PINTURA Y POESÍA ( 5 ) : ROTHKO

pintores-bbnnt- Mark Rothko en su estudio

 

«Sobre el lienzo de lino inmaculado

que tensa el bastidor de la mañana

se trazó el primer día

la pincelada roja.

Como si de repente la oblea de este mundo

comenzara a sangrar.

Como si alguien clavase

un alfiler en medio del pan ácimo

y de su corazón escapara una gota

de rojo inconcebible.

Rojo ciego.

Escrito en sangre está, todo está escrito

con nuestra propia sangre derramada.

Esta sabiduría, esta belleza,

este edificio en pie del pensamiento,

esta aventura insomne

de ser sin que sepamos por qué somos,

están flotando sobre un mar de sangre.»

 

Carlos Marzal. –«Rojo»

 

( Imagen. Mark Rothko en su estudio)

 

 

 

LA OTRA CASA DE KAREN BLIXEN

 

KAREN BLIXEN

 

«Con sus ojos oscuros centelleantes – escribe Ole Wivel, el poeta y amigo de Karen Blixen – y el cabello largo recogido, abajo, en la nuca, con un lazo de terciopelo negro, la escritora tenía una apariencia joven y espléndida. Era alegre y reía fácilmente, como si fuera de por sí la prueba de que algo bueno fuera a ocurrir, como si, en efecto, hubiera sido establecido con anterioridad (…) Hablaba sin interrupción alguna, con ese extraño acento suyo cargado de cultura y solemnidad, que se tornaba más cálido por su variedad de timbres (…) Había algún que otro hilo gris entre sus cabellos, pero Karen parecía joven cuando se levantó para abrir la puerta que da al porche y habló del amor que su padre y su madre alimentaban por esta casa. Era uno de los inviernos más templados que yo recuerde; era enero y parecía principios de primavera y el Estrecho, libre de hielos, resplandecía azul al sol.»

 

Karen Blixen- Rungstedlund- cerca de Copenhage- wikipedia

 

 

Esta casa era la casa de Rungstedlund, la casa de la niñez de Karen Blixen, que Sandra Petrignani visita en «La escritora vive aquí» (Siruela), y cuyos muros nos van atrayendo  no sólo por sus muebles y objetos singulares, arcones y jarrones de cristal («vieja casa sin comodidades modernas – anota Wivel en la que los inviernos debían de ser durísimos) , sino por las conversaciones matizadas con silencios. Hablan de Karen Blixen – a través de Petrignani –  los poetas Ole Wivel y Thorkild Bjornvig y lo hacen cada uno desde un ángulo distinto. Como lo hace igualmente Tore Dinesen, sobrino de la escritora, que al hablar de la otra casa – la casa en África – comenta que aquella no fue mas que el centro de  un largo paréntesis muy duro. Pero a la vez, un periodo de extraordinaria inspiración.

 

escritores.- Karen Blixen

 

 

Ahora, al recordarse los cien años de aquel principio en África, las dos casas de la autora de  «Cuentos de invierno» adquieren un mayor contraste. A la singular casa de África – con sus caballos Aimable, Rouge y PoorBox, con su perro Dusk, y el pastor alemán Pasop, llamado también Rommy – se unen en la evocación estas otras habitaciones cerca de Elsinor, la casa-museo con sus cuadernos de escuela, la libreta que siempre llevaba en el bolsillo para anotar lo que la sorprendía, su última pluma estilográfica, negra, » con el  extremo opaco porque evidentemente tenía la costumbre de llevársela a la boca…»

 

Karen Blixen- uvvvfe- BlixenMuseum- Niels Elgaard Larsen

 

Desde su casa de Dinamarca la escritora solía recordar su otra casa de África.  En 1956 confesó : » cuando  era niña estaba muy lejos de mi mente la idea de ir a África, ni tampoco soñaba con que una granja africana era el lugar donde yo sería perfectamente feliz. Esto sirve para probar que Dios tiene una capacidad de imaginación más grande y refinada que nosotros (…) Desde el primer día que estuve en África amé el país y me sentí en casa. El este de África, en ese entonces, era un verdadero paraíso, «el feliz  territorio de caza» de los indios pieles rojas (…)  Eran gente bella, noble, valiente y sabia.»

Y repetía continuamente que allí fue muy feliz.

 

escritores.-4sfg.-Karen Blixen.-con su editor en Dinamarca.-por Gleie Erik.-noviembre 1957

 

 

(Imágenes.- 1.-Karen Blixen- hidtoriefaget. dk/ 2.-Rungstedlund- wikipedia/ 3.-Karen Blixen/ 4.-Blixenmuseum- elgaard larsen/ 5.-Karen Blixen en 1957- gleie erik)

PINTURA Y POESÍA ( 4 ) : RAFAEL ALBERTI

pintura-ccft-Bartosz Beda

 

 

«Mil novecientos diecisiete.

Mi adolescencia : la locura

por una caja de pintura,

un lienzo en blanco, un caballete.

Felicidad de mi equipaje

en la mañana impresionista.

Divino gozo, la imprevista

lección abierta del paisaje.

 

pintura-bbrr- Kiril Doron-dos mil diez

 

Cándidamente complicado

fluye el color de la paleta,

que alumbra al árbol en violeta

y al tronco en sombra de morado.

Comas radiantes son las flores,

puntos las hojas, reticentes,

y el agua discos transparentes

que juegan todos los colores.

 

mar.-55gg.-Emil Nolde.-mar con cielo de colores

 

 

 

El bermellón arde dichoso

por desposar al amarillo

y erguir la torre de ladrillo

bajo un naranja luminoso.

El verde cromo empalidece

junto al feliz  blanco de plata,

mas ante el sol que lo aquilata

renace y nuevo reverdece.

Llueve la luz, y sin aviso

ya es una ninfa fugitiva

que el ojo busca clavar viva

sobre el espacio mas preciso.

 

colores.-gerhard richter..-1992.--art overpainted photographs

 

 

 

Clarificada azul, la hora

lavadamente se disuelve

en una atmósfera que envuelve,

define el cuadro y lo evapora.

Diérame ahora la locura

que en aquel tiempo me tenía,

para pintar la Poesía

con el pincel de la Pintura.»

Rafael Alberti : – «1917″

 

colores.-335.-por Rudy Ernst.-2001.-artnet

 

(Imágenes.-1.-Bartosz Beda/ 2.-Kirill Doron- 201o/ 3.-Emil Nolde/ 4.-Gerhard Richter– 1992- art aviepainted photography/ 5-Rudy Ernest– 2001- artnet)

 

LEER , PENSAR, OBSERVAR

jünger-iggr-scoop it

 

» Cuando leemos – escribe Ernst Jünger en su «Diario» del 28 de enero de 1942 en París ( «Radiaciones» –Tusquets) -, el texto nos guía, pero también coopera al efecto nuestro propio modo de sentir y pensar, como una aureola que otorga brillo a la luz ajena.

