EL TANGO

 

tango-tbby-El tango- Pedro Figari

 

«Y al final comprendí. – escribió el periodista italiano Indro Montanelli sentado en aquel café de Buenos Aires – Comprendí qué es el tango, en su patria de origen. Comprendí que no es, en absoluto, un baile, como creemos nosotros en Europa. Es mucho más. Es el alma de Argentina. Es la expresión de su genio musical. Es su Parsifal, sus Maestros cantores, su Quinta y su Novena, juntos (…) La canción había terminado. El cantor, una vez exhalado el último sollozo, había colgado la guitarra en el ropero otra vez, y los oyentes, pero uno después de otro, y muy despacio, levantaban la vista de la tacita de café vacía. Eran miradas cansadas, de quien vuelve de un largo viaje a un remoto feliz El Dorado y no ansía sino retornar a éste (…) Mi vecino eludió las noticias del periódico, pidió otro café y fijó los ojos en el vacío. Y se puso de nuevo a esperar otro tango».

 

tango-unni--erikatamaurtorres wordpress

 

Como tantas cosas de esta vida, el tango arrastra con sus encantamientos y empuja a la vez hacia las decepciones. Los pasos de las opiniones se entrelazan y cruzan entre tablado y acera, y hay quienes aman estos desgarros crispados y quienes no comulgan con estos vaivenes: prueba siempre del respeto en los pareceres. Estos días pasados se ha evocado la memoria de Gardel. Borges, en sus largas confidencias con Bioy Casares, habló varias veces del tango. En junio de 1964 comentaba : «los mejores tangos son los que no recordamos, porque no son fáciles de recordar; los que nos sorprenden un poco. Cuando silbamos o tarareamos un tango lo abaratamos».

 

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Pero, indudablemente, donde Borges quiso tal vez explayarse más fue en las páginas de su «Evaristo Carriego»: » Las letras de los tangos- escribió allí son de valor desigual, ya que notoriamente proceden de centenares y de miles de plumas heterogéneas; las letras de tango que la inspiración o la industria han elaborado integran, al cabo de medio siglo, un casi inextricable corpus poeticum que los historiadores de la literatura argentina leerán o, en todo caso, vindicarán. Lo popular, siempre que el pueblo ya no lo entienda, siempre que lo hayan anticuado los años, logra la nostalgia. En el tango cotidiano de Buenos Aires, en el tango de las veladas familiares y de las confiterías decentes, hay una canallería

 

tango-bbhy- revistaenie clarin com

 

trivial, un sabor de infamia que ni siquiera sospecharon los tangos del cuchillo y del lupanar. Musicalmente, el tango no debe de ser importante; su única importancia es la que le damos. La reflexión es justa, pero tal vez es aplicable a todas las cosas. A nuestra muerte personal, por ejemplo, o a la mujer que nos desdeña… El tango puede discutirse, y lo discutimos, pero encierra, como todo lo verdadero, un secreto. Los diccionarios musicales registran, por todos aprobada, su breve y suficiente definición; esa definición es elemental y no promete dificultades, pero el compositor francés o español que, confiado en ella, urde correctamente un «tango»,

 

tango-ttb-Festival mundil de Tango en Buenos Aires- wikipedia

 

descubre, no sin estupor, que ha urdido algo que nuestros oídos no reconocen, que nuestra memoria no hospeda y que nuestro cuerpo rechaza. Diríase que sin atardeceres y noches de Buenos Aires no puede hacerse un tango y que en el cielo nos espera a los argentinos la idea platónica del tango, su forma universal (esa forma que apenas deletrean La Tablada o El Choclo), y que esa especie venturosa tiene, aunque humilde, su lugar en el universo».

 

tango-bgui- Lo de Hansen- lugar histórico realacionado con los orígenes del tango- Se encontraba en  Palermo, frente al lugar en el que hoy se encuentra el Planetario- mil ochocentos noventa y cinco- wikipedia

 

(Imágenes.-1-.-tango-Pedro Figari/ 2.-erikatamaurtorres- Wikipedia/ 3.-quequen auren edu as/ 4.-revistaenie. clarín/ 5.- festival mundial de tango en Buenos Aires- Wikipedia/ 6.lo de Hansen- lugar histórico relacionado con los orígenes del tango- se encontraba en Palermo frente al lugar en el que hoy se encuentra el Planetario- 1895- wikipedia)

UNA BIBLIOTECA SENTIMENTAL

 

libros-nnyy- biblioteca- Diva Diva

 

«Imagino una «biblioteca sentimental»- confesaba Alberto Manguel – formada por libros que me gustaría poseer por razones puramente anecdóticas. Por ejemplo, entre otros, el «Homero» traducido por Chapman que perteneció a Keats, el ejemplar de «La metamorfosis» que Kafka regaló a su padre, el «Cicerón» de San Agustín, el «Aristóteles» de Averroes, el ejemplar de «La tempestad» que perteneció a John Gielgud, el ejemplar de «Yerma» que perteneció a Margarita Xirgu, el «Amadis» que perteneció a Cervantes, el ejemplar de los «Poemas» de Heine que Borges utilizó para aprender alemán».

 

lectura-unnhy-John Singer Sargent

 

Cada uno puede construirse – al menos con la imaginación – su «biblioteca sentimental». Allí estarán quizá los primeros libros de la juventud bajo el polvo de un desván de recuerdos, la primera biblioteca a la que fuimos y la primera personal que nos rodeó, los volúmenes que nos marcaron desde el principio, los que nos asombraron en el tiempo y los que nos acompañaron en la madurez. Páginas que releemos de cuando en cuando, sorbos preciosos de lectura. «Allí hay familias de grandes atributos – escribía Séneca refiriéndose a su biblioteca – Elige aquella a la que debes pertenecer. La adopción te proporcionará no sólo nombre, sino también bienes, que no debas guardar con espíritu mezquino o avaricioso; cuanto más las compartas, más se acrecentarán… Éste es el medio que tienes de prolongar tu mortalidad, no de transformarla en inmortalidad».

