«PLATERO» CUMPLE CIEN AÑOS

 

animales-ffcss-burro- Francois- Xavier Lalanne- mil novecientos ochenta y seis

 

«Así, mis ilusiones de niño – recordaba Juan Ramón en 1936 en la Residencia de Estudiantes  -fueron el preludio inconsciente, como en la poesía, de mis ideas de hombre mayor; el ansia de mi niñez, secreto y semilla de la voluntad de mi madurez; la primavera le brotó la razón al seguro otoño, el niño tenía fresca razón». Ahora se cumplen cien años del nacimiento de «Platero», escrito en Moguer, al que el poeta vuelve en 1905,  seis años que pasa en el pueblo que, según Graciela Paláu Neves, «debieron resultarle aburridos o, al menos, monótonos, años que fueron tranquilos, iguales; por falta de variación en los acontecimientos pudieran haber sido un año de su vida».

Yo le tengo un especial cariño a «Platero» porque mi segundo artículo en la prensa, en 1954, con dieciocho años de edad, se lo dediqué a él, tras haber pasado por la blancura de Moguer y por sus silenciosas calles. «Aquí, en esta casa grande, hoy cuartel de la Guardia Civil – se lee en el libro -, nací yo, Platero. ¡Cómo me gustaba de niño y qué rico me parecía este pobre balcón mudejar a lo maestro Garfia, con sus estrellas de cristales de colores! Mira por la cancela, Platero; todavía las lilas, blancas y lilas, y las campanillas azules engalanan, colgando la verja de madera, negra por el tiempo, del fondo del patio, delicia de mi edad primera…»

 

Platero-9nnhh-ejemplar dedicado a Zenobia Camprubí- wikipedia

 

El hombre conversa con Platero, y su lenguaje – ha recordado Gilbert Azam –crea en la mente de Juan Ramón, «una especie de largo poema meditabundo (…) En el libro descubrimos el decorado de su Moguer natal, la tierra de marineros y campesinos, con su panorama de viñedos sobre un fondo marino, y las pintorescas costumbres de los gitanos. Descubrimos la auténtica realidad de un pueblecito rodeado por el mar e iluminado por un cielo azul, totalmente despejado».

A los cien años, el poeta y el lector se vuelven al texto:

«…Platero, dime: ¿te acuerdas aún de mí?

Y, cual contestando a mi pregunta, una leve mariposa blanca, que antes no había visto, revolaba insistentemente, igual que un alma, de lirio en lirio…»

 

Platero-ybbb-Xavier Lalanne- londoncalling com

 

(Imágenes -1.-Xavier Lalanne– 1986/ 2.-ejemplar dedicado a Zenobia Camprubí en diciembre de 1914- wikipedia/ 3- Xavier Lalanne-londoncalling.com)

 

EL LOBO

 

animales.-5tn.-lobo.-Sarah Esteje.-abadidabou sarah esteje

 

«Querido hijo, sólo para contarte que anoche volvió el lobo. Hay quien dice que treinta y quien veintinueve los años que no asomaba por aquí, o sea llevando yo ya de maestra sobre unos cinco o seis, que apenas lo recuerdo, porque son los hombres los que hacen efemérides o «memorabilia» de estas cosas. (…) No tengo que decirte que el lobo ya no es fuente de aprensión ninguna por aquí (qué digo, si tan siquiera habías nacido) y, en cambio, una gran temática de curiosidad, de diversión, de episodios antiguos cien veces reajustados, mejorados y redondeados. Esto los viejos, que se dan muchas ínfulas y credenciales de testigo de vista de que el lobo existe o ha existido alguna vez; y a tanto llegan que algunos, como Fariña, hace como que se muere de risa de todos los que juran y perjuran haberlo visto anoche.(…) Los viejos se resisten, como ya puedes entender, a que nadie amenace robarles el honroso y acrisolado prestigio de haber sido los últimos que han visto al lobo alguna vez. (…) Sólo Dios sabe en este mundo lo que es capaz de andar un lobo en treinta horas, como no sea que se tope con alguna querencia o merodeo. Tu padre me cuenta que se ha sabido, con comprobación, de alguna loba parida que se alejaba hasta veinte kilómetros, cinco leguas dice él, de la carnada, en busca de una presa, y a la noche volvía puntualmente a amamantar a los lobeznos ; lobas y todo, madres son.»

