ESPACIO MIRÓ

 

“Cuenta Juan Eduardo Cirlot en su “Diccionario de los ismos”  al hablar de lo que él llama la teoría infantilista en el arte que “consultados los niños de las escuelas de los Estados Unidos  sobre qué cuadros de los museos les agradaban más, contestaron unánimemente  que los de Miró, en especial su “Interior holandés”.

Ahora llega la noticia de que se reconstruye exacta y minuciosamente el taller de Miró, allí donde creó su atmósfera y su vida, “ y así reconstruir – señala la crónica – cómo Miró se movía por el espacio y cómo lo utilizó, además de identificar las manchas de pintura y asociarlas a obras concretas. El Departamento de Colecciones ubicó, gracias a filmaciones y fotografías de la época, todos los objetos, que, según el inventario, suman casi 4.000 piezas. De esta forma, se ha podido reconstruir fielmente, sin concesiones al artificio, el espacio original de los setenta, la época de máxima ebullición de Miró (…) La realización del inventario ha permitido descubrir que hay varios objetos duplicados en los talleres de Mont-roig y de Palma de Mallorca, y que dan cuenta de sus fijaciones: un retrato de Pablo Picasso, otro de Joan Prats, un sol de palma, una calabaza, un pez globo, un balancín, varias postales (…) Miró se dedicó a crear su propia pinacoteca, recogiendo objetos encontrados en la playa, en el campo o en las calles: esqueletos de caracolas, ranas, ratas o murciélagos; piedras; alambres; instrumentos de laboreo…”

 

 

También Cirlot habla de lo que él denomina  “folklorismo plástico” y comentando la obra de Joan Junyer anota que “ en su pintura se propone seguir, en ocasiones, los modelos ofrecidos  por la cerámica mallorquina: los belenes y las palomas de barro cocido, someramente recubierto de tintas fulgurantes y que le llaman al cultivo de ese estudio que, tangelcialmente, parece haber afectado asimismo a Miró y a Paul Klee, el de los objetos naturales: piedras de color recogidas a la orilla del mar, escamas, minerales diversos.”

Es en ese mundo cuidadosamente colocado por donde el pintor caminaba cada mañana, entre objetos, telas y pinceles, trabajando intensamente en su “espacio Miró”.

 


 

(Imágenes -1 – Miró – interior holandés- 1928  / 2- Miró- 1976- Andrew Weiss Gallery -artnet/ 3- Miró en su taller)

NAVIDAD 2018 (1) : MIGUEL DE UNAMUNO

 

 

”Estaba la Virgen María

meciendo el pesebre en Belén,

brizándole a Dios que dormía,

estribillo del brizo era amén.

Soñaban el buey y el borrico,

soñaban con la creación,

y Dios, ¡ay qué niño tan rico!

dormía sin ensoñación.

El alba del tiempo apuntaba,

vestía a los sueños de luz,

soñaba la Virgen María,

cantaba soñando la cruz.”

Miguel de Unamuno

(Imagen- Boticelli Virgen con el Niño – national gallery of scotland)

DOS TEXTOS DE KAFKA

 

 

”He escondido mi inteligencia en la mano, llevo la cabeza alta con alegría, pero la mano cuelga cansina, la inteligencia tira de ella hacia el suelo. Mirad esta mano pequeña, coriácea, cruzada por venas, surcada de arrugas, de arterias prominentes, de cinco dedos; suerte que he podido poner a salvo mi inteligencia en tan discreto recipiente. Y lo mejor de todo es que tengo dos. Como en el juego infantil, pregunto: en qué mano tengo la inteligencia, y nadie lo adivina, porque sé pasarme la inteligencia de una mano a la otra en el acto, a través de unos pliegues de las manos.”

Franz Kafka – noviembre 1922 – (“Escritos póstumos”)

 

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“Lo característico de la ciudad es que está vacía. Por ejemplo, la gran Ringplatz siempre está vacía. Los tranvías que se cruzan allí siempre están vacíos. Su campanilleo suena ruidoso, agudo, liberado de la necesidad del momento. El gran bazar que empieza en la Ringplatz y lleva, a través de muchas calles, hasta una calle alejada, siempre está vacío. A las numerosas mesitas al aire libre del café que se extiende a ambos lados de la entrada del bazar no hay ningún cliente sentado. La gran puerta de la vieja iglesia situada en el centro de la plaza está abierta de par en par, pero nadie entra ni sale. Las escaleras de mármol que suben hasta la puerta reflejan con una fuerza poco menos que incontenible el sol que cae sobre ellas.”

