de la imaginación, a medida que el tiempo pasa, tiene el riesgo de falsificar la imagen primera, la que ha desencadenado la decisión de ponerse a pintar.”

(Imágenes.- 1.- Man Ray.– manos de Gala y Dalí/ 2.- René Magritte.– nocturno.- 1925.-the menil collection.- Houston,- Estados Unidos.-Rene Magritte.- VEGAP 2013/ 3.- Yves Tanguy.- el geometra de los sueños.-1935.- colección particular.- Estados Unidos.- Tanguy.- VEGAP 2013/ 4.- Claude Cahun y Marcel Moore.-1929-1930.- Museo Thyssen/ 5.- Yves Tanguy.- a las cuatro del verano.-1929.- colección particular)

EL PROFE DE CIENCIAS

paisajes,.nuum.-Leonid Yablonsky.-1966

“No puedo recordar

su rostro

estaba de pie frente a mí en lo alto

al final de sus largas piernas separadas

veía

su cadenita de oro

su cenicienta levita

y su flaco cuello

del que quedaba prendida

una inerte corbata

paisajes.-69uuj.-Adolf de Meyer.-camino a través de un bosque de bambú.-1890

fue el primero en enseñarnos

que el anca de una rana muerta

al ser pinchada con un alfiler

violentamente se contrae

él nos introdujo

a través de un microscopio dorado

en la vida íntima

de nuestro bisabuelo

el paramecio

nos vino

con un oscuro grano

y dijo: cornezuelo

Giant oak tree on Martha's Vineyard 1969

instigado por él

en el décimo año de mi vida

fui padre

cuando tras una tensa espera

de una castaña sumergida en el agua

apareció un brote amarillo

y todo se puso a cantar

alrededor

paisajes.-56gg.-noche.-Jozsef Rippl-Ronai.-un parque en la noche.-1892-1895.-Museo d´Orsay.-París

en el segundo año de la guerra

mataron al de ciencias

los granujas de la historia

paisajes.-77hh. -bosques.--Man Ray

si es que fue al cielo –

quizá camine ahora

sobre largos rayos

vestidos con grises medias

con una enorme red

y una caja verde

alegremente bamboleándose a su espalda

pero si no se fue para allá arriba –

cuando en el sendero del bosque

encuentro un escarabajo encaramándose

a una pelotilla de arena

me acerco

me cuadro

y digo:

– buenos días señor profesor

permítame que le ayude –

lo transporto delicadamente

y me quedo mirando un rato

hasta que desaparece

en la oscura sala de profesores

al final del corredor de hojas”.

Zbigniew Herbert.“El profe de ciencias” -“Hermes, el perro y la estrella” (1957)

(Imágenes:- 1,.Leonid Yablonsky.-2.-Adolf de Meyer.-camino a través de un bosque de bambú.-1890/3.-Alfred Eisentaedt.-1969.-yqacus metrohosting.inf/4.-Jozsef Rippl- Ronai.-Museo d`Orsay/ 5.-Man Ray)

LECCIONES DE LA TRADUCCIÓN

“He tenido la suerte – ha confesado Sergio Pitol – de poder traducir a muchos autores y lo que he aprendido de ellos es impagable. Pocas actividades son tan fértiles para el escritor como la traducción. Traducir permite ingresar en los rincones más ocultos de una obra, desarmarla para contemplar, después, cómo toma forma ante nuestros ojos. Pocas experiencias me han servido tanto como traducir ese portento formal que es “El buen soldado” de Ford Madox Ford. Traducirlo fue poder desenmarañar esa confusa red de secretos, chismes, mentiras y verdades a medias que tejen su trama. Salí de esa experiencia transformado, con el ánimo y la energía, hasta entonces desconocidas, para comenzar a escribir novelas”.

