ELOGIO DEL RETRATO

 

 

“Lo primero que voy a ver en un museo – confesaba el escritor francés Pierre Michon – son los retratos: esas simples miradas que llegan desde muy lejos, que nos atraen de entrada y nos hacen dejar de lado las obras pictóricas de grandes dimensiones, las escenificaciones. En el retrato hay una escenificación mínima, muy codificada, al pintor le queda muy poco margen, y allí está, una y otra vez si es un gran pintor, el milagro de la “presencia real”. Mis mayores emociones museísticas, esas en que participa todo, el intelecto, la sorpresa, el corazón, las que parecen revelaciones, siempre me han venido de retratos. Retratos sencillos, por lo general, de estructura límpida, pero con algo fatal en ellos: “El joven de los ojos glaucos”, de Tiziano, en el Palacio Pitti, sombrío y trunfante, como un usurpador de Shakespeare; en el Louvre, “La marquesa de la Solana”, de Goya, ese interminable estremecimiento de gris y de tonos rosas; en Montpellier, el “Baudelaire” de Courbet, que no se digna mirarnos; un noble de Pourbus el Viejo en Brujas, “La artesiana” de Van Gogh, por supuesto, y su factor Roulin; los príncioes isabelinos de Bronzino, y tantos hombres vivos y espectrales de Manet; Rembrandt en algún petrimetre olvidado; y tantísimos más de los que no me  acuerdo ahora.

 

 

Y claro, ese sobrecogimiento, ese efecto de una presencia humana brutal mezclada con el colmo del arte que me aporta el retrato pintado, he querido utilizarlo en literatura. Querría evocar hombres con ese efecto casi alucinatorio que es la fuerza de los grandes retratos. Lo que busco es un arte de la evocación, un arte de la aparición. Lo mismo que un pintor, es una imagen, una imagen de hombre, lo que quiero conseguir que aparezca”.

 

 

( Imágenes – 1- la arlesiana – Van Gogh/ 2- Baudelaire – por Courbet/ 3- el factor Roulin – Van Goh)

SOBRE LA CARICATURA

 

daumier-nnyy-oldbookillustrations-com

 

“La caricatura es una forma de estudio eficaz. Una caricatura pone de relieve los rasgos más característicos, los que sean, sin tener en cuenta la variedad del modelo. Pero no dejes que la caricatura se apodere de todos tus dibujos. Caricaturiza tanto la acción como el animal.

Si tienes dudas respecto a las articulaciones, trabájalas por analogía con el esqueleto humano, cuando esto sea posible – aconsejaba el gran escultor y dibujante Alexander Calder -. Muchos de los esqueletos animales se corresponden estrechamente con los de la osamenta humana. Sé consciente de los músculos de todas las partes del cuerpo. Éstos hacen que todas las grandes líneas del cuerpo sean convexas. La actividad constante es la mejor receta para cualquier tipo de dibujo. Lleva siempre papel y lápiz. Y úsalos. No seas tímido.

Dibuja en el transporte público. Ahí sólo habrá personas, pero si te paras a pensarlo te darás cuenta de que la mayoría se parecen a algún animal. Estúdialos atentamente y descubre cuáles de sus rasgos o gestos te recuerdan al animal. Entonces dibújalos, haciendo que se parezcan más que nunca al animal”.

Baudelaire decía de la caricatura: “la sorpresa de que ese arte caricatural produzca risa o diversión cuando debiera producir miedo o compasión es debido a que la caricatura, como lo cómico en general, nace de una equilibrada dialéctica entre nuestra necesidad de sentirnos superiores y nuestra conciencia de ser inferiores”.

(Imagen.- Daumier– oldbookilustration)

 

LAS CARAS DE LA MULTITUD

 

gentes.-578b.-Nikolai Gorski

 

” La multitud es su elemento, como el aire para los pájaros y el agua para los peces – escribía Baudelaire -. Su pasión y su profesión lo llevan a hacerse una sola carne con la multitud. Para el perfecto flâneur, para el observador apasionado, es una alegría inmensa establecer su morada en el corazón de la multitud, entre el flujo y reflujo del movimiento, en medio de lo fugitivo y lo infinito (…) Él es un poeta que a menudo está más próximo al novelista o al moralista. Es el pintor de los momentos fugaces y abarca todas las sugerencias de la eternidad. Cada país, para su satisfacción y gloria, posee algunos pocos hombres con esta estampa.”

 

gentes-rrttgh-Maya Kapouski

 

“¿No lo he dicho ya? – escribía Rilke en “Los cuadernos de Malte Laurids Brigge” – Estoy aprendiendo a ver. Sí, este es el comienzo. Todavía no soy bueno para ello. Pero me esforzaré por serlo. Por ejemplo, nunca me había preguntado cuántas caras existen. Hay una cantidad enorme de personas, pero hay muchas más caras porque cada una tiene varias.”

