MOMENTOS CLAVES EN LA CREACIÓN

«Al volver al trabajo -le escribe Dostoievski a su sobrina Sofia Ivánova -, de repente entendí cuál era el problema y dónde había cometido un error en «Los Demonios«. Asi que, de forma espontánea y como si fuera producto de la inspiración, apareció un nuevo plan en todas sus dimensiones. Había que cambiarlo todo de forma radical. Sin dudarlo un instante, taché todo lo que había escrito y empecé de nuevo por la primera página. El trabajo de un año entero a la basura».

Muchos comentaristas aclaran que Dostoievski sólo tuvo que revisar cuarenta páginas de las doscientas cuarenta que había escrito el año anterior, pero esa revisión era necesaria para trazar ese «nuevo plan«como señala el novelista  -, es decir, dar un giro total a su libro, que  sin duda supuso un momento clave en su creación.

Estas apariciones de relevantes momentos creadores en los artistas se han sucedido a lo largo de la historia. Es muy conocido el recorrido que hace Gabriel García Márquez en su pequeño Opel blanco por la carretera de Acapulco con la intención  de disfrutar de unas vacaciones con su familia. «No llevaba mucho tiempo conduciendo aquel día – relata su biógrafo Gerald Martincuando «de la nada«, la primera frase de una novela se le presentó en su cerebro. (…) La fórmula secreta de la frase se hallaba en el punto de vista y, por encima de todo, en el tono: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento..«. García Márquez, como sumido en un trance, se hizo a un lado de la carretera, dio media vuelta con el Opel, y tomó rumbo de nuevo a Ciudad de México«. Hay una versión del propio novelista que señala que nunca llegó a Acapulco y otra, en cambio, en la que confirma que sí llegó, pero que ya» no tuvo un momento de sosiego en la playa» y que volvió a Ciudad de México «el martes«: en cualquier caso, el momento clave en la carretera sucedió.

Hace ya tiempo, en MI SIGLO, recordaba la experiencia de Wagner con su «Lohengrin«:

“Apenas había entrado en mi baño hacia el mediodía – escribe el músico en sus «Memorias» – cuando el deseo de anotar Lohengrin se apoderó violentamente de mí. Incapaz de pasar una hora entera en el agua, salté fuera de mi bañera al cabo de pocos minutos; y tomándome a duras penas el tiempo de vestirme, corrí como un loco a mi cuarto para arrojar sobre el papel lo que me oprimía”.

Son instantes insólitos, únicos, repetidos a lo largo del tiempo.

El escritor francés Georges Duhamel confesaba: «El relato que quiero escribir lo tengo atravesado en mi garganta desde hace un año y me pesa enormemente sobre el pecho. Es tiempo ya de que me libre de él«.

Son impulsos decisivos. Sea para enderezar una obra o para iluminarla definitivamente, son momentos claves en la creación.

(Imágenes:- clickfordetails/ 2.-Jason Taylor.-2007/ 3.-Arman Fernández.-1975)

FUNCIÓN DE LA POESÍA

«Si existen libros de provecho – recordaba Leopardi – pienso que los más provechosos son los poéticos, digo poéticos tomando este vocablo en su sentido más amplio, es decir, libros destinados a estimular la imaginación, ya sean éstos de prosa  o de versos. Ahora bien, ninguna estima le tengo a la poesía que, después de leerla y meditarla, no deja en el ánimo del lector un sentimiento noble que, por media hora, le impida tener un pensamiento vil o realizar una acción indigna».

«Un poema – decía a su vez Eliot – no es lo que el poeta se propuso ni lo que el lector concibe, ni su funciòn queda por completo restringida a la que el autor se proponía o a la que realmente cumple cerca de los lectores. Aunque la cantidad y la calidad del placer que una obra de arte ha proporcionado desde que fue creada no es irrelevante, no la juzgamos a esa luz; lo mismo que no nos preguntamos, tras conmovernos hondamente con la contemplación de una obra arquitectónica o la audición de una pieza musical, ¿qué provecho he sacado de este templo, de esta música?».

Temas constantes sobre utilidad y contemplación – ese «estar- fuera-de- sí» -, varias veces comentados en Mi Siglo.

(Imagen: Maxfield Parrish.-ilustración para Tolonia.-1903.- colección privada)

¿ESCRIBIRÍA USTED SI JAMÁS PUDIERA PUBLICAR?

