DOS MILLONES DE VISITAS EN “MI SIGLO”

 

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“Mi Siglo” ha llegado a los dos millones de visitas.

Sumando las lecturas que vienen desde Blogger y desde WordPress, este post, que hace el número 1.520, alcanza esa cifra de dos millones y hoy no puedo sino dedicarme únicamente a los agradecimientos. Los caminos de Internet me han traído mezclados muchos nombres desconocidos y conocidos que se han ido haciendo muy amigos. Se hace casi imposible confeccionar una lista en la que se den las gracias a todos y a algunos, lamentablemente, olvidaré.

 

figuras -ttbbt- Jean Baptiste Hynh- Louvre- slash-paris com

 

 

Gracias a Daniel Utrilla en Moscú, a los italianos responsables de “MFLarte”,a Elizabeth, Cyinthia, Hesperetusa, Helena, Gonzalo, José Luis, Jorge, a varias Carmen, Lilianacuv3Amparo Morán, Natalia, Mercè, Leon Alvarez  Arteaga, Mis objetos preciados,  Ángel DuarteEnrique MF y  “Carmina blog“,José María MatásJos PetitFrancisco Doña,”Tiempo para la memoria“, Angelina, Luz, C.C Rider, Karmen, “Ana tirando del hilo”Sandro Oramas, “La noticia y yo“, Mariàngela VillalongaMaty, Nicole, Solange, AlenaMaríaAurora PimentelCarmen ManzaneraJuanma BlazquezAlejandro, Juan Pedro desde “Una temporada en el infierno“, Shant Baghramian y Vane Galstian desde “Papier de Liberté, Juan José desde “Scriptor.org“, Antonio Ayuso, Don Cogito, Luis Rivera, Avelina, Dolors, GasolineroFernando Valls, Enrique, Vagabunda, Noelia,”Músicaymás“, Georgia, Angie,” Mis objetos preciados“, Almudena, DavidMontseLolaJessica, “Ars Vitae“, Arancha, Luis, Cordelia, Amando, Javier Gómez,”Bibliotequear“, Joséluis, Nelson,” El maquinista ciego“, Miranda, Darío Lodi, J. Moreno, Isabel, Berenice,“Eltornaviaje“, Pilar, Patricia, Ioana,”Arte y artistas”, Felipe Hernández, Helen,”Espéculo“, Lola, Enrique, “El jalabí rosado“, Joselyn, Julio,nozeon.blogspot. Alicia, Ioanes Xabier,”Entrespinos“, Eduardo, Jose, “Leyendo se entiende la gente”, Lilia, Vicente, Jenny,”Al-juarismi“, Elvira, José Manuel Mora, Angel Feliciano,“Click en educación“, Damian, Jesús,”Sgironaroig“, Laura, Mari Luz, Manuel Marcos, Juanjo Muñoz, Gabriel,”El avión de papel“, Alexandra, Diego,Sandro, Manuel Faliero, Rhaida, José Antonio, Armando,”Sdel biombo”, Aliux, Luisa, Miguel Ángel, …

 

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Quiero igualmente agradecer a los lectores de ArmeniaMarruecos, Israel, a los de Irán, Macedonia, Turquía, Australia, Corea, Eslovenia, Vietnam, India, Canadá, Serbia, Croacia, Japón, China, Rusia, Polonia, Pakistan, Países Bajos, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Italia, Cuba, Grecia, Egipto, Taiwan, y a tantos otros, sin contar los países sudamericanos – de modo especial los lugares de Cundinamarca (Bogotá) y Villahermosa (México) – . Igualmente a muchos sitios de Estados Unidos – especialmente Mountain View (California) – o de Europa, y a todos en general por la fidelidad con la que han acudido y acuden a leer Mi Siglo.

(Imágenes.-Jean Baptiste Hynh)

 

 

“MISTERIO Y UTILIDAD DE LA CREACIÓN”

Copio del blog de Juan Pedro Quiñonero,Una temporada en el infierno y le doy las gracias por su muy cordial y generosa referencia:

“MISTERIO  Y  UTILIDAD DE LA CREACIÓN

enero 26, 2014

España quizá sea víctima de un proceso de desertización espiritual.

[ .. ]

La destrucción de lo bueno y lo bello, a través del arte (degradado), la cultura (a través de su conversión en mercancía publicitaria), y los medios de com. e incomunicación de masas (atizando el suicidio moral, ofreciendo pasto a las multitudes lectoricidas), es un proceso saturnal cuya raíz última se pierde en el dédado de la picaresca.

Sin duda, también hubo y hay (proscritos, las más de las veces) creadores que intentan salvar lo que salvarse puede de ese naufragio histórico.

José Julio Perlado pertenece a esa especie, amenazada. Prosigue en su nuevo libro, El proceso creador (Villanueva, Centro Universitario), la tarea que abordó en su última novela, Perlado y las palabras de la tribu.

Con sencillez, precisión y sabiduría, José Julio desgrana, desmenuza y resume de manera muy pedagógica muchos de los caminos y misterios del proceso creador (literario). Aquí y allá recurre con mucha eficacia a las citas de grandes maestros, aportando preciosos materiales de acarreo.

Recuerda a Virginia Woolf, anotando en su diario, una noche de octubre de 1920:

“Si nunca sintiera tensiones extraordinariamente omnipresentes -de desasosiego, o sosiego, o felicidad, o incomodidad- flotaría y caería en la conformidad. Aquí hay algo con lo que luchar: cuando me despierto temprano me digo a mí misma: lucha, lucha.”

