MURIÓ EN MITAD DE UN VERSO

 

 

“Murió en mitad de un verso,

cantándole, florecièndole,

y quedó el verso abierto, disponible

para la eternidad,

mecido por la brisa,

la brisa que jamás concluye,

verso sin terminar, poeta eterno.

Quién se muriera así

al aire de una sílaba.

Y al conocer esa muerte de poeta,

recordé otra de mis oraciones.

”Quiero vivir, morir, siempre cantando

y no quiero saber por qué ni cuándo”.

Sí, en el seno del verso,

que le concluya y me concluya Dios.”

Gerardo Diego—“En mitad de un verso” —“Cementerio civil” (1972)

 

 

(Imagen —Alexei Antonov)

EL PARAGUAS

 

 

 

 

“Hoy le tocó al paraguas.

Mejor que te lo lleves, por si acaso,

está que si sí que si no, de todos modos

nunca estorba un paraguas por si llueve.

Por favor, señorita, soy señora,

por favor, alguien ha visto, olvidado

un paraguas en estas mesas? Eso

Seguridad lo sabe. ¿Quién es Seguridad?

He dicho Seguridad. Seguridad he dicho.

Dónde se encuentra? En cualquier parte,

porque Seguridad está por todas partes.

Yo busco un paraguas simplemente

que esta mañana se me escapó.

Puede un paraguas escaparse y perderse,

entre autobuses, entre corazones?

Perdone, pero ese verso es mío y lo tenía

también perdido no sé dónde.

Aquellos días andaba sin paraguas,

entre autobuses, entre corazones,

ya sabe lo que llueve en Inglaterra,

bastaba irse cantando so la lluvia,

entre autobuses, entre corazones.”

José Antonio Muñoz Rojas —“Objetos perdidos” X

 

(En el día Mundial de la Poesía)

(Imagen -Gustave Caillebote)

AHORA QUE NO PODEMOS DARNOS LA MANO

 

 

“Callas y se va haciendo

la palabra contigo; estás callado

y sientes su despliegue en tus raíces:

sólo sabe nacer y ahora te empuja,

la sientes de improviso en todo el cuerpo,

comienza a pronunciarte,

comienza a pronunciarte de muy diversos modos:

la llaga es la palabra de las manos.

No nos basta la vida,

ya lo sabes,

todo cuanto has vivido lo tendrás que aprender

de nuevo y recrearlo,

como ha vivido recreándose,

como ha crecido hasta encontrar la vista este ciego nativo,

este ciego nativo que ha conquistado al mundo y lo conduce,

esta mano del hombre que ha llegado a ser mano a través de los siglos de los siglos

que se ha ido haciendo lo que es:

instrumental, vivísima, inocente,

para encontrar su gloria y nuestra gloria en el mirar de Dios que nunca pasa.”

Luis Rosales -“ Aprendiendo a ser mano” – “Rimas”

 

 

 

(Imágenes —1- Dorothea Lange/ 2-Maurice Tabard)

LAS HILANDERAS

 

 

 

“Tanta serenidad es ya dolor.

Junto a la luz del aire

la camisa ya es música, y está recién lavada, aclarada,

bien ceñida al escorzo

risueño y torneado de la espalda,

con su feraz cosecha,

con el amanecer nunca tardío

de la ropa y la obra. Éste es el campo

del milagro: hélo aquí,

en el alba del brazo,

en el destello de estas manos, tan acariciadoras

devanando la lana:

el hilo y el ovillo,

y la nuca sin miedo, cantando su viveza,

y el pelo muy castaño

tan bien trenzado,

con su moño y su cinta:

y la falda segura, sin pliegues, color jugo de acacia.

Con la velocidad del cielo ido,

con el taller, con

el ritmo de las mareas de las calles,

está aquí, sin mentira,

con un amor tan mudo y con retorno,

con su celebración y con su servidumbre.”

Claudio Rodríguez —“Hilando’ (la hilandera, de espaldas, del cuadro de Velázquez)

(Imagen — “Las hilanderas” – Velåzquez, -Museo  Del Prado)

MI INCESANTE PRIMAVERA

 

 

“¡Tú, tú, tú, mi incesante

primavera profunda,

mi río de verdor

agudo y aventura!