Franz Kafka – 1924 – (“Escritos póstumos”)

(Imágenes-1- René Magritte – 1965/ 2- Daniele Cestari)

EL ARTE Y LA CONVIVENCIA DIARIA

 

 

“Muchas parejas padecen conflictos dolorosos que afloran a la hora de la cena. A menudo los desencadena algo trivial, como el tono con el que alguien pregunta “¿Qué tal te fue el día?”, que se puede percibir como sarcástico o cínico. Una persona dice algo hiriente, la otra parece hundirse en la miseria; la primera abandona la sala intempestivamente, furiosa, pero se siente un bicho raro. (“¿Cómo me puede estar pasando esto a mí?”) Se desencadena una espiral de “Te odio”, “Me odio” y “Te odio por hacerme odiarme a mí mismo”. Nos gustaría que una obra de arte portara las señales del anhelo profundo pero frustrado de ser felices juntos. Tal vez la mesa está muy bien puesta. Una persona tiene la sensación de que no ha hecho nada malo; la otra llora. Son buenas personas. No las estamos juzgando. Deben ser agradables. Están atrapadas en un escollo realmente difícil. ¿Puede una obra de arte – se pregunta Alain de Botton – dignificar su sufrimiento y convertirlo en algo menos catastrófico y solitario?”.

(Imagen – Carl Vilhelm Holsoe)

UN SUBMARINO

 

 

“En lo profundo del mar, muy abajo, algo tenía una cita con el mar y con este barco y con los marineros que iban a bordo. Era una especie de pez, su vientre era gris y negro, no se parecía a ningún pez que hayas visto antes, su cabeza era más brillante que cualquier otra cosa que hayas visto antes. Puedes llamarlo pez de acero, o hierro pisciforme. Su cuerpo está lleno de engranajes. Tuvo una cita con nosotros. No se parecía en nada a un animal estúpido. No tenía boca, no hacía ruidos mientras nadaba, no podías oírle, no sabías si se acercaba. Su cerebro era algo inaudito en la naturaleza. Al acercarse su ojo brillante se fija en el barco como el olfato de un tiburón  en la sangre, percibía desde lejos a todos los marineros que iban a bordo. Este pez era nuevo en el mar, era el terror y el espanto de Dios, pero no podía aterrorizar a los hombres, por mucho daño que pudiera hacerles, pues estaba fabricado por ellos.”

James Hanley“La canción del marinero”

(Imagen -Felix Vallotton

EL DÍA QUE ME PONGA TRISTE

 

 

“El día que me ponga triste,

de pronto buscaré mi agenda,

y sin un grito ni un suspiro

a algún amigo llamaré.

¡Oh vuestras voces, mis amigos!

Oh gracias, gracias por haber

estado en casa aquellas tardes

de una completa oscuridad,

y porque siempre bajo el yugo

de vuestra angustia y vuestro amor

os olvidabais de vosotros

y me decíais: todo bien.

Y en las palabras cotidianas

se percibía tal bondad,

como si Dios a vuestra espalda

os ayudara a contestar.”

Alexandr Kushner ( traducción de Xenia Dyakonova)

(Imagen –Dora Maar)

CANTIDAD Y CALIDAD

 

 

“Está equivocado – decía Chesterton en “El hombre corriente” – quien afirma que lo que importa es la calidad y no la cantidad. La mayoría de los hombres han hecho algún chiste bueno en su vida; pero hacer chistes como los hacía Dickens es ser un gran hombre. Muchos poetas olvidados han dejado caer un poema lírico con alguna imagen verdaderamente perfecta; pero cuando abrimos cualquier obra dramática de Shakespeare, buena o mala, en cualquier página, importante o no, con la seguridad de encontrar alguna imagen que, como mínimo, atraerá a la vista y probablemente enriquecerá la memoria, estamos poniendo nuestra fe en un gran hombre.”

