RIGOLETTO Y MANTUA

La representación de Rigoletto en los escenarios de Mantua, paseando ante el Palazzo Ducale o el Palazzo Te, trae la voz de Plácido Domingo entre disfraces y  amores, vendas y burlas, nobles y  cortesanos, calles oscuras y grandes lugares escogidos por Verdi

Las cámaras siguen a las voces, abren las puertas de las estancias, espían lo gestos… La ópera se expande.

«El dúo entre Rigoletto y el sicario Sparafucileescribió La Gaceta Oficial de Milán sobre Rigoletto -es nuevo de forma, de concepción y de melodía; encierra un acompañamiento de un efecto admirable. Cuando el padre recomienda a  Juana que guarde cuidadosamente a su hija, la expresión musical no puede ser ni más verdadera ni más admirable. El dúo entre Gilda y el duque es elegante y patético. La «cavaletta» es mordaz, llena de vivacidad, hecha en un conjunto de voces con un efecto prodigioso. El coro de los cortesanos que secuestran a la hija de Rigoletto tiene cadencias admirables».

(pequeña evocación de Rigoletto, interpretado por Plácido Domingo desde los escenarios de Mantua, emitido estos días por varias televisiones)

(Imagen:-Giuseppe Verdi.-wikipedia)

LA SOLEDAD DE KEATS

«¡ Oh, Soledad ! Si he de morar contigo,

que no sea entre este hacinamiento de oscuros edificios;

sube conmigo la escarpada senda,

y llegando a esa atalaya de la naturaleza,

veremos, en la distancia, como un pequeño espacio

donde el valle acrece su verdor y el cristal de su río;

que tenga tus vigilias bajo el fino ramaje,

allí donde el ciervo con su salto tan leve

asusta de la dulce campánula a la abeja.

Pero, aun gustando de compartir contigo esas escenas,

la plática con un ser puro cuyas palabras

espejan una mente exquisita, es mi mayor deleite,

porque, sin duda, la dicha de la tierra reside

en dos almas afines que vayan hacia ti».

John Keats: Soneto.- «Poesías«.-(traducción de Clemencia Miró).- Colección Adonais.-1950


(Imágenes:- 1 – Abbie Cornish en la película Bright Star sobre la vida de Keats, dirigida por Jane Campion.-outnow.ch/ 2.-escena de la misma película.-outnow.ch)

FÚTBOL Y AJEDREZ

«Ya antes incluso del inicio de la partida las piezas, en las que parece insinuarse sutilmente una malevolencia casi humana – escribe Steiner en «Campos de fuerza: Fisher y Spasski en Reykiavic« (La Fábrica) -, se miran al acecho en medio de un silencio electrizante. Con la primera jugada el silencio da la sensación de rasgarse con un chasquido, como la seda tal vez, ya que tu contrario abre las alas, la masa y la energía interactúan por completo para formar un encaje tan finamente tejido, tan multidimensional, que no podemos concebir su patrón. (…) Cuando empiezas a respirar el aroma de la victoria – una aura almizclada, embriagadora, levemente metálica, indescriptible, pues no la puede comprender quien no sea ajedrecista -, la piel se te tensa en las sienes y tus dedos tiemblan«.

Es el silencio del ajedrez, la gran concentración del deporte mental, un especial juego de guerra que entablan los dedos en el aire moviendo con táctica las piezas. El escritor británico Martin Amis, que además de reconocido novelista es excelente constructor de críticas y reseñas, va relatando esta atmósfera al describir en «La guerra contra el cliché : escritos sobre literatura.- (Anagrama), algunos libros de Nabokov, de Steiner y de otros varios apasionados a este juego. Añade también juicios en torno a otros libros sobre  fútbol – el de Bill Buford, por ejemplo, y el vandalismo a veces que los seguidores de este deporte propagan -, y es casi inevitable acodarse sobre el borde de los estadios –  el pequeño del ajedrez y el grandioso del campo de fútbol – para comparar el vocerío y el silencio, el alarido de las muchedumbres y el mutismo cerebral de quienes observan el tablero. Es la competición, el azar, el simulacro, el vértigo en el balón y en la pieza, el aguante, la rapidez, la lentitud, el vigor y la memoria, la ingeniosidad y la destreza. Cada uno mira de distinta forma los saltos calculados de un caballo o el arco que traza una pelota hasta los pies de un extremo. Es la oportunidad, la atención, el equilibrio de un torneo. Es la invitación, el desafío, la persecución, el duelo.

«¡La vamos a armar…! ¡La vamos a armar…! – gritan ciertos hinchas después del partido, según recuerda Buforf en Entre los vándalos¡La energía…, la energía es elevadísima! ¡Sentid la energía! (…) ¡La ciudad es nuestra…, nuestra, nuestra, nuestra!«. Son algunos gritos tras salir de los estadios con la victoria en las manos, exultantes alegrías eléctricas enardecidas tantas veces por el alcohol. Detrás queda una tarde de esfuerzos sostenidos, la voluntad de vencer, el haber sido reconocido desde la grada por la excelencia. Detrás queda, en otros tableros, la caída del adversario cercado en un jaque mate premeditado y conseguido, certero movimiento último que los espectadores admiten admirados y aplauden en silencio.

(Imágenes:- 1.-Man Ray.-autorretrato ante el ajedrez.-all-art.org/2.-Will Barnet– 1975 -The Old Print Shop.-arnet/ 3.-Zhong Biao.-9 masterpiece. París-artnet)

HORAS DE NUEVA YORK

Como hizo RAMÓN en su Elucidaro  de Madrid pasando agujas de literatura ante el reloj de la Puerta del Sol, así el periodista norteamericano Gay Talese pasa las páginas de sus reportajes sobre las horas de Nueva York, segundero y minutero de imágenes y palabras. «A la una de la mañana – escribe en «Nueva York, ciudad de cosas inadvertidas» – Broadway se llena de avispados y de muchachitos que salen del hotel Astor vestidos de esmoquin, muchachitos que van a los bailes en los coches de sus padres.»

«A las dos, algunos bebedores empiezan a perder la compostura, y ésta es la hora de las peleas de cantina. »

« A las tres, termina la última función de los night-clubs y la mayoría de los turistas y compradores forasteros están de vuelta en sus hoteles«.

