LA VOZ HUMANA

 

“El personaje de “La voz humana” —  anota Cocteau en sus acotaciones a su obra teatral —es una víctima mediocre, enamorada, del principio al fin de la representación; no intenta más que una única astucia: ofrecer un asidero al hombre para que confiese su mentira, para que no le deje ese recuerdo mezquino. Quisiera el autor — dice Cocteau — que la actriz diese la impresión de sangrar, de perder sangre, igual que un animal que cojea, que termine el acto en una habitación llena de sangre.”

 

Escrita en 193 0 esta obra en un acto —( ahora Almodóvar ha tomado libremente  esta historia para rodar un cortometraje en inglés con Tilda Swinton), es un largo monólogo  en el que la única protagonista “ hablará en pie, sentada, de espaldas, de perfil, de frente, de rodillas, tras el respaldo de la silla-sillón,  con la cabeza cortada inclinada sobre el respaldo,  recorrerá la habitación  arrastrando el hilo telefónico hasta el final, en que caerá de bruces sobre la cama. Entonces su cabeza  quedará colgando y soltará el receptor, como una piedra. Cada postura — sigue indicando Cocteau —debe servir para una fase del  monólogo- diálogo ( fase del perro, fase de la mentira, etc). El nerviosismo no se muestra con la precipitación , sino por esa serie de posturas en la que cada una debe manifestar el colmo de la incomodidad.”

(“La juventud que entra — decía Cocteau — se cruza en la puerta con la vejez que sale. Es un minuto interminable,  una noche de los tiempos. Ese contacto de manos forma una cadena que no se acaba nunca.”

 

(Imágenes—1- Felix Vallotton/ 2-Claire Rothstein/ 3-George Hurrell  – 1936)

“LOS CUADERNOS MIQUELRIUS’ : MEMORIAS (17)

(Dada la actual situación  que atravesamos – y que afecta también al ritmo y vida de las editoriales —he decidido ir  publicando aquí mis “Memorias”, tituladas “Los cuadernos Miquelrius”, que estaban previstas se publicaran dentro de unos meses y que quizá en su día aparezcan como libro.  Se están publicando  desde el 30 de marzo los lunes, miércoles y viernes en MI SIGLO)

 

———————————-

 

MEMORIAS   (17) :   Igor  Stravinski

 

 

5 mayo

 

 

– Antesdeayer – me dice hoy nada más entrar la periodista y sentarse en la silla – me hablaba usted de Fellini… ¿Lo conoció en Roma? ¿Cómo fueron sus años romanos?

– Bien, yo viví en Roma desde 1963 hasta finales del 65. Usted me pregunta por Federico Fellini, y me parece muy natural ya que él fue una personalidad que lógicamente atrae a mucha gente, pero yo, permítame que antes de hablarle de Fellini y de su mundo, prefiera referirme a otra personalidad que también conocí en Roma y que, al menos para mí, es mucho más poderosa que la de Fellini, por supuesto una personalidad absolutamente distinta, más completa, alguien cuya vida y obra me han dejado una gran huella. Hablo del compositor Igor Stravinski, al que conocí precisamente en Roma en 1964. Y recuerdo perfectamente como si ahora la reviviera aquella tarde bajo las luces de la gran sala de conciertos en la vía de la Conciliazione, un viejo palacio cercano a la plaza de San Pedro. Sucedió aquello el 13 de junio de 1964. Sentado como yo estaba en una de las esquinas del aula a la que me habían invitado, giré mi cabeza y allí vi a Stravinski, como también vi a Pablo Vl, el Papa que había entonces, en el centro del pasillo , sentado en un sillón algo elevado donde le habían colocado, con su capa roja cubriendo su sotana blanca, los ojos atentos y penetrantes que él tenía, las manos cruzadas : él presidía el concierto. En aquella audición, que luego se haría célebre en el mundo entero no sólo por la excelencia de su música sino por la presencia del Papa y por los compositores que a ella asistían, estaban presentes grandes figuras de la creación: Malipiero, Milhaud, Stravinski. Recuerdo que no se habían apagado todavía las luces ni los cuchicheos, llegaba aún un pálido resplandor de lámparas aisladas y se podían seguir movimientos de sombras buscando aquí y allá sus localidades. Pero inmediatamente se hizo el completo silencio, comenzó la música y todo se transformó. Yo miré el perfil, a muy pocos metros de donde yo estaba, de Igor Stravinski que a sus 81 años de entonces, con la mano en el mentón y en la butaca que le habían dispuesto a la derecha del Papa, se sumergía ya, como también lo hacía yo, abandonándose con ojos semicerrados al breve preludio de la “Sinfonía de los Salmos”, aquella obra suya escrita hacía más de treinta años en Echarvines, en los Alpes franceses, entre bosques, cumbres, cielos y naturaleza, y que ahora iniciaba el sonido de los primeros oboes y fagotes, mientras se extendía la oscuridad en la sala de conciertos y no creo equivocarme al decir que ese fue el momento en que comenzaron a sobrevolar ante él los recuerdos conforme escuchaba en latín “yo soy como un sordo, no quiero oír, como un mudo, no abro la boca; soy como un hombre que no oye, ni tiene réplica en su boca”, aquel Salmo 38 sobre el que él había trabajado tanto en sus manuscritos caligrafiados con plumas diferentes, algunas de tinta roja, que para el compositor fabricaban especialmente. E igualmente para mí no era nada arriesgado indagar en ese proceso de creación y pensar que Stravinski seguiría evocando en aquel momento, tal como continuaba sentado en la butaca junto al Papa, todos sus numerosos cuartos de trabajo en distintos países, sus incontables viajes en avión, las servilletas que había ido pidiendo a las azafatas durante los viajes y en las que él componía rápidamente los primeros rasgos de un puzzle que luego iría pegando en los hoteles, un puzzle musical sobre su mesa de trabajo bajo la mirada del pequeño icono ruso que siempre le acompañaba, aquella atmósfera tan propia del compositor, las interrupciones e invitaciones de repente para dirigir conciertos en cualquier parte del mundo, su batuta en el aire, su batuta en zigzag, su batuta pausada ante la orquesta, aquella maestría que, según él, no tenía nada de prodigioso al dirigir porque era el simple acompañamiento de medidas y de ritmos, sin arriesgar demasiado, con un mínimo de seguridad y de aplomo. Pero en aquel momento recuerdo que también avanzaban de nuevo desde el fondo del escenario de via de la Conciliazione el poderío de las trompas, y comenzaron a sonar cuatro trompetas y tres trombones, se alternaban timbales, bombo y arpa con los dos pianos, y muy poco después violonchelos y contrabajos dejaron entrar un coro infantil en cuatro voces que fueron levantando los salmos en el escenario (“me sacó del pozo de la miseria – cantaban los niños en latín -, del fango cenagoso, asentó mis pies sobre roca y consolidó mis pasos”), aquel Salmo 39 que era toda una mezcla de suavidad y de aspereza, mientras el coro y la orquesta lo conducían desde la plegaria hasta el profundo agradecimiento y desde el profundo agradecimiento hasta la seguridad de la respuesta. Aquello lo había compuesto, ahora lo recordaba él bien, en su habitación de Echarvines por las mañanas, ya que las mañanas para Stravinski tenían distinta fuerza que las tardes, por las mañanas pensamos, lo había dicho él muchas veces, de modo diferente a como lo hacemos por la tarde. Cuando tropiezo con una dificultad, había añadido, espero al día siguiente. Soy capaz de esperar lo mismo que es capaz de esperar un insecto. Y así había esperado absolutamente inmóvil la “Sinfonía de los Salmos” en aquella habitación de los Alpes, y luego en el jardín, sentado con su pantalón y su camisa blanca en la escalera exterior de la casa dejando que la tarde se consumiera, llegara la noche y volviera otra vez la mañana para componer. Aquellos Salmos no le habían dado tantos quebraderos de cabeza como cuando, por ejemplo, años antes, llegó a equivocarse y había escogido para trabajar una casa que él en principio creía silenciosa, también en Echarvines, pero no junto al lago d Annecy sino al borde de la carretera, y allí había querido esforzarse en crear, y al final lo consiguió – luchando contra gritos, discusiones y amenazas matrimoniales del albañil que habitaba en el piso de arriba y que era quien le había alquilado la casa -, sentado ante un piano a prueba de chillidos e incluso de olores ( aún recordaba el olor a arenques ahumados que descendía desde las ventanas), intentando componer el ballet en un acto, “El beso del hada”, su homenaje alto y claro a Tchaikovsky. Sí, él siempre había tenido, y así seguramente lo recordaba ahora en el concierto, una profunda admiración por el ballet clásico, por la belleza de su orden y el rigor aristocrático de sus formas, por el triunfo de la concepción sobre la divagación. Y ahora venían hasta su butaca de Roma todos esos recuerdos, todos los recuerdos, recuerdos muy desordenados. Avanzaban por la oscuridad de la sala de conciertos mezclándose con caras y con tiempos, caras de Cocteau que tantas veces él había visto, caras de Diaghilew, caras de Picasso, caras, caras, recuerdos…Y de repente concluyó la Sinfonía, estallaron cerrados los aplausos y se encendió la luz. Muchas veces me han preguntado, “¿Y usted pudo hablar ese día con Stravinski?” y he contestado que no, no pude hablar con él. Se encendieron de improviso las luces y Stravinski, levantándose de su butaca, giró a su izquierda, y estuvo unos minutos de pie, hablando con el Papa. Luego pasó a mi lado andando lentamente, apoyado en su bastón. Entonces yo solo me atreví a rozarle, a buscar una de sus manos y al pasar conseguí apretársela.

