DE REGRESO A MI PUEBLO NATAL


“De niño salí de mi pueblo

y, cargado de años, retorno.

No ha cambiado nada mi acento,

mas ya blanquea mi cabello.

Los niños me miran curiosos.

Me saludan y me preguntan::

——¿De dónde es usted, caballero?”

Zhang Ruoxu – poeta chino- (660- 720)

(Imagen— Julia Margaret Cameron- Sir John Herschel- The metropolitan museum)

POR QUÉ NECESITAMOS EL TEATRO


“Ir al teatro era para mi ir a ver gente, aparentemente seria, ofrecerse en espectáculo. — decía Ionesco— El teatro es una de las artes más antiguas. Pienso, sin embargo, que no podemos prescindir de él. No se puede no ceder al deseo de hacer aparecer en escena personajes vivientes, a la vez reales e inventados. No se puede resistir a esa necesidad de hacerlos hablar, vivir ante nosotros. Encarnar fantasmas, dar vida, es una aventura prodigiosa, irremplazable, hasta el punto que me ha sucedido sentirme deslumbrado al ver moverse sobre el escenario, durante el ensayo de mi primera obra, los personajes surgidos de mi imaginación. Me sentía aterrado. ¿Con qué derecho lo hice? ¿ Estaba permitido?. Sólo cuando escribí para el teatro, enteramente por casualidad y con la intención de ridiculizarlo, fue cuando me puse a amarlo, a redescubrirlo en mí mismo, a comprenderlo, a estar fascinado con ello; y comprendí lo que yo tenía que hacer.

Si se piensa que el teatro es teatro de la palabra, es difícil admitir que pueda poseer un lenguaje autónomo. Pero la palabra sólo constituye uno de los elementos de choque del teatro. En primer lugar, el teatro tiene una manera propia de utilizar la palabra: es el diálogo, es la palabra de combate, de conflicto. Pero no sólo está la palabra: el teatro es una historia que se vive, recomenzando con cada representación, y es también una historia que se ve vivir. El teatro es tanto visual como auditivo. Todo está permitido en el teatro: encarnar personajes, pero también materializar angustias, presencias interiores. No sólo está permitido, por lo tanto, sino también recomendado, hacer jugar los accesorios, hacer vivir los objetos, animar los decorados, concretar los símbolos. Todo un espectáculo que siempre nos espera.”

(Imágenes— 1- Raoul Dufy/ 2 teatro Lope de Vega- Madrid- cadena ser)

LOS ARTISTAS ITINERANTES


Trece años después de esta gran ceremonia del té presidida por Hidehoshi —   es decir, el 21 de octubre de 1600, exactamente a las cuatro y media de la mañana  — unos 250.000 soldados del ejército de  Hideyori, el hijo de Hidehoshi, se enfrentaron  contra  el ejército de Ideyasu en la batalla de Sekigahra, en el centro de Japón. Una  batalla  que duraría hasta las dos de la tarde de ese día y que quedaría registrada en los anales del país como una  de las más decisivas y famosas.. A Hisae Izumi sólo le llegaron de esa  batalla   ecos lejanos, porque se encontraba  a mucha distancia  de donde ocurrió  y sobre todo porque pronto   le contaron el desenlace que era lo que a ella más le importaba:  que  Ideyasu había  vencido.  Algunos incluso quisieron comentarle el  espectáculo de las tropas de a pie en aquella jornada y el despliegue de los samurais a caballo manejando con destreza sus “katanas” junto a sus espadas cortas en un cruel encuentro cuerpo a cuerpo. Pero Hisae estaba ya ocupada desde hacía  tiempo en cosas que le interesaban mucho más. Le interesaba por ejemplo, conocer los secretos y  tesoros  de los castillos. Había estado ya en el castillo de Nagoya, admirando el llamado “espejo de emperadores”, aquellos dos paneles de oro  y  de polvo de oro sobre papel en donde dos pequeños y blancos personajes se perdían sobre el difuminado dorado. Había quedado extasiada  también en el castillo de Nijô,  en Kyoto, donde, en una de sus salas, se erguía la pintura de un pino gigante de catorce metros de anchura y cinco de altura, un árbol bañado en oro de grandiosas dimensiones. Todo aquello le atraía enormemente. Quería aprender más cosas sobre Japón  y se había unido a un movimiento llamado de “los artistas itinerantes”, o simplemente de los caminantes, cuyo propósito era recorrer en lo que fuera posible  el archipiélago entero para descubrir bellezas. Cuando Hisae llegó, por ejemplo,  en otro de sus largos recorridos ante el gran biombo del pintor Eitoku titulado “Ciprés japonés” con sus cuatro puertas correderas, ya los biombos le fascinarían  para siempre. Siempre hablaría de ellos. Sobre todo de aquellos biombos que reflejaban el movimiento de las ciudades, el movimiento de los barrios y de los innumerables transeúntes yendo y viniendo sobre el oro de las pinturas y bajo nubes doradas, personajes insignificantes que se perdían en la Historia pero que el arte de los biombos lograría rescatar.”