«¿ Escribiría usted si fuera rico? ¿Escribiría usted si estuviera solo, por ejemplo, en una isla desierta con mucho papel y toda la tinta del mundo de que tuviera necesidad?. O bien: ¿escribiría usted si sus escritos fueran invariablememte puestos en ridículo? O la última y más insidiosa pregunta: ¿escribiría usted si supiera que jamás podría publicar?«. Estas palabras del escritor francés Julien Green las plantea en su libro «L´homme et son ombre» (Du Seuil) y podrían enlazar con las declaraciones que realizó Pierre Courthion hablando sobre dos pintores: «En una ocasión – dice – hice a Rouault una pregunta que ya le había hecho anteriormente a Matisse: «Si se viera separado de sus semejantes para siempre, condenado a vivir en una isla desierta hasta exhalar su último aliento, y supiera que su arte nunca volvería a ser visto por nadie, ¿continuaría pintando?». La respuesta de Matisse había sido que no. La de Rouault fue la siguiente: «Por supuesto que seguiría pintando; necesitaría de ese diálogo espiritual«.

Instalado con su familia en Versalles en 1912, Rouault da un nuevo paso hacia el asilamiento y reflexiona sobre su arte. «Vamos cada vez más deprisa, ni siquiera tenemos tiempo de suspirar en el momento en el que desaparecemos. El arte en este siglo mecánico ¿no sería un milagro?«.

Diálogo con uno mismo, diálogo con los demás. Como siempre, contemplación. Como siempre, comunicación.

(Imágenes: 1.-Georges Rouault.- nocturno de otoño.- 1952- pintura.aut.org/ Henri Matisse con su gato.-pinteret)

UN MARTES EN MADRID

«Es difícil explicar la historia. El sol había salido de puntillas, rosado entre los tejados y rojizo en los aledaños de los barrios dormidos, y el sol se mantuvo y se paseó por el mundo, y quedó iluminada España hasta las veintiuna hora y veintidós minutos, y luego se marchó. Es difícil escribir la historia porque la luna, ese martes de mayo que contemplamos, salió también, como es lógico en ella, como jamás había fallado en su palabra, y fue la salida de la luna a la una horas y cuarenta y cuatro minutos cuando de su escondite surgió, y paseóse entre verdades y mentiras, en halos de nieblas, en un ser y no ser de deslumbramientos misteriosos, y se pondría la luna ese martes, pero de qué modo se pondría, acostóse o tal vez se esfumó, es que alguien sopló su globo blanquecino o ella misma, puntual más que avergonzada, se retiró en punto, a las diez horas y diez minutos, todo esto no es fácil de comprobar ni de predecir. En el área de Madrid, aunque nadie le hacía mucho caso, unas primeras camisas de manga corta por las calles, los inicios de ropa de primavera, colores vivos y blusas estampadas, algún jersey fino, la moda en fin, se había ya extendido aquella mañana, porque ya habían pasado las diez y media, las once, las doce, horas que pasan, se había extendido como estábamos diciendo un ambiente nuboso con ciertas posibilidades de tormenta, especialmente frecuentes en la zona de la sierra, pero de qué sierra se habla, es referencia quizá a la Sierra del Guadarrama o Somosierra, el triángulo de la comunidad

madrileña con su pico apuntando hacia Burgos bajaba manso, por su costado derecho rozando la extensión de Guadalajara, y también bajaba más tierno, algo quebradizo y saltarín, por los pueblos del costado izquierdo, dejando a un lado Segovia y Ávila. Vientos flojos o en calma llegaban hacia el área de Madrid y soplaban a la cigüeña tanto por Aranjuez como por San Martín de Valdeiglesias, al pato por Fuentidueña del Tajo y Brunete, al zorro lo mismo entre Chinchón y Alcalá de Henares que en la media y alta montaña, entre Buitrago y Villalba; vientos flojos eran acariciados por el águila cerca del río Lozoya y del Jarama, el gato montés era perseguido por los vientos hacia la altura de Torrelaguna, al nordeste, y el azor los recibía no lejos de la Pedriza, allí donde seguían caminando, incansables, los pensamientos de Jacinto Vergel, transformados en pasos, que ya había dado, sin él quererlo, doscientas dos vueltas al circular pasillo del sanatorio del doctor Jiménez.