José Julio Perlado — “Los cuadernos Miquelrius’ (Memorias)

(Continuará)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

EVOCACIÓN DE LOS OLORES

 

 

“La infancia tiene sus olores— evocaba Jean Cocteau—. Yo recuerdo, entre otros, el del engrudo con que pegaba las estampas recortadas en la habitación cuando estaba enfermo; el de los tilos que se volvían locos al aproximarse una tormenta; el delicioso de la pólvora de los cohetes disparados que, clavados a su armazón, podía recoger sobre la hierba al día siguiente de los fuegos artificiales; el olor del árnica para las picaduras de avispas; el del papel mohoso de una vieja colección de revistas; el que despedía el viejo y antiguo ómnibus que llevaba a toda la familia a misa, desenganchado en la cochera, donde, en revuelto montón, se apilaban regaderas, picos, juegos de “croquet” y tragabolas. Y puedo añadir el  tufo penetrante del estiércol en el corral. Sin olvidar el aroma de las macetas de geranios del invernadero ni el olor del estanque con sus ranas muertas en actitudes de tenor con una mano sobre el corazón. Andando el tiempo, había de conocer el olor de Marsella, que da esperanza; el ámbar gris, que irrita la piel y hace enrojecer; el de lirios mustios de las alcobas.

 

 

Pero ninguno de estos olores eclipsa el olor del circo, el olor del Circo Nuevo, el gran olor maravilloso. Sabíamos que estaba compuesto por excrementos de caballos, barreduras de alfombras y de cuadras y sudores cuantiosos; pero, además, algo indescriptible, algo que escapa al análisis, mezcla de ilusión y de júbilo que se agarraba a la garganta, que la costumbre alzaba, en cierto modo, sobre el espectáculo y que hacía las veces de telón. Y la riqueza profunda del estiércol de mi infancia me ayuda a comprender que ese olor de circo es un estiércol sutil que vuela, un polvo de estiércol dorado que sube bajo la cúpula de cristales, irisa los globos de luz y pone un nimbo de gloria alrededor del trabajo de los acróbatas; luego desciende y ayuda poderosamente  a que florezcan los payasos multicolores.”

 

 

(Imágenes—1- Flores- lobusgratis/ 2- Camille Bombois/ 3- Augusto Giacometti – 1923)

OLGA PICASSO

 

 

“El 12 de julio de 1918, Picasso contraía matrimonio con Olga Khoklova en la iglesia rusa de la calle Daru de París. Ceremonia larga y complicada —cuenta Pierre Cabanne en “El siglo de Picasso “ —, rutilante de oro, incienso y cirios, con nostálgicos cantos del culto ortodoxo.  Olga había insistido para que la unión religiosa se celebrara según  sus propias creencias. El matrimonio civil se firmó en la Alcaldía del distrito Vl, donde estaba domiciliada la novia desde que residieron en el Hotel Lutétia. A la boda asistieron como testigos Apollinaire, Cocteau y Max Jacob.”