 

libros-unnhy-libros en Antalya- Turquía

 

Toda biblioteca produce alegrías. «Porque si es posible disfrutar en  este mundo de un bien soberano – decía el bibliotecario Gabriel Naudé -, de una felicidad perfecta y acabada, creo que no existe ninguna más deseable que el diálogo y el grato y productivo entretenimiento que un sabio puede encontrar en una biblioteca semejante, y juzgo que no es cosa extraña poseer libros. Puesto que a causa de su biblioteca puede considerarse  legítimamente cosmopolita o ciudadano del mundo, puede saberlo todo, verlo todo y no ignorar nada; en resumen, al ser dueño absoluto de esta fuente de satisfacción, puede utilizarla como le venga en gana, disfrutarla cuando le plazca y conversar con ella tanto como quiera, y así, sin obstáculo alguno, sin trabajo y sin esfuerzo, puede instruirse y conocer las características más precisas de todo lo que existe, de lo que ha existido y de lo que puede existir sobre la tierra, en el mar y en los lugares más recónditos del Cielo».

 

interiores.-88ttbb.-libros.-Frank Moss Bennett

 

(Imágenes.- 1.-biblioteca- diva-diva/ 2.-John Singer Sargent/ 3.- libros en Antalya- Turquía/ 4.- Frank Moss Bennett)

BORGES Y LAS SOMBRAS

gentes-bbvvb-manos- ciegos- manos de lectura Braille- Imogen Cunningham- mil novecientos noventa y  tres

 

«… Esta penumbra es lenta y no duele;

fluye por un manso declive

y se parece a la eternidad.

Mis amigos no tienen cara,

las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,

las esquinas pueden ser otras,

no hay letras en las páginas de los libros.

Todo esto debería atemorizarme,

pero es una dulzura, un regreso.

De las generaciones de los textos que hay en la tierra

solo habré leído unos pocos,

los que sigo leyendo en la memoria,

leyendo y transformando.

Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,

convergen los caminos que me han traido

a mi secreto centro.

Esos caminos fueron ecos y pasos,

mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,

días y noches,

entresueños y sueños,

cada ínfimo instante del ayer

y de los ayeres del mundo,

la firme espada del danés y la luna del persa,

los actos de los muertos,

el compartido amor, las palabras,

Emerson y la nieve y tantas cosas.

Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,

a mi álgebra y mi clave,

a mi espejo.

Pronto sabré quien soy».

Jorge Luis Borges . – » Elogio de la sombra»

libros-oiin-espejos-gentes- Lisette Model- mil novecientos treinta y nueve

(Imágenes.- 1- Cuningham/ 2.-Lisette Model- 1939)

CRÍTICAS ENGAÑOSAS Y CRÍTICAS EJEMPLARES

 

libros.-98yy.- bibliotecas.-dibujo de la Sala de Lectura del Museo Británico

 

«Asombra la enorme ligereza con que hoy se otorgan las más altas alabanzas cuando a uno se le antoja – afirmaba Robert Musil sobre la crítica literaria -. Tómese quien quiera la molestia de reunir durante un largo período nuestras reseñas y comentarios de libros (…) Al cabo de unos años, se asombrará poderosamente de ver con cuánto heraldo del alma estremecedor a más no poder, cuánto maestro de la descripción, cuánto poeta excelso, insuperable, hondísimo, absolutamente grande y, por fin, con cuánto gran poeta se ha visto de nuevo obsequiada la nación en el transcurso de este tiempo, cuán a menudo se ha escrito la mejor historia de animales, la mejor novela de los últimos diez años y el libro más hermoso». Escritas estas palabras en 1926 siguen hoy vigentes. Los torbellinos y vaivenes de la crítica han envuelto y siguen envolviendo a las obras y a sus autores en páginas no siempre justas ni transparentes. Marcel Reich- Ranicki en su volumen » Sobre la crítica literaria» (Elba) encadena las opiniones de quienes han querido emitir juicios sobre este 

 

Bibliotecas.-1.-Biblioteca Mazarino.-París.-Candida Höfer.-artet

 

tema. En 1959 decía uno de los autores:«Como todos los años, ha regresado la época de la magnanimidad literaria (…) Y la tibia lluvia de los favores mutuos cae sobre el paisaje yermo. Los autores escriben unos sobre otros, se alaban en la radio, se reseñan mutuamente en las columnas literarias (…) He aquí cómo surge esa tendencia cobarde y aburrida de decir sí a todo que, año, tras año, infesta la atmósfera literaria de santurrona monotonía». Musil había repetido en 1933: «se ha dejado la crítica de libros en manos de gran parte de literatos que se elogian entre sí» y en España, en 1887, Clarín analizaba con dureza los motivos de algunos críticos: » el primero es la vanidad, que se sacia viéndose en letras de molde. Este motivo suele ir unido a otros dos: en primer lugar, el deseo de venganza; en segundo lugar, el afán de la lisonja«.

 

libros- vvgy-bibliotecas- Charles Matton- dos mil

 

Lejos todo esto de las «Críticas ejemplares« (Bitzoc) donde se han reunido las firmas de Steiner, Edmund Wilson, Marcel Proust, Borges, Manganelli y Julien Gracq entre otros como modelos de críticas.

