EL POEMA QUE NO SE ESCRIBE

 

 

“Era bueno, magnífico quizás, se escriben otros, pero ėse no se escribe.

No hay razón ninguna para no escribirlo; y, sin embargo, no se escribe.

Desde entonces, sobre todo, en ciertos días de mal ser aquel poema duele, amarga, es un martirio y, sin embargo, no se escribe.

Con escribirlo, todo estaba terminado, y, sin embargo, no se escribe.

Y él quiere salir, quiere vivir, ser gozado, tener eternidad, y uno es bueno y no lo escribe”.

Juan Ramón Jiménez – “ Un poema, de vez en cuando, no se escribe” -“Cuentos largos de la palabra”

(Imagen – Franz Gertsch – Monica de Cárdenas- artnet)

LOS TRES MODOS DE COMER

 

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Leo las notas del profesor y antiguo decano del St. Anthony College de Oxford, Theodore Zeldin, en su «Historia íntima de la humanidad«. Anota allí «que hay tres maneras de comer: comer hasta saciarse es el modo primero y tradicional. Su objetivo consiste en satisfacerse, en tener una sensación de agrado y placidez (…)  El segundo modo de comer es el de tratar la comida como una diversión, como una forma de permisividad. Su propósito era seducir y ser seducido a la romántica luz de las velas, crear cordialidad en torno a aromas deliciosos (…)  El tercer modo de comer está unido de algún modo a la creatividad: contribuir a la vida de manera personal y original (…) Los cocineros creativos, al unir ingredientes que nunca habían solido mezclarse, encuentran en la comida cualidades que nadie sospecha en ella. Los cocineros creativos se dedican constantemente a perder sus miedos a los alimentos raros, a los cuerpos extraños.

 

comer-bfre-eliot-hodgkin-mil-novecientos-sesenta-y-uno

 

Esto, sin embargo – añade -, no significa que haya tres tipos de gente, cada cual fiel a sus hábitos. La creatividad es la preocupación del gran jefe de cocina, que intenta innovar deliberadamente; pero quienes creen estar haciendo lo contrario y reproduciendo sin fin las mismas recetas de la abuela, son a veces creativos sin  caer en la cuenta. Es cierto que algunos comen aproximadamente los mismos alimentos que sus antepasados de hace mil años, pero, a pesar de todo, la variedad se introduce subrepticiamente, por más limitado que pueda parecer el menú. Así, en Ghana, una comunidad pobre completamente desconocida para el mundo de los expertos en cocina consume 114 especies de frutas, 46 tipos de semillas leguminosas y 47 clases de granos. En los Andes, un campesino puede distinguir sin dificultad entre 300 variedades de patatas y preparará su guiso utilizando de veinte a cuarenta variedades cuidadosamente equilibradas.

 

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Siempre que no se sigue con rigor una receta – recuerda Zeldin -, cada vez que se asume un riesgo cambiando ingredientes o proporciones, la comida resultante es creativa, buena o mala, en la que los seres humanos han puesto algo de sí mismos. La invención de un nuevo plato es un acto de libertad, pequeño pero no insignificante (…) La cocina china alcanzó su apogeo en el siglo Xll gracias a las importaciones de mercaderes aventureros. La comida europea se orientalizó con la utilización masiva de especias – en la Edad Media era casi una cocina india -. Luego, se americanizó con la introducción de la patata, el tomate, el pavo y otros productos nativos americanos. La comida rápida no es ni norteamericana ni europea, sino una herencia de los vendedores callejeros del Oriente Medio y Lejano. La nouvelle cuisine es el resultado de un injerto de ideas japonesas en la tradición francesa. Estas importaciones han sido siempre cosa de minorías y han encontrado oposición constante. Cualquier innovación se topa con ella».