En estos meses tiene lugar la exposición sobre Olga Picasso en Madrid, en Caixaforum , y  parece que nos trasladáramos a aquella vivienda parisina del 23 de la calle de La Boétie con sus dos pisos ocupados por el pintor y la bailarina. El piso alto quedó reservado para Picasso, donde éste instaló su estudio y donde, generalmente, colgaban de sus paredes lienzos de Rousseau, Cezanne, Matisse, Juan Gris, Renoir, Braque, Derain, añadiéndose a ellos unas esculturas negras.

”En su piso se sentía libre, contento —dirá uno de los amigos de Picasso —. Se caminaba  sobre la más suave de las alfombras, una alfombra de colillas.  A quienes le asistían se les prohibía subir para hacer la limpieza. Incluso Olga no subió jamás al piso de Pablo; era él quien bajaba al de Olga,”

 

 

“La joven esposa —prosigue  Cabanne— reinaba  en el apartamento de abajo, que era la antítesis del superior.  El decorado era propio de un gran burgués. En el centro de una habitación, cuyas altas ventanas daban a un jardín interior, había una gran mesa extensible con un florero, y pocos muebles más, pues Olga no había tenido tiempo de elegirlos; solamente dos rinconeras en forma de media luna, una mesita, una silla, un aparador y algunos objetos hogareños, una guitarra y una máscara negra. Posteriormente introduciría varios muebles de “época” en esta habitación donde daría sus cenas.

 

 

Muy mujer de su casa, Olga cuidaba imperiosamente por la limpieza y el orden, procurando que Pablo, con sus malas costumbres, no invadiera sus dominios. No siempre resultaba fácil tratar con ella; la bailarina sin porvenir tenía mal carácter: era autoritaria, ambiciosa, se preocupaba de la reputación de su marido, daba asimismo recepciones para la “buena sociedad”.

Sagaz cronista, de mirada siempre viva, Picasso representó a Olga en vestido de noche, recibiendo en el salón de la Boétie a Jean Cocteau, a Erik Satíe y al joven crítico inglés Clive Bell.

 

 

Hay mucho humor en este dibujo de trazo escueto y preciso, fechado el 21 de noviembre de 1919, que evoca el tono convencional de una visita mundana; los tres amigos, sentados en sus sillas, rígidos como maniquíes, rodean a Olga. Cada cual parece haber compuesto su propio personaje y posa para el implacable objetivo del español, quien se complace muchas veces en irrumpir en los tés de su esposa con la blusa de trabajo del Bateau-Lavoir.”

 

 

Los biógrafos de Picasso ofrecen distintas opiniones sobre Olga. Según Patrick O’ Brian, por ejemplo,  ella “era una mujer de carácter dominante, ambiciosa sin disimulo y con desmesura, incluso histriónica, como si cargara las tintas en la interpretación de un papel poco congruente con su natural manera de ser. Pero en este aspecto, Olga había impresionado a Picasso, que carecía de sentido social, pues no había sido educado para ello en su juventud y, luego, no prestó la menor atención al asunto.  Muchos años después, tras todos los horrores de la separación y de los prolongados regateos, Picasso todavía fue capaz de decir  a un viejo amigo catalán que había conocido a Olga durante su matrimonio: “Era toda una señora, ¿verdad?.”

 

 

(Imágenes-1- Olga Picasso – bcn cat/ 2-Picasso y Olga- veinteminutos/ 3-Olga- artnet News/ 4-Olga Picasso -abc es/ 5-Picasso y Olga en 1919;- alma Rusia de Tatiana/ 6- Olga Picasso -pinterest)

VIAJES POR EL MUNDO (13) : NUEVA YORK

 

 

Nueva York no es joven – decía Paul Morand – ; es más vieja que San Petersburgo. Su aventura será la nuestra. Defendernos contra las novedades de Broadway es rechazar ese orden establecido de antemano que se llama porvenir. “En suma – me decía Cocteau -, vas a Nueva York a que te lean el porvenir en la mano.” Exactamente. Y después a aplicar en Europa lo que allí he visto para poder predecir. Hay algunos que afirman que Nueva York no tiene nada de original. Mientras consigue tenerlo hay una arquitectura , unas maneras, un concepto de la vida puramente neoyorquinos, que trastornan al mundo. Se olvida demasiado que Nueva York ha sido lo que son, lo que fueron Londres o París; hace veinte años se veían aún amazonas en Central Park; la Prensa comenzó allí en el siglo XVlll, al mismo tiempo que comenzaba en Fleet Street la de Londres. Fue la Inglaterra industrial de comienzos del siglo XlX la primera que contaminó a una América todavía agrícola; por eso es injusto hacer responsable únicamente a ésta de nuestras desdichas y apartarnos de Nueva York como de un lugar espantoso, extraño.

(…) El plano de Manhattan está dibujado por el destino. Los límites estrechos de la isla le han encuadrado para siempre. Se estira hasta crujir. Sus metros, sus líneas aéreas, sus restaurantes y sus teatros están atestados, y, sin embargo, él aumenta. Nunca se os niega  la entrada en un vagón o en un autobús; hay siempre sitio para los últimos que llegan. “País elástico”, escribía Dickens. El salvajismo  de los indios, la crueldad de los piratas españoles, el misticismo de los cuáqueros, la anarquía de los irlandeses, la poesía de los soñadores alemanes de 1848, el nihilismo eslavo, Nueva York ese gran laboratorio, ha ensayado todo lo bueno y lo malo; ha reducido eso a pólvora, haciendo con ello el orden y la riqueza americanos. Se imprime allí, se expresan sus habitantes en veinticinco lenguas, y, sin embargo, todo el mundo se comprende. Nueva York es rico. Duerme sobre el oro del mundo encerrado tras unas gruesas cerraduras.”

 

 

(Imágenes- 1-Nueva York- André Kertész- 1952/ 2 -Nueva York- Vivian Maier-1955)

EL INSTANTE DE LA CREACIÓN

 

 

“El instante de la creación literaria nos es tan desconocido como el de la creación del universo mismo . Podemos estudiar cada momento posterior al Big Bang, así como podemos leer (en los días en que los escritores conservaban sus primeros garabatos) cada borrador de “A la recherche du temps perdu”. Pero el momento mismo del nacimiento de nuestros libros más queridos es más misterioso. ¿Qué encendió la chispa de la primera idea de la Odisea en la mente del poeta o poetas que llamamos Homero? ¿Cómo fue que un narrador a quien no le interesaba añadir su nombre a su obra soñó la atroz historia de Edipo que más tarde inspiraría a Sófocles y a Cocteau? ¿Qué triste amante de carne y hueso prestó su personalidad a la irresistible figura de Don Juan, condenado por toda la eternidad?

