ATADO A LA COLUMNA (1)

 

periódicos-tgbb.-Adolfo Kaminsky.-le journal de la photographie

 

«Yo recojo una idea del aire, de una cena… – confesaba Umbral en 1990 – , de una conversación, de la radio, quizás de un periódico… Con esa idea, con esa imagen, pienso unos minutos, pero no sentándome a pensar, sino deambulando por la casa, entrando en la cocina a ver qué robo y qué como…, o sirviéndome una copa… Luego me siento a la máquina, esa «Olivetti» que está ahí, viejísima, y tecleo el texto en quince o vente minutos… Si no he cogido la idea en el aire, en una cena, en un sitio…, la tomo de los periódicos, leo la prensa muy despacio. Y arranco de los periódicos todo aquello que pueda valerme para una columna y que nunca son los grandes titulares. Siempre son pequeños detalles, como las acacias o la foto de una chica… Y eso lo escribo, lo desarrollo a partir de ese punto mínimo.

 

periódicos-vfe-cine- Peter Sellers- Bill Brandt

 

(…) Lo que yo no hago es plantearme frontalmente los grandes temas, es decir, los Presupuestos generales del Estado, por ejemplo, y hacer un análisis de los Presupuestos. Eso creo que es labor del editorialista. Yo busco el detalle pequeño (…) Y escribir  con belleza lo intento. Es que la belleza, creo, le llega mucho al lector. La forma no es un adorno, es la manera de decir las cosas mejor, así le llegan más a fondo al lector».

Esto que hace Umbral en el siglo XX – buscar un tema para su artículo – lo hace Larra a su modo en el siglo XlX.  Montado a caballo desde la puerta de Atocha a la de Recoletos y andando y desandando otras veces a pie ese mismo camino indaga sobre qué puede escribir mañana en el periódico, va persiguiendo la idea, el motivo, aquello que será su tributo puntual para seguir «atado a la columna», ese texto que esperan ávidamente los lectores.  La columna ata al periodista, lo imanta, lo retiene en su fidelidad diaria o semanal, más difícil aún si es diaria, pues en los treinta días del mes siempre hay que imaginar, convencer y atraer con temas muy diversos al público, que ya no es el público en general,  sino que poco a poco -por el virtuosismo y el talento del columnista – se ha convertido en «su» público.

 

periódicos-ybbn-William Merrit Chase- mil ochocientos ochenta y seis

 

«El columnista no es un predicador que da doctrina«, decía hace unos días Raúl del Pozo al recibir el Premio Manuel Alcántara, ese premio que lleva el nombre de un gran columnista.

Pero la idea es lo esencial, lo más difícil de conseguir. Encontrar la pequeña aguja del comentario en el inmenso pajar de la actualidad y luego, con esa idea en la mano, ponerse a escribir.

 

figuras-nnbbg- periódicos- Kitasono Katue- mil novecientos veinticuatro

 

(Imágenes.-1.-Adolfo Kaminsky- lejournaldelaphotographie/ 2.-Bill Brandt- Peter Sellers/ 3.-William Merrit Chase -1886/ 4.- Kitasonovo Katue– 1924)

EL AGUA ENSIMISMADA

agua-vvhu-myprivatehermeneuticcircle

 

«El agua ensimismada

¿piensa o sueña?

El árbol que se inclina buscando sus raíces,

el horizonte,

ese fuego intocado,

¿se piensan o se sueñan?

El mármol fue ave alguna vez;

el oro, llama;

el cristal, aire o lágrima.

¿Lloran su perdido aliento?

¿Acaso son memoria de sí mismos

y detenidos se contemplan ya para siempre?

Si tú te miras, ¿qué queda?»

María Zambrano.El agua ensimismada»

 

agua.-8987.-por Ray Charles White.-2005.-Marcia Rafelman Fiine Arts.-Toronto.-Canadá.-artnet

 

(Imágenes.- 1.-myprivatehermeneuticircle. gif/ 2.-Ray Charles White- 2005- marcia-rafelman fine arts- Toronto. Canadá- arnet)

 

«EL GATOPARDO» : OBJETOS Y RECUERDOS

Lampedusa-bbgt- El Gatopardo- casadellector

 

Una pitillera de plata perteneciente al bisabuelo de Lampedusa ,el manuscrito de la célebre novela, un retrato al óleo de 1855,  y muchos objetos más, se presentan en la  exposición que la madrileña casa del lector dedica al autor de «El Gatopardo». Habría que añadir a ello el bolígrafo azul con el que redactó su obra tanto en el café Mazzara de la capital siciliana como en el salón de su biblioteca y muchos otros recuerdos. El primer capítulo del famoso libro fue escrito en cuatro meses, reescribiéndolo muchas veces, cambiando nombres y alterando personajes: ese primer capítulo lo corrigió y lo pulió antes de comenzar los otros, y los capítulos finales, en cambio, los compuso mucho más deprisa. Tras un paréntesis en el que Lampedusa quiso

 