José Julio Perlado

(del libro “Una dama japonesa”)

(relato inédito)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

(Imágenes-1-Museo de arte japonés/ 2-ilustración del “Genji monogatari” atribuido a Tosa Mitsuoki- Wikipedia)

LOS OJOS DE MI MARIDO


“En uno de los momentos de desesperación que me sobrevinieron tras la muerte de mi marido — contaba Edith S. Marks, de Nueva York, y lo guardaba por haberlo escuchado como relato verídico Paul Auster en su libro “ Creía que mi padre era Dios” — decidí ir al teatro con la esperanza de animarme un poco. Yo vivía en el East Village y el teatro estaba en la calle Treinta y cuatro. Decidí ir andando. No habían pasado ni cinco minutos cuando un chucho callejero empezó a seguirme. Hacía todas las cosas que un perro suele hacer con su amo, se alejaba a explorar para luego regresar corriendo en busca de su compañero. Aquel animal atrajo mi atención y me incliné para acariciarlo, pero se alejó corriendo. Otros peatones también se fijaron en el perro y lo llamaban para que se acercase, pero él no les hacía ningún caso. Compré un helado y ofrecí al perro un poco de barquillo, pero aquello tampoco sirvió para que se acercase. Cuando estaba llegando al teatro me pregunté qué pasaría con el perro. Justo cuando estaba a punto de entrar, se acercó por fin a mí y me miró.directamente a la cara. Y me encontré mirando a los compasivos ojos de mi marido.”

(Imagen— Velazquez- detalle de “Los hermanos de José”- Flickr- liceo hispánico)

SÉ ABIERTO A LA VIDA


“No te violentes a ti mismo y respeta en ti las oscilaciones del sentimiento — escribía Amiel en su “Diario”—; es la vida y tu naturaleza. Uno más sabio que tú las ha hecho. No te abandones por completo al instinto y a la voluntad: el instinto es una sirena; la voluntad, un déspota. No seas ni el esclavo de tus impulsos y de tus sensaciones del momento, ni el de un plan abstracto y general. Sè abierto a lo que trae la vida del interior y del exterior, y presta buena acogida a lo imprevisto: pero da a tu vida unidad y refiere lo imprevisto a las líneas de tu plan. Que la naturaleza se eleve en ti al espíritu y que el espíritu vuelva a ser naturaleza. De esta manera tu desarrollo será armónico, y la paz del cielo podrá radiar sobre tu frente: siempre a condición de que sea hecha tu paz.”

(Imagen—Calder 1966)

LA VOZ DE QUEVEDO


“Quise serlo todo en mi época de luz — le hacer decir Papini a Quevedo en su “Juicio Universal” —.Erudito y filósofo, versificador y poeta de teatro, moralista e historiador, hombre de espada y hombre de Estado, secretario de príncipes y conspirador, ya fantástico en soledad, ya diplomático en campo, a veces enteramente abandonado en la divina voluntad, otras inquisidor mordaz de los vicios, de los pecados, de los caprichos, de los engaños, de los misterios de los hombres. Fui homicida y fugitivo, casi eremita y casi ministro, ahora en las borrascas y en las pompas de las cortes, ahora en la sepulcral clausura de los confinados; dos veces confidente y favorito de los grandes; dos veces depuesto y enviado al destierro; dos veces salvado por milagro del hierro de los sicarios y de los esbirros.