De la traducción y de sus cualidades he hablado más de una vez en Mi Siglo comentando palabras de Miguel Sáenz, gran traductor de grandes autores. En el mismo libro en el que Pitol alaba los beneficios de la traducción – “Mil bosques en una bellota(Duomo/ Perímetro)  y en el que diversos escritores seleccionan las páginas predilectas de su obra -, Javier Marías declara que “si tuviera una escuela de escritura, que no sería el caso, pero si la tuviera, sólo aceptaría a alumnos que dominaran al menos dos idiomas, y los pondría a traducir. Porque resulta que no sólo eres un lector privilegiado, sino también un escritor privilegiado si eres capaz de renunciar a tu propio estilo, en caso de tenerlo, y si puedes adoptar el estilo de otro – el cual siempre es mucho mejor que tú, al menos si traduces clásicos -, y eres capaz de reescribirlo en tu idioma de un modo aceptable, mejo aún de manera espléndida, afinas tus instrumentos y después escribes muchísimo mejor”.

“Afinar los instrumentos”. La traducción es una de las maneras de afinarlos adentrándose en la calidad de los textos. Otro distinto aprendizaje – y también muchas veces practicado – es el de la lectura y la memoria. Cuenta George Steiner que cuando estaba escribiendo “Presencias reales tomó la costumbre de empezar leyendo una página de Coleridge. “Me ha hecho gran efecto – dice. Me produce la impresión de una música del pensamiento que está mucho más allá de mi alcance. En alemán con frecuencia es un poema; en italiano son muy pocos los días en que no leo un poco de Dante. Me acompaña constantemente, constantemente”.

Como los copistas se acercan a sublimes voces procurando encontrar su propia voz,  así algunos escritores avanzan por la selva de las lenguas y otros escuchan – antes de comenzar-  el tono de muchos de sus antepasados.

(Imágenes.-1.-Paul Cézanne.-retrato de Gustave Geffroy.-Museo D`Orsay/ 2.-Man Ray.- autorretrato.-1900/ 3.- Thomas Pole.-Bristol.-1805-1806.-in the library.-Bridgeman Art Library.-Bristol City Museum and Art Gallery)

UNA MAÑANA EN SPOLETO

Recuerdos de mi estancia en los años sesenta por Italia.

“Once de julio de 1965 en Spoleto. Ezra Pound avanza
por la Plaza del Duomo sin que
nadie le mire, como un invitado más
al “Festival de Dos Mundos“. Aparece delgado,
extraordinariamente delgado, las mejillas
huesudas bajo la barba blanca, el pelo cano,
las manos aún firmes y nervudas, un brillo
inconfundible de hondura y de penetración
en sus ojos. Su figura tropieza casi con la
de un campesino italiano o roza con la de
un “señorito” de provincias que, en mangas
de camisa, en un ángulo, lanza largas miradas
a ¡las gentes que cruzan.
He salido temprano de Roma, a la hora
de la ciudad desierta que va a ser invadida
de calor; lie atravesado un bellísimo pueblecito
Narni— asomado a la profundidad
de un valle. A las doce, en Spoleto, representación
en el teatro Cayo Melisio. Maravilla
encontrar de improviso en esta Plaza del
Duomo, en el interior de un edificio que
quiere ser anónimo, un teatrito dorado y
rojp, aparentemente nuevo, cuidado como
una miniatura barroca que estuviera escondido
en el fresco pozo de esta casa aplastada
de sol. Ya el público es un espectáculo
antes de que el espectáculo comience: se
mezclan inteligencias creadoras con mentalidades
simples, artistas con muchedumbres
de puebio. Aquí están jóvenes compositores
ingleses, pintores franceses, vanguardia y
tradición, roto cuanto pudiera haber de formal
y de aparente. Se escucha a Brahms, Chopin
o Schubert en pantalón vaquero o en tirantes
de playa; sólo veo un sombrero, el único
recuerdo de las elegantes tardes musicales
de Europa. Quedan más tenues las luces: el
patio de butacas ofrece, desde un ángulo,
un panorama insólito: poetas y agricultores,
ojos penetrantes y manos rudas. Es extraor-
diñarla esta luz rosada, sedante, que viene
de los palcos abiertos en silencioso semicírculo…