 Destacan sobre este tema las conocidas palabras de Goethe en  1821: «Existe una crítica destructiva y una crítica constructiva. La primera es muy fácil, pues basta con formular y adoptar un criterio o un modelo cualquiera, aunque sean estrechos de miras, y acto seguido tener la insolencia de asegurar que la obra en cuestión no se ajusta al mismo, y por lo tanto no vale nada. Así se despacha el asunto, y uno puede afirmar sin más que sus  exigencias no se han visto satisfechas; y de esta manera queda uno exento de toda gratitud con respecto a los artistas. La crítica constructiva es mucho más difícil. Pregunta: ¿Qué se ha propuesto el autor? ¿Se trata de un propósito razonable y comprensible? ¿Y en qué medida ha conseguido llevarlo a cabo? Si respondemos a estas preguntas de manera sensata y afectuosa, echaremos una mano al autor, quien sin duda habrá progresado ya desde sus primeros trabajos y se habrá alzado contra nuestra crítica. Llamemos también la atención sobre otro punto que no ha sido suficientemente examinado: que uno debe juzgar más en atención al autor que pensando en el público».

 

interiores-vghn-bibliotecas- Alma Tadema- mil ochoccientos ochenta y cuatro

 

(Imágenes.-1.-dibujo de la sala de lectura del Museo Británico/ 2.-Biblioteca Mazarino-Candida Höfer- arnet/ 3.- Charles Matton.- 2000/ 4.-Alma Tadema.- 1884)

 

GATOS DE HIPPOLYTE TAINE

 

gatos-vguui-Marie Cécile Thijs- dos mil trece

 

«… en el principio nuestra raza fue salvaje, y aún  hay en los bosques gatos parecidos a nuestros primeros ancestros, los que atrapan de tarde en tarde un ratón de campo o un lirón, aunque más comúnmente lo que consiguen son tiros de escopeta. Otros, enjutos, con el pelo rapado, trotan por los canalones y encuentran que los ratones son más bien escasos. En cambio nosotros, criados en el colmo de la felicidad terrestre, movemos aduladoramente la cola en la cocina, damos pequeños gemidos tiernos, lamemos los platos hasta dejarlos vacíos y, como mucho, nos embolsamos una docena de palmadas al día.»

 

gatos-nnuui-Charles Burns

 

Así va hilvanando y contando su existencia -bajo la pluma de Hippolyte Taine – este animal, protagonista de «Vida y opiniones filosóficas de un gato» (Libros de la resistencia) , como harían en su momento los perros de Virginia Woolf o de Mujica Láinez , o también los que glosó Wislawa Szymborska,de los que aquí ya hablé.

 

gatos-uunnggr- Léonard Tsuguharu Foujita- mil novecientos treinta

 

«Los hombres, torpes copistas, – comenta el gato de Taine aludiendo a la música – se apiñan ridículamente en una sala baja, y dando saltitos, creen igualarnos. Es sobre la cima de los tejados, en el esplendor de las noches, cuando todo el pelo tirita, que se puede exhalar la melodía divina. Por celos nos maldicen y nos tiran piedras. Que revienten de rabia; nunca su voz insulsa alcanzará esos graves gruñidos, esas notas penetrantes, esos locos arabescos, esas fantasías inspiradas e imprevistas que ablandan el alma de la gata más rebelde y la dejan trémula, mientras que allí arriba las voluptuosas estrellas tiemblan y la luna palidece de amor.»

 

mujer.-rrvtt.-gatos.-Urszula Tekieli

 

De los gatos se han ocupado muchos escritores. Eliot anota en un poema:

«Siempre está en el lado equivocado de la puerta

y aunque solo hace un momento que salió, ya vuelve a querer entrar.»

Szymborska, la gran poeta polaca, añade que «cualquiera que conozca a los gatos aplaudirá dicha observación de Eliot. La vida del que tiene un gato se convierte en un constante abrir y cerrar de puertas. Con los perros hacemos ejercicio en espacios abiertos. Con los gatos, dentro de casa. En uno u otro caso salimos ganando, porque no hay nada peor para el estómago y el alma que ser víctima de la inercia y el marasmo.»

 

animales.- 98ggn.- gatos.- Théophile- Alexandre Steinlen

 

Otro gran poeta polaco, Zbigniew Herbert, describe al gato: » Es todo negro, pero la cola la tiene eléctrica. Cuando dormita al sol, es la cosita más negra que uno pueda imaginarse. Hasta soñando atrapa ratolines asustados. Y te das cuenta por las uñitas que le emergen de sus garras. Es terriblemente cariñoso y malandrín. Se lleva a los pajarillos del árbol antes de que estén maduros.»

 

animales.-4ftty.-gatos.-Nishida Tadashige

 

En septiembre de 1970 el escritor francés Georges Perec sueña que en el suelo de su habitación aparecen gatos. «Por lo menos tres– escribe en su sueño -. Bolitas de pelo. Grito: «¡ya dije que ni gota de gato aquí! Cojo uno de los gatos, voy hacia la puerta y lo lanzo fuera. Me doy cuenta entonces de que entre el suelo y la puerta hay un espacio lo bastante grande como para permitir que entre un gatito.»

 

animales.-55t77.-gatos.-Ralph Hedley

 

Gatos en sueños, gatos en reflexiones, gatos en poemas.

Borges dedica uno al gato:

«No son más silenciosos los espejos

ni más furtiva el alma aventurera;

eres, bajo la luna, esa pantera

que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto

Divino, te buscamos vanamente;

más remoto que el Ganges y el poniente,

tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa

caricia de mi mano. Has admitido,

desde esa eternidad que ya es olvido,

el amor de la mano recelosa.

En otro tiempo estás. Eres el dueño

de un ámbito cerrado como un sueño.»

 

animales.-88j- gatos.-Emil Ludin.-1930-1940

 

Y el gato de Hippolyte Taine reivindica su superioridad ante el perro: « dado que la belleza – confiesa – consiste universalmente en el tacto, la gracia y la prudencia, ¿cómo admitir que un animal sea siempre brutal, aullador, loco, lanzándose a la nariz de la gente, corriendo tras los puntapiés y los desaires? Dado que el favorito, y obra maestra de la creación,  es el gato, ¿cómo comprender que un animal lo odie, corra tras él sin haber recibido un solo arañazo, y le golpee los riñones sin tener ni siquiera deseos de comer su carne?»