Cuando no estaba atareado en los manejos de la política, escribía, escribía sin reposo, escribía obras de todos los temas y de todos los estilos, mezclaba citas e imaginaciones, improvisaba estrofas y comentarios, destilaba venenos y elixires poéticos. Escribí vidas de santos y vidas de malandrines, tratados de moral estoica y de ascética cristiana, apologías personales y relaciones históricas y visiones bufonescas, comedias y romances, libros de teología y caprichos de locura, y escrita apenas la ültima palabra de una obra, preparaba inmediatamente otra, y si dejaba la pluma del poeta, enseguida empuñaba la del secretario.

Jamás tuve paz, descanso o respiro. Pero en todas las situaciones de la vida estaba descontento e inquieto, de ninguna actividad estaba plenamente satisfecho, ninguno de mis innumerables libros me parecía digno de alabanza y de inmortalidad.

Todavía hoy no sabría decir quién sea yo. Nada más oscuro a mis ojos que aquel ser que allá abajo llevó el nombre de Francisco de Quevedo y Villegas. A Dios remito mi causa. Sólo Dios podrá resolver aquel tortuoso enigma que fue mi alma.”

(Imágenes—1- Dirk Skreber— 2001- engholm. Gallerie/ 2–Marily Minter 2013)


14 AÑOS DE “MI SIGLO”



Se cumplen estos días 14 años que inicié “MI SIGLO”

Hace 14 años escribí: “Comienzo este blog el 25 de agosto de 2007.-Bienvenidos quienes me lean. Trataré de la vida y de la ficción, de la creación y la realidad. Nunca se sabe a quién nos encontraremos en el espacio.’

He encontrado a mucha gente amiga en estos años.

“MI SIGLO” tiene hoy 1. 745. 000 visitas o lecturas desde. WordPress.

Han aparecido 3. 374 entradas

Ha recibido 3.183 comentarios

Mi agradecimiento a cuanto me leen que supone un encuentro cordial en el espacio.

José Julio Perlado

(Imagen— derechouchircl)

LA SEMEJANZA


“Te levantas el agua se despliega

Te tiendes el agua se dilata

Eres el agua desviada de sus abismos

Eres la tierra que echa raíces

Y sobre la que todo se asienta

Haces burbujas de silencio en el desierto de los ruidos

Cantas himnos nocturnos sobre las cuerdas del arco iris

Estás en todas partes tú anulas todas las rutas

Sacrificas el tiempo

A la juventud perpetua de la llama exacta

Que vela la naturaleza al reproducirla

Eres la semejanza.”

Paul Ėluard- “La semejanza”

(Imagen- Pierre Bonnard)

EL GUSTO POR LA LECTURA

“¿Te dije que estoy volviendo a leer toda la literatura inglesa? — le dice Virginia Woolf a Ethel Smyth en febrero de 1941– Para cuando llegue a Shakespeare estarán cayendo las bombas. De modo que he arreglado una última escena perfecta ( en esos meses Woolf estaba corrigiendo “Entre actos”) —: leyendo a Shakespeare y habiendo olvidado mi máscara de gas, me desvaneceré y olvidaré del todo. Ayer abatieron a un bombardero del otro lado de Lewes. Yo iba en bicicleta a conseguir nuestra mantequilla, pero sólo escuché un zumbido en las nubes. Como tú dirías,¡ gracias a Dios que nuestros padres nos legaron el gusto por la lectura! En lugar de pensar: para mayo estaremos…como sea, pienso: ¡sólo tres meses para leer a Ben Jonson, Milton, Donne y el resto! (…) Ya no puedo controlar mi cerebro. Leo y leo como un asno, describiendo círculos en torno a un pozo.”