Con ocasión de ciertas frases e imágenes se presenta en mi consciencia una gran muchedumbre de pensamientos. Me ocupo entonces del primero y hago que los demás aguarden en la antecámara, pero de vez en cuando abro la puerta para ver si siguen allí fuera. Al mismo tiempo, sin embargo, continúo también leyendo.

Cuando leo experimento siempre el sentimiento de que son cosas mías, más aun, cosas esencialmente mías las que allí están tratándose. También ese sentimiento debe provocarlo el autor. Este escribe como ser humano que mueve la pluma por el ser humano. En ese sentido se obsequia primero a sí mismo y luego a los demás.»

 

Jünger-beew-deutschlandfunk de

 

Los pensamientos y lecturas de Jünger cruzan continuamente sobre estos apasionantes «Diarios de la Segunda Guerra Mundial» , como más adelante – en el tomo titulado «Después de los setenta» («Radiaciones Vl -(1986-1990) (Tusquets) – los ojos del gran escritor alemán se detendrán minuciosa y certeramente en las montañas, en los insectos, en la Biblia, en los sueños y en tantas cosas más. Es la observación que camina con él durante largos años (vivió más de cien), curiosidad atenta y permanente de lecturas que le suscitan continuas reflexiones. El 21 de enero de 1942, en París, escribe: «Decir: » Encuentro una persona» es lo mismo que decir : «Descubro el Ganges, Arabia, el Himalaya, el Amazonas«. Deambulo por sus secretos y por sus vastas extensiones y regreso de allí cargado de tesoros; de ese modo me transformo y me instruyo. En este sentido, sobre todo en él, estamos modelados también por nuestros prójimos, por nuestros hermanos, amigos, mujeres. Queda en nosotros el aire de otros climas – y es tan fuerte que en ciertos encuentros experimento este sentimiento: «Ese tiene que haber conocido a fulano y a mengano». De igual modo que el orfebre graba su sello en las joyas, así también el contacto con un ser humano imprime en nosotros una señal».

Observaciones precisas, lecciones de sabiduría.

(Imágenes. – 1 – Ernst Jünger-scoop.it/ Jünger.-deutschlandfunk.de)

 

 

PINTURA Y POESIA (3) : EN EL MUSEO

gentes-bbcce- museos- pintura- Gilbert Garcin- dos mil uno

 

» A veces, observando a la gente ambulante

por los lentos pasillos del Museo del Prado

no puedo contenerme, y me pongo a su lado

para saber qué opina – con un gesto pedante –

de un conde, un santo, un dios, o de un perro elegante.

Os aseguro que lo mejor que he escuchado

son esos comentarios del niño malhablado

al mirar a una venus desnuda por delante.

Cuando esa gente huye y en la misma salida

afirma ciegamente haberlo visto todo,

no haber dejado atrás ni una sala olvidada

me entristezco, pensando que hay quien deja la vida

jactándose saciada de eso mismo, de modo

que mirándolo todo no han contemplado nada.»

Jaime  García- Máiquez. – » En el museo»

 

arte-nnbbr-pintores- museos- Pierre Jahan- mil novecientos cuarenta y siete

 

(Imágenes- 1-Gilbert Garcin/ 2-Pierre Jahan– 1947)

 

 

ELOGIO DE LOS PRÓLOGOS

Escritores.-3d3.-Sranislw Lem.-wikipedia

 

«El arte de los prólogos – dice Stanislaw Lem en «Un valor imaginario«(Bruguera)  -lleva tiempo clamando por que se le otorguen títulos de nobleza. Asimismo, yo llevo tiempo sintiendo el apremio de dar satisfacción a esa literatura marginada, que guarda silencio sobre sí misma desde hace cuarenta siglos, esclava de las obras a las que vive encadenada (…) Tiene este género, sometido a tan duras pruebas, su estado inferior, el de los Prólogos mercenarios, porteadores, jornaleros y oscuros, ya que la esclavitud degrada (…) Además de los prólogos comunes existen jerarquías: Prefacios e Introducciones; no hay tampoco igualdad entre los Prólogos corrientes, ya que son dos cosas muy diferentes un prólogo a un libro propio y uno hecho para un libro ajeno (…) El prólogo es a veces un sobrio entrar en materia, dictado por la dignidad y la responsabilidad, una garantía avalada por la firma del autor o, en otras ocasiones, una manifestación – forzada por las conveniencias sociales, superficial aunque amigable – del compromiso, en realidad simulado, que una persona revestida de autoridad contrae con el libro.»

 

POLAND LEM OBIT

 

Y así va contando el escritor polaco sus teorías sobre el prólogo para adentrarse después en diferentes prólogos a libros inexistentes: «Necrobias» de Strzybisz, «La Eurintica» de Reginald Gulliver, la «Historia de la literatura bítica» en cinco volúmenes, la «Extelopedia Vestrand» o «El Golem XlV» publicado en 2029.

Es la fantasía transformada en prólogo, la imaginación desbordada en introducciones a obras nunca escritas, una muestra del gran ingenio de Lem. El prólogo ha sido a veces denostado e infravalorado, se ha pasado sobre él en ocasiones con descuido y frivolidad. Y sin embargo grandes prólogos escribió Borges reunidos después en  su «Biblioteca personal» y estudios certeros y completos se han hecho sobre «el prólogo como género literario«, como los analizados por Alberto Porqueras Mayo. En su gran trabajo – que luego descenderá a considerar «El prólogo en el Renacimiento español» y  «El prólogo en el manierismo y barroco españoles» – , el profesor Porqueras alude a prólogos importantes, algunos de ellos revestidos de doctrina y con un estilo bello y solemne. Así, por ejemplo, los de Juan de Mena, Alvaro de Luna, el Marques de Santillana y el prólogo al «Cancionero de Baena«. Mención aparte serían los famosos prólogos al Quijote, con la gracia novelística del primer prólogo de 1605, como señala Elías R Rivers, tan distinta a la del célebre prólogo de la Segunda Parte, de 1615.

