EL MOTIVO DEL TIEMPO

Cuando nos acercamos al cristal del tiempo las comisuras del espejo nos revelan aquel fino surco que quedó escondido el verano pasado, aquellla pequeña arruga trazada en la arena de la mejilla, mientras descansábamos al sol. Nunca suponíamos que el tiempo nos dejara una señal más, pero ahí está, curvada y minúscula, nos acercamos y alejamos de ella desde la edad, ladeamos un  poco los años bajo la luz, inclinamos ahora el rostro en la sombra, y sí, ahí sigue, el tiempo quieto, tiempo de hoy que está llegando ya a mañana, rúbrica de labios, beso extraño en la piel que nunca quisiéramos descubrir.

Luego, cuando levantamos la mirada hacia el tiempo, intentamos atrapar la medida del instante, pero el instante vuela, nunca lo alcanza la pupila, el instante va más veloz que la mirada, su interioridad es misteriosa, nadie la ha conseguido penetrar, el instante atraviesa la habitación sin parpadeo, cuando parpadeamos el instanté ya huyó.

Y después el tiempo juega con nosotros, el pasado nos contempla, el futuro nos inquieta, nos apremia el presente. El vuelo del tiempo cruza la habitación de la memoria entre olvido y recuerdo y apenas toca con sus alas el silencio.

(PhotoEspaña 2010 – del 9 de junio al 25 de julio en Madrid – presenta su Festival Internacional de Fotografía sobre el tema del tiempo)

(Imágenes:- 1- «Aliento»1995.- Oscar Muñoz.-INIVA, junio 2008.-Sicardy Gallery.-Houston -Volverse aire.-Círculo de Bellas Artes.-PhotoEspaña 2010.-elmundo.es/2.-«Retrato de Ellen Frank».-1929.-László Moholy- Nagy– Galerie Berinson.-Berlín-elmundo.es/ 3.-László Moholy- Nagy.-El arte de la luz.-Círculo de Bellas Artes.-PhotoEspaña 2010.-elmundo.es)

EL SOL

«A plena luz de sol, sucede el día,

el día sol, el silencioso sello

extendido en los campos del camino.

Yo soy un hombre luz, con tanta rosa,

con tanta claridad destinada

que llegaré a morirme de fulgor.

Y no divido el mundo en dos mitades,

en dos esferas negras o amarillas

sino que lo mantengo a plena luz

como una sola uva de topacio.

Hace tiempo, allá lejos,

puse los pies en un país tan claro

que hasta la noche era fosforescente:

sigo oyendo el rumor de aquella luz,

ámbar redondo es todo el cielo:

el azúcar azul sube del mar».

(…)

Pablo Neruda: «El Sol»

«En las tardes, al ponerse el sol, frente al balcón se desarrollaba un espectáculo diario que yo no me perdía por nada del mundo. Era la puesta de sol con grandiosos hacinamientos de colores, repartos de luz, abanicos inmensos de anaranjado y escarlata».

Pablo Neruda

(Imágenes: últimas fotografías del Sol tomadas estos días por Solar Dynamics Observatory ( SDO) con el nuenvo telescopio de la.-NASA/Goddard/SDO.-Equipo de AFP)

ENIGMA DE UNA TARDE DE OTOÑO

«Yo hacía muy poco caso de los sueños – cuenta el escritor Alberto Savinio, cuyo verdadero nombre era  Andrea de Chirico, hermano del pintor Giorgio de Chirico -.Y era deliberado. Despreciaba los sueños. Y era a propósito. Quiero decir: más por voluntad mía propia que porque los sueños lo mereciesen. Me protegía contra los sueños. Recelaba de los sueños como de algo que seduce con medios engañosos y demasiado fáciles, que atrae con promesas de profundidad superficial, pero que, en realidad, no es otra cosa que un juego absurdo, carente de todo sentido».

Se celebra este año el centenario del arte «metafísico«, vanguardia artística plena de imágenes oníricas que despertaron particular interés en los pintores surrealistas.

«Todo objeto – había escrito de Chiricotiene dos aspectos: el aspecto común, que es el que generalmente vemos y que todos ven, y el aspecto fantasmal y metafísico, que solo ven raras personas en momentos de clarividencia y meditación metafísica. Una obra de arte tiene que contar algo que no aparece en su forma visible«. Y aquello que de Chirico «vio» – y lo reveló en su pintura Enigma de una tarde de otoño – lo contaba así:

» En una límpida tarde otoñal estaba sentado en un banco en el centro de la plaza de Santa Cruz, en Florencia. Naturalmente, no era la primera vez que veía aquella plaza: pero acababa de salir de una larga y dolorosa enfermedad intestinal, y me hallaba como en un estado de mórbida sensibilidad. Todo el mundo que me rodeaba, incluso el mármol de los edificios y de las fuentes, me parecía convaleciente. En el centro de la plaza se alza una estatua de Dante, vestida con una larga túnica, con sus obras pegadas al cuerpo y la cabeza, coronada de laurel, pensativamente reclinada….El sol otoñal, cálido y fuerte, aclaraba la estatura y la fachada de la iglesia. Tuve entonces la extraña impresión de mirar aquellas cosas por primera vez, y la composición del cuadro se reveló a los ojos de mi mente”.