 

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(Imágenes. – 1-Pierre Bonnard- 1906/ 2.-Eliot Hodgkin-1961/ 3.-Francois Barraud– 1933/ 4.-Wayne Thiebaud- 1977)

EN TORNO A LE CARRÉ

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«Algunos rezagados que todavía insisten en considerar a la novela de espionaje como un género obligatoriamente menor- señalaba Jean Bourdier en «L Express», en 1969 -, deben preocuparse por conseguir lo más pronto posible «La gente de Smiley«. Su calidad literaria y su íntima nobleza los obligarán sin duda a reflexionar». Ahora, con la aparición de «Volar en círculos», las Memorias de John Le Carré , pueden evocarse una serie de opiniones sobre su figura y el mundo del espionaje. «El mundo del espionaje – confesó el autor inglés –  es para mí sólo la extensión del mundo en que vivo. Por eso lo he poblado con mis propios personajes. Pues en definitiva soy un novelista. Yo produzco obras de imaginación. Relato historias».

«De Moscú a la Habana o la Viena tan dura de la posguerra – señala Ignacio Peyró en «Pompa y circunstancia» -, el espionaje, tan viejo como el interés político o la debilidad humana, nos remite aún a ese momento de privilegio de los agentes dobles que fue la Guerra Fría. Es un mundo inmejorable para la mezcla de realidad y ficción: si tenemos las novelas de Graham Greene y sus perfiles de misterio, él mismo no dejó de estar al servicio de Su Majestad en trabajos de inteligencia, ahogado de asco en Sierra Leona. Lo mismo sucedió con Le Carré. En verdad, el espionaje ha sido terreno habitual para el

 

figuras-uyt-tadasuke-kuwayama-mil-novecientos-sesenta-y-cinco

 

claroscuro, para la indefinición y la volubilidad ética, pero – por mucho que predicara el propio Le Carré – nunca fue lo mismo trabajar para el mundo imperfecto pero libre que obedecer las órdenes de Karla en pos de la perfección totalitaria. Al final, esa elección fue la guía que sostuvo toda la ambientación de encuentros en hoteles, miradas oblicuas, paquetes de tabaco que disparan balas, teléfonos rojos y despachos «burbuja» elevados sobre el suelo para evitar micrófonos (…)  Al joven David Cornwell, cuando todavía no había pensado en ser John Le Carré, siempre le asaltaba una duda: si por momentos el MI16 era tan dado a ineficiencias, ¿no habría otro servicio secreto real, del que el MI16 sería no más que una tapadera?».

La penumbra está en la misma raíz del espionaje. «Si tuviera que elegir entre traicionar a un amigo y traicionar a mi país – había dicho el novelista Forster -, espero tener el valor de traicionar a mi amigo». Y a su vez Graham Greene había confesado: «el juego se hace tan sofisticado que el que juega pierde de vista sus valores».

 

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(Imágenes.- 1-John Le Carré.-2008- Wikipedia/ 2.-Tadasuke Kuwayama– 1965/ 3.-  Johannes Itten– 1915)

EN EL CIELO, LAS CIUDADES INVISIBLES

 

cielos-vvgy-Samantha Keely Smih- dos mil doce

 

«Se atribuye a Bersabea esta creencia: que suspendida en el cielo existe otra Bersabea donde se ciernen las virtudes y los sentimientos más elevados de la ciudad y que si la Bersabea terrena toma como modelo la celeste llegará a ser una sola cosa con ella (…) Fieles a esta creencia, los habitantes de Bersabea honran todo lo que les evoca la ciudad celeste: acumulan metales nobles y piedras raras, renuncian a los abandonos efímeros, elaboran formas de compuesto decoro».

 

mar-uggr-cielos-nubes- Ferdinand Hodler- mil novecientos ocho

 

«Con tal aire fue construida Andria, que cada una de sus calles corre siguiendo la órbita de un planeta y los edificios y lugares de la vida en común repiten el orden de las constelaciones y las posiciones de los astros más luminosos: Antares, Alferaz, Capilla, las Cefeidas. El calendario de las ciudades está regulado de modo que los trabajos y oficios y ceremonias se disponen en mapa que corresponde al firmamento en esa fecha: así los días en la tierra y las noches en el cielo se reflejan mutuamente».