Así va contando Sánchez Ferlosio, en su excelente prosa tan cuidada, el relato «Carta de provincias« (ABC 2004) – recogido en «El geco» (Destino) – rondando literariamente las vicisitudes del lobo. En estos días surge de nuevo la alarma contra los ataques del lobo y la literatura nos vuelve a traer a este animal que fue tema en varias ocasiones del autor de «Alfanhuí«, siempre tratado en su escritura con enorme eficacia y gran belleza.

 

lobos-eeff-en el Barraco, Avila, con los mastines y las vallas para protegerse de los lobos- foto Carlos Rosillo- elpais es

 

«El lobo, viejo, desdentado, cano, despeluchado, desmedrado, enfermo, cansado un día de vivir y hambrear- cuenta en «El reincidente» («El País», 1987) -, sintió llegada para él la hora de reclinar finalmente la cabeza en el regazo del Creador. Noche y día caminó por cada vez más extraviados andurriales, cada vez más arriscadas serranías, más empinadas y vertiginosas cuestas, hasta donde el pavoroso rugir del huracán en las talladas cresterías de hielo se trocaba de pronto, como voz sofocada entre algodones, al entrar en la espesa cúpula de niebla, en el blanco silencio de la Cumbre Eterna.»

 

lobos-uunnh-lobos en España- todoavatar com

 

Muchos años antes, en «Papeles de Son Armadans», en 1956 – y también recogido en «El geco» -, Ferlosio había trazado ya las suertes últimas del lobo en la boca de un personaje del relato titulado «Dientes, pólvora, febrero» : «…, y luego un concejal, ya bebido, empezó en voz alta que en ningún otro pueblo sabían hacer lobadas más que ellos; ningún otro pueblo de los alrededores sabía combatir al lobo como hay que combatirlo; y que al lobo hay que combatirlo en su terreno, combatirlo con sus mismas astucias y artimañas; que el lobo había que combatirlo y no había que dejarle ni un día de descanso, porque si no el ganado jamás podría prosperar; que por los otros pueblos salían en busca del lobo como si fueran a robar una gallina, y así de buena gana, así en su vida matarían a un lobo; porque el silencio era lo primero que hacía falta para enganchar al lobo, y lo segundo no darle en el olfato, y lo tercero la constancia, como en todas las cosas de la vida, además, que sin constancia no se iba a ningún sitio ni nada se conseguía, más que enredar y hacer el tonto; y el lobo es un ganado muy astuto, decía, y camina diez leguas en una sola noche y es necesario exterminarlo, porque es un bicho que mata por matar, porque asesina cien ovejas y luego se come una sola, y eso sólo lo hace por malicia, por hacer daño y se acabó; igual que una persona avariciosa.»

Excelentes narraciones en torno a un debatido animal.

 

lobos-nnngu-castle-clash wikia com

 

(Imágenes.-1- Sarah Esteje/ 2.-el Barranco- Ávila- los mastines y las vallas para defenderse del lobo- foto Carlos Rosillo- elpais/ 3.-lobos en España- todoavatar.com/ 4.-castle-clash-wikia.com)

OTOÑO 2014 (2) : VIEJOS CABALLOS DEL TIOVIVO

infancia.-66h.-juegos.-caballos.-Izis Bidermanas

 

«A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.

No, no me entusiasman esas ferias elegantes, con sus cinematógrafos y sus barracas espléndidas y lujosas. No me encantan esos orquestiones grandes, como retablos de iglesia, pintados, dorados, charolados. Son exageradamente científicos. Mirad esas columnas salomónicas que se retuercen como lombrices, mirad esas figuras de señoritas de casaca y calzón corto que llevan el compás dando con un martillito en una campana, mientras mueven la cabeza con coquetería; mirad esas bailarinas que dan vueltas graciosas sobre un pie, con una guirnalda entre las manos. Oíd la música, chillona, estrepitosa, complicada de platillos, flautas, bombos, que sale del interior del aparato. Yo no quiero quitarles su mérito, pero…

A mí dadme los viejos, los viejos caballlos del tiovivo.