Más adelante, José Julio escribe por su cuenta: “La felicidad significa última perfección.”

Entre ambas citas, recuerdo a Luis Rosales“A mí, en rigor, me han hecho como soy los que amé”. Esa tarea de amar y nacerse, a través de la creación, quizá sea la tarea esencial del creador. Su obra es una formade resistencia contra la realidad desalmada de las cosas dominantes, contra la historia, contra Todo diría el maestro Agustín García Calvo. Amén”

proceso-creador

UN MILLÓN DE VISITAS EN “MI SIGLO”


Mi Siglo ha llegado al millón de visitas.

Sumando las lecturas que vienen desde Blogger y desde WordPress, este post, que hace el número 1.067, alcanza ese millón y hoy no puede sino dedicarse únicamente a los agradecimientos. En los cuatro años y medio de vida de este blog los caminos de Internet me han traído mezclados muchos nombres desconocidos y conocidos que se han ido haciendo muy amigos. Se hace casi imposible confeccionar una lista en la que se den las gracias a todos. A algunos los nombré ya aquí en otras ocasiones; otros quedan ahora incorporados. Gracias por tanto a Daniel Utrilla en Moscú, a los italianos responsables de “MFLarte”, a varias Carmen, Lilianacuv3Amparo Morán, Natalia, Mercè, Leon Alvarez  Arteaga, Mis objetos preciados,  Ángel DuarteEnrique MF y  “Carmina blog“,José María MatásJos PetitFrancisco Doña,”Tiempo para la memoria“, Angelina, Luz, C.C Rider, Karmen, “Ana tirando del hilo”Sandro Oramas, “La noticia y yo“, Mariàngela VillalongaMaty, Nicole, Solange, AlenaMaríaAurora PimentelCarmen ManzaneraJuanma BlazquezAlejandro, Juan Pedro desde “Una temporada en el infierno“, Shant Baghramian y Vane Galstian desde “Papier de Liberté“,Faycal desde “”Shgaga“, Juan José desde “Scriptor.org“, Antonio Ayuso, Don Cogito, Luis Rivera, Avelina, Dolors, GasolineroFernando Valls, Enrique, Vagabunda, Noelia,”Músicaymás“, Georgia, Angie,” Mis objetos preciados“, Almudena, DavidMontseLola, Jessica, “Ars Vitae“, Arancha, Luis, Cordelia, Amando, Javier Gómez,”Bibliotequear“, Joséluis, Nelson,” El maquinista ciego“, Miranda, Darío Lodi, J. Moreno, Isabel, Berenice,“Eltornaviaje“, Pilar, Patricia, Ioana,”Arte y artistas”, Felipe Hernández, Helen,”Espéculo“, Lola, Enrique, “El jalabí rosado“, Joselyn, Julio,nozeon.blogspot. Alicia, Ioanes Xabier,”Entrespinos“, Eduardo, Jose, “Leyendo se entiende la gente”, Lilia, Vicente, Jenny,”Al-juarismi“, Elvira, José Manuel Mora, Angel Feliciano,“Click en educación“, Damian, Jesús,”Sgironaroig“, Laura, Juanjo Muñoz, Gabriel,”El avión de papel“, Alexandra, Diego,Sandro, Manuel Faliero, Rhaida, José Antonio, Armando,”Sdel biombo”, Aliux, Luisa, Miguel Ángel, …

Quiero igualmente agradecer a los lectores de ArmeniaMarruecos, Israel, a los de Irán, Macedonia, Turquía, Australia, Corea, Eslovenia, Vietnam, India, Canadá, Serbia, Croacia, Japón, China, Rusia, Polonia, Pakistan, Países Bajos, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Italia, Cuba, Grecia, Egipto, Taiwan y a tantos otros, sin contar los países sudamericanos – de modo especial los lugares de Cundinamarca (Bogotá) y Villahermosa (México) – . Igualmente a muchos sitios de Estados Unidos – especialmente Mountain View (California) – o de Europa, y a todos en general por la fidelidad con la que han acudido a leer Mi Siglo.

(Imagen: Barbro Óstlihn.-girasol.-1965.-colección de la Fundación Robert Rauschenberg.- Nueva York)

PUDRICIÓN Y SALVACIÓN DE LAS ALMAS

Copio aquí la reseña crítica – firmada por Juan Pedro Quiñonero – que acaba de publicarse en la Revista TURIA, y que yo tanto le agradezco:

“PUDRICIÓN Y  SALVACIÓN DE LAS ALMAS

“La cultura, la sociedad, la vida en común, amenazadas por la destrucción de la lengua. La familia, amenazada por el sabotaje moral, social, político, cultural, incluso económico, de sus antiguos principios. La identidad humana, amenazada por el hundimiento de todos los valores…

¿Cómo salvar, si salvar se puede, ese naufragio de todo cuanto fundó y justificó nuestra vida en común…?

De tal cuestión habla, sin hablar, en escorzo, la última novela de José Julio Perlado, Mi abuelo, el Premio Nobel, de la que ya tenían noticia los lectores de su blog, MI SIGLO.