Así, muchas veces en el cielo, cuando llega la noche, veo las ciudades invisibles que publicara Italo Calvino en 1972. Me quedo mirando esas ciudades invisibles y viajo por ellas. «Son – en palabras del autor – la sensación del tiempo que se ha cristalizado en los objetos, contenido en las cosas que nos rodean (…) Las ciudades – añadió Calvinono son nada más que la forma del tiempo».

Recuerda el gran crítico italiano Pietro Citati que cuando Italo Calvino comenzó a escribir «Las ciudades invisibles«, mucho antes de su publicación, no tenía ninguna teoría, ni filosofía, ni arquitectura clara para hacerlo. Escribía lentamente, sin planos, con ojos ciegos, ciudad tras ciudad, sin saber qué iba a ocurrir con aquellas imágenes dedicadas a las ciudades- mujeres o a las mujeres- ciudades. Pero una cosa le resultaba evidente. Había encontrado una nueva forma: entre la narración breve, el poema en prosa, la historia metafísica, el capricho o la miniatura; forma que en nuestro siglo ha sido culminada en los relatos de Kafka o en las prosas de Borges (…) Cuando uno va a una librería y escoge del estante «Las ciudades invisibles» y vuelve a leerlo, cada  vez que  esto se hace, el libro se mueve, nos muestra un rostro siempre nuevo que dentro de diez o veinte años aún será diverso, y eso ocurrirá cuando otras generaciones lo lean y lo interpreten de un modo que nosotros aún no podremos imaginar.

Luego se hace noche cerrada, se dejan ver las ciudades invisibles en el cielo, y se vuelve a abrir el libro para leerlo de nuevo. Y contemplar.

 

cielos- inu- mar- Peter Wileman

 

(Imágenes.- 1-Samantha Keely -2012/ 2.- Ferdinand Hodler– 1908/ 3.-Peter Wileman)

VIEJO MADRID (51) : LOS MERCADOS

vida cotidiana.-56gg.-comer.-Boris Kustodiev.-1920

 

«Este mercado es todo de hierro; por dentro es muy alegre: a la puerta, las verduleras ofrecen ajos, hierbabuena para las lombrices, y de las que venden las verduras dentro del mercado – dice Gutiérrez Solana -, algunas se adornan coquetonamente el pelo con hojas de perejil o un manojito de rábanos.

Entre los sacos húmedos de unas banastas se ven los cangrejos, unos montados sobre otros, luchando por salirse; también venden galápagos y tortugas, que se comen los insectos de la casa, y concluyen por dormirse debajo de los armarios, desapareciendo a la vista durante todo el invierno.

Sobre algunas paredes del espacioso mercado hay montañas de ajos y cebollas que despiden un olor penetrante. Después de levantarnos de la cama parece que al olfatear sentimos más penetrantes los olores de las carnes, de los pescados, de las frutas y de las verduras. El sol naciente ilumina las carnes y las da una transparencia en su oquedad: las vemos al rojo vivo, como si se incendiasen.

 

mercados.ynnggi- Madrid- Mercado de la Cebada- mil novecientos treinta y cinco

 

Solana, en su «Madrid callejero», nos va dando una vuelta por los puestos. » En los balconcillos abiertos que dan a los sótanos, abarrotados de talegos y montones de verduras, aparecen desde arriba como los sótanos de un barco; alrededor de las verjas de estos balconcillos cuelgan muchos cabritos, corderos, conejos y animales domésticos; de las altas persianas de los muros, para que se airee bien este mercado, entran las ráfagas de sutil polvillo de los rayos de sol, y se posa, iluminando la enorme cantidad de banastas llenas de verduras, donde resalta el

 

vida corriente.- comer.- Feliz Vallotton.- naturaleza muerta con pimientos en una mesa blanca,. 1915

 

color verde de las lechugas al lado del verde ceniza de los repollos y coliflores y el tornasolado de la piel de las cebollas y el morado de las remolachas junto al detonante amarillo y rojo de las naranjas.