 

escritores-bbhh-Borges- Tullio Pericoli

 

Hace ya cinco años quise rescatar en Mi Siglo un prólogo de memorable prosa como es , a mi parecer, el de OrtegaVeinte años de caza mayor», del conde de Yebes, y ese extracto  lo reproduzco nuevamente aquí:

 

paisajes.- 477h.- caza.- Max Liebermann.- 1913

 

“De pronto, un ladrido de can apuñala el silencio reinante – escribe Ortega . -Este ladrido no es meramente un punto sonoro que brota en un punto del monte y allí se queda, sino que parece estirarse rápido en una línea de ladra. Oímos y casi que vemos correr suelto el ladrido, hilvanarse veloz por el espacio con algo de errática estrella. En un instante, sobre la placa del paisaje se ha trazado la raya del ladrido. A este siguen muchos de voces distintas avanzando en el mismo sentido. Se adivina la res que, levantada, va en carrera vertiginosa, como viento en el viento. Todo el campo se polariza entonces; parece imantado. El miedo del animal perseguido es como un vacío donde se precipita cuanto hay en el contorno. Batidores, perros, caza menor, todo allá va, y aun los pájaros, asustados, vuelan presurosos en esa dirección. El miedo que hace huir a la res sorbe entero el paisaje, lo succiona, se lo lleva corriendo tras de sí, y hasta al mismo cazador, que por fuera está quieto, le golpea el corazón montado en su taquicardia. El miedo de la res… Pero ¿es tan cierto que la res tiene miedo? Por lo menos su miedo nada tiene que ver con lo que es el miedo en el hombre. En el animal el miedo es permanente, es su modo de existir, es su oficio. Se trata, pues, de un miedo profesional, y cuando algo se profesionaliza es ya otra cosa. Por eso, mientra el pavor hace al hombre torpe de mente y moción, lleva las facultades del bruto a su mayor rendimiento. La vida animal culmina en el miedo. Sortea el venado, certero, el obstáculo; con precisión milimétrica se enhebra raudo por el hueco entre dos troncos. Hocico al venteo, corvo hacia atrás el cuello, deja gravitar a su paso la regia astamenta que equilibra su acrobacia, como el balancín la del funámbulo. Gana espacio con prisa de meteoro. Su pezuña apenas toca la tierra; más bien – como dice Nietzsche del bailarín – se limita a reconocerla con la punta del pie; reconocerla para eliminarla, para dejársela atrás. De súbito, sobre el lomo de un jaro aparece al cazador el ciervo; lo ve sesgar el cielo con garbo de constelación, lanzando allá al dispararse los resortes de sus cabos finísimos. El brinco de corzo o venado – y más aún el de ciertos antílopes – es, acaso, el acontecimiento más bonito que se da en la Naturaleza. De nuevo gana el suelo a distancia, y acelera su fuga porque le andan ya en los jarretes resoplando los perros – los perros, fautores de todo este vértigo, que han transmitido al monte su genial frenesí y ahora, en pos de la pieza, con la lengua péndula, tendidos a todo su largo los cuerpos, galopan obsesos: podenco, alano, sabueso, lebrel”.

animales.-teed.-perro.- Andrew Wyeth

 

(Imágenes. – 1. -Stanislaw Lem-wikipedia/ 2-Stanislaw Lem/ 3.- Borges, por Tullio Pericoli/ 4.-Max Liebermann- 1913/ 5.-Andrew Wyeth)

 

PINTURA Y POESÍA (2) : FILIPPO LIPPI

Lippi- bggre- Filippo Lippi- Lucrecia Tutti

 

«Escúchame bien, maestro,

mientras contemplo tu madonna

y su perfil por el que nace el día:

La que vive en estos versos

no inspiró el soneto más diamante de Petrarca

y si caminó por las calles de Florencia

fue cobijada por alas de Alitalia

o por el ángel que corona nuestra independencia.

Ella ama, suda, come y duerme, como todas

y ocupa, como todas

un solo lugar en el espacio.

Pero ella, como tu Lucrecia Tutti

que ahora veo y no veo en ese perfil

por el que navegan los peces en el cielo,

al despertar se mira en el espejo

y otorga voz de plata a las paredes.

A esa hora cantan los pájaros

desde los Indios Verdes al Ajusco

y salgo feliz, seguro como tu, Filippo Lippi,

de que sostengo por el mango la lanza de Amadís.

Vicente Quirarte. «Posdata para Filippo Lippi»

 

Lippi- bbggy- Filippo Lippi- ztopics com

 

(Imágenes.-Filippo Lippi)

SIMENON Y «EL ESTADO DE GRACIA»

maigret.-8junm.-Simenon en su domicilio de Lausanne.-photo. ina.fr

 

«Esto no ha cambiado – confesaba Simenon en una carta en 1939 – ¿Cómo describir sinceramente la gestación de una novela? (…) De entrada me interesa neutralizar todo lo que hay en mí, todas mis preocupaciones, para encontrar pronto, entre todos los recuerdos, el personaje que me va a interesar. Esto dura algunas veces una hora, algunas veces dos días, según las circunstancias del momento, el clima, etc. Más rápido en invierno que en verano, no sé porqué. La novela entonces puede comenzar, ya que suelo iniciarla con un mínimo de acción. Pero la dificultad viene en el número de días que durará la acción. Nada de vida interior ni exterior. Nada de vida psíquica. Y de la mañana a la noche la obsesión, con raros oasis que son partidas de cartas que neutralizan. Una especie de embrutecimiento voluntario, integral. Y una palabra más: «el estado de gracia«. Y permanecer allí cueste lo que cueste. Si yo lo he iniciado todo con un aire de Bach, hace falta que eso lo escuche cada día a la misma hora. Nada debe cambiar en el orden de las jornadas. El menor imprevisto corre el riesgo de echarlo todo por tierra. Nada de correo, nada de teléfono.»

 

maigret.-3ses.-Georges Simenon.-photo.ina.fr

 

Hasta llegar a ese «estado de gracia»  – dirá nuevamente seis años después en «El novelista» -,» ningún plan. Algunos nombres los voy introduciendo tras escribirlos en un trozo de papel, pues yo no tengo memoria para los nombres. Su edad, su número de teléfono, su lugar. Son personajes reales y hay que adaptarlos enteramente a la realidad. Después, en la pared, el plano de la pequeña ciudad. Un horario de trenes, pues se toma el tren en las novelas como en la vida real y hace falta tomar verdaderos trenes.» Trece años más tarde, en una entrevista en «Medicina e higiene», Simenon añadirá: » Conozco ya al personaje. Establezco su árbol genealógico. Conozco la personalidad de su abuela, de su abuelo, de sus padres. Tengo su estado civil completo. Conozco sus enfermedades, aquellas que ha tenido la familia, aquellas que se quieren ocultar. Estos son los días que menos me gustan en la preparación de mi novela. Cuando mis personajes están maduros pero aún no tienen número de teléfono ni dirección, tomo entonces los anuarios telefónicos para buscar los nombres. Dibujo también el apartamento o la casa, muy esquemáticamente, pues debo saber si las puertas se abren a la derecha o a la izquierda, si el sol entra por tal o por cual ventana. Todo eso es necesario: hace falta que yo pueda desenvolverme en esa casa como si fuera la mía. Este es el plan. No hay otro.»