Lo hace de la manera más simple, honrada, comprensible y noble: con las palabras sencillas de un nieto que nos cuenta la vida y milagros de un abuelo, Dante Darnius, trasnsmitiéndole el misterio más alto, el de los dones de la palabra, construyendo mundos imaginarios que salvan, redimen y refutan el nuestro, minado por la podredumbre espiritual, la confusión de las lenguas, la glorificación de la indiferencia inmoral, la tiranía de la palabra que todo lo niega en nombre de la nada y la adoración de la nada, los distintos rostros del Mal y el Demonio en la obra de Thomas Merton y el segundo Fausto de Goethe.

En la primera parte de su relato, el nieto de Dante Darnius nos cuenta viejas historias familiares… El abuelo no solo era el patriarca de la familia. También era el ser histórico, familiar, mítico, que había transmitido la vida y el don de la palabra, las artes de la memoria y la imaginación.

Tales artes, en el relato de José Julio Perlado, no son frutos retóricos destinados a construir arquitecturas artificiales. La “retórica” desaparece para mejor nombrar cosas sencillas, que todavía unen a algunas familias, a la hora de compartir el pan y el vino en la más íntima comunión de las almas, los seres humanos.

El narrador de Mi abuelo... desaparece como “artista” de la “retórica”, para mejor expresar lo que solo se expresa con humildad y sencillez: lo bueno, lo bello y lo justo están muy alejados del campo de minas de la retórica endemoniada que pudre nuestras sociedades. El narrador de Mi abuelo... se limita a recordar, con limpieza, los instantes de gloria que fundaron su familia y justificaron su vida y la vida de su abuelo.

“Muchos años después…”, en el tiempo mítico del relato, el narrador, que no es Dante Darnius y quizá no sea su nieto, ha conquistado definitivamente su territorio más íntimo, el de las palabras al fin restauradas en su pureza original. Y puede deslumbrarnos con la luz de su tiempo recobrado: en las páginas en blanco de los viejos relatos por escribir ha florecido una prosa tersa y limpia, donde la memoria del autor y la construcción de su alma – indisociable de la construcción de su familia – se confunden en el devenir del texto.

Dante Darnius legó a su nieto – y ambos personajes quizá sean solo uno: rostros que iluminan el rostro íntimo de José Julio Perlado – un don único… el don de una pureza rayana en el silencio iluninado de los místicos. Y el nieto nos entrega a sus lectores los frutos de aquella siembra que se confunde con la revelación de la lengua, la palabra, la escritura. Que son palabras de todos: de ahí su tarea cívica, sembrando con su libro la esperanza de unas almas más limpias, crecidas en la comunión de esa fe”.

(Juan Pedro Quiñonero.-Revista TURIA.-número 100.-noviembre 2011- febrero 2012.-págs 400-401)

José Julio Perlado, Mi abuelo, el Premio Nobel, Madrid, Funambulista, 2011

(Imagen_ Toni DeMuro…illustrations.-quiring)

UNAS PALABRAS SOBRE DANTE DARNIUS

Con satisfacción y sobre todo con enorme agradecimiento, copio del excelente blog de Juan Pedro Quiñonero, “Una temporada en el Infierno lo que hoy escribe sobre mi último libro:

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Portrait of a Boy Reading, de Edmund C. Tarbell, 1913.

“Si el ruido y la pudrición de las palabras -víctimas de muy diversas infecciones cancerosas- son enfermedades mortales para las almas de los seres humanos y la cohesión social de los pueblos [Peter Handke disecciona las crisis de España y Europa], la poda, limpia y salvación de las palabras amenazadas y en cuarentena quizá sea una tarea cívica muy urgente.

[ .. ]

No es otra la tarea del último libro de José Julio PerladoMi abuelo, el Premio Nobel (Funambulista), del que ya tenían noticia los lectores de Mi siglo.

Su nieto acomete la tarea de rescatar el legado de Dante Darnius, cuya obra se confunde con su vida: su don de la palabra le “impide” escribir las maravillosas creaciones de su imaginación. Pero bien saben sus próximos, su familia, que su palabra todo lo viste con luminosos colores virginales.

Muchos años después…”, en el tiempo mítico del relato, el narrador, que no es Dante Darnius y quizá no sea su nieto, ha conquistado definitivamente su territorio más íntimo, el de las palabras al fin restauradas en su pureza original. Y puede deslumbrarnos con la luz de su tiempo recobrado: en  las páginas en blanco de los viejos relatos por escribir ha florecido una prosa tersa y limpia, donde la memoria del autor y la construcción de su alma -indisociable de la construcción de su familia- se confunden en el devenir del texto.

Dante Darnius legó a su nieto -y ambos personajes quizá sean solo uno: rostros que iluminan el rostro íntimo de José Julio Perlado– un don único… el don de una pureza rayana en el silencio iluminado de los místicos. Y el nieto nos entrega a sus lectores los frutos de aquella siembra que se confunde con la revelación de la lengua, la palabra, la escritura. Que son palabras de todos: de ahí su tarea cívica, sembrando con su libro la esperanza de unas almas más limpias, crecidas en la comunión de esa fe”.

[ .. 11f26 Novela José Julio Perlado

RAMÓN GAYA

“Sol y frío- escribía Ramón Gaya en Roma, enero de 1957 -. Finalmente he podido pasear un poco por el jardín de la Villa Medici. Me tropecé en seguida con los temas de los dos paisajes de Velázquez: están casi intactos. Y de pronto me pareció sentir como una ráfaga de ese invierno bueno y limpio, y seco, de Madrid, tan distinto del invierno romano. ¿Puede darse un entrelazado así, de una realidad con otra?”.

