CREPÚSCULO DE ENERO

 

”Crepúsculo de enero. Un sol divino dora

las palmeras, las torres, los bellos miradores…;

mi corazón sin ella — ¿sin quien?  — suspira y llora

entre esta fiesta triste de frío y de colores…

¡ Los caminos son flores!  ¡ Las hermosas callejas

que van al campo, llenas de sol dulce de invierno…

esta confusa historia de vaguedades viejas

que se irisan a un sol que viene de lo eterno!

… Perdido entre mis rosas de invierno, yo dormía,

más hoy siento nostalgia de carnes y de cosas…

… ¡ Estoy triste del sol en la cristalería!

¡ Ya no tengo bastante con las divisas rosas!”

 

Juan Ramón Jiménez— “La soledad sonora’

(Imagen —Sierra nevada en invierno – Joaquín Sorolla)

SOL DE AÑO NUEVO

 

 

 

“Nuestro Señor ha dado

en  sol rosa a su cielo azul. El viento

es dulce, y el poniente

se abre como un jardín. ¡Es año nuevo!

Nevará en la memoria,

fríos serán y tristes los recuerdos,

habrá, por las praderas de la mente,

un viejo cementerio…

La tarde huele bien, y tiene el alma

paz de alegría y música de ensueños.

Un adiós largo y rosa

yerra en la frente de los monumentos…;

será un mar quieto y malva,

un vergel de luceros,

será un hogar celeste y amarillo

con niños blancos junto al fuego…

Campanas soñolientas…

se ha echado, suave, el viento…

sólo resta esperar a las estrellas

bajo el azul sereno…

El corazón está

como un rosal sin nieve. ¡Es año nuevo!”

Juan Ramón Jiménez – “Sol de año nuevo” – “Poemas mágicos y dolientes”

(Imagen —Thomas Moran – Sol rojo en los cielos — 1875- museo de arte de Carolina del Norte)

PRIMERO DE ENERO

«Las puertas del año se abren,

como las del lenguaje,

hacia lo desconocido.

Anoche me dijiste:

                             mañana

habrá que trazar unos signos,

dibujar un paisaje, tejer una trama

sobre la doble página

del papel y del día.

Mañana habrá que inventar,

de nuevo,

la realidad de este mundo.

Ya tarde abrí los ojos.

Por el segundo de un segundo

sentí lo que el azteca,

acechando

desde el peñón del promontorio,

por las rendijas de los horizontes,

el incierto regreso del tiempo.

No, el año había regresado.

Llenaba todo el cuarto

y casi lo palpaban mis miradas.

El tiempo, sin nuestra ayuda,

había puesto,

en un orden idéntico al de ayer,

casas en la calle vacía,

nieve sobre las casas,

silencio sobre la nieve.

Tú estabas a mi lado,

aún dormida.

El día te había inventado

pero tú no aceptabas todavía

tu invención en este día.

Quizá tampoco la mía.

Tú estabas en otro día.

Estabas a mi lado

y yo te veía, como la nieve,

dormida entre las apariencias.

El tiempo, sin nuestra ayuda,

inventa casas, calles, árboles,

mujeres dormidas.

Cuando abras los ojos

caminaremos, de nuevo,

entre las horas y sus invenciones

y al demorarnos en las apariencias

daremos fe del tiempo y sus conjugaciones.

Abriremos las puertas de este día,

entraremos en lo desconocido».

Octavio Paz: «Primero de enero» («Árbol adentro«)

(Imágenes:- 1.-(Really) Stumming Pictures and Photos.-Smashing Magazine.-Vitaly Friedman, editor-in-chief/2. «Tissue Pattern»-2001.-Rudy Ernst.-artnet)