RÓDCHENKO Y LAS VANGUARDIAS

«¡Abajo el arte, viva la técnica!

¡Abajo el mantenimiento de las tradiciones artísticas! ¡Viva el técnico contructivista!

¡Abajo el arte, que sólo enmascara la impotencia de la humanidad!

¡El arte colectivo del presente es la vida constructiva

Éstas eran algunas de las consignas de los constructivistas, firmadas por Alexander Ródchenko y Bárbara Stepanova en 1920.  Ahora, en la exposición de Madrid, «Definiendo el constructivismo» en el Reina Sofía, hasta el 11 de enero, las obras de Ródchenko y de Liubov Popova entre otros muchos artistas de aquel movimiento nos ofrecen muestras de aquella  vanguardia. Ródchenko diseñó kioskos de propaganda en los que se mostraban consignas como «¡El futuro es nuestra única meta!» y que tenían la apariencia de figuras construidas con un reloj por cabeza y, en ocasiones  incluso piernas y pies estilizados : empleó sus ideas geométricas, colectivas, comunales y utópicas para impulsar la nueva estructura social.

Pero Rodchenko no fue sólo pintor. En 1921, tras abrazar la consigna «¡Muerte al arte!», abandonó los lienzos para realizar trabajos de colaboración en el teatro, el cine, el diseño gráfico, la creación de ropa y mobiliaro, la fotografía y las exposiciones. Como se pregunta sucesivamente John Miller en su interesante estudio, «Materialización de la utopía en el arte de la vanguardia rusa«, ( «Ideas y conceptos del Arte Moderno«) (Fundación Mapfre), Rodchenkoataviado con el uniforme de trabajo diseñado por él mismo, ¿parece uno de los obreros de la fábrica? ¿Predomina la identidad del individuo o la del colectivo? ¿Identidad individual o anonimato? La indumentaria es un punto crítico en el que los fines utópicos podrían haberse materializado casi por completo«.

Recuerda también Miller que Rodchenko hacía fotografías en donde el individuo se transforma en un átomo del grupo, a veces como una prueba clara de lealtad política, un símbolo viviente de comunión ideológica. Resulta difícil reconocer al individuo porque el punto de vista de Rodchenko convierte a sus imágenes en algo extraño y las hace monumentales, contemplados desde abajo con el cielo de fondo, tal como percibimos los monumentos en la calle. «Alzamos la vista – termina Millerpara ver a estos jóvenes pioneros y admirar su ejemplo y su compomiso con la causa pionera, con el grupo y con su ideología«.

Rodchenko y el constructivismo, el sueño de una utopía que dio paso a un anonimato y un orden implacables. Miller comenta también el cuadro de Rodchenko «Dos figuras» (1920) que quería ser un reflejo, a su modo, de la obra «Adán y Eva» de Durero (1514). Pero Rodchenko, con sus imágenes que pretendían ser modelos de un hombre y una mujer anónimos y geométricos, mostraban, de hecho, el Adán y la Eva de una sociedad comunista y atea.

(Imágenes:- 1.- Rodchenko.-«Construcción espacio colgante » nº 11.-Cuadrado dentro de un cuadrado.-1921.-Colección particular.-/ 2.- Rodchenko.-«Pionero trompetista».-EFE.-elmundo.es/ 3.-Rodchenko.-«Construcción lineal» -1921.- Museo contemporáneo de Tesalónica.-Colección Georges Costakis.-elmundo.es)

AQUEL DíA DE 1909

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» Aquel día de 1909 – el 20 de febrero, en el periódico Le Figaro – en que Marinetti estampó por primera vez esta palabra: futurismo, lo dijo todo – escribe Guillermo de Torre en «Historia de las literaturas de vanguardia» (Guadarrama) -. Cortó simultánea y paradójicamente las alas de su futuro. Negándose -él y su escuela – a todo tránsito, a la posibilidad de evolucionar y perdurar, se condenó a un porvenir sin rostro ni fecha. Al rechazar en bloque el pasado -erguidos como estaban «en el extremo promontorio de los siglos», según se lee en el primer manifiesto -, sin pararse a descubrir lo valedero y perviviente, los futuristas no cortaron únicamente las raíces, sino también las ramas y el tronco, los conductos de cualquier savia, amurallándose en un recinto sin salida».Immagine mostra. Marinetti

Se pueden compartir o rechazar estas tesis, pero a los cien años de tal Manifiesto  aquella proclamación de la modernidad -dinamismo, velocidad, simultaneidad, maquinismo -,  no podía imaginar que un siglo después voláramos por Google Earth y los mensajes de móviles pasaran instantáneamente de la yema de nuestro dedo al ojo y al oído del prójimo. «Dios vehemente de una raza de acero,/ (declamaba Marinetti en su poema «Al automóvil de carreras») / automóvil ebrio de espacio/ que te atascas de angustia (…)/ O formidable mostruo japonés de ojos de fuego/alimentado de llamas y de aceites minerales…»

El automóvil ha sido aparcado en el tiempo.  A veces aparcado muy costosamente. Viajamos por cielos y océanos en vehículos inmóviles cuya pantalla dirigimos desde casa. El dinamismo y la velocidad nos consumen. Quisiéramos llegar antes que los contenidos y nuestra comunicación desbanca al pensamiento. ¿Comunicamos realmente sosiego? Aquel día de 1909 nada podía soñarse de este 2009, muchas veces tan tumultuoso.futursimo-a-umberto-boccioni-elasticidad-1912

«¡Futurismo! ¡Insurrección! ¡Algarada! ¡Violencia sideral! ¡Pedrada en un ojo de la Luna! – decía en 1931 y en su libro «Ismos» Ramón Gómez de la Serna (Guadarrama) -¡Conspiración de aviadores y chauffeurs! ¡Saludable espectáculo de aeródromo y de pista desorbitada! ¡Ala hacia el Norte, ala hacia el Sur, ala hacia el Este y ala hacia el Oeste! ¡Simulacro de conquista de la tierra, que nos la da!» (Hoy, a mí mismo – seguía diciendo RAMÓN -, me dan no se qué estas palabras, porque me las he encontrado repetidas demasiadas veces durante esos veintiún años, y que son como un nuevo tópico, deleznable como todos los tópicos.)».

(Imágenes: 1.-Carlo Carrá.-«Il cavaliere rosso», 1913.-Museo del Novecento.-Comune di Milano/ 2.-Carlo Carrá.-«Retrato de Marinetti»/3.-Umberto Boccioni.-«Elasticidad», 1912)