 

 

Todo esto lo cuenta Alberto Manguel en “Mientras embalo mi biblioteca” y allí también evoca una anécdota de Stevenson : “ Una noche – dice – , una de las muchas noches en que yacía febril en la cama, sin aliento y tosiendo sangre, Robert Louis Stevenson, que entonces tenía treinta y ocho años, soñó con un terrorífico tono de color marrón. Desde su primera infancia, Stevenson había llamado a sus frecuentes terrores nocturnos “las visitas de la Bruja de la Noche”, que solo la voz de su niñera podía calmar, con canciones y cuentos folklóricos escoceses. Pero las apariciones de la Bruja de la Noche eran persistentes, y Stevenson descubrió que  podía convertirlas en algo beneficioso si las exorcizaba con palabras. Así, el espantoso color marrón de esas pesadillas se convirtió en una historia. De esta manera, nos cuenta, nació el cuento del doctor Jekyll y el señor Hyde.”

“(…) La existencia de creaciones literarias magistrales asombra tanto a los escritores como a los lectores (…) Podemos averiguar lo que un autor determinado cuenta sobre las circunstancias que han rodeado el acto creativo, qué libros leía, cuáles  eran los detalles cotidianos de su vida, su estado de salud, el color de sus sueños. Todo excepto el instante en que las palabras aparecieron, luminosas y claras, en la mente del poeta, y las manos comenzaron a escribir”.

 

 

(Imágenes -1- Albert Marquet/ 2- Max Lieberman – 1923/3- Emil Nolde -1935)

LOS ESCRITORES Y EL CINE

 

cine.-77yhy.-Truffaut y Cocteau .- Cannes 1959

Sin duda para coincidir con el festival de Cannes, “Le Magazine Littéraire” dedica un número especial al cine de los escritores. Orham Pamuk, Simenon, Cocteau y muchos otros evocaron en su día recuerdos y eligieron sus películas. Desde “Stalker” a “Apocalypse Now”, desde “El salario del miedo” a “Orfeo negro“, desde “El Gatopardo” a “Muerte en Venecia“.

Los escritores quedaron fascinados por el cine y a su vez los directores cinematográficos se interesaron por apasionantes novelas.

 

escritores-unu- Le Clezio- latempestad mx

 

“¿Hace falta escoger entre escribir o filmar? – se preguntaba el francés Le Clezio en “Ballaciner”. En muchas ocasiones se han hecho las dos cosas. Malraux es cineasta y novelista, Bergman oscila entre el teatro y el cine,  más recientemente, está el caso del director de cine coreano Lee Chang-don. Cuando se le plantea directamente la pregunta, éste último reconoce que, para él, es una cuestión de eficacia. La novela, el teatro, están destinados a un público restringido. En el cine se llega a más espectadores. se tiene la sensación de ser más directo. La eficacia del cine viene de su inmediatez. Esta imagen en movimiento, estos personajes que encarnan las ideas o las obsesiones del realizador, que expresan la poesía, los dramas humanos, la inocencia, se encuentran en el momento mismo donde yo los veo en presente. No advierto su distancia, no adivino su alejamiento. Más aún, ciertos elementos del decorado, una marca de automóvil, una manera de vestirse, un cierto lenguaje, los sitúan en otro tiempo, pero el arte del realizador consiste en hacernos olvidar esta distancia.

 

cine.-556n.-Andrei Tarkovsky.- Staleker.-1979

 

Para mí, los argumentos a favor del cine son un elogio hacia la literatura. Lo que yo amo en los libros es que no me piden un esfuerzo. En primer lugar, para escribir. No tengo necesidad de productor, de realizador, de actores, técnicos, contables, banqueros. Me es suficiente con la esquina de una mesa, un cuaderno, una pluma, o eventualmente un  tratamiento de texto. Amo esta libertad de escritura, no dependo más que de mí mismo. Amo también todo esto cuando consulto mis libros. Si busco un poema, ahí está enseguida. Si quiero un drama, o los diálogos, las descripciones, el amor, ellos están  inmediatamente disponibles. Es suficiente con pasar las páginas y leer. Es suficiente con tomar otro folio y escribir.

 

cine- bttrra-Godard- Belín- FC Gundlach- mil novecientos sesenta y uno

 

Esta libertad no es solamente una libertad económica. Sería muy fácil decir que el cine es una industria y que por tanto necesita medios. Pero el cine contemporáneo ha demostrado que este argumento no es definitivo. Hoy se puede filmar en video, con una pequeña cámara. Se puede filmar en la calle, antes de que salga el sol, y no es necesario ningún protocolo de seguridad. Se puede filmar sin escenario, sin música, sin actores.

La libertad está en otra parte. En literatura, la libertad es poderse dirigir directamente a la fuente de las emociones, a la memoria, a la imaginación, es decir, al lenguaje. El cine es otra manera de hablar. Su lenguaje está hecho de imágenes, no se dirige a la misma parte del cerebro, no toca la misma memoria. En los libros yo encuentro una fascinación comparable a la del canto o de la música. Al mismo tiempo me siento transportado por la historia o las historias, o por los segmentos de historia que me narran, las palabras desarrollan en mí una especie de sueño sobre el lenguaje.

Esto que me da el cine es menos personal, menos profundo. Es diferente. Es un encantamiento. Una fascinación. Lo alto, lo bajo, lo profundo, el pasado, el futuro, lo verdadero, lo peligroso, lo repulsivo, lo dudoso… He aquí que somos transportados, desvestidos, encadenados, pero a la vez somos libres, conscientes, podemos levantarnos, levantar nuestra butaca, empujar la puerta, salir. Es un estado muy particular.

Se dice que el cine nos entrega todo, a veces simultáneamente, la risa y las lágrimas, las dos máscaras del teatro griego. Este poder sobre las emociones contrarias es sin duda lo que mejor define a este arte”.

