LA MAGIA DE URSULA K. LE GUIN

 

 

“Esto es una roca: tolk, en el Verdadero Idioma – escribe Ursula  K. Le Guin en “Un mago de Terramar” – . Un trozo de la piedra de que está hecha la isla de Roke, un trocito de la seca tierra en que viven los hombres. Es ella misma. Es una parte del mundo. Mediante la Ilusión- cambio puedes hacer que parezca un diamante, o una flor, o una mosca, o un ojo, o una llama.

La roca fue adoptando instantáneamente las formas que nombraba , y al final volvió a ser roca.

– Pero eso es pura apariencia. La ilusión engaña los sentidos del espectador; le hace ver, oír y sentir que el objeto ha cambiado. Pero el objeto no cambia. Para convertir esta roca en joya, tienes que cambiar su verdadero nombre. Y hacer eso, hijo mío, hasta con un fragmento tan diminuto del mundo, es cambiar el mundo. Se puede hacer. Desde luego que se puede hacer. Es el arte de Maestro Transmutador, y lo aprenderás cuando llegue su momento. Pero no debes cambiar nada, ni un guijarro, ni un granito de arena, hasta que no sepas el bien y el mal que pueden derivarse de tal acto. El mundo se sostiene en contrapeso, en Equilibrio. El poder de Transmutar y Conjurar del mago puede trastocar ese equilibrio. Es peligroso ese poder. Tiene grandes riesgos. Debe seguir al conocimiento y estar a su servicio. Encender una vela es arrojar una sombra…”

 

 

El gran regalo de Ursula  K. Le Guin – recientemente fallecida  – es, como comenta Robert Scholes al analizar sus novelas, “ofrecernos una perspectiva en la que todo ello se mezcla, en la que realismo y fantasía no son opuestos , porque se hace natural lo sobrenatural : no sólo se postula, sino que se regula, sistematiza, se convierte en parte del Gran Equilibrio mismo. En sus libros se ha convertido en una especie de antropóloga fabulosa, imaginando sociedades enteras mediante el empleo de detalles eficaces”.

”Un mago – escribe la gran autora de ciencia ficción – tan solo puede controlar lo que le es próximo, lo que puede nombrar de manera cumplida y precisa. Y esto conviene. De no ser así, la maldad del poderoso o la locura del sabio hubieran intentado hace ya mucho tiempo cambiar lo que no puede cambiarse, y el Equilibrio se habría roto. El mar desequilibrado anegaría las islas en las que tan arriesgadamente habitamos, y en el antiguo silencio se perderían las voces y todos los nombres”.

 

 

(Imágenes-1- Joseph Cornell – 1941- artnet/2- Scarlett Hooft Graafland/ 3- nummery schnell – museo european)

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