“Siempre tenía una u otra reproducción sobre una mesa – confesaba Gaya -. Entonces colocaba en torno unos objetos y creaba una atmósfera en torno a esa reproducción: era mi manera de comunicarme con la pintura de siempre; era una actitud polémica, polémica sin gritos”.

“Muchas veces he puesto frutos o flores detrás de esos vasos. No ya unas flores dentro de un vaso sino detrás de un vaso. Y resulta que esas flores quedan…transformadas. Es decir, que un cristal se abre sobre un abismo: el abismo de la transparencia. Allí, en ese misterio, creo que se puede entrar…”

(Pequeño homenaje al pintor que tantos cuadros suyos bautizó como “homenajes“. Hoy, en su centenario, muchos coinciden en varios y excelentes homenajes a su figura: libros , páginas , comentarios y revistas.

A todos ellos me uno)

(Imágenes.-1.-cervantesvirtual/2.-Ramón Gaya trabajando en Roma en 1990.-wikipedia/3.-pintura de Ramón Gaya.-arteinformado)

TRES AÑOS DE “MI SIGLO”


Mi  Siglo llega hoy a las 378.000 visitas en su tercer año de andadura sumando las lecturas que vienen desde Blogger y desde WordPress. Este post, que hace el número 748, no puede sino dedicarse únicamente a los agradecimientos. En los tres años de vida que hoy se cumplen los caminos de Internet me han traído mezclados muchos nombres desconocidos y conocidos que se han ido haciendo muy amigos. Ahora que Umberto Eco se ha referido al “vértigo de las listas” se hace imposible confeccionar una en la que se den las gracias a todos: a Daniel en Moscú, a varias Carmen, Mercè, Ángel, Enrique MF, José María Matás, Jos Petit, Francisco Doña, Angelina, Karmen, Ana, Mariàngela, Maty, Nicole, Solange, Alena, María, Aurora, Carmen Manzanera, Juanma Blazquez, Alejandro, Juan Pedro desde “Una temporada en el infierno”“, Shant Baghramian y Vane Galstian desde “Papier de Libert锓, Faycal desde “”Shaga“, Juan José desde “Scriptor.org”“, Antonio Ayuso, Don Cogito, Luis Rivera, Avelina, Dolors, Gasolinero, Fernando, Enrique, Vagabunda, Noelia, Georgia, Angie, Almudena, David, Montse, Jessica, Arancha, Luis, Javier Gómez, Joséluis, Nelson, Miranda, Darío Lodi, J. Moreno, Berenice, Pilar, Patricia, Ioana, Felipe Hernández, Helen, Lola, Enrique, Joselyn, Julio, Alicia, Ioanes Xabier, Eduardo, Jose, Lilia, Jenny, Elvira, José Manuel, Angel Feliciano, Damian, Jesús, Laura, Gabriel, Alexandra, Diego, Manuel Faliero, Rhaida, Armando, Aliux, Miguel Ángel, …Quiero igualmente agradecer a los lectores de Armenia, Marruecos, Israel, a los de Irán, Macedonia, Turquía, Australia, Corea, Eslovenia, Vietnam, India, Canadá, Serbia, Croacia, Japón, China, Rusia, Polonia, Pakistan, Cuba, Taiwan y a tantos otros, sin contar los países sudamericanos, Estados Unidos o Europa, por las veces que han acudido a leer Mi Siglo.

Seguiremos caminando.

Al cabo de tres años, mi agradecimiento.

(Imagen: Jasmina Danowski.-2008.- Spanierman modern.- Nueva York.-arnet)

EL TALLER DE LA GRACIA

EL  TALLER  DE  LA   GRACIA.-AA

En esta inmensa sala de Internet la amistad virtual se hace personal en un instante y cuando cruzo entre los blogs con mi vaso en la mano buscando trazos de conversación, infinitas conversaciones del mundo vienen hacia mí también con sus vasos en las manos, se entrecruzan blancas chaquetas de camareros invisibles y palabras e imágenes se saludan como si se leyeran y se fotografiaran de toda la vida, mujeres y hombres que jamás se han visto y que quizá nunca se verán: sólo la pantalla sobre los hombros y los dedos en el teclado desvelan perfiles cercanísimos y universales a la vez, gentes de la casa de al lado en la aldea global, ventanas que se han asomado a nuestros patios interiores, puertas que se nos abren de par en par.

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Así me he encontrado en esta inmensa sala de Internet a Juan Pedro Quiñonero al que aún no conozco y al que un día conoceré. Pero en cuanto lo conocí atravesando la Red se cruzaron entre nosotros, presentándonos, uniendo más la amistad, Luis Rosales y Pla y Ramón y Baroja, y enseguida hicieron corrillo de lecturas Juan Ramón y Proust y Virginia Woolf y Baudelaire y tantos otros más, unos pintores y otros escritores, fotógrafos, pensadores, artistas. Quiñonero llevaba un libro en la mano, o mejor dicho, el libro al que me presentaron llevaba a Quiñonero dentro, y al abrir su alma Quiñonero y abrirse a la vez las páginas del libro, vi que “El taller de la gracia” me empezaba a confesar: ” Jünger decía que la gran tarea del hombre del siglo XXl sería la “repoblación espiritual” del mundo, víctima de la desalmada colonización y desertización industrial del planeta. En esas estamos. La milenaria guerra entre los Titanes y los Inmortales prosigue en muchos frentes, en detrimento de estos últimos, que muchos consideran definitivamente amenazados. Quizá“.

