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Posts Tagged ‘Pier Paolo Pasolini’

 

 

“Parece ser que el cine – decía Bertolucci – es la plasmación de una idea en imágenes. Sin embargo, en el fondo, para mí siempre ha sido un modo de explorar algo más personal y más abstracto. Mis películas siempre acaban muy distintas de lo que me había imaginado al principio. Por consiguiente, es un proceso progresivo. Suelo comparar un film con un barco pirata. Es imposible saber dónde irá a parar si le das  la libertad de seguir los vientos de la creatividad; sobre todo, con alguien como yo, que le encanta soplar en direccción contraria.

Cuando empecé a hacer películas en los años sesenta, había algo que los cineastas denominaban la pregunta Bazin: ¿qué es el cine? Era una especie de interrogante  perpetuo que acababa convirtiéndose en el tema de todas las películas. Y, después, dejamos de planteárnoslo, porque las cosas cambiaron. Sin embargo, tengo la sensación de que el cine supone experimentar ese tipo de trastornos tan intensos en un momento dado y perder gran parte de su singularidad, de modo que la pregunta Bazin vuelve a convertirse en un tópico y estamos obligados a preguntarnos una vez más qué es el cine.

 


 

Yo no he ido a una escuela de cine. Tuve la suerte de poder trabajar, de joven, como ayudante en las películas de Pier Paolo Passolini y así aprendí a dirigir. Durante años me he sentido orgulloso de esta falta de formación teórica y sigo creyendo que la mejor escuela de cine es el plató. Además, soy consciente de que no todo el mundo tiene esta oportunidad y aún hay otra cosa : en mi opinión, para aprender a hacer películas, no sólo tienes que hacer películas, sino ver tantas como puedas. Estas dos consideraciones tienen la misma importancia. Y tal vez sea ésta la única razón por la que aconsejaría a alguien que acudiera a la escuela de cine hoy en día: es una oportunidad para descubrir todo tipo de películas que nunca tendrás ocasión de ver en salas de cine.

Sin embargo, si alguien me pidiera que enseñara dirección, sinceramente, no sabría qué hacer. No creo que supiera por dónde empezar. Tal vez me contentaría  simplemente con enseñar películas. Y, sin duda alguna, la que escogería por encima de cualquier otra sería “La regla del juego”, de 1939, de Jean Renoir. Enseñaría a los estudiantes cómo, en esa película, Renoir consigue crear un vínculo de unión entre el impresionismo, el arte de su padre, y el cine, su propio arte. Trataría de demostrar cómo esta película alcanza el objetivo que todo film debería luchar por alcanzar:  transportarnos a un lugar diferente.”

(en el día del fallecimiento de Bertolucci)

Descanse en paz.


 

(Imágenes- 1-Bertolucci- variety/ 2- El último emperador/ 3-.Bertolucci- ABC es)

 

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Pasolini-nnhhy- El Evangelio según Mateo

 

“Yo, para mi, soy anticlerical – decía Pasolini – (¡no tengo ningún miedo alguno al decirlo! ) pero sé que en mí hay dos mil años de cristianismo. Con mis antepasados construí las iglesias románicas, y luego las iglesias góticas, y luego las iglesias barrocas: ellas son mi patrimonio, tanto en el contenido como en el estilo. Sería loco si negase tal poderosa fuerza que hay en mí.”

Ahora L´Osservattore Romano anuncia que la Filmoteca Vaticana va a digitalizar “El  Evangelio según San Mateo de Pasolini, película estrenada en 1964. Cincuenta años después vuelve a la actualidad esta obra sobre Cristo realizada por un no creyente.

 

Pasolini-nnb-sobre El Evangelio  segun Mateo

 

En febrero de 1963  Pasolini escribía a Lucio S. Caruso, de la Pro Civitati Christiana de Asís: ” la primera vez que fui a su casa de Asís, me encontré , junto a la cabecera de la cama,  el Evangelio (…)  Lo releí después de cerca de veinte años(…) Luego lo volví a leer sólo por fragmentos, un pasaje aquí, otro allí, como suele ocurrir… Entre ustedes, aquel día, lo leí de un tirón, como una novela. Y en la exaltación de la lectura – ya sabe usted que es la más exaltante que se puede hacer- se me ocurrió, entre otras cosas, la idea de hacer una película del mismo (…) Mi idea es ésta: seguir punto por punto el Evangelio según San Mateo, sin hacer un guión ni una reducción del mismo. Traducirlo fielmente en imágenes, siguiendo el relato sin una omisión  o una adición. Hasta los diálogos serían rigurosamente los de San Mateo, sin ni siquiera una frase de explicación o empalme.”