 

gatos-rrggy-Satoshi Okazaki

 

(Imágenes.-1.-Marie Cécile Thijs-2013/ 2.-Charles Burns/ 3.-Léonard Tsuguharu Foujita– 1930/ 4.-Urszula Tekieli/ 5.- Théophile- Alexander Steinlen/ 6.-Nishida Tadashige/ 7.-Ralph Hedley/ 8.-Emil Ludin/ 9.- Satoshi Okazaki)

 

 

 

 

 

VERANO 2014 (6) : JORGE LUIS BORGES

caballos-ujo-mar- Walter Crane

 

 

«El mar es una espada innumerable y una plenitud de pobreza.

La llamarada es traducible en ira, el manantial en tiempo, y la cisterna en clara aceptación.

El mar es solitario como un ciego.

El mar es un antiguo oleaje que yo no alcanzo a descifrar.

En su hondura, el alba es una humilde tapia encalada.

De su confín surge el claror, igual que una humareda.

Impenetrable como de piedra labrada

persiste el mar ante los muchos días.

Cada tarde es un puerto.

Nuestra mirada flagelada de mar camina por su cielo:

Última playa blanda, celeste arcilla de las tardes.

¡Qué dulce intimidad la del ocaso en el huraño mar!

Claras como una feria brillan las nubes.

La luna nueva se ha enredado a un mástil.

La misma luna que dejamos bajo un arco de piedra y cuya luz agraciaría los sauzales.

En la cubierta, quietamente, yo comparto la tarde con mi hermana, como un trozo de pan.»

Jorge Luis Borges.– «Singladura».- «Luna de enfrente» (1925)

 

mar.-699u.-Eyvind Earle.-americano.-1916-2000

 

(Imágenes.-1.- Walter Crane/ 2.-Eyvind Earle)

 

TIEMPO VERTICAL, TIEMPO CIRCULAR

cielos.- rrttyy.-gentes,. Rene Magritte.- 1963

«Para los indios, el tiempo es vertical y no avanza hacia ninguna parte – evocaba la periodista  Helen Augur -. El tiempo no puede moverse, pues es también espacio, idea muy difícil de captar para nosotros. Da al indio una relación con los tres tiempos verbales, diferente de la nuestra. Nosotros vivimos en un presente muy angosto… El indio vive en un presente que contiene todo el tiempo que existe. Para los zapotecas, el pasado no es algo que ha quedado a sus espaldas, sino que está a su alrededor… El moderno zapoteca se ha aferrado a la actitud general que fue el meollo de la religión clásica. En lugar de temer al tiempo, lo adora como a don divino. Como es mortal, hay temor en su actitud hacia el futuro, pero temor en sentido religioso. Los antiguos zapotecas creían que el tiempo compartía la mortalidad humana y que solo la magnanimidad de los dioses podía conservar su existencia.»

cielos.- 5gghn.- nubes.- Jagoda Kaczmarczyk-Hudzik

Al iniciarse un nuevo año el tiempo y sus reflexiones nos envuelven con sus enigmas. Tiempo circular en Borges, en su ensayo de «Historia de la eternidad»; tiempo e historia y tiempo y naturaleza en Jeanne Hersch con su «Tiempo y música» (Acantilado). «Sólo hay tiempo – recuerda HerschY también: No hay tiempo. Nadie sabe qué es el tiempo. Nadie puede sustraerse a él a través de sus reprentaciones o de sus pensamientos (…) Estamos indisolublemente unidos al tiempo y, a la vez, en guerra con él (…) De modo que nos instalamos en el tiempo y nos comprometemos con él en aquella extraña carrera que se llama velocidad. El tiempo nos sirve para devorar el espacio, para vencer la distancia, soportar la ausencia o conquistar hasta el vértigo una suerte de ubicuidad. Algunos sueñan incluso revertir el tiempo con la velocidad (…) No podemos vivir ni con el tiempo, ni sin él, ni contra él (…) No sabemos qué es el tiempo. Aquel que vivimos subjetivamente se confunde con nuestros lamentos, nuestros anhelos y nuestros esfuerzos. El tiempo de la naturaleza – el que necesita una cascada para horadar una roca, un terrón de azúcar para diluirse en una taza o una flor para convertirse en semilla, sin ningún testigo humano – ni siquiera podemos imaginarlo.»

paisajes-vgui-Robert y Shana ParkeHarrison- serie Elegías de la Tierra.- dos mil tres

Al iniciarse un nuevo año todas las preguntas sobre el tiempo están esperando respuesta.

(Imágenes.- 1.- René Magritte.-1963/2.-Jagoda Haczmarczyk-Hudzik/ 3.-Robert y Shana ParkeHarrison.-2003)

BORGES ANTE PONIATOWSKA

escritores.-1sws-Borges en Palermo.-1964.-por Ferdinando Scianna

«El rostro de Borges da una luz blanca. Es un rostro expuesto. En él se detienen las miradas, permanecen el tiempo que les da la gana. Es una cara  devastada por una multitud de miradas. Su madre diría: «¿Qué tal le ven a mi hijo?», lo defendería contra el escrutinio. La boca tiene algo sensual que desciende hasta la papada, la frente es grande y pensativa, el cabello desamparado, el traje azul muy oscuro; como un girasol el rostro va hacia el sol de las otras caras sin darse cuenta que la única que tiene combustión propia es la suya.

escritores.-t8uuj.-Borges en la Biblioteca Nacional,.1963.-foto Ronald Shakespear

(…) Borges interroga con todo el rostro; quiere asegurarse, asirse. Dice con frecuencia «no sé»; como si no estuviera seguro; las palabras parecen ser parte de su sangre, de su carne; son las únicas que logran transformar sus facciones al agolparse tras él esperando a que les abra la puerta, Se atropellan; el semblante de Borges, blanco y rosa, liso, ajeno a las arrugas, se convulsiona; agacha la cabeza y se le separa el pelo blanco cuidadosamente peinado. Inquiere con un levísimo gesto de ansiedad.