Lampedusa- byyb- manuscrito de El Gatopardo- Casa del Lector

 

concentrarse en parte de sus recuerdos, titulados luego «Los lugares de mi primera infancia«, volvió a «El Gatopardo«, que le representó un trabajo laborioso en su articulación, a causa de numerosos añadidos y de la inserción de abundantes pasajes en sus capítulos. La redacción de esta novela influyó también en su carácter. Uno de sus íntimos confesaba que Lampedusa, en la segunda mitad de 1955, quizá al descubrir plenamente su vocación como escritor, se volvió «más cerrado, menos paciente, más orgulloso, menos

 

Lampedusa-nnnuu-edmundburkeinstitute ie

 

dado a ocuparse en serio de sus clases de literatura». (Impartía «seminarios» con lecciones sobre Greene,  Henry James o Eliot, diversos autores franceses y alemanes, y en uno de esos meses leyó a Lope de Vega y dictó un curso sobre historia medieval siciliana). Muchos de sus amigos no sabían que estaba escribiendo un libro; tampoco que redactaba un Diario. Como cuenta David  Gilmour al abordar su biografía, Lampedusa seguía yendo al cine o Cine-Club dos o tres noches por semana, y luego resumía las películas brevemente en su Diario. Aún comía a menudo en restaurantes, normalmente en «Renato» o en la Pizzería Bellini, y a

 

Lampedusa-trec- El Gatopardo- cinencuentro com

 

veces se sometía al «suplicio» de algún cóctel. En algunas ocasiones amigos suyos solían llevarlo a escuchar discos en un gramófono, por ejemplo, discos de Bach o un concierto de música religiosa de Mozart. El 8 de febrero de 1956 anotó  en su Diario que la novela estaba terminada. Ese día, uno de sus alumnos, Francesco Orlando, llegó para recibir su clase y Lampedusa «con una sonrisa impenetrable» le pasó un cuaderno de ejercicios y le pidió que empezase a leerlo. Lo que leyó Orlando en voz alta era el primer capítulo de «El Gatopardo«.

 

Lampedusa-nb- vivalascuolasutendi

 

Tras la muerte de Lampedusa el 23 de julio de 1957, a los sesenta años de edad, y tras la negativa del escritor italiano Elio Vittorini a editar la obra, sería en marzo de 1958 cuando al fin Giorgio Bassani comunicó a la viuda del novelista que Feltrinelli quería publicar el libro. Lampedusa moriría sin ver la obra publicada y sin leer las palabras de Bassani: «Desde la primera página me he dado cuenta de que me encontraba ante la obra de un verdadero escritor. Al ir avanzando, me he convencido de que el verdadero escritor también era un verdadero poeta«.

 

Lampedusa- ce -iistoccarda esteri it

 

(Imágenes.- 1.-película «El Gatopardo- casa del lector/ 2.-manuscrito de El Gatopardo- casa del lector/ 3.- Lampedusa- edmundburkeinstitute. ie/ 4.-película «El Gatopardo»- cinencuentro com/ 5.- Lampedusa-vivalascuolastudenti/ 6.- Lampedusa- iistoccarda esteri it)

UNA CONFESIÓN PERSONAL

 

libros-nnbyyu-manos- Bronzino- mil quinientos treinta

 

«Me ruegas que te cuente una de mis jornadas y en todo su desarrollo. – escribe Séneca en sus «Cartas a Lucilio» -Juzgas bien de mí al pensar que en ellas nada tengo que ocultar. Ciertamente, hemos de vivir como si nos hallásemos en público, meditar como si alguien pudiese escudriñar en lo profundo de muestro corazón, y de hecho puede hacerlo- Pero, ¿de qué aprovecha que algo permanezca escondido ante los hombres? Nada está oculto a Dios; está presente en nuestras almas, Él interviene en lo íntimo de nuestros pensamientos: digo que interviene como si alguna veces se alejara.

Así, pues, satisfaré tu petición, y gustoso te hablaré de mi actividad y del orden con que procedo. Sin más, pondré la atención en mí y, cosa muy provechosa, revisaré mi jornada. Nos vuelve muy defectuosos el hecho de que nadie toma en consideración su vida; discurrimos sobre lo que hemos de hacer, y esto raras veces, pero no consideramos lo que hemos hecho; ahora bien, la previsión del futuro depende del pasado.

La de hoy es una jornada plena, nadie me ha sustraído parte alguna de ella; la he repartido entre el lecho y la lectura; una parte mínima la he destinado al ejercicio corporal, y por este motivo doy gracias a la vejez: no me exige un coste elevado. Apenas me muevo, me encuentro cansado; mas la fatiga es el término del ejercicio, aun para los más vigorosos».

