PARA LOS NIÑOS

 

 

“Las altas colinas, las cuestas,

de estadísticas

están ante nosotros.

La subida escarpada

de todo, sube,

sube, mientras todos nosotros

bajamos.

El siglo que viene

o el siguiente,

dicen,

habrá valles, pastos,

nos podremos encontrar allí en paz

si llegamos.

Para subir estas cumbres venideras

uns palabra para ti, para

ti y para tus hijos;

estad juntos

aprended las flores

id ligeros”.

Gary Snyder – “La isla de la tortuga” ( traducción de José Luis Regojo)

(Imagen –Fernand Khnopft)

CÉZANNE VISTO POR RENOIR

 

“De quien guardo el recuerdo más vivo – le decía Renoir a Ambroise Vollard – es de Cézanne. No creo que, en toda la historia de los pintores, se encuentre un caso semejante al de Cézanne. ¡ Haber vivido sesenta y seis años y, desde el primer día que sostuvo un pincel, permanecer tan aislado como si estuviera en una isla desierta! Y también, junto a ese amor apasionado por su arte, una tal indiferencia por su obra una vez hecha, si es que tuvo la oportunidad de “realizarla”.

 

 

Cézanne era un gran artista, un gran hombre, un gran buscador. – le decía también Renoir  a Walter Pach -. Estamos en un período de buscadores más que de creadores. Amamos apasionadamente a Cézanne por la pureza de su ideal. Nunca le pasó por la cabeza otra idea que la de hacer arte. No tenía en cuenta el dinero  ni los honores. A Cézanne lo que le ocupaba era siempre el cuadro venidero – hasta el punto de que concedía poca importancia a lo que ya había hecho (…) Cézanne era un hombre de grandes cualidades y de grandes defectos. Sólo que cualidades y defectos no tienen ninguna importancia. Lo que cuenta es siempre esa pasión del artista, que te arrastra con él”.

 

 

(Imágenes-1- Cézanne- autorretrato/ 2- Cézanne – fumador – foto  state – Hermitage museum/3- Renoir- autorretrato)

CARMEN DE BURGOS

 

 

Carmen de Burgos – a la que ahora la Biblioteca Nacional dedica una exposición – fue una persona de gran cultura, defensora de la justicia social y de la igualdad de la mujer. Fue la primera mujer redactora de un periódico con columna fija y en 1909 se convirtió también en la primera mujer corresponsal de guerra. Trabajó igualmente como maestra y pedagoga, y defendió la necesidad de la educación de la mujer, la injusticia de unas leyes que la discriminaban y promovió ante las mismas puertas del Congreso su derecho al voto.

Los temas de sus numerosos artículos fueron muy variados: costumbres y tradiciones, la vida doméstica, la pobreza y la política. Colaboró en publicaciones diversas: La España Artística, La Educación, La Correspondencia de España, El País y ABC entre los principales periódicos. Fue redactora de El Heraldo y El Nuevo Mundo de Madrid. Aparte de su amistad con los principales miembros de la generación del 98 y del 27, su relación amorosa con Ramón Gómez de la Serna duró años y con el autor de las greguerías compartió sentimientos y trabajo.

 

 

Conoció a Gómez de la Serna en 1908 cuando ella era profesora de Literatura en la Escuela Normal de Madrid. Había casado muy joven y enviudó muy pronto. Gómez de la Serna tenía veinte años y Carmen de Burgos diez años más. Ramón – en palabras suyas en Automoribundia – decía de ella: “Hermosa, andaluza, noble, en la plenitud de sus treinta años, quiere luchar como mujer y escritora contra los prejuicios y realizar en las novelas los idilios a los que se opone la vida (…) Nos conminábamos – prosigue Ramón – para no hacer ninguna concesión: todo, la vida o la muerte, a base de no claudicar. Pensábamos seguir, pasase lo que pasase, el escalafón rígido y heroico de ese vivir… Aquella unión hizo posible la bohemia completa, establecida en el más noble compañerismo (…) Ella de un lado y yo del otro de la mesa estrecha escribíamos y escribíamos largas horas y nos leíamos capítulos, cuentos, poemas en prosa. Se discute, se rectifica, se quiere ir más allá, se tiene fe en un porvenir que tardará años en despuntar».

