LA MAGIA DEL RECUERDO

 

 

“Tras aquella frente calcárea, sucia, cubierta por un musgo gris, cada nombre y cada título que se hubiera impreso alguna vez sobre la cubierta de un libro se encontraban, formando parte de una imperceptible comunidad de fantasmas, como acuñados en acero. De cualquier obra que hubiera aparecido lo mismo hacía dos días que doscientos años antes conocía de un golpe el lugar de publicación, el editor, el precio, nuevo o de anticuario. Y de cada libro, al mismo tiempo la encuadernación, las ilustraciones y las separatas en facsímil (…)

 

 

Conocía cada planta, cada infusorio, cada estrella del cosmos perpetuamente sacudido y siempre agitado del universo de los libros. Sabía de cada materia más que los expertos. Dominaba las bibliotecas mejor que los bibliotecarios. Conocía de memoria los fondos de la mayoría de las casas comerciales, mejor que sus propietarios, a pesar de sus notas y ficheros, mientras que él no disponía más que de la magia del recuerdo, de aquella memoria incomparable que, en realidad, sólo se puede explicar a través de cientos de ejemplos diferentes.”

Stefan Zweig

 


 

(Imágenes—1-Emilyhowart/ 2-gabinete portugués de lectura/ 3-Anastasia Lisitsyna)

STEFAN ZWEIG (y 3) : MEMORIAS Y COLECCIONISMO

 

 

“Quien quiera conocer a Stefan Zweig en lo más privado – así lo contaba Friderike, la primera esposa del escritor austriaco en sus Memorias “ Destelllos de vida”no puede pasar por alto su faceta de coleccionista y apóstol de los autógrafos”. Ella recuerda que Zweig poseía varios dibujos de Goethe y de William Blake, autógrafos de personajes famosos, manuscritos de Balzac, poemas de Hölderlin, un mechón de los cabellos de Goethe y una de sus plumas, un manuscrito de Schubert, manuscritos también de Richard Strauss, una lista de la colada de puño y letra de Beethoven, hojas sueltas de sus famosos cuadernos cuando el gran músico sordo se comunicaba con sus visitantes y tantas otras cosas más. Mientras escribía biografías de reinas, diversos documentos inspiraron su trabajo. En el caso, por ejemplo, de María Estuardo y con ocasión de una exposición de documentos de la época en el Museo Británico y al describirse su ajusticiamiento, pudo leer en una de las crónicas que el perrillo faldero de la reina se ocultó bajo sus miriñaques durante la ejecución. Aquel pequeño detalle y la inconsciencia de aquella criatura en presencia de un acontecimiento histórico de enorme magnitud, aún empujó más a Stefan Zweig a componerlo todo con minuciosidad e interés.

Recuerda Friderike que cuando el escritor se encontraba en trance de pujar por un nuevo autógrafo podía apreciarse en él una tensión nerviosa que persistía hasta el final de la puja sin que las personas de su entorno pudiesen adivinar la causa. Así sucedía por ejemplo cuando participaba en subastas.

 

 

Todas estas Memorias de Friderike nos llevan hasta otras Memorias mucho más importantes, las tituladas por Stefan Zweig “El mundo de ayer”. Las “sacudidas sísmicas” del siglo XX, como él decía, quedan reflejadas en esta excelente obra de forma relevante y plástica. Son recuerdos que empieza a escribir en Londres, en mayo de 1940, y lo hace por “desesperanza”, como él confiesa, y que termina en Petrópolis, publicados en 1942 tras su muerte. “De toda mi vida – declara Zweig – yo no he probado más cruel impotencia humana de cara a los acontecimientos mundiales”. Se ha resaltado que Zweig tiene la impresión de ser víctima de un “juego infernal”, de una fatalidad que devora al humanismo y de un “ostracismo” que le hace “más inútil y más solo que nunca”. Todas sus cartas últimas a partir de abril de 1941 están influidas por la desesperanza. Sólo el trabajo le permite – dirá él – mantenerle en pie y con cierta “capacidad de actuar ante cualquier punto de vista”. Se contempla a sí mismo como alguien que ha perdido para siempre el orden y la estabilidad. Hasta que llegue el final, el 22 de febrero de 1942.