 

rostros-evvb-August Sander

 

 (Imágenes.-1.-Nikolai Gorski/ 2.-Maya Kapouski- kirekei. com/ 3.- August Sander)

 

APRENDIZ DE ESCRITOR

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“Cuando me sentaba al borde del camino – solía recordar Stevenson sobre sus inicios literarios -, o bien leía, o bien sacaba un lápiz y cuadernillo barato donde apuntaba los rasgos de la escena o improvisaba algunas estrofas dubitativas. Así vivía yo con las palabras. (…) Había hecho el voto de aprender a escribir. (…) Siempre que leía un libro o  un párrafo que me complacía especialmente, donde se decía una cosa o se presentaba un efecto con propiedad, donde se agazapaba una fuerza evidente o un feliz rasgo de estilo, tenía que sentarme enseguida y ponerme a imitar aquello. Claro que no lo conseguía, y yo lo sabía bien. Lo intentaba, una y otra vez, y volvía a fallar una y otra vez. Pero en todos estos intentos vanos, logré al menos adquirir cierta práctica en el ritmo, la armonía, la construcción y la

escribir-vcdd-Antanas Zmuidznavicius-mil novecientos seis

coordinación de las partes. Así he copiado con diligencia a Hazlitt, Lamb, Wordsworth, Sir Thomas Browne, Defoe, Hawthorne, Montaigne, Baudelaire y Obermann. (…) Esto, nos guste o no, es la forma en que aprendí a escribir y si le he sacado provecho como si no, así ha sido. También fue esa la forma en que aprendió Keats, y nunca hubo un temperamento más adecuado a la literatura que el de Keats; así ha sido seguramente – nos daríamos cuenta si pudiéramos comprobarlo – como han aprendido todos; y por ese motivo, cada vez que hay un revival literario va acompañado o anunciado por una mirada retrospectiva a los

escribir- ghbbn- Georg Friedrich Kersting.- mil ochocientos once

modelos anteriores (…) Hasta Shakespeare mismo, el imperial, procede de una escuela. Sí, de una escuela de la que – cabe esperar – salen buenos escritores; de una escuela que, casi de modo invariable, produce buenos escritores, salvo alguna excepción. Antes de que pueda decir qué cadencias prefiere, el alumno debe probar todas las que existen; antes de elegir y mantener una clave que se ajuste a él, tiene que haber practicado toda la escala literaria; y sólo tras muchos años haciendo este tipo de gimnasia podrá sentarse al fin, mientras llegan legiones de palabras zumbando a su llamada y docenas de estructuras de la frase se le ofrecen simultáneamente para que escoja. Y entonces, sabiendo lo que quiere hacer y dentro de los estrechos límites de la capacidad humana, podrá hacerlo.”

Proust-cvt-Gustave Caillebotte.-probable ambiente del Combray de Proust

Estas palabras de Stevenson en sus “Ensayos sobre literatura(Páginas de Espuma) nos llevan a los primeros escritos del Flaubert muy joven, comentados por Menene Gras en “Aprendiz de escritor(Tusquets) cuando se pregunta “¿de dónde procede a su vez esta admiración por Lord Byron, Corneille y más tarde Rabelais, a quienes dirige grandes elogios y agradece por su genialidad? ¿Acaso ya empieza a creer en el nacimiento de su vocación al sentir el deseo de inspirarse en ellos y la tentación de imitarlos?“. E igualmente nos traslada hasta los excelentes “pastiches” – “Parodias y miscelánea(Alianza) – que Proust publicaría en febrero y marzo de 1908 en Le Figaro, “ejercicios de estilo a la manera de” Balzac, Sainte- Beuve, Goncourt, Flaubert, Michelet y otros en donde Proust adapta su ritmo interior al ritmo del autor imitado, preparándose y adquiriendo formas diversas que culminarán muy pocos años después en “A la busca del tiempo perdido“.

(Imágenes.- 1.-Stevenson/ 2.-Antanas Zmuidzinavicius– 1909–ldm.it/3.-Georg Friedrich Kersting./4.- Gustave Caillebotte– probable ambiente del Combray de Proust.-wikipedia)

GENTES DE DAUMIER

Daumier.-tt33d.-la lavandera -1835.-Museo de L´Hermitage

“Los humildes a los que ve por la calle o desde su ventana –va comentando el crítico de arte  Escholier sobre Honoré Daumier -, los payasos con oropeles de miseria y caras lívidas, los cantores de coro y organilleros, las mujeres que suben desde el lavadero con la espalda doblada bajo el peso de los fardos de ropa, las viejas y los campesinos, apretujados en los vagones de tercera que los llevan a Barbizon o a l `Isle-Adam, los carniceros y carpinteros, los jugadores de dominó, los fumadores de pipa, los bebedores de cerveza: ésos son los motivos que Daumier pinta con ternura.”

Daumier.-yyggb.-desfile de saltimbanquis.-1877.- Museum of fine Arts.-Boston

Son las gentes pintorescas,

Daumier.-rttb--,. tercera clase.-1853-1865.-Museo Metropolitano de Nueva York

las gentes viajeras,

Daumier.-4ftt.-viaje en tren

gentes que nunca aparecerán en la Historia,

Daumier.- rhhbb.-el vagón de tercera.-Museum Metropolitan.- Nueva York

gentes anónimas,

Daumier.-ttgyy.-dosd hombres sentados a una mesa.-

Baudelaire dirá de Daumier “que su dibujo es generoso, fácil; una improvisación corrida, continua. En cuanto a la moral, Daumier… es claro y directo. La idea se desprende por sí misma. Basta mirar para comprender… Su caricatura tiene una amplitud formidable, pero carece de rencor y de amargura. Hay en toda su obra un fondo honesto y bonachón”.