En estos puestos, numerados, de la carne y el pescado, con la embocadura de sus muestras, que son cuadros pintados al óleo por pintores zapateros, los cajones muestran pinturas muy curiosas: un choricero, cargado de jamones y embutidos, en un fondo de paisaje de aldea, y sus vacas paciendo en un campo muy verde; en

 

mercados-yybb-mercadillo en la Corredera Baja de Aan Pablo- urbancidades wordpress

 

los puestos del pescado aparecen los besugos y los barriles, y las anguilas, desproporcionadas, como enormes serpientes; los bonitos, con cara de persona y gigantescos como ballenas, y los besugos, del tamaño de tiburones; el puerto es muy infantil: pasean señoras con polisón y sombrillas enanas; en el mar,

 

comer.- 8866g.- pescado.- Francois Barraud.- 1932

 

encrespado, se ven  barcos, de vapor y de vela, que echan mucho humo; por una carretera baja un tren y un automóvil, y en el cielo se eleva un globo, que se cruza con un aeroplano; cuelgan de esta muestra las tiras, amarillas y secas, de los

 

mercados-nnyyb- Mercado de la Cebada- fuenterrebollo com

 

congrios; fuera de este mercado, en la calle, le rodean muchos puestos y tenderetes de telas, hortalizas y frutas, y de los palos que sostienen estos tinglados bajan los pesos de acero sobre las banastas y talego; en los encerados negros, de

 

comer-vvgu-Edouard Manet

 

muestra, están escritos con tiza blanca los precios; las verduleras, sentadas en las banastas o de pie, tienen las manos metidas en las toquillas grises, encarnadas o negras, o en los mantones que llevan rodeados a la cintura; en la cabeza lucen el pañuelo, en pico, atado a la frente: los gallos y gallinas, metidos en sus jaulas, cacarean mucho, y son contestados por el penetrante kikiriki que lanzan otros gallos; parece que estamos en un pueblo.»

 

mercados-ynnn-mercadillo de la calle Santa Isabel, junto al cine Doré- urbancidaes wordpress

 

(Imágenes.-1- Boris Kustodiev– 1920/2.-mercado de la Cebada- 1935/ 3-.Felix Vallotton-1915/ 4.-mercadillo en la Corredera Baja de San Pablo- urbanicida wordpress/ 5–Francois Barraud-1932/6-mercado de la Cebada-fuenterroblo. com/ 7. Edouard Manet- 1915/8.-mercadillo de la calle Santa Isabel, junto al cine Doré- urbanicida wordpress)

PINTURA Y POESÍA ( 4 ) : RAFAEL ALBERTI

pintura-ccft-Bartosz Beda

 

 

«Mil novecientos diecisiete.

Mi adolescencia : la locura

por una caja de pintura,

un lienzo en blanco, un caballete.

Felicidad de mi equipaje

en la mañana impresionista.

Divino gozo, la imprevista

lección abierta del paisaje.

 

pintura-bbrr- Kiril Doron-dos mil diez

 

Cándidamente complicado

fluye el color de la paleta,

que alumbra al árbol en violeta

y al tronco en sombra de morado.

Comas radiantes son las flores,

puntos las hojas, reticentes,

y el agua discos transparentes

que juegan todos los colores.

 

mar.-55gg.-Emil Nolde.-mar con cielo de colores

 

 

 

El bermellón arde dichoso

por desposar al amarillo

y erguir la torre de ladrillo

bajo un naranja luminoso.

El verde cromo empalidece

junto al feliz  blanco de plata,

mas ante el sol que lo aquilata

renace y nuevo reverdece.

Llueve la luz, y sin aviso

ya es una ninfa fugitiva

que el ojo busca clavar viva

sobre el espacio mas preciso.

 

colores.-gerhard richter..-1992.--art overpainted photographs

 

 

 

Clarificada azul, la hora

lavadamente se disuelve

en una atmósfera que envuelve,

define el cuadro y lo evapora.

Diérame ahora la locura

que en aquel tiempo me tenía,

para pintar la Poesía

con el pincel de la Pintura.»