Eran los sueños, el «aspecto fantasmal» de las cosas, como diría Jung al hablar de su pintura, transposiciones de la realidad análogas a sueños, que surgían como visiones procedentes del inconsciente. Eran ciudades de Italia, torres y objetos situados en una perspectiva como si estuviesen en el vacío, iluminados por una luz fría, inclemente, que procede de un origen invisible. Jung añadía que en la obra de Chirico «el hombre está privado de alma; se convierte en un maniquí sin rostro ( y por tanto, también sin consciencia)». Era también la posibilidad poética de un arte concebido para hacer emerger lo que esconde de enigmática la realidad. Como se recuerda en la gran muestra que acaba de inaugurarse en Roma, en el Palacio de Exposiciones, era la total mirada del pintor sobre la Naturaleza, la idea de la Naturaleza a veces idealizada como en los paisajes mitológicos, o exaltada como aparición poética, o también expresada en alucinaciones urbanas, en geometría de imágenes.

Los sueños iban y venían, pues, sobre la superficie de los cuadros, por encima y en derredor de los maniquíes, de las estatuas y de los trajes vacíos. Las formas inutilizables e inhabitables, muchas veces invadidas de espacios oníricos, trazaban la línea de fuego del sueño que atravesaba también las opiniones de los dos hermanos de Chirico. » Ahora, desde hace algún tiempo – seguía  diciendo Alberto Savinio -, mis sueños se despiertan, asoman la cabeza, resisten la vida despierta, llaman la atención. Se ponen delante y se aprovechan de su mutismo para hacerse los amos en pleno silencio mío. Van tomando forma poco a poco y rodeándome. Mis sueños me vigilan como una guardia de honor. (…) Y yo a mis sueños los espero, los deseo, no puedo prescindir de ellos (…) Los sueños que yo evitaba con tanto cuidado y alejaba de mí con tanta facilidad, ahora se me han vuelto suavemente pegadizos, y se me incrustan «amorosamente» en la memoria«.

«No hay que olvidar que un cuadro -había dicho Giorgio de Chiricodebe ser siempre el reflejo de una sensación profunda y que profundo significa raro y que raro significa no conocido o completamente desconocido«.

( La Natura secondo de Chirico «.-9 abril-11 de julio 2010.-Palazzo delle Esposizioni.-Roma)

(Imágenes:- – Giorgio de Chirico: 1.-Enigma de una tarde de otoño/.-2.-The Disquieting Muses.-1918.-colección privada.-Olga´s Gallery/ 3.-El varticinador.-1914-1915.-Fundación Giorgio de Chirico/.-4.- Le Duo.-1914-15.-Fundación Giorgio de Chirico/ 5.-De  Chirico trabajando en su estudio.-Fundación Giorgio de Chirico/ 5.- De Chirico.-1936-37.- Giorgio de Chirico.-New York 1936-37.-foto Irving Penn.- Fundación Giorgio de Chirico)

SALINGER Y LAS FOTOGRAFÍAS

 «Un pronunciamiento definitivo de Salinger sobre la materia de su intimidad fue el dado a un fotógrafo local contratado por Newsweek en 1961 para obtener su foto para un reportaje. Conociendo su reputación de enemigo de la publicidad, el fotógrafo decidió aparcar su coche en el camino próximo a la casa de Salinger y acechar a su hombre. Pero cuando vio a Salinger desprevenido, paseando con su hija, al fotógrafo se le esfumó el valor. Salió del coche, se presentó y explicó su misión. «Salinger fue muy cortés – recuerda Nelson Bryant, director del Claremont Eagle – Agradeció al hombre su discreción y por no haber tratado de obtener la foto «de contrabando». Pero le dijo: «Mi método de trabajo es tal que cualquier interrupción me desquicia. No puedo ser fotografiado ni entrevistado hasta que haya concluido lo que he empezado». Lo contó Edward Kosner en el New York Post Magazine al hablar de la vida privada de Salinger.

Pero la extraña relación de Salinger con la fotografía viene de más lejos. En agosto de 1951, New York Herald Tribune Book Review señalaba que «poco antes de la aparición de su Catcher in the Rye, J. D. Salinger no sólo pidió a la oficina de su editor que no le enviasen ninguna reseña crítica de su novela, sino que en rigor les hizo prometer que no lo harían. «Eso – dijo un amigo suyo otro día – les dará una idea de la clase de tipo que es», junto con la reacción de Salinger a la llamada telefónica de su editor informándole que el Club del Libro del Mes había hecho de The Catcher su obra elegida para el verano. «Eso es bueno, ¿no?, dijo Salinger. Más tarde pidió que no hubiese ningún revuelo publicitario especial acerca de él «porque podría acabar creyéndomelo». En realidad, se sintió un poco molesto por la fotografía suya que ocupaba la cubierta posterior del libro. «Demasiado grande», comentó».