BORGES,.6567.-Borges en la Biblioteca.-taringa net

(…) Nada cruza por esas facciones tranquilas como el lago Lehmann, uno de los lagos suizos, nada las contrae, salvo el no encontrar las palabras que han de darle forma a su pensamiento, pero, ¿el exterior? ¿Qué le llega a Borges del exterior? (…) Miro a Borges y permanezco al margen, en la otra orilla. Como todos los hombres solitarios que tienen una poderosa vida interior – y desde hace más de 15 años él no tiene nada a la vista que lo distraiga -, Borges, abstraído, parece hablarse a sí mismo; de allí que su dicción sea tan difícil de captar, porque se traga algunas palabras, no pronuncia las últimas vocales y uno siente al inglés que lo habita cuando dice la palabra «invisible», por ejemplo. (…) Borges se concentra y uno teme romper el hechizo en el que está metido, con alguna pregunta torpe. Ha de escuchar sus propias reflexiones, formularse una idea. Habla mucho del encanto que tiene una frase cuando se la concibe, antes de transcribirla al papel.»

poniatowska.- cdd- Elena Poniatowska en 2008.- wikipedia

( de la entrevista de Elena Poniatowska a Jorge Luis Borges en diciembre de 1976.– «Todo México» (Editorial Diana)

En el día en que le conceden el Premio Cervantes a Elena Poniatowska

(Imágenes:- 1.-Borges.-1964- fotografía de Ferdinando Scianna/ 2.- Borges en la Biblioteca Nacional.- 1963- fotografía Ronald Shakespear/ 3.- Borges en la Biblioteca Nacional.- taringa/ 4.- Elena Poniatowska.-2008- wikipedia)

MISTERIOSA BUENOS AIRES

«En la tibieza del atardecer, Luis de Miranda, mitad clérigo y mitad soldado, atraviesa la aldea de Buenos Aires, caballero en su mulo viejo – escribe Mujica Láinez en «Misteriosa Buenos Aires«, su bellísimo libro de cuentos donde se extiende la historia de la ciudad -. Va hacia las casas de las mujeres, de aquellas que los conquistadores apodan «las enamoradas», y de vez en cuando, para  entonarse, arrima a los labios la bota de vino y hace unas gárgaras sonoras. Por la ropilla entreabierta, en el pecho, le asoman unos grandes papeles. Ha copiado en ellos esta mañana misma, los ciento treinta y dos versos del poema en el cual refiere los afanes y desengaños que sufrieron los venidos con don Pedro de Mendoza. Describe a la ciudad como una hembra traidora que mata a sus maridos. Es el primer canto que inspira Buenos Aires y es canto de amargura. Cuando revive las tristezas que allí evoca, Luis de Miranda hace un pucherillo y vuelve a empinar el cuero que consuela. Tiene los ojos brillantes de lágrimas, un poco por el vino sorbido y otro por los recuerdos; pero está satisfecho de sus estrofas. A la larga los fundadores se lo agradecerán. Nadie ha pintado como él hasta hoy las pruebas que pasaron».

Las ciudades y los escritores, Buenos Aires y los escritores. «Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta – le decía Borges a María Esther Vázquez -. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso. Cuando yo he estado fuera del país, por ejemplo en los Estados Unidos, y alguien dijo de visitar América del Sur, le he incitado a conocer Colombia, por ejemplo, o le recomiendo Montevideo. Buenos Aires, no. Es una ciudad demasiado gris, demasiado grande, triste – les digo -, pero eso lo hago porque me parece que los otros no tienen derecho de que les guste. Además, generalmente lo que les agrada a los extranjeros es lo que nunca le importa a uno».

Las ciudades y los escritores, Buenos Aires y los escritores.

“Lo que me ha importado al escribir sobre Buenos Aires – me decía hace unos años Mujica Láinez – ha sido tratar de exaltarla, creándole los mitos de los cuales esa ciudad carece, porque las grandes ciudades europeas los tienen hace mucho tiempo;  la mía, tenía elementos con los cuales se la podía rodear de un hálito mítico; en los cuentos de Misteriosa Buenos Aires, una de las cosas que busqué fue el vincular esta ciudad tan remota con ciertos temas universales«.

Las ciudades y los fotógrafos, Buenos Aires y los fotógrafos.

Buenos Aires y las imágenes de Horacio Coppola que hace unos días acaba de morir.

(Imágenes:- 1.-Horacio Coppola.-Buenos Aires.-la calle Corrientes desde el edificio Comega.-1936.-wikipedia/ 2.-Horacio Coppola.-Buenos Aires.-1936)

(Video: «Canto y Fuga, Tango».-Astor Piazzolla)


LABERINTO

«No habrá nunca una puerta. Estás adentro.

y el alcázar abarca el universo

y no tiene ni anverso ni reverso

ni externo muro ni secreto centro.

No esperes que el rigor de tu camino

que tercamente se bifurca en otro,

que tercamente se bifurca en otro,

tendrá fin. Es de hierro tu destino

como tu juez. No aguardes la embestida

del toro que es un hombre y cuya extraña

forma plural da horror a la maraña

de interminable piedra entretejida.

No existe. Nada esperes. Ni siquiera

en el negro crepúsculo la fiera».

Jorge Luis Borges. «Laberinto».- «Elogio de la sombra«.

DEL CONOCIMIENTO Y LA INFORMACIÓN

«Se cierne el águila en la cumbre del cielo,

El cazador y la jauría cumplen su círculo.