Daumier.-67jji.- teatro

Champfleury, que escribió una historia de la caricatura moderna, al destacar de ésta su valor artístico, señala que “lo que caracteriza a los hombres de talento es que nos interesan su transparentar de sombras, trazos geniales insinuados, una especial utilización del lápiz, un imprevisto efecto de luz, un grafismo fantástico, que hacen que la grandeza, la fuerza, el estilo, la disposición de los personajes, el movimiento cómico y la caricatura vivan por sí mismos y no pertenezcan a ningún país ni a ninguna civilización  (…) Daumier ha sintetizado en sí todo el poder cómico de los numerosos caricaturistas que le han precedido; ha aportado en su arte un sentido del color que hace de cada uno de sus croquis una obra poderosa. Cualquier grabado de Daumier puede contemplarse desde las más atrevidas concepciones del arte moderno. Por su ardor, sólo Delacroix podría competir con el caricaturista.”

Daumier.-ttun.- le ventre legislatif.- 1834.-exposición de la Biblioteca Nacional Francesa

Henri Focillon, BaudelaireLionello Venturi  firman el pequeño volumen “Daumier (Casimiro) – en el que el gran crítico italiano de arte recuerda que Daumiertenía el gesto“, es decir, la capacidad de sintetizar en un gesto un carácter humano. Para alcanzar esa síntesis Daumier se vio obligado a trabajar de memoria, sin modelo. “Tiene una memoria maravillosa y casi divina – decía Baudelaireque ocupa el lugar del modelo.” Por eso cuando Henry Monnier visita la casa de Daumier para posar y hacerse un retrato, ve el retrato ya terminado en el caballete y grita: “¡Soberbio! No conviene tocarlo!”. Y cuando Daumier se acerca a la casa de Geoffroy – Dechaume porque éste posee unos canarios y él necesita añadir unos canarios en una composición, al ofrecerle aquél un cuaderno y un lápiz, Daumier responde: “Gracias. Ya sabes que no puedo dibujar directamente del natural.”

(Imágenes.- 1.- mujer con fardo y niña en la calle.-1850.-Praga.-Národmi Galerie/ 2.- desfile de saltimbanquis.- 1877.-Museum of Fine Arts.- Boston/ 3.-vagón de tercera clase.-1853- 1865.- Museo Metropolitano.- Nueva York/ 4.- interior de un vagón de primera clase.-1877/ 5.- vagón de tercera clase/ 6.-dos hombres ante una mesita.- fumadores en el café.-1856-1860.- Zurich.-Stiiftung Sammlung E. G. Bührle/ 7.- teatro.-1877.-Museo de Bellas Artes.-Boston/ 8.-le ventre legislatif,. 1834. Exposición de la Biblioteca Nacional de Francia)

ASPECTOS DE LA BIOGRAFÍA

escritores.-5gyu.-Stefan Zweig y Maximo Gorki.-Sorrento.-1930

El primer rasgo que debe tener una biografía, según opinaba un gran conocedor del género como fue André Maurois, es la valiente búsqueda de la verdad. El segundo, la inquietud por la complejidad de la persona. También se ha dicho que el objetivo de la biografía es la transmisión verídica de una personalidad y que algo esencial en toda biografía es la elección de los detalles. Cuando Maurois escribe “De la biografía como obra de arte” desea recoger, aunque no lo comparte, el acercamiento que tiene Marcel Schwob al enfocar la vida de personajes muy distintos. “El arte del biógrafo consiste – había señalado Schwob -en valorizar tanto la vida de un pobre actor como la vida de Shakespeare. Es un bajo instinto el que nos lleva a ver con satisfacción el mechón en la frente de Napoleón. La sonrisa de Monna Lisa, de la que nada sabemos, es más misteriosa. Y una mueca dibujada por Hokusai, conduce a meditaciones más profundas”. Pese al enorme encanto de este extracto – matiza Maurois sobre estas palabras-, no considero justas las ideas que expone. Lo propio de las vidas de desconocidos es que dejan escasas huellas, a menos que imaginemos a un hombre genial que haya escrito cartas admirables y no las haya publicado”.

Monna Lisa.-2sdc.-Leonardo da Vinci.-museo del Louvre.-wikipediaLas biografías como género han continuado expandiéndose a lo largo del tiempo y tienen gran eco entre nuestro público. Sobre el trabajo de un biógrafo excelente y ameno como fue Stefan Zweig al escribir su “María Antonieta“, habló Friderike Zweig en sus Memorias “Destellos de vida” (papel de liar) y la polémica sobre si es lícito o no novelar de algún modo dentro de una biografía siempre ha estado viva. Mientras existen biografías muy fieles, minuciosas y enormemente documentadas como, entre otras, las de Painter y Ghislain de Diesbach sobre Proust o la de Knowlson sobre BeckettMaurois opinaba: “Críticos e historiadores han dicho sobre todo esto: “Quizá los  personajes tradicionales que se nos había descrito, el Wellington de la leyenda inglesa, el Washington de la leyenda americana, no eran verdaderos. Es posible, pero, ¿qué nos importa? No todas las verdades pueden decirse. A menudo conocemos historias crueles sobre nuestros amigos vivos, historias que nos guardaremos de contar. ¿Por qué íbamos a mostrarnos menos leales con nuestros amigos muertos y con los grandes hombres? No hay duda de que no fueron perfectos; no hay duda de que había una parte de leyenda en el retrato, demasiado bello, que se hizo de ellos. Pero, la leyenda, ¿no inspiraba acaso grandes cosas? Servía como ejemplo a hombres débiles elevándoles por encima de su propia talla. Por otra parte, ¿era acaso tan falsa? Las acciones de un hombre son, con frecuencia, más grandes que él. ¿No hay grande hombre para su ayuda de cámara? Esto no demuestra que hayan existido grandes hombres. Demuestra que ha habido pocos ayudas de cámara”.

