DENTRO DE “LAS MENINAS”

 

“Entro, piso despacio esta especie de moqueta, se dice Ricardo Almeida hablando a media voz, no hay que molestar al mastín, que el perro no se levante, unos días suelo pasar por la izquierda del perro, otros días entro por la derecha, aparto suavemente a Nicolasito Pertusato, Maribárbola retrocede un poco, voy con el Rey le digo, doña Isabel de Velasco me abre paso, nunca rozo a la infanta Margarita María, a sus cinco años levanta su pequeña cabeza de pelo lacio y me sonríe, atravieso ese fulgor de luz entre las faldas para entrar más al fondo, en la penumbra, y situarme poco a poco tras Velázquez, y es entonces, murmura Almeida en tono ronco y moviéndose inquieto en la silla, es entonces cuando nunca lo logro. Qué es lo que no logra, Ricardo, repite el psiquiatra. Saber qué hay en ese lienzo, contesta Almeida, saber qué es lo que está pintando Velázquez, eso que siempre nos esconde. La locura de Ricardo Almeida está en estos momentos en el fondo del taller, ha vuelto su mirada enajenada hacia el gran cuadro que el pintor sevillano está pintando y cuyo lienzo nunca nos deja ver. Y lo que descubro espantado, prosigue este hombre mirando directamente al médico, sabe usted qué es. No, no lo sé, le dice Valdés. Pues descubro que estoy de nuevo en el principio, descubro que Velázquez no está pintando ni a la reina ni al rey solamente, descubro que Velázquez tampoco está pintando a la infanta rodeada por sus damas y enanos. Entonces, vuelve a decirle el psiquiatra,  qué es lo que pinta Velázquez, y hay ahora una pausa y las pupilas de Almeida se contraen, Velázquez está pintando el cuadro de “Las Meninas” entero, dice Ricardo Almeida, está pintando la habitación, el espacio, las figuras, la realidad, la magia, la ilusión, las sombras y las luces, la perspectiva, la geometría y la intuición, Velázquez está pintándose a sí mismo allí, en el momento en que irrumpen los Reyes y los Monarcas se reflejan en el espejo del fondo, el gran lienzo enorme que Velázquez pinta sigue oculto pero ya no es un misterio, Velázquez está pintando en ese lienzo, agrega Almeida, el cuadro entero llamado “Las Meninas” y ese cuadro me espera otra vez y con voz muy baja, como siempre, me dice: “Almeida, nunca te escaparás de mí, nunca sabrás del todo qué pasa aquí si no vuelves a caminar por esta superficie, jamás sabrás la solución si no vienes a mí”, y yo de nuevo empiezo a caminar por él, echo a

 

andar otra vez por la moqueta, voy con el Rey, Felipe lV y doña Margarita van conmigo, Velázquez está otra vez al fondo y nos ve entrar, parece que interrumpe su trabajo pero no es así, está aguardándonos, espera con paleta y pincel en la mano a que avancemos, quiero ver qué está pintando de verdad Velázquez, esta vez no me engañas, pintor, vamos, enseña lo que pintas, avanzo por la izquierda, procuro no rozar el verdemar vestido de doña Agustina Sarmiento, a mi derecha queda el plata bruñido de doña  Isabel de Velasco, aún más a mi derecha el oscuro azul de Maribárbola salpicado de motas de anaranjado y ese ciruela del traje de Nicolasito Pertusato, para, poco a poco, mientras la infanta Margarita María sonríe a su padre y las figuras iluminadas de color y de luz abren paso a las sombras, muy despacio, me voy poniendo detrás de Velázquez y me asomo para ver qué pinta este pintor: el pintor está pintando “Las Meninas” como siempre, me pinta a mí, a los Reyes que entran continuamente, se pinta a sí mismo en actitud de pintar, la habitación gira como un túnel de espejos, no puedo salir de este taller, José Nieto, el aposentador del Palacio, tiene abierta una puerta por si quiero escapar, no puedo, es puerta pintada y no puerta real, todo es auténtico y todo es ilusión, todo espacio, volumen, perspectiva, profundidad, magia, realidad. “Almeida, ven a mi”, escucho otra vez desde el fondo la voz del cuadro que me habla en penumbra-, “ven a mí y verás lo que pinta Velázquez, sabrás por qué lo oculta a todos, ven a mí, camina, acércate”, y yo sé, doctor, que eso es una trampa y que es mentira, pero de nuevo echo a andar por esa superficie y piso la moqueta y mi sudor frío avanza una vez más por esa habitación y yo sé, mientras avanzo con ese sudor mío, que ya nunca podré salir de ese taller, nunca, me volveré loco.”