«A las cuatro, cuando cierran los bares, se ve salir a los borrachos…»

«A las cinco, sin embargo, casi todo está en calma. Nueva York es una ciudad completamente distinta a las cinco de la mañana: Manhattan es una ciudad de trompetistas cansados y cantineros que regresan a casa. Las palomas se apropian de Park Avenue, y se pavonean sin rivales en medio de la calle«.

Son ciudades sobre las que está pasando el tiempo, costumbres que rozan las calles, horas de historia.

«A las cinco – sigue contando Talese – los asiduos de Broadway se han ido a casa o a un café nocturno, en donde, bajo el relumbrón de luz, se les ven las patillas y el desgaste«.

» A las seis de la mañana los empleados madrugadores comienzan a brotar de los trenes subterráneos. El tráfico empieza a fluir por Broadway como un río«.

«A las 7.30, cuando la mayoría de los neoyorquinos sigue aún sumida en un cegajoso duermevela, cientos de personas hacen fila en la calle 42 a la espera de que abran los diez cines ubicados casi hombro a hombro entre Times Square y la Octava Avenida«.

«¿Quiénes son los que van al cine a las 8 a.m? Son los vigilantes nocturnos del centro, los pelagatos, los que no pueden dormir, los que no pueden ir a casa o los que no tienen casa«.

«Nueva York es una ciudad en la que unos halcones grandes que suelen anidar en los riscos hincan las garras en los rascacielos y se precipitan de vez en cuando para atrapar una paloma en Central Park, o Wall Street, o el río Hudson. Los observadores de pájaros han visto a estos halcones peregrinos circular perezosamente sobre la ciudad. Los han visto posarse en los altos edificios, e incluso en los alrededores de Times Square«.

Como hiciera RAMÓN en su Elucidario de Madrid también aquí un escritor ve cómo pasan las horas.

(Imágenes:-1.Nueva York en 1958.-Dennis Stock.-all-art.org/2.-Nueva York en 1892.-Alfred Stieglitz.-all-art.org/3.-Nueva York en 1893.-Quinta Avenida.-Alfred Stieglitz.-all-art.org/4.-Nueva York en 1947.-Cartier- Bresson.-all-art.org/5.-Nueva York en 1946.-Andreas Feininger.-phoyographers gallery.-artnet/6.- Nueva York en 1975.-Nicholas Nixon.-artnet/ 7.-Nueva York en 1911.-George W Bellows/.-8.-Nueva York en 1975.-Nicholas Nixon.-artnet/ 9.-Manhattan.-Robert Clark.-National Geographic Magazine)

VERANO 2010 ( y 5) : JOSÉ ANTONIO MUÑOZ ROJAS

“A mí me ha sucedido muchas veces

ir caminando y encontrarme

de pronto una palabra que había dicho,

hace tantos amores a estas horas,

hace tantos latidos y amarguras

sobre las cuatro de la tarde. Era

cuando la adolescencia. Ella tenía

aproximadamente dieciocho

años y unos cabellos que las brisas

adoraban, diciéndole al oído:

Nunca los tuve iguales en mis dedos.

(…)

A mí me ha sucedido muchas veces

ir caminando y olvidarme

de todo en la esperanza. Dios sin duda

nos coge de la mano. ¿No es su mano?

A merced de las horas, sin derecho

más que a un poco de aire, de hermosura,

nacemos y es bastante. A veces sobra.

Todo, en fin, es amor. Me ha sucedido

encontrarme a menudo que no peso,

que esto que llaman por llamar no tiene

más que un nombre: querencia. Va a lo alto

inevitablemente. Va a lo alto

como el chopo y el bien. Sigue a lo alto”.

José Antonio Muñoz Rojas

(Imagen:-William Merritt Chase– El fin de la temporada.- 1885.–artnet)

LA CONCIENCIA DE MORO

«Aunque soy de un natural tan enemigo del dolor que casi me asusta un pinchazo – le escribe Tomas Moro a su hija Margaret en la Navidad de 1534 desde la Torre de Londres y medio año antes de ser ejecutado -, sin embargo, en todas las agonías que he tenido, que antes de venir aquí (como ya te he dicho antes) no han sido pocas ni pequeñas, con corazón apesadumbrado y lleno de miedo, previendo toda clase de peligros y de muertes espantosas, que por cualquier tipo de posibilidad pudieran caer sobre mí, en tal pensamiento he pasado largo rato, inquieto y en vela, mientra mi mujer creía que yo estaba dormido; sin embargo, en tal temor y severa melancolía, doy gracias a la misericordia poderosa de Dios, nunca pensé en consentir, aunque tuviera que sufrir lo peor, obrar de manera distinta de lo que mi propia conciencia me decía ser a mí mismo».

Es la conciencia de Tomas Moro hablando con su hija desde la prisión, explicando su decisión con palabras. Ahora la conciencia del Lord Canciller vuelve a adquirir rostro en televisón encarnándose en Jeremy Northam, como en la película de Zinnemann, Un hombre para la eternidad, quiso tomar las facciones de Paul Scofield, del que ya hablé en Mi Siglo.

La conciencia de Tomas Moro se vierte también en la amistad. En carta a Antonio Bonvisi en junio de 1535  – siempre dentro de la Torre de Londres, un mes antes de que le quitaran la vida – le recuerda que «la felicidad de una amistad tan fiel, y tan constante en contra de los vientos contrarios de la fortuna, es una rara felicidad (…) Dios, entre todas mis viejas y tenues amistades, ha preparado hace mucho tiempo un hombre como tú, tan gran amigo, que pudiera enjugar y aliviar con tu consuelo una gran parte de esta molestia que el peso de la fortuna avanzando de cabeza en contra mía ha echado sobre mí». Escrita en latín, muestra los pliegues de la profunda amistad  que Moro tenía por Bonvisi, este comerciante mercantil que había trabajado en las finanzas internacionales y fue mecenas de humanidades. Confirma igualmente la verdad dicha años antes por Erasmo sobre Moro: su talento para hacer amistad y para mantenerla.

Bueno es recordar en estos tiempos la conciencia de Moro, ejecutado a las nueve de la mañana del martes 6 de julio de 1535 en Tower Hill, junto a la Torre. Su cabeza reemplazó a la del obispo Fisher en lo alto del Puente de Londres.