 

Pasolini--uunn- sobre El Evangelio según Mateo

 

En junio de 1963 le escribía a su vez a Alfredo Bini : “en la película quiero hacer pura obra de poesía, aunque sea corriendo los peligros de la esteticidad. ( Bach, y en parte, Mozart, como comentario musical; Piero della Francesca y, en parte Duccio, para la inspiración figurativa; la realidad, en el fondo prehistórica e histórica del mundo árabe, como fondo y ambiente) Todo esto, lo sé, vuelve a poner peligrosamente en juego mi carrera de escritor. Pero sería una lástima que, amando tan profundamente al Cristo de Mateo, temiese poner algo en peligro.”

 

Pasolini-yytc-el Evangelio

 

El crítico italiano Enzo Siciliano – que interpretó a Simón el Cananeo en el film y que repasó después los lugares y escenarios en los que se rodó la película –  contaba que en parte siguieron el trabajo de Pasolini – además de religiosos y laicos – el teólogo Romano Guardini y el escritor Stefan Andrés. Las tentaciones de Cristo se rodaron en el Etna; el río Jordán – para la secuencia del Bautismo – se “encontró” entre Orte y Viterbo, en una hendidura excavada por un torrente en medio de rocas ásperas y salvajes; la secuencia del Monte de los Olivos, entre Villa Adriana y Tivoli. El sur de Italia se convirtió en el paisaje de Galilea y de Judea. Los campesinos lucanos, esparcidos por los Sassi di Matera, fueron la multitud que aplaudió en Jerusalén la llegada de Jesús NazarenoPasolini pedía a los actores que no representaran ; les pedía la expresión acostumbrada, ser lo que eran habitualmente. ” El objetivo cinematográfico  – les decía- es el  suero de la verdad. Mostraos tal como sois. Es lo único que me importa.

 

 

(Imágenes. -escenarios, escenas y rodaje de “El Evangelio según Mateo”)

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“Alrededor del campo de fútbol – escribe el sociólogo Roger Caillois en  suTeoría de los juegos” (Seix Barral) -, el desarrollo de las grandes ciudades y los medios de transporte colectivos favorece la reunión frecuente, semanal, de muchedumbres apasionadas, si no frenéticas. Al mismo tiempo el cine, la radio, la televisión, permiten un sistema de concesiones y repeticiones sucesivas del menor espectáculo que tiene por consecuencia una infinita multiplicación  de público en el espacio e incluso en el tiempo. En la prensa y en las carteleras la fotografía del campeón está en todas partes presente, inevitable, seductor. El público quiere conocer los detalles más insignificantes de sus vidas. Le informan de sus gustos, y los adopta. Imita a esos ídolos de temporada, vencedores de una competición oscura y difusa, cuya postura es el favor popular. La indentificación con el héroe presenta frecuentemente caracteres desmesurados y a veces dramáticos. Estas apasionadas devociones no excluyen, en efecto, el frenesí colectivo”.

En la serie que dediqué en Mi Siglo a las Olimpiadas apareció el poema de Miguel Hernández “Elegía al guardameta”. Guardameta fue también Albert Camus en 1930, en el equipo de fútbol R. U. A. en Argel. Desde 1925 el autor de “La peste” toma conciencia, comparándose con sus compañeros de liceo, de la pobreza de su familia y encontrará gracias al fútbol la ocasión de vivir con ellos una fraternidad de equipo. Primero se destacará como portero en el liceo y más tarde en el equipo de Argel de la asociación deportiva de Montpensier.

Entre otros escritores de países distintos – Gerardo Diego, Alberti, Sábato, Cortázar y muchos más – los italianos Eugenio Montale o Umberto Saba dedicaron al fútbol poemas o novelas. Pasolini describía en uno de sus primeros libros a los muchachos de la calle en las explanadas de Roma:” Los chicos, un sábado, ya se habían hartado de jugar en la explanada, al pie del Monte di Splendore -una joroba de pocos metros de tierra que obstruía la vista de Monteverde y del Ferrodebó y, al horizonte, la línea del mar -, cuando algunos muchachotes mayores llegaron y se colocaron ante el arco con la pelota entre los pies. Formaron círculo y empezaron a cambiarse pasos secos y bajos. Al poco rato todos ya estaban empapados de sudor, pero no querían quitarse la chaqueta dominguera o el jersey de lana azul con franjas negras y amarillas, dado el modo casual y burlón con que habían empezado a jugar. (…) Álvaro ensayó una jugada fina, recibiendo de tacón la pelota, pero erró, y la pelota rodó lejos, hacia donde el Riccetto y otros estaban echados en la hierba roñosa”.

Fútbol y literatura han ido muchas veces hermanados.  “El espíritu de competición – recordaba Caillois – ha acabado por triunfar”.

Quedan los grandes voceríos en los enormes estadios, la incógnita del conflicto, las palpitaciones de la afición.

(Imágenes:- 1- Martin Verges.-2004-2005.-525 Contemporay Art Gallery.-Monntevideo- Uruguay.-artnet/2.-Albert Camus en el centro, en 1930, cuando era guardameta del equipo de fútbol R. U. A. en Argel)

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