José Julio Perlado

( del libro “Ciudad en el espejo” ) ( texto inédito)

TODOS  LOS  DERECHOS  RESERVADOS

 

 

(Imágenes—1,2y 3: las Meninas)

LAS MUJERES Y LA LITERATURA

 


“La vida  de la mujer tiene un carácter anónimo  extremadamente engañoso y desconcertante—escribía Virginia Woolf en 1929, en “Las mujeres  y la narrativa” —Por primera vez este territorio tan oscuro comienza a ser explorado por la novela. Pero, al mismo tiempo,  la escritora  debe también dar cuenta de los cambios que en las mentes y costumbres de las mujeres han producido los accesos a las profesiones. La escritora ha de observar el modo en que el vivir de las mujeres deja de ser subterráneo, ha de descubrir los nuevos colores y matices que la mujer muestra, ahora que está en contacto con el mundo exterior.

Si, ahora, tuviéramos que resumir los rasgos que distinguen a la narrativa femenina en los presentes días, diríamos que se trata de una narrativa valiente, sincera, que sigue de cerca los sentimientos de la mujer. No es narrativa amargada. No insiste en su feminidad. Pero, al mismo tiempo, el libro de una mujer no está escrito como un hombre lo escribiría. (…)  Las relaciones de la mujer, ahora, no sólo son emotivas, sino también intelectuales y políticas.  Aquel viejo sistema que la confinaba a mirar de soslayo la realidad, a través de los ojos, o a través de los intereses, de un marido o de un hermano,  ha sido sustituido por los intereses directos y prácticos de una mujer que ha de actuar por sí misma, en vez de limitarse a influir en los actos de los demás. En consecuencia, la atención de la mujer se aparta de aquel mundo personal que la centraba con carácter exclusivo en el pasado, y queda dirigida hacia lo impersonal, por lo que sus novelas, como es lógico, adquieren un carácter menos  analítico de las vidas individuales, y más crítico del vivir social.”

 

( Imgenes—1- Virginia Woolf a los 18 años/ 2-carta de Virginia Woolf- The parís review-  The estate of Virginia Wool)

VIAJES POR EL MUNDO (36) : LA INDIA

 

” Mi casa estaba situada a medio camino entre la ciudad y el mar, y para llegar a una o a otro se invertía un cuarto de hora. Decidí visitar la ciudad mientras Pascha preparaba el té — escribía el alemán Waldemar Bonsels en su “Viaje a la India” —. El ancho camino estaba casi desierto: sobre Cananore se extendía un humo azulado que subía de las palmeras;  como casi todas las ciudades y los pueblos de la fértil costa de Malabar, la población quedaba escondida por ellas. Tan grande era el silencio en torno nuestro, que se oía la rompiente de mar contra las rocas; la luz del sol era de una indecible y sedante  suavidad.

Un carro de bueyes se acercaba chirriando: sus ruedas giraban en la arena y un hindú iba acurrucado en la lanza, muy cerca de las colas de los bueyes, con la barbilla entre las flacas rodillas. Me hizo un tímido guiño sin atreverse a saludar; los enormes cuerpos de los bueyes se columpiaban plácidamente, con casi un metro de altura sobre los lomos deslumbradoramente blancos.

A ambos lados de la resquebrajada puerta de la ciudad se erguían dos palmeras: la una, algo  inclinada hacia la derecha, y la otra, hacia la izquierda. Al otro lado de la puerta vi la calle de los bazares, ya bastante animada, en la que unas atareadas siluetas vestidas de blanco circulaban entre las casas bajas, y los comerciantes preparaban sus puestos y colocaban sus mercancías. El guardián  de la puerta se levantó e hizo una profunda reverencia cubriéndose la cara con las manos. Al avanzar por la calle noté el silencio y la sorpresa que producía mi paso; sólo los brahmanes, con sus cordones grises sobre su pecho desnudo, pasaban junto a mi silenciosos y tiesos, sin saludarme ni volver la cara.”