(Imágenes:-1.-Tomas Moro y su familia, por Rowland Lockey.- 1593.- Victoria and Albert Museum/ 2.- escena de «Un hombre para la eternidad» de Fred Zinnemann, con Paul Scofield como protagonista)

MEDICINA Y LITERATURA

«La profesión médica no me interesaba, pero me ofrecía la oportunidad de vivir en Londres, y de adquirir así la experiencia mundana que tanto deseaba tener – cuenta Somerset Maugham en «Recapitulación» (Plaza & Janés), evocando el recorrido de su vida -. Ingresé en el hospital de Santo Tomás en el otoño de 1892.(…) Allí estaba en contacto con todo lo que más deseaba conocer: la vida en toda su crudeza. En aquellos tres años tuve ocasión de ser testigo de todas las emociones de que es capaz un hombre. Ello excitaba en mí mi instinto dramático. Y hacía surgir al novelista que había en mí«. La vocación y la raíz de la literatura ha surgido algunas veces en contacto con la enfermedad y la medicina, y en ocasiones, como en el caso de la mexicana Bárbara Jacobs al contemplar el primer cadáver, empujó radicalmente el rumbo de una decisión, tal como conté ya en Mi Siglo. Muchos médicos han sido personajes de grandes novelas. Sólo basta poner el ejemplo de que de los 2.472 personajes de Balzac, 31 son médicos. Por otra parte, a lo largo de la Comedia Humana se aborda la tuberculosis, las fiebres pútridas, los envenenamientos, numerosas apoplejías y varias dolencias de corazón. La salud y sus carencias siempre han interesado a los grandes creadores. La falta de salud, lógicamente, ha despertado la atención de los escritores y la extension de las grandes pandemias por la Historia suscitaron descripciones numerosas, entre otras, en Bocaccio, Samuel Pepys, Defoe o Camus. Las enfermedades cercanas, al visitar puntualmente a quienes escribían, provocaron también revelaciones en su correspondencia.  Flaubert , por ejemplo, le dice a Louise Colet mientras compone Madame Bovary que su dolencia nerviosa le había causado alucinaciones y es a partir de 1853 cuando desea comentarle que ya han pasado las épocas de sus ataques nerviosos: «eran pérdidas seminales de la facultad pintoresca del cerebro – le confiesa el novelista -, cien mil imágenes que saltaban al mismo tiempo, como fuegos artificiales«.

Medicina y literatura han ido muchas veces hermanadas, como lo han hecho de algún modo también arte y enfermedad melancolía y música, comentadas igualmente aquí. Keats en sus Cartas, en los últimos años de su vida, consumido por una enfermedad mal atendida  – como cuenta Lord Houghton estudiando la correspondencia del poeta (Imán) -, reflexiona en 1820 sobre la relación que existe entre enfermedad y creación artística: «¡ de qué asombrosa manera el riesgo de abandonar este mundo hace que sus bellezas naturales se impriman en nosotros! (…) Pienso en los campos verdes; medito con el más grande cariño sobre cada flor que he conocido desde mi infancia; sus formas y colores son tan nuevos como si acabara de crearlas con una fantasía sobrehumana. Y eso ocurre porque están relacionadas con los momentos más irreflexivos y más felices de nuestra existencia. He visto flores exóticas en invernáculos, flores de la más grande belleza, pero no me importa nada de ellas. Las simples flores de nuestra primavera es lo que necesito ver otra vez».

Es la sensibilidad en la epidermis de la escritura, la evocación de la salud, el recuerdo de tantas alegrías pasadas.

(Imágenes: 1.- El boticario.-Pietro Longhi.-1752.- Galería de la Academia.-Venecia.-wikipedia/ 2. –Nora Heysen.- 1945.- f. feminine)

VERANO 2010 (4) : JOAN MARAGALL

«Ama tu oficio, tu vocación, tu estrella, aquello para que sirves, aquello en que realmente eres uno entre los hombres. Esfuérzate en tu quehacer como si de cada detalle que piensas, de cada palabra que dices, de cada pieza que pones, de cada golpe de tu martillo, dependiera la salvación de la humanidad. Porque depende, créelo. Si olvidado de ti mismo haces cuanto puedes en tu trabajo, haces más que un emperador rigiendo automáticamente sus estados; haces más que el que inventa teorías universales para satisfacer sólo su vanidad, haces más que el político, que el agitador, que el que gobierna. Puedes desdeñar todo esto y el arreglo del mundo. El mundo se arreglaría bien él solo, con sólo hacer cada uno todo su deber con amor, en su casa.

Sed vivos, solamente, que la vida ya se arregla por sí. Es lo único que hace falta. Que ahora todo padece de vuestro sueño, y tantos males como queréis curar – en vano, porque dormís -no son sino fantasmas de vuestro sueño. El pasado y el porvenir son fantasmas de vuestro sueño. Despertad, vivid, amad un momento y veréis.

Ámalo tú, al menos, este momento que pasa… que no pasa, créeme, porque estamos sellados en eternidad, y todo nos es actual; y en este que llamas momento está todo tu pasado y todo tu porvenir. Amando, pues, el  momento, vives eternamente. Nada es despreciable sino los fantasmas del caos. Pero todo lo que pasando por delante de ti, vive en ti – el sol, la lluvia, la noche, el niño que pasa cantando por tu calle, el perro que duerme, el polvo que vuela – todo es para ser eterno, todo es para ser amado. Todo.»