Ante ese “quizá” me quedé pensativo. Mientras alguien pronuncie ese quizá nada estará perdido, nada aún se dará por concluido, todos esos “quizá” de las posibles victorias nos harán recomenzar cada mañana de modo vibrante la batalla diaria. “El camino que va de la tierra donde nací – me seguía diciendo el libro -, mi país natal, mi “heimat” original, a la tierra, la casa, el país extranjero donde he vivido buena parte de mi vida, en París, donde nacieron mis hijos, es el camino que he intentado repoblar escribiendo libros, que es una de las maneras más tradicionales de amueblar la casa vacía del ser“. Y unas páginas más atrás esta visión bellísima: “Tarea íntima, de entrada, la de celebrar, en familia, la comunión del pan, el vino y las palabras, ya que, en la vida de los hombres, de las familias, hay cosas materiales y cosas inmateriales. Las cosas materiales saltan a la vista: una casa, un trabajo, unas deudas. Las cosas inmateriales las guarda cada cual en el almario de su conciencia. Digo bien almario: algo así como un diminuto armario donde la memoria guarda las cosas nuestras que atañen a nuestra vida moral. Las cosas del alma, se hubiese dicho en otro tiempo”.

Estuve  leyendo “El taller de la gracia” (Renacimiento), gran libro de inquietud, de preguntas, de propuestas, libro sostenido por una amplísima cultura de curiosidades, ojos que no se resignan a la decepción, pupila no cegada ante ninguna esperanza.

Pasaban por entonces, al otro lado de  la inmensa sala de Internet, calles y ciudades muy conocidas, ciudades y calles que en distintos años Quiñonero y yo hemos atravesado sin cruzarnos nunca. Pasaba en ese momento cerca de mí la rue de Tournon cargada de recuerdos e inmediatamente me fuí con ella.

(Imágenes:-1.-portada de “El taller de la gracia”/2.-Juan Pedro Quiñonero.-foto tomada de maty.galeon.com)

EL BLOG ANTE EL ESPEJO

escribir.-2244.-por Lorraine Pritchard.-código de anotaciones.-Craig Scott Gallery.-photografpe.-artnetUno de los textos más certeros que yo conozco analizando el fenómeno de los blogs es el que copio esencialmente aquí, publicado por Juan Pedro Quiñonero en la RevistaTrama- Texturas“, número 1.-diciembre de 2006, páginas 133-134:

“La libre y gratuita publicación de blogs o cuadernos de bitácoras alimenta la ilusión de que cualquier cosa presuntamente “informativa”, “literaria” o “artística” tiene un interés cierto, no siempre confirmado por una realidad víctima de la polución, la nadería y la insignificancia.

Sobre la metamorfosis en curso de los medios de comunicación e incomunicación de masas hay una bibliografía de oceánicas proporciones. Está por estudiar la importancia no menos creciente de los blogs y los “medios digitales” desde la óptica de su condición -¿que también es la suya? – de nuevos y eficaces instrumentos de la propagación del odio, la mentira, el descarrío y la intoxicación de las almas, conducidas al infierno de la nadería desalmada.

La proliferación de “diarios personales” (propagados, con frecuencia, por los más avispados comerciantes de ideas y de almas muertas) pretende fundar la existencia de “nuevas formas” de expresión literaria, ¡como si fuera suficiente la publicación para conferir algún valor a la nadería! La literatura tiene en nuestra civilización 2.500 o 3.000 años de historia. La arcilla cocida, el papiro, el papel, el cuaderno, el libro impreso, fueron meros instrumentos o herramientas de difusión de la obra. Lo esencial, para Aristóteles o para un moderno blogógrafo, son las palabras, las ideas, la retórica, el estilo del creador.(…) Sobre los nuevos medios, herramientas y cuadernos de trabajo literario hay mucho ruido y menos nueces. ¿Cómo dudar de la seducción que puede ejercer un blog entre los jóvenes escritores? ¿Cómo no recordar que la escritura exige una disciplina y rigor que no siempre es visible en el insondable océano de la blogosfera? ¿Cómo callar que lo que más abunda es la basura aventada por las mafias gremiales…?

(…) La ilusión del “todo es arte” y la proliferación de “hilos” blogográficos con infinitas opiniones, sobre todo lo divino y humano, quizá también nos hablan, para mi sensibilidad, de la tiranía contemporánea del mal gusto, la ignorancia y la nadería.

(…) La web es un maravilloso océano donde se difunden, circulan y agonizan noticias, ideas y nuevas creaciones. Pero el lector de blogs y cuadernos de bitácora es de una misteriosa volatilidad. La lectura de Shakespeare o Cervantes ha  atraído a millones de lectores, desde hace siglos. Pero la lectura requiere atención y constancia durante intervalos de tiempo relativamente prolongados. El lector de blogs navega, busca, encuentra y vuela, sin volver siempre a los lugares  virtuales donde es difícil detenerlo más allá de unos cortísimos segundos o minutos, acaso”.

lectura-espejo.-A.-Rimma Gerlovina and Valeriy Gerlovin.-2001.-Lisa Sette Gallery.-Scottsdale,.USA.-photografie.-artnet

De este texto tan certero he destacado en negrita aquello que,  al menos para mí, es más relevante. Escritor, periodista y autor de un importante blog – Una temporada en el infierno -, el espejo que Quiñonero coloca al borde del camino por donde los blogs pasan recuerda a todos algo muy básico:  la atención por la lectura y el rigor de la escritura. La volatilidad  (aplicada al ojo o a la mano) está siempre reñida con el rigor y con la pausada atención. El ojo -no puede olvidarse –  debería encontrar su descanso en el valor de la belleza y la verdad y la mano sujetar la disciplina – difícil – del escribir. 