 

 

En la revista Prometeo Ramón hizo de ella una semblanza: “Colombine – tal era su seudónimo – es Aspasia y María de Magdala, es Penélope, es Proserpina, es María de Médicis, es María Antonieta, es Nelly, que acompaña al forzado Dostoievski…” y en 1923, cuando Ramón redacta su primera autobiografía en La Sagrada Cripta de Pombo se vuelve a evocar su relación con Colombine: “Desde 1909, hay todas las tardes de mi vida un consuelo suficiente de la más pura camaradería. Me refugio para seguir trabajando en casa de mi querida amiga Carmen de Burgos. La existencia de mi credulidad literaria de hace unos años sólo lo ha hecho posible el compartir las tardes de una mujer independiente, despejada de pedantería y de puerilidad; mujer sensata, afanosa, de naturaleza admirable. Ni entrometida, ni impertinente, ni redicha”.

Habían comenzado su relación en el estudio que Carmen de Burgos tenía en la calle de Serrano y que el propio Ramón en julio de 1909 y en esas páginas de Prometeo quiso describir algo fantásticamente: “Es un gran salón pintado de azul, que se abre a una azotea sobre el paisaje, cuyo telón de fondo es el Guadarrama; un gran salón cubierto de tapices gobelinos, tamizando el sol por vidrieras representando escenas de Rubens, colgado de obras de arte, vaciados de Benvenuto, de Donatello…; iluminado por pensiles árabes, con bojes en las esquinas, bargueños, gárgolas y un sillón abacial del siglo XV rematado en lo alto por una fina crestería”.

 

 

Pero Carmen de Burgos, que no poseía una fortuna y que como recuerda Gaspar Gómez de la Serna en su Ramón, tenía que defenderse ayudando sus limitados ingresos de maestra con lo que sacaba de traducciones sin fin, tuvo que trasladarse a la calle de Divino Pastor, y allí se reunían todas las tardes bajo la luz de la lámpara común, uno a cada lado de la mesa de trabajo – Ramón y Colombine – a escribir y escribir hasta la alta noche. En la madrugada volvía Ramón a su casa y toda esa relación de amores y quehaceres el autor de las greguerías la quiere confesar en Pombo señalando que “sólo ante esta mujer he podido respirar libre, sin el tropiezo terrible de un espíritu cegado, sin sentirme mediatizado…, sin tener que recurrir sólo a la galantería… y sin necesitar simular esa otra cargante galantería literaria que necesitan las literatas usuales”.

Luis S. Granjel, en su Retrato de Ramón, cuenta – como también lo hacen otros biógrafos – la variante que modificará esas relaciones entre Gómez de la Serna y Carmen de Burgos y que tiene como centro a la hija de Colombine, Carolina de Burgos Seguí, a la que el escritor intenta imponer como actriz en el reparto de Los medios seres, una obra de Ramón, y que a la vez será el núcleo de un idilio que provocará la huida del autor de las greguerías a París. Tras esos episodios la unión entre Colombine y el escritor quedará dañada. Aunque aún se vean de vez en cuando, Gómez de la Serna conocerá tiempo después a Luisa Sofovich, volverá de Buenos Aires casado con ella, y en sus Memorias Ramón hablará de aquella situación, a su vuelta a Madrid, donde “se me presentó – dice- una situación confusa con algo de temor, más que por mí por ella (“Colombine”) ,temiendo esas venganzas que no dudan”.

La muerte de Carmen de Burgos en la noche del 9 de octubre de 1932 también será evocada por Ramón porque aquel día había concertado el escritor la habitual entrevista dominical con ella “en que me leía sus memorias con páginas llenas de lágrimas que no podía leerme a mí precisamente”.