No puede contarse bien la historia porque a esa misma hora en que el doctor Valdés ya había calmado algo a Luisa Baldomero, por los últimos reductos de la sierra norte de Madrid, allí, hacia el valle del Lozoya, hacia Cercedilla o hacia El Escorial, pinares y robledales extendían su vida y alzaban al aire su sudor, vida enhiesta de los árboles, mientras que por Navalcarnero, Pelayos de la Presa y Cadalso de los Vidrios, es decir, en la punta suroeste que se afilaba hacia extensiones de Toledo y Ávila, se concentraban, casi invisibles para el hombre, valiosa población de rapaces, así el águila imperial o el buitre negro y leonado, o bien ratoneros y milanos. En Madrid, en el centro mismo de la ciudad, la máxima temperatura iba a llegar ese martes hasta veintiún grados y la mísima bajaría a los nueve, buen clima, aire y aroma de mayo, un frente silencioso tendría que pasar durante esa jornada de oeste a este de la península y cruzaría por su mitad norte: los frentes, excepto los de guerra, y guerra felizmente no había ese día, ese mes, ni ese año en España, extienden sus suavidades sin alambradas ni fronteras, y las precipitaciones y lluvias dejan manar sus aguas desde los cántaros de las nubes. y así ocurriría ese día de mayo en distintas regiones españolas, aunque fueran de muy escasa cuantía en las proximidades del mar Mediterráneo y en cambio mojaran con moderada intensidad, aquí y allá la corteza del norte, por las brumosas tierras de Galicia«.

José Julio Perlado: (del libro «Ciudad en el espejo«) (novela inédita)

(Imágenes: 1.-cigüena.-wikipedia/ 2.-águila imperial.-elmundo es/3.-buitre leonado.-colomitas i escolomas)

¿QUÉ ES UN CREADOR?

«Por inferior que sea la obra al sueño ¿quién no la contempla estupefacto y pasivo? ¿Quién no encuentra en ella cosas ignotas?!, le va diciendo Cesare Pavese a esta lectora atenta y solitaria.

«Es característico de una buena novela que nos arrastre a su mundo, que nos sumerjamos en él, que nos aislemos hasta el punto de olvidar la realidad. ¡Y sin embargo es una revelación sobre esa misma realidad que nos rodea!», le confiesa Ernesto Sabato a este hombre que lee.

“El artista sigue trabajando sin descanso y volviendo a recomenzar – le recuerda Faulkner a esta lectora absorta – : y cada vez cree que logrará su fin, que integrará su obra. No lo logrará, como es natural; y de ahí la razón de que este estado de ánimo sea fecundo. Si alguna vez lo consiguiera, si su obra llegara a poder equipararse con la imagen que se hizo de ella, con su sueño, sólo le restaría precipitarse desde el pináculo de esa perfección definitiva, y suicidarse».

“No hay otra manera de alcanzar la eternidad – le sigue diciendo el libro a esta otra lectora – que ahondando en el instante, ni otra forma de llegar a la universalidad que a través de la propia circunstancia: el hoy y aquí. La tarea del creador sería la de entrever los valores eternos que están implicados en el drama social y político de su tiempo y lugar”.

(Imágenes:- 1.- Valentine Rekunenko/ 2.- Alexander Benois – 1898 -por León Bakst.-wikipedia/ 3.- Evan Wilson/ 4.-Paul Fisher.-1905.-toanunnery)

VERANO 2011 (2) : VOLÉ TODA LA NOCHE

«Volé toda la noche.

muy alto, sobre el Lago del Espejo.

La Luna de aquel Lago puso sobre las olas

mi sombra y hasta el río de Shan se fue conmigo.

Allí el hogar de Hsieh aún se levantaba;

se rizaban las verdes aguas y era estridente el grito de los monos.

Yo me puse el calzado de Hsieh, el gran señor,

y en escala de oscuras nubes me llegué al Cielo.

A mitad de camino, vi el Sol, no levantado

aún, que tras el mar estaba oculto,

y oí el Gallo del Cielo bajo el azul cantando.

Por mil quebradas sendas giré de risco en risco,

sin ver casi, a las peñas aferrado y envuelto en la tiniebla.

Los osos con rugidos y con doliente canto los dragones

contestábanse en medio de roquedos y ríos.

Me amedrentó la noche de los profundos bosques

y temblé ante los muros encumbrados.

Hoscas eran las nubes, como trayendo lluvia,

y el aire oscurecían las desatadas aguas con su espuma.