En febrero de 1952 Salinger volvió a comentar su fotografía: «El hecho es que me siento tremendamente aliviado – dijo– de que haya acabado para The Catcher in the Rye la temporada de éxito. La disfruté brevemente, pero en su mayor parte me pareció un barullo, y prrofesional y personalmente descorazonante. Digamos que me estoy poniendo absolutamente enfermo de tropezar con esa fotografía ampliada de mi rostro en la parte posterior de la sobrecubierta satinada del libro. Sueño con verla un día atascada contra la columna de un farol, agitada por el viento frío y humedo de Lexington Avenue, en compañía de – por ejemplo – una página editorial del Daily Mirror«. 

Huyó de las fotografías siempre mientras las fotografías intentaban en vano ir siempre tras él.

(Imagen: Evening Standard/Getty Images.- The New York Times)

DEBAJO DE LA CRISIS

Debajo de la crisis, tapado con los cartones de la necesidad, del hambre, de restos de desavenencias conyugales, de ilusiones frustradas, de todo aquello que su madre le habló cuando era niño, en la cocina de su casa, al enseñarle la proyección del mundo, descubierto su hombro a la intemperie de políticos que pisan fracasadas convenciones, los ojos horizontales reclamando ilusión, la cabeza postrada sobre la destrozada creación, inmóvil, cansado, sobre todo cansado, sin siquiera pedir una limosna, así nos mira este hombre en la acera del mundo.

Pero de pronto este hombre se pone en pie. No es el mismo hombre pero sí es la misma crisis. La crisis empezó con la bebida, al cruzarse la navaja nocturna con la mejilla y arrugarse la frente arando preocupaciones, la nariz fue hinchada a puñetazos por las deudas, esculpió el viento oquedades en los ojos, se le hicieron grutas en las pupilas, pero las pupilas aún siguen firmes distinguiendo el escepticismo en la lejanía.

Y debajo de la crisis apareció también esta otra mirada sesgada, azul, alambre eléctrico en las canas, rictus de boca despreciando promesas, todo lo escuchó, todo lo sabe, se cubre con el manto las varices del alma, pústulas de despedidas sin curar, desplantes familiares, todo lo cubre con el botón del pudor de la vida, nada hay que enseñar, nada hay que decir, ni siquiera hay que hablar, sólo mirar, mirar lo que se vivió y ya pasó, ver cuanto está pasando, otear lo que puede venir con una punta de melancolía.

Algunas de estas crisis no se protegen del frío con cartones. Es un frío interior, una inclemencia sin nombre. Algo que continuamente nos llama por las calles.

(Imágenes:-fotografías de Pierre Gonnord, algunas en la exposición madrileña «Tierra de nadie» hasta el 28 de febrero en la sala de exposiciones de la Comunidad de Madrid :.-1-«El Manuel»/ 2.-Michel.-2005.-artnet/3.-Olympe,.2006.-galería Juana de Aizpuru)

A MIS SOLEDADES VOY

«A mis soledades voy,

de mis soledades vengo,

porque para andar conmigo

me bastan mis pensamientos»: ( Lope de Vega: «La Dorotea» (1632)

«En todas partes he visto

caravanas de tristeza,

soberbios y melancólicos

borrachos de sombra negra»  : ( Antonio Machado: «Soledades»)

«Con esta envidia que digo,

y lo que paso en silencio,

a mis soledades voy,

de mis soledades vengo».( Lope de Vega:«La Dorotea» (1632)

(Desde el siglo XVll hasta el XXl, desde Lope a Machado, a Hopper, a Crewdson y a tantos otros, la soledad siempre ha sido un constante motivo: soledad en las habitaciones, soledad en las vidas. Recogida por fotógrafos, cantada por  poetas)

«Nada te dirá

dónde te encuentras.

Cada momento es un lugar

donde nunca has estado«. (escribió Mark Strand en su estudio sobre Hopper (Lumen)

(Imágenes;- – exposición de fotografías de Gregory Crewdson en la galería madrileña «La Fábrica» hasta el 30 de enero de 2010–cortesía del artista y Luhring Augustine Gallery.-Nueva York.-elmundo.es.- wikipedia -artnet)

UN DÍA EN MADRID Y EN EL TIEMPO

«Al rayar el día – escribe Mesonero Romanos en 1833 – empieza lentamente el movimiento de este pueblo numeroso. Se abren sus puertas para dar entrada a infinidad de aldeanos (…); en estas primeras horas los tahoneros, montados en sus caballos con enormes serones, reparten el pan por las tiendas; los ligeros valencianos cruzan las calles en todas direccciones pregonando sus refrescos; las tiendas se llenan de mozos y criados que concurren a beber; los carros de los ordinarios que salen, se cruzan con la rechinante carreta de bueyes que viene cargada de carbón».