¡Tú, ventana a lo diáfano:

desenlace de aurora,

modelación del día:

mediodía en su rosa,

tranquilidad de lumbre:

siesta del horizonte,

lumbres en lucha y coro:

poniente contra noche,

constelación de campo,

fabulosa, precisa,

trémula hermosamente,

universal y mía!”

Jorge Guillén

(Imagen —Paul Klee -1918)

CON DULCE Y GRAVE MAJESTAD FERVIENTE

 

 

”Con dulce y grave majestad ferviente

mientras arde cantando la retama,

llegan los reyes cuando el sol derrama

su niña antigüedad de oro inocente.

Con boca y labio de abejar riente

donde vuela la miel de rama en rama

besaron al Señor que les enrama

de alegre mirto el corazón creyente.

Con toque y mano de fluvial espuma

le ofrecieron el oro desvalido

y el lento incienso de ascensión risueña,

¡todo en el aire es pájaro y es pluma,

está el cielo en el ser restablecido

y en la indefensa carne el tiempo sueña”

 

Luis Rosales – “Donde se cuenta que en el portal unánime y humilde le adoraron los tres  Reyes”- “ Retablo del Nacimiento del Señor” ( 1940- 1973)

( Imagen – Salzillo- los tres Reyes- lyceo hispánico)

SOL DE AÑO NUEVO

 

 

 

“Nuestro Señor ha dado

en  sol rosa a su cielo azul. El viento

es dulce, y el poniente

se abre como un jardín. ¡Es año nuevo!

Nevará en la memoria,

fríos serán y tristes los recuerdos,

habrá, por las praderas de la mente,

un viejo cementerio…

La tarde huele bien, y tiene el alma

paz de alegría y música de ensueños.

Un adiós largo y rosa

yerra en la frente de los monumentos…;

será un mar quieto y malva,

un vergel de luceros,

será un hogar celeste y amarillo

con niños blancos junto al fuego…

Campanas soñolientas…

se ha echado, suave, el viento…

sólo resta esperar a las estrellas

bajo el azul sereno…

El corazón está

como un rosal sin nieve. ¡Es año nuevo!”

Juan Ramón Jiménez – “Sol de año nuevo” – “Poemas mágicos y dolientes”

(Imagen —Thomas Moran – Sol rojo en los cielos — 1875- museo de arte de Carolina del Norte)

OJOS DE PUENTE LOS MÍOS

 

 

“Ojos de puente los míos

por donde pasan las aguas

que van a dar al olvido.

Sobre mi frente de acero

mirando por las barandas

caminan mis pensamientos.

Mi nuca negra es el mar,

donde se pierden los ríos,

y mis sueños son las nubes

por y para las que vivo.

Ojos de puente los míos

por donde pasan las aguas

que van a dar al olvido.”

Manuel Altolaguirre—“Miradas”

 

(Imagen —Thomas Hornor)

 

VISIÓN DE ESPAÑA (6) : GUADARRAMA

 

 

“¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,

la sierra gris y blanca,

la sierra de mis tardes madrileñas

que yo veía en el azul pintada?

Por tus barrancos hondos

y por tus cumbres agrias,

mil guadarramas y mil soles vienen,

cabalgando conmigo, a tus entrañas.”

 

Antonio Machado —“¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo… (“ Campos de Castilla, 1912)

(Imagen —sierra de Guadarrama. – Comunidad de Madrid)

EL PRADO

 

 

“¡El MUSEO del Prado! ¡Dios mío!  Yo tenía

pinares en los ojos y alta mar todavía

con un dolor de playas de amor en un costado,

cuando entré al cielo abierto del Museo del Prado.

¡Oh, asombro! ¡ Quién pensara que los viejos pintores

pintaron la Pintura con tan claros colores ;

que de la vida hicieron una ventana abierta,

no una petrificada naturaleza muerta,

y que Venus fue nácar y jazmín transparente,

no umbría, como yo creyera ingenuamente!

Perdida de los pinos y de la mar, mi mano

tropezaba los pinos y la mar de Tiziano,

claridades corpóreas jamás imaginadas,

por el pincel del viento desnudas y pintadas.

¿Por qué a mi adolescencia las antiguas figuras

le movieron el sueño misteriosas y oscuras?