 

escritores.-7huu.-Simenon

 

En septiembre de 1973 Simenon completaba estas confesiones: «Cuando yo me pongo a escribir, estos personajes, inconsistentes la víspera, reducidos a un nombre, a una dirección, a una profesión, toman rápidamente vida y entonces mi propia vida desaparece (…) Creo que para mí es suficiente una cierta luz, un cierto género de lluvia, un olor a lilas. Eso despierta en mí una imagen, que yo no he elegido y que a veces no tiene relación alguna con la sensación inicial (…)  En el fondo es una sensación fugitiva, un olor, incluso un ruido (…) No soy yo el que dirige la acción; son mis personajes. Esto parece fácil. Pero lo mas difícil es entrar en eso que se llama «el estado de gracia«, es decir, un vaciarme por competo de mí mismo, ya que es necesario hacer sitio a otro. En resumen,  durante toda la novela, ser otro, permanecer otro, sin dejarse distraer ni por mí mismo ni por nadie.»

 

Maigret.-u7uj.-Simenon durante la entrevista televisiva sobre su novela El gato.-photo. ina.fr

 

Pero para llegar a ese «estado de gracia« Simenon cuidará hasta el detalle una precisa carpintería gracias a la cual levantará una consistente  realidad. Pregunta, indaga.  En 1962 le presentó un cuestionario al profesor Pluvinage, médico  de los hospitales de París, porque necesitaba datos para hacer verídica una novela. Le preguntó: « ¿el despertar en las salas de los hospitales se hace con una campanilla, un timbre, etc, o simplemente por la aparición de las enfermeras? ¿ Existe una capilla cercana, y si existe, a qué hora escuchan los enfermos las campanas a primera hora de la mañana? ¿ El capellán hace su recorrido cada día o cada semana? ¿Ciertos enfermos van a misa los domingos? ¿a qué hora? ¿ Los enfermos llevan también uniforme? Si eso es así, ¿ es el mismo uniforme o  es uno diferente? ¿ Las comidas son presentadas en una especie de carretillas o simplemente en cacerolas? Tengo necesidad también de conocer el ritmo de los ruidos que escucha un enfermo cuando está acostado y que para él tienen tanta importancia.»

Una vez completados todos los detalles el novelista podrá vaciarse de sí mismo y entrar a escribir en ese ‘estado de gracia.«

(Imágenes. – 1 .-Simenon en su domicilio de Lausanne-foto ina/ 2,3 y 4- fotos ina)

PINTURA Y POESÍA (1) : PIETRO LONGHI

Longhi-unnh- Pietro Longhi- Il ridotto in Venetia- colección privada

 

«No es un maestro tan grande como otros

que le precedieron en su misma ciudad

ni sus pinceles se elevaron jamás

por encima de la plaza y sus miserias.

Mas ahora, al volver a tu hotel, al pasar

junto a Harry`s, es en él en quien piensas,

y en los tipos que pintaba, embozados

en sus capas. Y en los caminantes

que como tú supieron también verle.»

Juan Manuel Bonet.«Pietro Longhi»

 

Longhi.-bvee-Pietro Longhi- The Ridotto in Venice- colección privada

 

 (Imágenes.- 1 y 2- Pietro Longhi- Il ridotto in Venecia.-colección particular)

PÉGUY

Péguy- ffccr- Charles Péguy- wikipedia

 

«Un solo crimen rompe y es suficiente para que rompa todo el pacto social, un solo deshonor es suficiente para perder el honor, para deshonrar a un pueblo. Es un punto de gangrena el que corrompe todo un cuerpo. Esto que nosotros defendemos no es solamente nuestro honor. Es no solamente el honor de nuestro pueblo, en el presente, es el honor histórico de nuestra raza, el honor de nuestros antepasados, el honor de nuestros niños. Y cuanto más tenemos de pasado, más tenemos de memoria (más también de responsabilidad) , más debemos defendernos por tanto. Cuanto más tenemos de pasado tras nosotros, justamente más nos debemos defender, la mirada pura. Yo entregaré mi sangre pura tal como la he recibido (…) Una sola mancha ensucia a toda la familia. Ella mancha también a todo un pueblo.»

Charles Péguy.«Nuestra juventud»

 

(Pequeña evocación del escritor francés Charles Péguy, muerto hoy hace cien años: el 5 de septiembre de 1914 en Villeroy, en vísperas de la batalla del Marne)

 

guerra-rrfyyb-Käthe Kollwitz

 

 (Imágenes.- 1.-Charles Péguy- wikipedia/ 2.- Käthe Kollwitz)

 

 

 

LAS VOCES DEL LIBRO

libros.-rrecss.-Van Gogh.-1887

 

«No sé – ¡oh, tú, que me estás leyendo! – si tienes derecho al título que te doy en el de este Prólogo – escribe Tirso de Molina en la presentación de los «Cigarrales de Toledo» en 1621 – (…) Anda, léeme, no se te dé nada (…) Ya  me has abierto (…) Ya juzgarás, por lo dicho, que me vendo, soberbio ( así sigue hablando el  libro) . Pero  ni te engañas en todo, ni en todo aciertas. Mira: toda arrogante presunción es locura, y todo abatimiento de sí mismo, que no se ejercita por Dios, es pusilanimidad (…)  Desta suerte salí del vientre de mi madre – si puedo dar este nombre a la imaginativa que me concibió y a la pluma que me sacó a luz -. De los defectos que en mí hallares, parte tiene la culpa mi progenitor, y parte el ama que me enseñó a hacer pinitos (….) ¡ Ocho meses ha que estoy en las mantillas de una imprenta, donde, como niño dado a criar en la aldea, me enseñaron los malos resabios que en mí descubrieres : mentiras de un ignorante compositor que tal vez añadía palabras, tal sisaba letras!  (…)

El día que salí de la tienda ( continúa hablando el libro) entré a servir a quien me compró; y desde entonces ya no corre por cuenta de quien me dio el ser mi defensa, sino del señor a quien reconozco».

 

libros.-8gugm.-marilenaferrari-frm it

 

Así  le habla el libro al lector en el siglo XVll y tres siglos después, a través de la pluma de Italo Calvino, será un tono distinto, no la voz del libro sino una voz situada entre el lector y el libro, una voz que se introduce en la habitación y se acerca al que lee para disponerlo a la grata lectura: » Relájate – le invita en » Si una noche de invierno un viajero» – . Recójete. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo en seguida, a los demás: «¡No, no quiero ver la televisión! » Alza la voz si no te oyen :» ¡ Estoy leyendo! ¡No quiero que me molesten!».