Brillaban los relámpagos, rugía luego el trueno;

cumbres y cordilleras se hundían, vacilando.

Y de pronto los muros de mi abismo

con gran fragor se abrieron.

Al fondo azul miré de la insondable sima

donde el Sol y la Luna, en terrazas de plata y oro, refulgían.

Allí bajaba un gran tropel de seres,

espíritus de nube, con vestes de arcoiris,

cabalgando en corceles que eran vientos…»

Li Po .– poeta chino del siglo Vlll.- (701- 762).- «Volé toda la noche»

(Imágenes.- 1.- galaxias.- foto telescopio espacial Hubble de la NASA – ESA.- The New York Times/2..-foto Goldpaint.- Goldpaint Brad/ 3.-Robert Longo.- 2010 -artknowledgenews. com.-cortesía de Metro Pictures)

MEDITERRÁNEO

«Hubiera querido sentirme áspero y esencial

como los guijarros que volteas,

comidos por el salitre;

esquirla fuera del tiempo, testimonio

de una voluntad fría que no pasa.

Otro distinto fuí: hombre atento que examina

en sí, en los demás, el hervor

de la vida fugaz – hombre tardío

a la acción, que nadie, después, destruye.

Quise buscar el mal

que carcome el mundo, la pequeña torcedura

de una palanca que para

la maquinaria universal; y vi todos

los eventos del minuto

prontos a disgregarse en un derrumbamiento.

Siguiendo el surco de un sendero, me encontré

con lo opuesto en mi corazón, con su ofrecimiento; y acaso

preciso me era el cuchillo que corta,

la mente que decide y se resuelve.

Otros me eran los libros necesarios,

no tu página retumbante.

Mas nada sé añorar: tú aún desatas

esos nudos internos con tu canto.

Tu delirio ya sube a las estrellas».

Eugenio Montale: «Mediterráneo» (1924).-«Huesos de jibia» (1920-1929)

(Imágenes:-1.- Minor White.-.-1947.-Archivo White.-Universidad de Princeton.-Master of Photography/ 2.- Floriana Barbu.-photo.net)

UN VASO CON AGUA

«Estás ante mí en un vaso, agüita,

y me miras con los ojos que han salido

del grifo, rodeada por una prisión

tan transparente como tú.

Tú sabes que soy tu futuro: un embudo,

un poste animado y represento el fin

de la perspectiva: que te aguardan las hebras,

la penumbra de las entrañas y las arterias.

Pero no te preocupa. En general las prisiones

ofrecen más variantes para las substancias

sin hogar que la libertad, tanto peor

si es absoluta.

Tienes completa razón si crees

poder vivir sin mí. Pero recuerda que

mientras más tiempo yo exista, más tarde

te convertirás en la lluvia que lava el asfalto».

Joseph Brodsky.-«El vaso de agua«.-1995

(Imágenes:-1- Hydrangea.-Barón Adolf de Meyer.-1907./ 2.-Valentine Rekunenko.-sizinicinsanat.realcollection. org)

«MI ABUELO, EL PREMIO NOBEL»

La publicación de un nuevo libro siempre es una fiesta para el autor – y supongo que también para los lectores. Aparece hoy mi novela «Mi abuelo, el Premio Nobel» (Editorial Funambulista) que supone el octavo de mis libros. Muchas de estas páginas se han podido leer antes en Mi Siglo – con el título provisional de «Nosotros, los Darnius«- , pero el conjunto de la historia completa está ahora aquí, en este volumen, narrando la vida, las aventuras y la imaginación del escritor Dante Darnius, el escritor que no puede escribir. Como reza la contraportada del libro, «contada por su nieto, en esta novela se narra la increíble historia del escritor Dante Darnius, incapaz de llevar sus creaciones al papel pero invadido siempre por prodigiosas ideas y maravillosas historias que cuenta a su familia conforme se le van ocurriendo. La potencia de su imaginación y su capacidad creadora no pasará inadvertida en Estocolmo, y se le concederá el Premio Nobel de Literatura al escritor que no ha escrito nunca nada pero que todo lo lleva en la cabeza, una mente repleta de historias y asombrosas fabulaciones«.

Siempre se dice que los escritores tenemos devoción por ciertos personajes y en este caso es verdad. Dante Darnius no esconde el «miedo escénico» oculto en todo creador y a la vez expone cuanto en su imaginación le bulle constantemente.

