LAS VOCES DEL LIBRO

libros.-rrecss.-Van Gogh.-1887

 

«No sé – ¡oh, tú, que me estás leyendo! – si tienes derecho al título que te doy en el de este Prólogo – escribe Tirso de Molina en la presentación de los «Cigarrales de Toledo» en 1621 – (…) Anda, léeme, no se te dé nada (…) Ya  me has abierto (…) Ya juzgarás, por lo dicho, que me vendo, soberbio ( así sigue hablando el  libro) . Pero  ni te engañas en todo, ni en todo aciertas. Mira: toda arrogante presunción es locura, y todo abatimiento de sí mismo, que no se ejercita por Dios, es pusilanimidad (…)  Desta suerte salí del vientre de mi madre – si puedo dar este nombre a la imaginativa que me concibió y a la pluma que me sacó a luz -. De los defectos que en mí hallares, parte tiene la culpa mi progenitor, y parte el ama que me enseñó a hacer pinitos (….) ¡ Ocho meses ha que estoy en las mantillas de una imprenta, donde, como niño dado a criar en la aldea, me enseñaron los malos resabios que en mí descubrieres : mentiras de un ignorante compositor que tal vez añadía palabras, tal sisaba letras!  (…)

El día que salí de la tienda ( continúa hablando el libro) entré a servir a quien me compró; y desde entonces ya no corre por cuenta de quien me dio el ser mi defensa, sino del señor a quien reconozco».

 

libros.-8gugm.-marilenaferrari-frm it

 

Así  le habla el libro al lector en el siglo XVll y tres siglos después, a través de la pluma de Italo Calvino, será un tono distinto, no la voz del libro sino una voz situada entre el lector y el libro, una voz que se introduce en la habitación y se acerca al que lee para disponerlo a la grata lectura: » Relájate – le invita en » Si una noche de invierno un viajero» – . Recójete. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo en seguida, a los demás: «¡No, no quiero ver la televisión! » Alza la voz si no te oyen :» ¡ Estoy leyendo! ¡No quiero que me molesten!».

Entonces la voz del libro empieza a articular poco a poco palabras, como ocurría en Tirso de Molina y como ocurre siempre. Es una voz de voces, voz quizá de omnisciencia, voz de personaje-narrador, voces simultáneas, voz de monólogo interior, voz de flujo de conciencia. En la habitación empieza por ejemplo a hablarnos Balzac,  al que pronto Conrad le quita la palabra, al que Faulkner interrumpirá, la voz tal vez pasará a Proust y éste cederá la palabra a Camus y éste a su vez acaso a Durrell. Todas las voces parece que no pudieran contenerse en un solo libro pero cada libro nos viene hablando con su propia voz. Escuchamos desde nuestra edad y abierto siempre nuestro ánimo.

 

libros.-4dvb.-Abelardo Morell.-1993

 

(Imágenes.- 1-Van Gogh- 1887/ 2.-marilenaferrari. it/ 3.-Abelardo Morell- 1993)

 

EL ARTE DE VER

arte.-tybj-Charles Willson Peale.-el artista en el museo.-1822

«Los que creen que pinto demasiado deprisa – señalaba Van Gogh – me miran demasiado deprisa.» Sobre esta excesiva prisa al contemplar el arte quiso reflexionar el gran historiador Ernst Gombrich en una interesante conversación con el periodista francés Guy Sorman : «En muchos museos faraónicos de los tiempos modernos – decía – millones de visitantes se apretujan, empujados por un «esnobismo de masas», pero no ven nada. Si no ven nada, es porque resulta imposible contemplar un cuadro en treinta segundos, imposible ver cien en una hora. Es demagogia pretender que un espectador, sin ninguna preparación, puede experimentar la impresión de su vida porque de repente se ve enfrentado a una

arte.-43ddcc.-museos.-Robert Vanderhorst

obra maestra. No es absolutamente imposible – insistía Gombrich -, pero la posibilidad es rarísima. Por regla general, la comprensión de una obra de arte pasa por una educación artística previa. El arte de ver se aprende, tanto para el espectador como para el pintor. Sin educación, se excluye casi la posibilidad de que se pueda  establecer la diferencia entre un buen cuadro y uno malo. Es falso creer y hacer creer que se entra en un cuadro como en una estación. Cuanto más desarrollados estén la cultura artística del espectador, su conocimiento del autor, de su tiempo, de sus intenciones, más estará en condiciones de apreciar un

arte.- ttynn.- Migue Angel Buonarroti.- estudio de cortinas

cuadro o una escultura. La mirada sobre una obra puede ir desde el grado cero al infinito. Malraux trató de convencernos de que, mediante la obra de arte, podíamos entrar en contacto inmediato con cualquier civilización, pasada o exótica. Pura fantasía – recalcaba Gombrich -. Podemos en rigor comprender – con un mínimo de educación – un autorretrato de Rembrandt, pero una máscara negra nos es, a priori, incomprensible.»