 

 

Yo no sabía entonces que la vida tuviera

Tintoretto (verano) , Veronés (primavera),

ni que las rubias Gracias de pecho enamorado

corrieran por las salas del Museo del Prado

Las sirenas de Rubens, sus ninfas aldeanas

no eran las ruborosas deidades gaditanas

que por mis mares niños e infantiles florestas

nadaban virginales o bailaban honestas.

Mis recatados ojos agrestes y marinos

se hundieron en los blancos cuerpos grecolatinos.

Y me bañé de Adonis y Venus juntamente

y del líquido rostro de Narciso en la fuente.

Y —¡oh relámpago súbito! — sentí en la sangre mía

arder los litorales de la mitología,

abriéndome  en los dioses que alumbró la Pintura

la Belleza su rosa, su clavel  la Hermosura.

 

 

¡Oh celestial gorjeo! De rodillas, cautivo

del oro más piadoso y añil más pensativo,

caminé las estancias, los alados vergeles

del ángel que a Fra Angélico cortaba los pinceles.

Y comprendí que el alma de la forma era el sueño

de Mantegna, y la gracia, Rafael, y el diseño,

y oí desde tan métricas, armoniosas ventanas

mis andaluzas fuentes de aguas italianas.

Transido de aquel alba, de aquellas claridades,

triste “golfo de sombra “, violetas oquedades

rasgadas por un óseo fulgor de calavera,

me ataron a los ímprobos tormentos de Ribera.

La miseria, el desgarro, la preñez, la fatiga,

el tracoma harapiento de la España mendiga,

el pincel como escoba, la luz como cuchillo

me azucaró la grácil abeja de Murillo.

(…)

 

(…)

Mis oscuros demonios, mi color del infierno

me los llevó el diablo ratoneril y tierno

del Bosco, con su químico fogón de tentaciones

de aladas lavativas y airados escobones.

Por los senderos corren refranes campesinos.

Platinir azulea su albor sobre los pinos.

Y mientras que la Muerte guadaña a la jineta,

Brueguel rige en las nubes su funeral trompeta.

El aroma a barnices, a madera encerada,

a ramo de resina fresca recién llorada;

el candor cotidiano de tender los colores

y copiar la paleta de los viejos pintores;

la ilusión de soñarme siquiera un olvidado

Alberti en los rincones del  Museo del Prado;

la sorprendente, agónica, desvelada alegría

de buscar la Pintura y hallar la Poesía,

con la pena enterrada de enterrar el dolor

de nacer un poeta por morirse un pintor,

hoy distantes me llevan, y en verso remordido,

a decirte ¡oh Pintura! mi amor interrumpido.”

Rafael Alberti—“A la Pintura”

( en el bicentenario del Prado)

 

 

(Imágenes — 1-Goya/ 2-Velázquez/3-Tiziano/ 4-Rubens/ 5-Murillo)

VISIÓN DE ESPAÑA (4) : MOGUER

 

 

“El alma de Moguer es el pan. Moguer es igual que un pan de trigo, blanco por dentro, como migajón, y dorado en torno – ¡oh sol moreno! – como la blanca corteza

A mediodía, cuando el sol quema más, el pueblo entero empieza a humear y a oler a pino y a pan calentito. A todo el pueblo se le abre la boca. Es como una gran boca que come un gran pan. El pan se entra en todo: en el aceite, en el gazpacho, en el queso y la uva, para dar sabor a beso, en el vino, en el caldo, en el jamón, en él mismo, pan con pan. También solo, como la esperanza o con una ilusión…

Los panaderos llegan trotando en sus caballos, se paran en cada puerta entornada, tocan las palmas y gritan: “¡El panaderooo!”…Se oye el ruido tierno de los cuarterones que, al caer en los canastos que brazos desnudos levantan, chocan con los bollos, de las hogazas con las roscas…

Y los niños pobres llaman, al punto, a las campanillas de las cancelas o a los picaportes de los portones, y lloran largamente hacia adentro: “¡Un poquito de paaan!…”

Juan Ramón Jiménez —“Platero y yo” (1914)

(Imagen —Salvador Dalí)

OTOÑO, CAÍDA

 

 

“Caen, caen los días; cae el año

desde el verano.

Sobre el suelo mullido por las hojas,

cae el aroma,

que errando solicita la atención

del soñador.