 

cine- nuui- Ingrid Bergman- Casablanca- mil novecientos cuarenta y dos

( Imágenes. -1- Truffaut y Cocteau – Cannes 1959/ 2-Le Clezio – la tempestad/ 3- Stalker/ 4- Godard – FC Gundlach – 1961/ 5-Ingrid Bergman – Casablanca -1942)

CORREO POSTAL Y CORREO ELECTRÓNICO

 

 

cartas-bbnu-postales. postal de Jean Cocteau a Pablo Picasso- mil  novecientos diecinueve

 

“Lo primero que muchos hacemos al levantarnos y justo antes de acostarnos – nos recuerda Simon Garfield enPostdata” (Taurus) – es mirar el correo electrónico. Y repetimos varias veces a lo largo del día. La equivalencia, antiguamente, habría sido levantarse cada pocos minutos para ver si el cartero ha dejado algo en el buzón, una y otra vez. Los correos electrónicos, claro, nos siguen allá donde vamos. Tienden una línea de suministro vital y dan trabajo continuamente”. En esta curiosa historia de la correspondencia Garfield evoca cómo el 29 de octubre de 1969 se intentó que dos ordenadores hablaran entre sí por primera vez en la historia. “Uno de los ordenadores estaba en la tercera planta de un edificio de

 

objetos.-986bgr.-leon y ordenador.-tomado de silhouettemasterpiecetheatre,com Blog

 

una universidad en Los Ángeles (…) El otro ordenador estaba a casi seiscientos kilómetros de distancia, en Menlo Park, cerca de San Francisco (…) ¿Qué se dijeron estos dos ordenadores? El plan consistía en que un ingeniero de la universidad de California en Los Ángeles introdujese la palabra LOGIN (inicio de sesión) letra a letra y un investigador en Melo Park recibiera la transferencia digital de cada letra en forma de código (… ) El resultado fue positivo; aunque solo se completaron dos letras con éxito – la L y la O -,  era suficiente. Los dos ordenadores habían dicho “L- O”. En ese momento se inauguraba el lento declive del arte de la redacción epistolar”.

 

pintores.- yyhhuuio.- Vicent Van Gogh.- cartas

 

Mirando hacia atrás en el tiempo, las impresionantes cartas de Van Gogh a su hermano Theo, las cartas de Tolstoi a Golzew, las de Wagner a Listz, la misiva de Abraham Lincoln al maestro de su hijo, el correo postal de Gandhi a Hitler, las cartas de Schiller a su novia Carlota, las de Mozart a su esposa Constanza y todas esas vocales y consonantes erguidas o torcidas,  la cursiva inglesa o la letra bastarda española, los secretos escondidos de la grafología, todo quedaba ya en la Historia como documentos a los que era muy difícil volver. Las aventuras de las cartas postales serán innumerables. En 1910, Valle-Inclán escribe desde Madrid a Luisa DíazEn el momento de poner en el correo una carta para ti, echo de menos que no tiene el nombre de tu calle ni el número de tu casa. Te pongo estas líneas por si puedes hacer la reclamación. Mañana te volveré a escribir”.

 

 

lectura-onnm-carta- Robert G Harris

 

En el correo electrónico las anécdotas también se sucederán. El símbolo de la arroba se ha usado en el ámbito del comercio y de las medidas desde al menos el siglo XVl, empleado por ejemplo para abreviar la cantidad de vino contenido en un ánfora. En 2012 el programador Ray Tomlinson, recuerda Garfield, entró en el Salón de la Fama de Internet porque había hecho mucho más que acelerar los mensajes a través de la frontera digital, transformando así nuestras vidas: también ideó un nuevo uso para @ . Tomlinson afirma que escogió ese símbolo rebuscando en el teclado, porque no se utilizaba para nada más. Pronto se convirtió en una forma universal de separar los mensajes personales y locales de los globales en una dirección de correo electrónico.

La arroba nos acompaña siempre. En abril de 2012 se estimaba que 1.900 millones de personas utilizan el correo electrónico y que enviamos unos 300.000 millones de correos electrónicos al dia ( unos 2,8 millones por segundo)

Es la nueva comunicación.

 

cartas-yrre-Vincent van Gogh

 

(Imágenes. – 1-carta postal de Jean Cocteau a Pablo Picasso- 1919/ 2.-  silhouettemasterpiecetheater com/ 3.-carta de Vincent van Gogh / 4.-Robert G Harris / 5.- carta de Vincent van Gogh)

¿QUÉ ES UN ESCRITOR?

 

escritores.-77ggb.-T S Eliot

 

¿Qué es un escritor?, se preguntaba la entrevistadora francesa Madeleine Chapsal tras sentarse en diálogo con diversos autores. “Es alguno – decía – que no sabe su oficio, o al menos que se esfuerza siempre en decir que no lo sabe. Encontrarse con un escritor es interrogar a una persona que conoce mal sus proyectos, que no le gusta hacer balance. Los escritores son gente que se cuidan mucho de ser sabios. Si se les pregunta qué opinan de esto o de lo otro se asombran: ¿es que mi opinión vale más que la de los demás hombres? Un escritor está constantemente en prueba consigo mismo:  se pregunta, ¿ qué se espera de mi?

 

escritores.-4ffb,.-Dylan Thomas

 

Hoy los hombres se distinguen muy poco entre ellos – continuaba Chapsal – Pero el escritor adquiere un rostro, una voz, una acentuación extrema. Ningún escritor se puede confundir con otro. Da igual que se trate de una palabra dicha o escrita, de una manera de ser o de eludir; siempre hay un estilo. Con frecuencia, los escritores nos obsesionan más  por ellos mismos que por sus obras. Ellos son las verdaderas figuras. Todas las gentes escriben. ¿Pero todos quieren ser escritores? A la vez, los escritores caen en la modestia. En muchas ocasiones huyen de ser fotografiados. ¡Que se les deje solos!, dicen. No quieren la celebridad. ¿El dinero? Sí, eso es algo cómodo. ?El éxito? Eso puede ser parte del libro que se ha escrito.

 

escritores.-5uhh.-Clarice Lispector

 

En los escritores, más aún que en cualquier otro individuo, sus obras son los signos exteriores de un verdadero trabajo. Los escritores son aquellos que no pueden detenerse en su camino. Porque no se escribe únicamente con la inteligencia sino con la persona. Con su propio movimiento. Con su amor o su horror por las cosas. En ocasiones, y de un modo u otro, confiesan todo lo que son, todo lo que han hecho. Cada uno podrá luego juzgar, desmenuzar. Es instructivo y apasionante encontrarse con una de estas vidas en sus menores detalles.