pintores.-tvvb.-Rembrandt.-autorretrato

Sobre las grandes exposiciones – y sobre el mundo que las rodea – se han hecho descripciones excelentes: «a muchos kilómetros por encima de nosotros – relata, por ejemplo, Francis Haskell en «El museo efímero» (Crítica) – los aviones vuelan por el cielo cargados de Tizianos y Pousssins, Van Dyks y Goyas. Mientras tanto, en tierra, los conservadores de los museos y galerías de Europa y los Estados Unidos supervisan el traslado de las pinturas que habitualmente cuelgan de sus salas hacia inaccesibles y abarrotados almacenes y redactan afanosamente largas etiquetas explicativas. Los contables calculan el déficit aproximado del presupuesto de ese año y lamentan el fracaso de las

arte.- 4rtt.- arquitectura.- Leonardo da Vinci.- estudio de la cabeza de un apóstol

negociaciones por el Monet o el Van Gogh, mientras que los impresores hacen horas extraordinarias para cerciorarse de que los voluminosos catálogos estarán listos según lo previsto, los conserjes de los hoteles aceptan con entusiasmo, o rechazan con pesar, un gran número de reservas imprevistas, y los académicos dan los últimos retoques a los discursos que en breve leerán al inevitable auditorio.»

4x5 original

Es todo el universo del mirar y el admirar, la gran cita para contemplar, pero ese arte de ver y de aprender a ver nos lleva también a otras consideraciones, como las que John Berger ha querido recordar: » el modo de ver del pintor se reconstituye a partir de las marcas que hace sobre el lienzo o el papel. Sin embargo, aunque toda imagen encarna un modo de ver, nuestra percepción o apreciación de una imagen depende también de nuestro propio modo de ver”.

paisajes.- 44ffn.- japón.- Suzuki Harunobu.- 1725- 1770.- Museo Metropolitano de Arte

Imágenes.- 1.-Charles Wilson.-el artista en su museo.-1822- wikipedia/ 2.-Robert Vanderhorts/ 3.-Miguel Angel Buonarroti– estudio de cortinas/4.-Rembrandt- autorretrato/ 5- Leonardo Da Vinci- estudio de la cabeza de un apóstol/ 6.- arte turco-1600/ 7.-Suzuki Harunobu– Museo metropolitanos de arte)

RETRATO HECHO CON TIZA

pintores.-uybb.-Van Gogh.-paleta de Vincent van Gogh

«El pizarrón es verde,

del verde unánime de los cañaverales.

La tiza es tiempo blanco que ya se ha vuelto espiga.

Sacude las hojas un viento de otro siglo.

Se repliegan los años en semanas,

las semanas en días.

Alguien que iba a nacer después yace aquí muerto.

Y sin embargo se vuelve a ver, de joven,

con un vecino que nacerá mañana.

En el inmenso verdor ya somos tantos…

A un giro de la tiza aparece mi rostro:

tengo la edad del ojo que me mire,

soy este cuerpo y aquel otro;

mi voz fue escrita sobre estos pastizales.

Y esas casas sin muros allá a lo lejos

que desde aquí se ven y están ausentes,

son parte y polvo de la tiza,

la raya de cal que se interna en la sombra

con sus horas revoloteando entre zumbidos

alrededor de mi retrato.»

Eugenio Montejo.«Retrato hecho con tiza»

pintura.-00um. Paleta de Pierre Bonnard.-Pierre Bonnard

(Imágenes:- 1.- paleta de Vincent Van Gogh/ 2.- paleta de Pierre Bonnard)

¿QUÉ ES UNA OBRA MAESTRA? ( y 2)

«Las obras maestras – recordaba  Dominique Vivant Denon – son los guardianes silenciosos del misterio del arte».

Cuadros como «El jardín de las delicias», «Las Meninas», «La ronda de noche», «Los girasoles» o «Las señoritas de Avignon«, entre muchos otros, han sido considerados por varios autores como obras maestras y ese «misterio del arte» lo llevan consigo.

«Las artes tienen un desarrollo – comentaba Matisseque no viene sólo de un individuo, sino de toda una fuerza adquirida en la civilización que nos precede. No se puede hacer cualquier cosa. Un artista dotado no puede hacer lo que fuere. Si no empleara más que sus dones no existiría. No somos dueños de nuestra producción; la producción nos es impuesta».