 

 

(Imágenes- 1- Stefan Zweig en agosto de 1936 a bordo del barco que le llevará a Buenos Aires/ 2- Stefan Zweig y su mujer – elmundo/ 3- Stefan Zweig – unlibroenlasantipodas)

STEFAN ZWEIG (2) : SUS NOVELAS

 

 

“El éxito me acompaña con una obstinación sorprendente”, confesaba Stefan Zweig. ¿ Y cómo explicar ese éxito? – se preguntaba la académica francesa Dominique Bona, la gran estudiosa de Zweig – . Respondía con algunas de las cualidades del creador austriaco:  el autor de “Veinticuatro horas en en la vida de una mujer” es un escritor conciso y eficaz; todas sus obras son breves; sus descripciones, retratos y situaciones aparecen como fruto de algo esencial sin dejar nunca seco el relato ni reducirlo a un escenario excesivamente delgado. Moderno para su época, la concisión de Zweig es sin duda la que le ha granjeado muchos lectores hasta el día de hoy. Sus novelas breves – él mismo lo declaraba – son un trabajo de intensidad: “Si yo soy consciente de alguna forma de arte ello se basa en el arte del renunciamiento, pues nunca me planteo escribir mil páginas; ochocientas de ellas toman el camino de la papelera”.

 

 

Otro de los factores del éxito de Zweig es que presenta en sus novelas individuos corrientes en situaciones corrientes, y que únicamente un suspense interior los transforma en situaciones extraordinarias. Erika Tunner, otra estudiosa de Zweig, reconoce que este escritor está fascinado por el alma humana y posee un sentido clínico del análisis para explorar todos los aspectos del comportamiento pasional, escrutando los mecanismos de los deseos contrarios, de las pulsiones reprimidas, de los fuegos y  los altibajos del amor. En sus dos novelas más célebres – “Carta a una desconocida” y “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” -, se trata de dos mujeres que viven historias de equivocaciones y de esfuerzos, en las que pueden reconocerse muchas lectoras de Zweig. La palabra,  y la confesión a través de la palabra, es para Zweig algo liberador. Escritor del amor y de los sentimientos alterados, de las pasiones ambiguas, en muchas ocasiones las mujeres de quince a cuarenta años son las heroïnas de sus novelas y constituyen un estudio del corazón femenino. Fueron la psicología y la síntesis de los destinos individuales los que le elevaron como novelista.

El escritor austriaco recibió innumerables mensajes de lectoras que “creían reconocer su experiencia propia en aquellos personajes y se dirigían al autor como si fuera un confesor o un psiquiatra”. Zweig se esforzaba en mantener la intensidad en sus relatos. “La intensidad es todo”, decía. Y en otra obra suya ensayística resumía: “sólo un libro que mantiene en cada página el nivel más elevado y os lleva hasta la última sin dejaros respirar os puede producir un placer único”.

 

 

(Imágenes-1- Stefan Zweig y Gorki en Sorrento -1930/ 2- Zweig y Ricard Metzle -tarunga/ 3- Stefan Zweig y Joseph Roth en 1936 -casa Stefanzweig)

STEFAN ZWEIG (1) : SUS BIOGRAFÍAS

 

 

“Si en mis libros, con toda intención -decía Stefan Zweig -, coloco siempre unos retratos junto a los otros, lo hago así para lograr un efecto pictórico, como  lo hace el pintor que, buscando efectos de luz y de contraluz, logra poner de manifiesto, por medio del contraste, cualidades y analogías que de otro modo quedarían ocultas. Siempre me ha parecido la comparación un elemento creador de gran eficacia; la comparación enriquece, pues realza los valores, dando una serie de reflejos que, alrededor de las figuras, forman un marco de profundidad en el espacio”. Zweig se fijaba para ello en el espejo de las “Vidas paralelas” de Plutarco, que presentaban siempre un personaje romano a la par que uno griego para que así, detrás de la personalidad, pudiera verse de modo más claro su proyección espiritual.

Por ello el escritor austriaco reunió nueve retratos o biografías menores agrupándolas en tres títulos y comparando unas vidas con otras: “Tres poetas de su vida”, “La lucha contra el demonio” y “La curación por el espíritu”. Y ante el volumen y  proyección de sus biografías mayores – las de Balzac, María Antonieta, Erasmo o Montaigne -, se ha comentado que le guió siempre una sensibilidad de novelista a la vez que unas dotes de dramaturgo. En el caso de su “María Antonieta” se presenta, como así lo reconoció la estudiosa Dominique Bona, uno de los más bellos ejemplos de “heroísmo involuntario” en los que la Historia es rica desde hace siglos. En María Antonieta queda trazada una

 