Ahora comienza el concierto: un
joven inglés balbucea con gracejo algunas
palabras en italiano.y sirve como presentador.
En primera fila, alguien, quizá venido desde
Suecia para abrazar el sol, estira sus piernas
en actitud desenfadada y libre para escuchar
las ondas de la música, frente a mí, un
niño negro que escucha inmóvil; a su lado,
cayendo sobre el anfiteatro, el pelo rubio
de una turista extasiada. ¿Dónde está Ezra
Pound?
Cuando salimos, le veo de nuevo andando
a pasos cortos, seguros, vestido con chaqueta
marrón y pantalones grises. De su barba
blanca y de su antiguo cuerpo entregado al
tenis y al boxeo, queda poco ya en este viejo
errante tal y como lo veo en esta mañana
de domingo. Camina lentamente hacia el fin
de su vida acompañado de su continuación:
una alta y rubia -mujer, quizá esa hija suya
casada .con un conocido egiptólogo. Parece
Ezra Pound —oscuro siempre— mucho más
transparente: sus hombros reducidos a huesos,
chupadas manos y mejillas y unas blancas
hebras levantándole una nube en el
pelo. Sólo sus ojos, mirando al futuro, dejan
que se vea su pasado, ese largo viaje de
contradicciones e ironías, ochenta años de
intuición y obsesiones que por el camino de
la poesía le han llevado desde el estado de
Idaho hasta estos pueblos Italianos.
Asciendo por la escalera de caracol de la
casa de Gian Cario Menotti en esta misma
Plaza del Duomo. Menotti ahora no vive aquí:
estos días lo ocupa todo Ezra Pound. Bellísima
sala en lo alto en esta casa de Menotti:
el mirador no tiene cristales ni ventanas y su
originalidad se completa con un mobiliario
fresco y ligero, de mimbre, que alarga su
tono amarillo hasta un pequeño bar. Menotti
entra rápido, me saluda. Me habían hablado
de que era muy nervioso, incapaz de permanecer
quieto ni siquiera en sus gestos:
es cierto. Pide una limonada, bromea con

el criado, me habla de España y de su teatro.
No cesa de hablar ni de moverse: de cerca,
advierto su rostro fatigado, una voz con cadencias,
unos ojos inteligentes.
Pasan las horas. A las tres y media de ese
domingo de julio abandono Spoleto y marcho
hacia Asís. Me acompaña el hondo mutismo
de Ezra Pound, que no habla, prácticamente,
desde hace años, que escucha, recuerda,
conserva su memoria, a veces llega a hacer
un esfuerzo y ante una pregunta responde
con un “sí” o con un “no”.

Hoy recuerdo
que en 1968, Pasolini, en una entrevista televisiva,
logró romper aquel mutismo. Y le
hizo una pregunta terrible para el autor de
los “Cantos“, una pregunta que Pound no
acabaría de perdonarle: “¿Le agradaría en
este momento participar en una de esas demostraciones

que se hacen en América o
en Italia por la paz?” Y Pound respondió:
“Creo en las buenas intenciones, pero no en
la eficacia de estas demostraciones. Sin embargo,
desde otro punto de vista, como he
escrito en otro “Canto” incompleto, cuando
nuestros amigos se odian entre ellos, ¿cómo
es posible la paz mundial?”
Al caer la tarde de aquel 11 de julio
de 1965, una paz se abandona donde silencio
y soledad se densan. El sol está tímido.
Desde el pequeño jardín de San Damián, en
Asís, el horizonte se abre inmenso, campos,
montes y cielos siembran su belleza en el
mundo. Parece que pudiera cantarse aquí,
en el sitio donde se escribió, el “Cántico al
Sol”. Una brisa va quitándole agobio a la
temperatura ardiente. Desde el ojo de la ventana
de este minúsculo jardín, la poesía—lo
dice con voz muda Ezra Pound—, es un
largo silencio”.