Pero Carmen de Burgos – aparte de su vida íntima – ha dejado valiosos testimonios literarios y periodísticos. Sus Viajes por Europa – Suiza, Dinamarca, Suecia, Noruega – publicados en la editorial Sanz Calleja en 1917, y sus Confesiones de artistas (1916), entre ellas las entrevistas con Rosario Pino, Catalina Bárcenas, Margarita Xirgu, María Guerrero, Carmen Cobeña, Leocadia Alba o Loreto Prado entre tantas más revelan todo el interés por el diálogo, la curiosidad de mujer a mujer, siempre con un estilo ameno y penetrante, hilvanando el periodismo con la literatura.

 

 

(Imágenes-1-Carmen de Burgos- yorokobu/2.- Carmen de Burgos-infoLibre/ 3- Carmen de Burgos- ondeando/ 4.- Ramón Gómez de la Serna- el mundo/ 5- Carmen de Burgos- por Julio Romero de Torres- Wikipedia)

SOBRE LA REPETICIÓN

 

 

“Llegará un día en que todos los libros posibles estarán escritos, puesto que el número de palabras es finito. En lugar de decir “¿Qué libro escribiré?”, un autor se preguntará “¿Cuál de los libros escribiré?”. Esta idea de Lewis Carroll ha hecho dar vueltas a Alberto Manguel sobre el tema de la repetición.”Parecemos condenados a la repetición –dice Manguel -. La repetición nos gusta. De niños pedimos  que nos lean una y otra vez el mismo cuento exactamente de la misma manera.  De adultos, aunque nos declaramos apasionados por la novedad, buscamos los mismos juguetes a los que nos hemos habituado, en su mayoría bajo la apariencia de adminículos diferentes, con la misma desconcertante determinación con la que votamos a los mismos políticos bajo la apariencia de máscaras diferentes.

 

 

(…) ¿ Hay peligro de estancamiento en la repetición? No lo creo.  Cada vez que repetimos una historia, inevitablemente añadimos algo a las repeticiones anteriores. Cada historia está compuesta de capas de narraciones y segundas narraciones, y cada  vez que pensamos que estamos repitiendo como un loro una anécdota conocida, las palabras se despojan de sus plumas y hacen crecer otras para la ocasión. La ley de Pierre Menard, según la cual cada texto se vuelve un texto diferente con cada nueva lectura, se  aplica a la totalidad de la literatura (…) La constancia que buscamos en la vida, la repetición de historias que parecen asegurarnos que todo seguirá siendo como lo fue antes y lo es ahora son, como sabemos, ilusorias. Nuestro destino (según lleva siglos diciéndonoslo Ovidio) es el cambio, nuestra naturaleza es cambiar y cada historia que contamos  y cada historia que leemos  son como el río de Heráclito, una metáfora que (también ) seguiremos repitiendo”.

 

 

(Imágenes-:   Benny Andrews– 1991- artnet)

AMOR DE VIRTUD

 

 

“La alondra es un pájaro del que se dice – escribe Leonardo da Vinci– que, llevado ante un enfermo, si éste ha de morir, le da la espalda y no le mira en ningún momento; y , si el enfermo hubiera de salvarse, este pájaro no aparta de él la vista, más aún, es la causa por la que desaparece toda enfermedad.

De forma semejante, el amor de virtud no mira nunca algo vil, ni triste; por el contrario, constituye siempre su morada en cosas honestas y virtuosas, y regresa siempre al corazón gentil, a semejanza de los pájaros en los verdes bosques sobre las floridas ramas; éste demuestra más su amor en las adversidades que en las prosperidades, haciendo como la luz, que resplandece más al encontrar un tenebroso lugar”.

 

 

(Imágenes -1- alondra/ 2-Tiffany Chung 100 Thompson Gallery – artnet)

VIAJE POR ESPAÑA (16) : VIAJE DE VIAJES

 

 

“Está por hacer – recuerda Sánchez Cantón en susItinerarios de arte” – un “Viaje de viajes” que describa a España con noticias sacadas de todos ellos; el retrato no saldría fiel, pero sí muy divertido. Para dibujar el mapa podría servir el barón de Rosmithal, que vio a Inglaterra en la ría de Vigo, y para hablar de las modas, nadie mejor  que madame D Aulnoy, la cual refiere que las “niñas bien” de San Sebastián, en el reinado de Carlos ll, llevaban al paseo cerditos a guisa de perros falderos.

