VIAJE AL PUEBLO DEL ORO

 

“Enseguida vi la montaña deforme, partida por la mitad, y a sus pies, carretas y más carretas, hombres y más hombres con picos y escoplos, con martillos y palanquetas…  hombres encaramados aquí y allá a punto de matarse en equilibrios imposibles, atados por la cintura, por un brazo, por una pierna, por un simple pie, a alguna arista salvadora, pica que pica, arranca que arranca. El sol estallaba  contra la montaña entelarañada por caminos de brillantez que cegaban. Vetas y más vetas. Del oro, en aquel pueblo, no hacían gran cosa; se lo metían, por así decirlo, en la boca. Antes lo amontonaban un poco por todas partes y cuando les apetecía o cuando consideraban que ya habían arrancado bastante, lo pulían para que cegara. Era su manía; frota que frota, abrillanta que abrillanta: cómo brilla, cómo brilla. Como he dicho se lo ponían en la boca;  todos  llevaban dientes de oro, cuellos de oro en dientes y muelas. Y los sepultureros no paraban de arrancar puentes de oro, cuellos de oro a dientes y muelas antes de cubrir con láminas de oro la tierra madre de las tumbas donde enterraban a los muertos de aquel pueblo tan requeteamarillento y tan brillante.”

Mercè Rodoreda—“Viajes y flores’ (1980)

 

 

(Imágenes—1- Emil Nolde/ 2- Fan Kuan – Museo nacional de Taipé)

LOS NOMBRES DE LAS FLORES

 

“Los nombres dados a las plantas en esos viejos y mejores tiempos —escribe la naturalista  Susan Fenimore Cooper en su “Diario rural” —mostraban un toque cómico o pintoresco, como la jabonera, la flor de cuclillo, la centaura azul, la boca de dragón, el matalobos.  Algunas recibían nombres que dejaban claro que en los campos se vivían historias de amor, como el perifollo oloroso, el clavel del poeta, el pensamiento salvaje, la yerba de París. Incluso los derivados de nombres normales de personas, igual que los que tan a menudo se dan ahora, estaban mucho más logrados entonces; es el caso, por ejemplo, del geranio robertiano, el buen Enrique, la damasquina, los musgos batramia, o la Angélica.

 

 

Otros, por su parte, eran nombres imaginativos o rocambolescos: la bella de día, el solano, el iris, los frailes, el aro, la verbena, la clavelina de mar, la verónica macho, la hierba de los pordioseros, la campanilla de invierno, el narciso trombón, el mundillo, la fuirasia, la bolsa del pastor, la clavelina, la caléndula silvestre, el berro de prados; el alhelí, al que le encanta la sombra de pendones y estandartes caballerescos, y  se mantiene fielmente adherido a las ruinas; el gamón, el amaranto, la planta de la moneda, las lágrimas de Cupido, la flor de lis, flor del lirio, flor de luz que grandes pintores han colocado en las manos de personajes santos.”

 


 

(Imágenes-1- Odilón Redon- busto de un hombre dormido entre las flores/ 2-violetas- la coctelera/ 3-Lowell Nesbitt)

MUNDO MICROSCÓPICO

 

 

“Allí donde el estanque

se mantiene cubierto de verde,

allí invisibles

en el verdín flotante,

deambulan millones.

También en todo líquido,

ya sea de gusto ácido,

fuerte o suave,

abundan las formas diversas.

Tampoco la lúcida corriente

ni el aire puro,

aunque parezcan

un vacío transparente,

vacíos de ellos.

 

 

Hay incluso animales

en los animales,

en infinita sucesión descendente;

y todos tan delicadamente ordenados

que si se pierde

la más pequeña de las especies

todo se perturba.

Cosas más extrañas que esto

el cristal indagador confirma,

y brinda al curioso escenas asombrosas

de vida diminuta; que oculta

bondadosa SABIDURÍA

a los ojos y los oídos del hombre,

porque si de pronto

los mundos encerrados en mundos

fueran empujados a la luz,

se hiciesen visibles a la vista aguda

y audibles al siempre atento oído,

el manjar selecto,

las más frescas viandas

y los más claros vinos,

rechazaría como detestables,

y en lo más profundo de la noche,

cuando el silencio duerme,

por todas partes le aturdiría el ruido”.

James Thomson ‘The Seassons” , 1730

 

 

( Imágenes-1-Anna Atkins/ 2- Otto Piene – 1978/ 3- Constantin Korovin – 1912)

¿POR QUÉ SE ME DIO LA VIDA?

 

 

“ ¿Por qué se me dio la vida?