Rafael Alberti : – «1917″

 

colores.-335.-por Rudy Ernst.-2001.-artnet

 

(Imágenes.-1.-Bartosz Beda/ 2.-Kirill Doron- 201o/ 3.-Emil Nolde/ 4.-Gerhard Richter– 1992- art aviepainted photography/ 5-Rudy Ernest– 2001- artnet)

 

TENDENCIA DEL ARTISTA

rostros-t6hnn.-Andreas Walser.-Museo de Arte de Grisons.-Suiza

«¡Di! ¡Qué impulsa al artista a sacar su ideal

de la región de las ideas, para confiarlo a la materia?

Más hermosa le resultará su creación en el reino de los pensamientos,

pero sería más fugitiva, aunque más libre,

y más su propiedad, y no sometida a la materia.

¡Interrogador! Tú, el que así preguntas, no entiendes los comienzos del espíritu,

no ves por lo que lucha, no lo que añora el artista.

¡Todos! quieren realizar algo inmortal, los hombres mortales.

Viven en el cielo los piadosos, en las buenas acciones los buenos,

el artista quiere permanecer en el reino de la belleza,

y por ello representa los pensamientos en formas perdurables:»

Karoline von Günderrode.- «Tendencia del artista»

arte.-5ggn.-Auguste Rodin.- Edward Steichen.-1905

(Imágenes.-1.-Andreas Walser.– museo de arte de grisons- Suiza/ 2.-Auguste Rodin.-por Edward Steichen– 1905)

NUNCA DE TI ME ATREVO A HABLAR

ciudades.-964.-Kees Van Dongen.-Casas en Amsterdam

«Nunca de ti me atrevo a hablar

inmenso cielo de mi barriada

ni de vosotros tejados que contenéis la cascada del aire

bellos aterciopelados tejados cabellos de nuestras casas

ciudades.-77hh.-casas.-Franz Fedier.-rue Rachel.-1949

Callo también sobre vosotras chimeneas laboratorios de la tristeza

abandonadas por la luna estirando vuestro cuellos

y de vosotras ventanas abiertas – cerradas

que os resquebrajáis de través cuando morimos en ultramar

interiores.-rggww.-Eastaman Johnson

No describiré siquiera la casa

que conoce todas las fugas y mis retornos

aunque es pequeña y no abandona mi párpado cerrado

nada me devolverá el aroma de la cortina verde

ni el crujir de la escalera por la que traen la lámpara encendida

ni el de la fronda sobre el portón

A Girl Singing Ballads by a Paper Lanthorn circa 1765-82 by Henry Robert Morland 1716-1797

Querría con propiedad escribir sobre el picaporte de la cancela de esta casa

de su apretón áspero y su amistoso crujir

y aunque de él sé tantas cosas

repito solo la cruelmente común letanía de las palabras

Tantos sentimientos caben entre un latido y otro

tantos objetos es posible asir con ambas manos

puertas.-4nng,.-Old China.-foto Jadiel Galicia

No os sorprendáis de que no sepamos describir el mundo

tan solo hablamos a las cosas con ternura por su nombre de pila.»

Zbigniew Herbert.«Nunca de ti».«Hermes, el perro y la estrella» (1975)

(Imágenes:- 1.- Kees van Dongen.- 1907/ 2.- Franz Fedier.– 1949/ 3.- Eastaman Johnson/ 4.- Henry Robert Morland.– 1716/ 4-  Jadiel Galicia)

LECCIONES DE PAUL KLEE

figuras.-21saa.-Paul Klee.-1923.-coleción privada.-Kunst Artistes Sociedad de Derechos ARS.-Nueva York

«Pinté muy temprano en las afueras de la ciudad, una luz ligeramente difusa, suave y clara. No había niebla. – escribe Paul Klee en su Diario el 16 de abril de 1914,  en Túnez -(…) Por la noche, a vagar por las calles. Llegamos a un café en la acera. Era un anochecer de colorido tenue a la vez que bien definido. Virtuosos de juegos de mesa. Una hora feliz. (…) Dejo ahora el trabajo. Me siento tan profunda y suavemente compenetrado con el ambiente, lo siento y me siento seguro, sin esfuerzo. El color me tiene dominado. No necesito buscarlo fuera. Me tiene para siempre, lo sé bien. Y éste es el sentido de la hora feliz: yo y el color somos uno. Soy pintor«.