No eran tan amenos los “Viajes” del siglo XVlll; pero sus pretensiones de seriedad hacían más dolorosas para los españoles las críticas y las leyendas que difundían (Mister  Clarke se admiraba de que no le entendiesen cuando preguntaba algo en francés o en latín por los caminos de España. Swinburne perdió durante dos días a su ayuda de cámara porque le habían encerrado para peinar la peluca de una imagen de la Virgen; “Fígaro” cuenta cómo cerca de Zaragoza hay una gran taberna servida por monjes bernardos, y describe así un dormitorio de madrileños acomodados : “ El amo duerme sobre un banco; madame, en el mismo o sobre otro; los hijos, sobre una estera; los criados, en el suelo; por el verano en el patio, y cuando es invierno, en la caballeriza”)

 

 

Se comenzó a estudiar nuestra tierra, nuestra historia y nuestro arte. Fue forzoso recorrer España para bien conocerla, y “viajes” son muchas de las empresas memorables de entonces – El “Viaje botánico” de Cavanilles, el “Viaje literario a las iglesias de España de Villanueva, el “Viaje” de Ponz.

Una nota esencial diferencia a estos viajeros de los “pelegrinos curiosos” anteriores: los anhelos devotos de otras épocas se truecan en ansias de averiguar y en deseos de ver. Tiene el castellano palabra definidora de estos “peregrinos laicos”, la registra el Diccionario académico, mas nunca fue usual. Tres son las causas que mueven a viajar: necesidad, oficio y gusto. Se llama “viajero” el sujeto de la primera acción; “viajante”, el de la segunda, y el de la tercera, “viajador”, vocablo que debiera difundirse para destierro de “turista”, que es feo galicismo.

El viajador español por excelencia del siglo XVlll fue don Antonio Ponz”.

 

 

(Imágenes-1- Pejman Shoajei/ 2- Slim Aarons 1965/ 3- Monet -1864)

ACERCA DEL PAÍS DEL QUE VENIMOS

 

 

“Vamos a hablar

acerca del país del que venimos.

Yo vengo del verano,

es una patria frágil

que cualquier hoja

puede apagar al caer,

pero el cielo está tan cargado de estrellas

que a veces llegan hasta el suelo

y si te acercas oyes cómo la hierba

hace cosquillas a las estrellas entre risas

y las flores son tantas

que te duelen

las órbitas resecas por el sol,

mientras soles redondos penden

de cada árbol;

de donde yo vengo

sólo falta la muerte,

hay tanta felicidad

que casi te entra sueño”.

Ana Blandiana – “Octubre, noviembre diciembre (1972) – (traducción de Viorica Patea y Natalia Carbajosa)

(Imagen- Emil Nolde– 1945)

DE LO BELLO Y LO BUENO

 

“¿Cómo puede ser bello lo que es diferente de lo bello? – se lee en losMemorables” de Jenofonte – “Un hombre bello en la lucha es diferente de uno bello en la carrera y un escudo bello en la defensa es muy diferente de un dardo bello para un lanzamiento potente y veloz (…) ¿Y tú crees –replicó Sócrates a Aristipo – que una cosa es ser bueno y otra cosa es ser bello? ¿ No sabes que, respecto a las mismas cosas, todas las cosas son bellas y buenas? (…) ¿La caja de la basura también es bella? “Sin duda, y un escudo de oro es feo, si la caja está hecha de modo adecuado a su fin y el escudo de forma inconveniente”. “Entonces, según tú, ¿las mismas cosas son bellas y feas?”. “Ciertamente, y buenas y malas a la vez: a menudo, lo que es bueno para el hambre es malo para la fiebre y lo que es bueno para la fiebre es malo para el hambre : a menudo, lo que es bello para la carrera es feo para la lucha, lo que es bello para la lucha es feo para la carrera. Así pues, si una cosa se adecua bien a un fin, respecto a ese fin es bella y buena; fea y mala en caso contrario”.