José Julio Perlado.-ABC.-3 de noviembre de 1972

( por cortesía del Archivo de ABC)

(Imágenes:- 1.-Ezra Pound.-Henri- Cartier Bresson.-1971/2.-Ezra Pound.-1923.-Man Ray/ 3.-Ezra Pound.-foto de pasaporte.-bellswithin/ 4.-Plaza del Duomo en Spoleto.-members virtual tourist com)

MESA DEL SILENCIO

“Nos sentamos a la mesa del silencio,

al aire de los chopos y los arces

del parque interminable de hojas muertas.

Implacable y amoroso

callaba el caudal inmóvil de blancos cantos.

La piedra ingrávida,

paréntesis al tiempo

y altar

de la profunda soledad del alma humana.

El blanco lecho vacío de las venas

era blanco como aquel blanco cauce

donde el río no corre.

Nos sentamos

y allí nos quedamos para siempre,

en la mesa del silencio.

Allí, donde tiempo más tiempo más tiempo

no es nunca igual a tiempo”.

Clara Janés .- Brâncusi“.-1 -“Mesa del silencio” (“Poemas rumanos”) (1973)

(Imágenes: 1.-Brancusi.-pájaro en el espacio.-1928.-bronce.-MOMA.-Nueva York/ 2.-Brancusi y Man Ray en el jardín de Edward Steichen en 1927.-fotograma de una película de 35 mm. de Man Ray)

FÚTBOL Y AJEDREZ

“Ya antes incluso del inicio de la partida las piezas, en las que parece insinuarse sutilmente una malevolencia casi humana – escribe Steiner en “Campos de fuerza: Fisher y Spasski en Reykiavic (La Fábrica) -, se miran al acecho en medio de un silencio electrizante. Con la primera jugada el silencio da la sensación de rasgarse con un chasquido, como la seda tal vez, ya que tu contrario abre las alas, la masa y la energía interactúan por completo para formar un encaje tan finamente tejido, tan multidimensional, que no podemos concebir su patrón. (…) Cuando empiezas a respirar el aroma de la victoria – una aura almizclada, embriagadora, levemente metálica, indescriptible, pues no la puede comprender quien no sea ajedrecista -, la piel se te tensa en las sienes y tus dedos tiemblan“.

Es el silencio del ajedrez, la gran concentración del deporte mental, un especial juego de guerra que entablan los dedos en el aire moviendo con táctica las piezas. El escritor británico Martin Amis, que además de reconocido novelista es excelente constructor de críticas y reseñas, va relatando esta atmósfera al describir en “La guerra contra el cliché : escritos sobre literatura.- (Anagrama), algunos libros de Nabokov, de Steiner y de otros varios apasionados a este juego. Añade también juicios en torno a otros libros sobre  fútbol – el de Bill Buford, por ejemplo, y el vandalismo a veces que los seguidores de este deporte propagan -, y es casi inevitable acodarse sobre el borde de los estadios –  el pequeño del ajedrez y el grandioso del campo de fútbol – para comparar el vocerío y el silencio, el alarido de las muchedumbres y el mutismo cerebral de quienes observan el tablero. Es la competición, el azar, el simulacro, el vértigo en el balón y en la pieza, el aguante, la rapidez, la lentitud, el vigor y la memoria, la ingeniosidad y la destreza. Cada uno mira de distinta forma los saltos calculados de un caballo o el arco que traza una pelota hasta los pies de un extremo. Es la oportunidad, la atención, el equilibrio de un torneo. Es la invitación, el desafío, la persecución, el duelo.