Joan Maragall: «Del vivir«.-Elogios»

(Imagen: Give Me Shelter.- Frank Grisdale.-photographers gallery.-artnet)

PAPELERAS DE RECICLAJE

«Ahora, con la crisis, han aparecido muchas gentes rebuscando en las papeleras de reciclaje. Yo las suelo ver con los prismáticos, cuando me levanto del ordenador. Antes, mientras el ordenador se iba apagando lentamente, tenía por costumbre, como puro entretenimiento, mirar la plaza desde el ventanal, pasear los prismáticos por la noche desierta, y seguir los movimientos de los harapientos que venían en grupos a husmear los restos de comestibles o los trastos viejos que se amontonaban en los portales. Pero ahora es distinto. Nunca me había fijado en que el ventanal es como una pantalla y la pantalla como la ventana del comedor. Apartando un poco las sillas y corriendo los visillos se puede uno asomar a la noche, con los prismáticos en los ojos y sin que nadie pueda sospechar que le estamos mirando. Así, la otra noche, observando vagamente lo que ocurría en la plaza, descubrí a los nuevos harapientos, que tampoco deberían llamarse así en rigor, ya que no van vestidos como ellos. Algunos aparecen hacia las doce, cuando ya ha pasado el último autobús, y lo hacen con su traje de calle o de oficina – un traje algo sucio ya y polvoriento, quizás el único que les queda -; ellas suelen llevar algunas bolsas, seguramente vacías. Suelen estar  repartidos en grupos por la plaza, yo creo que muchos de ellos no se conocen, y pienso que quizá se ha corrido la voz de que, con la crisis, muchas gentes están desembarazándose con premura de las papeleras de reciclaje y vienen a ver qué pueden encontrar. Lo cierto es que a la puerta de los grandes almacenes que tengo bajo mi balcón y también congregadas en las esquinas, unas sobre otras y amontonadas de cualquier modo, aparecían medio reventadas las papeleras de reciclaje de los ordenadores, muchas de ellas con sus fondos blanquecinos y grisáceos y con esas virutas de alambres cenicientos que suelen desprender y que no son otra cosa que residuos provocados al destruirse los documentos. Yo siempre he escuchado, cuando he tenido que pulverizar definitivamente una documentación que creía inservible y en el momento en que la máquina me preguntaba “¿está seguro de que desea mover este archivo a la Papelera de reciclaje?”,  siempre he escuchado, tras mi “click” oportuno oprimiendo el SÍ, un pequeño y confuso ruido de astillas consumidas, como si se entrecruzaran al fondo de alguna lejana habitación las entrañas mismas del archivo, como si se hiciera trizas el tamaño del documento, su fecha de modificación y sus páginas. Todo había terminado al fin, me decía instantáneamente. Pero no era así. Existen, al parecer, documentos que aún se pueden aprovechar, o al menos, si no documentos enteros, restos de documentos, porque ahora, desde mi ventana, podía comprobar a través de los prismáticos la habilidad que tenían aquellos nuevos harapientos o mendigos de ideas (no sé cómo llamarlos) para rebuscar con prontitud, incluso, diría yo, con cierta pericia y hasta con avidez, escogiendo rápidamente  lo que podía serles útil.

Lo que asomaba de aquellas papeleras reventadas eran, naturalmente, cosas sueltas, esas cosas que ya no nos interesan o nos fastidian, antiguos correos obsoletos o absurdos, o bien publicidad inadecuada y engañosa. Uno no tiene tiempo de leerlo todo, muchas cosas del correo habitual a veces no se abren, y si se abren se mandan pronto a la papelera y en paz. Pero sin duda esas cosas pueden servir aún a otros (yo nunca lo había pensado) porque, graduando ahora más mis prismáticos y enfocándolos más cerca desde mi ventana, llegué a distinguir a varios individuos inclinados y con sus espaldas curvadas, iluminadas por el farol, hasta que poco a poco descubrí en uno de ellos sus facciones. Era un hombre de unos cuarenta y cinco o cuarenta y siete años, no creo que llegara a los cincuenta, con rostro huesudo, una barba incipiente y una gran calvicie, vestido con un traje azul de ejecutivo y llevando en su mano una gran cartera. En el fondo, un hombre común. Y precisamente por no destacar en nada, me recordó a uno de esos prejubilados a los que el Estado o las empresas están poniendo prematuramente en la calle y que deambulan por la ciudad de parque en parque, procurando matar el tiempo, a veces acodándose ante las zanjas de las obras municipales para ver trabajar a los obreros y distrayéndose como pueden hasta volver a casa a la hora de comer. Este hombre, al que yo ahora miraba desde la ventana, hurgaba en los restos de una papelera de reciclaje ayudándose con una especie de bastón metálico, algo parecido a una de esas armas cortas que suele llevar a veces la policía, y con aquel instrumento tan pequeño, y además con sumo cuidado, con una habilidad enorme, iba separando aquí y allá lo que encontraba, que en verdad no eran más que puntas de cables cortados y quemados, algunos de ellos hechos ya ceniza, pero entre los cuales, quizá – no puede saberse con seguridad -, podía aparecer de cuando en cuando un resto de papel aún sin destruir. Entonces aquel hombre, con la punta de su bastón metálico, iba pinchando el trozo de papel elegido y, tras arrastrarlo por la acera, lo colocaba bajo el farol. No sé si lo leía o  lo distinguía bien, yo creo que no, que la lectura, si la hacía, la quería dejar para más adelante, en un sitio más seguro. Ahora únicamente apartaba lo que quizá creía que en su momento le pudiera servir.

Debí hacer yo, sin querer, un pequeño ruido en el cristal de la ventana porque de repente, en el silencio de la noche,  él levantó la cabeza y, asombrado, miró hacia arriba. Metió rápidamente en su gran cartera todo lo que había encontrado y se alejó en la crisis.»

José Julio Perlado: (del libro «La vida cotidiana«)  (relato inédito)

(Imagen: Lucie & Simon.-photographers gallery.-artnet)

TRES AÑOS DE «MI SIGLO»