 

 

Los filósofos de todos los tiempos han dado lógicamente continuas vueltas en torno a la Belleza. Algunos, como Kant, han recordado que el gusto por lo bello es desinteresado. “ Gusto – dice –  es la facultad de juzgar un objeto o una representación mediante una satisfacción o un descontento, sin interés alguno. El objeto de semejante satisfacción llámase bello”.

 

 

(Imágenes-1-Olle Hjortzberg/ 2-Robert Reid/ 3-Robert Mapplethorpe)

MI MADRE PONÍA A HERVIR LA OLLA CON AGUA

 

 

«Mi madre ponía a hervir la olla con agua,

así, antes de coger el autocar de la mañana,

me lavaba el cabello.

Me decía: “Esta mañana tienes que lavarte la cabeza”.

Vertía el agua con un pequeño cuenco de bronce

y me masajeaba lentamente el cabello.

Yo estaba con la cabeza inclinada en el lavabo,

con los ojos que me ardían de sueño.

Nunca tuvimos el butano, en nuestra comarca,

siempre nos las arreglamos con el fuego o con el agua calentada sobre el fogón.

Esta noche recuerdo el ruido del pequeño cuenco que bajaba a la olla,

las manos de mi madre que vertía el agua sobre mi cabeza,

lentamente, temiendo que no bastara”.

Andrea di Consoli – (Poesía italiana del siglo XX) – (edición de Emilio Coco)

(Imagen – Emile Levy)

MUNDO SUBMARINO

 

 

» Recuerdo el movimiento de los peces. La cámara buceaba por mí, no era solamente Cousteau el que buceaba sino todas las cámaras cinematográficas y televisivas que se adentraban y se sumergían deslizándose luego horizontales, giraban en el agua y entre el agua y se revolvían, la revolvían, nuestro visor miraba desde su cristal plano con sus ojos artificiales, avanzaba nuestro cuerpo ágil y escurridizo dentro del traje, nuestros guantes dirigían aquí y allá la cámara, moviéndose y deslizándose con las aletas, el cuerpo todo sensible, estaban todos los corales y todos los arrecifes, eran ciudades de agua las que veíamos, ciudades de colores, las ventanas y las puertas de los edificios eran rocas por donde salían corales blandos en forma de hongos a la manera del Bosco, fragmentos gelatinosos que tomaban el ascensor hasta el cuarto piso, a veces se colaban por grietas y surcos y pasaban de la luz a la sombra siempre en silencio, siempre a toda velocidad, sobre todo atravesando salones de color, un denso color azul de agua profunda entre las rocas, aquellos salientes de las rocas submarinas, continentes enteros que nadie veía, sólo nosotros y algunos más que habían bajado a filmar, corrientes de agua de una gran belleza, no podíamos imaginar desde la superficie que aquí abajo hubiera volcanes dormidos, pasábamos al lado de aquel sueño de los volcanes y atravesábamos e indagábamos otras habitaciones, dormitorios de canales y de túneles, algas rojas que flotaban detrás de las puertas, hierbas marinas saliendo de los cajones, surtidores y pozos y troncos y bloques de coral verde, verde, espumoso verde, una plataforma azul, las crines amarillas de unas hierbas, la luminosidad de las esponjas, y luego todos los peces que iban y venían cruzándose por las ciudades, por los campos, algunos ojos enormes que pasaban enigmáticos rozando nuestras aletas, rozando nuestro visor y desfilando ante nuestros cristales, los veíamos atravesar y esconderse en las esquinas rojas, y pasaban también plateadas escamas de otros cuerpos, algunos transparentes, con una extraña luz que dejaba ver su columna vertebral prolongada en espinas».

José Julio Perlado – ( del libro «Relámpagos«) (relato inédito)

(Imagen -Utagawa Kuniyoshi)

¿ES POSIBLE ESCRIBIR LA VIDA DE ALGUIEN?