«las plazas y mercados van progresivamente llenándose de gentes que se ocupan de las compras en menudo, las iglesias de ancianos piadosos y madrugadores, que concurren a las primeras misas de la mañana (…) Suenan las ocho, y el tambor de las guardias que se relevan se hace oir en todos los cuarteles de la capital. Las jóvenes elegantes que habían salido a misa o a paseo en un gracioso negligé vuelven lentamente a sus casas, acompañadas, por supuesto, casualmente (…) Los cafés retirados, las tiendas de vinos y las hosterías presencian a tales horas estos obsequios misteriosos».

«Pero a las nueve el cuadro ha variado de aspecto; los coches de los magnates, de los funcionarios públicos, seguidos a carrera por la turba de pretendientes, que los espera a su descenso, corren a los Consejos y a las oficinas públicas; el empleado subalterno, saboreando aun su chocolate, marcha también a colocarse en su respectiva mesa; los estudios de los abogados quedan abiertos a la multitud de litigantes; el ruido de la moneda resuena en el contador del comerciante (…) La Puerta del Sol empieza a ser el centro del movimiento del público y del quietismo de una parte de él, que se la reparten como su propiedad. Los corredores subalternos de préstamos y demás, hacen allí sus negocios sin correr; los músicos, esperan avisos de bodas, llegadas de forasteros y festividades para correr a felicitar a los dichosos (…) ; los ciegos pregonan sus curiosos romances; los aguadores riñen por haberse quitado la vez para llenar sus cubas, y las vendedoras de naranjas hacen conocer sus excelentes pulmones».

«Los Consejos, la Sala, los Juzgados de la Villa, la Caja de Amortización y otros muchos objetos llaman a la multitud hacia la calle Mayor; los litigantes cargados de papeles; los procuradores de sus procesos; los escribanos y alguaciles con sus respectivas vestimentas».

«El artesano, entre tanto, que al punto de las doce dejó sus trabajos, prepara su comida sencilla, mientras el pretendiente va a ocupar su lugar en la antesala de la secretaria».

«En el Prado luce la sociedad elegante, los brillantes trenes y la esmerada compostura; la multitud esparciéndose fuera de las puertas, busca los paseos adecuados a sus gustos. Todos permanecen en ellos hasta que la noche se acerca. (…) La multitud va disminuyendo en las calles; los barrios apartados permanecen solitarios, y solo los del centro ofrecen todavía vida hasta después de cerrados los teatros. La mayor parte vuelve a sus casas a disfrutar del reposo; pero otra parte prolonga la vida que hurtaron al día, ostentando en tertulias elegantes sus estudiados adornos, o arruinándose en juegos reprobados; sus coches hacen retemblar las pacíficas calles y va disminuyendo su número hasta que ya a las dos de la mañana se oye solo la voz del vigilante sereno, que da la hora y avisa al desvelado las que aun le faltan que penar. Los cantos de las aves precursoras del día suceden a aquel silencio, y el cuadro anterior vuelve a comenzar».

Ramón Mesonero Romanos: «Un día en Madrid» («Manual de Madrid») 1833.

(Imágenes.-Se ha inaugurado estos días en Madrid, ( del 26 de noviembre al 31 de enero de 2010) la  exposición «Marileños. Un Álbum Colectivo» del Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid, con fotografías provenientes de particulares.-Algunas de las imágenes aquí representadas pertenecen a dicho Archivo) ( Fotos:- 1.-Palacio Real en 1887 .-donado por Santiago Saavedra/2.-Omnibus del barrio de Salamanca en 1890.-donado por Mario  Fernández Albarés./ 3.-Puerta del Sol en 1900.-klumpcol.com/4.-calles y transeuntes en 1900.-donado por Mario  Fernández  Albarés/5.-operarios en 1900.-donado por Mario  Fernández Albarés/ 6.-La Cibeles en 1890.-donado por Mario Fernández  Albarés/7.-calle de Alcalá en 1892.-donado por Jaime Murillo Rubiera)

EL MADRID POSIBLE

«Suele decirse que las ciudades crecen hacia el poniente. Madrid no en lo que toca a la ciudad material pues, para mí al menos, la espiritual sí crece hacia el poniente.

Desde la baranda de piedra de la Plaza de la Armería veo, por las tardes, proyectarse una fantástica ciudad sobre el ocaso. Está inflamada, llena, alta y por sus inmensas avenidas veo sombras familiares que han sido y que serán. Este Madrid posible del poniente será el de mis respetos y mis ponderaciones, el Madrid en que podrá elevarse la única cúpula de la idea pura dorada por el sol que se despide para volver.