«¿ Es difícil escribir, Dante? – le interroga con curiosidad su nieto.

– Sí, sí que es difícil…

– ¿Pero qué es más dificil, pensar una historia o llevarla al papel?

-Las dos cosas. Yo, como no he llevado casi nada al papel, no sé si eso es difícil. Para mí es dificilísimo. Pero también es muy complicado crear una historia«.

Y en otro momento del libro Dante se confiesa:

«-A un escritor no hay nada que reconocerle. Es un oficio más, una tarea más. ¿Es que hay que reconocer todos los oficios? ¿Es que los demás oficios se reconocen?.»

Quiero agradecer desde aquí muy de verdad a la Editorial Funambulista el esmero y la calidad que ha puesto en esta edición tan cuidada en todos los detalles.

«Mi abuelo, el Premio Nobel» estará en todas las librerías dentro de dos semanas. En estos momentos se encuentra solamente en la Feria del Libro de Madrid, y como los escritores debemos acompañar a nuestras criaturas, allí firmaré ejemplares diversos días, entre ellos el domingo 29 de mayo por la tarde, en la caseta 321.

CALDER Y LA INFANCIA DEL CIRCO

De vez en cuando los artistas retuercen los cables de la vida, transforman cuanto de establecido y rígido nos envuelve, conceden que las figuras se despierten a la libertad, al vuelo del viento, al impulso de las formas espontáneas. Entonces toman los objetos estables de la existencia y los hacen mobiles, con las manos le prestan gracia al movimiento, con los dedos modelan su imaginación. Se arrodillan ante la fantasía y juegan sobre la alfombra el juego de la creación: entonces los alambres viajan en el espacio, las cartulinas bailan oscilantes, los rasgos de humor que el aire trae enlazan de humor las construcciones, un hilo apenas perceptible nos hace soñar. Es el niño Calder disfrazado de Calder mayor que juega con el circo de la vida, con esos vaivenes que solemos hacer en el trapecio cotidiano, con el desfile de sonoros apellidos, con las falsas medallas de tantos payasos, con los caballos que giran dando vueltas y vueltas a un mismo sitio creyendo sin embargo avanzar. Son simples fuegos de artificio de la escultura viva, mitades de hojas, mitades de peces unidos con varillas de hierro, mitades de pájaros inmóviles que el artista hace continuamente mover y volar. Es la vida que nosotros intentamos mantener en constante equilibrio y que Calder logra desequilibrar en aires de formas invisibles. Nos recuerda que vivimos en movimiento. Nos recuerda que nos acuna la libertad.

(Imagen: Alexander Calder en 1971 -cortesía de la Fundación Calder)

PRIMAVERA 2011 (5) : JUNTOS ESTAMOS YA EN ESTA HERMOSA TARDE

«Juntos estamos ya en esta hermosa tarde

pues despierta el verano tan verde, alegre y lozano;

y os digo que brotan flores y yemas por todas partes,

ya que el alegre mes de mayo está rayano.

Que se levante el dueño de la casa y se atavíe de oro

pues despierta el verano, tan verde, alegre y lozano;

que no se ofenda si su nombre cantamos a coro,

ya que el alegre mes de mayo está rayano.

Que se levante la dueña de la casa con más oro en el pecho,

pues despierta el verano, tan verde, alegre y lozano;

Y si el cuerpo duerme, repose también el alma en el lecho;

ya que el alegre mes de mayo está rayano.

Que se levanten los niños de la casa con sus galas mejores,

pues despierta el verano, tan verde, alegre y lozano;

y en sus cabezas los cabellos refuljan de hermosos colores:

ya que el alegre mes de mayo está rayano.


Bendiga Dios casa y huerto, riquezas y provisiones,

pues despierta el verano, tan verde, alegre y lozano;

que el Señor te haga prosperar y te dé sus bendiciones,

ya que el mes de mayo está rayano.


Y ahora hemos de dejarte ya en tu paz y abundancia,

pues despierta el verano, tan verde, alegre y lozano;

hasta el año que viene no volverá de mayo la fragancia,

para llevarse el invierno con su bendita mano».