 

 

«Estoy muy confusa mientras escribo mi libro, y creo que sería mejor si fuera representado. Debería convertir el final en una obra de teatro para que actúes en ella – le escribe Wirginia Woolf a Angelica Bell en 1935 -. Una parte es buena. La mayoría es mala. Es demasiado larga. Y además tengo que ponerme a escribir sobre Roger Fry. Por lo menos eso es lo que quiere Nessa.  Y Margery Fry me ha dado montones de cartas; y todos sus diarios; cómo cenaba fuera o iba a París. ¿Crees que es posible escribir la vida de alguien? Lo dudo. Porque las personas no se están quietas. Aquí estás tú, por ejemplo, paseando por las Tullerias; comprando collares; mirando el atardecer; y escribiéndome; dime, ¿cuál de ellas eres tú?».

(Imagen – Virginia Woolf a los 18 años)

VIAJES POR ESPAÑA (15) : CATEDRAL DE LEÓN

 

 

“Recuerdo también una tarde, hace muchos años, en la catedral leonesa. Yo vagaba en la sombra de aquellas bóvedas con el alma cubierta de lejanas memorias. Ya entonces comenzaba mi vida a ser como el camino que se cubre de hojas en Otoño. Había entrado buscando un refugio, agitado por el tumulto angustioso de las ideas, y de pronto mi pensamiento quedó como clavado en un dolor quieto y único. La luz en las vidrieras celestiales tenía la fragancia de las rosas, y mi alma fue toda en aquella gracia como en un huerto sagrado. El dolor de vivir me llenó de ternura, y era mi humana conciencia llena de un amoroso bien, difundido en las rosas maravillosas de los vitrales, donde ardía el sol. Amé la luz como la esencia de mí mismo, las horas dejaron de ser la sustancia eternamente transformada por la intuición carnal de los sentidos, y bajo el arco de la otra vida, despojado de la conciencia humana, penetré cubierto con la luz del éxtasis. ¡Qué sagrado terror y qué amoroso deleite! Aquella tarde tan llena de angustia aprendí que los caminos de la belleza son místicos caminos por donde nos alejamos de nuestros fines egoístas para trasmigrar en el Alma del Mundo”.

Ramón María Del Valle-Inclán – “La lámpara maravillosa”

 

 

(Imágenes-catedral de León- ABC es)

SOBRE EL AMARILLO

 

 

“Las gentes van  a la National Gallery de Londres o al Metropolitan Museum de Nueva York a ver “Los Girasoles” de Van Gogh, compran luego las litografías y se las llevan a casa. Las gentes enmarcan sus litografías de los Girasoles, las cuelgan en sus habitaciones y es como si iluminaran y alegraran de amarillo sus casas. Un sol, una luz, que a falta de otra cosa mejor no puedo llamar más que amarilla, amarillo de azufre pálido, limón pálido oro. ¡Qué hermoso es el amarillo!…, escribe el pintor.  Los amarillos son sus colores predilectos ‑dirá uno de sus críticos‑; encuentra el amarillo pajizo en los campos de trigo y el amarillo limón en los limones; viste de amarillo ocre las paredes de los edificios, toma para sus fondos el amarillo canario y colorea los vestidos de amarillo de azufre.

 

 

Igual que Picasso en una determinada época cuando las paredes y las calles y el cielo de Barcelona y de París son tan azules que se fusionan semblantes con penas, Van Gogh ve en amarillo el mundo y lo exterior y lo interior ‑también los cielos y los campos enardecidos por el aire‑ son intensamente amarillos, como si la pupila del autor de los Girasoles fuera amarilla, a la vez que la pupila del autor de Bebedora adormecida no hubiera sido nunca más que una pupila azul.

Todo el resplandor de la Belleza se abre ante los ojos de los hombres. Cézanne explicará a Émile Bernard en una de sus cartas: las líneas paralelas al horizonte dan la extensión, es decir, una sección de la naturaleza o, si Vd. prefiere, del espectáculo que el Pater Omnipotens Aeterne Deus despliega ante nuestros ojos.