 

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(Imágenes-1- Bronzino– 1530/ 2.-Séneca- busto de Séneca- museo del Prado)

 

 

ELOGIO DE LO COTIDIANO

 

gentes-bbgy- vida cotidiana- Maximilien Luce- mil ochocientos noventa y seis

 

«La vida es agradable. La vida es buena. El proceso de la vida, en sí mismo, es satisfactorio. Fijémonos en un hombre normal y corriente que goce de buena salud. Le gusta comer y le gusta dormir. Le gusta respirar aire fresco y caminar a buen paso por la calle. O, en el campo, canta el gallo encaramado en una verja; un potro galopa alrededor de un campo. Siempre hay algo que hacer a continuación. El martes sigue al lunes. El miércoles al martes. Y cada día emite las mismas ondas de bienestar, repite la misma curva de ritmos, cubre con un escalofrío la fresca arena, o se va lentamente con cierta pereza. De esta manera, el ser crea aros, la identidad se robustece. Lo que era ardiente y furtivo como un puñado de grano arrojado al aire, y desperdigado aquí y allá por soplos de vida nacidos en todos los puntos de la rosa de los vientos, es ahora metódico, ordenado y arrojado con un propósito. O así parece.

Señor, ¡qué agradable! ¡Señor, qué bueno! Cuán tolerable es la vida de los tenderos, pensaba, mientras el tren pasaba por los suburbios, y uno veía las luces de las ventanas en los dormitorios…Activos y enérgicos como una multitud de hormigas, me decía en pie ante el cristal, contemplando a los obreros, con la bolsa en la mano, entrando agrupados en la ciudad».

 

vida cotidiana-nuuj-Jeffrey T Larson

 

Estas palabras que escribe Virginia Woolf  en «Las olas» y de las que quise hacerme eco hace poco tiempo en un artículo, nos acompañan en esta sucesión de martes y de lunes, encadenadas horas febriles, engranaje feliz de una vida precisamente porque es vida, simplemente vida y no la nada, hojas de calendario que a veces nos abruman y nos marcan con su peso, pero únicamente hojas, felices hojas de existencia, tablado de gestiones y quehaceres, en ocasiones preocupantes, en ocasiones difíciles, pero siempre hojas, felices hojas de la vida que cada mes trae, se las lleva con el viento y las hace caracolear sobre nuestros días hasta envolvernos por completo.

 

vida cotidiana-ubbb-Elvi Maarni

 

Chejov decía: » la vida es hermosa y, no obstante, sólo lo parece«. Así lo confesaba Irina en «Las tres hermanas», y en otra ocasión y en la misma obra, podemos escuchar: «la felicidad y la paz se instalarán sobre la tierra y quienes nos reemplacen hablarán de nosotros con bondad, y bendecirán a los que viven ahora«.

 

café -innu - interiores- gentes- Jacqueline Osborn

 

Lo cotidiano tiene un secreto que a veces no advertimos. Nos encaja en el orden, en la necesaria sucesión. Ese caminar diario por calles y despachos, entre papeles e imágenes, esconde un valor singular: el descubrimiento de una jornada nueva, cargada de sorpresas, cargada de conflictos, cargada de soluciones. Es el ritmo de la vida, un latido permanente de nuestro pulso, la señal de que estamos vivos y de que luchamos por la existencia.

Lo cotidiano, como caja de sorpresas, es nuestra compañía habitual. El martes sigue al lunes y el miércoles sigue al martes. Ningún tedio. Es el lenguaje de los días. el aprendizaje de la experiencia, todo ese río de fechas enlazadas que arrastra en su cauce la sabiduría.

 

interiores-nhu-vida cotidiana- Henri Lebasque

 

(Imágenes.- 1.-Maximilien Luce– 1896/ 2.-Jeffrey Larson/ 3.-Elvi Maarni/ 4.-Jacqueline Osborn/ 5.-Henri Lebasque)

DURAND – RUEL Y LOS IMPRESIONISTAS

 

Durand Ruel- mnnu--- Renoir- mil novecientos diez

 

«Era una morada sorprendente para un marchante de cuadros decimonónico – anota uno de los hermanos Goncourt al visitar a Durand -Ruel en 1892 -: un inmenso piso situado en la calle Rome, plagado de cuadros de Renoir, Monet, Degas y tantos más. En la alcoba tenía un crucifijo sobre la cabecera de la cama y en el comedor había una mesa preparada para dieciocho invitados, cada uno de los cuales tenía delante seis vasos de vino que recordaban a la Flauta de Pan«. Era el tiempo en que Durand-Ruel había inaugurado ya la primera galería en Estados Unidos, mantenía dos galerías en París, y la época también en que estuvo viajando entre ambas orillas del Atlántico a fin de consolidar su presencia en Nueva York.

 

Pisarro.-effv.-puesta de sol - Bazincourt.-wikipaintings. com

 

Ahora distintas salas de cine españolas han ofrecido el gran documental «Inventando el Impresionsmo. Durand-Ruel y el mercado del arte moderno» de la National Gallery. Contemplamos en esas imágenes el recorrido vital del célebre marchante que animó, compró, ayudó y convivió con tantos impresionistas. En una carta de Pisarro a Durand-Ruel en 1886 el pintor le confiaba: » quiero buscar la síntesis moderna mediante recursos basados en la ciencia, los cuales se basarán en la teoría de los colores (…) es decir, la descomposición de los tonos en sus elementos constitutivos, porque esa mezcla óptica suscita luminosidades mucho más intensas que la mezcla de los pigmentos».