“Si cuando Van Gogh estaba pintando se hubiese controlado el flujo de sangre en sus venas – señaló un crítico japonés en 1912 al ver el cuadro de «Los girasoles» -, sin duda se habrían registrado las mismas ondulaciones que encontramos en su pintura“. Así lo recuerda Neil MacGregor en uno de los estudios que completan el volumen conjunto “¿Qué es una obra maestra?” (Crítica).

» Ante la obra maestra de todas las obras maestras de nuestros días, conocemos que «Los girasoles» de Van Goghsegún opinión de MacGregor -, tenía que ser una expresión de gozo y de alegría. Lo pintó para celebrar la llegada de su amigo Gauguin a la Provenza y demostrar con ello toda la satisfacción que le producía dicho acontecimiento. Pero nos obsesiona de tal manera la personalidad del artista, la personalidad angustiada de Van Gogh, que queremos encontrar sin falta en él, como en todos sus cuadros, las huellas, los indicios de la angustia que sufrió.(…) El cuadro se convierte no sólo en indicio del sufrimiento redentor del artista sino, en cierta medida, en una reliquia de dicho sufrimiento».

«Los girasoles avanzan – le escribía Vincent Van Gogh en agosto de 1888 a su hermano Theo -, hay un nuevo ramo de 14 flores sobre fondo amarillo verde, es pues exactamente el mismo efecto que una naturaleza muerta de membrillos y de limones que tú tienes ya, pero en los girasoles la pintura es mucho más simple».

(Imágenes:- 1.-Géricault.-La balsa de la Medusa.-1818- 1819.-Louvre/ 2.-Watteau.- Lémbarquemente por Cythere.-Louvre/3.-Henri Matisse.-vista de Collioure.-1905.-L´Hermitage.-San Petersburgo/ 4.-Van Gogh.-florero con quince girasoles.-1888.- National Gallery)

CHAGALL Y PARÍS

«Llegué a París como empujado por el destino. Afluían a mi boca palabras llegadas del corazón, y casi me ahogaba. Tartamudeaba. Las palabras pugnaban por salir al exterior, ansiosas de iluminarse con la luz de París, de engalanarse con ella. Llegué con los pensamientos y los sueños que no pueden tenerse más que a los veinte años, pero quizá esos sueños se han parado en mí para mucho más tiempo».

Así evocaba Chagall su vida y la rememoraba en 1943 en una conferencia que hacía revivir su pasado.»Normalmente, podría decirse – continuaba – que nadie va a París con el equipaje ya hecho. Se va allí deslastrado, para estudiar, y se regresa con el equipaje algunas veces. Ciertamente, yo podía expresarme en mi ciudad lejana y en el círculo de mis amigos, pero aspiraba a ver por mis propios ojos aquello de que había oído hablar tan lejanamente: esta revolución de lo visual, esta rotación de colores, que espontáneamente se funden uno con otro en un chorro de líneas pensadas, cual quería Cézanne, o en dominio libre, com lo ha mostrado Matisse. Esto es lo que no se veia en mi pueblo. El sol del arte no brillaba entonces sino en París, y me parecía y me sigue pareciendo que no hay mayor revolución de lo visual que la que encontré en 1910 al llegar a París».

«Los paisajes y las figuras de Cézanne, Manet, Monet, Seurat, Renoir, Van Gogh, el fauvismo de Matisse y de tantos otros me dejaron estupefacto. Me trajeron como un fenómeno de la naturaleza. Lejos de mi país natal, sus cercados se perfilaban en mi imaginación sobre el fondo de sus casas. Yo no veía allí ninguno de los colores de Renoir, sino dos o tres manchas sombrías. Y al lado de ellas se hubiera podido vivir una vida sin la esperanza de encontrar este lenguaje artístico libertado que debe respirar por sí mismo, como respira un hombre».

«No frecuenté en París ni academias, ni profesores. Los encontraba en la propia ciudad a cada paso, por doquier».

«Eran los tenderos del mercado, los mozos de café, los porteros, los campesinos, los obreros».

«En torno a ellos planeaba esta sorprendente «luz-libertad» que no he visto en ninguna otra parte».

«Y esta luz pasaba fácilmente por las telas de los grandes maestros franceses y renacía en el arte».

«Yo no podía por menos de pensar que esta «luz-libertad» sola más luminosa que todas las fuentes de luz artificial puede hacer nacer semejantes cuadros relucientes en los que las revoluciones de la técnica son tan naturales como la lengua, el gesto y el trabajo de los que pasan por la calle».