Todos los días ese espectáculo vive no sólo entre las nubes y en la tierra, sino bajo el mar y en las grutas donde habitan los arborescentes corales rojos, en las ondulaciones radiales de los moluscos, en la punta de los erizos violáceos, en los anaranjados cangrejos, en los bajos fondos del mar iluminado, allí donde la coloración es vivaz, en las hendiduras de las rocas donde viven las anémonas amarillas. Si Van Gogh en vez de andar por los campos de Arles lo hiciera por los campos submarinos tropezaría con el amarillo-verdoso de la madrépora y quedaría fascinado. Es el espectáculo ‑que sólo ven los peces‑ del Pater Omnipotens Aeterne Deus del que hablaba Cézanne. Ese amarillo ‑dirá Kandinskyes el color típicamente terrestre. No se debe pretender que el amarillo dé una impresión de profundidad. Enfriado por el azul, toma un tono enfermizo. Comparado con los estados de alma, podría ser la representación coloreada de la locura, no de la melancolía ni de la hipocondría, sino de un acceso de rabia, de delirio, de locura furiosa.

 

 

¿No parece que nos estuviera relatando la última etapa de Van Gogh?

Pero Kandinsky prosigue: el primer movimiento del amarillo es su tendencia a ir hacia  quien mira; esta tendencia, si se fuerza la intensidad del amarillo, puede hasta resultar importuna (…) Considerado directamente (en una forma geométrica cualquiera), el amarillo tiene un efecto perturbador, pica, excita e importuna con una especie de insolencia insoportable. Esta propiedad del amarillo que tiende siempre hacia los tonos más claros puede alcanzar una intensidad insostenible para el ojo y para el alma

José Julio Perlado – «El ojo y la palabra»

 

 

(Imágenes- 1- Richard Amuszkiewicz/ 2.-  Kandinsky/ 3.- Van Gogh- nubes/ 4.- Van Gogh- girasoles)

EL NOMBRE DE LOS GATOS

 

 

“Ponerle nombre a un gato, no te asombres,

es cosa complicada y no banal.

Seguro que piensas que estoy muy mal,

pero es que un gato ha de tener tres nombres.

(…)

Son nombres que no podrás pronunciar

sin trabucarte: Munkustrap, Walstato,

Bombabulina, Explorer. Cada gato

ostenta así un nombre particular.

Queda otro nombre, pero no hay acccesos.

Sólo el gato conoce el tercer nombre

y nunca lo dirá a ningún hombre

por mucho que lo mimen con mil besos.

Así que, cuando a un gato ensimismado

contemples, es seguro que, coqueto,

en su mente repite el gran secreto,

como un mantra sagrado

impronunciable

pronunciable

pronuncimpronunciable

inescrutable, hondo, singular,

su Nombre de verdad”.

T. S. Eliot – “El nombre de los gatos” – “ El libro de los gatos sensatos de la vieja zarigüeya” – ( traducción : Juan Bonilla)

 

 

(Imágenes.-1-Cccil Thijs-/ 2-T S Eliot- 1958- foto Larry Burrows)

LOS PLACERES DE LA PUERTA

 

«Los reyes no tocan las puertas.

No conocen esta felicidad: empujar delante de sí con suavidad o rudeza uno de esos  grandes paneles familiares, volverse hacia él para dejarlo de nuevo en su lugar, — tener en sus brazos una puerta.

… La felicidad de enpujar del vientre, por su nudo de porcelana, uno de esos altos obstáculos de una pieza; ese cuerpo a cuerpo rápido por el cual, un instante detenida la marcha, el ojo se abre y se acomoda el cuerpo todo a su nuevo departamento.

Con una mano amistosa él la retiene todavía, antes de impulsarla con decisión y encerrarse — de lo que el clic seco del resorte poderoso pero bien aceitado agradablemente le da seguridad».

Francis Ponge – » Los placeres de la puerta» -Antología crítica. (Traducción de Waldo Rojas)

(Imagen- Marcel Bovis- 1938)