escritores.-ffoo.-André Maurois

En nuestras letras hispanas acaso unas biografías excelentes como las que escribió Gómez de la Serna sobre Quevedo, Lope de Vega, Valle- Inclán o en sus “Efigies” de Baudelaire, Ruskin o Gerardo de Nerval son ejemplo de la mezcla entre anécdotas verdaderas y anécdotas apócrifas, presentadas de un modo consciente, añadiendo que hubieran podido ser verdad. Al comentarlas, Carmen Bravo – Villasante, autora de una importante biografía de Pushkin, decía: “Estas anécdotas inventadas nos iluminan, a veces, tanto sobre la vida de los biografiados, que no podríamos prescindir de ellas en sus biografías. Con esto, el artista acentúa los rasgos característicos del hombre. Es la misma fantasía poética de Picasso en sus retratos, cuando pinta a Jacqueline con tres rostros o dos cabezas, para darnos la impresión sobrecogedora de la verdad de una personalidad“.

(Imágenes:-1.-Stefan Zweig y Maximo Gorki en 1930/2.-Monna Lisa.-Museo del Louvre.-wikipedia/3.-André Maurois.-tecnoculto.com)

EL DANDISMO

“Mi corbata constituye, por supuesto, mi primera preocupación

porque nosotros juramos estas normas de elegancia,

y me cuesta, cada mañana, varias horas de trabajo hacer que parezca anudada a toda prisa”.

Estos versos anónimos, contemporáneos del Beau Brummel, los evoca Giuseppe Scaraffia en su “Diccionario del dandi” (Antonio Machado Libros) y pueden perfectamente añadirse a las aportaciones reunidas en  “Prodigiosos mirmidones(Capitán Swing), el volumen que sobre el dandismo acaba de aparecer.

El tema de la corbata en el dandi – entre otras reflexiones sobre diversos atuendos – lo recogen muchos historiadores de la moda, como por ejemplo James Laver en su “Breve historia del traje,” comentando cómo “algunos dandies podían pasarse una mañana entera entretenidos en el arreglo de su corbata. Primero doblaban un gran cuadrado de linón, muselina o seda, formando una banda, luego se lo ponían alrededor del cuello y lo ataban haciendo un nudo o lazo delante. Hay una historia muy conocida sobre un cliente que visitó a Brummel a media mañana y se encontró a su ayuda de cámara componiendo su corbata. En el suelo había un gran montón de corbatas deshechas y cuando el visitante preguntó qué era aquello, el ayuda de cámara respondió: “Señor, esos son nuestros fallos”.

Brummel, indudablemente, reúne en torno a sí muchas anécdotas. Sin ser un artista ni un filósofo que reflexione sobre la belleza y el arte, el amor por la excepcionalidad, como así lo recuerda Umberto Eco en su “Historia de la Belleza“, se manifiesta en sus hábitos y en el vestir. “Como ejemplo sublime de hastío aristocrático y de desprecio por la opinión común, se cuenta que en cierta ocasión lord Brummel cabalgaba con su mayordomo por una colina y, viendo desde lo alto dos lagos, preguntó a su sirviente: “¿Cuál de los dos prefiero?”. Como diría más tarde Villiers de l´Isle Adam: “¿Vivir? Nuestros sirvientes piensan en ello por nosotros“.

Baudelaire había afirmado del dandi que “tenía una ardiente necesidad de creerse una originalidad y que a sus ojos la perfección del acicalado consiste en la total sencillez, que, de hecho, es el mejor modo de distinguirse“. Baudelaire –y así lo evoca igualmente Scaraffia – vestía siempre de un negro riguroso, elegido con toda conciencia -sostenía – para una época de luto. El corte del traje era fruto de cuidadas y difíciles reflexiones. “Bajo la corbata, anudada con una gracia exquisita, su largo chaleco se cerraba sólo con algunos botones, para abrirse lánguidamente sobre la finísima tela de la camisa. En sus zapatos perfectamente lustrosos bien podían reflejarse los guantes de color, con frecuencia rosa o castaño muy claro. Años después, bajo el alto sombrero, el chaleco sería entonces de cachemir, negro también, como la larga corbata, ligeramente anudada. Levasseur se acuerda perfectamente del andar oscilante de sus zapatillas de terciopelo, sustituidas en invierno por zapatos blancos inmaculados. (…)”. Pero, sobre todo – lo apuntaba el gran fotógrafo Nadar -, más que su caminar y su vestuario, era la expresión de su rostro, suspendido entre la amarga contracción de sus labios y la luz oscura de sus ojos, lo que turbaba el ánimo de cualquier transeúnte que con él se encontrara.

