ESTE SEÑOR

Este señor que aparece hoy en el blog es un grabador escocés del siglo XlX , William Strang, pero bien podía ser uno de nosotros, se dijo el escritor al mirarlo. Antes de aparecer en el blog se ha vestido, se ha puesto esa chaqueta color marrón, se ha anudado el nudo de la corbata algo caído, se ha limpiado cuidadosamente los lentes, se ha quedado pensativo, no se sabe si está triste o simplemente concentrado. Mira fijamente el grabador escocés lo que ha hecho hasta ahora, lo que aún le queda por hacer, lo que quisiera hacer aunque aún no sabe cómo, pero antes de limpiarse cuidadosamente los lentes y de vestirse, se ha bañado esta mañana, y antes de bañarse durmió varías horas en su sencilla cama, y antes — ayer— trabajó mucho, habló con los vecinos, se esforzó, comió con Agnes, su mujer, jugó un poco con sus hijos Ivan y David. Y luego están sus sueños, que forman parte de su personalidad y de los que nunca habla, cuando por ejemplo sueña por las noches con Kipling y lo confunde con su padre, con Peter Strang, y vive las aventuras de Kipling a las que grabó tantas veces en razón de su oficio, como los grabados de “ Capitanes intrépidos” o de “Puck”, y entonces mezcla a veces en sueños a su padre con Kipling, y oye hablar a los dos, y confunde las voces, y cada mañana, al despertar, no sabe bien con quién soñó, pero yo le distraigo enseguida y le digo, comenta el escritor: “Venga, venga para aquí, — le digo— póngase en el centro. Piense.Quédese quieto “ “¿Me va a hacer una foto?, me pregunta Strang. “ No. Voy a hacerle un blog”.

José Julio Perlado

(Imagen- William Strang- wikipedia)

LA TUMBA DE M.C.

 

 

Quijote-yvvb-Willam Strang-mil novecientos dos

 

 

«Puesto ya el pie en el estribo le escribe Cervantes a su protector, el conde de Lemos el 19 de abril de 1616 -, con las ansias de la muerte, gran señor, ésta os escribo. Ayer me dieron la Extremaunción, y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…»

Cuando el neerlandés Cees Nooteboon se asoma al convento de las Trinitarias en la madrileña calle de Lope de Vega y pregunta a unas monjas: «¿Está enterrado aquí Cervantes le contestan: «Sí, pero no está aquí». Luego insiste: «¿Hay tumba por lo menos?». «No, en realidad tampoco hay tumba».

 

Quijote-vhe- Michael Kenna- mil novecientos noventa y seis

 

Nuevamente en estos meses se indaga dónde puede estar la tumba de Cervantes y vuelven a visitarnos en el tiempo las últimas horas del autor de El Quijote. Vive ese año el escritor en un modesto piso de la calle del León, esquina a la de Francos, casa propiedad de su amigo el clérigo conquense, licenciado

 

Quijote-ybb-Enric C Ricart- mil novecientos treinta y tres

 

Francisco Martínez, que moraba también allí. Estaban a su lado cuando murió, su esposa Catalina y este amigo Martínez. Y posiblemente le visitaron en aquellos momentos, así lo dice Astrana Marín,  los poetas don Francisco de Urbina y Luis Fernández Calderón, escritores sin relieve, pero los únicos de que hay noticia tuvieran buen recuerdo entonces para Miguel, presintiendo su fama inmortal. Urbina declaró en su epitafio:

«Caminante, el peregrino

Cervantes aquí se encierra;

su cuerpo cubre la tierra,

no su nombre, que es divino.

En fin, hizo su camino;

pero su fama no es muerta,

ni sus obras, prenda cierta

de que pudo a la partida,

desde esta a la otra vida

ir, la cara descubierta».

Y así fue Cervantes, «a cara descubierta, como a tercero que era«(acompañado de los terciarios de San Francisco),  aquel sábado 23 de abril de 1616 hasta el convento de las Trinitarias donde aún no han encontrado sus restos.

 

convento de las Trinitarias- Madrid- wikipedia

 

 

(Imágenes.-1.- William Strang– 1902/2.-Michael Kenna– 1996/ 3- Enric C. Ricart- 1936/ 4-convento de las Trinitarias- Wikipedia)

 

 

 

ROSTROS Y ESPEJOS

«El acto de la mirada – dice Jean Starobinski – no se agota en el momento: lleva consigo un impulso perseverante, una reanudación obstinada, como si estuviera animado por la esperanza de acrecentar su descubrimiento o reconquistar lo que se le está escapando».

«Lo dijo Goethe en una Elegía famosa: las manos quieren ver, los ojos desean acariciar. A lo cual se le puede añadir: la mirada quiere convertirse en palabra, acepta perder la facultad de percibir de manera inmediata, para adquirir el don de fijar de modo más duradero lo que se le escapa»,

«De todos los sentidos, la vista es aquél en que la impaciencia domina de modo más manifiesto. Fascinar, es decir, hacer brillar el fuego de lo oculto en una pupila inmóvil».

«En los ojos están incluidos, en cierto modo, todos los demás sentidos y, en la práctica del lenguaje humano, a menudo, ver y sentir, viene a ser lo mismo», recuerda, citando a Bossuet, el mismo Starobinski.

Luego la mirada desciende, se concentra en lo escrito. Intenta dibujar en el papel todo cuanto ha mirado. Pero no recuerda bien lo que le dijo la mirada. El rostro es el espejo del alma, está escribiendo con el lápiz, y sus ojos los refleja el espejo.

(Imágenes: 1.- señora Flor.-Londres- 1921.-E. O. Hoppé.-Hoppé Portraits.-npg. org/ 2.-Tilly Losch.-E. O. Hoppé.-1928.-Hoppé Portraits/ 3.-Ezra Pound.-1918.-E. O. Hoppé.-Hoppé Portrais/ 4.- Hebe (Constanza Vesellier).-1917.-E. O. Hoppé.-Hoppé Portraits/ 5.-William Strang.- 1909.-E. O. Hoppé.-Hoppé Portraits)