ENFERMEDAD Y VOLUNTAD

 

“La enfermedad es un impedimento del cuerpo —dice el filósofo griego Epicteto—, no de la voluntad. Por ejemplo, el ser cojo impide a los pies de andar, más no embaraza la voluntad de hacer lo que ella quiere, si emprende tan solamente lo que puede efectuar. De esta misma manera puedes considerar todas las cosas que suceden y conocerás que a ti no te embarazan, aunque impiden a los demás.”

(Imagen—Johannes Carlson)

SOBRE LOS JUICIOS

 

“Cuando ves alguno en el baño que se lava pronto — dice el filósofo griego Epicteto— no digas que se lava mal, sino que se lava muy pronto. De la misma manera, si alguno  bebe mucho no digas que bebe mal por beber así, di simplemente que bebe mucho.  En efecto,  ¿de dónde aprendiste que hizo mal para formar tal juicio?  Si así te retienes en tus opiniones , penetrarás en los pensamientos ajenos  y los tuyos serán conformes a los de los otros.”

(Imagen —Spiros Loukopoulos- 2018)

LA PACIENCIA Y LA FRUGALIDAD

 

“Si has aprendido a satisfacer tu cuerpo con poco — dice el filósofo griego Epicteto —, no te glorifiques contigo mismo. Si te has acostumbrado a beber agua solamente, no pienses andarte alabando de ello, y si alguna vez quieres ejercitarte en tu trabajo, ejercítate privadamente y no desees ser visto de los demás, a ejemplo de los que corren a abrazar las estatuas para juntar el pueblo y en este estado gritan que les hacen violencia. Cualquiera que así busca la gloria, la busca por fuera y pierde el fruto de la paciencia y de la frugalidad, porque establece el fin de estas excelentes virtudes en la opinión de la multitud. Cierto que toda afectación en esto es vana e inútil. Si quieres acostumbrarte a la paciencia, toma agua fría en la boca cuando tienes gran sed y arrójala luego sin tragar una sola gota y no digas nada a nadie.”

 

 

(Imágenes—1- Hugo Suter/ 2-Jon Redmont)

PROGRESAR EN LA VIRTUD

 

 

“Las señales por donde se conoce que un hombre progresa en el estudio de la virtud — recuerda el filósofo griego Epicteto —son : no reprender, no alabar, no menospreciar ni acusar a nadie, no alabarse nunca de lo que él mismo es ni de lo que sabe, acusarse cuando se le impide o prohíbe hacer alguna cosa, burlarse a solas de los que le alaban, no enojarse cuando le reprenden, sino hacer como los que están convalecientes, que andan muy paso a paso para no mover los humores; tener absoluto poder sobre sus deseos, no tener aversión sino de lo que repugna a la naturaleza de las cosas que dependen de ėl; no desear nada con pasión; no importarle nada ser tenido por sabio o por ignorante; finalmente, desconfiar  de sí mismo como de un enemigo doméstico cuyas asechanzas son dignas de ser temidas.”

(Imagen —Byran Hunt- 2001- artnet)

LA TRANQUILIDAD DE ESPÍRITU

 

 

“Cuando veas a alguno promovido a dignidades, o favorecido, o acreditado —recuerda el filósofo griego Epicteto —, no te dejes llevar de la apariencia ni digas que es dichoso. Pues la verdadera tranquilidad de espíritu consiste en no desear sino lo que depende de nosotros mismos; no ha de acusarnos celos ni envidia el lustre de grandezas. No has de tener ambición de ser senador, cónsul ni emperador; conviene que cuides solamente de ser libre. En esto se han de terminar todas tus pretensiones ; un solo medio hay para alcanzarlo, que es menospreciar todo lo que no depende de nosotros.”

(Imagen -Jasmina Danowski -2008 – artnet)