Entonces la voz del libro empieza a articular poco a poco palabras, como ocurría en Tirso de Molina y como ocurre siempre. Es una voz de voces, voz quizá de omnisciencia, voz de personaje-narrador, voces simultáneas, voz de monólogo interior, voz de flujo de conciencia. En la habitación empieza por ejemplo a hablarnos Balzac,  al que pronto Conrad le quita la palabra, al que Faulkner interrumpirá, la voz tal vez pasará a Proust y éste cederá la palabra a Camus y éste a su vez acaso a Durrell. Todas las voces parece que no pudieran contenerse en un solo libro pero cada libro nos viene hablando con su propia voz. Escuchamos desde nuestra edad y abierto siempre nuestro ánimo.

 

libros.-4dvb.-Abelardo Morell.-1993

 

(Imágenes.- 1-Van Gogh- 1887/ 2.-marilenaferrari. it/ 3.-Abelardo Morell- 1993)

 

¿QUÉ ES UN EDITOR? ( y 2)

lectura-bbhhew-Sara Hayden- mil ochocientos noventa y nueve

 

Por su interés, copio aquí parte de la conferencia pronunciada el pasado 1 de de julio en la Universidad Pompeu Fabra por Jaume  Vallcorba, gran editor, creador de Acantilado, fallecido hace pocos días, y a quien me referí brevemente aquí el 24 de agosto:

 

«Si he aceptado el peligroso honor de darles esta conferencia (porque, en el fondo, es esto, y no una clase), se debe a que, (además de pasar un rato agradable con ustedes), después de más de treinta años de experiencia y con algún centenar de títulos en mi haber como editor, no sólo siento un intenso amor por los libros, sino que aún hoy me siguen estimulando. Este amor a los libros me ha acompañado a lo largo de toda mi vida, desde que leía en la cama, a escondidas de mi madre y en época muy temprana, La Isla del Tesoro, El Mercader de Venecia, o Cuore, de Edmundo de Amicis. Y, aunque nunca creí estrictamente en la verdad literal de las historias que allí se contaban, azucé momentos de angustia escuchando sin aliento cómo la pata de palo del Capitán John Silver golpeaba el parquet de mi casa en el silencio de la noche. Y me emocionaba con la valentía y el coraje de Marco en su viaje en solitario a Sudamérica. Y descubría que los puros de alga del Capitán Nemo tenían tanta nicotina como los de la Habana. De hecho, me acuerdo aún de ellos cuando enciendo uno de mis puros a día de hoy, preguntándome cómo serían aquéllos. He aprendido mucho de los libros, ciertamente, pero, no los estimo por lo que he aprendido, que es muchísimo, sino por encima de todo por cómo me han acompañado a lo largo de los años, configurándome y, quisiera pensar, que afinándome. La biblioteca en la que ahora mismo escribo el texto que les estoy leyendo contiene algunos libros que ya estaban allí cuando tenía once años, en ediciones algo manoseadas, y otros que llenaron tardes de verano de hace treinta años. Se ven enriquecidos por algunas manchas de café, de vino, o de ceniza de tabaco. Me gustan estas manchas, como me gusta encontrar una carta de un amigo de hace tiempo o un recuerdo feliz. También contienen algunas notas a lápiz, siempre a lápiz, en las que manifiesto estupor, o entusiasmo, rechazo o aplauso o fervor por lo que acabo de leer. Me reencuentro y dialogo conmigo cuando tenía muchos menos años, con resultado irregular. A fuerza de recorrerlos, algunos de los poemas que contienen han quedado grabados en mi memoria sin haberlo pretendido, y aparecen de manera gozosa cuando menos se les espera. Se han adherido a mí como se adhiere el sol a la piel, cambiando su tonalidad. La diferencia con el tinte de la piel es que esta tonalidad no desaparece con los fríos del invierno. Al contrario: los atempera y los conjura. Como la música, son capaces de envolver un estado de confort que sería difícil conseguir sin su concurso.

 

lectura.-7889n.-verano.-Richard Diebenkorn.-1922-1993

 

Editar (y empecé muy joven, en el colegio, con una revista en ciclostil, y años después continué en una colección con vagos tintes de vanguardia que organicé a los veinte años y de la que es mejor no acordarse), ha sido para mí, desde el principio, proponer a unos amigos que no conocía una lectura que pensaba que les podía gustar, estimular y enriquecer. Estoy convencido de que un libro es capaz de modificar a su lector por el simple hecho de haberlo leído; que puede cambiar, en el lector, algo importante, de manera que se podría decir que no es la misma persona antes que después de haberlo leído. Porque leer es dialogar, es «escuchar con los ojos a los muertos y tener conversación con los difuntos», como decía Quevedo siguiendo un viejo y noble lugar común. Con pocos libros se puede tener al alcance el pensamiento humano, y del diálogo con él deriva, es sabido, cualquier conocimiento y cualquier construcción de una personalidad, ya sea individual o social. Por esto creo que editar es un trabajo que conlleva una cierta responsabilidad.

 

lectura-vvgyu- Juliano Lopes

 

Entiendo la edición como un oficio en el que confluyen el trabajo intelectual y artesanal, en la fabricación del libro, así como un cierto tino empresarial en su publicitación, distribución y venta. Los dos aspectos, lo he dicho ya muchas veces, me parecen sustantivos e igual de importantes en este oficio. Un libro sin ningún atractivo, aún con muchas ventas, se verá fuera del ámbito personal de interés y actuación de un editor tal como yo lo concibo, y lo mismo le sucederá a un libro sustantivo sin visibilidad, puesto que sin visibilidad no hay existencia. Calidad y visibilidad son fundamentales en la edición.Edere significa «sacar hacia fuera», «dar luz», y éste, de dare, de «dar».

 

lectura- vvffy- William George Richardson Hind

 

Y con esto entramos en un punto fundamental del oficio. Hacer visible un libro no significa solamente imprimirlo, convertirlo en un número indeterminado de pliegos y darlo al comercio en la esperanza, incluso perfectamente legítima, de obtener algún rendimiento. El mejor de los libros puede hacerse invisible a sus hipotéticos lectores sin el trabajo fundamental que sobre él debe ejercer su editor. Cada día aparece un número indeterminado de libros nuevos, algunos de ellos verdaderamente valiosos, que son destruidos al cabo de un tiempo por una guillotina implacable. Y muchos otros que aparecen colgados en Internet, como ahorcados mecidos por el viento, sin que nadie les preste gran atención. Lo infinito de Internet, como cualquier otro infinito material sin límites, se asemeja peligrosamente al desierto. A un desierto estéril. Es tarea del editor rescatarlo y darle un marco.

 

lectura-gygg--Pierre Auguste Cot- mil ochocientos setenta

 

El marco es una parte sustancial del paisaje. Tan sustancial que se diría que sin él no hay paisaje. El marco da forma a lo que, antes de verse arropado por él, era algo inasible por inmenso. El marco dirige nuestra mirada hacia su interior: subraya, acentúa, estructura. Elimina todo lo superfluo y profundiza en lo esencial, dándole relieve y contorno.