¡Oh revolución incesante de configuradas estrellas!

¡Oh perpetuo recurso de estaciones determinadas!

¡Oh mundo del estío y del otoño, de muerte y nacimiento!

El infinito ciclo de las ideas y de los actos,

infinita invención, experimento infinito,

Trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;

Conocimiento del habla, pero no del silencio;

conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra.

Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,

Toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,

Pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.

¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?

¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?

¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?».

(…)

T. S. Eliot :–  (versión de Jorge Luis Borges)

(Imágenes:- 1.- Sergei Parajanov.-1968/2.-Pamela J Crook.-Saturday.-Loch Gallery-artnet)

DE MAPAS Y DE HOMBRES

«Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo – escribe Borges en «El Hacedor» – . A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara».

Desde las calzadas romanas al itinerario del siglo Xlll de Londres a Roma, hecho por Matteo de Paris, y hasta el plano de los trenes subterráneos, las arrugas, las vetas y los surcos de todos los cansancios de los hombres presentan su cartografía peculiar, aquellas conversaciones olvidadas, aquellas vigilias transidas de disgustos, las risas, las sonrisas, el peso del sol en los atardeceres, las alegrías, las luchas y las penas.
También los países se miran en el espejo de la Historia. Y el itinerario de sus rencillas, los signos y direccciones de sus costumbres, los viajes de batallas ganadas o perdidas y las latitudes y longitudes en un firmamento de siglos, transforman poco a poco el mapa de las naciones, las alargan, las ensanchan, las consumen, las incendian, las levantan en armas y a veces incluso las destruyen.

“No hay que desdeñar la geografía, quizás no sea menos importante que la psicología«, decía también Borges en otro de sus escritos. La geografía del rostro, todas esas curvas de nivel que el topógrafo sigue atentamente sobre la piel, los accidentes superficiales en las comisuras de los labios, las pequeñas arrugas orillando los ojos, las exploraciones que seguirá el navegante para llegar a su destino, aparecen a la vez en los mapas de los hombres y de los países, cartas que levantan acta de las vicisitudes de la vida, planos que marcan las» distancias» que hemos vivido y cuantas «distancias» aún – pocas o muchas –  nos quedan por recorrer y vivir.

(Imágenes:-1.-Holbein- Fernando Vicente Sánchez.-bigthink. com/2.-Massai.-Fernando Vicente Sánchez.-bigthink.com/ 3.-Otto Schade.-Conflictos internos.-graffiti en Madre Bar Old Street en Londres.- bigthink/4.-bestiario -Fernando Vicente Sánchez.-bigthink/ 5.-mapas en el cielo -bigthink)

PASEANDO CON BORGES (1)

Cuentan José Edmundo Clemente y Oscar Sbarra Mitre en sus conversaciones-recuerdos sobre el autor de «El Aleph« (Coleccion Fin del Milenio.- Biblioteca Nacional) «que Borges solía dar vueltas por la sala de lectura de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires –en donde estuvo de Director desde 1955 a 1973 -, aquella sala grande, paseándose y hablando solo. Estaba recitándose a sí mismo y corrigiendo su memoria. Y cuando tenía el texto bien armado llamaba a su secretaria y se lo dictaba. Después, la secretaria lo tenía que recitar y él hacía las correcciones que correspondían. Él dependía de su memoria. Estaba tardes enteras dictándole el poema o el cuento (…) Le pedía también a la secretaria que le leyera de tal página a tal página, la chica sabía inglés. O si no le leían en español. Él hablaba también bien el alemán. (…) Borges se acostumbró, por la imposición física –así lo sigue evocando Clemente – al trabajo corto, pequeño, que podía ser memorizado. Solía llegar a la Biblioteca a las cuatro. Se retiraba a las siete, o a veces más tarde. Al llegar abría las puertas de la calle México, entraba a su despacho, que era un despacho de un lujo inmenso, y que había sido pensado para el director de la Lotería Nacional. Entonces abría las ventanas, me llamaba, él tomaba un té, yo tomaba un cafécito, conversábamos un poco, antes de que empezara a trabajar.(…) Había un tipo enfrente, en la calle esa angosta, México, que estaba aprendiendo a tocar el bandoneón. Todos los días tocaba cuatro, cinco, diez compases del tango llamado «El garrón«. Y era muy bruto el tipo porque no pasaba de ahí. Entonces volvía todas las tardes. Y un día Borges me dice: «¡Qué lindo tango! ¡Ojalá nunca lo aprenda a tocar, así sigue siempre probando!». Ese era Borges, el Borges de lo sorpresivo, de lo inesperado, de lo inteligente».

«Tenía buen oído – sigue diciendo Clemente -. Sabía apreciar la música, y con respecto a la música argentina, el que no quería era el tango con letra. Él decía que con la letra moría el tango. Le gustaba el tango viejo, el tango canción, «Las siete palabras» , todos esos tangos viejos . Justamente yo tenía unos discos y se los llevaba para escucharlos en un aparato que teníamos ahí, en la Biblioteca. Eso le gustaba. Y la milonga, porque era de gente valiente, peleadora, camorrera, entregada a la lucha y al valor del hombre. Él encontraba en el compadrito y sobre todo en el malevo peleador una especie de estampa que a él le hubiera gustado quizás tener. En el cuento «El sur» está eso narrado. En «El hombre de la esquina rosada«, el que más peleaba, peleaba solamente para ver si el otro era más guapo que él, no había ningún problema personal, ni de familia ni nada en el medio. Solamente quería saber cuál era el más guapo y nada más. Ese es el coraje que le gustaba a Borges. (…) Borges ha sido un hombre que por razones físicas heredadas, fue físicamente apocado. Ahora, él por dentro era valiente. Él en las declaraciones, con el medio que tenía, que era la palabra, no se callaba nada ante ningún gobierno, decía siempre lo que pensaba. Pero el tema de demostrar físicamente el valor era algo que lo obsesionaba. Ël salía a caminar de noche por las calles con sus amigos y le gustaba visitar los paisajes callejeros de las milongas…»

Borges paseando por el despacho inmenso de la Biblioteca, por las calles estrechas, abiertas a cruzadas peleas. Paseando también por encima de las palabras, bordeándolas, ajustándolas. Palabras afiladas, lanzadas a veces como cuchillos.

