EN BUSCA DE UN PERSONAJE

En busca de un personaje fue muchas veces Graham Greene a lo largo de su vida. En enero de 1959, viajando por el Congo belga, de donde nacerían «Un caso acabado» y «El revés de la trama«. En Viena, «la Viena de 1948– contaba el escritor -, que aún estaba dividida en zonas bajo control norteamericano, ruso, francés y británico. (…) » Había dado mi último adiós a Harry hacía una semana cuando depositaban su ataúd en la helada tierra de febrero – escribí en la solapa de un sobre como párrafo inicial, decía Graham Greene -, de manera que no me lo creí cuando le vi pasar por el Strand, sin un gesto de reconocimiento, entre una muchedumbre de desconocidos».

Esta sería la primera frase concebida de «El tercer hombre«, «que no fue escrito para ser leído, sino para ser visto. El relato, como muchos asuntos amorosos, comenzó en una cena y continuó con dolores de cabeza en varios lugares: Viena, Venecia, Ravello, Londres, Santa Mónica«.

«Veo «El tercer hombre» cada dos o tres años – declaraba Orson Welles -; es la única película en que aparezco que veo en televisión porque me gusta mucho; y me quedo mirando a Alida Valli«.

«Cuando se terminó – concluyen las páginas de donde se tomó el guión -, la muchacha se marchó sin decirnos ni una palabra por la larga avenida flanqueada por árboles que conducía a la entrada principal y la parada del tranvía, chapoteando por la nieve fundida».

(Pequeña evocación de Alida Valli entre los árboles, cuando se anuncia una nueva edición de «El tercer hombre«)

(Imagen: Orson Welles.-elmundo.es)