 

ciudades. 3dfvb.- París.- infancia.- 1955.- Robert Doisneau

 

No son mis predilectos esos tiovivos modernistas, movidos a vapor, atestados de espejos, de luces, de arcos voltaicos, que giran arrastrando coches llenos de adornos, elefantes de trompa erguida y cerdos blancos y desvergonzados que suben y bajan con un movimiento cínico y burlesco. No les niego el mérito a esas montañas rusas cuyo vagón pasa vertiginosamente, con un estrépito de hierro y una algarabía de chillidos de  mujer, pero…

A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.

 

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Dadme el tiovivo clásico, el tiovivo con que se sueña en la infancia; aquel que veíamos entre la barraca de la mujer-cañón y la de las figuras de cera. Diréis que es feo, que sus caballos azules, encarnados, amarillos, no tienen color de caballo; ¿pero eso qué importa, si la imaginación infantil lo suple todo?  Contemplad la actitud de estos buenos, de estos nobles caballos de cartón. Son tripudos, es verdad, pero fieros y gallardos como pocos. Llevan la cabeza levantada, sin falso orgullo; miran con sus ojos vivos y permanecen aguardando a que se les monte en una postura elegantemente incómoda. Diréis que no suben y bajan, que no tienen grandes habilidades, pero…

A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.

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¡Oh nobles caballos! ¡Amables y honrados caballos! Os quieren los chicos, las niñeras, los soldados. ¿Quién puede aborreceros, si bajo el manto de vuestra fiereza se esconde vuestro buen corazón? Allí donde vais reina la alegría. Cuando aparecéis por los pueblos formados en círculo, colgando por una barra del chirriante aparato, todo el mundo sonríe, todo el mundo se regocija. Y, sin embargo, vuestro sino es cruel; cruel, porque lo mismo que los hombres, corréis, corréis desesperadamente y sin descanso, y lo mismo que los hombres corréis sin objeto y sin fin…

Y a mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.»

Pío Baroja.-«Elogio de los viejos caballos del tiovivo»

 

tiovivo-tffr-1de3 es

 

(Imágenes.-1.-Izis Bidermanas/ 2.-Robert Doisneau/3-world.tixalia.com/4.-ideesgo.com/ 5.-1 de 3 com)

 

EL ROSTRO DE LAS LETRAS

 

 

 

A veces los rostros de las letras hacen pasar unidos a Unamuno del brazo de Baroja, de la Pardo Bazán, de Galdós, de Rosalía o de Pla, de Juan Ramón, Machado, Azorín, Valle- Inclán, Gómez de la Serna, Ramón y Cajal, los Quintero o Benavente. A veces los rostros de las letras dejan pasar imágenes encadenadas en el tiempo y  no hay mas que contemplarlas. No hay que añadir nada más.

(Con motivo de la exposición que tiene lugar en Madrid desde el 24 de septiembre al 11 de enero de 2015 en la Dirección General de Bellas Artes: «El rostro de las letras. Escritores y fotógrafos en España desde el Romanticismo hasta la Generación de 1914«)

 

VERANO 2014 (4) : AZORÍN

paisajes.-52qn.-ventanas.-Andrew Wyeth.-1947

 

«El mundo diverso y pintoresco de las ventanas; las ventanas humildes – escribe Azorín -; las ventanas a que se asoma una faz dolorosa; las ventanas que ven las angustias que hay dentro de un cuarto reducido, sin más que una cama y una silla. Desde la altiplanicie central de España, a seiscientos metros de altura, ver una ventana redonda. El círculo de esta ventana que lo llena todo; como un mar inmenso, este círculo que contemplamos; poco a poco, la altísima planicie en que nos hallamos se va acercando al mar; se pone, al fin, junto al mar. Desde la

 

interiores-nntu-mar- Edward Hopper- mil novecientos cincuenta y uno

 

 

inmensa altura, mirar  perpendicularmente, allá abajo, como si tendidos en la tierra asomáramos la cabeza; como tendidos en un tejado asomamos la cabeza; ver allá en lo hondo el plano de la cubierta de un barco. La extensión azul del mar. La breve extensión del barco. Iguales que insectos minúsculos los hombres que van y vienen por el buque. La visualidad que cambia de pronto; el anchísimo círculo, que veíamos antes, ha ido poco a poco reduciéndose; se estrecha y aparece minúsculo en una pared lisa; una pared que es de madera; la mitad, pintada de gris; por debajo, una banda verde (…)