(Imágenes: 1.-code notations 4.-Lorraine Pritchard.-Craig Scott Gallery.-Toronto.-Canada.-artnet/ 2.- Translucent Book. 2001 -.Rimma Gerlovina and Valery Gerlovin.-2001.-Lissa Sette Gallery.- Scottsdale .-USA.-artnet)

LA CASA ENCENDIDA

pajaro-1984-por-louis-le-brocquy-artnet“Creo que hay en mi obra – decía Luis Rosales en 1977 – tres libros que tienen una relación muy estrecha: “El contenido del corazón”, La casa encendida” y, hoy día, mi último libro, aún inédito, del cual voy a publicar una amplia antología que va a salir en estas semanas y que se llama “Diario de una resurrección“. Creo que estos tres libros – desde el punto de vista del contenido y desde el punto de vista del estilo – representan una de las alas importantes de mi poesía, los tres están interrelacionados y en los tres hay un dificilísimo camino hacia la búsqueda de la sencillez.

El primero, “El contenido del corazón” ,es, de un lado, el más claro, el más compendiado, el más exigente y, yo diría, una síntesis de “La casa encendida“, una cristalización de los temas que después se desarrollarán en “La casa encendida”. “La casa encendida” tiene la ventaja, primero, de que está escrita después; segundo, que es un poema unitario, un poema de una sola dimensión; y también, de que es un poema con más misterio, desde el punto de vista expresivo tiene más influencia surrealista. Creo que éstas son las connotaciones que separarían a un libro como “La casa encendida” de un libro como “El contenido del corazón“.paisaje-44ee8-por-james-p-graham-maddox-arts-london-artnet

Era febrero, en su casa de Madrid. Estábamos sentados hablando de poemas y entonces Luis Rosales me dijo:

“Entonces, ¿la poesía qué es? La poesía es una remodelación, una recreación de tu propia vida, en la cual esa remodelación diría yo que es constituyente, y en la cual tú puedes ver y percibir lo que esa experiencia fue verdaderamente. Yo diría que la poesía es el proceso de cristalización de una experiencia vital; eso es lo que ha sido para mí la poesía, y no otra cosa. Cuando ese proceso de cristalización está sometido a una auténtica ley es cuando, además, es unitaria. Estas son las dos cosas que me han interesado: desde el punto de vista de su expresión, conseguir la unidad orgánica; desde el punto de vista vital, conseguir que la poesía fuera la cristalización de esos momentos, a veces radiantes, que ha tenido la vida. Y al decir radiantes, en modo alguno digo alegres; creo que los momentos verdaderamente profundos del vivir nos los ha dado en muchísimas ocasiones el dolor; el dolor es el elemento más obrador y constituyente de nuestra propia vida, y muchos de esos momentos radiantes que después han pasado a la poesía, han pasado a través del dolor. En definitiva, lo que decía Antonio Machado: “Se canta lo que se pierde…”. Y en un intento de rescatarlo, claro”.

Era febrero. En su casa de Madrid.

(“Diálogos con la cultura“, págs 151 y 153)

(Envío este post y lo dedico muy afectuosamente a mi amigo Juan Pedro Quiñonero, gran periodista y escritor, en el día en que dedica en su excelente blog, “Una temporada en el infierno” su recuerdo en el tiempo a Luis Rosales)

(Imágenes:1.-Louis Le Brocquy, 1984.-arnet/2.-James P. Graham, 2005.-Maddox Arts.-London.-arnet)

RAMÓN

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La nueva edición de Automoribundia (Marenostrum), un libro clave en la vida de Ramón Gómez de la Serna, se cruza estos días con el enlace que Juan Pedro Quiñonero presenta en su blog Una temporada en el infierno sobre el gran autor de las greguerías. Leí Automoribundia en la edición de Editorial Sudamericana de 1948, luego pasé a la muy cuidada de Ioana Zlotescu que lanzó Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores en 1998 y ahora me encuentro con esta interesante edición de Celia Fernández Prieto que me vuelve a llevar a aquel torreón madrileño de Velázquez 4 que visité sin visitar, en un viaje literario de no hace mucho tiempo y que resumí en lo siguiente:

Cuando se entra en el piso de RAMÓN, en la vida de Ramón, en las obras de Ramón, dejamos la greguería que todos traemos aterida del frío de la calle, colgamos en el perchero de la metáfora nuestra capacidad de asombro y entramos a ver a RAMÓN. RAMÓN nos recibe en su torreón madrileño de la calle de Velázquez 4 y como para estrecharnos en literatura nos tiende “la mano del escritor”, una enorme mano de cartón que parece falsa y es verdadera, “la mano del conferenciante” que acaricia el lomo de las ideas en el aire y que fascina con su chistera de palabras haciendo magia blanca con el ilusionismo de los objetos. Objetos. La mirada de Ramón sobre los objetos. Entre innumerables invenciones, tras ochenta libros publicados –novelas, biografías, arte, teatro, greguerías, Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888 ‑ Buenos Aires, 1963) desvela con su mirada los objetos desde una pupila virginal, desde la orilla inocente de un recién nacido descubrimiento. Todo escritor debiera ser así ante el mundo y Ramón lo logra con una potencia de mirador madrid-8-arco-de-cuchillerosfulgurante desde la balaustrada del párpado.