Frente al cielo carminoso que el arco corta y eterniza en la visión como un gran cuadro clásico, mi amigo invisible y yo miramos la lejana sierra azul y el verdor cobrizo de la Casa de Campo, y el Pardo por donde silba, yéndose, el tren.

– El Madrid posible – digo a mi amigo señalando un mar crepuscular de bellezas acumuladas.

Luego, lentos, ya melancólicos, volvemos al Madrid imposible».

Juan Ramón Jiménez: «Madrid posible e imposible«.-(«Actualidad y futuro«).-(«Selección de prosa lírica«) (Austral)

(Imágenes.- Plaza de Oriente.-22 de noviembre 2009.-fotos JJP)

RÓDCHENKO Y LAS VANGUARDIAS

«¡Abajo el arte, viva la técnica!

¡Abajo el mantenimiento de las tradiciones artísticas! ¡Viva el técnico contructivista!

¡Abajo el arte, que sólo enmascara la impotencia de la humanidad!

¡El arte colectivo del presente es la vida constructiva

Éstas eran algunas de las consignas de los constructivistas, firmadas por Alexander Ródchenko y Bárbara Stepanova en 1920.  Ahora, en la exposición de Madrid, «Definiendo el constructivismo» en el Reina Sofía, hasta el 11 de enero, las obras de Ródchenko y de Liubov Popova entre otros muchos artistas de aquel movimiento nos ofrecen muestras de aquella  vanguardia. Ródchenko diseñó kioskos de propaganda en los que se mostraban consignas como «¡El futuro es nuestra única meta!» y que tenían la apariencia de figuras construidas con un reloj por cabeza y, en ocasiones  incluso piernas y pies estilizados : empleó sus ideas geométricas, colectivas, comunales y utópicas para impulsar la nueva estructura social.

Pero Rodchenko no fue sólo pintor. En 1921, tras abrazar la consigna «¡Muerte al arte!», abandonó los lienzos para realizar trabajos de colaboración en el teatro, el cine, el diseño gráfico, la creación de ropa y mobiliaro, la fotografía y las exposiciones. Como se pregunta sucesivamente John Miller en su interesante estudio, «Materialización de la utopía en el arte de la vanguardia rusa«, ( «Ideas y conceptos del Arte Moderno«) (Fundación Mapfre), Rodchenkoataviado con el uniforme de trabajo diseñado por él mismo, ¿parece uno de los obreros de la fábrica? ¿Predomina la identidad del individuo o la del colectivo? ¿Identidad individual o anonimato? La indumentaria es un punto crítico en el que los fines utópicos podrían haberse materializado casi por completo«.

Recuerda también Miller que Rodchenko hacía fotografías en donde el individuo se transforma en un átomo del grupo, a veces como una prueba clara de lealtad política, un símbolo viviente de comunión ideológica. Resulta difícil reconocer al individuo porque el punto de vista de Rodchenko convierte a sus imágenes en algo extraño y las hace monumentales, contemplados desde abajo con el cielo de fondo, tal como percibimos los monumentos en la calle. «Alzamos la vista – termina Millerpara ver a estos jóvenes pioneros y admirar su ejemplo y su compomiso con la causa pionera, con el grupo y con su ideología«.

Rodchenko y el constructivismo, el sueño de una utopía que dio paso a un anonimato y un orden implacables. Miller comenta también el cuadro de Rodchenko «Dos figuras» (1920) que quería ser un reflejo, a su modo, de la obra «Adán y Eva» de Durero (1514). Pero Rodchenko, con sus imágenes que pretendían ser modelos de un hombre y una mujer anónimos y geométricos, mostraban, de hecho, el Adán y la Eva de una sociedad comunista y atea.

(Imágenes:- 1.- Rodchenko.-«Construcción espacio colgante » nº 11.-Cuadrado dentro de un cuadrado.-1921.-Colección particular.-/ 2.- Rodchenko.-«Pionero trompetista».-EFE.-elmundo.es/ 3.-Rodchenko.-«Construcción lineal» -1921.- Museo contemporáneo de Tesalónica.-Colección Georges Costakis.-elmundo.es)

¿PARA QUÉ SIRVE UNA RESEÑA?

libros.-ttyyv.-por Hein Gorny.-mayo 1929.-SMB Art Library.-Kunstbibliotek«Yo he aprendido más de los ataques que de los elogios. Aun en los más despiadados hay un toque de plausibilidad. Siempre hay algo embarazoso en los elogios incondicionales. Uno sabe, en el fondo de su corazón, que no se lo merece». Eso le decía uno de los grandes reseñistas de los años veinte, Mencken, en una carta dirigida al novelista americano Theodor Dreiser, y eso lo recoge en un interesante libro «El arte de la distorsión» (Alfaguara) el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez.

