MÚSICA EN “VALOR DE LEY”

“Cabalga por los cielos en tu auxilio, y sobre las nubes en su gloria” – dice el Deuteronomio – y añade: “sus brazos eternos te sostienen, expulsa ante ti a los enemigos”. Himnos, caballos y agua, disparos y polvo, palabras y miradas se cruzan en “Valor de ley“.  “Ethel y Joel Coen y yo- recuerda Carter Burwell, el autor de la música de la película -, tuvimos la misma idea , una puntuación de sus raíces en los himnos del siglo XlX. Nuestro modelo fue el himno “Apoyarse en los brazos eternos“, compuesta en 1888 por Anthony Showalter, un anciano de la Primera Iglesia Presbiteriana en Dalton, Georgia, y se utiliza de modo memorable en la película “La noche del cazador” . Esto, junto con otros himnos de la época, constituye la columna vertebral de la partitura”.

“Hacer películas – le confesaba Joel Coen a Laurent Tirard enLecciones de cine ” (Paidós) – es hacer malabarismos. Por una parte, tienes que estar abierto a nuevas ideas si la realidad de la situación lo requiere y no intentar reproducir con intransigencia tus ideas originales. Por otra parte, debes tener la suficiente confianza en tus propias ideas para no cambiarlas como respuesta a cualquier tipo de exigencia exterior que quiera obligarte a llevar la película en una dirección o en otra. A pesar de todo no hay lecciones, no hay reglas en las que te puedas apoyar. Siempre es una situación variable donde tienes que utilizar un poco los instintos”.

Caballos y agua, palabras y miradas, disparos y polvo, van contando en imágenes la historia. Pero la música persiste. Como en otra ocasión comenté en Mi Siglo, la música en el cine nos acompaña y muchas veces perdura. “El papel de la música en una película es contarte algo que de otra forma no sabrías”, dice Burwell. Y ello es siempre una realidad.

(Imagen: escena de “Valor del ley”)