¿Para adelantar como un rayo

a todos en el carro del triunfo

inalcanzable y veloz como el destino,

sin razón ni voluntad,

y tener ansias de más?

 

 

¿Por qué se me dio la vida?

¿Para asir con las manos enjoyadas

el cuenco reluciente,

evocado en conjuros,

y tener sed de más?

 

 

¿Por qué  se me dio la vida?

¿Para ir de mano en mano

como un libro mágico

ardiendo por todas las almas,

flotando como un fuego en la ceniza,

y tener sed de más?”

Edith Södergran – “La lira de septiembre” (1918) – (traducción de Neila García)

 

 

(Imágenes- 1- jardines/2- Claude Monet – 1915/ 3- the christian sciencie monitor / 4- Claude Monet – 1897)

LOS SENTIDOS Y LA POESÍA

 

 

“La vista da la señal de alerta. A través del ojo no sólo llega el yo a la belleza , sino que se produce el salto a la visión – así quiere recordarlo Clara Janés en “Cuerpo secreto” -. El ojo, dice Leonardo en el Tratado de pintura, es “ el señor de la astrología; él crea la cosmología; él todas las humanas artes guía y endereza, y empuja al hombre hacia las distintas partes del mundo; él es príncipe de las matemáticas y sus ciencias acertadísimas; ha medido las distancias y magnitudes de las posiciones; ha predicho cosas futuras por el curso de las estrellas; ha engendrado la arquitecta, la perspectiva y la divina pintura”.

 

 

Por el oído llega la exaltación y la mansedumbre, el canto de la nana, la marcha que impulsa al guerrero, la canción que estimula al trabajo, que ayuda a levantar una piedra, que marca el ritmo de la colección. Por el oído, la petición de auxilio, la exclamación de gozo, el hechizo melódico de las sirenas, las fórmulas incomprensibles que repite el mago, el exorcismo que obliga al diablo, con una orden, a abandonar el cuerpo poseído; por el oído el estruendo de la tormenta, el estallido de una mina, la oración, la letanía, la hipnosis, el descubrimiento de la noche con sus mil puntos sonoros, los grillos, el gruñido de los jabalíes, el deslizarse de los animales sigilosos que a esta hora  se lanzan a la caza. Por el oído, salir de sí siguiendo el hechizo de la música, en pos del infinito, por el hilo de plata de la voz o la lira de Orfeo

 

 

 

Un saber análogo se filtra por el olfato. Llegar a un vergel cuando están los naranjos en flor o pasear al anochecer cuando lo están las acacias, sentarse junto a unos bancales de alhelíes, de jacintos o de narcisos, pisar un suelo alfombrado de espliego y romero, recibir una lluvia de jazmines o de pétalos de rosa y así sumirse en la envoltura de un recuerdo, una nostalgia que en el interior abre una ventana de ensueño y lanza a una aspiración. Quemar maderas y resinas aromáticas, incienso, sándalo, mirra o aloe, y levantar una columna de humo, y por el humo, de perfume, que se eleva como oración, que envuelve y purifica…

 

 

 

”Manzanas llenas, plátanos y peras,/grosellas… Eso todo dice vida/ y muerte a nuestra boca…” – canta Rilke  en los Sonetos a Orfeo -. “Ese dulzor, que al principio se espesa, / suave, para erigiéndose en el gusto,/ quedar despierto, claro y transparente,/ simbólico, solar, terrestre y nuestro”. El sabor de la miel, la amargura de la hiel, la esponja empapada en vinagre, el pan como pureza inicial, la leche materna, el vino de la ebriedad mismo, el filtro amoroso, el bebedizo, el veneno… y la sal.

 

 

Otra es la enseñanza del tacto: cruza la salamandra el fuego y no se quema. Tampoco se quema el libre de culpa sometido a la prueba del fuego candente, lo que probaba su inocencia. El tacto comunica la abrigada proximidad de algunos animales, la amorosa calidez de la lana, el fresco juego del agua, el pasmo de la nieve, la bala de granizo, la aridez de la lija, la rugosidad de la grava,  el ahogo del pez, el ardor del fuego, la desgarradura de la zarpa, el clavo de la flecha, la grieta de la herida por la espada, la hendedura del látigo o el tajo definitivo de la guillotina”.