También de Vásquez merece extraerse esta otra frase cuando alude a las reseñas de novedades: «Todos tenemos en mente una o dos firmas cuyo elogio de un libro es razón suficiente para no comprarlo, cuyo desprecio nos propulsa de inmediato a las librerías». Palabras sorprendentes pero veraces. ¿Para qué sirve – o debería servir – una reseña? Indudablemente para ser verdadera guía de muchos lectores. Un buen crítico, según Steiner, le dice al público: «Esto es de verdad. La razón es ésta. Por favor, léalo». Por supuesto que la otra tarea del crítico es decir: «Esto es una falsedad, una impostura. La razón es ésta. Por favor, sépalo». Tanto del gran guía que fue Borges con sus reseñas en «El Hogar» («Textos cautivos«) (Tusquets) como el también guía excelente que fue Cyril Connolly («Obra selecta») (Lumen) ya hablé en Mi Siglo.

libros.-4

Pero siempre es reconfortante volver de nuevo a Borges. Se ve siempre al guía al otro lado de su reseña. Como por ejemplo lo que nos dice en 1939 sobre «Las palmeras salvajes» de William Faulkner: «En las obras capitales de Faukner – en Luz de agosto, en El sonido y la furia, en Santuario – las novedades técnicas parecen necesarias, inevitables. En The Wild Palms son menos atractivas que incómodas, menos justificables que exasperantes. (…) Es verosímil la afirmación de que William Faulkner es el primer novelista de nuestro tiempo. Para trabar conocimiento con él, la menos apta de sus obras me parece The Wild Palms, pero incluye (como todos los libros de Faulkner) páginas de una intensidad que notoriamente excede las posibilidades de cualquier otro autor».

Hoy apenas tenemos guías como Borges que nos conduzcan con maestría por los libros. En el volumen «Críticas ejemplares» (Bitzoc) que reúne históricos textos de Proust, Steiner, Lytton Strachey, Edmund Wilson, Manganelli, Raymond Chandler, Benet y el propio Borges, Jean-Francois Fogel se pregunta: «¿Durante cuánto tiempo tendremos que esperar la muerte del crítico? La noticia se demora de una manera inesperada».

¿Hará falta también hacerse la pregunta interrogando a quienes hoy no escriben una buena reseña?

(Imagénes:-1. foto por Hein Gorny.-mayo 1929.-smb. museum. Art Library.-Kunstibibliotek./-2.-libros en la calle)

PASOS CINEMATOGRÁFICOS

LISETTE MODEL.-8877bn.-Calle 42.-New York.-1940-41.-artnet

«Como la savia de las primeras heladas, a las cinco, – escribe Dos Pasos en «Manhattan Transfer«- hombres y mujeres empiezan a rezumar lentamente de los altos edificios del centro. Muchedumbres pálidas inundan los metros y los túneles, desaparecen bajo tierra».

LISETTE MODEL-1.-Running Legs.-194041.-Arta History

«En las calles había chinos, italianos, portugueses, japoneses. La gente se apresuraba hacia los espectáculos y los restaurantes – dice Dos Passos en «El Paralelo 42″ -. Desde la puerta de los cafés se oía música, y de los restaurantes brotaba un olor a comida frita con manteca, a cerveza y a barriles de vino».

LISETTE MODEL.-bv43.-Loc.gov.-

«Primero una vuelta, hacia la parte alta, hacia la parte baja, a lo largo de los muelles espiando las caras que van  en taxi, de los conductores – escribe Dos Passos en «El gran Dinero» -, de los viejos que mastican en los restaurantes, de los vagos borrachos que vomitan en las callejuelas, ¿qué es lo que está leyendo el vendedor de diarios?, ¿qué murmura el viejo castañero italiano a la mujer gorda que está detrás de los tarros de pepinos?, ¿adónde va la chica del sombrero rojo que sube corriendo las escaleras del metro?, y el policía que bromea con el otro policía a través de la calle y el chasquido de un beso de dos sombras que están bajo el porche de la casa de piedra parda y los rostros malhumorados en la esquina de la calle que se enturbian bruscamente como para bostezar gritos se oye un golpe silbido pies que corren ¿el acontecimiento?».

LISETTE MODEL-2310.-Relections.-1939-1945.-artnet

El Ojo Cinematográfico (la expresión acuñada por Dos Passos en  «El Gran Dinero«) sigue detrás del Paso Cinematográfico que cruza  velozmente las calles y el Ojo Cinematográfico se refleja al pasar en todos los escaparates, en los cristales, en las brillantes ventanas de la civilización. 

LISETTE MODEL.-5698.-Rflections.-1939.-artnet

El Ojo Cinematográfico contempla al autobús que corre su velocidad sobre el cristal, el cristal atraviesa calles y edificios, edificios escoltan al Paso Cinematográfico que cruza la ciudad celéricamente.

LISETTE MODEL.-caraphillips.files

Y luego está esa mano que asciende a las alturas, uñas esmaltadas rozando los tejados, sonríe desde arriba el maniquí y todos los reflejos de la ciudad los recoge esta cámara de Lisette Model, cuyas fotografías neoyorquinas de los años 40 se exponen estos días en Madrid en la Fundación Mafre.