 

Londres-nnhhu-Claude Monet- mil ochocientos setenta y uno

 

Las profundas amistades y las agrias desavenencias se entrecruzaron muchas veces entre artistas y marchante. Monet, hacia 1886, disputaba con Durand- Ruel y le devolvía un adelanto de dinero, diciendo que a partir de entonces sólo quería tratar con él al contado. Le comunicó asimismo que ya sólo le vendería la mitad de sus últimas telas, explicándole que prefería guardar las restantes, ya que Durand-Ruel enviaba todas sus obras a América.

 

Monet- La gare Saint- Lazare- vikipedia org

 

En 1877 Monet pintó la estación de Saint-Lazare. Se presentó en las oficinas de los Ferrocarriles del Oeste y le dijo al responsable: «He decidido pintar su estación. Durante cierto tiempo, he estado dudando entre ésta y la Gare du Nord, pero creo que la suya tiene más carácter». La historiadora Sue Roe recuerda que se detuvieron todos los trenes y se despejaron los andenes. Las máquinas de los trenes se atiborraron de carbón para que soltaran la mayor cantidad de humo posible. Monet se marchó finalmente, llevándose aproximadamente media docena de cuadros recién hechos. Todo el personal, con el jefe de estación a la cabeza, lo despidió cortésmente. Durand -Ruel compró todos los cuadros de la estación Saint-Lazare.

 

mar-bbggt-Edgar Degas- mil ochocientos cincuenta ynueve

 

Experto en subastas, organizador de históricas exposiciones, eficaz negociante, cuando Durand- Ruel muere en 1922 a la edad de noventa años su vida queda ya unida permanentemente al arte. Como recuerda el crítico John Rewald «vivió lo bastante para ver cómo sus pintores entraban en la gloria, una gloria tal que los propios artistas nunca habían imaginado, como tampoco el marchante que más de medio siglo antes, con un instinto infalible, había defendido su causa aparentemente sin esperanza».

 

estaciones-jffg-invierno-niebla-Alfred Sisley- Museo d`Orsay- mil ochocientos setenta y cuatro

 

(Imágenes.- 1.-Durand-Ruel- Renoir. 1910/ 2.-Pisarro- wikipainting/ 3.-Monet- 1871/4.- Monet- estación Saint-Lazare- 1877- vikipedia/ 5 -Degas- 1859/ 6 .-Sisley- 1874)

EL ÚLTIMO BAROJA

Baroja-nnhu-academiavascadegastronomia com

 

Cuando se habla del último Baroja y de su testamento literario en «Los caprichos de la suerte», vuelvo a abrir los interesantes recuerdos de Julio Caro Baroja  y me adentro en aquel piso madrileño de la calle Ruiz de Alarcón donde el novelista acabaría sus días. «El proceso arterioesclerótico  del tío – cuenta Julio Caro en «Los Baroja» – avanzó sensiblemente. De noche, de repente se levantaba con angustias terribles y andaba de un lado al otro. Había que tener dos camas para que hiciera estos traslados condicionados por pesadillas de un cierto tipo. Una noche soñó que le habían puesto a dormir en un sitio muy lóbrego y triste, con lámparas como de templo. Otras, con frecuencia, se levantaba deprisa y obsesionado porque tenía que irse a examinar a San Carlos. El recuerdo de hacía sesenta años de los exámenes con Letamendi o Hernando le perseguía. Al principio yo le quise persuadir de que no había tales exámenes. Esta contradicción le irritaba. Entonces pensé que era mejor inventar algo que siguiera el hilo de la fábula onírica y le decía que habían avisado de San Carlos que los exámenes se habían suspendido porque había grandes alborotos en la calle de Atocha y que los guardias daban cargas de caballería por allí. Esto recordaba lo que yo le había oído contar sobre algunos tumultos, y oyéndolo se quedaba más conforme y hasta alegre: «Bueno, bueno, si es así será cuestión de meterse en la cama otra vez».

A veces dormía de día, y cuando menos se pensaba aparecía con el gorro de dormir y parte de las mantas, espantado por otro sueño, siempre con aire de recuerdo muy remoto. Había que dejarle la puerta del dormitorio abierta, porque en estas huidas forcejeaba angustiosamente si no con picaportes y pestillos».

 

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Es el último Baroja tan lejano en el tiempo de aquel otro que evoca su hermano Ricardo en su delicioso libro «Gente del 98″ cuando, en la madrileña esquina de la calle de  Peligros, Baroja encuentra a Valle-Inclán y unos pasos más adelante los dos ven a Unamuno. Baroja les presenta. «Los dos, ahora ilustres literatos y amigos, se saludan y empiezan la conversación mientras van calle abajo. Cuando el grupo ha llegado a la esquina de la calle de Alcalá con la del Caballero de Gracia, Unamuno ha reñido con Valle- Inclán y Valle-Inclán ha reñido con Unamuno. Se separan enfurecidos, dejando solo a mi hermano, que medita acerca de lo inconsútil de las presentaciones».

El último Baroja quizá ya no recordaría nada de todo esto, caminando por el pasillo, intentando escapar de sus sueños.