 

 

(Imágenes – 1- Olle Hjortzberg/ 2- Georgia O Keeffe/ 3- Anna Atkins/ 4- Emil Nolde – 1935/ 5- Chen Jian Uo – 2008/ 6-  The Christian Sciencie monitor)

FLOR DE AGUA

 

 

“Se abre a ras del agua más limpia del mundo: la de los lagos, que está hecha de esponja de nieve. Es pequeña, blanca-marfil, melisa, toronjil. Es una flor que bebe. Los pétalos se acucharan, recogen el agua, cuando están bien llenos se junta deprisa en capullo para que el agua no se derrame y se la beben. Después se abren perezosos y descansan.  Cuando están descansados, vuelven a beber. Cada noche hacen lo mismo. Cuando acaba la floración la planta encoge los tallos y deja a sus criadas, las flores, solas con el agua. Todo el provecho de tanto y tanto beber era para la planta. Para las flores nada. Sólo el gran trabajo, un poco de frescor dentro y un cementerio azul”.

Mercé Rodoreda – “Viajes y flores” (1980)

(Imagen- Jasmina Danowski -2008- sapiernam modern -New York – artnet)

FLOR DE VIDA

 

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Matusalén la descubrió, la metió en una maceta, metió la maceta en una bolsa de color de nata, cosida al vestido, y se pasaba los ratos perdidos mirándola a la sombra del cedro y del ciprés, delante de un campo de lirios en delirio. Comía cocas de uva. ¿Y el gozo qué es? Pero un día espeso de nubes y encortinado de lluvia resbaló en el charco de barro, se le rompió la maceta y Matusalén se murió a los tres míl años y pico, de ver pasar el mundo y las golondrinas. La flor fue a buscar vida y a darla más lejos. Una generación pasa, una generación viene: la una de cara a la locura, la otra de cara al juicio. Los hombres iban con una maceta con la flor. Se encontraban en la Plaza de Todos y se preguntaban los unos a los otros : “¿ Y la tuya?”. ” Ha florecido siete veces”. “¿ Y la de tu padre ?”. “¿ Y la de tu hermano?”. La flor vivía resguardada, nutrida de hermosas palabras y de pura sabiduría. Cada día había más flores. Más hombres con mucha vida. No estaban nunca enfermos. Los años les caían encima, los años iban bajando y elllos los aguantaban con los hombros, con las manos si era nenester. Hasta que una mañana de sol rabioso, cuando las serpientes andan erguidas, se reunieron en un establo los médicos, los farmacéuticos, los notarios, las mujeres casadas, los hijos  deseosos de heredar… Quemaron las flores en medio de la plaza, rompieron las macetas y todo acabó haciendo cola en el cementerio porque no se daba abasto a cubrir de tierra a viejos con cara de lechuza y con los huesos carcomidos”.

Mercé Rodoreda – “Viajes y flores” (1980)

 

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(Imágenes- 1-James Hilliard/ 2.-Robert Mapplethorpe- 1983)

LAS FLORES Y EL LIBRO DEL TÉ

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“Decidme, gentiles flores, lágrimas de las estrellas, que estáis en el jardín, inclinando la cabeza hacia las abejas que cantan sobre el rocío y los rayos del sol, ¿sois conscientes del terrible destino que os espera? Soñad, balanceaos y retozad mientras podáis en la suave brisa de verano. Mañana una mano despiadada se cerrará alrededor de vuestras gargantas. Os arrancarán de cuajo, os despedezarán miembro a miembro, y os llevarán lejos de vuestro tranquilo hogar. Y puede que la desgraciada sea sumamente bella. Puede que diga lo hermosas que sois mientras sus dedos todavía están húmedos de vuestra sangre. Decidme, ¿será eso bondad? Vuestro destino será tal vez estar aprisionadas en el cabello de una que sabéis que no tiene corazón, o clavadas en el ojal de uno que no se atrevería a miraros a la cara si fuerais un hombre. Incluso puede que vuestra suerte sea estar confinadas en algún estrecho jarrón con sólo agua estancada para apagar la sed enloquecedora que advierte que la vida se va consumiendo”.

Okakura Kakuzo-El libro del té”

(Imagen.-Kawase Hasui)

JARDINES EN GIVERNY

 

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“Los rábanos silvestres acaban de exhalar sus íntimos aromas; las peonías se han marchitado; muertos están los jacintos. Es primavera. Los lirios levantan sus pétalos curvados, extraños, adornados de blanco, de malva, de lila, de amarillo y de azul, estriados con manchas pardas y puntuaciones purpúreas, que evocan, en su revés complicado, analogías misteriosas, sueños tentadores y perversos, semejantes a los que flotan alrededor de las turbadoras orquídeas…

Así va recorriendo el crítico de arte francés Octave Mirbeau el campo y el mapa de las flores del pintor en  “Claude Monet y Giverny (Centellas). La primavera da paso al verano, continúa, y entonces “las multicolores capuchinas se desploman, a cada lado de la calle

Monet- onu- staedelmuseum de

 

de arena, en cascadas deslumbradoras. En los grandes arriates que cubren a los lirios ajados se agita la sorprendente maravilla de las adormideras; una extraordinaria maraña de tonos, una orgía de matices claros, una mezcla resplandeciente y musical de blanco, de rosa, de amarillo, de malva; un increíble amasijo de carnes rubias sobre las que estallan los anaranjados, suenan las fanfarrias de los colores ardientes, sangran y se encienden los rojos, se alegran los violetas, se iluminan con fuego los púrpuras negros.