Como cuando desde la acera de su ironía dijo de alguien: «es un escritor que a medida que uno lo va leyendo, lo va olvidando».

Imágenes:-1- Borges.-wikipedia / 2–Borges y los gatos.-fílmica.com)

CONVERSACIÓN CON MUJICA LÁINEZ

«Lo que me ha importado al escribir sobre Buenos Airesme dice Mujica Láinez – ha sido tratar de exaltarla, creándole los mitos de los cuales esa ciudad carece, porque las grandes ciudades europeas los tienen hace mucho tiempo;  la mía, tenía elementos con los cuales se la podía rodear de un hálito mítico; en los cuentos de Misteriosa Buenos Aires, una de las cosas que busqué fue el vincular esta ciudad tan remota con ciertos temas universales: así escribí un cuento en el que un hombre, al fallecer hacia 1800, sólo entonces se da cuenta de que él es el hijo de Maria Antonieta; en otra narración, unos pilletes le envían una carta al niño enano del cuadro de Las meninas para entregarle una receta que quitara el embrujo del rey Carlos, etc.».

«Yo no he tenido nunca seguridad como escritor – me sigue diciendo el autor de Bomarzo -. ¿Qué escritor la tiene? Yo no marqué ningún camino, pero lo que sí es cierto es que he podido ver cómo los libros míos se dividen en distintos períodos: el período porteño; luego, los libros de reconstrucción histórica; después los libros en que despego de la historia; por fin, el retorno a los tiempos primeros. Esas distintas etapas se conjugan en cierto modo y sin duda crean una unidad: son como peldaños.

Pienso que una de mis grandes características ha sido quizá la inconsciencia; gracias a eso todavía ahora miro hacia delante como si me faltaran treinta o cuarenta años de existencia. Me ha ayudado mucho mi gran vitalidad, como también me perjudicó el periodismo, y respecto a la ilusión siempre he pensado que la justificación de mi paso por el mundo era la obra que pudiese hacer, puesto que no soy de los que anhelan sobre todo plantar un árbol o tener muchos hijos; los tengo, y por supuesto los quiero, pero algo ha habido en mí más principal».

«Quien conozca mis novelas verá cómo me gusta jugar con el tiempo – sigue diciéndome -. En Bomarzo o en El Unicornio voy y vuelvo hacia adelante y hacia atrás con el tiempo; lo mismo va a suceder con El escarabajo, donde van a tener tanto papel los dioses egipcios, como Mercurio, o como la Musa, o como los ángeles…, todos van a estar en el mismo plano. Para mí, la ciudad es menos inportante que las casas: las casas me importan mucho; las casas y lo que ellas encierran: lo mismo el castillo y el parque de Bomarzo que la vivienda de mi novela La Casa o la quinta de Aquí vivieron. Lo del pasado reconstruido, creo que proviene de tradición familiar; cuando escribo los libros sobre Buenos Aires, mucho elemento de la reconstrucción nace del anecdotario; en el caso de Bomarzo y El laberinto ellos me han exigido muchísimo estudio y rigor, los he ido haciendo como podía elaboraralos un historiador, y después se sumará a él un narrador, calculándolo todo para que no pese».

«Lo que más ha influido en mi obra literaria – me continúa diciendo – ha sido mi adolescencia. Mi primerísima juventud ha influido sobre las novelas, puesto que yo me dediqué a reconstruir un poco lo que fue la sociedad tradicional de Buenos Aires; como yo era un muchacho muy andariego y frívolo, iba de aquí para allá; eso luego me fue muy útil para escribir novelas. Me pasó algo parecido a Proust. Con todo ese material escribí libros de la sociedad de Buenos Aires e inluso esa novela que transcurre en el teatro Colón, tiene por origen aquellas épocas mías primeras.

Otra novela mía, en cambio, El escarabajo, es un libro aparte de lo que he hecho hasta ahora. (…) En cualquier cosa que he escrito, antes de empezar un capítulo trazo de modo exacto un plan, y me atengo a él; los personajes no me conducen, como a tantos otros autores les sucede; los reduzco a que vivan dentro del mismo plan; y lo mismo, los capítulos».

«Hay una tendencia en mí –me dice Mujica -a todo lo invisible, desde niño siempre he tenido la impresión de vivir rodeado de presencias invisibles. Me han sucedido en la vida cosas curiosas. No he podido apartar la idea de que algunas de esas ideas curiosas eran muy reales; por ejemplo, que cuando se apaga la luz y está la oscuridad todo cambia, y quién sabe qué habrá ahí en lugar de lo que había; eso me asusta un poco”.

De repente se apaga la luz. ¿Estamos en 1979 o en 2010? ¿ Soy yo el que está presente y Mujica Láinez es el desaparecido, o es él el que se me aparece en la oscuridad evocándome aquellas frases que me dijo en Madrid hace ya 31 años? Del  cansancio de los objetos me habló aquel día y lo reproducí en Mi Siglo. Como me habló de la misteriosa desaparición de su sortija y también lo conté. Le miro ahora fijamente con la luz apagada al autor de El Laberinto y parece que no hubiera pasado el tiempo, parece que fue ayer.