 

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(Imágenes.- 1.-Baroja.-academiavascadegastronomia. com/ 2.-Baroja.- lagallaciencia com/ 3.- Baroja- abc.es)

 

JOSÉ GUADALUPE POSADA Y EL 2 DE NOVIEMBRE

Posada- nhu- Posadas Mexico City- mil novecientos

 

«Nomás mire qué belleza. Ha tenido que morirse esa vieja para que hoy enciendan esto y usted, licenciado, lo disfrute. Pobres, ¡tenían unas ganas los descarriados que ni por puro respeto podían aguantar más! ¡Estábamos fritos, don Segis, que usted es testigo! Alguien dijo que la iban a tumbar a balazos, que a la muerte se la ha matado siempre. Pero no se les hizo. Lo que son las cosas. ¿Usted sabe que todos los cuartos de Guadalajara estaban llenos de imágenes y de décimas pidiendo al Santo Patrono y a la Virgen de Guadalupe que se pudiera hacer lo de siempre?: con todo respeto, sépalo usted, Don Segis, pedían algo como lo que le pasó hace años a Refugio Mijangos, Dios le haya perdonado, saliendo del Expendio del Pulque de la Hacienda San Nicolás el Grande, la que grabó José Guadalupe Posada, de Aguascalientes, que Dios goce, y que seguro usted conoció, licenciado, y me va a perdonar que lo haya dicho aquí, entre nos.., ¿Lo conoció?

-Sí. De pequeño.

¿Lo ve, Don Segis…? Yo me decía: «Pícale por ahí, por ahí». Vámonos echando otra, que esto es de remojarlo. Alivia, ¡madre! ¿No es cierto» Es para no creerse. ¡Ay Dios mío! A mi se me hace cuando estoy chiqueando con usted, que vivo en otro tiempo, y para que es más que la verdad, siento feo, licenciado; a Feliciano Molina no se le pasan las copas, bueno, sí, a veces se me pasan, pero no con gente de

 

Posada-nbbhu-youtube com

 

confianza, Don Segis…¿Así que usted lo conoció al compadre Posada? Yo nomás le miré los grabados cuando pelaba papas alrededor de las brasas, calentando el almuerzo para los alzadores que se pasaban el día rasguñando surcos en la escarda para el cultivo del maíz en la parcela de Isidro López Contreras, calculada como de diez yuntas de sembradura. Era tierra dura y engranada, que se rompía de cuarterones, pero el hijo de mala vida del aparcero, dale que dale lo consiguió con el mayordomo y el bueyero y los gañanes, hasta que la milpa brotó, y yo seguía siendo como un fuereño: el día pensando si echaba a la lumbre un tasajo de cecina para alegrar las tortillas y adormilado a la sombra de un tacaño, oyendo graznar a los cuervos que buscaban granos entre los surcos, hartos de zapotes, calabazas y mezquites. Y yo, Don Segis, no creo mucho en Dios pero cuando creo, fijese nomás, creo bien y bueno, y me revuelven los rezos y le decía: «¡Ay, Diosito, sálvame, llévame y aquí, sálvame papacito!». Y lo que son las cosas, licenciado, que un día me agarró la curiosidad de saber qué guardaba Isidro López Contreras, y recuérdese nomás que esto no lo he contado a nadie…¿ Qué cree que encontré? Nunca me imaginé que el compadre Posadas hubiera hecho tantos grabados, pero allí estaban en pequeño…¿Cómo se dice?

-Depende… Hoja suelta, grabado en metal tipográfico, cincografía: pero las caricaturas litográficas son las que le hicieron famoso.

-¡Habráse visto! Ya ve, yo me creía que no es usted muy decidor que digamos. No es por presumir, pero se me hace que uno debe sentirse muy ancho sabiendo todo y esas cosas. Porque, ¡válgame Dios! Y usted, Don Segis, ¿qué me dice, que era muy pequeñito?

-Unos doce años.

-¿En Aguascalientes? ¡ Ay, Dios mío! Aguántese tantito. Espéreme, déjeme acordarme. Mire, profesor, somos un pueblo de muertos de hambre, pero algo sé, para servirle a usted. ¡No hallo en qué pensar! ¡Hablarle sentado aquí, o juntados en casa, que aunque dormimos de a tres en cada pieza, es la casa de usted muy a la orden!…¡Fue en la capital! Tuvo que ser allá, en la editorial Vanegas Arroyo, la de volantes y folletos y corridos para el Día de Muertos. Dicho sea sin ofender, se lo acerté, Don Segis. ¡Chóquela! Vámonos echando la otra, porque imagínese nomás.

-¡Sea por Dios!»

José Julio Perlado.- «Contramuerte» (páginas 200- 201)

 

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(Imágenes.- 1.-Posadas mexico city- 1900/ 2.- grabado de Posadas- YouTube com/ 3.- grabado mexican folk art-guide com)

A LA VIOLETA DIJE CON ENOJO

hpjas- mmju- flores- Yasuhiro Takagahara

 

«A la violeta dije con enojo:

«Ladrona, ¿a quién robaste tu perfume

sino al aliento de mi amor? El rojo

que arrogante en tus pétalos presume

lo extrajiste a sus venas en tu arrojo».