 

lectura-djs-Albert Chevalier Tayler

 

Un marco, a pesar de lo que pueda parecer a simple vista, es dinámico. Enfoca y da profundidad de campo. Y, en un catálogo, establece un diálogo fecundo entre todos aquellos libros que lo conforman. Porque los libros dialogan entre sí. El aristócrata Von Moltke, esperando en su celda de la cárcel de Tegel su ejecución en enero de 1945 (una ejecución que sabía de antemano dolorosísima), escribía a su mujer, y, al hacerlo, establecía también un diálogo con el canciller Tomás Moro, que cuatrocientos diez años antes, en 1535, esperaba en la torre de Londres su decapitación cuando escribía, con una inmensa ternura y lucidez, a su hija Margaret, con quien mantuvo un interesantísimo diálogo en que la fortaleza vence a la tribulación. Ni Moltke ni Tomás habían cedido al poder despótico, incluso en la conciencia distinta de que esta intransigencia les iba a costar la vida. Quién sabe si los dos no fueron confortados, en tan duro trance, por Chesterton.

 

libros.-4rttb.-lectura.-Jean Baptiste ll Charpentier

 

Dar marco, dar forma, es relacionar y propiciar el diálogo. La forma externa del libro es ciertamente muy importante: desde ella nos reconoceremos a primer golpe de vista. Hablaremos también de ella un poco más adelante. Pero imagino que, en su base, lo más importante será el grado de sintonía, la amistad que pueden establecer los libros entre ellos, fruto de esa simpatía espiritual que habrá sabido poner de relieve su editor. Y todo ello es importantísimo para el libro. Que me sea permitido poner un ejemplo elemental: Georges Simenon fue para muchos despistados un autor de quiosco y de best seller, hasta que Gallimard lo incluyó en La Pléiade. Con ello, lo ponía a la altura de Proust, Racine y Chrétien de Troyes. Me aceptarán que, como lectores, todos nosotros adoptamos una actitud vital distinta según nos dispongamos a leer un libro de entretenimiento o un clásico. Y es así como, desde La Pléiade (como hoy desde la Penguin Classics o la New York Review of Classics), Simenon ha ido adquiriendo la calidad de enorme escritor que ya casi todo el mundo no indocumentado le reconoce. Empecé a publicar a Stefan Zweig en una aventura editorial que duró relativamente poco, Sirmio se llamaba. Pero Zweig no tomó el vuelo que hoy tiene hasta que no se percibió el testimonio fundamental del siglo XX que nos ofrece en El Mundo de Ayer. Sin embargo, para este fin, el lector tenía que encontrarlo en una compañía que lo hiciera evidente. Al lado de la ficción de quiosco, Balzac puede ser leído como un tebeo. Con los libros pasa como con las personas. Y no es lo mismo encontrar a Zweig por la calle en compañía de cualquiera que en la de Joseph Roth, que fue un amigo cercano en vida, o en la de Chateaubriand, con quien dialoga desde la distancia en el mundo del espíritu. Porque, no lo duden, Joseph Roth charla a menudo con Zweig, y también con Chateaubriand y con Aleksander Wat. Y Leopardi lo hace con Lucrecio, que a su vez lo hace con Montaigne. Y lo hacen porque son amigos. No se trata únicamente de que sean clásicos, sino que pertenecen a aquel grupo humano que ha recibido distintos nombres, el más claro de los cuales quizás sea el de la República de las Letras. Ser un “clásico” no basta. Había hace años una colección de clásicos que se llamaba “Clásicos olvidados”, y que con mi profesor y amigo Martín de Riquer , llamábamos, divertidos, “clásicos justamente olvidados”. La condición de clásico no redime a un libro, ni siquiera aunque sea un clásico de verdad. Para que un clásico, que finalmente es una forma del espíritu de un hombre, tome presencia activa, necesita de sus amigos, y sentirse a sus anchas en una conversación civilizada: de ella se nutre y en ella se vivifica. La conversación, conversatio, nos lo recordaba el gran Leo Spitzer, escommunio, comunión. Es esa conversación la que ayuda a construir un marco y la que da forma a cualquier catálogo editorial.

 

lectura.-yunn.-libros.-Félix Vallotton.- 1921

 

Una manera de subrayar esta comunión, sin duda, reside en el aspecto que adquiere el objeto en el que el libro toma cuerpo. Es quizás por esto que soy tan poco amigo de las pantallas electrónicas. Y no solamente porque no permiten la mancha de vino o café que recordaba al inicio de esta charla. La forma que toman los libros de una editorial me parece fundamental en su proyecto. Hacer cada libro distinto de los demás, darle un protagonismo material, es tender a lo excéntrico y a lo raro. Es privarlo de estar en una sala en conversación con sus potenciales amigos. De aquel diálogo fructífero, adelante y atrás en el tiempo y viajero en la geografía que configura el mundo del espíritu y que huye de la engolación, la pedantería y la pesadez, que es alado y libre. Si un catálogo puede ofrecerlo, creo que ya ha conseguido lo más importante.

Pero, como decía, este espacio debe hacerse claro para el lector. Y la mejor y más rápida manera de conseguirlo es, como digo, la presentación material y una cierta música de fondo que a todos los distingue. Es un tono general, algo difícil de definir pero perfectamente perceptible para el lector avisado, es la inconfundible presencia de una alma. Será tarea del editor encontrar los libros que simpaticen (uso el término en su acepción antigua), libros que puedan conversar entre ellos sin disonancias y que son los que acabarán configurando su catálogo. Trabajar con sus autores en conseguir el máximo de sus posibilidades será otra de las grandes tareas del editor. Hacer sugerencias al autor, ayudarle a mejorar su texto (aquí el editor se desdobla en lector competente), será otro de los modos de cerrar este espacio del que les hablaba. Mejorar, créanme, no significa adaptar el texto a los gustos imperantes, en aras de una mayor popularidad o una mayor venta, sino ayudar a limar las asperezas que lo afean o lo desfiguran. Hacerlo ser más él de lo que era antes de nuestra lectura. Si este trabajo es serio, difícilmente encontraremos oposición por parte del autor. Recuerdo con especial afecto las tardes que pasé con Josep Vicenç Foix mostrándole cómo alguno de sus versos debía ser modificado. Les pongo un ejemplo: en su libro Les irreals omegues, compuesto todo él en alejandrinos y endecasílabos, se le había colado incomprensiblemente un octosílabo «no ens deixa veure la llum«. De pie, sin solución de continuidad, Foix dio con la solución: el heptasílabo «ens amaga la llum«. El sentido es exactamente el mismo, pero la homogeneidad métrica redondeaba, por decirlo así, el conjunto. Mejorar es ayudar a que el texto se «redondee» de acuerdo con la voluntad de su autor. Algo así debe hacerse también con las traducciones, aunque en este caso el papel del editor pueda ser mucho mayor: una traducción debe poder leerse como si no lo fuera, como si hubiera sido escrita en la lengua que estamos leyendo. Dicho de otro modo, como si fuera transparente. Lo mismo que el diseño tipográfico. El trabajo del editor debe ser invisible. Me habrán oído decir que creo que un libro debe ser como una pantalla cinematográfica, el la que la acción se desarrolle sin que ésta sea percibida: una errata, una mala traducción, una mala edición, una mala tipografía son manchas en esa pantalla.