(Imagen – Mark Rothko – 1955)

VIEJOS AMIGOS

 

 

“¿Por qué hablar sólo de escribir y de ser autor? – decía Sainte- Beuve -. Llega una edad en la que ya se deja de escribir. Bienaventurados los que leen y releen; los que sólo obedecen a su libre inclinación en sus lecturas. Llega una etapa en la vida en la que, hechos todos los viajes, conocidas todas las experiencias, no hay mayor disfrute que el estudiar y ahondar en lo que ya se sabe, el saborear lo que se siente, el ver y volver a ver a los que se ama: puras delicias del corazón y del gusto en la madurez. Es entonces cuando esa palabra, “clásico”, adquiere su verdadero sentido que se concreta para el hombre de gusto en una elección de predilección irresistible. El gusto ya está hecho, está formado y es definitivo; el criterio sopesado, si hemos de tenerlo, ya llegó. Ya no tenemos tiempo para probar, ni ganas de salir a descubrir. Nos conformamos con los amigos, aquellos que el largo trato hizo perdurar; viejos vinos, viejos libros, viejos amigos.

Sea el que fuere el autor predilecto, el que nos devuelve nuestros propios pensamientos con toda riqueza y madurez, pediremos a alguno de esos buenos y antiguos espíritus que nos ilustren en todo momento, que nos den esa amistad que no engaña y que no puede faltarnos, y nos proporcionen esa impresión habitual de serenidad y de amenidad que nos reconcilia ( a menudo lo necesitamos) con los hombres y con nosotros mismos.”

(Imagen -biblioteca de Guillaume Apollinaire)

DÍAS EN BLANCO

 

 

“Estos días me levanto con los abedules

y me aparto el cabello triguero de la frente

ante un espejo de hielo.

Mezclada con mi aliento

se corta la leche.

Muy temprano espumea con facilidad.

Y donde empaño los cristales con mi aliento

aparece otra vez tu nombre

dibujado con un dedo de niño: ¡inocencia!

Después de tanto tiempo.

En estos días no me duele

que sepa olvidar,

y que tenga que recordar.

Amo. Hasta la incandescencia

amo y doy gracias con avemarías.

Al vuelo los aprendí.

Estos días pienso en el albatros

con el que me alcé

y llegué a la blanca

página de un país.

Intuyo en el horizonte,

espléndido en el ocaso,

mi fabuloso continente

allá al otro lado, donde

me dejó marchar con la mortaja puesta.

¡Estoy vivo y desde lejos oigo su canto de cisne!”

Ingeborg Bachmann – “Días en blanco” -“Invocación a la Osa Mayor”- (traducción de Cecilia Dreymüller)

(Imagen –Jessie Wilcox Smith)

VIEJO MADRID (84) : LA ALEGRÍA DE LA CIUDAD

 

 

“El amanecer de Madrid es siempre nuevo – escribía Roberto Arlt en 1936 en una de sus crónicas paraEl Mundo”-. En torno de los faroles que han oxidado las décadas, arman sus mostradorcitos las turroneras, las vendedoras de castañas, los traficantes de marcos de cuadros, los vendedores de lotería… Como quien amanece en el desierto, los traficantes encienden, en el medio de la calzada, sus hornillos y fogatas, junto a los que sus párvulos se calientan las manos enrojecidas, y las llamas escarlatas se reflejan en las cristalonas geométricas, amarillas, de los frascos de perfume de una casa de modas frontera. En otra puerta se amontonan varias jaulas con botellas de leche, y un niño con capa parda le clava el diente a una torta. Y esto ¡por Dios! es la alegría de Madrid. Sus hombres, cuyos sacos tienen cuellos de piel de gato; sus tascas seculares con vidrierines adornados con cromos de toreros e interiores pavorosos de sombras con cortadas cabezas rizosas de toros heroicos, cuyo historial homicida está impreso en una chapa de bronce más abajo.

 

 

Y también son la alegría de Madrid estos teatros antiguos con murallas amarillas adornadas de medallones, cornudas cabezas de Apolos azafranados. Y también su alegría son las desembocaduras sorpresivas; por ejemplo, la que me acaeció en la Plazuela del Conde de Barajas, un rincón provinciano, con una plazuela de tierra color ceniza, árboles que dejan llover sus hojas secas, faroles oxidados, tejados con buhardillas enrejadas y viejas de medias arzobispales, con una jarra de leche para el desayuno y escoltadas por perras más minúsculas que ratones. Y la Plazuela del Conde de Barajas a cien metros de la Puerta del Sol.

Y los melones del mercado, también se derraman por la calzada a cien metros de la Puerta del Sol.