Mi  Siglo llega hoy a las 378.000 visitas en su tercer año de andadura sumando las lecturas que vienen desde Blogger y desde WordPress. Este post, que hace el número 748, no puede sino dedicarse únicamente a los agradecimientos. En los tres años de vida que hoy se cumplen los caminos de Internet me han traído mezclados muchos nombres desconocidos y conocidos que se han ido haciendo muy amigos. Ahora que Umberto Eco se ha referido al «vértigo de las listas» se hace imposible confeccionar una en la que se den las gracias a todos: a Daniel en Moscú, a varias Carmen, Mercè, Ángel, Enrique MF, José María Matás, Jos Petit, Francisco Doña, Angelina, Karmen, Ana, Mariàngela, Maty, Nicole, Solange, Alena, María, Aurora, Carmen Manzanera, Juanma Blazquez, Alejandro, Juan Pedro desde “Una temporada en el infierno»“, Shant Baghramian y Vane Galstian desde “Papier de Libert黓, Faycal desde “”Shaga“, Juan José desde “Scriptor.org»“, Antonio Ayuso, Don Cogito, Luis Rivera, Avelina, Dolors, Gasolinero, Fernando, Enrique, Vagabunda, Noelia, Georgia, Angie, Almudena, David, Montse, Jessica, Arancha, Luis, Javier Gómez, Joséluis, Nelson, Miranda, Darío Lodi, J. Moreno, Berenice, Pilar, Patricia, Ioana, Felipe Hernández, Helen, Lola, Enrique, Joselyn, Julio, Alicia, Ioanes Xabier, Eduardo, Jose, Lilia, Jenny, Elvira, José Manuel, Angel Feliciano, Damian, Jesús, Laura, Gabriel, Alexandra, Diego, Manuel Faliero, Rhaida, Armando, Aliux, Miguel Ángel, …Quiero igualmente agradecer a los lectores de Armenia, Marruecos, Israel, a los de Irán, Macedonia, Turquía, Australia, Corea, Eslovenia, Vietnam, India, Canadá, Serbia, Croacia, Japón, China, Rusia, Polonia, Pakistan, Cuba, Taiwan y a tantos otros, sin contar los países sudamericanos, Estados Unidos o Europa, por las veces que han acudido a leer Mi Siglo.

Seguiremos caminando.

Al cabo de tres años, mi agradecimiento.

(Imagen: Jasmina Danowski.-2008.- Spanierman modern.- Nueva York.-arnet)

ÁRBOL DE ANA FRANK

«El día de Pentecostés, cuando hacía tanto calor, me esforcé en permanecer despierta hasta las once y media, para contemplar a solas, por una vez, la luna, a través de la ventana abierta…Por primera vez desde hacía un año, frente a frente con la noche, estaba bajo el imperio de su encanto. Después de esto, mi deseo de  volver a vivir un momento semejante podía más que el miedo a los ladrones, a las ratas y a la oscuridad… A muchos les parece hermosa la naturaleza, muchos pasan a veces la noche al raso; los que están en las cárceles y en los hospitales aguardan el día en que podrán volver a gozar del aire libre; pero hay pocos que estén, como nosotros, recluidos y aislados, con su nostalgia, de lo que es accesible a los pobres igual que a los ricos.

Contemplar el cielo, las nubes, la luna y las estrellas me tranquiliza y me devuelve la esperanza, y esto no es, ciertamente,  imaginación. Es un remedio mucho mejor que la valeriana y el bromuro. La naturaleza me hace humilde y me prepara a soportar con valor todos los golpes.

(…)

Mientras la humanidad, sin excepción, no haya experimentado una gran metamorfosis, la guerra seguirá haciendo estragos; las reconstrucciones, las tierras cultivadas, serán destruidas de nuevo, y a la humanidad no le quedará más remedio que volver a comenzar».

Ana Frank: «Diario»

(pequeña evocación el día en que se ha derrumbado el árbol que ella veía desde su escondite. «No hacer ruido: es la consigna» – escribió en su «Diario» -: prohibido toser, prohibido moverse. Sentada durante horas permanecía envuelta en una manta para no ser descubierta.

Hoy es el ruido el que ha acompañado al temporal en Ámsterdan)

(Imagen: elpais)

VIEJO MADRID (19) : BODAS DEL PRADO Y DE LA CALLE MAYOR

“Entre las casas y este Monasterio –  dice del paseo del Prado Diego Pérez de Mesa, en suLibro de las grandezas”, en 1595 – hay, a la mano izquierda en saliendo del pueblo, una grande y hermosísima alameda, en tres órdenes que hacen dos calles, muy anchas y muy largas, con cuatro fuentes hermosísimas y de lindísima agua a trechos puestas, por la una calle y por la otra muchos rosales entretejidos a los pies de los árboles por toda la carrera. A la mano derecha del mismo monasterio saliendo de las casas, hay otra alameda también muy apacible, con dos órdenes de árboles que hacen una calle muy larga hasta salir al camino que llaman de Atocha. (…) Llaman a estas alamedas el Prado de San Jerónimo donde en invierno al sol, y en verano a gozar de la frescura, es cosa muy de ver y de mucha recreación, la multitud de gente que sale, de bizarrísimas damas, de bien dispuestos caballeros y muchas señoras y señores principales en coches y en carrozas”.

Lo había dicho también Pedro de Medina enGrandezas y cosas memorables de España”, en 1543.

Pero mientras camino por este Paseo del Prado nadie podría imaginar que – por artes del teatro – tuvo lugar una boda entre calles y paseos madrileños, la que evocó en su entremés cantado Luis Quiñones de Benavente en «El casamiento de la calle Mayor con el Prado Viejo«.

“Casó la calle Mayor

con el señor Prado Viejo

trocando la vecindad

en amable parentesco.

Convidadas a la boda

todas las calles vinieron,

que a la Mayor se le debe

la obediencia y el respeto.

De gala vienen vestidas

sin ponerse nada ajeno,

que cada calle sacó

de sí misma el lucimiento”.


Asistieron a esta boda muchas calles madrileñas y varios sitios castizos de la Villa: la calle de la Comadre, la calle de Postas, la Puerta del Sol, el Juego de la Pelota, las Tabernillas, el ManzanaresAparecía Salinasque representaba al paseo del Pradocon un justillo verde, un álamo en la muleta y una fuente en la cabeza, y Jerónima que era la calle Mayor – con tocados de cintas en el vestido.

El Prado Viejo era el paseo que se extendía desde la actual plaza de Cibeles hasta la actual glorieta de Atocha. Se le llamaba también Prado de San Jerónimo, por el monasterio de frailes jerónimos que se levantaba en un vecino altozano y se le decía igualmente Prado Viejo para distinguirlo de los otros dos Prados: el de Recoletos y el Prado Alto.