 

mar.-rrttbhh.-Odilon Redon.-el  barco misterioso.-1892.- colección privada

 

Lo gris de la banda del barco y lo verde de la línea de flotación. El mar inmenso. El agujerito del camarote; ventanita marina (…) El mar verde, en esta  proximidad de la portilla; casi inmóvil; con un movimiento de ligerísima ondulación;  la goleta que se balancea a lo largo de tres o cuatro minutos (…) Lo verde del mar, que es azul mas lejos, azul con largas calles o anchos caminos blancos; calles y caminos que se van trasladando lentamente de un punto a otro. Y mas allá de lo azul, la linea indefinida del horizonte.»

Azorín.» Pueblo»

 

mar-nnvvt-playa-James Abbott McNeill Whistler- mil ochocientos sesenta y cinco

 

(Imágenes.-1.-Andrew  Wyeth- 1947/ 2.-Edward Hopper- 1951/3.- Odilon Redon– 1892- colección privada/  4.-James Abbott McNeill Whistler– 1865)

VIAJES POR ESPAÑA (2) : SEVILLLA DESDE LA GIRALDA

ciudades.-rtbn.-Sevilla 1833.-La Torre del Oro.-David Roberts.-The Morgan Library

«No se concibe ya una vista de Sevilla sin su torre, y desde muy niños estamos acostumbrados a confundir Sevilla con la Giralda – así escribe Eugenio Noel  en 1924  en «España nervio a nervio» (…) Es preciso ascender a la balaustrada de Fernán Ruiz y ver… leguas y leguas de horizonte. Alcalá de Guadaira, Dos Hermanas, la provincia de Cádiz, la curva del Guadalquivir, San Juan de Aznalfarache, colinas, olivares, dehesas, el prado de Santa Justa, las dos altas chimeneas de las fábricas de mosaicos y electricidad, el barrio de San Bernardo, cuna de la torería; el prado de San Esteban, las Delicias, el paseo de Cristóbal Colón, Venta Eritaña, la Venta de la Vega, la fábrica de tabacos, con

Sevilla.-ryu.-Sevilla en el siglo XlX.-litografía de Alfred Guesdon a partir de una fotografía de Clifford tomada desde un globo.-

su célebre ángel de la trompeta en el viento. Y algo más cerca, las casas blancas del barrio clásico de Santa Cruz, con terradillos de un mismo color, con azoteas llenos de tiestos y flores. (…) También la vista abarca – sigue dicendo Noel  – la cinta de plata del Guadalquivir, con sus muelles abarrotados de mercancías y los mástiles y chimeneas de los buques; la típica línea de casas pequeñitas que dan al barrio de Triana; las callejuelas de la gitanería; la torre mudéjar, ojival, románica y mahometana de Santa Ana; la torre de San Jacinto; los suburbios de Triana; los tres arcos del célebre puente; los hornos de la Cartuja. (…) Y lejos, muy lejos, Camas, Santiponce, la bodega de la Montaña, las ruinas de Itálica, el humilladero de la Cruz del Campo y San Isidoro, donde está enterrado Guzmán el Bueno…»

Sevilla.-rrtb.-J Vauzelle.-siglo XVl.-zonlibre.org

El ojo viajero de Eugenio Noel va adentrándose por callejas y recovecos sevillanos. Es el ojo de «este estupendo escritor  de raigambre española – decía de él Ramón Gómez de la Serna – que, después de haber hecho todos los viajes, de haber conocido todas las experiencias, de haber vivido reciamente para escribir reciamente, muere como inédito, apenas esbozadas sus ideas, con una carpeta monstruosa de diseños, potente y joven, al par que yerto y enmudecido, porque no tuvo tiempo y sosiego para realizar su labor, para poner en fila sus ideas y sus palabras.»

(Imágenes.- 1.- La Torre del Oro en Sevilla.- David Roberts.-1833.-The Morgan Library/ 2.- Sevilla en el siglo XlX.-litografía de Alfred Guesdon a partir de una fotografía de Clifford desde un globo/ 3.- Sevilla en el siglo XVl. -J vauzelle.-zonalibre.org)