 

ciudades.-4dwoo.-Cocteau en Paris en 1912.-por Romaine Brooks.-112bent tumblr

 

Estas personas pertenecen al entrevistador durante una hora. ¿Qué decirles? No se les puede abordar sin conocerlos. ¿Qué es lo que usted ha escrito? ¿Qué es lo que ha querido contar? A los escritores no les gusta contestar a eso. Si hablan de sus obras, es siempre bajando la voz, como si hablaran de un secreto: “Yo no me releo nunca…”, “son esas huellas que uno va dejando detrás de si…”

 

escritores.-977h.-Albert Camus

 

¿Cómo trabajan? Ellos se ponen por ahí, por allá, a plena luz o a la sombra, con calor, en cafés, en la cama, sentados, acostados, dos horas de vez en cuando o veinticuatro horas  seguidas. No existe método, no existe receta, Es algo que han descubierto hace tiempo, que les deja asombrados y que les encanta. Escriben – también – con el cuerpo. Una maravilla”.

(Imágenes.-1.-T S Eliot/ 2.-Dylan Thomas/3.-Clarice Lispector/ 4.-Jean Cocteau en París- 1912- Romaine Brooks/ 5.-Albert Camus)

PROUST, 14 DE NOVIEMBRE DE 1913

escritores.-9jbbn.-Marcel Proust.-colección Martinie

El viernes 14 de noviembre de 1913 apareció “Por el camino de Swann”, primer volumen de “En busca del tiempo perdido” publicado por Bernard Grasset. El 18 de noviembre se presentaba en “Le Temps” una entrevista con el autor firmada por el periodista Élie- Joseph Bois. El texto – excepto el preámbulo – había sido  redactado por el propio Proust y en una época en la que aún no existía la publicidad literaria, el autor se esforzó para que el libro fuera anunciado en los días siguientes en “Le Figaro”, “Gil Blas” y “Les Annales”. Jean Cocteau en “Excelsior” el 23 de noviembre y Lucien Daudet en “Le Figaro” el 27 de ese mes

escritores.-95ff.-bloc de notas de Marcel Proust

firmaron sus artículos y el texto de Daudet se publicó gracias a la intervención de la emperatriz Eugenia. “Proust – decía Daudet conoce lo desconocido, explica lo inexplicable y es de una tal claridad que ella hace soñar con el azul puro de ciertos días de verano.” Pero quizá el más importante de todos los comentarios fuera el de Paul Souday en “Le Temps” el 10 de diciembre, donde los elogios se mezclaban con las críticas, a las cuales Proust respondería por carta. El 21 de diciembre André Arnyvelde en “Le Miroir” entrevistará al autor y éste hablará de

escritores.-56yy.-Marcel Proust.-por Richard Lindner

su trilogía que formará un todo y de sus personajes que revelarán facetas nuevas. Y otro artículo muy destacado será el de Maurice Rostand que en “Comedia” lo calificará de libro “único“, a propósito del cual puede hablarse de verdadero milagro, pues el autor emplea una lengua “que ha creado él mismo con el fin de hacer que se exprese su alma, una lengua que posee todos los matices, todas las singularidades, todas las audacias y todas las sensibilidades.

escritores.-77gg.-Marcel Proust.- carta manuscrita

Indudablemente la lectura de Proust encantará a muchos a lo largo del tiempo y a otros aburrirá o desencantará. Como en tantas cosas de la vida y del arte hay opiniones para todos los gustos y todas han de respetarse. Pero ante Proust se ha hablado siempre de la poesía de un mundo de sensaciones: sensaciones de las apariencias. “Estos encantos de una tristeza íntima  – dirá Proust – es lo que ella ensayaba imitar, recrear, e incluso ante su esencia que es por tanto incomunicable (…) la pequeña frase la había captado y hecha visible.” Se ha recordado que Proust evoca el mundo exterior a través de sí mismo, a través de

Proust.-2sww.-café de la Paix en 1900

sus visiones efímeras, ilusorias, las que él hace. No se presenta a sí mismo “mas que en la medida en que intenta comprender el mundo que le rodea. No es la confesión íntima ni tampoco la pintura de una sociedad. Es un texto que no es exactamente novela, ni relato, ni poema. Ofrece una forma nueva de visión y de reconstrucción del mundo. Desafía las tradiciones de la construcción novelesca, y su arquitectura es infinitamente más sutil que la de toda novela ya que las épocas del tiempo se deslizan unas sobre otras. Es una especie de sueño, un sueño

ciudades.-00n.-París.-Proust.-Bois de Boulogna.-J H Lartigue.-Ministere de la Culture -France

preciso, puesto que Proust sigue siendo un memorialista, memorialista de sí mismo y de una sociedad que habita en su memoria (…) Proust renuncia a la fatalidad y al interés superficial de una intriga continua y todo se compone bajo una forma de sueño, con todas las precisiones del sueño y bajo la forma de la música, también con todos los rigores matemáticos de las evoluciones musicales. El texto se abre así a toda suerte de encantamientos y se libera de las supersticiones de la intriga.”

escritores.-88hh.-Marcel Proust

(Imágenes.-1-Proust- fotografía H. Martinie/2.- cuaderno de notas de Proust/3- Proust por Richard Lindner/4- carta manuscrita de Proust/5- café de la Paix en 1900/6- Bois de Boulogne- Jacques- Henri Lartigue Ministerio de la Cultura francesa/ 7.- Marcel Proust por Jacques- Emile Blanche)

CABEZA DE GIACOMETTI

Cuenta Joan Miró queCocteau se encontró un día sentado por casualidad al lado de Giacometti en un café de Montparnasse. A Cocteau le fascinó la cabeza de Giacometti, esa cabeza extraordinaria que tenía. Inició la conversación y Giacometti le dijo que era escultor. Al día siguiente, Cocteau corrió a ver al galerista Pierre Loeb y le dijo que había descubierto un escultor y que debía ponerse inmediatamente en relación con él: que no había visto sus obras y que ignoraba por completo lo que hacía, pero que había visto su cabeza y que esa cabeza no podía engañarle. Para Giacometti así empezó todo: ¡con su cabeza descubierta por Cocteau!“.

Luego esta cabeza afiló y estilizó las cabezas de los demás hombres hasta hacerlas casi un punto sobre el alambre, y el alambre, con sus dos piernas finísimas, echó a andar esbelto – y siempre solitario – por las calles y plazas, tal y como he recordado varias veces en Mi Siglo siguiendo los pasos de este único escultor. “Las célebres plazas de Giacometti –  comentó a su vez Raoul- Jean Moulin son lugares limitados por un zócalo, donde unos hombres se cruzan y se ignoran, con su paso largo e igual, habitados solo por su soledad, prisioneros de su situación. Pero, más aún que su disposición, decidida sin ser calculada, su naturaleza les obliga a no encontrarse jamás.”.