De esta forma he seguido los pasos de Mirbeau ante las flores de Monet en el documental “Pintando el jardín moderno” que se ha proyectado estos días en muchos cines de España. Así ha ido entrando también el otoño en el jardín: “las capuchinas han invadido la calle, y sus flores multiplicadas hasta el infinito, más brillantes, han devorado el follaje que amarillea.

 

Monet- tre- telegraph co uk

 

Al hechizo de las adormideras le sucede el hechizo de las fastuosas dalias; gorgueras encañonadas, preciosamente ribeteadas de oro fino, de púrpura sangrante, de lila enternecido; borlas imbricadas de todos los colores vivos y de todos sus matices discretos; estrellas que tiemblan y titilan en lo alto de los tallos débiles, ramificadas, encantadoras con su gracia ligera y atrevida; o bien, festones de sedas antiguas, de tonos acentuados, con bordados marchitos deliciosamente, o bien monstruosos penachos cuyos pétalos se deshilachan, se desparraman, se tuercen en crines escarlata”.

 

Monet- yuun- jennifertynking com

 

“Es aquí – concluye Mirbeau -, en esta perpetua fiesta de los ojos, donde vive Claude Monet. Y este es realmente el medio que uno imagina para este prodigioso pintor de la vida espléndida del color”.

 

Monet- yvbr- spanisharts com

 

(Imágenes.- Monet : cuadros sobre el tema de Giverny)

DIBUJANDO UNOS LIRIOS

 

flores.-ttggb.-lirios.-Sir Jacob Epstein.-1880-1978

 

“Estoy dibujando unos lirios que crecen pegados al muro sur de cierta casa. Tienen un metro de alto más o menos, pero como están empezando a florecer, se curvan por el peso de las flores” – así lo va apuntando John Berger en “El cuaderno de Bento“- “Sus colores son un oscuro carmesí con tintes marrones, amarillos, blancos y cobre: los colores de los instrumentos de una banda de música tocados con cierta desgana. Los tallos, los cálices y los sépalos son de un verde desvaído, como de óxido de cromo”.

 

estaciones.-854,.primavera.-los lirios.-Van Gogh

 

“A mi lado, en la hierba, donde estoy sentado, tengo unas cuantas hojas de papel de arroz chino, que es ligeramente coloreado. Lo escogí precisamente por sus tonos cereal.

 

flores.-69ji.-lirios.-Susie Ranager

 

Parece que las flores dibujadas van a tener la mitad de su tamaño natural. Cuando uno se pone a dibujar, pierde el sentido del tiempo.

 

flores.-88mm.-Marc Chagall.--lirios de los valles..-1916.- Rusia- Galería Estatal Treyakov.-Moscú

 

Quienes dibujamos no sólo dibujamos a fin de hacer algo visible para los demás, sino también para acompañar a algo invisible hacia su destino insondable”.

 

flores.-67v.-lirios blancos.-Edouard Manet.-1882

 

(Imágenes.- 1.-Jacob Epstein/ 2.-Van Gogh/ 3.-Susie Ranger / 4.- Marc Chagall/ 5.-Edouard Manet)

 

 

A LA VIOLETA DIJE CON ENOJO

hpjas- mmju- flores- Yasuhiro Takagahara

 

“A la violeta dije con enojo:

“Ladrona, ¿a quién robaste tu perfume

sino al aliento de mi amor? El rojo

que arrogante en tus pétalos presume

lo extrajiste a sus venas en tu arrojo”.

Censuré al lirio por copiar tu mano

y al sándalo que plagia tus cabellos;

Vi rosas, blancas de rencor humano,

otras, rojas de rabia, en sus destellos;

ni roja otra ni blanca, a ambos su tono

logró robar y tu hálito absorberte;

sus culpas pagará: en su altivo trono

un cancro vengador le dará muerte.

Y no advertí en ninguna de las flores

que no hurtaran tu aroma y tus fulgores”.