Así es mirado Madrid por RAMÓN. Si hay célebres libros suyos de espacios de Madrid El Rastro, El chalet de las Rosas en donde el paisaje es la Ciudad Lineal, Las tres Gracias o novela de la nostalgia de Madrid–, la ciudad que le vio nacer un 3 de julio en la antigua calle de las Rejas, le acompañará siempre como ese rizo que le caracolea sobre la luna de su cara redonda, como esa pipa en la que se fuma la vida y cuyas palabras transforma en humo. Ramón era estático y amante de las calles, paseaba diariamente desde Velázquez a la Puerta de Toledo, se sentaba a escribir a las diez y media de la noche, cenaba a las doce y seguía escribiendo hasta las siete de la mañana. La capital fue su objeto adoquinado, alumbrado objeto de avenidas y de seres, transparente ciudad de greguerías enterradas que nadie había visto hasta entonces y que Ramón resucitó. Pero de la capital española quizá su libro más completo y luminoso, empedrado de lecturas sabias y cocinado en lumbres de inimitable estilo, sea su Elucidario de Madrid, publicado en 1931.

Las greguerías de la Puerta del Sol en este Elucidario de Madrid nos dejan embaldosadas la Puerta de metáforas más humorismo, que ése es el sello de Ramón para definir la greguería. ¿Qué es la greguería? Lo que gritan los seres confusamente desde su inconsciencia, lo que gritan las cosas –dirá en su libro Greguerías–. La greguería es una flor del aire que brota de un recuerdo que no se puede recordar y que no se hubiera recordado si el ferrocarril de niños que hay en la cabeza no se hubiera equivocado de vía de pronto. ¿Y qué le gritan las cosas a Ramón? En la Puerta del Sol es donde cogen el último coche los juerguistas, dando el portazo de despedida desgarradora a la noche. Una pedrada en la Puerta del Sol mueve ondas concéntricas en toda la laguna de España. Siempre hay en la Puerta del Sol un vendedor de ratones pardos que corren sobre dos ruedas de plomo activadas por dos gomitas que se enrollan. Tiene por misión que la plaza central esté enratonada y que no desaparezca la primera picardía del juguete mecánico. ramon-6-solana-flikr

Mirada de Ramón. Ante los espejos del café Pombo –libros célebres Pombo, y La sagrada cripta de Pombo‑ famosa tertulia inmortalizada en el cuadro de Solana–, exclamó en un brindis que el propósito de la greguería era quitar empaque a las cosas, sembrar sonrisas, batir cataratas, desenlazar ideas, gestos, cosas, que estaban inmóviles, irresolutas, tiesas y amenazadoras como dragones y que había que desenlazar de cualquier modo. En El hombre perdido, novela de teoría y de técnica más que de aventura, Ramón dirá: Hay una realidad que no es una subrealidad ni realidad subreal, sino una realidad lateral…, hay otra realidad, ni encima ni debajo, sino sencillamente otra. Buscando –o mejor, “encontrando”, como Picasso– esa otra realidad, descubre el otro circo que hay en el circo, el Goya oculto dentro de Goya, el Azorín inédito, el Quevedo, Poe, Lope y Valle‑Inclán que andan por el mundo indocumentados de verdadera biografía y que Ramón soluciona entregándoles a cada uno los papeles de su biografía irrepetible.

Madrid, sin embargo, no es en Ramón únicamente greguería. Elucidario de Madrid es un libro de amor forrado de erudición y tapizado otra vez de amor por la ciudad. Cuesta de la Vega, Plaza Mayor, Cava Baja, Plaza de la Cebada, Castellana, Cibeles, el Jardín Botánico, la calle de Sevilla, la Plaza de la Paja, la Plaza de Oriente se entrelazan con páginas excelsas sobre los ciegos de Madrid o la ronda de pan y huevo. Es de nuevo la mirada de Ramón sobre un Madrid que está ahí para ser mirado por cada escritor que nace. Esa mirada de Ramón escribía con tinta roja sobre papel amarillo, el añil era su color preferido y los objetos de su torreón de Velázquez 4 se dejaban mirar empapelados de fotografías, carteles y recortes del suelo al techo y del techo al suelo, entre la muñeca de tamaño natural, las puertas falsas y la verdadera luz de un farol de la calle.ramon-4-verbolgia-hispanica

RAMÓN acaba en sí mismo, es su propia generación, la punta de un faro que barre de miradas toda literatura y levanta luces en lo que toca conforme está girando. Solitario, provocador, suscitador, escritor de permanente ingenio, es el ismo de su propia vanguardia, el constante renovador de la innovación. Vivió en Madrid desde su nacimiento hasta 1936, en que emigró a Argentina donde su automoribundia expiró el 12 de enero de 1963, en Buenos Aires. Precisamente en su Automoribundia se va despojando en su vestidor de serenidades de cuantas ropas de erotismo y rebeldía tienen muchas de sus obras, se va desnudando del insulto superfluo, extiende sus manos en el espejo y se encuentra a sí mismo. Tras sus amores con Carmen de Burgos y su largo amor afilado de tremendos celos con Luisa Sofovich, Ramón, al encontrarse a sí mismo, encuentra a Dios. Lo único grande que tienes es que te crees cada vez más criatura de Dios, en una herencia portentosa que es tu verdadera prolongación en lo inmortal –escribirá en Nuevas páginas de mi vidaNo espero nada de los hombres, sino con todo el fervor el perdón del inmenso Dios.