 

metamorfosis interior. “Es por el sufrimiento por lo que su pobre vida quedará como un ejemplo para la posteridad”, escribió Zweig. ” La reina probada y elegida por todos los sufrimientos aparece al fin del libro como una santa mujer. Zweig, sin idealizarla, muestra las etapas de su calvario, y hace de ella el símbolo de la dignidad en los excesos de la desgracia. Fruto de un largo trabajo y de investigaciones eruditas, el manuscrito de “María Antonieta” fue redactado durante dos años y publicado en 1932.  Alcanzó un éxito considerable, tanto en alemán como en francés. Quizá sea la más precisa de todas sus biografías, la más rigurosa respecto a la Historia, y la que se apoya en muchas fuentes inéditas. El libro se ofrece como una especie de ramo de flores a su memoria, en la víspera de las grandes desgracias que van a golpear a Austria y a Francia, estas dos naciones sobre la unidad y el buen entendimiento desde los cuales María Antonieta habia soñado construir la paz de Europa”.

 

 

(Imágenes .-1-Stefan Zweig – líneas sobre arte/ 2-  postal con dedicatoria de Stefan Zweig en 1927/ 3-  Stefan Zweig – counterpounch)

EL FUEGO Y LOS LIBROS

 

fuego-yttr-Stanley Spencer- mil novecientos treinta y seis

 

Empieza estas semanas la llamada “rentrée” literaria en todas las capitales del mundo y el fuego condensado en cada libo intentará de algún modo propagarse en diversas lecturas. De fuegos y de libros escribí hace unos meses en una revista: “El gran incendio de Londres en 1666, el fuego que se propaga en Westminster en 1731, la librería del Congreso de los Estados Unidos arrasada por las llamas en 1814, la biblioteca de la Academia de Finlandia consumida también en 1827, los dos únicos ejemplares que se salvaron del incendio en la universidad de Indiana en 1833, las llamas devorando la noche del 24 de mayo de 1904 la Biblioteca Nacional de Turín, el terremoto del 18 de abril de 1906 que causó otro incendio en la biblioteca de la universidad de Stanford, las llamas el 1 de septiembre de 193 en la biblioteca de Tokio, el oscuro origen del incendio que quemó 70.000 libros en el Seminario Teológico judío de Nueva York en 1966, las 400.000 obras destruidas por el fuego en la Librería Popular de Los Ángeles en 1986, el escape de gas tras el que se iniciaron las llamas sobre 100.000 libros en agosto de 1994 en Norwich, al este de Inglaterra…

 

figuras-rrvvg-fuego- Alex Lilly- dos mil nueve

 

 

Podíamos seguir. Las  hojas quemadas, las cubiertas retorcidas por llamas azules, el olor de las páginas consumidas, los grabados ennegrecidos y oscurecidos, los índices borrados, las grandes y bellas letras arrugadas por el fuego, decapitados los diálogos, quebradas las aventuras, chamuscados hasta lo inverosímil los pensamientos. El 10 de mayo de 1933, los nazis queman los libros en una plaza de Berlín. Stefan Zweig, Thomas Mann, Heinrich Mann, Eric Maria Remarque, Jacob Wasserman, Franz Werfel, Albert Einstein, Sigmund Freud, Marcel Proust, Upton Sinclair.., sus obras son pasto de las grandes hogueras. Stefan Zweig dirá más adelante: “Esta fiesta que ha sido organizada con mis libros ha suscitado desgraciadamente más ruido del que yo podía esperar. Pero yo he renunciado por mi parte a esta publicidad. Todos saben que yo soy un hombre a quien sobre todo le importa el silencio”.

 

fuego-unvv-Carole Pierce- dos mil catorce

 

Es el fuego. El fuego rodeando a libros que muchas veces contienen fuego, que han sido escritos bajo el fuego de la inspiración. La llama de la creatividad se ha encendido en el rincón del escritor, apenas se la ve, ondula temblorosa en la cabeza del que crea. El escritor se inclina ante la llama que a su vez se inclina ante el artista, las lenguas de fuego del espíritu se posan sobre cada palabra y cada verbo, las palabras empiezan a caminar por la página, se cogen de las manos las palabras para bailar ante el fuego. Hay un fuego dentro de cada libro, ese fuego que nos encendió en la adolescencia, que nos entretuvo en la juventud, que en la madurez nos ha hecho meditar. Si los libros no escondieran fuego en su interior no serían auténticos, nunca abrasarían. Todas las llamas de la poesía, las grandes lavas descendiendo de las prosas rojizas y rocosas, toda la luminosidad de los diálogos, las astillas ardientes de los sentimientos, los carbones en humo de las reflexiones, el incendio en fin, todo eso es un gran libro.

Ninguna llamarada exterior consumirá el fuego que un libro lleva dentro”.

José Julio Perlado

 

libros-unnh-Vincent van Gogh- mil ochocientos setenta y siete

 

(Imágenes.- 1.-Stanley Spencer– 1936/ 2.-Alex Lilly- 2009/ 3.- Carole Pierce– 2014/ 4.-Vincent van Gogh.-1877)

TARDE DE WATERLOO : DOSCIENTOS AÑOS

Waterloo- buun- W Heath- puzzle de trescientas cincuenta piezas- Ebay

 

18 de junio de 1815:

” Cuatrocientos cañones truenan por ambas partes desde la mañana – escribe Stefan Zweig en sus “Momentos estelares de la humanidad” –. La planicie se estremece al choque de la caballería con las tropas adversarias, que lanzan torrentes de fuego al redoble enardecedor de los tambores. Pero arriba, en lo alto de ambas colinas, los dos caudillos permanecen impasibles ante el ruido de aquella terrible tempestad humana. Están pendientes de otro sonido más apagado: el tictac de los relojes, que late como el corazón de un pájaro en sus respectivas

 

guerras-nhy la batalla de Waterloo- por William Sadler- wikipedia

 

manos, marcando el tiempo, indiferentes a los hombres que combaten. Napoleón y Wellington no separan los ojos de sus cronómetros: cuentan las horas, los minutos que han de traerles los esperados refuerzos decisivos. Wellington sabe que Blücher está cerca. Napoleón espera a Grouchy. Ninguno de los dos cuenta con más fuerzas de reserva. Las que lleguen antes decidirán la victoria. Junto al bosque empieza a distinguirse la polvorienta nube de la vanguardia prusiana. Napoleón y Wellington están pendientes de aquel enigma. ¿Se trata sólo de

 

Napoleón- buui- abdicación de Napoleón en Fontainebleau- por Paul Delaroche- mil ochocientos cuarenta y cinco

 

algunos destacamentos? ¿Es el grueso del ejército que ha escapado de Grouchy? Los ingleses resisten con sus últimas fuerzas, pero también los franceses están exhaustos. Los dos ejércitos, jadeantes, permanecen frente a frente; como dos luchadores dejan caer ya los debilitados brazos y contienen la respiración antes de acometerse por última vez. Por fin retumban los cañones por el flanco de los prusianos, se vislumbran destacamentos, se oye el ruido de la fusilería. «¡Por fin llega Grouchy! », suspira Napoleón. Confiando en que tiene el flanco asegurado,

 

guerras-bbnu- el duque de Wellington- Goya- mil ochocientos catorce

 

reúne a sus hombres y se lanza otra vez contra el centro de Wellington, para romper el anillo inglés que guarda Bruselas y hacer volar la puerta de Europa. Pero aquel fuego de fusilería no ha sido más que una desorientadora escaramuza. Desconcertados los prusianos por unos uniformes desconocidos, centran el fuego sobre los de Hannóver, pero inmediatamente se dan cuenta de su lamentable confusión y en poderoso alud salen de la espesura del bosque. No, no es Grouchy quien se acerca con sus tropas, sino Blücher, y con él la fatalidad. La noticia se difunde rápidamente entre las tropas imperiales, y empiezan a replegarse, pero conservando el orden todavía. Wellington, que comprende en seguida la crítica situación del adversario, galopa hasta la falda de la colina tan eficazmente defendida y agita el sombrero sobre su cabeza, señalando al enemigo que

 

Waterloo- bbut- bhu- E Croft- la noche de la vatalla de Waterloo

 

retrocede. Aquel gesto de triunfo es comprendido por sus hombres y, en un supremo esfuerzo, se lanzan contra la desmoralizada masa. Simultáneamente, la caballería prusiana ataca por el flanco al destrozado ejército, y se oye el grito demoledor de « ¡Sálvese quien pueda! » En pocos minutos, el gran ejército, como un incontenible torrente, impelido por el terror, arrastra incluso a Napoleón. La caballería enemiga penetra en aquel torrente convertido ya en agua mansa e inofensiva para ella, donde pesca fácilmente el coche del caudillo francés, los valores del ejército, toda la artillería abandonada en aquella espuma de angustia y desesperación. El Emperador puede salvar la vida y la libertad sólo al amparo de la noche. Pero aquel hombre que, sucio, desconcertado, medio muerto de fatiga, se deja caer del caballo a la puerta de una miserable posada, ya no es un emperador. Su imperio, su dinastía, su suerte, se han desvanecido. La falta de decisión de un hombre mediocre ha derrumbado el magnífico edificio que construyera en veinte años el más audaz y genial de los mortales”.

 

Napoleón-nuii- Napoleón en Santa Elena- Francois- Joseph Sandmann

 

(Imágenes.- 1.-batalla de Waterloo- puzzle de 350 piezas- Ebay/ 2.-batalla de Waterloo-William Sadler- Wikipedia/ 3.- Napoleón en Fontaineblau- Paul Delaroche- 1845/4.- el duque de Wellington- Goya.- 1814/ 5.-la noche de la batalla de Waterloo/ 6.-Napoleón en Santa Elena.-Francois Joseph Sandmann)

GUERRA Y LITERATURA

 

ciudades.-5hy.-guerra.-Richard Petersen.-Dresde,--.ataque aérero del 14 de febrero de 1945

 

Releyendo el libro de William L ShirerAuge y caída del lll Reich”, se da uno cuenta de la importancia literaria que tuvo la Segunda Guerra Mundial, como por otra parte la tendrían – y la seguirán teniendo – todas las guerras. El día 1 de septiembre de 1939 penetraban las tropas alemanas por las fronteras de Polonia: “Por la mañana, a la hora del desayuno, – escribe Jünger ese día en su “Diario de guerra y de ocupación” – , el camarero me preguntó, con un gesto significativo, si había oído las noticias del día. Decían que habíamos entrado en Polonia. Durante el día, mientras atendía mis ocupaciones, fui enterándome de las otras nuevas que confirmaban que había estallado la guerra, también con Francia e Inglaterra. Por la noche, breves comunicados, disposiciones, oscurecimiento de la ciudad”.

 

guerra-brrg-Werner Bischof- Alemania- mil novecientos cuarenta y cinco

 

Dos días después, el 3 de septiembre, Saint-Exupery era movilizado en Francia. Cuando su avión sobrevuele Arras, ocupada por los alemanes, escribirá en “Piloto de guerra”: “A pesar de los setecientos metros, esperaba. A pesar de los parques de tanques, a pesar del fuego de Arras, esperaba. Esperaba desesperadamente. Retrocedí en mi memoria hasta la infancia, para tener de nuevo el sentimiento de una protección soberana. No hay protección para los hombres. Cuando has llegado a hombre, te dejan ir…”

 

guerra-uuuu-Dessau- mil novecientos cuarenta y cinco- Cartier Bresson

 

“Entre nosotros dos – le escribe a su vez Joseph Roth a su amigo Stefan Zweig en 1934 – se abrirá un abismo mientras usted no haya roto ” interiormente” con Alemania. Preferiría que usted combatiera contra ella con todo el peso de su nombre”.  Cartas y Diarios se cruzan con ametralladoras y bombas. No solo la literatura dejará testimonio de las guerras sino también las manchas de la pintura, los trazos de Picasso, las extremidades a veces retorcidas de la escultura, los réquiem musicales. Las guerras serán observadas y sufridas por los artistas, los ojos vacíos de los cadáveres quedarán reemplazados por los ojos precisos de

 

guerra-vvffy-Dessau- mil novecientos cuarenta y nueve- Henri Cartier Bresson

 

quienes dan testimonio en cuadernos y en lienzos. Cada uno en su sitio, todos de algún modo darán testimonio, Heinrich Mann y Thomas Mann, Camus,Vercors…; Hemingway vería la liberación de París, otros se embozarían en la ResistenciaHitler no podía imaginar que sus actos de agresión políticos y militares dejarían un rastro literario tan abundante.  Toda guerra los deja. Se abren las cartas, se hojean los Diarios, se sumerge uno en las novelas y allí están la paz y la guerra ensambladas – todas las paces y las guerras, con sus escaramuzas, traiciones y heroísmos dejando la marca literaria en el fluir de la Historia.

 

guerra- vvrty- Dmitry Beliakov

 

(Imágenes.- 1.-Richard Petersen- 1945/ 2.-Werner Bischof- 1945/ 3.-Cartier Bresson- 1949/ 4.- Dmitry Beliakof)