Y a cien metros de la Puerta del Sol también se encuentra la torre donde estuvo prisionero el que llamaban el Rey Caballero, don Francisco l, y en torno de esta amorosa multitud de antiguallas adorables hallamos milenarias casas de inquilinato, con murallas panzudas, y ante sus ventanas hileras de ocho rejas que pudieran cerrar la cueva de un león, tan recias y disformes y bárbaras son ellas.

Y si se vuelve la cabeza, por encima de los techos, aspirando a tocar las estrellas, descubrimos la escalonada torre del Palacio de Correos que adorna babilónicamente la Gran Vía.”

 

 

(Imágenes : –Antonio Mingote- Madrid- murales)

CON LA PLUMA EN LA MANO

 

 

«Me desconcierta la diferencia entre dos métodos de composición – dice Nabokov en « Opiniones contundentes» – : A: el que tiene lugar exclusivamente en la mente del poeta, que va probando las palabras que utilizará al tiempo que se enjabona una pierna por tercera vez; y B: el otro tipo, mucho más decoroso, que se encuentra en su estudio escribiendo con una pluma. En el método B la mano sustenta el pensamiento, y la batalla abstracta se libra de manera concreta. La pluma se detiene en el aire, a continuación desciende para eliminar una puesta de Sol cancelada o restaurar una estrella, y de este modo guía físicamente la frase hacia la tenue luz del día a través del laberinto de tinta. ¡Pero el método A es una tortura! El cerebro pronto acaba encerrado en un gorro de acero de dolor. Una musa vestida con un peto dirige el taladro que chirría, y  ningún esfuerzo de la voluntad es capaz de interrumpirla, mientras el autómata se quita lo que acaba de ponerse o camina a paso vivo hasta la tienda de la esquina para comprar el periódico que ha leído antes ¿Y por qué ocurre? Quizá porque en la labor sin pluma no hay pausa con la pluma en el aire… ¿O se trata de un proceso más profundo, en el que no hay escritorio que apuntale lo falso y levante lo pintoresco?  Pues existen misteriosos momentos en los que, demasiado cansado para borrar, dejo caer mi pluma ;  deambulo … y gracias a una orden  muda, la palabra justa gorjea y se posa en mi mano».

(Imagen –Wolfang Suschitzky– H G Wells 1939)

BERTOLUCCI : ¿QUÉ ES EL CINE?

 

 

“Parece ser que el cine – decía Bertolucci – es la plasmación de una idea en imágenes. Sin embargo, en el fondo, para mí siempre ha sido un modo de explorar algo más personal y más abstracto. Mis películas siempre acaban muy distintas de lo que me había imaginado al principio. Por consiguiente, es un proceso progresivo. Suelo comparar un film con un barco pirata. Es imposible saber dónde irá a parar si le das  la libertad de seguir los vientos de la creatividad; sobre todo, con alguien como yo, que le encanta soplar en direccción contraria.

Cuando empecé a hacer películas en los años sesenta, había algo que los cineastas denominaban la pregunta Bazin: ¿qué es el cine? Era una especie de interrogante  perpetuo que acababa convirtiéndose en el tema de todas las películas. Y, después, dejamos de planteárnoslo, porque las cosas cambiaron. Sin embargo, tengo la sensación de que el cine supone experimentar ese tipo de trastornos tan intensos en un momento dado y perder gran parte de su singularidad, de modo que la pregunta Bazin vuelve a convertirse en un tópico y estamos obligados a preguntarnos una vez más qué es el cine.

 


 

Yo no he ido a una escuela de cine. Tuve la suerte de poder trabajar, de joven, como ayudante en las películas de Pier Paolo Passolini y así aprendí a dirigir. Durante años me he sentido orgulloso de esta falta de formación teórica y sigo creyendo que la mejor escuela de cine es el plató. Además, soy consciente de que no todo el mundo tiene esta oportunidad y aún hay otra cosa : en mi opinión, para aprender a hacer películas, no sólo tienes que hacer películas, sino ver tantas como puedas. Estas dos consideraciones tienen la misma importancia. Y tal vez sea ésta la única razón por la que aconsejaría a alguien que acudiera a la escuela de cine hoy en día: es una oportunidad para descubrir todo tipo de películas que nunca tendrás ocasión de ver en salas de cine.