Censuré al lirio por copiar tu mano

y al sándalo que plagia tus cabellos;

Vi rosas, blancas de rencor humano,

otras, rojas de rabia, en sus destellos;

ni roja otra ni blanca, a ambos su tono

logró robar y tu hálito absorberte;

sus culpas pagará: en su altivo trono

un cancro vengador le dará muerte.

Y no advertí en ninguna de las flores

que no hurtaran tu aroma y tus fulgores».

William Shakespeare.- Soneto XClX  (traducción de Arthur Kirsh)

 

flores-buui- Louise Bourgeois

 

(Imágenes.-1.-Yasuhiro Takagahara/ 2.- Louise Bourgeois)

SOLEDAD Y SILENCIO

interiores-unnh-Reiner Lautwein- mil novecientos noventa nueve

 

Cinco formas de soledad creadora aborda George Steiner en sus «Gramáticas de la creación» (Siruela): la soledad como elección; la soledad política (el exilio); quienes fabrican su soledad con sus propias realidades y mitologías; la soledad por enfermedad y la soledad en el ámbito teológico y transcendental. Todas estas soledades se envuelven siempre con la capa del silencio. El embozado silencio las conduce hasta lo alto de las montañas, a la cima que dominan colinas y lagos, o las repliegan a interiores y recintos, acunadas a veces por los versos de TibuloEn la soledad sé un mundo para ti mismo».

 

interiores-uew- Anton Dieffenbach- mil ochocientos cincuenta y seis

 

Pero el silencio y la soledad están muchas veces reñidos con el mundo actual y sin embargo los dos son fuertemente anhelados. El escritor austriaco Peter Handke aborda en su último libro el silencioso mundo de su infancia en el internado, el silencio de una estación de trenes en la que pasó una noche, el silencio de un parque portugués y varias cosas más. Silencios creadores, silencios revividos. Todos los vocablos que pueden rodear al silencio – el silencio absoluto, hondo, impenetrable, elocuente, obligado, piadoso, profundo…- se unen a los vocablos que en ocasiones acompañan a la soledad:  soledad gozosa, inmensa, insondable,  soledad apacible, pero también soledad angustiosa, amarga soledad… Soledades y silencios nos acompañan, nos hacen meditar sobre nosotros mismos.

 

ventanas-mmuu- interiores- Matteo Massagrande

 

«Hemos de reservarnos una trastienda muy nuestra, libre, – escribía Montaigne -, en la que establezcamos nuestra verdadera libertad y nuestro principal retiro y soledad. En ella se ha de tener ordinaria charla con uno mismo y tan privada que ninguna relación o comunicación extraña halle en ella lugar; discurrir y reír allí  como si se careciera de mujer, hijos y bienes, escolta y criados, para que cuando acaezca el momento de la pérdida, no sea nuevo para nosotros prescindir de todo ello. Tenemos un alma capaz de volverse sobre sí misma; puede hacerse compañía; tiene con qué atacar y con qué defenderse, algo que recibir y algo que dar; no temamos languidecer en esa tediosa soledad».

 

interiores-nutt- ciudades- Ernst Oppler

 

(Imágenes.- 1- Reiner Lautwein– 1999/ 2.-Anton Dieffenbach– 1856 / 3.-Matteo Massagrande/ 4.- Ernst Oppler)

TODOS LOS ESCRITORES ESCRIBIENDO AL MISMO TIEMPO

Museo Británico- bf- dos

 

«Hemos de formarnos una imagen visual de los novelistas ingleses en la que aparezcan no como si flotaran río abajo, en una corriente que se lleva a todos sus hijos, a menos que se cuiden – imagina E. M. Forster en sus «Aspectos de la novela» -, sino que los hemos de ver como si estuvieran sentados juntos en un cuarto, en una sala circular, en una especie de cuarto de lectura del Museo Británico, en el que todos se encontraran escribiendo simultáneamente. Mientras se hallan sentados allí, no piensan «vivo durante el reinado de la reina Victoria, pertenezco al período de la reina Ana, soy portador de la tradición de Trollope, reacciono contra Aldous Huxley«. El hecho de que tengan la pluma en la mano es mucho más vívido para ellos. Están medio hipnotizados, sus penas y alegrías fluyen con la tinta, están unidos por el acto de la creación. Esta ha de ser la visión que de ellos tengamos; una visión imperfecta, pero que se acomoda a nuestras facultades y nos librará de un grave peligro, el peligro de la pseudo-erudición».

 

Museo Británico

 

¿Y  qué están escribiendo estos escritores al unísono? El mismo libro. La vida, el amor y la muerte. Unos han empezado a contar la historia del amor y se han encontrado escondida la pequeña muerte de los celos o de la infidelidad; otros han querido comenzar en cambio con la muerte y de repente el amor se ha cruzado como salvación para culminar la vida. Otros han preferido narrar la vida desde el principio pero las esquinas de la muerte les hacen escaparse pronto hacia el amor, abrazarse al amor como refugio. Cuando nos acercamos silenciosamente a estos pupitres donde todos los escritores del mundo están escribiendo a la vez el mismo libro, el amor, la muerte y  la vida se entrelazan con la vida, el amor y la muerte y las páginas pasan veloces bajo las plumas que vuelan, plumas que están repitiendo los mismos temas del mundo pero que sueñan cada segundo con la llama de la originalidad.