Otro dandi célebre, Oscar Wilde , en Londres y en 1879, se vistió durante un corto tiempo de una corbata verde manzana que destacaba sobre su levita de terciopelo, generosamente ribeteada. Era ya la época de sus famosas contestaciones. A una dama que le mostró su preocupación porque quizá trabajase demasiado, le respondió: “Efectivamente, señora, con el borrador de un poema me canso mucho más allá de lo que pueden soportar mis fuerzas; de hecho esta mañana he suprimido una coma (…) que seguro volveré a colocar esta misma tarde”.

(Imágenes.- 1.-Robert de Montesquiou.-cuadro de J. Boldini.-wikipedia/2.-Baudelaire.-por Nadar.-1855-58/3.-Paul Rainer.-Beau Brummel.-ilustrationartgallery.com/ 4.-Oscar Wilde en 1882.-Associated Press/ 5- George Cruikshank.- Monstruosidades de 1822.-ils.unc.edu)

 

VULGARIDAD Y MODERNIDAD

“Nos guste o no, para el periodismo moderno el aspecto importante de un hecho – recuerda Alessandro Baricco en su interesante libroLos bárbaros“(Anagrama) – es la cantidad de movimiento que es capaz de generar en el tejido mental del público. A un nivel extremo, un conflicto importante y sanguinario en un país de África para un periódico occidental sigue siendo una no-noticia hasta el momento en el que entra en secuencia con porciones de mundo en posesión del público occidental.(…) Por muy absurdo que que pueda parecer, es exactamente lo que esperamos de los medios de comunicación, pagamos por tener esa clase de lectura del mundo“. En una entrevista en The New York Times en 1996 un periodista decía: “Esto es para lo que vivimos. Es decir, “catástrofe”, “caos”. Siempre puede haber algún terremoto que te dé un vuelco al corazón”. Pero como he comentado en alguno de mis libros, “cuando la muerte llega de nuevo en la secuencia siguiente del noticiario – ese tanque, por ejemplo, que está aplastando al niño inocente – no sabemos si ello es realidad o ficción, tan maquillada aparece la realidad con su disfraz de afeites. Exclamamos entonces, ¡qué horror! Pero estamos en el segundo plato de la comida y continuamos masticando nuestra cena de horrores. La vida sigue”. (“El artículo literario y periodístico”)


No nos asombramos, pues, de que nada nos asombre. No nos asombramos de nada. Tampoco de descubrir la vulgaridad tras el disfraz de la aparente modernidad. Seguimos masticando vulgaridad creyendo que es modernidad y tragamos los lenguajes decadentes como si fueran sublimes. “Vulgaridad” fue la palabra introducida por Madame de Staël en 1800. “Modernidad“, la que pronunció Teófilo Gautier cincuenta y dos años después, en 1852. Chautebriand, por su parte, fundió los dos términos, modernidad y vulgaridad, al hablar de sus viajes. Y a Baudelaire se le calificará como el definitivo inventor de esta palabra: “modernidad“.

Pero modernidad y vulgaridad muchas veces aparecen mezcladas en las pantallas, el rostro de una esconde el antifaz de la otra, nos hacen ambas tremendas muecas desde sus imágenes, guiñan sus ojos equívocos, desfilan brillantes entre las pasarelas de la publicidad animándonos a ser mucho más modernos aunque seamos menos educados.

(Imágenes:-1.-Kenny Scharf.-1981.1983.-artnet/2.- Nam June Paik.-AndrewShire Gallery.-Lo Angeles.-USA.-artnet)

EL TALLER DE LA GRACIA

EL  TALLER  DE  LA   GRACIA.-AA

En esta inmensa sala de Internet la amistad virtual se hace personal en un instante y cuando cruzo entre los blogs con mi vaso en la mano buscando trazos de conversación, infinitas conversaciones del mundo vienen hacia mí también con sus vasos en las manos, se entrecruzan blancas chaquetas de camareros invisibles y palabras e imágenes se saludan como si se leyeran y se fotografiaran de toda la vida, mujeres y hombres que jamás se han visto y que quizá nunca se verán: sólo la pantalla sobre los hombros y los dedos en el teclado desvelan perfiles cercanísimos y universales a la vez, gentes de la casa de al lado en la aldea global, ventanas que se han asomado a nuestros patios interiores, puertas que se nos abren de par en par.

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Así me he encontrado en esta inmensa sala de Internet a Juan Pedro Quiñonero al que aún no conozco y al que un día conoceré. Pero en cuanto lo conocí atravesando la Red se cruzaron entre nosotros, presentándonos, uniendo más la amistad, Luis Rosales y Pla y Ramón y Baroja, y enseguida hicieron corrillo de lecturas Juan Ramón y Proust y Virginia Woolf y Baudelaire y tantos otros más, unos pintores y otros escritores, fotógrafos, pensadores, artistas. Quiñonero llevaba un libro en la mano, o mejor dicho, el libro al que me presentaron llevaba a Quiñonero dentro, y al abrir su alma Quiñonero y abrirse a la vez las páginas del libro, vi que “El taller de la gracia” me empezaba a confesar: ” Jünger decía que la gran tarea del hombre del siglo XXl sería la “repoblación espiritual” del mundo, víctima de la desalmada colonización y desertización industrial del planeta. En esas estamos. La milenaria guerra entre los Titanes y los Inmortales prosigue en muchos frentes, en detrimento de estos últimos, que muchos consideran definitivamente amenazados. Quizá“.