(Imágenes—1– Shakespeare and company/ 2- lourania tumblr)

ESCUCHAR HISTORIAS

“ Las historias nos hacen humanos —se recordaba en la universidad de Harvard – . Aprender a contar historias es importante porque hacerlo nos ayuda a dar. sentido al mundo y a nuestras experiencias. A través de las historias nos volvemos conocibles para otros, aprendemos y enseñamos sobre historias y culturas, conectamos nuestro pasado y nuestro presente y los transcendemos para dar forma a nuestro futuro. Escuchar y leer las historias de otras personas expande nuestro mundo y honra a nuestros antepasados. Las historias nos atraen, nos invitan a bajar la guardia y a conectarnos emocionalmente con los demás, a sentir que, aunque quizá seamos diferentes en algunos asprctos, somos similares en otros. Cuando nos conectamos con la historia de alguien, nos damos cuenta de que no estamos solos.”

Imagen— foto – Anastasia Listsyna)

RIMINI, MI PUEBLO

Ahora que en Rimini se inaugura el Museo Fellini viene hasta nosotros su voz: ”Recuerdo bien las casas en las que he vivido—- decía Fellini evocando el lugar donde nació -., excepto una: la casa donde nací, en la calle Fumagalli. La primera casa que realmente recuerdo es el palacio de los Rípa en la avenida. Nuestro casero siempre iba vestido de azul, traje azul, bombín azul y una gran barba blanca, como una gran divinidad a la que había que halagar, nunca irritar. Mi madre se secaba las manos, mientras decía: “Niños, estaros quietos, está el señor Ripa”. (…) Rimini es una palabra hecha de astas, de soldaditos en fila. No consigo ser objetivo. Rimini es un mejunje confuso, miedoso, tierno, con este gran respiro que es el vacío abierto del mar. La nostalgia es allí más clara, especialmente el mar en invierno, las crestas blancas, el gran viento, como lo vi por primera vez.

(…) Salí de Rimini en el 37. Volví en el 46. Hoy, la Rimini que estoy viendo parece que no acaba nunca.. Antes, alrededor de la ciudad, había muchos kilómetros de oscuridad y litoral, una carretera destartalada. (…) He visto hoteles de cristal y cobre y, al otro lado de los cristales a gente bailando, gente sentada en las terrazas. Tiendas, inmensos almacenes iluminados como si fuese de día, abiertos toda la noche, trajes, vestidos de última moda, objetos pop-art, mercados nocturnos ofreciendo las conservas más increíbles, arroz a la milanesa listo para tomar, con su azafrán y todo, una atmósfera falsa y feliz, y esta concurrencia despiadada: pensiones que, por poco más de mil liras, dan desayuno, comida, cena, habitación, cabina en la playa: todo por un puñadito de dinero.

Ni sabía dónde estaba. ¿ Pero no estaba allí la Iglesia Nueva? ¿ Y el paseo Trípoli, dónde está? ¿ ¿Estamos aún en Rimini? Se volvía a repetir la misma sensación de cuando volví después de la guerra. Entonces había visto un mar de escombros. Ahora veía, con idéntico desconsuelo, un mar de luces y casas.”

(Imágenes— 1- “ La Strada”/ 2 y 3- Fellini dirigiendo)

¡NO MATARÁS!

”La piel del rostro es la que se mantiene más desnuda, más desprotegida — dice el filósofo Emmanuel Lévinas —. El rostro es lo que no se puede matar, o, al menos, eso cuyo sentido consiste en decir: “No matarás” (…) El rostro habla. Habla en la medida en que es él el que hace posible y comienza todo discurso (…) El “No matarás” es la primera palabra del rostro. Ahora bien, es una orden. Hay, en la aparición del rostro, un mandamiento, como si un amo me hablase. Sin embargo, al mismo tiempo, el rostro del otro está desprotegido; es el pobre por el que yo puedo todo y a quien todo debo.”