Anónimo: «Canción de Mayo»

(Imágenes:- 1.- A E Marty.-La Gazette du Bon Ton.-1924.-artophile.com/2.-Georges Lepape.-modos y maières d´aujourd `hui.-1912.-artophile.com/3.-A E Marty.-La Gazette du Bon Ton.-1914.-artophile.com/ 4.-Charles Pichon.-La Gazette du Bon Ton.-1921..-artophile.com/5.-A E Marty.-modos y manières d`aujourd `hui- 1919.-artophile.com/ 6.-A E Marty.-La Gazette du bon Ton.-1914.-artophile.com)

RULFO : FOTOGRAFÍA Y LITERATURA

«La alegría no la buscan, la crean. Por ejemplo aquí en México la música es triste. Y la música los alegra. Es gente muy triste, hay que verlos cuando se ponen a cantar. La canción mexicana es triste, no hablo del corrido, de los boleros, de lo que cantaba Pedro Infante o Jorge Negrete, esas gentes raras. Sino simplemente de la canción del pueblo. Yo los he estado oyendo, a veces, en las noches; y no he dormido por oírlos cantar en el requinto – que le llaman allá, en Jalisco -, una guitarra de cinco cuerdas. Son canciones que duran a veces dos y hasta tres horas, y entre una estrofa y otra se fuman un cigarro y se toman unos tragos de tequila, platican, y luego continúan con la canción. Y son muy tristes, a veces se pasan toda la noche cantando. Y son hombres que están tristes. Ahora yo digo que el dolor sí lo sienten; el dolor es doloroso para cualquiera».

«Esta es la historia de esa cordillera, de esa cuerda, desde el centro de la cordillera, que es de donde parte la historia hacia todos esos pueblos donde está la vida de las gentes. Lo que une todo es el centro de la cordillera. Es una espiral de historias que se van uniendo a partir de allí, para cerrarse en las montañas. La historia se va abriendo, abarca las poblaciones, y luego sube hacia lo que ya es zona montañosa».

«Lo que pasa es que entre el coro de todas las voces universales y gloriosas yo volví a oir la voz profunda y oscura. Tal vez la de un pobre viejo que está a la orilla del fuego volteando las tortillas: «Te acuerdas de cuando mataron a la Perra», Y aunque usted no lo cree, esa voz predomina en el coro, y es la del verdadero, la del único solista en que creo, porque me habla desde lo más hondo de mi ser y de mi memoria: «Ya mataron a la Perra, pero quedaron los perros».

(Textos y fotografías de Juan Rulfo)

(Pequeño apunte con motivo de la exposición de fotografías de Rulfo que se abre estos días en Madrid)

CARTAS DE PIERRE BONNARD

«Nada en la vida se repite de modo idéntico. Cuando la vida se repite, es la muerte«, dice Bonnard.

Sus cartas podemos leerlas sobre el cristal de la pantalla, escritura sobre pintura, teclas sobre lápices, yemas de los dedos sobre telas, desahogos y confesiones.

«El trabajo es absolutamente necesario para conservar el cerebro casi intacto. Me intereso mucho en el dibujo en el cual creo que existen leyes de armonía igual que en el color«.

Cartas y apuntes de Bonnard.

Pinceles. Colores.

«La eternidad no consiste en una duración indefinida», añade-. «La obra de arte es una parada en el tiempo«.

Colores.

Pinceles.

«Yo veo cada día cosas diferentes. El cielo, los objetos: uno puede ahogarse allá dentro. Pero esto hace vivir«.

«Vivir como si uno no fuera nunca a morir, como si fuera el último día«.

Escrituras sobre la pantalla, dedos sobre la tela, confidencias rasgadas, corazón en la pluma.

«Dar una imagen a una emoción primera, tal es el objetivo primero de la pintura«.

«Visión de belleza o lo que es lo mismo, la idea primera. Estar seducido por una percepción«.

«Hasta hoy – dirá en 1940 – he encontrado muchas energías en la Naturaleza. Esto escapa a cualquier cataclismo. Tengo un trabajo que me apasiona».

Así escribe Bonnard.

(Imágenes.-1.-femme a la voilette.-Christies.com/ 2.-El Abra.-wakeupsid.com)

ANA MARÍA MATUTE Y EL CUENTO DE UN CUENTO

«Había una vez un cuento

Acababa

antes de comenzar

y comenzaba

después de acabar

Sus héroes entraban

después de su muerte

y salían

antes de su nacimiento

Sus héroes hablaban

de una tierra de un cielo

hablaban de esto y de aquello

Lo único que no decían

era algo que ni ellos sabían

Que sólo eran héroes en un cuento

Un cuento que acaba

antes de comenzar

y comienza

después de acabar».