 

(Imágenes—1-company school- India-lucknow-1820/ 2- india – gouache 1765- faizabad)

EL HUMO A LA DERIVA

 


“Por la sala pasea el humo a la deriva

y se ciñe a las formas que ahora pasan

y bloquean el cerebro;

por el suelo empapado,

los posos de los vasos destrozados.

Las paredes devuelven esos sueños dispersos

de la vida que fue

un día visionaria y también dura;

inmediata, lejana;

pero dura…

Roca y con cicatrices,

como las uñas sucias, las que tamborilean

sobre la barra.”

T.S. Eliot- “Interludio en un bar” – “Poesías completas” (1911) -traducción de José Luis Rey

(Imagen —Cartier Bresson – 1958)

CERVEZA EN TIEMPOS DE PANDEMIA

 


(…) La cerveza es agradable al olfato, resulta un placer para el paladar; su textura y su alegre tono verdoso son una delicia para la vista; es una caricia para el cerebro y el corazón, y además ( para deleite de todos los sentidos) incita al hombre a la risa y al canto, es un placer para el oído. Beberla reconforta la mente preocupada, le procura la risa a una viuda desconsolada, haciéndole olvidar la tristeza por su difunto marido…Hace decidir al pretendiente tímido, calienta la sangre fría de los ancianos, hace hablar al hombre  por encima de sus propias capacidades o de su comprensión, y es amiga de las musas… Con ella el músico se vuelve eufórico y el poeta crea rimas sin sentido. Repara la palidez del rostro, otorga elocuencia al orador, profundidad al filósofo, erudición al estudiante, y agudeza y sensibilidad al abogado (…) Es una gran amiga de la verdad, por lo que los que la beben con este propósito revelan lo que saben, si no se trata de un secreto que debe ser guardado. Es un emblema de la justicia porque procura la mesura. Infunde coraje al cobarde para luchar y jactarse. Cierra muchos buenos negocios. El físico la elogia y el abogado la defiende. No hace daño ni mata sino a los que de ella abusan sin medida. Es beneficiosa para los que la beben comedidamente. Es tan buena como un par de anteojos para la vista de un viejo cura. En definitiva, resulta un gran alimento para la humanidad que aunque mi boca fuera tan grande como el portal de una catedral, mi pluma tan larga como el mes de mayo y la tinta una cascada o un estanque, no podría con boca, pluma y tinta decir o escribir sus virtudes.”

John Taylor— “Elogio de la cerveza” (Londres,  siglo XVll) – “ La cerveza, los bares, la poesía”

 

 

(Imágenes—1-George Hainz -naturaleza muerta con vaso de cerveza y panecillos- 1665/ 2-tablilla de arcilla encontrada en el sur de Irak con grabaciones sobre las raciones de cerveza que deben repartir al emperador – brithis museum)

ALGUNOS SUEÑAN CON FESTINES

 

“Algunos sueñan con festines y lloran al despertar; otros lloran en sus sueños y al despertar salen de caza. Pero ni unos ni otros saben durante sus sueños que sueñan, y a veces sueñan que están soñando. Sólo en el momento de su despertar saben que no han hecho otra cosa que soñar —dice el francés Roger Caillois —. Sólo durante el gran despertar se sabe que todo no ha sido más que un gran sueño. La multitud ignorante se cree despierta y quiere distinguir al príncipe de un pastor. ¡Qué prejuicio! Jiu y tú mismo no sois más que sueños. Cuando ahora te digo que sueñas, también yo sueño mi sueño.”

(Imagen —Jerry Uelsmann- all -art)

VISIÓN DE LA MANO

 

 

“La dejaba entrar por la tarde, abriéndole un poco la hoja de la ventana que da al jardín, y la mano descendía ligeramente por los bordes de la mesa de trabajo, apoyándose apenas en la palma, los dedos sueltos y como distraídos, hasta encontrar su sitio predilecto  sobre el piano, en el marco de un retrato, o a veces sobre la alfombra color vino.