jardines.-67nnj.- Paul Klee.-1914.-recuerdo de un jardín

Estas palabras, calificadas por muchos especialistas como jubilosa epifanía, marcan un rumbo y un destino en el artista. De los apasionantes «Diarios» de Klee ya hablé en Mi Siglo al referirme a las relaciones entre pintura y música. Al día siguiente de ese «descubrimiento» – el viernes 17 de abril – Klee escribe: «Por la mañana volví a pintar en las afueras de la ciudad, cerca de la muralla, sobre un montículo de arena. Luego caminé solo, porque me sentía demasiado pleno; salí por un portal, hacia unos árboles. Rarezas y rareza. Ya cerca descubrí que se trataba de un pequeño parque. Un estanque lleno de plantas acuáticas, ranas y tortugas. Regresé a través de los jardines llenos de polvo de la ciudad, y pinté de pie una última acuarela».

figuras.-5fyyu.-Paul Klee.- viento Sur en el jardín de Marc-,.1915

Paul Klee pinta y a la vez- a lo largo de su vida-  imparte lecciones. En 1924, en Jena, dirá: «El artista penetra las cosas que la naturaleza le coloca, ya formadas, ante su vista. Cuanto más en profundidad mira, tanto más fácilmente relaciona los puntos de vista de hoy con los de ayer, y tanto más se graba en él, en lugar de la imagen definida de la naturaleza, la imagen esencial de la creación como génesis. Él se permite también pensar que la creación no puede estar hoy enteramente terminada, y extiende, así, esta acción creativa del mundo del pasado al futuro.»

teatro.-5ggy.-Paul Klee.-máscara del actor.-1924.-colección MONA

Ahora la Fundación Juan March, en Madrid, ofrece el legado pedagógico del artista suizo que fue maestro de la Bauhaus durante diez añospresentando sus «aportaciones para una teoría de la forma pictórica» (Notas de clase)

pintores.-bgb.-Paul Klee.-esta flor quiere desaparecer.-1939

Pinturas y lecciones a la vez en uno de los artistas más sugerentes.

(Imágenes:–Paul Klee.: 1-1923.-colección privada.-Kurnst Artistes Sociedad de Derechos ARS,.Nueva York/ 2.-recuerdo de un jardín.-1914/3.- viento sur en el jardín.-1915/4- máscara del actor.- 1924.-colección MONA/ 5 -esta flor que quiere desaparecer.-1939)

CORAZÓN DELATADO

«Veamos ahora cómo aquel corazón que la tiniebla conservaba digno en el fuego y en el juego y en la melancolía, soportará la luz marcado con tu señal.

Bajé al lóbrego taller de la vida; lo abrí con loca llave; entre mis temblorosas manos tuve las simientes del milagro imposible.

Subí hasta la peña donde el águila mira cuatro provincias reales taciturnas bajo el sol; les di a beber mi palabra para la sed que tenían.

Hijo suyo me nombró la mar, y heredero de sus islas, cuya tierra se encrespa por encima de las rompientes, endulzada entre sus viñas ocultas; mas no esperé a gustar del mosto que la mar me ofrecía.

Habré de huir por el yermo, vagando bajo el sol y la luna; las piedras hablarán como locas adivinadoras; el corazón pondrá su estribillo en más vieja lengua:

este delatado corazón, que ignoramos si sabía y que ahora, en desconcertadas palabras, me dirá si vivíamos, nos dirá si el recuerdo nos hace crecer hacia la muerte o hacia una vida más honda aún».

Carles Riba.-«Corazón delatado».-«El hijo pródigo».