Ante ese “quizá” me quedé pensativo. Mientras alguien pronuncie ese quizá nada estará perdido, nada aún se dará por concluido, todos esos “quizá” de las posibles victorias nos harán recomenzar cada mañana de modo vibrante la batalla diaria. “El camino que va de la tierra donde nací – me seguía diciendo el libro -, mi país natal, mi “heimat” original, a la tierra, la casa, el país extranjero donde he vivido buena parte de mi vida, en París, donde nacieron mis hijos, es el camino que he intentado repoblar escribiendo libros, que es una de las maneras más tradicionales de amueblar la casa vacía del ser“. Y unas páginas más atrás esta visión bellísima: “Tarea íntima, de entrada, la de celebrar, en familia, la comunión del pan, el vino y las palabras, ya que, en la vida de los hombres, de las familias, hay cosas materiales y cosas inmateriales. Las cosas materiales saltan a la vista: una casa, un trabajo, unas deudas. Las cosas inmateriales las guarda cada cual en el almario de su conciencia. Digo bien almario: algo así como un diminuto armario donde la memoria guarda las cosas nuestras que atañen a nuestra vida moral. Las cosas del alma, se hubiese dicho en otro tiempo”.

Estuve  leyendo “El taller de la gracia” (Renacimiento), gran libro de inquietud, de preguntas, de propuestas, libro sostenido por una amplísima cultura de curiosidades, ojos que no se resignan a la decepción, pupila no cegada ante ninguna esperanza.

Pasaban por entonces, al otro lado de  la inmensa sala de Internet, calles y ciudades muy conocidas, ciudades y calles que en distintos años Quiñonero y yo hemos atravesado sin cruzarnos nunca. Pasaba en ese momento cerca de mí la rue de Tournon cargada de recuerdos e inmediatamente me fuí con ella.

(Imágenes:-1.-portada de “El taller de la gracia”/2.-Juan Pedro Quiñonero.-foto tomada de maty.galeon.com)

DE LA SOLEDAD Y LA MULTITUD

 grandes audiencias.-foto.-Andrew Henderson.-The New York Times

Ahora que venimos del paisaje de la soledad y entramos en el tráfago de la gran urbe quizá haya que evocar aquellas palabras que sobre la soledad y el retiro escribió Baudelaire:

“Quiero, para componer castamente mis églogas,

dormir junto al cielo, como los astrólogos,

y, vecino de los campanarios, escuchar soñando

sus himnos solemnes llevados por el viento.

Las dos manos en el mentón, desde lo alto de mi buhardilla,

veré el taller que canta y que charla;

las cañerías, los campanarios, esos mástiles de la ciudad,

y los grandes cielos que hacen soñar de eternidad”.

 ciudades.- 227.- París 1927.-por André Kertész.-Wach Gallery.-photografie.-artnet

Pero de la gran urbe y de su multitud escribieron también muchos autores. Escribieron de cuantos hombres y mujeres, al entrar en la ciudad – al hacerse ciudad -, se hacen necesariamente multitud, son multitud.  Mucha literatura ha ido glosando esa irremediable transformación:

“Cuántas veces por las Calles desbordantes ‑escribió Wordsworth, el gran poeta inglés, en El preludio, bajo el títuloResidencia en Londres”‑

he seguido el curso de la Multitud, diciéndome

que el rostro de los que pasan

a mi lado es un misterio.

Así he mirado, no he cesado de mirar, oprimido

por pensamientos acerca de qué y adónde y cómo,

hasta que las siluetas ante mis ojos se tornaron

procesión de aparecidos, como deslizándose

sobre montañas inmóviles, o apariciones en los sueños;

y así el lastre de toda vida conocida,

el presente y el pasado, la esperanza, el miedo, me rodearon.

Todas las leyes que gobiernan nuestros actos, pensamientos y palabras,

huyeron de mí; no las conocía, ni me conocían”.

ciudades.-3302.-por Franco Donaggio.-Joel Soroka Gallery.-Aspen.-USA.-phosgrapie artnet

 

Un célebre cuento de Edgar Allan Poe, precisamente titulado “El hombre de la multitud“, nos sumergió de pronto en ese tema de la fascinación que para muchos ejercen las muchedumbres. Ciudades de desértico silencio nocturno son recorridas durante el día por muchedumbres incesantes.

 ciudades.-8.-foto Margaret Bourke- White.-Imagery Our World

Éste es, sin embargo, nuestro paisaje moderno. Entre edificios como fondo inamovible pululan sombras y pensamientos, marchan zapatos, prisas y neumáticos, y también preocupaciones, que hacen y deshacen sus redes de superficie, ninguna igual a la anterior, ninguna calle con el mismo color que la víspera, cada estampa de ciudad distinta, cada esquina singular. “No a todos les es dado tomar un baño de multitud ‑añadía también Baudelaire‑; gozar de la muchedumbre es un arte; y sólo puede darse a expensas del género humano un atracón de vitalidad aquel a quien un hada insufló en la cuna el gusto del disfraz y la careta, el odio del domicilio y la pasión del viaje.

Multitud, soledad: términos iguales y convertibles para el poeta activo y fecundo. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una muchedumbre atareada. (…)

El paseante solitario y pensativo saca una embriaguez singular de esta universal comunión. El que fácilmente se desposa con la muchedumbre, conoce placeres febriles, de que estarán eternamente privados el egoísta, cerrado como un cofre, y el perezoso, interno como un molusco. Adopta por suyas todas las profesiones, todas las alegrías y todas las miserias que las circunstancias le ofrecen”, acababa Baudelaire.