Imágenes:-fotografías de Lisette Model:-1.-calle 42.New York.-1940-41.-artnet/2.-New York.-1940-41.-Art Historia/3.-New York.-oc.gov/4.-Reflections 1939-1945.-artnet/5.-Reflections.-1939.-artnet/ 6.-New York.-tomado de caraphillips.wordpress.com)

ESQUINAS DE IRVING PENN

IRVIN PENN.-LL.-Truman Capote.-New York 1948.-foto Irving Penn.-Morgan Library Museum.-The New York Times.Esquinas, ojos, planos.

 Aquí, otras voces, otros ámbitos. Truman Capote, el hombre que literariamente retratara a Isak Dinesen, a Coco Chanel, a John Huston y a tantos más, es retratado en 1948, en Nueva York, en la esquina de una esquina de la fama.

IRVING PENN.-GG.-Marcel Duchamp..New York 1948.-foto Irving Penn.-Morgan Library Musem.-The New York Times

Otra esquina más. Marcel Duchamp y su pipa, el ajedrez, la invención, la provocación.

Irving PENN.-CC.-Stravinsky.-New York 1948.-foto Irving Penn.- Conde Nast Publications.-The New York Times

Aún una tercera esquina. El oído de Stravinsky escucha cuanto le dice la música, aquello que aún no le ha dicho la música, aquello que él va a decir a la música en cuanto se ponga a componer.

IRVING PENN ZZ.-Picasso -Cannes 1957.-foto Irving Penn.-Morgan Library Museum.- The New York Times

El ojo de Picasso.

IRVING PENN.-DD.-Francis Bacon.-Londres 1962.-foto Irving Penn.-Conde Nast Publications.-The New York Times

Los ojos de Francis Bacon.

IRVING PENN.-FF.-Jean Cocteau.-París 1948.-foto Irving Penn.-Conde Nast Publications.-The New York Times

Y luego está el plano de Cocteau, el autor del gran monólogo «La voz humana«. Correspondencia de las artes, flexibilidad, facilidad, estética.

(En memoria del gran fotógrafo Irving Penn que acaba de morir)

(Imágenes:-1.-Truman Capote.-Nueva York, 1948.-foto Irving Penn/Morgan Librery & Museum.-The New York Times/2.-Marcel Duchamp.-Nueva York 1948.-foto Irving Penn/Morgan Librery& Museum.-The New York Times/ 3.-Igor Stravinsky.-Nueva York, 1948.-foto Irving Penn/ Conde Nast Publications.-The New York Times/4.-Pablo Picasso.-Cannes,1957.-foto Irving Penn/Morgan Librery & Museum.-The New York Times/5.-Francis Bacon Londres 1962.-foto Irving Penn/Conde Nast Publications.-The New York Times/6.-Jean Cocteau, París 1948.-foto Irving Penn/Conde Nast Publications.-The New York Times)

EL SENA DE WILLY RONIS

París.-ZZ.-Quai Malaquais, 1953.-por Villy Ronis.-Hackel Bury Fine Art«En la superficie del agua, la niebla ascendía como un vapor; el Sena humeaba, en el cielo negro de la lejanía se divisaba un aire blancuzco y opaco; era como si la oscura noche de otoño fuera sustituida por una noche sobrenatural, tan pálida como negra era la otra, pero impenetrable».

Julien Green

(Hoy ha muerto Willy Ronis, uno de los grandes fotógrafos que retrató París. Hoy también en Mi Siglo he hablado de París y de su fotografía. Imágenes de Willy Ronis recogí hace meses. Vayan estas cortas líneas de Julien Green como pequeño homenaje)

(Imagen: Quai Malaquais, 1953.-por Willy Ronis.-Hackel Bury Fine Art)

PARÍS, EL PASO DEL TIEMPO

París.-A.-Le Dome.-Boulevard Montparnasse, junio 1925.-por Eugene Atget

El tiempo pasa dorado en esta tarde de junio de 1925. Pasa ante estas sillas de «Le Dome«, en el boulevard Montparnasse. Pasa el mismo tiempo de siempre, ése que no se deja conocer, embozado el tiempo en neblina, a veces apresurado, a veces muy lento, un tiempo fugaz, un tiempo eterno. París recibe al tiempo en sus calles y el tiempo se lleva consigo calles y rincones que tanto cantaron los poetas.

París.-10.-Parque St Cloud 1921.-por Eugene Atget

A este rincón del Parque de St Cloud en 1921 tan solitarioParís.-11.-Parque St Cloud 1986.-Atget Rephotographic Project

vinieron dos niños sesenta y nueve años después, en 1990. Auellos niños de 1921 crecieron, se marcharon, quizá desaparecieron, y el Parque de St Cloud recibe ahora a estos dos niños nuevos que pronto crecerán y se marcharán, más adelante desaparecerán.