“Desde hace años – confesó Giacometti – creo que mañana seré más avanzado que hoy, que veré más lejos. Todas las esculturas de nuestra época, como las del pasado, un día terminarán hechas pedazos. Entonces es cuando se verá que un fragmento de Rodin nos dice tanto, más acaso, que la estatua entera. Así, importar trabajar la obra en los menores repliegues, cargar de vida cada parcela de materia”.

(Imágenes:- 1.-Alberto Giacometti.-vincentstrauss wordpres com/ 2.-Giacometti y su madre en su casa.-1960.-foto Ernst Scheidegger/ 3.-Giacometti.-plaza de la ciudad.-1948/ 4.- estudio de Giacometti.- foto Ernst Scheidegger.-Craig Krull Gallery)

GRITO Y SILENCIO EN MUNCH

“Una noche anduve por un camino – escribió Edvard Munch -. Por debajo de mí estaban la ciudad y el fiordo. Estaba cansado y enfermo. Me quedé mirando el fiordo, el sol se estaba poniendo. Las nubes se tiñeron de rojo como la sangre. Sentí como un grito a través de la naturaleza. Me pareció oir un grito. Pinté este cuadro, pinté las nubes como sangre verdadera. Los colores gritaban”. Este grito, tan comentado en la historia del arte, ha evocado otros gritos en la historia de la literatura, como el que cita el estudioso George Heard Hamilton al hablar de la pintura en Europa desde 1880 a 1940 (Cátedra): “sólo algunos años más tarde que Munch, y en un ambiente muy diferente, el grito de la naturaleza resonaría misteriosamente en un acto de “El jardín de los cerezos” de Chejov (1904), donde también una sola persona lo oiría”.

Gritos y rotos silencios en obras teatrales memorables: silencio  final sobrecogedor en “La voz humana” de Cocteau; silencio definitivo y dramático en “Monólogo antes del desayuno” de O`Neill.  Gritos de seres humanos que unas veces llegan desde la naturaleza y otras se enroscan en gargantas desesperadas. Silencios ahogados, gritos estremecedores.

Cirlot recuerda en “Del expresionismo a la abstracción” que el color en Munch es sordo y crepitante, con reflejos de masa en ignición, rojos y carmines intensos en contraste con rosados y masas de negro. Sus formas siguen esquemas de masas y líneas horizontales o se enroscan en torno a centros atractivos, operando por condensaciones y dilataciones. Todo eso está presente en la creación de Munch, que parece puesta al servicio de una tendencia profética: la de delatar el “grito” no proferido“.

Ahora el Museo Pompidou de París expone la pintura de este célebre noruego expresionista. Aunque no está “El grito“, allí aparecen, entre otros, sus “Caballos al galope“.

Fue en 1896, mientras el dramaturgo Strindberg publicaba un artículo favorable a la labor de Munch, cuando las reseñas periodísticas aparecieron en cambio muy críticas: Munch tiene todo y nada – declaraba un periódico- , cielos iluminados con tintas violentas a la manera de Gauguin, ásperas litografías que recuerdan a Vallotton, paisajes informes y seres humanos que parecen gusanos. Alguien le preguntó a Toulouse- Lautrec, ese artista supremo, lo que pensaba de esos caprichos noruegos, y él comentó:

“Hablaba yo el otro día con un entrenador en Longchamp acerca de uno de esos caballos, que estaba a punto de participar en una carrera, y él rezongó: “Es más bien malo que bueno, pero estoy seguro de que armará cierto lío en la pista“.

Son los ruidos de Munch en las reyertas callejeras.

Son las soledades del pintor en su estudio.

Son los silencios de sus resplandores.

(Imágenes: 1.- “El grito”/ 2.-“Caballos al galope”.-1910-1912.-Museo Munch.-Adagp.-París/ 3.-la bagarre.-1932-1935.-Museo Munch.-Adagp.-París/ 4.-autorretrato. muelle 53.-Am Strom, Waenemünde.- 1907./ 4.- Solem.-Museo Munch.-Adagp-París)

EL ACTOR FRENTE AL ESPEJO

“Se calculan diez minutos para el maquillaje de un hombre, veinte para el de una mujer – decía hace ya varios años Georges Sadoul en “Las maravillas del cine” – Ignoro si continúa así la medición de los minutos en lo que se refiere a la preparación del actor tanto en el teatro como  en el cine, peroañadía entonces Sadoul -“la operación puede durar una hora cuando se trata de disimular las patas de gallo, las ojeras, los carrillos o la papada de una estrella ilustre que se niega a envejecer. (…) El maquillaje que se aplica al rostro hace resaltar su belleza, disimula sus defectos, acentúa o simula la juventud o la vejez. Colores que avivan sobre todo los ojos y la boca, principales medios de expresión de un actor”. Ahora, cuando nos acercamos al rostro de Núria Espert, que a su vez se acerca al espejo disponiéndose a interpretar a Celestina, podemos oir al fondo del camerino los recordatorios que seguía evocando Sadoul junto al espejo: “Un cráneo falso o una nariz de cartón (o de otra materia rígida) no pueden amoldarse a los movimientos del rostro y se mueven rígidamente. Pelucas, postizos, falsos cráneos, falsos mentones, narices artificiales, dentaduras, todo puede transformar a un actor en un  monstruo”.

Jean Cocteuseguía diciendo Sadoul – para “La Bella y la Bestia“, había tomado el argumento del film de un cuento en el que el amor de una muchacha transformaba a un monstruo en un príncipe encantador. Para crear la Bestia fueron necesarios muchos meses de trabajos previos; durante el rodaje se necesitaron cuatro horas para transformar el rostro del intérprete en una cabeza leonina. Los pelos fueron dispuestos sobre tul, como cabellos, y el conjunto pegado sobre la piel del actor; esta pelambrera adjunta a la epidermis permitía a Jean Marais rictus, expresiones y parpadeos. Se le puso en el cráneo una peluca parecida a una melena y colmillos mostruosos en las encías oscuras. Las manos estaban cubiertas de pelo, armadas con garras, transformadas en patas”.