Amaba yo aquella mano porque nada tenía de exigente y sí mucho de pájaro y hoja seca. ¿Qué sabía ella de mí?  Sin titubear  llegaba a mi ventana por las tardes, a veces deprisa — con su pequeña sombra que, de pronto,  se proyectaba sobre los papeles — y como urgiendo que le abriese; y otras lentamente, ascendiendo por los peldaños de la hiedra donde, a fuerza de escalarla, había calado un camino profundo.  Las palomas de la casa la conocían bien; con frecuencia escuchaba yo de mañana  un arrullar ansioso y sostenido, y era que la mano andaba por los nidos, ahuecándose para contener los pechos de tiza de las más jóvenes, la pluma áspera de los machos celosos. Amaba las palomas — sigue escribiendo Cortázar  en “La vuelta al día en ochenta mundos” — y los bocales de agua fresca y clara; cuántas veces la encontré al borde de un vaso de cristal, con algún dedo levemente sumergido en el agua que se complacía y danzaba. Nunca la toqué; comprendía que había sido desatar cruelmente los hilos de un acaecer misterioso. Y muchos días anduvo la mano por mis cosas, abrió libros y cuadernos, puso su índice — con el cual sin duda leía — sobre mis poemas preferidos y fue como si los aprobara pausadamente, verso a verso.

(…)

Le puse nombres: me gustaba llamarla Dg, porque era un nombre que sólo se dejaba pensar. Incité su probable vanidad olvidando anillos y brazaletes sobre las repisas, espiando su actitud con secreta constancia. Alguna vez creí que se adornaría con las joyas, pero ella las estudiaba dando vueltas en torno y sin tocarlas, a semejanza de una araña desconfiada; y aunque un día llegó a ponerse un anillo de amatista fue sólo por un instante, y lo abandonó como si  le quemara. Me apresuré  entonces a esconder las joyas en su ausencia y desde entonces me pareció que estaba más contenta.”

(…)

 

 

(Imágenes-1- Vasco Ascolini/ 2-Maurice Tabard)

VIAJES POR ESPAÑA (24) : CÓRDOBA

 

 


“¡Oh excelso muro, oh torres coronadas

de honor, de majestad, de gallardía!

¡ Oh gran río, gran rey de Andalucía,

de arenas nobles, ya que no doradas!

¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,

que privilegia el cielo y dora el día!

¡Oh siempre gloriosa patria mía,

tanto por plumas cuanto por espadas!

Si entre aquellas ruinas y despojos

que enriquece Genil y Darro baña

tu memoria no fue alimento mío,

nunca merezcan mis ausentes ojos

ver tu muro, tus torres y tu río,

tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!”

Luis de Góngora— “Sonetos” (1585)

(Imagen —Córdoba- arteespaña)

UN HOMBRE QUE ME SUEÑA

 


“Existo porque hay un hombre que me sueña; un hombre que duerme y sueña y me ve actuar y vivir y moverme, y que en este momento sueña que hablo con vosotros como hago. Cuando empezó a soñarme, empezó mi existencia; cuando él se despierte, dejaré de existir. Soy un juego de su imaginación, una creación de su espíritu, un huésped de sus largas fantasías nocturnas. El sueño de ese “alguien” tiene tanta consistencia y duración que me he vuelto visible incluso a los que están despiertos.”

Giovanni Papini— “ La última visita del caballero enfermo”

(Imagen—foto Yoshitaca Uchida- Ito Kosho -1991- museo de arte de la ciudad de Takamatsu)

LOS CLÁSICOS

“Los clásicos son esos libros de los cuales se suele oír decir: “Estoy releyendo…” y nunca “Estoy leyendo…”

Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quienes los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos.

Los clásicos — sigue diciendo Italo Calvino —son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual.

Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera.

 

Toda lectura de un clásico es en realidad una relectura.

Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.

Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de sí la huella que han dejado en la cultura o en las culturas que han atravesado ( o más sencillamente, en el lenguaje o en las costumbres).

Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo  de discursos críticos pero que la obra se sacude continuamente de encima.

Los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas,  tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad.

Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a la categoría de ruido de fondo, pero al mismo tiempo no puede prescindir de ese ruido de fondo.