 

lectura.-5ftt.-Henri Manguin.-1912

 

 

Tan sólo en un punto el libro debe hacerse visible: en la librería, en competición abierta con el resto de novedades. Hoy los libros, casi todos, llevan una ilustración en la cubierta. En otros tiempos era muy fácil adivinar por el color de la cartulina, la tipografía y su distribución en la cubierta, que se trataba de un libro de Gallimard. Lo mismo pasó más adelante con los de Einaudi. Algo que también se hacía visible por su composición tipográfica, el uso de los blancos y de los títulos y el resto de elementos de la maqueta. La presentación es una forma de invitación, el color de una sugerencia. Un exceso de presencia entiendo que desvirtúa su papel. Creo que un libro, más que llamar la atención por su estridencia, lo debe hacer por su silencio.

lectura.-99bb.-Harold Caballero.1874-1961

 

 

Un editor, en efecto, enmarca, da profundidad, subraya y después calla, escondido tras las páginas. Se convierte en alguien transparente, que desaparece tras el libro que ha ofrecido a su lector. Él y su libro acaban formando una unidad, tal y como lo hacen, por retomar el ejemplo de hace un momento, la pantalla de un cine y la película que en ella se proyecta. Una mancha en la pantalla, un roto, perturban constantemente nuestra visión. Una errata, una mala traducción, son sin duda manchas en esta pantalla, que entorpecen y molestan. Pero también lo son un exceso de ornamentación tipográfica, o una ornamentación barroca. ¡Cuántas veces no nos hemos enfadado con una tipografía ilustrada que nos distraía de la nitidez del verso de Racine! ¡Cuántas veces no eliminaríamos aquellas ligaduras caprichosas entre la ese y la te, en las novelas de Balzac! El editor, en efecto, debe saber callar y no hacerse demasiado visible. A menudo debe hacer lo que en el teatro se llamaba el mutis por el foro. La humildad es fundamental.

 

lectura.- r43ffg.- Jean Brusselmans.- belga.- retrato de Armand Frisch.- 1921

 

Llegados a este punto, habrán advertido que les he venido a hablar de un tipo de libro. De un tipo específico de libro. Lo apuntaba hace un momento, de aquel tipo de los que me han acompañado a lo largo de toda la vida.

Son aquellos libros que hacen nuestro mundo poéticamente habitable (y entiendo por poesía lo que nos acerca a lo nuclear y primigenio, y a algunos auténticos movimientos de la psique que no han podido ser jamás descritos complexivamente en los manuales de psicología), que nos lo describen y nos lo explican, el mundo, digo, colocándonos en el lugar próximo y feliz. Pienso en el libro, en gran medida, que abraza, sin abarcarlo del todo, el mundo entero. Quizás me acuerde en este momento de Dante, quien, después de su fatigoso periplo por el mundo de ultratumba, tras haber sufrido un sinfín de penalidades y haber pasado por terribles peligros, entreve a Dios al final de su periplo y su poema, ya situado en el Paraíso. Dice que ve “encuadernado con amor en un volumen, aquello que en el universo está desencuadernado”, es decir, que ve en forma de libro lo que en el universo son solamente pliegos sueltos. Algo así, por cierto, hace el editor. Me gustaría pensar que lo hace también con amor.»

 

libros.-5ffb.-flores.-Oskar Moll.-1902

 

(Imágenes.-1.-Sara Hayden- 1899/ 2.- Richard Diebenkorn/ 3- Juliano Lopes/ 4.-William George Richarson/ 5.-Pierre Auguste Cot- 1870/ 6.- Albert Chevalier Tayler/ 7 – Jean Baptiste Charpentier/ 8.– Felix Vallotton- 1921/ 9.-Henri Manguin- 1812/ 10.-Harold Caballero/ 11.-Jean Brusselmans.-1921.- retrato de   Armand Frisch/ 12 Oskar Moll.-1902)

 

 

 

VERANO 2014 ( y 9 ) : JOSEPH BRODSKY

ciencia ficcion-eiibb- Steven Quinn- cielo- estrellas

 

«En cuanto a las estrellas, siempre están ahí,

es decir, si hay una, siempre viene otra.

Y sólo así es dado mirar de allá hacia aquí;

de noche, tras las ocho, refulgiendo.

Mejor aspecto tiene el cielo sin luceros.

Mas qué certeza habría de conquistar el cosmos

si no fuera por ellas. Siempre que ni por un instante

te alces del sillón, en la terraza.

Pues, como dijo, en vuelo, el piloto a una estrella

media cara escondida en la sombra:

en parte alguna parece que haya vida,

y en ninguna de ellas se fija la vista.»

 

Joseph Brodsky . -Poema lX. –«A Part of Speech» (traducción de Ricardo San Vicente)

 

cielos.-tyyu,.- estrellas- Gustav Traub.-Meggendorfer- Blatter.-1914

 

(Imágenes . -1.-Steven Quinn/ 2.-Gustav traub meggendorfer- 1914)

 

 

«A SANGRE FRÍA» O LA NOVELA REAL

escritores.-799n.-Truman Capote.-Irving Penn.-1965

 

La «novela- verdad» – dijo Truman Capote en «Le  Monde» en 1966 – será una novela en la que el autor se mantendría al margen del tema que trata, para no influir sobre el lector ni con su estilo ni con las opiniones y los juicios que formula. Hacer del lector un observador o mejor EL TESTIGO DE UNA EXPERIENCIA que le subyuga mucho más que si el autor interpretara, como siempre, los hechos en su lugar.»

 

escritores.-66hh.-Truman Capote.- Warholl

 

Al hablar de «A sangre fría» Capote confesaba que «no escogí ese tema porque me interesara mucho. Fue porque quería escribir lo que yo denominaba una novela real, un libro que se leyera exactamente igual que una novela, sólo que cada palabra de él fuese rigurosamente cierta. Ya había escrito un libro parecido que se titulaba «Se oyen las musas» (…) Hice un par de intentos fallidos con temas que resultaron carecer de elementos suficientes para hacer lo que pretendía y finalmente me dediqué a aquel crimen oscuro en aquella parte remota de Kansas porque me dio la impresión de que, si lo seguía de principio a fin, me proporcionaría los ingredientes necesarios para llevar a cabo lo que sería una hazaña técnica. Era un experimento literario cuyo tema elegí no porque me atrajera especialmente, que no era el caso, sino porque convenía a mis propósitos literarios.»