Luminoso Chagall. Maritain dijo de él en «Fronteras de la poesía» que » cada composición suya – verdadera descarga de poesía, misterio en la más sana claridad – tiene a la vez un realismo y un espiritualismo intenso. Le ocurre con sus juguetes, que los abre para ver qué tienen dentro. Y eso porque los ama. Sabe que en el cerebro de la vaca está sentada la granjerita, sabe que el mundo naufraga alrededor de los amantes, bucólico y desastroso. Se ha ganado la amistad de la creación, y pasea sus parejas por el cielo con el asentimiento de las aldeas. Uno se pregunta qué ciencia, segurísima y casi dolorosa de perspicacia, le permite ser tan fiel a la vida en tan completa libertad. No cabe engaño sobre el amor de las cosas, de los animales, de la realidad total, – amor demasiado nostálgico para ser panteista -, que anima y alimenta semejante ciencia».

(Pequeña evocación sobre Chagall  cuando se acaba de inaugurar una nueva exposición sobre su obra en Madrid)

(Imágenes.- 1.-Chagall: «El violinista».-1912-1913/ 2.-Marc Chagall.-1934.-por Horacio Coppola/ 3.-Chagall: París a través de la ventana.-1913.-Mueso Solomon R Gugenheim/ 4.-Chagall: sobrevolando Vitebsk/ 5.-Chagall en su estudio/6.-La Virgen de la Aldea.-1938-1942/ 7.-Marc Chagall yBella.- París 1933.- foto André Kertész/ 8.- «Soledad».-1933.-Museo de Arte de Tel Aviv.-regalo del artista.-1953/ 9.-Marc Chagall en 1965.-foto Yousuf Karsh)

ROSTROS DE FRANS HALS

Cuando se contemplan estos retratos de Frans Hals, en tantas ocasiones celebrados y valorados, quizá haya que recordar como contrapunto las palabras que Arnold Hauser dedica al mercado artístico en Holanda. «Un buen retrato – dice – costaba entonces sesenta florines, cuando por un buey había que pagar noventa. Rembrandt percibió por la «Ronda nocturna«, ya en la cumbre de su gloria, no más de 1.600 florines y Van Goyen cobró por su vista de La Haya 600 florines, el más alto precio de su vida. Con qué salarios de hambre tenían que contentarse famosos pintores lo demuestra el caso de Isaak van Ostade, que entregó a un marchante trece cuadros por 27 florines en el año 1641. Ni Frans Hals, ni van Goyen, ni van Ruysdael alcanzaron nunca altos precios».

Pero los rostros y los retratos están muy por encima del dinero y todos los matices del paso de la edad han quedado para siempre reflejados en los rasgos de la pintura: sobre todo en las manos, en la piel, en los ojos. «El rostro – comentaba Jan van Eyck – es una cosa más, perceptible y corporal, pero más compleja, variable y – en este sentido – vital que las demás cosas». El gran crítico de arte e historiador inglés Kenneth Clark, del que más de una vez he hablado en Mi Siglo, recuerda en «Civilización» (Alianza) al referirse a Hals «el extrovertido por excelencia» que » conocemos mejor la fisonomía de los holandeses del siglo XVll que la de cualquier otra sociedad, con la posible excepción de los romanos del siglo l «.

«Me encanta – sigue diciendo Clark – su cándida jovialidad y valoro su facilidad.(…) Sus modelos son en su mayoría gente sólida, corriente, y fueron retratados por artistas corrientes». Y algún gran historiador del arte ha bautizado también a Hals como «el artista de la vehemencia», señalando que logra dominar su apasionamiento, dejando que su temperamento se desahogue en un arte muy espontáneo, de una pincelada rápida como un zarpazo.

«Digan lo que digan de los cuadros de Frans Hals le escribe Van Gogh en 1895 a su hermano Theo – él  nunca deja de pisar el suelo mientras que Rembrandt, en cambio, penetra tan lejos en el misterio que dice cosas que ninguna lengua puede expresar. Es con justo título que se dice de Rembrandt: el Mago… No es oficio fácil».

(Pequeño apunte con motivo de la actual exposición que sobre Hals  está teniendo lugar en el Museo Metropolitano de Nueva York)

(Imágenes:- Frans Hals:  1.- joven  fumador.-1625/retrato de Samuel Ampzing.-1630/ 3.- el joven  Ramp y su novia.- 1623/ 4.-retrato de hombre.-1650/ 5.- juerguistas en el Carnaval – 1616-1617)

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA PINTURA?