Sin embargo, si alguien me pidiera que enseñara dirección, sinceramente, no sabría qué hacer. No creo que supiera por dónde empezar. Tal vez me contentaría  simplemente con enseñar películas. Y, sin duda alguna, la que escogería por encima de cualquier otra sería “La regla del juego”, de 1939, de Jean Renoir. Enseñaría a los estudiantes cómo, en esa película, Renoir consigue crear un vínculo de unión entre el impresionismo, el arte de su padre, y el cine, su propio arte. Trataría de demostrar cómo esta película alcanza el objetivo que todo film debería luchar por alcanzar:  transportarnos a un lugar diferente.”

(en el día del fallecimiento de Bertolucci)

Descanse en paz.


 

(Imágenes- 1-Bertolucci- variety/ 2- El último emperador/ 3-.Bertolucci- ABC es)

 

VIAJES POR EL MUNDO (19) : SAN PETERSBURGO

 

 

“En última instancia – comentaba Joseph Brodsky al hablar de San Petersburgo – , se debe atribuir el rápido crecimiento de la ciudad y de su esplendor en primer lugar a la ubicua presencia del agua. El Neva, que se extiende a lo largo de veinte kilómetros y se bifurca justo en el centro de la ciudad, con sus veinticinco tortuosos canales, grandes y pequeños, brinda a esta ciudad tal cantidad de espejos, que el narcisismo resulta inevitable. Es como si la ciudad, reflejada a cada segundo por miles de metros cuadrados de una continua amalgama plateada, fuera filmada constantemente por su río, que descarga sus secuencias en el golfo de Finlandia, el cual, en un día soleado, parece un depósito de esas deslumbrantes imágenes. No es de extrañar que a veces esta ciudad dé la impresión de una egoísta redomada, exclusivamente preocupada por su aspecto. Es cierto que en semejantes lugares prestamos más atención a las fachadas que a las caras, pero la piedra no puede procrear. La inagotable y enloquecedora multiplicación de todas esas pilastras, columnatas y pórticos insinúa la posibilidad de que al menos en el mundo inanimado se pueda considerar el agua una forma condensada del tiempo.

 

 

Prro tal vez más que por sus canales y ríos esta “ciudad extremadamente premeditada”, como la llamó Dostoievski, se ha reflejado en la literatura de Rusia, porque el agua sólo puede hablar de superficies  y, además, expuestas. La descripción del interior mental y real de la ciudad, de sus repercusiones en la población y su mundo interior, pasó a ser el tema principal de la literatura rusa casi desde el día mismo de su fundación. Técnicamente hablando, la literatura rusa nació aquí, en las riberas del Neva. Si, como se suele decir, todos los escritores rusos “salieron del “abrigo” de Gógol”, conviene  recordar que éste fue arrebatado de los hombros de ese pobre funcionario precisamente en San Petersburgo, al comienzo mismo del siglo XlX.  Sin embargo, quien fijó el tono fue Pushkin en su “Caballero de Bronce”.

En el marco de la vida rusa de aquella época, la aparición de San Petersburgo fue similar al descubrimiento del Nuevo Mundo: brindó a los meditabundos hombres de la época la posibilidad de observarse a sí mismos y a la nación desde fuera. Dicho de otro modo, esta ciudad les brindó la  posibilidad  de objetivar el pais. Si es cierto que todos los escritores deben distanciarse  de su experiencia para poder hacer observaciones sobre ella, en ese caso la ciudad, al prestar ese servicio distanciador, les ahorró un viaje.”

 

 

(Imágenes-1- San Petersburgo – Julian Barrow/ – 1939/ 2- San Petersburgo –  Nikolai Dubovsky- 1898/ 3- San Petersburgo- Sadovnikov-1862)

¡PADRE MÍO!

 

 

”Esta luz de Sevilla… Es el palacio

donde nací, con su rumor de fuente.

Mi padre, en su despacho. — La alta frente,

la breve mosca, y el bigote lacio —.

Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea

sus libros y medita. Se levanta;

va hacia la puerta del jardín. Pasea.

A veces habla solo, a veces canta.

Sus grandes ojos, de mirar inquieto

ahora vagar parecen, sin objeto

donde puedan posar, en el vacío.

Ya escapan de su ayer a su mañana;

ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,

piadosamente mi cabeza cana.”

Antonio Machado“Soneto” –  “Nuevas canciones” (1925)

(Imagen – Pierre Auguste Renoir1876)