 

 

escritores.-rws- Truman Capote en San Quintin.-1973

 

«Hace doce años – le decía tambien Capote a George Plimpton – que me estoy entrenando en registrar conversaciones sin magnetofón. Pedía a un amigo que me leyera pasajes de un libro, y después yo me esforzaba por reproducir ese pasaje lo más fielmente posible. Naturalmente, estaba dotado para este tipo de ejercicio. Fiel en un noventa y cinco por ciento, lo que sin duda alguna es suficiente. Esta técnica es, a mi entender, esencial: el simple hecho de tomar notas crea un clima artificial.»

Yo tenia simpatía  por Dick y Perry – confesaba el escritor -, pero también por toda la familia. Terminé mi libro en abril de 1965 ; fueron ejecutados también en abril de 1965 . Sentía simpatía por ellos ; pero en mi libro no dejo nunca traslucir mis sentimientos a este respecto. » Perry me preguntaba con frecuencia por qué escribía este libro. Yo le respondía que no tenia intención alguna de cambiar la opinión publica y que mi finalidad era puramente estética. Hacer una obra de arte.

«¿ Es posible, me decía, una obra de arte? ¡Qué ironía! ¡Qué ironía!… Es la única cosa que he querido hacer durante toda mi vida : una obra de arte… Y ahora, ¿qué ocurre? La situación más increíble. Yo asesino a cuatro personas y es usted quien hace la obra de arte…»

escritores.-ttvv.-Truman Capote

 

Ahora, a los treinta años del fallecimiento del escritor, la grandeza y decadencia de Truman Capote al acabar «A sangre fría» sigue siendo comentada. Gerald  Clarke, el biógrafo del escritor, ha contado esa ascensión y esa caída, ambas espectaculares. » Mi prisión», había definido Capote su libro tres años antes de ser publicado. «Yo no tengo descendencia, había dicho en otra ocasión, mis únicos hijos son mis obras«. La depresión que cayó sobre él años después no llegó de un solo golpe, sino por etapas sucesivas. » Nadie sabrá nunca el vacío que causó en mí «A sangre fría«. Este libro casi me ha matado. En cierto sentido, creo que me ha matado. Antes de comenzarlo, creo que era una persona relativamente estable. Después, me ha ocurrido algo especial. Yo no consigo olvidarme de lo sucedido. Particularmente de las ejecuciones. ¡Horrible!».

 

escritores- 45df.-Truman Capote.-Cecil Beaton 1950

 

Ronald Weber, al estudiar el periodismo y la novela, comenta que «Capote bautizó su trabajo como novela de no ficción, y desde entonces permanece en la no ficción literaria reciente como el más puro ejemplo del esfuerzo por aplicar las técnicas de la ficción a los materiales del reportaje con la finalidad de suscitar los efectos de la novela realista tradicional. Ningún otro trabajo de no ficción literaria es tan resueltamente literario en sus intenciones.»

 

escriores.-y7y7.-Carl Van Vechten.-Truman Capote.-1948

 

De ese esfuerzo en su técnica quiso hablar Capote en el prólogo a «Música para camaleones» (Bruguera) : «por lo común – dijo – el periodista tiene que emplearse a sí mismo como personaje, como observador y testigo presencial, con el fin de mantener la credibilidad. Pero creí que, para el tono aparentemente distanciado de aquel libro, el autor debería estar ausente. Efectivamente, en todo el reportaje intenté mantenerme tan encubierto como me fue posible.

 

escritores.-0c0b.-Truman Capote.-livejournal

 

Me situé a mí mismo en el centro de la escena, y de un modo severo y mínimo, reconstruí conversaciones triviales con personas corrientes: el administrador de mi casa, un masajista del gimnasio, un antiguo amigo del colegio, mi dentista. Tras escribir centenares de páginas acerca de esa sencilla clase de temas, terminé por desarrollar un estilo. Había encontrado una estructura dentro de la cual podía integrar todo lo que sabía acerca del escribir.»

 

escritores.-nhy-Truman Capote en 1958.-Slim Aarons.-photographers gallery.-photografie.-artnet

 

(Imágenes.- 1.-Irwing Penn- 1965/ 2.-Andy Warhold/ 3.-Truman Capote en San Quintin-1973/ 4.-Truman Capote firmando ejemplares/5.-Cecil Beaton- 1950/ 6.-Carl van Vechten- 1948/ 7– Truman Capote- livejournal- 1958/ 8.- Slim Aarons– photography gallery- artnet)

LIMPIAR EL TIEMPO

tiempo- nnbbh-Big Ben- elpais.es

 

Si, limpiar el tiempo. Sobre todo aquella escena en el hospital, cuando el tiempo no pasaba, usted miraba aquella puerta del quirófano que no se abría porque el tiempo parecía haberse incrustado entre las hojas y la bata de la vida y la muerte no salía a decirnos el resultado de la operación, allí estábamos tu madre y yo esperando a que corriera el tiempo y el tiempo no pasaba, el mismo hermano tiempo de los atardeceres en la playa, en los montes, un tiempo lento, inacabable, recuerdo que era un tiempo infinito, no nos queríamos ir porque el lomo del tiempo, al ser acariciado, nos traía toda la mansedumbre de las hojas y el brillo de las aguas cristalinas, un tiempo submarino también, un tiempo etéreo. Sí, hay que limpiar el tiempo. El tiempo curaba  el borde de las heridas, el paño del tiempo limpiaba con cuidado la cueva de las tristezas, parecía que no hubieran existido tristezas nunca. Luego, al ponerme las gafas se cumplieron las bodas de plata con el tiempo y al encorvar un poco mi espalda celebramos nuestras bodas de oro. Un tiempo dilatado también en la noche, tu y yo dormidos en el avión, manta de nubes en las rodillas, y el tiempo que viajaba al contrario, venía su motor en alas del océano y fue un tiempo de luces apagadas, ¿recuerdas?, un tiempo de sueños.

Pero lo importante fue al final. Cuando desperté y creí haberme quedado traspuesto muchos años de inviernos y de luchas, tantas vueltas en cama, tantos anhelos, frentes de sudorosa fiebre, y pregunté: ¿ ha pasado, en verdad, mucho tiempo?, y la voz a mi lado  contestándome: » No. Es un puro espejismo. Usted ha vivido aún muy poco».

 

Texto:  José Julio Perlado

(Imagen. limpieza del Big Ben .-elpais.es)