William Shakespeare.- Soneto XClX  (traducción de Arthur Kirsh)

 

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(Imágenes.-1.-Yasuhiro Takagahara/ 2.- Louise Bourgeois)

LA FLOR QUE SE ABRE

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“Se diría que toda flor que se abre me está abriendo los ojos. Descuidadamente. Sin que haya ningún acto de voluntad ni de un lado ni de otro.

Ella abre, al abrirse, otra cosa, mucho más que a sí misma. Presentir esto nos sorprende y nos produce alegría.

Igual que algunos instantes, ahora, ocurre que temblamos, como quien tiene miedo y cree o pretende creer, no saber por qué”.

Philippe Jaccotett– (traducción de Rafael- José Díaz)

 

 

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(Imágenes.- 1 y 2.- Georgia O´Keeffe)

GRACIAS POR LAS FLORES

flores.-rfbbn.-Georgia O `Keeffe.-1929

 

“Querida Amiga:

Que sin sospecharlo me haya usted mandado la flor preferida de la vida casi parece sobrenatural, y no podría confiarle a nadie el dulce júbilo que sentí al encontrármela. Todavía tengo por muy preciado el tirón con que la saqué de la tierra cuando era una Criatura maravillada, un botín preternatural, y la madurez sólo realza el misterio, nunca lo mengua. Duplicar la Visión es casi más prodigioso, porque la singular capacidad de Dios es demasiado sorprendente para sorprender.

No sé cómo darle las gracias. No se las damos al Arco Iris, aunque su Trofeo es una trampa.

Dar deleite es aureolado – quizás la dura labor de los Ángeles, cuyas diversiones están encubiertas.

Confío en que usted esté bien, y la extravagante Niña de los Ojos Profundos, cada día más insondable.

Con dicha,

E. Dickinson (septiembre, 1882)

(Carta de Emily Dickinson a Mabel Loomis Todd agradeciéndole el envío del dibujo de una flor blanca) (“Cuando la correspondencia era un arte”) (Elba

 

flores.-6ggb.-John Grant

 

(Imágenes.-1.-Georgia O´Keeffe.-1929/ 2- John Grant.-John Grant Studios)

EL OFICIO DE POETA

escribir.- 4ftty.- Marat Shanin.- 1963

“El oficio de poeta – recordaba Samuel Johnson _ es contemplar, no lo individual, sino lo genérico; notar las características generales y los grandes fenómenos; el poeta no cuenta las rayas del tulipán ni describe las diferentes sombras en el verdor de la selva. Debe mostrar en sus pinturas de la naturaleza aquellos trazos prominentes y llamativos que evocarán el original en todas las mentes; y debe olvidarse de distinciones minuciosas, que uno puede captar y otro no notar, y preocuparse de aquellas características que son igualmente obvias al atento y al distraído.

flores-vvft-Madeleine Lemaire- mil ochoccientos noventa y seis

Mas el conocimiento de la naturaleza es sólo la mitad de la tarea del poeta; tiene también que familiarizarse con todos los aspectos de la vida. Su carácter requiere que evalúe la felicidad y la desgracia de cada cual, que observe la fuerza de todas las pasiones en todas sus combinaciones y que, desde la vivacidad de la infancia hasta el abatimiento de la decrepitud, estudie los cambios del humano pensamiento según los efectúan las diferentes enseñanzas y las casuales influencias de clima y costumbres.

flores.-tuujj.-Grégory Perrin.-issalou 38

Debe despojarse de los prejuicios de su siglo y país, debe entender el bien y el mal en su forma abstracta y absoluta, debe ignorar las leyes e ideologías del momento y elevarse a verdades generales y trascendentes, que serán siempre las mismas; se contentará, por tanto, con el lento progreso de su fama, desdeñará el aplauso de sus contemporáneos y confiará sus pretensiones a la justicia de la posteridad. Debe escribir como intérprete de la naturaleza y legislador de la humanidad, y pensar que preside las ideas y las costumbres de las generaciones futuras, como ser que está por encima del tiempo y del espacio.

flores--rtuu- Ikeda Zuigetsu

Sus trabajos no terminan ahí; debe conocer muchas lenguas y ciencias y, para que su estilo sea digno de sus pensamientos, debe, por la práctica constante, familiarizarse con toda delicadeza de palabra y con toda exquisitez de armonía.”

flores.-rrvvft.-rosas.- Fantin Latour.-1883.-Museo del Hermitage.-San Petersburgo.- Rusia

(Imágenes-1.-Marat Shanin– 1963/ 2.-Madeleine Lemaire– 1896/ 3.-Grégory Perrin- Issalou/ 4.-Ikeda Zuigetsu/ 5.-Henri Fantin Latour– 1883- museo de L´Hermitage.-San Petersburgo)