(«Diálogos con la cultura», pás 205-212)

(Recuerdo del gran escritor argentino en el centenario de su nacimiento: septiembre 1910-2010)

(Imágenes: 1.-Manuel Mujica Láinez.-foto Aldo Sessa.-lanación.com/2.-Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Mujica Láinez.-lanación.com/3.-Mujica Láinez en la presentación de su novela «El gran teatro», con Mirtha Legrand y Nicolás García Uriburu, en 1979.-foto La Nación.-lanación.com/4.-casa de Mujica Láinez en «El Paraiso» La Cumbre.-Córdoba.-alacumbre.com/5.-foto La Nación.-lanación.com)



VERANO 2010 (3) : JORGE LUIS BORGES

«No son más silenciosos los espejos

Ni más furtiva el alba aventurera;

Eres, bajo la luna, esa pantera

Que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto

Divino, te buscamos vanamente;

Más remoto que el Ganges y el Oriente

Tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa

Caricia de mi mano. Has admitido,

Desde esa eternidad que ya es olvido,

El amor de la mano recelosa.

En otro tiempo estás. Eres el dueño

De un ámbito cerrado como un sueño»

Jorge Luis Borges : «A un gato«.- escrito para «La Nación«.-Buenos Aires, 1971.

(Imagen: Kaleidoscope Cats L.- Louis Wain.-(1860-1939).-Peter Nahum &-Leicestergalleries/ 2.-Louis Wain.-wikipedia)

EL DETALLE EN EL PERIODISMO

«Cuando Gabriel García Márquez sale de de su casa de Bogotá, se desplaza en un Lancia Thema Turbo de 1992, un sedán personalizado, de tamaño medio, de color gris metalizado, con ventanillas a prueba de balas y chasis a prueba de bombas -contaba Jon Lee Anderson en The New Yorker en 1999 -. Lo conduce Don Chepe, un  fornido ex guerrillero que trabaja para García Márquez desde hace más de veinte años. Tras ellos, en otro vehículo, van algunos agentes del servicio secreto, a veces hasta seis. Un sedán de aspecto normal, a prueba de bombas y con un motor potente es un  coche seguro en un país en que todos los meses se secuestra a casi doscientas personas y se mata a más de dos mil». Esto que cuenta Anderson es el «toque humano» en el periodismo, la precisión en el dibujo de los detalles, aquello que el periodista confirma al comentar cómo va componiendo sus reportajes y perfiles: «Si algo se vuelve cotidiano, nos olvidamos de los detalles – dice -; mis anotaciones de los primeros días son las mejores; mi ojo es subjetivo; sin escenas no hay artículo; las escenas iluminan la pieza; si logras encontrar algo de humor para incluir en el perfil, eleva la pieza…».

Gracias a hacerse muy subjetivo el ojo del periodista y a observar siempre con gran atención, Anderson nos continúa relatando cómo en todas las casas donde García Márquez ha pasado largas temporadasCiudad de México, Cuernavaca, Barcelona, París, La Habana, Cartagena de Indias o Barranquilla -, el novelista colombiano posee el mismo modelo de ordenador Macintosh, que le permite trabajar donde quiera que esté: «por lo general – añade Anderson – se despierta a las cinco de la madrugada, lee un libro hasta las siete, se viste, lee la prensa, responde al correo electrónico y a eso de las diez, «pase lo que pase», está sentado a la mesa, escribiendo, donde permanece hasta las dos y media».

Narra todo ello Jon Lee Anderson en «El dictador, los demonios y otras crónicas» (Anagrama) y a través de ese libro  también conocemos – con motivo de la visita del periodista a la residencia del Rey de España en Madrid – que un poco más abajo del edificio, «discretamente empotrado en un monte de poca altura, hay un anexo para el personal, unido al Palacio por un  pasillo subterráneo, bordeado de vitrinas en las que se exponen maquetas de barcos, exquisitamente construidas, de la colección privada del rey». Como igualmente Anderson da noticia de que en el cesped de ese Palacio, delante de una de las salas de protocolo, hay una escultura en piedra marrón del artista Eduardo Chillida que parece un trono.

Es siempre el detalle, la observación del ojo subjetivo que todo periodista debe tener en el centro de su atención para intentar luego ser lo más objetivo posible en el conjunto. Siempre es el detalle el que capta el interés del lector. Sobre el detalle y su importancia he hablado alguna vez en Mi Siglo. En el campo de la literatura aparece también el detalle en el singular ejemplo de Marcel Schwob con sus «Vidas imaginarias» (Barral) en las que – como recuerda Borges al prologarlas «(Biblioteca personal«) (Alianza)  -«los protagonistas son reales; los hechos pueden ser fabulosos y no pocas veces fantásticos. El sabor peculiar de este volumen está en ese vaivén», comenta BorgesY aSchwob, en esas «Vidas imaginarias» nos dice que «el día de Waterloo Napoleón estaba enfermo (…), que Alejandro andaba ebrio cuando mató a Klitos, que la fístula de Luis XlV pudo influir en alguna de sus decisiones (…), que Diógenes Laercio nos enseña que Aristóteles llevaba sobre el estómago un odre de aceite caliente (…), que Aubrey, en las «Vidas de las personas eminentes«, nos confiesa que Milton «pronunciaba la r muy dura», que a Erasmo «no le gustaba el pescado, aunque había nacido en una ciudad de pescadores», y que en cuanto a Bacon, «ninguno de sus servidores habría osado presentarse ante él con botas que no fueran de cuero de España, pues sentía al instante el olor del cuero de becerro y le resultaba muy desagradable».

El detalle. Siempre la atención al detalle en la fabulación o en la realidad. El detalle nos revela la atmósfera o nos retrata al individuo.

 Hoy.  O – como en el caso de Schwob – hace más de un siglo.

(Imágenes:- 1. Kikmet Karabulut.-Lebriz.com.-Estambul.- Turquía.-artnet/ 2.-Othman Moussa.- 2008.-Ayyman Gallery.-Damasco.-Dubai.-United Arab Emirates.-Beirut.-artnet)