Al salir del piso de RAMÓN, de la vida de Ramón, de las obras de Ramón, recogemos la greguería colgada que habíamos dejado en el paragüero y vemos que está lloviendo. Y con la greguería en alto –con el bastón y el mango en alto– sabemos que nunca nos podremos mojar porque la tela invisible de este paraguas es el inmenso, ramoniano cielo de Madrid”.

(“Luisa Sofovich, la argentina, de familia hebrea, de ascendencia rusa, viuda del autor de las greguerías, cuenta en La vida sin Ramón (Libertarias), cómo ella descubrió el célebre maniquí de la muñeca en tamaño natural que Ramón tenía en su estudio. Cuando se ven las fotografías del escritor sentado junto a su muñeca, no se sabe si Ramón le está leyendo al maniquí el último acierto de invención de su prosa o es ella la que escucha inmóvil, desde su mutismo de madera, la cabeza girada hacia el escritor, el vestido impecable, el collar abandonado en su garganta. Los dos aparecen estáticos. Es como si para Ramón ese maniquí fuera su primer lector, su único lector, aquel que no responde nada o aquel que de repente moverá las pestañas de madera y bajará levemente la cabeza asintiendo en silencio.

Cuenta Luisa Sofovich que ‑con los traslados y las muertes‑ uno de aquellos anillos o sortijas que llevaba la muñeca en sus manos fue a parar, al cabo de los años, a una tienda de compra-venta parisina situada en el Palais-Royal.

Allí, al verla en el escaparate, Luisa Sofovich entró y la compró y llevó mucho tiempo en sus dedos aquella sortija que lució en las manos la enigmática mujer de madera.”) (“El artículo literario y periodístico“, págs 138-141)

(Imágenes: retratos de Ramón Gómez de la Serna.-flikr/ Arco de Cuchilleros/ “La tertulia de Pombo” de José Gutiérrez Solana)

EL GRAN DINERO

“NECESÍTASE HOMBRE JOVEN

Oh dime cuánto tiempo

Tendré que esperar

para contable avispado y ambicioso, en banco que recluta a sus dirigentes entre sus propias filas…- escribe Dos Passos en el “Noticiario 47” de su novelaEl gran dinero” (1938) al contar la Gran Depresión – delineante proyectista con experiencia en construcciones fabriles e industriales de ladrillo, madera y cemento armado…broncista…rotulista…moldeador…pintor de carrocerías…oficial de primera para filetes y remates…joven para calcetería, lencería y mercería…auxiliar para departamento de compras…calígrafo versado en cuentas…operario trabajador y vigoroso para montar troqueles de piezas mecánicas… agente electoral…químico para estandarización de sabores…encargado de montacargas…vendedor a domicilio…agente de seguros…encargado de facturación…joyero…peón…maquinista…fresador…empleado para naviera…vendedor de zapatos…rotulista…agente comercial para mercado de pescado al por menor…maestro…cronometrador…matricero para utillaje, calcador, encargado de almacén de herramientas, traductor, mecanógrafo…guarnecedor de ventanas…empaquetador…”

“Cuando estalló la pompa de la Bolsa – sigue escribiendo Dos Passos en otra página de ese libro -, el señor Ford, el filósofo de aldea, dijo jubiloso: “Os lo advertí. Es lo que os pasa por daros al juego y endeudaros. El país demuestra que está sano” Pero cuando el país, con los zapatos rotos, los pantalones deshilachados, los cinturones apretados sobre los estómagos vacíos, las manos ociosas, resquebrajadas y agrietadas por el frío del día más frío de marzo de 1932…”, y el novelista deja caer los puntos suspensivos.

“No echéis toda la culpa a Broadway – sigue diciendo Dos Passos en el “Noticiario 5o” de su novela- , salvo contadas excepciones, la gestión de nuestro gobierno ha estado y está en manos honradas y competentes: las finanzas son sólidas y están bien administradas, los intereses económicos de la nación – incluidos patronos, ejecutivos y empleados -, responden a motivaciones honrosas y patrióticas, y la situación económica actual garantiza el mantenimiento de la confianza y la prosperidad”.

Y pocas páginas más allá se lee enEl gran dinero“:

“afuera, la escena constituía un auténtico alborozo: mujeres elegantemente vestidas se paseaban de un lado a otro retorciéndose las manos, impotentes para salvar sus pertenencias, mientras de las ventanas de los pisos superiores caía una lluvia indiscriminada de baúles, maletas y ropa. Joyas y curiosidades valoradas en miles de dólares eran recogidas del césped por los mirones, que las escondían bajo los abrigos y desaparecían”.

Era la Gran Depresión. Leo estos días la trilogía de Dos Passos mientras miro los telediarios. Alguien en algún lugar está tomando notas mentales y en su día escribirá un libro. Leo también reflexiones sobre cuanto sucede y destaco aquí el interesante coloquio que acaba de tener Juan Pedro Quiñonero con Philippe Moreau Defarges recogido en Una temporada en el infierno, coloquio muy ilustrativo para iluminar los tiempos que vivimos.

(Imagen: Nueva York,1947, foto: Louis Faurer.-Michael Hopper Gallery)