(Imágenes.-1.-Naum Gabo/ 2.- Gary Simmons.-2007.- Metro Pictures/3.-Mónica Forrer.-lluvia de ideas acerca de una nueva flor.-saatchi online/ 4.-Harold Edgerton.-1973-Fan Blade Vortex.-webmuseum. mit.edu)

DULCES

«El dulce no es, propiamente, un alimento – opina Alberto Savinio en su «Nueva enciclopedia» (Acantilado)- El dulce estimula más la fantasía que el estómago: ese ángulo recóndito de nuestra fantasía que se inspira en la voluptuosidad de los sabores. Los hombres que carecen de fantasía de este tipo consideran al dulce un añadido inútil, una superfluidad, un lujo. En el orden de los alimentos el dulce ocupa el lugar del vicio, y mejor que una lástima cabe decir que es dulcísimo. Y hay razones muy precisas para que el dulce se sirva al final de la comida, porque no aceptamos los dulces sino una vez saciada el hambre, apagada la necesidad. Viva en nosotros el hambre, los dulces y, en general, las sustancias azucaradas, nos repugnan con sólo mirarlas.

(…) Los animales – continúa Savinio -, que no comen más que para alimentarse, rehúsan los dulces. Saborear los dulces exige una inclinación natural por la fantasía y los arrebatos poéticos. El dulce llega al final de la comida de la misma manera que despierta la poesía una vez consumados el drama y la necesidad. El dulce hace olvidar lo que de necesario y, por lo tanto de sombrío y mortal tiene el acto de alimentarse, nos reconcilia con la parte divina de la vida y hace florecer de nuevo en nosotros la risa». En alguna ocasión, en Mi Siglo, he aludido indirectamente al dulce al referirme a la gastronomía y a los cocineros y palabras. Pero de los dulces y de las singulares escenas de pirotecnia celebradas en algunos banquetes se escribió ya desde el siglo XVlll. Grimod de la Reynìere, considerado por muchos como uno de los mejores periodistas gastronómicos que han existido, contaba en su «Manual de anfitriones y guía de Golosos» (Tusquets.-Los cinco sentidos) que a la hora fijada en un banquete » se enciende una mecha cuidadosamente escondida, que dura unos minutos. De repente, el 

templo de azúcar se cubre de fuegos olorosos y de mil colores. Infinitos destellos saltan por los aires. Los invitados, cuyos ojos y olfato gozan al mismo tiempo, se ven bajo una bóveda de estrellas incandescentes. El ruido, el olor y el resplandor del imprevisto espectáculo, causan asombro general que no implica peligro alguno, pues, pese a su resplandor, las estrellas son tan inofensivas que ni los tejidos más ligeros sufren el menor daño. Un postre así, es un verdadero acto teatral y no podría terminarse de manera más deslumbrante y viva un festín suntuoso».

Entonces llegan los dulces – concluye Grimod de La Reynière -» Es la parte más sólida de los banquetes -afirma-, pero habla más a la sensualidad que a la imaginación. Las compotas bien hechas son escasas hoy día, sobre todo desde que casi todos los buenos oficiales se han hecho confiteros. Sin embargo, no pueden faltar en un postre bien organizado. Tampoco deberían olvidarse los elegantes acantilados repletos de golosinas, tipo de arquitectura comestible en la que sobresale el célebre Rouget. Los suyos son verdaderamente pintorescos y vivos calcos de la naturaleza. Altos platos cubiertos de confituras secas y bombones, frutas escarchadas al caramelo (….) La pastelería es a la cocina lo que las figuras literarias son al discurso. Es la vida y el adorno. Una arenga sin retórica y una comida sin pastelería, serían igualmente insípidas».

Las palabras y la gastronomía se unen entonces sobre el mantel. También las anécdotas. Cuenta Grimod de la Reynière que «la golosinería afecta a todas las edades. Pero, como los extremos se tocan en la infancia y en la vejez, se nota más. Un niño, que ya no tenía hambre, se echó a llorar en mitad de un banquete. Se le preguntó por la razón de sus lágrimas y dijo:

– No puedo comer más.

– ¡Pues mételo en tus bolsillos! – le dijo bajito su vecino.

– Ya están llenos – replicó el niño».

(Imágenes.- 1.-Henry Alfred Maurer.-1905- The State Hermitage Museum/ 2.-Bertha Wegmann.-1891/ 3.-.-George Goodwin Kilburne/ 4. Luis Meléndez.-bodegón con caja de dulces.-Museo del Prado/ 5.-Bertha Wegmann)