¿Qué hay detrás de la pintura? Detrás de la pintura hay un hombre que muere poco antes de cumplir los treinta y siete años. Detrás de la pintura hay un decenio – de 188o a 1890 – en que la obra dejada por el pintor sobrepasa los 850 cuadros. Detrás de la pintura, de esos 850 cuadros,  hay un solo cuadro vendido por su hermano Theo el mismo año en que Van Gogh se suicida.  Detrás de la pintura – lo que no puede descubrir el haz de rayos X y el acelerador de partículas que han medido la fluorescencia de las capas de esa pintura misma  – existe un apasionado del arte, un buscador incesante del color, un hombre al que un nuevo cuadro le llama cada amanecer. Detrás de la pintura – a donde no ha podido llegar ese procedimiento utilizado que permite indentificar pigmentos de forma individual como acaba de hacerse en la Universidad de Tecnología de Delft (Holanda)- está un hombre solo, autor de las «Cartas a Theo» (Península), uno de los libros más estremecedores en la historia del arte.

» Vincent van Gogh  tiene muchos más motivos –se diría que puede tener todos los motivos– para desalentarse de cuanto hace. Ese único cuadro vendido en vida, esa ausencia total de comunicación del artista con el público (más precisamente en su caso, cuando se ha dicho y repetido cómo naturalezas, casas, muebles, objetos, figuras de sus cuadros están viviendo de tal modo que el espectador se hace partícipe activo y no contemplador pasivo de su obra), una opresión acuciante de los asaltos de la enfermedad y de las preocupaciones por cuantas atenciones económicas le dispensa su hermano Theo y a las que Vincent comprueba que no puede correspon­der vendiendo su pintura¼ Las causas del desaliento, en fin, en este artista pueden ser numerosas. Pues bien: su desánimo va y viene entrelazándose a su ánimo, y sus imprecaciones en momentos de cansancio en la lucha se alternan con declaraciones de fe y de firmeza en sí mismo, en su camino, en su tarea y hasta en su técnica.

          «No renuncio a la idea que tengo sobre el retrato, pues defender esa idea es muy importante, enseñarle a la gente que lleva dentro algo más que lo que la fotografía con su aparato puede sacar», escribe desde Anvers en 1885, para mostrar su atención unas líneas después a qué es lo que se vende: «Los marchands dicen que lo que se venden mejor son las cabezas y las figuras de mujeres. En fin, sea lo que sea, yo quiero a toda costa seguir adelante, quiero ser yo mismo. Y es que siento en mí la obstinación y estoy por encima de lo que la gente pueda decir de mí y de mi obra». Tiene en ese momento treinta y dos años. En enero de 1886 se inscribe en la Academia de Bellas Artes de Anvers, donde tras una corta estancia tormentosa decide abandonarla: «Debo decirte también que, aunque me acostumbre, las críticas de los de la Academia suelen resultar insoportables, porque decididamente siguen siendo desagradables. Sin embargo, busco sistemáticamente evitar las disputas, y prosigo tranquilamente mi camino. Me parece que estoy en vías de encontrar lo que busco» , escribe a punto de irse a París. Desde la capital de Francia confiesa, en el verano de 1887: «Me siento triste de pensar que, aun en caso de éxito, la pintura no compensará los gastos.» Y en la misma carta añade con despecho: «Yo siento pasar el anhelo de casamiento y de niños, y en ciertos momentos estoy bastante melancólico de estar como estoy a los treinta y cinco años, cuando me debería sentir completamente distinto. Y algunas veces se lo reprocho a esta sucia pintura. Y me sucede sentirme ya viejo y fracasado y, sin embargo, lo bastante enamorado todavía para no estar entusiasmado por la pintura. Para triunfar se necesita ambición, y la ambición me parece absurda». Ánimos y desánimos del artista» en «El artículo literario y periodístico. Paisajes y personajes») (Eiunsa, 2007, págs 295-296)

Detrás de la pintura hay esta frase: «Creo que la vida es muy corta y pasa muy rápidamente; entonces, siendo pintor hay que pintar, por lo tanto». Detrás de la pintura,  en Van Gogh se descubre: «Todavía una vez más, es paciencia lo que me hace falta en este caso, y perseverancia«.

Todo eso hay detrás de la pintura.

(Imágenes: «Parche de hierba» (1887), Van Gogh, propiedad del Museo de Kröller-Müller, donde se advierte el retrato descubierto bajo la pintura.-elmundo.es/ Van Gogh, Autorretrato del verano de 1887, con sombrero de fieltro.-Rijksmuseum, Amsterdam.-indexarte.com)