 

lbros- bre- bibliotecas- Edgar Degas- mil ochocientos setenta y nueve

 

(Imágenes.- 1 y 2.- Museo Británico/2.- Edgar Degas– 1879)

TRABAJOS DE GARCÍA MÁRQUEZ

García Márquez- nnun--original manuscrito t mecanografiado de la novela- Harry Ransom Center- el pais

 

«García Márquez se levanta a las 6 de la mañana y escribe hasta las 2 de la tarde. ¿Cuántas cuartillas? : una o dos. Las redacta, las elabora, las refina hasta hacerlas aparecer escritas en la prosa más natural del mundo cuando en realidad son el fruto de un minuciosísimo trabajo de ebanistería. Se asemejan a aquellos bargueños coloniales en donde cada pieza encuentra su lugar justo y el conjunto parece un solo cuerpo con dibujos en su parte exterior». Estas palabras del político y columnista colombiano Alfonso López Michelsen en 1992 reflejan, como tantos otros testimonios, las horas de quehacer del novelista y el esfuerzo constante en su trabajo.

Ahora que salen a la luz los manuscritos y documentos del autor de «Cien años de soledad» se mostrará, como ocurre en muchos otros autores, la feliz unión de la paciencia con la tenacidad. En el caso de García Márquez, detrás de la imaginación y de su comentado «realismo mágico», se descubre una enorme dosis de documentación que sustenta firmemente todo su edificio creativo. Muchos amigos y conocidos del escritor han dado fe de ello, y en el caso de López Michelsen sus aportaciones son muy valiosas. «Los diccionarios de la lengua son los libros favoritos del novelistadice -.  Lee y relee el significado de cada vocablo, sus sinónimos, sus contrarios y el régimen gramatical que regenta su uso. Un ejemplo extraordinario de esta labor benedictina – añade Michelsen – es la

 

García Márquez-unn- apuntes que tomó el escritor para El general en su laberino- Harry Ransom Center- el pais

 

descripción del entierro de Bolívar. Allí  están descritos con su propio nombre los clavos del ataúd, las cintas que lo adornan, las piezas que lo integran (…) En más de una ocasión me correspondió colaborar con él en la búsqueda de los más nimios detalles de la vida del siglo XlX: reconstruir un menú en Cartagena, cerciorarnos de los vinos de Francia que se importaban entonces o de las partituras que se ejecutaban al son de los violines en los saraos del norte de Colombia. Recuerdo con especial afecto el haber recuperado el vocablo matalotaje, del más puro sabor castellanos, que se conservaba hasta hace pocos lustros en la provincia de Valledupar y Padilla, para significar el avío con que los estudiantes viajaban desde la Guajira y el actual Cesar, para embarcarse en el barco del Magdalena con destino a Bogotá«.

Todo un trabajo minucioso de documentación precisa al que muchos grandes escritores del mundo se han consagrado antes de dar alas a su invención.

 

escritores.-cfrm- García Márquez - copia (30036577)

 

(Imágenes.- 1.-manuscrito mecanografiado de Gabriel García Márquez. Harry Randon Center- elpais/ 2.- apuntes de García Márquez para la novela «El General en su laberinto»- Harry Randon Center- elpais / García Márquez)

CARLOS BOUSOÑO

Bousoño- nhy-fpa es

 

Conocí a Carlos Bousoño en las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid al final de los años cincuenta. Eran sus clases, enlazadas con las de Ynduráin y Dámaso Alonso, una intensa inmersión en la esencia de la poesía. En aquellas aulas, a mi lado, le escuchaba también el gran poeta Claudio Rodríguez y juntos oímos muchas veces a Bousoño adentrarse en certeros análisis poéticos, que él reflejaría luego en libros importantes, como el dedicado a la obra de Vicente Aleixandre.

 

campos-yuun-paisajes-Rob van Hoek

 

«¿Sabe usted – le decía Pedro Salinas a Dámaso (y él lo reproduce en «Poetas españoles contemporáneos«) – que el libro de Bousoño sobre Vicente es auténticamente bueno?». «En «Historia del corazón» – escribía Bousoño prologando a Aleixandre -,  puede este libro situar la contemplación de la mano amada, y más aún, del poro de su piel, invisible al ojo normal. Parece como si el autor hubiese acercado una lupa al cuerpo de la persona querida y observase a su través con pausado deleite cada mínimo pormenor de su realidad física. En otras ocasiones son las propias reacciones psicológicas las sorprendidas en su minuciosidad. La imagen de la lupa no nos vendría bien aquí; en cambio, la técnica cinematográfica nos brinda otra inmejorable de entre su repertorio de procedimientos. Aludo a la «cámara lenta». Aleixandre capta, en ciertos instantes, a cámara lenta su movimiento psíquico, alargándolo en otro acusadamente más despacioso que el normal».