Vasko Popa: «Cuento de un cuento» (versión de Octavio Paz y Juan Octavio Prenz)

(Imagen: «The secret of Kells».-foto GKIDS.- Cartoon Saloon.-The New York Times)

(Pequeño apunte al recibir Ana María Matute el Premio Cervantes, la autora que confesó,»entré en la gran literatura con los rusos y mi amor por los cuentos nace con Chejov, que brilló más en los cuentos que en el teatro»)

GEORGES PEREC O LA SEGUNDA PERSONA

«Vida sin sorpresas. Estás a cubierto. Duermes, comes, caminas, sigues viviviendo, como una rata de laboratorio que un científico distraído hubiera olvidado en su laberinto (…) Ninguna jerarquía, ninguna preferencia. Tu indiferencia es inmutable, hombre gris para quien el gris no evoca gris alguno. No insensible, sino neutro. El agua te atrae tanto como la piedra, la oscuridad tanto como la luz, el calor tanto como el frío. Sólo existe tu marcha, y tu mirada, que se posa y resbala, ignorando lo bello, lo feo, lo familiar, lo sorprendente, sin recordar nunca nada sino combinaciones de formas y de luces, que se hacen y deshacen, sin cesar, en todas partes, en tu ojo, en los techos, a tus pies, en el

cielo, en tu espejo cuarteado, en el agua, en las piedras, en las multitudes. Plazas, avenidas, jardines y bulevares, árboles y rejas, hombres y mujeres, niños y perros, esperas, barullos, vehículos y escaparates, edificios, fachadas, columnas, capiteles, aceras, cunetas, adoquines de asperón que brillan bajo la fina lluvia …, silencios, clamores, multitudes de las estaciones, de las tiendas de los bulevares, calles repletas de gente, andenes repletos de gente, calles desiertas de los domingos de agosto, mañanas, tardes, noches, albas y crepúsculos.

Ahora eres el dueño anónimo del mundo – sigues escribiendo, Georges Perec, en tu novela «Un hombre que duerme» (Anagrama) -, aquel sobre el cual la historia ya no tiene poder, aquel que ya no siente caer la lluvia, que ya no ve venir la noche. No conoces sino tu propia evidencia: la de tu vida que continúa, la de tu respiración, la de tus pasos. Ves a las gentes ir y venir, las multitudes y las cosas hacerse y deshacerse. Ves, en el escaparate pequeñísimo de una mercería, una barra de cortina sobre la cual tus ojos se fijan de pronto: prosigues tu camino: eres inaccesible».

Así vas alejándote poco a poco de las palabras, de este texto que lees en lengua española, de esta voz francesa que te va hablando, de los subtítulos ingleses que te ilustran.

Teclas, pantalla, imágenes, ordenador, habitación, pasos, escaleras, calles. Caminas mientras sigues escuchando esta voz en segunda persona, una voz inusual en la novela, una voz que te acompaña mientras cruzas, mientras descubres, mientras miras, mientras sales poco a poco del espacio de Mi Siglo y te incorporas al mundo.

(Ante la exposición que sobre los mundos de Georges Perec está teniendo lugar estos días en A Coruña)

(Imagen:- video del film «Un homme qui dort» (1974), realización de Bernard Queysanne  y G. Perec)

BOCA, ROSA, BOCA, ROSA

«Los ojos se me meten, como pájaros

negros, por las abiertas rosas

y se están un instante en cada hoja

de boca, rosa, boca, rosa.

El ojo por el rojo,

limpieza con frescura,

forman

un laberinto

en donde todo y toda

complementan un lujo

de ilusión, sin más otra

que la hoja

verde que escamotea,

con el tallo, la espina que la roza.

Las rosas están todas en su casa

la casa de las rosas;

mis ojos se han salido de la suya,

la casa de las sombras,

en aventura

de color sano y de frescura loca;

un patio

de la gloria

terrena

que abandona

en su alto pensil

los ojos con las rosas».

Juan Ramón Jiménez: «Boca, rosa, boca, rosa».-«En el otro costado«.

(Cuando acaban de llegar a Madrid jardines de pintores)

Imagen:- Gustav Klimt.-«Rosales bajo los árboles».-1904.-Musée  d`Orsay.- foto RMN.-Gérard Blot