¡La vamos a armar…! ¡La vamos a armar…! – gritan ciertos hinchas después del partido, según recuerda Buforf en Entre los vándalos¡La energía…, la energía es elevadísima! ¡Sentid la energía! (…) ¡La ciudad es nuestra…, nuestra, nuestra, nuestra!“. Son algunos gritos tras salir de los estadios con la victoria en las manos, exultantes alegrías eléctricas enardecidas tantas veces por el alcohol. Detrás queda una tarde de esfuerzos sostenidos, la voluntad de vencer, el haber sido reconocido desde la grada por la excelencia. Detrás queda, en otros tableros, la caída del adversario cercado en un jaque mate premeditado y conseguido, certero movimiento último que los espectadores admiten admirados y aplauden en silencio.

(Imágenes:- 1.-Man Ray.-autorretrato ante el ajedrez.-all-art.org/2.-Will Barnet– 1975 -The Old Print Shop.-arnet/ 3.-Zhong Biao.-9 masterpiece. París-artnet)

MIRADAS SURREALISTAS

A veces nos miran y a veces no nos miran estos ojos tras los guantes de Eli Lotar o desde los perfiles de Man Ray . Es el sobresalto de los sueños o el umbral de las alucinaciones, donde la mente aún consciente da un paso definitivo antes de entrar en el sopor. Es la subversión de las imágenes, tal y como ahora se nos ofrece en una exposición en Madrid. Contaba el americano Matthew Josephson al relatar “Mi vida entre los surrealistas” que Man Ray le invitó a la primera exposicion de sus pinturas y fotografías en la parisina La Librairie Six en diciembre de 1921, en donde se presentaban objetos-máquinas y los llamados “rayogramas” que ocupaban todas las paredes. Estaban construidos esos “rayogramas” gracias al contacto de diversos objetos simples, muchos de ellos domésticos, tales como peines y otras cosas parecidas, colocados sobre una hoja de papel sensible a la luz. Un óleo titulado “Cadeau” representaba una plancha cuya superficie inferior, ordinariamente lisa, tenía una hilera de clavos de acero con los que destrozaba todo lo que tocaba. Para aquella ocasión, el techo de La Librairie Six estaba tan adornado con globos de juguete de brillantes colores que era necesario apartarlos para poder ver las fotografías y los cuadros. En un determinado momento, varios de los jóvenes asistentes al acto aplicaron sus cigarrillos encendidos al extremo de los hilos que colgaban de los globos y todos estallaron sobre las cabezas del público.

Era la explosión del surrealismo entre aquellas fotografías y también el surrealismo en las actitudes. Phillippe Soupault en el Catálogo de dicha exposición había escrito: “la luz se parece a la pintura de Man Ray como un sombrero a una golondrina, como una taza de café a un vendedor de encaje, como una carta a un buzón“.

Aquel afán de reto y de asombro había llegado desde los llamados espectáculos -provocación iniciados ya en Zurich. “Sobre el escenario cuenta la crónica que describía uno de ellos se golpean llaves, cajas, haciendo música hasta que el público enloquecido protesta. Sener, en lugar de recitar poemas, deposita un ramo de flores a los pies de un maniquí. Una voz, debajo de un inmenso sombrero en forma de pan de azucar, dice poemas de Arp, gritándoles cada vez más alto, mientras Tzara golpea una gran caja sigiuiendo el mismo ritmo y el mismo crescendo…“.

Era el mundo de los surrealistas, tantas veces subversivo, que, como después recordaría Eliot, “separó el comocimiento poético de la belleza y de todo lo trascendente. (…) La delectación en la belleza queda reemplazada por el deleite de la experiencia de una libertad suprema en la noche de la subjetividad (…) los surrealistas menospreciaron la belleza en función del conocimiento mágico, en tanto que el mundo moderno, con un éxito mucho mayor, desprecia la bellleza por algo que no es sino el duro trabajo. El despreciar la belleza es verdaderamente peligroso… si no ya para el arte, que en rigor de verdad no puede divorciarse de de la belleza, sí, a lo menos, para el hombre“.