París.-12.-Quai de la Tournelle 1910-1911.-poe Eugene Atget

El tiempo ha puesto este carro en el Quai de la Tournelle, lo apoyó bien en 1911 para que no se lo llevara el tiempo, pero el tiempo de 1992

París 13.-Quai de la Tournelle junio 1992.-Atget Rephotographic Project

 se lo llevó, lo eliminó, está el arco limpio para que pase el tiempo, y el tiempo continúa y cruza París.

París.-4.-El Paneón y la rue Valette.-1925.-por Eugene Atget

 El tiempo va hacia el Panteón de la rue Valette, avanza solitario en 1925,París.-5.-El Panteón y la rue Valette 1992.-Atget Rephotographic Project

y el tiempo lo espera en 1992 sembrado ya de coches.

París.-2.-Jardin du Luxembourg.-1923.-por Eugene Atget

El tiempo. Siempre el tiempo.

París.-3.-Jardín de Luxembourg 1900.-Atget Rephotographic Projet

Tiempo del jardín de Luxemburgo. Tiempo de 1923. Tiempo de 199o.

París.-17.-Le Dome, Boulevard Montparnasse, 1990.-AtgetRephorographic Project

Luego el tiempo se recoge. Vuelve a donde salió. Sesenta y cinco años después. «Le Dome«. Montparnasse. El tiempo en 1990.

Quizás es el tiempo lo que nunca pasa. Lo que pasa sobre el tiempo es París.

(Imágenes: El Proyecto Rephotographic Atget inició en 1987 un curso en el que unos estudiantes volvieron a los sitios parisinos fotografiados por Eugene Atget entre 1900 y 1926.- Parte del resultado fue el siguiente:- fotos: 1.-«Le Dome», boulevard Montparnasse, junio 1925.-por Eugene Atget/2.-Parque Saint-Cloud, 1921.-por Eugene Atget/3.-Parque Saint-Cloud, 1986.-Atget Rephotographic Project/ 4.-Quai de la Tournelle.-1911.-por Eugene Atget/5.-Quai de la Tournelle, 1992.-Atget Rephotographic Project/6.-Pantheón de la rue Valette, 1925.-por Eugene Atget/7.-Pantheón de la rue Valette, 1992.-Atget Rephotographic Project/8.-jardín de Luxemburgo, 1923.-por Eugene Atget/9.-jardín de Luxemburgo, 1990.-Atget Rephotographic Project/ 10.-«Le Dome», boulevard Montparnsse, 1990.-Atget Rephotographic Project)

MALICK SIDIBÉ

Sibidé.-Publico.es

África, la música, la noche…Sibidé.-2 photoespaña

El amor, los pensamientos, ensoñaciones…sidibé.-55.-AFP

Una mirada, una nueva mirada…africa.-2.-por Christa Dichgans.-2002.-artnet

Una tierra…

A veces no hay que decir nada más.

(En recuerdo de Malick Sidibé, al que han galardonado con el Premio PHoto España 2009)

(Imágenes: 1. y 2:- fotografías de Sidibé/ 3.-Malick Sidibé en una imagen/.-4.-África.-por Christa Dichgans.-2002.-artnet)

OJOS INMÓVILES

ojos-foto-por-stve-mccurry-pakistan-peshawar-1984-magunm-photos

Estos son los ojos vivos, o el ojo vivo, en expresión de Starobinski. («El ojo vivo«) (Cuatro) : «El acto de la mirada no se agota en el momento: lleva consigo un impulso perseverante, una reanudación obstinada, como si estuviera animado por la esperanza de acrecentar su descubrimiento o reconquistar lo que se le está escapando .Lo que me interesa, es el destino de la energía impaciente que llena la mirada y que desea otra cosa que lo que se le da. (…) La mirada constituye el lazo vivo entre la persona y el mundo, entre el yo y los otros: en el escritor, cada vistazo replantea el estatuto de la relidad (y del realismo literario), así como el de la comunicación (y de la comunidad humana)».  Estos ojos me miran y yo miro a estos ojos que me ven. Me ven mientras me alejo o me acerco. Aunque adquiera distancia estos ojos me siguen y el fotógrafo Steve McCurry también seguirá años después a estos ojos de Alam Bibi retratados en un campo de refugiados de Pakistán y que fueron portada de la revista National Geographic. Los ojos son la luz del rostro y el rostro dicen que es el espejo del alma. Leonardo llega a decir que el ojo, que es la ventana del alma, es el órgano principal por el que el entendimiento puede tener la más completa y magnífica visión de las infinitas obras de la naturaleza

¿Qué obras de la naturaleza están viendo estos ojos?

El ojo y la palabra«, págs 151-152)

(Imagen: Alam Bibi.-por Steve McCurry.-Pakistán, 1984.-Magunm Photos)