Hasta aquí el Bousoño estudioso, el analista preciso. Pero cuando Bousoño abre los ojos de su sueño y contempla España en su poesía nos entrega esta otra creación y esta otra luz:

 

paisajes-hhy-árboles- Vu Cong Dien- mil novecientos setenta y cinco

 

«Desde aquí yo contemplo, tendido,  sin memoria

el campo. Piedra y campo, y cielo, y lejanía.

Mis ojos miran montes donde sembró la historia

el dulce sueño amargo que sueñan todavía.

Pero el amor fundido en piedra día a día;

pero el amor mezclado con monte, o con escoria,

es duradero, y te amo, oh patria, oh serranía

crespa, que te levantas bajo el cielo, ilusoria.

Campos que yo conozco, cielos donde he existido;

piedras donde he amasado mi corazón pequeño;

bosques donde he cantado: sueños que he padecido.

Os amo, os amo, campos, montañas, terco empeño

de mi vivir, sabiendo que es vano mi latido

de amor.  Mas te amo, patria, vapor, fantasma, sueño».

Carlos Bousoño.-«España en el sueño«.-(«Hacia otra luz», 1952)

(Descanse en paz Carlos Bousoño que murió ayer)

 

paisajes-bbhu-Claude Monet

 

(Imágenes.- 1.-Carlos Bousoño- fpa/ 2.-Rob van Hoek/ 3.-Vu Cong Dien-1975/ 4.-Claude Monet)

DESCENSOS DE LAS MONTAÑAS

japón-bhym-mujer- Itou Shinsui- mil novecientos diez

 

Estuvo Hisae Izumi dando clases allí, en aquellos jardines, durante muchos años. A partir de 1399 dio clases en el jardín del templo Tenryû-ji, al borde del río Oigawa, cerca de Kyoto, célebre por sus cerezos. Dio clases en el jardín del palacio de Kitayama, también cerca de Kyoto, al lado del Pabellón de Oro. Y fue precisamente ante ese gran lago del Pabellón de Oro cuando amplió el número y la edad de sus alumnos. Ya no eran niños sino toda clase de gentes de Japón las que venían desde lejos a escucharla. Impresionaba la menuda figura de Hisae en pie junto a la grandiosidad del lago, procurando permanecer como siempre en la sombra y huyendo de todo rayo de sol. Destacaba por su elegante kimono de seda al que cruzaban manchas color café entre flores y ramas. Seguía ilustrando muy bien la Historia, siempre señalando el espejo del agua, esperando a que el viento borrase la pizarra. Pero también comentaba cómo los islotes en forma de tortuga en medio del estanque significaban longevidad. Explicaba muy bien la longevidad. Le miraban entonces los ojos en círculos cargados de muchos años. Todo el Japón milenario, el del siglo de Nara y el de la época de Héian, se agrietaban en las comisuras de aquellos labios y en las arrugas de los ojos hasta oírse el ruido del tiempo mientras ellos escuchaban. Hisae se hizo famosa por sus clases, especialmente por otras nuevas que inventó dedicadas a la geología, en las que movía las manos para que bajasen las montañas. Cada vez que ella levantaba las manos bajaban precipitadamente las rocas de las montañas volcánicas, dándose las unas contra las otras, empujadas por las palabras de Hisae. Si ella levantaba algo más las manos y hacía un cuenco con las palmas formando una especie de volcán las gentes que lo veían podían escuchar perfectamente el movimiento de los intestinos den­tro de los cráteres a punto de derramarse. Mantenía así en el aire los cuencos de sus palmas durante largo tiempo y luego los iba abriendo muy lentamente para que fueran escupiendo todo lo que llevaba den­tro el Fujiyama, el Aso y el Kirishima. Siendo el Fujiyama montaña sagrada se veían descender por sus laderas cristales sagrados que iban envueltos en lava y a través de esos cristales podía contemplarse todo el archipiélago. Las gentes, encantadas, aplaudían. Eran rocas encendidas que se despeñaban cayendo entre gases hasta los pies de Hisae.

-¡No las toquéis! ‑gritaba entonces Hisae muy asustada a sus oyentes procurando que no se hicieran daño‑ ¡No las toquéis!

Y las gentes retrocedían fascinadas por aquellas clases tan vivas que transmitían siempre un paisaje mineral con olor a azufre.»

José Julio Perlado.– (del libro «Una dama japonesa«) (relato inédito)

(Imagen.-Itou Shinsui-1910)

LA CONSTANCIA EN EL AMOR

 

amor-bbfrr-Andrew Newman

 

«La constancia en el amor es una inconstancia perpetua, que hace a nuestro corazón adherirse sucesivamente a todas las calidades de la persona amada, dando la preferencia ya a una y ya a otra; de modo que esta constancia no es más que una inconstancia circunscrita y encerrada en un mismo sujeto.

Dos clases de constancia hay en el amor; una proviene de encontrar continuamente en el objeto amado nuevos motivos de amarle, y la otra de hacer punto de honor la misma constancia».

Francois de La Rochefoucauld-  «Máximas»

(Imagen: Andrew Newman)