A veces, cuando vemos cruzar a muchedumbres, son simples soledades que vienen y van de acera a acera.

(“El artículo literario y periodístico.-Paisajes y personajes“.-págs 118-121)

(Imágenes.- 1.-foto de Andrew Henderson.-The New York Times/2.-París, 1927.-foto por André Kertérsz.-Wach Gallery.- Aron Lake.-USA -artnet/3.- Urbis 42.- foto de Franco Donaggio.-Joel Soroka Gallery.- USA-artnet/ 4.-.-Margaret Bourke-White.-Images  Our World)

MAGRITTE, LOS SUEÑOS

 Magritte.-1.-castillo en los pirineos.-1959.-museumsyndicate

“No creo que el sueño, sea estrictamente lo contrario del pensamiento. – escribió el poeta y luego monje en la Abadía de Solesmes  Pierre Reverdy – Por lo que conozco, me inclino a pensar que es, en resumidas cuentas, una forma más libre, más incontrolado. El sueño y el pensamiento son, cada uno por su parte, el lado distinto de una misma cosa. El revés y el derecho. El sueño hace el lado donde la trama es más rica, pero más floja: el pensamiento el lado donde la trama es más somera pero más apretada”.Magriite.-2.-Golconde.-1956.-museumsyundicate

“Yo me alzaba sobre la punta de los pies en la cima de una loma – escribió Keats –

…Un instante…me sentí tan ligero, tan libre

como si en un movimiento de abanico las alas de Mercurio

hubieran jugado bajo mis talones: mi corazón era leve, y

múltiples goces surgían a mis ojos;

de suerte que en seguida compuse un ramillete de esplendores

brillantes, lácteos, armoniosos y rosados”.magritte.-4.-La promesa.-museumsyindicate

“Todo me es nube y muero de ello”, dijo Supervielle.

-“¿Qué amas tú, extraordinario extranjero?-escribió Baudelaire

-Amo las nubes…las nubes que pasan…allá…¡las maravillosas nubes!”magritte.-5.-Le Blan-Seing.-1965.-museumsyindicate

“El arte de pintar – que verdaderamente merece el nombre de arte del parecido  – dijo Magritte – permite describir, por medio de la pintura, un pensamiento susceptible de hacerse vsible. Tal pensamiento comprende exclusivamente las figuras que el mundo nos ofrece: personas, cortinas, armas, sólidos, inscripciones, astros. El parecido reúne espontáneamente esas figuras en un orden que evoca directamente el misterio. El pensamiento inspirado se parece al mundo (…) evocando su misterio“.

Atravesando los bosques los caballos para cruzar los bosques, elevándose las rocas en los sueños y cruzando las nubes en vientres de palomas, el surrealismo de Magritte nos sumerge en lo que esconde de no pintura la pintura, esa prestidigitación de la realidad. “Esto no es un cuadro“”, parece que nos dice Magritte al enseñarnos un cuadro excepcional. De las nubes,  como de los sueños, he hablado varias veces en Mi Siglo. Ahora, con la próxima exposición sobre Magritte que se inaugará el 2 de junio en Bruselas, llegan las palabras que escribió Paul Eluard.Magritte.-8.-The Plase Mirror.-1928.-MOMA.-

Peldaños del ojo

A través de los barrotes de las formas

Una escalera perpetua

Sin descansillo

Un nube oculta un peldaño

Un cuchillo otro

Y otro un arbol que se desenrolla

Como una alfombra

Sin gestos

Todos los peldaños están ocultos

Se han sembrado las hojas verdes

Campos inmensos florestas de recreo

En la falda de laderas de plomo

En los claros del bosque

En la leche leve de la mañana

La arena empapa de rayos

Las siluetas de los espejos

Sus hombros pálidos y fríos

Sus sonrisas decorativas

El árbol está teñido de frutos invulnerables”

(Paul Eluard, 1935)

 

magritte.-10.-La bella estación.-museumsyndcate

(Imágenes: René Magritte: 1.-“Castillo en los Pirineos”.-1959.-museumsyindicate/ 2.-“Golconde”.-1953.-museumsyindicate/3.-“La promesa”.-museumsyndicate/4.-“The False Mirror”.-1928.-MOMA/.-5.-“La bella estación”.-museumsyindicate)

REFUGIOS DE ARTISTAS

 

Barbizon.-8.-camino en el bosque de Fontaineblau.-Theodore Rousseau.-arnet

Aquel que no ha visto bailar al padre Corot no puede hacerse de él más que una idea incompleta – escribe en 18881  Menard en “El mundo visto por los artistas” -. Es Camille Corot el que nos muestra cómo se practica la danza de las botellas. Se colocan botellas vacías en el suelo separadas irregularmente pero bastante alejadas entre sí para que pueda pasarse entre ellas sin volcarlas; únicamente, el espacio debe ser exacto. Cada uno se pone en fila, hombres y mujeres a continuación uno del otro, y al sonido de un rústico violón Corot abre la marcha. Al principio el movimiento es lento, pero después se acelera cada vez más hasta acabar siendo una galopada carrera; se trata de no hacer caer nunca las botellas para no ser expulsado del juego. El vencedor, en premio a sus habilidades, recibe una flor de manos de la recien casada“.