Imágenes.-1.-Sin título.-Eli Lotar.-Centre Pompidou.-elpais.es/2.-Lee Miller.-Man Ray.-Lee Miller Archives.- The Rolland Penrose.-Collection Chiddingly,.Reino Unido.-elpais.es/3.-Fiat.-nº 1.-Man Ray.-octubre 1934.-foto Philippe Migeat.-Centre Pompiou.-París)

ELOGIO DE LA SOMBRA

sombra-1-man-ray-negra-y-blanca-1926“Yo mismo, cuando era niño – escribe Tanizaki enEl elogio de la sombra” (Siruela) -, si aventuraba una mirada al fondo del toko no ma de un salón o de una “biblioteca” adonde nunca llega la luz del sol, no podía evitar una indefinible aprensión, un estremecimiento. Entonces, ¿dónde reside la clave del misterio? Pues bien, voy a traicionar el secreto: mirándolo bien no es sino la magia de la sombra; expulsad esa sombra producida por todos esos recovecos y el toko no ma enseguida  recuperará su realidad trivial de espacio vacío y desnudo. Porque ahí es donde nuestros antepasados han demostrado ser geniales: a ese universo de sombras, que ha sido deliberadamente creado delimitando un nuevo espacio rigurosamente vacío, han sabido conferirle una cualidad estética superior a la de cualquier fresco o decorado. En apariencia ahí no hay más que puro artificio, pero en realidad las cosas son mucho menos simples”.sombra-c-monet-paseo-carretera-de-la-granja-de-saint-simeon-1864

El japonés Tanizaki va comparando en este pequeño y célebre libro el tratamiento de la sombra en Occidente y en Oriente y cómo cuidan los matices de la sombra unos y otros. “Nosotros los orientales – dice Tanizaki -, creamos belleza haciendo nacer sombras en lugares que en sí mismos son insignificantes. (…) Creo que lo bello no es una sustancia en sí sino tan sólo un dibujo de sombras, un juego de claoscuros producido por la yuxtaposición de diferentes sustancias. Así como una piedra fosforescente, colocada en la oscuridad, emite una irradiación y expuesta a plena luz pierde toda su fascinación de joya preciosa, de igual manera la belleza pierde su existencia si se le suprimen los efectos de la sombra”.

Ahora en el Museo Thyssen de Madrid acaba de abrirse la exposiciónLa sombra” que recorre la obra de artistas y movimientos que, desde el Renacimiento hasta finales del XlX, han utilizado la sombra. Pero la sombra no  es sólo motivo inspirado de artistas sino que va con nosotros por los caminos, hace descansar el tamiz de su inclinación para resaltar precisamente luminosos aspectos de la vida. Sombra del padre, muchas veces expuesta en el diván del psicoanalista; sombra proyectada hacia el hijo, al que intentamos transmitir cuanto sabemos y deseamos; sabia sombra de civilizaciones antiguas, de lecturas, de viajes, aquello que aprendimos en los mapas y en los libros, la sombra de la experiencia contada por la voz de quienes nos precedieron. Quieren pensar algunos que hemos nacido ayer y que debemos inventar la historia, pero la sombra de la Historia felizmente nos acompaña para mostrarnos muchas infelicidades. Hay un elogio de la sombra en la vida humana porque gracias a ella no existe nada radicalmente negro ni blanco sino que todo se muestra con los contrastes y contraluces del existir. Elogio de la sombra siempre, como elogio de la luz.sommbra-d-de-qirico-la-manana-angustiosa-1912“Me gustaría resucitar – termina Tanizaki -, al menos en el ámbito de la literatura, ese universo de sombras que estamos disipando…Me gustaría ampliar el alero de ese edificio llamado “literatura”, oscurecer sus paredes, hundir en la sombra lo que resulta demasiado visible y despojar su interior de cualquier adorno superfluo”.

(Imágenes: 1.-Man Ray.-“Negra y blanca”, 1926.-(copia de 1982).-Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid/ 2.-Monet.-“Paseo” (Carretera de la granja de Saint-Siméon).-1864.-The National Museum of Western Art, Tokio/ 3.-De Chirico.-“La mañana angustiosa”, 1912.-Museo di Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto)