MIRAR Y SER VISTO

retratos.-JJ.-Picasso.-Busto de hombre.-el atleta.-1909.-Fundación MapfreLa frente aparece dividida a menudo – decía Golding comentando los retratos de Picasso en “Cubismo. Historia y análisis 1907-1914” – por un realce en medio o por una hendidura; dos planos simplificados unen las cuencas de los ojos a la frente, mientras las zonas entre mandíbula, nariz y boca quedan claramente distinguidas. Las cabezas están vistas desde un nivel sólo levemente superior, o sea normal; pero las zonas inferiores de la nariz y las mandíbulas resultan claramente visibles. La parte del cuello que puede verse está realizada conforme a un gran plano curvo, en general origen de la descomposición plástica del cuello y de la garganta“.

Cuando se mira y se deja uno mirar por este “Busto masculino” ( El Atleta), de 1909, que ahora puede contemplarse en la exposición madrileña de la Fundación Mapfre, parece que viéramos a Picasso acodado en el bar del circo Medrano, tal como cuenta Fernanda Olivier en “Picasso y sus amigos” (Taurus): ” Entre el cálido y un tanto repugnnante olor que subía de la cuadra, se quedaba allí, lo mismo que Braque, y pasaba la velada entera hablando con los clowns. (…) El boxeo le gustaba por una causa distinta. La fuerza física le dejaba estupefacto y forzaba su admiración. La belleza de un combate le interesaba lo mismo casi que una obra de arte. Le gustaban los boxeadores tanto como los clowns, pero de otra manera. Aunque le intimidaban, al parecer, hubiera estado muy orgulloso de tener amigos entre ellos“.

El Atleta pasa ante los ojos de Picasso. Mira y es mirado por él. Como ocurre también en esta exposición cuando a la vez miramos y nos miran los retratos de Modigliani.

retratos.-LL.-Modigliani.-Retrato de Leopoldo Zborowski.-1916-1919.-Fundación Mapfre

También “Leopoldo Zborowski sentado“(1919) nos mira mientras atravesamos el espacio ante él. Jean Paris escribió un bellísimo libro sobre la mirada y el espacio (“L´espace et le regard“) (Seuil) y allí recuerda que mientras el impresionismo se mantenía inmóvil ante las cosas en movimiento, el cubismo va a moverse idealmente ante las cosas inmóviles. Nosotros nos movemos en el espacio ante estos ojos de Leopoldo Zborowski que nos observan. Dale dejó dicho en su “Modigliani” que “muchos de esos retratos nos miran desde los lienzos, pensativamente conscientes de su vida frágil, angosta, malsana, con su terror, su propia miseria o su mórbida sensibilidad claramente desvelada. Cada personaje  se impone a la imagen y cada imagen es una síntesis que a  menudo se manifiesta despiadada y brutal. Modigliani no amó las almas ni los cuerpos, y pintó a estos últimos con tal intensidad que sus almas, más o menos infelices, atraen al contemplador aun cuando pueda aborrrecerlas”.

retratos.-GG.-Toulouse-Lautrec.-retrato del señor de Fourcade.-1889.-Fundación Mapfre.-

Mirar siempre y a la vez ser visto por el mundo. Somos vistos instantáneamente también por este hombre que cruza con sus manos en los bolsillos, el banquero Henri Fourcade, pintado por  Toulouse-Lautrec en 1889. Parece que no nos mira, contempla entre las máscaras cómo discurre este año en que Toulouse-Lautrec pinta la sala del Moulin-de-la-Galette,  el año en que expone en el Círculo Artístico y Literario y en el “Salón des Arts Incohérentes“. El pintor se le queda mirando al pasar y el señor Fourcade parece que no mirara al pintor: sabe que le están pintando, sabe que nosotros le miramos. Estos rostros sucesivos de las exposiciones, el retrato frontal o el retrato de perfil son los que vemos continuamente por las calles. Las calles de nuestras ciudades son exposiciones móviles, rostros zigzagueantes entre semáforos, estelas de vida. Las gentes han salido a las calles con sus afeites para ser miradas y la edad se advierte en cuanto a uno ya le dejan de mirar. Miran las gentes y son vistas en los teatros, en los vestíbulos, en la sociedad hecha vestíbulo de teatro, escenario de parlamentos y de abrazos. Ha salido uno a la calle para ser visto – para estar vivo – y también para mirar a los que están vivos – a los que quieren ser vistos – y que en este momento acaban de salir.

(Imágenes:-1-Picasso:”Busto de hombre” (El atleta).-1909/2.-Modigliani: “Retrato de Leopoldo Zborowski”.-1916-1919/3.-Toulouse-Lautrec:” Retrato del señor Fourcade”.-1889) (Retratos de la exposición “Mirar y ser visto” (De Tiziano a Picasso, el retrato en la colección del MASP) en la Fundación Mapfre de Madrid, hasta el 20 de diciembre de 2009)

VIEJO MADRID (9): PALACIO DEL BUEN RETIRO

Retiro.-4.-17-8-2009Paseo por este Retiro madrileño de hoy, descendiente de aquel Buen Retiro de tantos espectáculos y acontecimientos. Avenidas desiertas bajo los árboles, soledad de paisajes que guardan aquí, cerca del Casón (que fuera pabellón de fiestas de aquel Palacio) el brillo de los maravedís que se gastaron, el sonido de las pompas, danzas, justas, reuniones literarias, comedias, banquetes y corridas de toros de aquellos carnavales de 1637. El 15 de febrero de aquel año – cuentan Jonathan Brown y J.H. Elliott (“Un Palacio para el Rey“) (Alianza) –Felipe lV (que había participado en un banquete en casa del banquero genovés Carlos Strata en su casa de la Carrera de San Jerónimo) acompañado por el Conde Duque de Olivares se encaminó al Retiro a a la luz de las antorchas. Quince cuadrillas de jinetes, vestidos de negro y plata, entraron en el coso a los acordes de la música; luego hizo su entrada el rey, también de negro y plata, y los jinetes se dividieron en dos grupos, uno encabezado por el rey y otro por Olivares. En este momento hicieron su aparición en el coso dos carros triunfales que arrastraban bueyes disfrazados de rinocerontes, situándose uno a cada lado del palco de la reina. Las diversiones prosiguieron durante tres horas y el coste de aquella fiesta ascendió a 70.000 ducados.

Retiro.-6.-17-8-2009

Luego paseo por la sombra y la luz de los recuerdos y entre las estatuas evoco aquellos fastos de luz artificial que en el Palacio del Buen Retiro hacían posible la representación nocturna de comedias. En mayo de 1633 – siguen contando los dos historiadores – el embajador Fulvio Testi fue invitado por el Conde Duque de Olivares a presenciar una comedia en el Retiro, “brillantemente iluminada con antorchas y lámparas de plata y con otras luces, todas de cera“. Le recibió el famoso portero de Olivares, Simón Rodríguez, quien le acompañó a un balcón de la estancia. Poco después llegaron el rey y la reina; sus majestades tomaron asiento bajo un baldaquino y las veinticuatro o veintiseis damas de honor se sentaron en dos grupos en el suelo. Cuatro enanos y bufones de cada sexo, ataviados a la antigua usanza de los reyes y reinas de Castilla, se sentaron a los pies de los tronos reales. Del lado de la reina, fuera del baldaquino y separada por un biombo dorado de las Indias, se sentaba la condesa de Olivares sobre cojines de terciopelo rojo, mientras que el Conde Duque, apoyado en la pared cerca de la puerta, tomaba asiento sobre un taburete del mismo color, tras una celosía dorada. El resto de las damas de la corte, “una multitud infinita“, acudió a ocupar sus sitios para descubrir que de ninguna manera había espacio para todas.

calle Alfonso Xll.-17-8-2009

Después salgo del Retiro, cruzo la calle de Alfonso Xll, abro el libro que llevo entre las manos: “España: tres milenios de Historia” (Antonio Domínguez Ortíz) (Marcial Pons). Leo: “Se comenzó el Retiro cuando su construcción sólo podía dar pábulo al chismorreo habitual; pero, al terminarse, ya las críticas eran más serias, porque en vísperas de los decisivos acontecimientos de 1640 el estado de la nación no permitía gastos superfluos. Los gastos ya triplicaban los ingresos ordinarios (…) Las Cortes, muy presionadas, votaban nuevos impuestos, pero como no era posible esperar a que produjeran los rendimientos esperados, se multiplicaban los arbitrios, los donativos supuestamente voluntarios, las ventas de vasallos, de cargos, de tierras baldías…Incluso se envió a la Casa de la Moneda para ser acuñada la mayor parte de la plata que existía en los reales palacios…”

Y así, leyendo y leyendo, me pierdo pensativo por el Madrid actual.

Palacio del Buen Retiro.-2.-atibuido a Jusepe Leonardo.-museo del prado

(Imágenes.-1-2-3-fotos JJP/ “El Palacio del Buen Retiro en 1636-1637”.-atribuido a Jusepe Leonardo.-Museo del Prado)

PAISAJES

paisejes.-33huto.-por Elger Esser.-Combray.-GalerieSfeir-Semler.-Hamburgo.-Beirut.-Vorderer Orient.-artnet

“Paisajes apacibles o desolados.

 

Paisajes del camino de la vida más que de la superficie de la Tierra.

 

Paisajes del tiempo que fluye lentamente, casi inmóvil, y a veces como hacia atrás.

 

Paisajes de fragmentos, de nervios lacerados, de saudades.

 

Paisajes para cubrir las llagas, el acero, el resplandor, el mal, la época, la cuerda al cuello, la movilización.

 

Paisajes para acallar los gritos.

 

Paisajes como si se arrojara una sábana sobre la cabeza”.

Henri Michaux

(Imagen: Combray, 2007.-por .Elger Esser.-  Galerie Sfeir-Semler.-Hamburgo.- Beirut.-artnet)

EL SILENCIO ANTES DEL FRÍO

Como en “El silencio antes de Bach” – la película de Pere Portabella -, el silencio del frío del invierno parece que no hubiera existido nunca y el violonchelo del mar viene y va entre las arenas, con rumores de verano, como si el verano hubiese ocurrido siempre. Pero antes de este verano el frío estuvo entre nosotros y el frío volverá, y con él el trepidante ruido de las calles mezclado con el griterío de los partidos políticos, trufado con el eco de los circos mediáticos, a veces vociferante, a veces insultante. El silencio viaja por los túneles de nuestro vivir, las panzas de los violonchelos recogen la vibración de las cuerdas y la música – a la que muchas veces hacemos poco caso – nos recuerda que hay otra vida de melodías y silencios, el silencio antes de Bach, el silencio después de Bach, Bach mismo reposando en las cantatas que nos acompañan.

El silencio antes del frío del invierno es en estas noches un silencio alargado, iluminado por la luna, pacífico silencio de sueños. Vienen los violonchelos en soledades, bajan de las montañas, llegan al mar.

SOBRE EL LUJO

lujo G.-collar de plata 1994.-Jacomijn Van Der Donk.-Musee Arts Décoratifs

Paseando la mirada por brazaletes y collares, luego por mapas de países, luego por hambres y dispendios,  por reuniones de alto nivel de economistas y mandatarios, recuerdo las palabras de Sombart hablando del lujo:

“Lujo es  todo dispendio que va más allá de lo necesario. El concepto implica, pues, una relación, y para obtener en él un contenido palpable, lo primero que hace falta es saber qué se haya de entender por “lo necesario“. Hay dos maneras de determinarlo: por el medio subjetivo de un juicio de valor (ético, estético o de otra clase), o tomando un criterio objetivo para establecer la compararación.lujo F.-pendiente de 1900.-oro, topacio, perlas.-Paul y Henri Vever.-Musee Arts Décoratifs

Ahora bien; como criterio objetivo puede tomarse el conjunto de las necesidades fisiológicas o el de las necesidades que podríamos llamar culturales. Las primeras varían con los climas; las últimas, con las épocas históricas. Los límites de las necesidades culturales pueden fijarse a voluntad; pero conviene no confundir esta fijación arbitraria con la valoración subjetiva ya mencionada.lujo C.-salero El trunfo de Baco.-1545-1555.-por Pierre Reymond.-Museo de Arts Decoratifs.-

Resulta, pues, que el lujo ofrece dos distintos sentidos: cuantitativo y cualitativo. Lujo cuantitativo vale tanto como “derroche”; ejemplo, tener cien criados, bastando uno, o emplear tres fósforos para encender el cigarro. Lujo cualitativo es, en cambio, el consumo de bienes de mejor clase. Pueden reunirse a un mismo tiempo el lujo en uno y  otro sentido; y bajo esta forma se nos presenta en la mayoría de los casos. El lujo, considerado en su aspecto cualitativo, da lugar al “objeto de lujo” que es un bien (es decir, un objeto valioso) refinado, entendiendo por refinamiento toda confección de los objetos que puede estimarse superflua para la realización de los fines necesarios.lujo.-B.-alfiler de corbata de la coleccion Nissim de Camondo.-museo de Arts Decoratifs

El refinamiento puede manifestarse en dos direcciones: en la materia y en la forma del objeto. Los dos sentidos que ofrece el concepto del lujo – absoluto y relativo -se aplican también a los substratos del lujo cualitativo, a los objetos refinados. Si tomamos el concepto de refinamiento en un sentido absoluto, observaremos que la mayor parte de las cosas que empleamos tiene este carácter, ya que casi todas ellas satisfacen más de lo que requieren las necesidades animales.

lujo H.-brazalete 1898-1899.-René Lalique.-oro, diamantes.-Musee Arts Décoratifs.

Por consiguiente, podemos decir que existe cierta necesidad de refinamiento, en sentido relativo; el refinamiento que exceda de la medida corriente, en un estado de cultura dado, es el único que puede estrictamente llamarse refinamiento. Esta necesidad de refinamiento, estrictamente definida, es la que llamamos necesidad de lujo. Los bienes que sirven a satisfacerla se llaman bienes de lujo u objetos de lujo en sentido estricto”.lujo.-J.-caja, alrededor de 1959.-em oro.-Jean Schulumberger.-Les Arts Décoratifs.-

Así iba yo recordando las palabras de Sombart mientras veía el mapa de los países, la ruta de los oros y los  topacios, seguía las conversaciones de los altos mandatarios, y contemplaba, ofreciéndose a las miradas del mundo, el mercado universal de los objetos.

(Imágenes:-1. collar 1994.-plata.-Jacomijn Van Der Donk.-Les Arts Décoratifs/ 2.-broche 1900.-oro, topacio, plata.-Paul y Henri Veve.-Les Arts Décorratifs/Laurent Sully Jaulmes/ 3.-salero “El triunfo de Baco”.-hacia 1545-1555.-por Pierre Reymond.-Les Arts Décoratifs/ 4.-alfiler de corbata de la colección Nissim de Camondo.-Les Arts Décoratifs/ 5.-brazalete .-oro, diamantes.-1896-1899.-de René Lalique.-Les Arts Décoratifs/ Laurent Sully Jaulmes/ 6.- caja.-oro.-alrededor de 1959.-Jean Schlumberger-.-Les Arts Décoratifs/ Laurent Sully Jaulmes)

ANTE EL TELEVISOR

television.-wwwTT.-por Arnold Mesches.-1971.-Robert Berman Galery.-artnet

“Entonces, prácticamente a la misma hora en que usted detenía un momento su tiempo, otro tiempo luminoso aparecía palpitante en el gran reloj exacto de la Redacción de Televisión, y las mesas y las pantallas, las teclas y las conexiones de ordenadores y televisores punteaban aquel tiempo en segundos de imágenes y una presentadora rubia recitaba ahora ensayando arriba y abajo pasillo adelante con las eses silbantes de los textos que le iban entregando ya acabados, modulando bien el acento para catástrofes y reuniones políticas, trayendo y llevando con sus dientes, su lengua y su saliva, en la caja de sus mandíbulas, las muertes y las vidas filmadas durante el día y a punto de servírselas a usted como cena mientras ella seguía con su jersey azul y sus negros pantalones vaqueros pasillo adelante, aún no había bajado a peluquería ni a maquillaje ni tampoco había elegido todavía su traje de chaqueta color malva, y leía y leía ahora y recitaba y memorizaba cuanto podía aquellas cumbres de noticias económicas, el énfasis que debía de poner al anunciar tragedias, la bajada de párpados y sobre todo de tonos y de timbres al condolerse en dramas personales, las pausas cuidadosas al descender por las escalinatas de las Bolsas, la sonrisa sugestiva y radiante al celebrar victorias deportivas, el tiempo, el tiempo siempre, el tic-tac, el tic-tac luminoso del segundero implacable en los informativos de Televisión que iba segando, afilando, afinando, dejando transparentes y delgadísimas láminas de vídeos, voces en off, conexiones, crónicas, reportajes, gestos simbólicos, muecas instantáneas captadas en primer plano del tiempo, tic-tac, el tic-tac luminoso, el paso arriba y abajo de la presentadora rubia, Aquí le cortaremos al ministro, Tienes siete segundos más para este gol, esa imagen desaparecerá instantáneamente, mientras usted va despegándose poco a poco del tiempo y la peluquera y la maquilladora sientan ahora ante el espejo a esta presentadora rubia de eses silbantes que extiende ya la mano para el último cuidado de uñas, que cierra los párpados con la cabeza relajada hacia atrás bajo los focos para que pase la sombra de ojos sobre el tiempo de su cara y de su cutis, tic-tac, el tic-tac escondido de su pulso mientras se deja maquillar, peinar, suavizar la imagen, y se viste luego su traje malva de chaqueta cruzada con grandes solapas y se sienta ya recta e imperturbable en la silla, ante la mesa, ante las cámaras, con su eterna sonrisa…Cinco, cuatro, tres, dos, uno,cero, ¡YA!”.

José Julio Perlado: del libro “Vida contemporánea” (relato inédito)

(Imagen:- Arnold Mesches.-1971.-Robert Berman Gallery.-artnet)

LA @, PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS

figuras.-19286.-foto por Cara Barer.-Susan Spiritus Gallery.-Newport Beach.-USA.-photographe artnet

Habría que cantar hoy una balada a la @, la arroba que nos enlaza y nos une, que universaliza las direccciones, esa @ cuyo inventor acaba de ser galardonado con el Premio Príncipe de Asturias.

Habría que cantar hoy una balada a ese símbolo que aparece en nuestro correo electrónico para separar las distintas partes de la direccción: nombre de usuario y nombre de servidor separados por él.
La prensa nos recuerda hoy que “la arroba es un símbolo de origen árabe por la vía del español; viene de ‘al-rub’, un cuarto, y designa una medida de volumen o peso variable según épocas y regiones, pero que rondaba los 11 kilos y medio (si era en grano). El dibujo de una ‘a’ rodeada por su propio rabillo es muy antiguo, ya que era de uso común en el siglo XVI como indicación de medida. Con el tiempo acabaría por transformarse en un término comercial que designaba el precio unitario de un grupo de compras; así, en el mundo anglosajón acabó por identificarse y pronunciarse como la palabra ‘at’ (a; como en cinco barriles ‘a’ 100 maravedíes cada uno). Por eso la arroba era uno de los pocos signos de puntuación en el teclado del terminal Teletype KSR-33 que utilizaban los PDP-10 de BBN.

Fue precisamente su presencia, y su inutilidad en los mensajes habituales, lo que hizo que Ray Tomlinson se fijara en la arroba para resolver un engorroso problema: el formato de las direcciones a las que iba a ir remitido el correo. En los sistemas de tiempo compartido dentro de un ordenador se utilizaban apodos (códigos, o números) para identificar a cada usuario. Pero dentro de una red había que añadir más información: hacía falta indicar el usuario, y en qué ordenador estaba. El formato tenía que ser por tanto NOMBREDEUSUARIO separador NOMBREDEORDENADOR; la red llevaría el mensaje desde el ordenador origen al ordenador destino, que se encargaría de situarlo en el buzón personal del destinatario. Para separar las dos mitades de la dirección, Tomlinson escogió el carácter ‘@’ (arroba); ‘una solución obvia’, diría más tarde”. figuras.-22774.-por Semyon Faibisovich.-1990.-Matthew Bown Gallery.-Riussische Kunstlet.-artnet

Habría que cantar hoy una balada a esa “a” rodeada por su propio rabillo, distinta “a” a la que yo estudié en la Universidad, aquella pronunciación de la vocal que el libro de Navarro Tomás nos iba diciendo que requería una abertura de los labios mayores que la que representaban las demás vocales. Abertura de mandíbulas – nos decía -, la lengua suavemente extendida en el hueco de la mandíbula inferior, la lengua tocando con sus bordes, a ambos lados, la línea de los molares inferiores, elevando su dorso un poco hacia la parte media de la boca. Nos enseñaban a pronunciar así la A media,  luego venía la A palatal, después seguía la A velar, más tarde la A relajada. Eran muchas A de timbre vario, con posiciones y sonidos distintos, vocal que se hacía sonora entre sílabas acentuadas. Eran pronunciaciones a veces fuertes, lentas, esmeradas, otras revelando tensiones musculares, otras rápidas e intensas, A repetida y transformada, A que llevábamos – y llevamos – dentro de la boca sin apenas darnos cuenta.

Habría que cantar hoy una balada a esa @ que acaba de premiarse, esa @  silenciosa, que no se pronuncia, que la emiten los dedos de las manos para tocar el mundo pulsando sólo teclas.

(Imágenes: 1.- Cara Bares.-Susan Spiritus Gallery.-artnet/2.-Semyon Faibisovich.-Matthew Brown Gallery)

EL MOMENTO PRESENTE

tiempo.-56IIH.-por Ed Ruscha.-1988.-Jealus Gallery.-London.-artnet

 

  

                        EL  MOMENTO  PRESENTE

 

“Doctor, entonces, ¿sabe lo que me pasa? Que no vivo el presente, me refiero al minuto, al segundo, al estar aquí, en esta consulta, en este diván. No le veo. ¿Oigo su voz? No, hace tiempo que no oigo su voz. ¿No me habrá usted dejado solo? No, no ha podido dejarme. No puedo incorporarme para verle. Sé que está ahí detrás, o al otro lado, no lo sé bien. Veo su sombra. Me imagino que veo su sombra. ¿Está usted ahí, verdad doctor? Bueno, pues le decía que no vivo el tiempo presente, por ejemplo ya no vivo esto que le acabo de decir ahora sobre la sombra, es otro segundo el mío, mientras le estoy hablando quisiera estar ya incorporado en este diván, quisiera levantarme, pero si me incorporo o me levanto ahora, en cuanto esté ya levantado, ya querré estar en el vestíbulo y pagarle a la enfermera, salir, pero mientras le esté pagando a la enfermera esta sesión de hoy ya querré estar bajando las escaleras, aunque en las escaleras, doctor, me pasa siempre la misma cosa, ya se lo comenté, que estoy queriendo llegar al portal, el otro día, por ejemplo, tuve que tener mucho cuidado con mis piernas, sí, mis piernas se precipitan y desean salir enseguida del portal, en todos los portales me ocurre lo mismo, que no resisto un segundo en el portal, ese momento de estar en el portal ya no lo vivo, porque lo que deseo es pisar ya la acera de la calle, y nada más pisarla, lo que quiero es echar a andar rápidamente, las piernas (y también la cabeza) me empujan siempre a caminar muy deprisa, tengo ya que cruzar, nunca vivo el momento presente, nunca lo vivo, me agobia el momento presente, cuando cruzo la calle ya me veo al otro lado, pero cuando he llegado al otro lado tengo otra vez que echar a andar muy deprisa, porque ya me veo en casa, sí, deseo estar en casa, deseo llegar a casa, aunque en casa ya sé lo que me pasará, cenaré muy deprisa, nunca me entero de nada, a veces aguanto un momento ante el televisor, tampoco puedo ver la televisión mucho tiempo porque mientras la miro estoy pensando ya en la hora de dormir, naturalmente no puedo vivir con nadie a causa de todo esto, nadie podría vivir conmigo, pero en cuanto apago la luz en la cama, apenas un minuto,tiempo.-539P.-por Steve Miller.-Galerie Albert Benamou.-París.-artnet.-ASIATISCHE KUNTER ya duermo deprisa, lo noto, sé que no es así porque me pongo trampas a mí mismo, ya se lo dije, le hablé el otro día de las comprobaciones, de mi reloj, me pongo en la mesilla el reloj y al día siguiente compruebo que he dormido, cinco, seis horas he dormido, me lo dice el reloj, siempre me hablaron los relojes, a veces al oído, cuando escuchaba su tic-tac en aquella relojería de que le hablé, oía el tic-tac del reloj y entonces no salía del momento presente, era otra época, otra fase como diría usted, no es como ahora, que ahora sí quiero huir del momento presente, pero entonces no podía salir de él, hubiera venido a verle entonces para contárselo todo pero no me dejaba aquel momento presente, el tic-tac de aquella caja del reloj antiguo, me quedaba oyendo aquel tic-tac en el oído, era un reloj plano, redondo, de bolsillo, de una tapa muy suave y plateada, yo lo sacaba de la vitrina de la relojería y no hacía mas que acercármelo al oído para oir el tic-tac, aquellas ruedecillas que giraban, los muelles, los tornillos, las piezas de acero que parecían moverse muy deprisa pero para mí muy despacio, yo no podía salir de aquel momento presente, no podía actuar, me quedaba paralizado, el dueño de la relojería me regañaba por mi lentitud pero es que yo no podía ir más deprisa, tardaba mucho en cerrar aquella tapa del reloj, luego mi mano iba también muy despacio hacia la vitrina, mi brazo se extendía, era el momento presente de mi brazo con el reloj en la mano, yo no quería llegar a la vitrina, no quería pasar al momento siguiente, no quería vivirlo, mi brazo se extendía y mi mano abría al fin la vitrina e iba colocando el reloj muy, muy lentamente. Ahora me pasa, doctor, todo lo contrario. Creo que me falta ajuste con el tiempo, estoy desajustado. No vivo el presente, ya no estoy en la relojería, corro y corro por la calles, no tengo trabajo. Le he dicho que me ate de algún modo a este sillón porque si no no podría contarle lo que me pasa. Tengo ganas de huir, no me detengo en ningún sitio, envidio a las personas que viven los momentos presentes y los futuros, miro a esas gentes paradas en los semáforos, esperando a cruzar, sin precipitarse ni detenerse. Nunca he podido ser como ellos. Que sepa que en cuanto me suelte, doctor, saldré disparado y nunca sé dónde acabaré esta noche ni adónde iré”.

José Julio Perlado: del libroConsultas” (relato inédito)tiempo.-88.-Nueva York -estacion central 1960.-foto Neil Libbert.-Michael Hoppen Gallery

(Imágenes:- 1.-“Reloj de arena”.-Ed Ruscha.-1988.-Greenfield Sacks Gallery.-artnet/ 2.- self-portrait vanitas.-Steve Miller.-Galerie Albert Benamou.-artnet/ 3.-Grand Central Station.-New York,.1960.- foto: Neil Libbert.-Michael Hoppen Gallery)

GESTOS

 

manos.-AAA.-por Janine Antoni.-2004.-artnet

Ser elegante o ser educado consiste entre otras cosas – escribía Giovanni Della Casa, en el siglo XVl,  en”Galateo” – “en la forma de caminar, de estar de pie o sentado, en los movimientos, en el porte y en el vestir, no caminar demasiado deprisa ni demasiado despacio, sino buscar el justo medio“. La mano en la cadera, también para Della Casa, significaba signo de orgullo. Gentes diversas de distintos países han mostrado a través de la Historia variedad de gestos representativos: en 1617 – cuenta Peter Burke, al que he aludido ya en Mi Siglo alguna vez – Carlos García, que trató en un libro sobre la antipatía entre franceses y españoles en el siglo XVll,  hacía notar que “cuando los franceses van acompañados por la calle, siempre van saltando, riendo, voceando y haciendo tanta algazara y grita que pueden oillos de una legua; y los españoles van drechos, reposados y graves, sin hablar palabra, sin hacer otros mencos ni acciones, que las que pide la modestia y prudencia”.marcel duchamp..retrato artool.-

Hoy sin duda hablaría de otra forma. En 1588, el embajador veneciano en Turín describía a la esposa del príncipe, la infanta, de la siguiente forma: “Educada en el estilo español (…) muestra gran sosiego, parece inmóvil”. Pero Burke, al estudiar al italiano gesticulante, recuerda que todo lenguaje corporal es artificial en el sentido de que ha de ser aprendido. Un manual de etiqueta holandés del siglo XVlll condenaba a los italianos “que hablan con la cabeza, los brazos, los pies y todo el cuerpo” y Burke añade que la reforma de los gestos fue más profunda en los países del norte protestante de Europa, tales como Inglaterra, los Países Bajos y las regiones germanohablantes, que en el sur católico. Es como si Europa se hubiera dividido en dos culturas gestuales y en dos estilos retóricos, el lacónico y el profuso. Países enteros, han ido, pues, adquiriendo y modificando sus gestos a través de la Historia. Sentado en la veneciana Plaza de San Marcos en 1824, el escritor americano Washington Irving, se asombraba de la vivacidad y gesticulación italianas.

Hoy el gesto – en Italia y en muchas otras partes del mundo – se adelanta incluso a la palabra y la concluye mutilándola en el aire con sólo un movimiento de manos, con una mueca y un acento peculiar que sella toda la expresión. Es una rúbrica. Nada más hay que decir puesto que las manos- y quizá todo el cuerpo – ya lo han dicho todo.

(Imágenes: 1.-Janine Antoni.-2004.-artnet/ 2.- retrato de Marcel Duchamp.-artpool.hu)

SUEÑOS DE CIVILIZACIÓN

sueno-xxx-por-robert-longo-2007-artnet

“Vi zorros rojos que llegaban del este, cada uno de los cuales tenía un gran diente. Y en un paraje verde había un león dorado amarillento alrededor del cual saltaban los zorros. Inmediatamente después llegó un hombre fogoso como una llama, con una espada negra de hierro; y contra él un hombre que resplandecía como el sol con una espada como un relámpago. Entre los dos se produjo tal pelea que cayeron muchos miles en aquel lugar y no quedaron sino unos pocos. Entre ellos había un águila blanca (…) Vi que el hombre resplandeciente como el sol había cortado la cabeza del águila y esa cabeza fue dada con la corona al norte; pero el cuerpo del águila fue para un águila roja, y las alas para el este”.

Esta visión la tuvo Stephan Melisch en 1656  y no es difícil identificar el tema –comenta el historiador Peter Burke  enFormas de historia cultural”  (Alianza) -como la invasión y división de Polonia por Rusia, Suecia y Prusia desde 1654. Burke hace referencia en su obra a sueños individuales  ( por ejemplo, a que el 11 de noviembre de 1689,  la Gazzette de París ofrecía 20.000 luises de recompensa por la interpretación de un sueño de Luis XlV ), pero sobre todo al historiador  le interesan los llamados “sueños de pauta cultural”, visiones y sueños que se proyectan sobre acciones políticas futuras, tal y como si el pecho de las civilizaciones respirase dormido, como si escondido en ese pecho de las culturas alguien soñara poderosamente lo que fuera a ocurrir más adelante, como cuando Durero escribió: “en el año 1525, después del domingo de Pentecostés, en la noche entre el miércoles y el jueves, tuve durante el sueño la visión de que caían torrentes del firmamento. El primero golpeó la tierra a unos siete kilómetros de donde yo estaba con gran violencia y un estrépito enorme, e inundó toda la tierra. Me asusté tanto que me desperté antes de que cayeran los demás torrentes”.

Pienso en todo esto cuando ahora se habla de crisis de civilización. ¿Alguien está soñando lo que puede un día ocurrir? 

sueno-768t-por-yin-zhaohui-2007-aura-gallery-shanghai-china-beijing-china-artnet

(Imágenes:.-1.- Jane, por Robert Longo.-2007.-artnet/ 2.-Yin Zhaohui, 2007.-Aura Gallery.-Shangai.-Beijing.-artnet)

SENTIDOS DE JUAN MUÑOZ

munoz-6-una-figura-2000-foto-bernardo-diaz-elmundoes

La mirada.  ¿Quién de verdad soy yo?munoz-9-figura-que-escucha-elmundoes

El oído. ¿A quién de verdad escucho?munoz1elmundoes

La lengua. ¿Qué palabras salen de mi boca?munoz-8-ventilocuo-mirando-un-doble-interior-1988-2001-elmiundo-es¿Qué miro del mundo, qué observo, qué pienso?munoz-b-pieza-de-conversacion-1994-foto-bernardo-diaz-elmndoes

¿Cómo es la sociedad en que vivo?

Todos estas preguntas y muchas otras parece que se hicieran continuamente las figuras de Juan Muñoz,  en la retrospectiva que se abre estos días en Madrid, en el Reina Sofía, cuando se cumplen 25 años de su primera exposición, en la galería de Fernando Vijande.

(Imágenes:  esculturas de Juan Muñoz :1.-Una figura.-2000/ 2.-Figura que escucha/ 3.-“Two Seated on the Wall”.-2000/ 4.-Ventrílocuo mirando un doble interior.-1988-2001/5.-Pieza de conversación.-1994/ fotografías Bernardo Díaz.-elmundo.es)

VENTAJAS DE LA CRISIS

dinero-bb-por-joonho-jeon-2006-arario-gallery-seoul-korea-artnet

“No pretendamos que las cosas cambien – dijo Einstein-, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar “superado”.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y las soluciones. Sin  crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.dinero-cc-jonho-jeon-arario-gallery-korea

No hago más que transcribir aquí palabras recibidas.

(Imágenes: 1.- “The White House”, 2006.- por Joonho Jeon, artista coreano.-Arario Gallery.-Korea (South); Benjing, China; Seoul, Korea (South) -artnet/ 2.-“In Gog We Trust”, 2004.-por Joonho Jeon.-Arario Gallery.-artnet)

OBJETOS

television-lklk-por-kenny-scharf-1984-artnet

“Objetos, objetos, comenzaron ahora las voces a decirle desde fuera del tiempo, cilindros, rombos, rectángulos, cuadrados, objetos que tuviste y que deseaste, objetos que envidiaste, que contemplabas en revistas, que mirabas de reojo en casa de los amigos, en vestíbulos, en pasillos, en esquinas, por las paredes, por los suelos, aquellos muebles de madera ondulada por ejemplo, líneas blandas y fluidas, pantallas hechas con bambú, sillas en fibra de vidrio, aseos relucientes, espejos deslumbrantes, transistores que te invitaban a cambiar de televisor, televisores que te invitaban a cambiar de automóvil, automóviles deslizándose por calles de objetos, objetos, escaparates, objetos, objetos, aerodinámica de objetos mirándote con su rostro estético, con su rostro técnico, girando, girando siempre iluminados con su rostro económico, sus ojos psicológicos, girando, girando siempre su imán las tumbonas movibles, los sillones mullidos, las luces halógenas, los colores plateados, los complementos de lo esencial, la esencia de los complementos, hablándote siempre los objetos desde los escaparates, Tú te mereces comodidad, te susurraban sensualmente, no sólo la comodidad sino el complemento de la comodidad, siempre hay una comodidad última que acabamos de recibir para ti en cuanto entregues tu firma plastificada en esta esquina de tu tarjeta, gracias, entregas lo esencial y te llevas este superfluo maravilloso, ¿lo ves?, el último complemento, mañana puedes llevarte los complementos de los complementos, en una semana se te habrán vuelto esenciales, sin ellos no podrás vivir, porque tienes que hacerte regalos, le seguían diciendo las voces, tú te lo mereces todo, tumbarte, por ejemplo, en este ondulado superfluo con reposa-pies incorporado y cabezal de espuma para ver panorámicamente el hambre en el mundo, lo giras oprimiendo este botón y así estarás al día de las enfermedades o de las lágrimas de los niños, porque lo que tiene este aparato como descubrimiento es que lo ves todo en directo y simultáneamente pero no te implicas, uno no se implica nunca, no se ensucia, nosotros preservamos de ello a nuestros mejores clientes, es decir, se puede estar completamente informado y a la vez distraído, absolutamente desinhibido, pensando, por ejemplo, en comprar otro objeto que te falte, porque te faltarán siempre objetos, te falta por ejemplo este cilindro, este rombo, rectángulo, cuadrado o esta circunferencia multiuso que esta temporada se está llevando mucho porque es lo efímero ambivalente creado precisamente para nada, para completar el vacío. Por eso debes poseer este objeto, porque ya se está acabando y lo tiene todo el mundo, conviene antes de que se pase la oferta que completes muy bien tu vacío, que tu vacío esté lleno de objetos, esa relación calidad/precio del objeto, esa relación calidad/precio del vacío, ¿recuerdas?, el vacío, el vacío, le iban diciendo cada vez más lejos las voces desde fuera del tiempo, el vacío, ese vacío, ese vacío, llenar ese vacío…”

( JJP.-Fragmentos de una novela inédita)objetos-compactos-foto-natsuyki-nakanishimuseumn-of-modern-art-the-new-yor-times

(Imágenes:- 1.-·”Extravaganza Televisione”, por Kenny Scharf, 1984.-artnet/ 2.-Natsuyki Nakanishi  -Museum of Art.- The New York Times)

LECTURAS CHINAS

gao-xingjian-7-guardiancouk

Alguna vez he comentado ya en Mi Siglo frases de Gao Xingjian. En medio de tantos vaivenes financieros, políticos, comerciales y editoriales que se observan desde la ventana, me adentro un poco en la habitación y me siento a leer en la atmósfera del cuarto cosas sueltas del Premio Nobel chino en susEnsayos parisinos” recogidos en “Contra los ismos” (El Cobre):

“En una sociedad de consumo totalmente mercantilizada – dice -, si la literatura quiere ser literatura sin prestarse a ser reducida a producto y sometida a los gustos de moda creados artificial o ciegamente, lo único que tiene que hacer es mantenerse alejada de los medios de difusión de masas, retirarse de la vida en sociedad y convertirse en una actividad individual pura”.

“La literatura sólo podrá salvarse a sí misma  – prosigue – si consigue eludir los golpes mortales y las medallas. En la literatura no caben los burócratas ni los jueces. Ésta no debe preocuparse por la opinión pública y tiene que ser inmune tanto a las críticas como a los halagos. En definitiva, debe mantenerse fiel a sí misma, ya que así, y sólo así, conseguirá ser libre”.

“Podemos decir que si vives, escribes – afirma -. O mejor dicho, si escribes es cuando realmente vives. También puedes cambiar de modo de vida, pero si no es eso lo que deseas, no te queda más remedio que seguir viviendo así”.

Luego dejo la lectura, me acerco de nuevo a la ventana. Abajo, el fragor de la actualidad levanta como siempre polvareda de vaivenes financieros, políticos y comerciales. La vida continúa.

(Imagen: foto de Gao  Xingjian.- guardian, co.uk)

EL PODERÍO DE LAS MÁQUINAS

ciencia-ficcion-9876-foto-simon-norfolk-michael-hoppen-contemporary

El otro día, mientras Gmail se venía abajo, estuve aprovechando el tiempo releyendo lo que el italiano Eugenio Montale dice de las máquinas:

“Es inmensa nuestra deuda hacia las máquinas. Nos damos cuenta de ello, sólo cuando faltan, en todo o en parte. Si falta la corriente eléctrica durante algunos minutos; si los trenes llegan con retraso; si consideramos infame que una entidad pública nos propine continuamente las más odiosas cancioncillas de todo tiempo, no por eso pedimos en modo alguno la desaparición de la electricidad industrial, y tampoco la rehabilitación de las diligencias de caballos, y mucho menos aún la supresión de la TV. No: el disgusto que nosotros, hombres de la calle, sentimos cuando falla algo en el mecanismo universal, demuestra que no queremos en modo alguno deshacernos de las máquinas, sino que pretendemos que sean cada vez más numerosas, más eficientes y más perfectas. En el límite – seguía diciendo el  Premio Nobel de Literatura (“En nuestro tiempo“) (Plaza-Janés) -, se pide a la máquina que dispense al hombre de todo trabajo fatigoso y que le dé una libertad cada vez mayor. Un día – se dice -, el hombre podrá trabajar tres o cuatro horas, dedicando las horas libres a un número prácticamente infinito de pasatiempos. Pero ya se perfila el problema de que una inmensa horda de hombres obligados a la distracción por deber social, llegue a convertirse en un inmenso semillero de nuevos enfurecidos y, tal vez, de nuevos delincuentes. Y así se vuelve a la eterna cuestión del hombre natural y del hombre artificial”.

Entonces, de repente, Gmail se arregló, se resolvieron los problemas en cascada y el mundo de los servidores comenzó de nuevo a servir. Sin embargo, desde la ventana, distinguí a toda la gran masa de hombres obligados a la distracción no por deber social sino por el cerco de la crisis, la catarata de los despidos y las jubilaciones anticipadas. Eran los nuevos enfurecidos y acaso los nuevos delincuentes. Y pensé qué podía hacer por ellos – si algo podía hacer – el poderío de las máquinas.

(Imagen: foto Simon Norfolk.-Michael Hoppen Contemporay)

PENSAR, RECORDAR, DORMITAR

cartier-bresson-a-saladeprensaorg

 Ha traído sin duda el periódico de casa para acomodarse en el banco, sabe colocar su bastón como apoyo de sus pies, apoya los huesos en ese cojín tan querido que siempre la acompaña. Unas veces dormita, otras piensa, algunas recuerda.  Nos podría decir dónde están sus hijos, cuántos nietos tiene, los años que hace que murió su marido, pero en estas tardes de Londres ni siquiera hace caso de Cartier-Bresson cuando la fotografía. 

Podría decirnos qué ha preparado para cenar esta noche. Se protege del frío con las manos.

Nada dice.

Pensar, recordar, quizá dormitar.

(Imagen: Londres, 1937.-por Henri Cartier- Bresson/ Magnum.-saladeprensa.org)