» El Pradoasí lo han recordado varios comentaristas – simbolizaba lo verde, con sus fuentes, su arroyo marginal y sus frondosos álamos. Por su parte, la calle Mayor representaba lo seco, con todo su montaje industrial y comercial. En el fondo de esta pieza teatral – considerada como obra maestra dentro de los entremeses madrileños – latía el transcendental problema español de la lucha entre la sequía y el agua. Desgraciadamente la boda de las dos calles fracasa, y el Prado querrá conservarse en su jaula verde, aunque coartado por las zonas secas”.

Vuelvo paseando por este Prado, hoy silencioso, pero en cuyas avenidas reinaron hace siglos intrigas amorosas y amables cortesías, se cruzaron  variedad de trajes, hubo rumor de coches de caballos, polvo, figuras escondidas, voces vendiendo agua. Vuelven también conmigo en la memoria los versos de Lope:

“Campos de Madrid dichosos,

si sois de sus pies pisados;

fuentes, que por ver la huerta

del Duque subís tan alto

el cristal de vuestros ojos,

que asomáis los blancos rayos

por las verdes celosías,

muros de sus verdes cuadros;

hermosa alfombra de flores,

donde tejiendo y pintando

está la naturaleza

mas ha de cinco mil años;

arroyuelos cristalinos,

ruido sonoro y manso,

que parece que corréis

tonos de Juan Blas cantando,

porque ya corriendo aprisa,

y ya en las guijas despacio,

parece que entráis, con fugas,

y que sois tiples y bajos;

recordad a mi niña,

no duerma tanto”.

(Imágenes:- 1.-paseo del Prado.-julio 2010.-foto JJP/ 2.-calle Mayor.-wikipedia/ 3.-calle Mayor.-wikipedia/ 4.-Palacio Real de Madrid.-syscrapercit com)

SONREIR EN UN BLOG (4) : CÓMO ADELGAZAR, CÓMO ENGORDAR

De vez en cuando es conveniente que asome una sonrisa en un blog.

Como en otras ocasiones poco a poco he ido recogiendo en Mi Siglo diversas intrucciones para sonreir, y hoy es el español Jardiel Poncela quien nos proporciona una serie de consejos realmente útiles tanto para adelgazar como para engordar:

Consejos para adelgazar:

1.-comprarse una pianola de 88 notas, tenderse en el suelo y, colocándose la pianola encima, revolcarse por el pavimento hasta la extenuación de los mosaicos.

2.-Situarse en el centro de una habitación y ejecutar saltos, progresivamente mayores, hasta llegar a poder cogerse al flexible de la luz eléctrica.

3.-Insistir, empujando, hasta que el brazo derecho de la persona que esté en tratamiento quepa por la cañería del gas.

4.-Jugar dos partidas diarias de ajedrez previamente vestidos con una armadura de guerra del siglo XlV.

5.-Trasladar de un extremo a otro de la casa el contenido de un saco de trigo, cogiendo los granos con la única ayuda de dos palillos de dientes.

Consejos para engordar:

1.-levantarse del volupuoso y mullido lecho alrededor de las tres de la tarde.

2.-sentarse en un sillón que tenga triple juego de muelles y estarse seis horas frotando la mano izquierda contra la mano derecha.

3.-levantarse del sillón y tumbarse en un diván, estando en él otras seis horas ocupado en frotar la mano derecha contra la mano izquierda.

4.-bostezar en nueve tonos distintos.

5.-levantarse del sillón y derrumbarse en una hamaca.

6.-permanecer otras seis horas en la hamaca mirando al espacio.

7.-bajarse de la hamaca.

8.-echarse en el lecho.

9.-permanecer otras seis horas en el lecho y levantarse pasadas esas seis horas. Entonces el paciente se dará cuenta de que vuelven a ser las tres de la tarde.

10.-sentarse en el sillón de antes y repetir otra vez las reglas higiénicas ya apuntadas.

Enrique Jardiel Poncela.-«Lecturas para analfabetos»

(Imágenes:- 1.-Benny Andrews.-1991.-artnet/2.-Benny Andrews.-1991-.artnet)

EL FUTURO DE LA COMUNICACIÓN

Copio de eCuaderno estas muy interesantes declaraciones de José Luis Orihuela en una entrevista concedida al Centro de Investigación de Medios y Sociedad Andes (CIMAS), de la Universidad de los Andes, con motivo de su reciente visita a Chile.

«La evolución de las tecnologías de la información, los soportes móviles y la digitalización han producido un cambio radical en los modos de gestión de la información pública. Queda fracturada buena parte de los paradigmas con los que hasta ahora hemos entendido la comunicación pública, el sentido de los medios, la propiedad intelectual, los derechos de autor, etc.

En el antiguo entorno, la figura del gatekeeper o editor, administraba de manera exclusiva en todas las industrias (música, cine, editorial y artística) la posibilidad de que los generadores de contenidos publicaran o comunicaran. En el nuevo escenario existe la posibilidad para todas las personas que generan contenido de comunicarlo públicamente sin mediación. Con lo cual todo ha cambiado en este escenario de la comunicación pública. No tiene sentido mantener, prolongar o proyectar los modelos de negocio o las formas de gestión de derechos basadas en la reproducción física de copias en un entorno en el cual podemos distribuir los contenidos independientemente de los soportes. Tampoco tiene sentido mantener un sistema de pago en un escenario en que existen productos gratuitos de calidad alternativa.

El gran desafío para los creadores es mostrar de una manera eficaz su talento, hacerse escuchar o ver en un espacio en el que todo el mundo tiene voz y así descubrir y generar modelos de negocio que hagan sostenible su actividad como artistas, escritores, productores, guionistas. Y todo esto no necesariamente proyectado desde los modelos de negocio anteriores.

A veces para un músico es mucho más eficaz que sus obras circulen libremente por la red y generar suficiente volumen de atracción y de visibilidad como para que sus conciertos resulten multitudinarios. Pueden vender entradas que a veces duplican o triplican el precio de la distribución física de su obra.

Las personas que se quieren dedicar profesionalmente a la generación de contenidos tienen una oportunidad que no ha existido nunca en la historia de hacer público su arte y talento sin ningún tipo de intermediación: ni instrumental, ni funcional, ni personal, ni mediática.

Ese escenario ha debilitado la estructura y funciones y los modos de financiación de las industrias tradicionales. Afecta a la industria de la música, del cine, la industria periodística, pero no tiene vuelta atrás. No hay ninguna posibilidad de volver a la situación anterior en la que existían instituciones, personas y empresas que administraban la comunicación pública y los contenidos generados por los artistas.