 

 

(Imágenes-1- Franz Sedlacek/ 2-Penguin poets/ 3-Anastasia Lisitsyna)

SI LAS HABITACIONES HABLARAN

 

 

“¿Por qué existirán habitaciones que estrangularán en quien las habita toda tentativa de creación? — escribía en su “Diario” el peruano Julio Ramón Ribeyro en París, en 1961 —.Esta que tengo ahora en la Avenue des Gobelins es el nicho del ingenio: estrechísima, larga, oscura, amenazada por el bullicio de tanta carrocería. No se trata, sin embargo, de una habitación miserable (la sordidez a veces estimula la imaginación ) sino de una pieza donde se ve con demasiada evidencia la mano ecónoma del previsor e insoportable patrón de hotel parisino. Es lo que se puede llamar una habitación mezquina. No hay la posibilidad  de dejar correr el agua en el lavabo, ni la de conectar un tocadiscos porque los plomos estallan. No hay una repisa donde poner libros, ni un escondrijo donde sepultar la maleta para evitarnos la impresión de ser los eternos viajeros. Por el contrario, toda la configuración de la pieza parece destinada a recordarnos que somos pasajeros, que no tenemos la más remota esperanza de estabilidad y que debemos eliminar de nuestra imaginación el proyecto de establecer aquí nuestro domicilio. Si las habitaciones hablaran, ésta diría: “Extranjero, te consiento que duermas, pero vete lo más pronto que puedas y no dejes el menor recuerdo de tu persona. “

 

 

(Imágenes—1- Máxime van de Woestyne -1972/ 2-Carl Holsoe)

PÁJAROS, PECES Y POETAS

 


“Considera la vida de los pájaros y de los peces —escribió el poeta japonés Kamo no Chōomei —. Jamás el pez se cansa del agua; pero, no siendo pez, nunca podrás saber lo que el pez siente. Jamás el pájaro se fatiga del bosque, pero no siendo pájaro, nunca comprenderás  sus sentimientos. Igual sucede con la vida poética: si no la vives, nada comprenderás de ella.”

(Imagen —Qi Baishi)

CEGADO POR LAS ESTRELLAS

 

 

“Y aquí ven ustedes esta fotografía sorprendente, de la cual habrán oído hablar muchas veces porque es muy conocida. Es el hombre cegado por las estrellas. Se trata de la cabeza del astrónomo inglés Sir Joseph Herschel tomada por la célebre fotógrafa Julia Margaret Cameron. Si se acercan un poco y se colocan en el centro verán que parece que Herstchel nos estuviera mirando a todos pero quien nos mira no es él sino la estrella Regulus, la más brillante de la constelación de Leo, que está dentro de una de las pupilas de Herschel, concretamente en el interior de su pupila derecha aunque no la percibamos. Regulus es una de las cuatro estrellas reales mesopotámicas, junto a Aldebarán, Antares y Fomalhaut. Visualmente es de color azul y, como digo, se encuentra dentro de esa pupila derecha de Herschel. Como saben, cuando un ojo recibe la fulguración de una estrella, es decir, cuando el ojo y la pupila de un astrónomo se apoyan en la lente del telescopio, la pupila se dilata poco a poco y de algún modo se dispara y sale en busca del objeto que desea, en este caso la estrella Regulus. La noche, pues, del 20 de febrero de 1834, hacia las once y en Ciudad del Cabo, estando el ojo de Herschel apoyado en su telescopio para vislumbrar más luminarias en el cielo, su pupila se disparó de repente recorriendo en menos de un segundo los 79 años luz que la separaban de la Tierra y, tocando de inmediato las playas de Regulus, que son playas brillantes y llenas de lentes perdidas de otros telescopios, se encontró dando vueltas y vueltas vertiginosamente en una rotación superior a la del Sol, es decir, pupila y estrella giraron alocadamente, no se sabe bien de qué modo, si la estrella era la que arrastraba a la pupila del astrónomo o era al revés. Sir Joseph Kerschel nunca lo reveló. Lo que sí reveló fue su viaje por todas las playas azules de la estrella y cómo,  pupila y estrella, las dos juntas y a toda velocidad, visitaron los bordes del corazón de Regulus  y la estrella le fue señalando a la pupila la idea de la noche, la idea de la multiplicidad y del orden.”