Está claro, por ejemplo, que este rostro habla con sólo mirarlo. Son los ojos vivos, o “el ojo vivo”, en expresión de Starobinski. “ El acto de la mirada no se agota en el momento: lleva consigo un impulso perseverante, una reanudación obstinada, como si estuviera animado por la esperanza de acrecentar su descubrimiento o reconquistar lo que se le está escapando.” Estos ojos me miran y yo miro a estos ojos que me ven. Me ven mientras me alejo o me acerco. Aunque adquiera distancia estos ojos me siguen y el fotógrafo Steve McCurry también seguirá años después a estos ojos de Alam Bibi retratados en un campo de refugiados de Pakistán y que fueron portada de la revista “National Geographic”. Los ojos son la luz del rostro y el rostro dicen que es el espejo del alma. Leonardo llega a decir que “ el ojo, que es la ventana del alma, es el órgano principal por el que el entendimiento puede tener la más completa y magnífica visión de las infinitas obras de la naturaleza.”

José Julio Perlado —“El ojo y la palabra”

(Imagen— foto Steve McCurry- La Razón)

UN RELATO SECRETO



“El cuento — recordaba Ricardo Piglia — es un relato que encierra un relato secreto. La versión moderna del cuento que viene de Chejov, Katherine Mansfield, Sherwood Anderson, el Joyce de “Dublineses” abandona el final sorpresivo y la estructura cerrada: trabaja la tensión entre las dos historias sin resolverla nunca. La historia secreta se cuenta de un modo cada vez más elusivo. El cuento clásico a lo Poe contaba una historia anunciando que había otra: el cuento moderno cuenta dos historias como si fuese una sola.

La teoría del iceberg de Hemingway es la primera síntesis de ese proceso de transformación: lo más importante nunca se cuenta. La historia secreta se construye con el sobrentendido y la alusión.” El río de los dos corazones”, uno de los relatos fundamentales de Hemingway, cifra hasta tal punto la historia Segunda ( los efectos de la guerra civil en Nick Adams), que el cuento parece la descripción trivial de una excursión de pesca. Al revés, Kafka cuenta con claridad y sencillez la historia secreta y narra sigilosamente la historia visible hasta convertirla en algo enigmático y oscuro. Esa inversión funda lo kafkiano.”

(Imagen — foto Susanna Dechillothe- The New York Times)

LOS QUE RECUERDAN

”Recordar es volver, es ser ya otro,

aquel que se ha perdido, que se ha muerto.

No es volver a vivir, es ser lo ido,

lo que ya se acabó, lo que no es nuestro.

Recordar es morir, vivir la niebla

de lo que fuimos ya, de lo que fueron

aquellos que quisimos y quedaron

borrados de las horas y los sueños.”

Rafael Morales— “”Los que recuerdan”-“Los desterrados”-(1944-1946j

(Imagen- Stuart park)

LA VIDA EN TRÁMITES


“El funcionario me explica

que ya no emiten certificados

Que estamos en la era de la Administración Electrónica. Que entre en la web

y pulse donde pone

“La vida en trámites”

La vida en trámites, contraseña,

pin, puk, clave, error, DNI con letra

Y recibes: nacimientos, muertes, prestaciones,

multas, cotizaciones, notificaciones, declaraciones, embargos, concursos

¿Le queda claro, señora?

El siguiente, por favor.”

Amaya Martínez Morales- “La vida en trámites”

(Imagen- Odilón Redon- un hombre dormido entre las flores)


LOS LIBROS Y EL AMOR

Cuentan la historia del príncipe Mahmud al Dawla bin Farik, que en la Edad Media tenía la biblioteca más importante del Cairo: “el príncipe adoraba leer y escribir, y se consagraba noche tras noche a su pasión. Fue un gran poeta. Cuando murió repentinamente, su esposa, también princesa de la familia reinante, ordenó a sus esclavos reunir todos los libros de Mahmud en el patio interior de su palacio. Y allí entonó cantos fünebres mientras arrojaba lentamente a la gran fuente uno por uno aquellos libros que la habían privado de su amor.”

(Imagen — Susan Ritcher Knox)