¿Cómo harán los medios tradicionales para no desaparecer como intermediarios? ¿Cuál es su futuro frente a la falta de mediación?

Creo que este tema no debería preocuparnos. Por ejemplo, ante el desarrollo del ferrocarril, la pregunta ¿qué debemos hacer para mantener la diligencia a caballo? no es la correcta, sino que ¿cómo transformamos nuestro negocio, nuestra identidad para aprovechar la aparición del ferrocarril?

Estamos frente a un tipo de innovación que deja fuera de la historia a algunas industrias. Es un proceso progresivo, no desaparecerán esas industrias en los próximos 50 años. Lo que no va a desaparecer y es importante que no desaparezca son los perfiles profesionales asociados a la gestión profesional de formación de contenidos. Tal vez los periódicos – tal cual los conocemos- o las revistas de papel y los programas de televisión y de radio dentro de 25 años hayan desaparecido o sean diferentes. Más que esto interesa ver cómo los profesionales hemos sido capaces de transformar nuestros talento, arte y oficio para desarrollarlos eficazmente utilizando las nuevas plataformas y llegando de nuevas maneras al público y a los usuarios.

Creo que esa desaparición de medios tradicionales no es un proceso inminente, es a medio o largo plazo. Se trata de un proceso más o menos inevitable, no será una desaparición absoluta porque tradicionalmente no ha habido una sustitución de medios viejos por medios nuevos, sino que ha habido una mutación. Dentro de 15 ó 20 años probablemente le llamaremos revista, libro o diario a una cosa que, físicamente no se parecen a los objetos que ahora llamamos así. Quedará sólo el nombre o sólo el nombre paulatinamente transformado. Es menos importante la pervivencia de los medios –cómo vamos a hacer para que estos medios no desaparezcan- que el cómo haremos para que siga habiendo un espacio social y cultural para la gente que se quiere dedicar de manera profesional a la comunicación, al arte o a la creación. Esto es lo crucial.


¿Habrá espacio para los periodistas?

Ese espacio ya existe. En el viejo entorno, uno se podía topar con un estudiante que se quejaba por su escasez de oportunidades para demostrar su talento en crónicas deportivas porque no conseguía publicarlas en el periódico de su ciudad. Ahora esa limitación no es real. Cómo hacerlo rentable es un problema diferente sobre el que no hay respuestas definitivas porque es un proceso que estamos viviendo ahora. Lo que es evidente es que no se podrán proyectar los viejos modelos de funcionamiento de negocios. Me parece que no hay vuelta atrás y que la necesidad de la sociedad de consumir información, cultura y ficción seguirá existiendo, sólo que será resuelta mediante otro tipo de productos, en otras plataformas y por más gente.

Con las nuevas redes se genera un problema de derechos de autor, vida privada, derecho a la propia imagen, etc.. que están sin resolver…

En este tema hay cuatro puntos importantes:

Primero, a veces el discurso de la privacidad va directamente en las plataformas, cuando debería ir primero en las personas. La gente está haciendo pública su vida privada porque quiere. Publica fotos de su boda, de sus vacaciones, de sus hijos, etc. sin que nadie le obligue a hacerlo. Estamos compartiendo nuestra vida públicamente.

Segundo, en el ámbito específico de las redes sociales hay algunas limitaciones o condicionamientos. El usuario puede determinar qué tipo de público puede tener acceso y qué contenidos publica.

Tercero, el uso por parte de los medios de comunicación tiene que ver con las condiciones de uso de las plataformas. Por ejemplo, las condiciones de uso de facebook impiden que cualquier cosa publicada salga a los medios de comunicación. En la práctica eso no se hace. Creo que no se puede hacer un uso público de lo publicado en facebook. Eso está especificado en las normas de uso de la plataforma.

Cuarto, en procesos más complicados deberíamos empezar a acostumbrarnos a especificar a los usuarios de buena voluntad con qué tipo de licencias publicamos ciertos contenidos. Esto es especialmente grave en el caso de profesionales. Cuando se publican fotos, videos o textos, hay que indicar qué se puede hacer con esos contenidos. Algunos de esos contenidos interesa que sean reproducidos en medios de comunicación, siempre citando la fuente. Esta conciencia de indicar un tipo de licencia específica para cada contenido ayuda a proteger el trabajo.

Es importante entender que lo nuevo en el ámbito de las comunicaciones y de los medios no es un problema, sino una oportunidad. El análisis de lo nuevo como un problema se suele realizar cuando se mira lo nuevo con los paradigmas de lo viejo. Si queremos entender y participar en la cultura que están generando estas nuevas herramientas y nuevas formas de la tecnología tenemos que pensarlas en términos de oportunidad, de la maravillosa oportunidad que supone para una institución universitaria tener acceso a contenidos de investigaciones publicadas en universidades de todo el mundo, a publicar los trabajos de nuestros estudiantes, y muchísimas otras ventajas».

(La negrita es mía)

( A veces en un blog no hay nada más que añadir)

(Imágenes:-1.-Arman.- La acumulación informativa.-1969.-artnet/2.-Larry Fink -artnet)

ESTAMPAS DE TOLSTOI (1)

«Por la mañana – recordaba Ilia Tolstoi, uno de los hijos del escritor -, mi padre salía de su habitación, que estaba en el primer piso, en el extremo de la casa, y en bata, con la barba despeinada, bajaba a vestirse. Volvía a salir de su despacho fresco, dispuesto, vestido con una blusa gris, e iba a tomar café a la sala, donde estábamos ya todos para desayunar. Cuando no había visitas no se quedaba mucho con nosotros. Llevaba un vaso de té y se volvía a su despacho; pero si se reunían algunos amigos, empezaba a conversar, se entusiasmaba y no podía decidirse a marcharse. Con una mano en el cinturón y en la otra su portavasos de plata con el vaso lleno de té, se quedaba cerca de la puerta, durante una media hora sin advertir que el té se enfriaba, y hablaba sin cesar. Sin saber por qué, en ese momento la conversación se ponía siempre particularmente interesante y animada».