Son ocios y  diversiones a los que se entregan muchos artistas a mitad del siglo XlX en su refugio de Barbizon, junto al bosque de Fontainebleau, no muy lejos de París. Las casas aldeanas blanquedas de cal, los árboles cercanos, los caminos perdidos bajo las luces o las tormentas quedarán fijos en los paisajes de Théodore Rousseau, Millet o Díaz. Es la escuela de Barbizon , en el que el objetivo era reproducir exactamente la vida campesina en toda su crudeza. Rousseau diría que deseaba conservar intacta “la impresión virgen de la naturaleza“, y Baudelaire, sin embargo, reprocharía a Millet que “en lugar de extraer simplemente la poesía natural de su tema, se empeña en añadirle algo“.

En mis años de vida en París fuí en más de una ocasión a Barbizon y visité aquel refugio natural de artistas, las casas de la naturaleza y del cielo, los muros de los árboles, ventanas al atardecer. Asomándose a las nubes se comprobaba cuántos recintos propios construyen para sí mismos los creadores, páginas que son casas en el cuaderno de Auster o habitaciones que Patricia  Highsmith cerraba con llaves de aislamiento para proteger en soledad su escritura. Todo son casas, refugios, cuartos, bosques o cuadernos. Todos son árboles y caminos de letras, frases y pinceles andando a la vera del sol o de las sombras. Todo son cuestas y llanuras y jardines interiores como los que quiso hacerse para sí mismo el chileno Donoso en el silencio de Calaceite.Brabizon.-3.-Mujeres.-por Millet.-1857.-Museo de Orsay.-wikipedia

(Imágenes.-1.-Camino en el bosque de Fontainebleau.- Théodore Rousseau.- arnet/ 2.-Las espigadoras.-Millet.-1857.-Musée d´Orsay)

PARÍS, PARÍS …

paris-yu6-foto-por-willy-ronis-1959-afterimage-gallery-dallas-usa-artnet

La forma de una ciudad cambia más rápidamente que el corazón de un mortal”, dijo Baudelaire. Lo repitió Julien Gracq en “La forma de una ciudad” (Anábasis): “El París que viví de estudiante, que habité en mi madurez – escribió -, cabe en un cuadrilátero que se apoya al norte en el Sena, y que casi bordea en toda su longitud el bulevar Montparnasse”.paris-aa-avenida-del-bois-de-boulogne-por-pierre-bonnard-1912-1914-coleccion-privada-olgas-gallery

“Completamente alrededor de ese corazón que mis deambuleos reactivan día tras día, anillos concéntricos de una animación que sólo decrece para mí, pero que cuando me alejo hacia la periferia son poco a poco ganados por la atonía, por una indiferencia casi total”.paris-1911-foto-alfred-stieglitz

“Son las cámaras centrales del laberinto las que ejercen su magnetismo sobre el hombre de la ciudad, son las que revisita de manera indefinida, pues el contorno tiende a representar sólo una pantalla protectora, una capa aislante cuya función es cercar el capullo de seda habitado, prohibir toda ósmosis entre las campiñas próximas y la vida puramente urbana que se cierra con cerrojo en el reducto central”.paris-1972-por-richard-estes-artnet

“No es necesario, incluso es relativamente poco importante, que en esa ciudad se haya vivido realmente. Actuará sobre nosotros con mayor fuerza, incluso quizá de manera más duradera, si en parte se ha mantenido secreta, si se ha habitado en ella, por alguna extraña condición, sin tener verdadero acceso a su intimidad cotidiana, sin que nuestros paseos por sus calles hayan participado nunca de la libertad y de la flexible facilidad que da el callejeo”.paris-los-bulevares-bajo-la-lluvia-por-rik-wouters-1912-artnet1

“Habitar una ciudad es tejer en ella a través de sus idas y venidas diarias una redecilla de recorridos articulados generalmente alrededor de algunos ejes conductores”.paris-vc66-foto-por-willy-ronis-1959-afterimage-gallery-dallas-usa-artnet

“No existe ninguna coincidencia entre el plano de una ciudad que consultamos y la imagen mental que surge en nosotros, al evocar su nombre, creada por el sedimento que los vagabundeos cotidianos depositaron en nuestra memoria”.paris-zczc-campos-eliseos-1912-por-rik-wouters-artnet

Esto dejó dicho el gran escritor francés Julien Gracq, del que he hablado más de una vez en Mi Siglo.

(Vayan estos apuntes como recuerdo al París que yo viví y que aún vivo ahora, cuando se anuncia el gran París de Nicolas Sarkozy, muy bien explicado en Una temporada en el infierno.

Indudablemente– como dijo Baudelaire, como luego diría Gracqla forma de una ciudad cambia más rápidamente que el corazón de un mortal)

(Imágenes: 1.-París, Carrefour Sevres Babylone, 1948 .-foto Willy Ronis.- Image Gallery / 2.-Avenida del Bois de Boulogne, 1912-1914.-Pierre Bonnard.-Olga Gallery.-artnet/3.-París,1911.-foto por Alfred Stieglitz.-artnet/ 4.-París, 1972.-por Richard Estes.-artnet/ 5.-Los Bulevares bajo la lluvia, 1912.-por Rik Wouters.-artnet/ 6.-escaleras en París. Willy Ronis, 159.-Image Gallery-/7.-Campos Elíseos, 1912. por Rik Wouters.-artnet)