 

José Julio Perlado

( del libro “La mirada”) ( texto inédito)

TODOS  LOS  DERECHOS  RESERVADOS

 

 

(Imágenes—:  Julia Margaret Cameron—Sir Joseph Herschel)

SI LLEGASE A NUESTRA CIUDAD

 


“Si llegase a nuestra ciudad — afirmaba Platón  — un hombre capaz por su sabiduría de adoptar mil formas y de imitar todas las cosas y que quisiera darnos a conocer sus poemas, nos inclinaríamos ante él como si fuese un ser divino, admirable, arrebatador, pero diríamos que nuestra ciudad no dispone de un hombre que se le asemeje ni es justo que llegue a tenerlo y que, por consiguiente, hemos de devolverlo a otra ciudad una vez derramada mirra sobre su cabeza y adornada ésta con cintas de lana”.

 

(Imagen—Rui Palha- homofotograficus)

GEOGRAFÍA DE LA VIGILIA Y DEL SUEÑO

 


“En el extremo sudoeste se encuentra un reino. No se sabe hasta dónde se extienden sus fronteras. Es el reino de Gumang. Allí no existe el intercambio entre las fuerzas de lo oscuro y de lo luminoso.  No existen ni el frío ni el calor. Ni la luz del sol ni la de la luna alumbran, por eso no se distinguen el día y la noche. Sus habitantes no comen ni se visten, porque duermen la mayor parte del tiempo, despertándose una sola vez cada cincuenta días. Tienen por verdadero lo que sueñan y por falso lo que ven en el estado de vigilia.

En medio de los cuatro mares se encuentra el reino del medio. Se extiende al norte y al sur del río Amarillo, al este y al oeste del Taishan, sobre más de diez mil “li”. Lo oscuro y lo luminoso se equilibran de forma regular; por eso el frío y el calor se alternan sucesivamente, las tinieblas y la claridad están muy separadas y a cada día le sucede una noche. Entre sus habitantes hay sabios y locos. La naturaleza es exuberante y floreciente; las artes y los oficios se hallan muy desarrollados; el príncipe y el pueblo viven en buena armonía. La moral y la ley se apoyan mutuamente. Es imposible detallar cuanto allí se dice y se hace. Se alternan el tiempo de velar y el de dormir; lo que se hace durante el día se considera real; lo que se ve durante el sueño se considera engañoso.

 


En los límites septentrionales de las regiones del este se encuentra una comarca llamada el reino de Fuluo. Las emanaciones de su suelo son cálidas, porque el resplandor del sol y el de la luna brillan constantemente. Su suelo no produce buenos cereales, los habitantes se nutren de raíces y de frutos, pero no conocen los alimentos cocidos. Su temperamento es duro y cruel. Los fuertes oprimen  a los débiles; en él se honra a los vencedores sin preocuparse de la justicia. No hacen más que moverse, sin descansar nunca, no hacen más que velar y no duermen jamás.”

Liezi- ( o Lie Yukou) – (autor chino) ( nacido alrededor del 450 a C)  -“Geografía de la vigilia y del sueño” (citado por Roger Caillois en su “Poder del sueño’)

 

 

 

(Imágenes—1- Zhang Daquian/2-Don hong oai-1989/ 3 – Fan Kuan)

LUGARES DE LA IMAGINACIÓN

 


“Comala” de Rulfo, “Macondo” de García Márquez, “Vetusta” de Clarín, “Orbajosa” de Galdós,”Marineda” de Pardo Bazán,  “Villabermeja” de Juan Valera, “Coteruco de la Rinconada” de Pereda, “Regalpetra” de Sciascia, “Yoknapatawpha” de Faulkner… La lista sería muy  extensa. Son los lugares de la imaginación, allí donde los escritores han levantado su territorio.


En el caso de Comala, Reina Roffé en su biografía del escritor mexicano  recuerda que la Comala imaginaria “  es ese lugar situado sobre las brasas del infierno. Es nombre derivado de “comal’, recipiente que se pone, precisamente, sobre el infiernillo  donde se calientan las tortillas. Es un lugar abandonado (alguna vez dijo  el escritor que era Tuxcacuesco) y allí Rulfo encontró  no sólo la clave de la novela sino la atmósfera. Dijo: “la gente se había ido. Pero a alguien se le ocurrió sembrar de casuarinas las calles del pueblo. Y a mí me tocó estar allí una noche, es un pueblo donde sopla mucho el viento, está al pie de la Sierra Madre. Y en las noches las casuarinas mugen, aúllan. Entonces comprendí yo esa soledad.”

 

(Imágenes- 1-Rulfo- revista de letras/2-foto Juan Rulfo/ 3-foto Juan Rulfo)