Es el disfraz, el simulacro, el camuflaje del rostro ocultando el yo profundo y haciendo emerger el otro yo de intérprete.  “El actor – recordaba Gouhier – no es un hombre desnudo sobre un tablado desnudo. Su cuerpo necesita un vestido y su cuerpo vestido se mueve en un  ámbito en el cual la luz ilumina las cosas, y la oscuridad borra los objetos”. El espejo va y viene hacia las transformaciones y las arrugas y las arrugas van y vienen – como tantas veces en la vida – para ser retocadas ante el espejo. “Yo trabajaba ante mi espejo – confesaba Jacques Copeau – : buscaba los gestos de mis personajes, y esperaba que la palabra justa, la frase exacta me viniese a los labios…”.

(Pequeño apunte sobre “Camerinos“, la exposición de fotografías de actores y actrices que se ofrece en el Festival del Teatro de Mérida)

(Imágenes: 1.- Nuria Espert caracterizándose para  ” La Celestina”.-foto Sergio Parra/ 2.- José Luis Gómez preparándose para “Informe para una academia”.-foto Sergio Parra/ 3.- Jean Marais caracterizado en “La Bella y la Bestia”/ 4.-Humphrey Bogart maquillándose a sí mismo para “El regreso del Doctor X”)

DIBUJOS DE NIJINSKY

Nijinsky.-333.-dibujos de las danzas de Vaslav Nijinsky.-por George Barbier.-1913.-

Nijinsky emocionó al público de París en 1909 – escribió Boris Kochno enLe Ballet” – Al día siguiente del estreno de Sílfides se decía de él que era un fenómeno, que tenía los pies palmados como ciertos pájaros, lo que le permitía quedarse en el aire más tiempo y descender más lentamente de lo que las leyes de peso permiten… Cocteau lo retrató con su pluma diciendo que “su rostro de tipo mogólico estaba unido al cuerpo por un cuello muy alto y muy ancho. Los músculos de sus muslos y los de sus pantorrillas estiraban la tela del pantalón y le daban el aspecto de tener las piernas arqueadas hacia atrás. Sus dedos eran cortos, como partidos por las falanges. En resumen, nunca se hubiera podido creer que este monito de cabellos extraños, vestido con un abrigo largo y tocado con un sombrero que parecía estar en equilibrio sobre su cráneo llegara a ser el ídolo del público”.

NIJINSKY FF,. en La siesta de un fauno.-wikipedia

“Y en realidad lo era a justo título – seguía diciendo Cocteau -. Todo en él se organizaba para aparecer desde lejos en medio de las luces. En el escenario, su musculatura demasiado gruesa parecía esbelta. Su talle se estiraba (sus talones no pisaban nunca el suelo). Sus manos se convertían en el follaje de sus gestos, y en cuanto a su rostro…, era resplandeciente”.

Ahora la Fundación Mapfre reune en Madrid los dibujos realizados por el bailarín bajo el título “La danza de los colores. En torno a Nijinsky y la abstracción”. Ojos y curvas que en su movimiento intentan alejar – y también reflejar -muchas de sus obsesiones.

Nijinsky,.AA.-Funndacion mafre

“La Consagración de la Primavera“, el ” Prélude à “L`Après-midi d`un faune“, tantas otras coreografías, tantas otras danzas memorables, sus saltos prodigiosos, las audaces invenciones de Igor Stravinsky, todo ello rodea de alguna forma a estos dibujos del bailarín sobre el que Adolfo Salazar (“La danza y el ballet“) (Fondo de Cultura Económica) recordó sin embargo que, al final de su carrera, “sufría en su trabajo más que cualquiera otro artista de su profesión, perjudicado por una ignorancia completa de la música, una inteligencia lenta y una falta de flexibilidad que contrastaba con su maravillosa ductilidad muscular y su admirable plástica corporal, no igualada por nadie”.

Stravinsky.-TTRT.-foto dedicada con autógrafo.-Thomas Oboe Lee.-

(Imágenes:- 1. George Barbier.-dibujos de las danzas de Nijinsky/2.-Leon Baktst.- “Nijinsky en “La siesta del fauno”, 1912.-wikipedia/3.-dibujo de Nijinsky.-Fundación Mapfre/4.-Igor Stravinsky.-fotografia dedicada.-Thomas Obee Lee)

ESQUINAS DE IRVING PENN

IRVIN PENN.-LL.-Truman Capote.-New York 1948.-foto Irving Penn.-Morgan Library Museum.-The New York Times.Esquinas, ojos, planos.

 Aquí, otras voces, otros ámbitos. Truman Capote, el hombre que literariamente retratara a Isak Dinesen, a Coco Chanel, a John Huston y a tantos más, es retratado en 1948, en Nueva York, en la esquina de una esquina de la fama.

IRVING PENN.-GG.-Marcel Duchamp..New York 1948.-foto Irving Penn.-Morgan Library Musem.-The New York Times

Otra esquina más. Marcel Duchamp y su pipa, el ajedrez, la invención, la provocación.

Irving PENN.-CC.-Stravinsky.-New York 1948.-foto Irving Penn.- Conde Nast Publications.-The New York Times

Aún una tercera esquina. El oído de Stravinsky escucha cuanto le dice la música, aquello que aún no le ha dicho la música, aquello que él va a decir a la música en cuanto se ponga a componer.

IRVING PENN ZZ.-Picasso -Cannes 1957.-foto Irving Penn.-Morgan Library Museum.- The New York Times

El ojo de Picasso.

IRVING PENN.-DD.-Francis Bacon.-Londres 1962.-foto Irving Penn.-Conde Nast Publications.-The New York Times

Los ojos de Francis Bacon.

IRVING PENN.-FF.-Jean Cocteau.-París 1948.-foto Irving Penn.-Conde Nast Publications.-The New York Times

Y luego está el plano de Cocteau, el autor del gran monólogo “La voz humana“. Correspondencia de las artes, flexibilidad, facilidad, estética.

(En memoria del gran fotógrafo Irving Penn que acaba de morir)

(Imágenes:-1.-Truman Capote.-Nueva York, 1948.-foto Irving Penn/Morgan Librery & Museum.-The New York Times/2.-Marcel Duchamp.-Nueva York 1948.-foto Irving Penn/Morgan Librery& Museum.-The New York Times/ 3.-Igor Stravinsky.-Nueva York, 1948.-foto Irving Penn/ Conde Nast Publications.-The New York Times/4.-Pablo Picasso.-Cannes,1957.-foto Irving Penn/Morgan Librery & Museum.-The New York Times/5.-Francis Bacon Londres 1962.-foto Irving Penn/Conde Nast Publications.-The New York Times/6.-Jean Cocteau, París 1948.-foto Irving Penn/Conde Nast Publications.-The New York Times)