Es el gran escritor ruso retratado en su gran casa, observado en familia, y cuya filial evocación aparece en «Tolstoi en la intimidad» (Futuro). Éste es el personaje tratado por Steiner en su «Tolstoi o Dostoievski» , lo épico frente a lo dramático, teórica división del fluir de la existencia que algunos estudiosos y críticos desean hacer. ¿Cuánta parte de nuestra vida es épica y cuánta dramática? A veces las meras cuestiones diarias levantan su épica desde el suelo si adquieren pulso de eternidad y a veces esas mismas cuestiones se desgarran en dramatismos irremediables. Retablo de la vida continua y fragmentada en Tolstoi, fluir de esa vida y del tiempo, finales abiertos, omnisciencia como narrador. «Cuando escribo – le había dicho Tolstoi a Gorki – frecuentemente tengo piedad de mis personajes y entonces yo les presto cualquier buena cualidad, o le aumento una buena cualidad a otros, para que en comparación el otro no aparezca demasiado negro».

«El despacho de papá – cuenta Ilia en sus recuerdos– está dividido en dos por grandes armarios llenos de libros. Para que no se caigan, estos armarios están sostenidos por medio de grandes travesaños de madera, entre los cuales se colocó una puertecita de abedul. Detrás de la puerta estaba la mesa escritorio de papá y su gran sillón antiguo, semirredondo. En las paredes se ven cuernos de ciervos traídos del Cáucaso y una cabeza de reno disecada. En esos cuerpos mi padre acostumbraba a colgar su toalla y su sombrero. En la pared, al lado, están los retratos de Dickens y Schopenhauer«.

Aquí trabajaba el hombre que consideraba el teatro como algo artificial mientras la vida y el campo eran para él algo natural y real, una vida que animaba todas sus obras, la alegría de la «visión homérica» y la armonía entre el hombre y el mundo. Aquí trabajaba el hombre que intentaba dominar sus estados de ánimo. «No tienes idea – le decía a su hijo Ilia – de lo que puede un estado de ánimo. Por ejemplo, uno se levanta fresco y dispuesto, con la mente clara; se comienza a escribir: todo va bien, todo marcha. Al día siguiente se relee, y hay que tacharlo todo porque falta lo principal. No hay imaginación ni talento, ni ese «algo» sin lo cual toda nuestra inteligencia no sirve para nada. Sucede también que uno se levanta mal dispuesto, con los nervios tensos; parece que, a pesar de todo, se puede trabajar. En efecto, se escribe bien, afluyen las imágenes, y toda la inventiva que uno quiere. Se relee una vez más: tampoco aquello vale nada. Está torpemente escrito; la inteligencia no ha hecho nada. Las cosas no marchan más que cuando la imaginación y la inteligencia andan a la par. Apenas una de las dos se impone, todo está perdido. No hay más que abandonar lo hecho y comenzar de nuevo».

(Pequeña evocación a los cien años de su muerte: 1910-2010)

(Imágenes:-1.-Tolstoi descansando en el bosque.- 1891-Repin.-Galería estatal.-wikipedia/ 2.Tolstoi trabajando en Yasnaia Poliana.-1910.- B. Meshkov.-wikipedia/ 3.-Yasnaia Poliana.-wikipedia)

ESCRIBIR SIN LECTORES

«La lectura de un libro pide perseverancia. La lectura en la pantalla internética mezcla impaciencia e indolencia, dos cosas poco amigas de la perseverancia»- Así lo afirma el escritor Justo Navarro evocando a su vez a Erle Stanley Gardner cuando dice: «cada página empuja al lector a la siguiente: a eso le llamo yo talento».  Y el escritor granadino añade: «El talento en una página web consiste en lo contrario: en retenerte en la página, en quitarte el apremio de saltar a otra».

Viejo tema el de la pantalla y el papel, el de las distintas lecturas, el de las diversas escrituras. En un texto muy interesante de Umberto Eco, «¿Cómo escribo, incluido en «Sobre literatura» (Debolsillo), el autor italiano afirma que «lo bueno del ordenador es que estimula la espontaneidad: escribes de un tirón, deprisa, lo que se te ocurre. Luego, mientras tanto, sabes que puedes corregir y variar», pero hablando de la creación literaria anota enseguida: «no entiendo a los que escriben una novela al año (pueden ser grandísimos, los admiro, pero no los envidio) Lo bueno de escribir una novela no es lo bueno de la transmisión en directo, sino lo bueno de la transmisión en diferido».

Y al final de esos comentarios – hablando del escritor y del lector – se pregunta: «¿escribiría todavía, hoy, si me dijeran que mañana una catástrofe cósmica destruirá el universo, de suerte que nadie podrá leer mañana lo que escribo hoy? En primera instancia la respuesta es no. ¿Por qué escribir si nadie me puede leer? En segunda instancia, la respuesta es si, pero sólo porque abrigo la desesperada esperanza de que, en la catastrofe de las galaxias, pueda sobrevivir alguna estrella, y mañana alguien pueda descifrar mis signos».

Julien Green en «L´homme et son ombre» (Seuil) – como ya he recordado en «El ojo y la palabra» – se interrogaba igualmente: «¿ Escribiría usted si estuviera solo, por ejemplo, en una isla desierta con mucho papel y toda la tinta del mundo de que tuviera necesidad? O bien: ¿escribiría usted si sus escritos fueran invariablenente puestos en ridículo? O la última y más insidiosa pregunta: ¿escribiría usted si supiera que jamás podría publicar?».

Internet parece que resolvería con instantaneidad esta opción útima. ¿ Habría algún lector al otro lado de las teclas? En todo caso, los consejos de Rilke siempre iluminan: «Reconozca – dice en «Trabajo y paciencia« – si usted tendría que morirse si se le privara de escribir. Esto, sobre todo : pregúntese en la hora más silenciosa de su noche, ¿debo escribir? Excave en sí mismo en busca de una respuesta profunda. Y si ésta ha de ser de asentimiento, si usted ha de enfrentarse a esta grave pregunta con un debo enérgico y sencillo, entonces construya su vida según esa necesidad».

(Imágenes:-1.-Cig Harvey.-Real.-2008.-Joel Soroka Gallery.-artnet/2.-la creación.-2000.-Brigitte Scenczi.- f feminine)