Atento el soñador, a pie, despacio

va contemplando

cómo en los amarillos de la flora

la luz se posa,

reconcentrada ya en la claridad

de un más allá.

Más acá se difunde por la atmósfera

casi una gloria

que es ya interior, tan íntima al amparo

de los castaños,

tan dulcemente abandonada al sol

del peatón.

Con ondas breves de silencio el lago

llega hasta el prado,

propicio a recibir algunas ondas

de remadoras.

 

 

Apariciones que a los sueños dan

cuerpo real.

Y el soñador y el sol, predestinados

por tanto hallazgo,

se exaltan con asombro ante las frondas

cobrizas, rojas

de esos arces divinos en furor

de donación.”

Jorge Guillén —“Cántico” (1928)

 

 

(Imágenes—1-Michael Yamashita- National a Geographic/ 2-Lynn Geesaman/ 3-foto Elliot Eskey)

FEDERICO Y MIGUEL

 

”A Federico se le ha comparado con un niño, se le puede comparar con un ángel, con un agua ( ‘mi corazón es un pozo de agua pura’, decía él en una carta ), con una roca   — recordaba Vicente Aleixandre en “Los encuentros”  —; en sus  más tremendos momentos era impetuoso, clamoroso, mágico como una selva. Cada cual le ha visto de una manera. Los que le amamos y convivimos con él le vimos siempre el mismo, único y sin embargo cambiante, variable como la misma naturaleza.  Por la mañana se reía tan alegre, tan clara, tan multiplicadamente como el agua del campo, de la que parecía siempre que venía de lavarse la cara. Durante el día, evocaba campos frescos, laderas verdes, llanuras, rumor de olivos grises sobre la tierra ocre; en una sucesión de paisajes españoles que dependía de la hora, de su estado de ánimo, de la luz que despidieran sus ojos; quizá también de la persona que tenía enfrente.”

 

 

“En el rostro de Miguel Hernández  — decía también Vicente Aleixandre — brillaban claros los ojos y claros, clarísimos, los dientes. Rompían entre el ocre de su tez, barro cocido, amasado y abrasado y capaz de contenerse, y rebosar, el agua más fresca. Porque esta era la realidad. Los  pómulos abultados, el pellizco de la nariz, la anchura de su cara, afinada en su base, asociaban este rostro a la imagen  de una vasija de barro popular, gastada y suavizada por el tiempo de su uso, pero enteriza siempre.”

 

 

 

(Imágenes-1-Federico García Lorca.- Huerta de San Vicente – Granada -Wikipedia/ 2- Miguel Hernández – ABC  es/ 3- firma de García Lorca)

AGUA, ¿DÓNDE VAS?

 

 

“Agua, ¿dónde vas?

Riyendo voy por el río

a las orillas del mar.

Mar, ¿adónde vas?

Río arriba voy buscando

fuente donde descansar.

Chopo, y tú ¿ qué harás?

No quiero decirte nada.

Yo… ¡ temblar!

¡Qué deseo, qué no deseo,

por el río y por la mar!

(Cuatro pájaros sin rumbo

en el alto chopo están.)

Federico García Lorca“Canción”

 

(Imágenes—1- Kane  Gledhill/ 2-gektograf)

VERANO 2019 (1) : OLOR DE JAZMÍN

 

 

“¡ Qué tristeza de olor de jazmín ! El verano

torna a encender las calles y a oscurecer las casas,

y, en las noches, regueros infinitos de estrellas

tiemblan sobre los ojos cargados de nostalgia.

En los balcones, a las altas horas, hay

blancas mujeres mudas, que parecen fantasmas…

… El río manda, a veces, una cansada brisa,

el ocaso una música imposible y romántica…

La penumbra se llena de suspiros; el mundo

se viene, en un olvido lánguido, a flor de alma,

y se cogen libélulas con las manos caídas,

y, entre constelaciones, la alta luna se estanca…

¡Qué tristeza de olor de jazmín! Los pianos

están abiertos…, hay en todas partes miradas

ardientes…, por el fondo de cada sombra azul

se esfuma una visión apasionada y pálida…”

Juan Ramón Jiménez -“Olor de jazmín” – “Laberinto” (1910- 1911)

 

 

(Imágenes- 1- Richard Miller – 1910/ 2- Peter Ilsted)