HISTORIA Y PERIODISMO

 

Prácticamente todo cuanto está escrito en el periódico de hoy es historia, lo que aparezca en cualquier jornada sea cual sea el diario, la revista y su periodicidad, la grabación televisiva o radiofónica, muchos de los textos distribuidos por las nuevas tecnologías, todo ello es utensilio capital en el taller del historiador. El historiador investiga, rastrea los hechos ocurridos, compara, coteja versiones, acumula y selecciona, complementa lagunas, descubre indicios reveladores y, entre mil operaciones más, a veces se queda con la incógnita en el aire, tal y como si el enigma, a pesar de los datos, no consiguiera desvelarse.

Recordaba todo esto cuando hace algún tiempo leí el libro de Raymond CartierHitler:  al asalto del Poder”. Allí aparecía un párrafo inicial del doctor judío Eduard Bloch: “En mis cuarenta años de práctica médica nunca había visto un dolor tan desgarrador como el del joven Hitler”. Naturalmente, Adolfo Hitler tenía en ese momento diecinueve años y la fecha era el 23 de diciembre de 1908. Acababa de enterrar a su madre en el cementerio de Leonding.

 

 

Cartier intentaba culminar una obra de histora ayudándose con el amplio bagaje del periodismo. Se le había proporcionado la documentación que provenía de multitud de fuentes en gran número de países, especialmente de archivos privados y de colecciones de diarios y revistas del mundo entero. Flor de un día parecía una noticia en cualquier periódico del mundo, pero no era así. La noticia y sus variadas interpretaciones, las omisiones y deformaciones, así como las fidelidades a la verdad se entrecruzaban continuamente. El periodismo, a veces sin darse mucha cuenta, lleva consigo el peso enorme de una responsabilidad inmediata, asimismo proyectada hacia el futuro. El pasado se va reconstruyendo pieza a pieza por el historiador que puede ir hasta el escondite de los archivos secretos cuyo sello en silencio el tiempo desvela y hasta hace poco consultaba esas hemerotecas quizá ya polvorientas y hoy sustituidas por bancos de imágenes.

Cartier, como tantos otros grandes periodistas, entregaba en aquel libro su gran caudal de amplios estudios y lo hacía con la minuciosidad y el rigor que une al periodismo con la Historia, reflejada en una de sus frases: “Nunca he tenido otra profesión que la de periodista”. Y sin embargo era con esa profesión cuando cruzaba el umbral del historiador.

 

 

(Imágenes- 1- webdeapplecom 2- Stuart Davis- 1924 -artnet/3- Alain Pontecorvo)

LA VIDA, MODELO PARA ARMAR

 

 

“Estamos aprendiendo a convencernos – denunciaba el dramaturgo norteamericano David Mamet – de que no necesitamos sabiduría, comunidad, provocación, sugestión, escarmientos, ilustración…, que nos basta con tener información, lo que puede aplicarse a todo el mundo, como si la vida fuera un modelo para armar y nosotros, como consumidores,  solo precisásemos las instrucciones de montaje.

Los medios de comunicación de masas corrompen la necesidad que tiene el ser humano de cultura ( una mezcla de arte, religión, desfiles, teatro…: una celebración de la vida que compartimos) para convertirla en puro entretenimiento, de tal manera  que marginan todo lo que carece de un atractivo inmediato para las masas por estar “podrido de cultura” o poseer una “atraccción limitada”… La gran autopista de la información promete a todas luces diversidad, pero no hace sino eliminar, marginar y trivializar todo lo que no atrae a las masas de modo instantáneo.”

(Imagen- Arman- 1969artnet)

EL DETALLE EN EL ARTÍCULO

 

“Al escribir en la prensa o en Internet siempre los temas están ahí, en la vida, en las pequeñas cosas de la vida cotidiana, en las grandes cuestiones eternas con las que se enfrenta al ser humano (vistas generalmente, sin embargo, desde un ángulo significativo, desde un detalle preciso, como una pequeña puerta que se abre a la amplia consideración del artículo).

“Ese detalle, el hallazgo inesperado de ese detalle, no es fácil encontrarlo. Se requiere ir con los ojos abiertos, una apertura que se llama atención. “Para hacer un periodismo real y tangible ‑recordaba Plaes indispensable una curiosidad, un interés por las cosas de la historia y de la vida”. Sin esa curiosidad se camina con los ojos cerrados y aplicándolo a este oficio del periodismo esa ceguera lleva a la destrucción. No se es periodista ‑ni siquiera se disfruta como ser humano‑ porque la vida aparece como un muro, una masa compacta y rutinaria en donde no cabe el asombro. “Yo he sido periodista toda la vida ‑seguía diciendo Pla‑, porque he tenido toda la curiosidad que me ha permitido la existencia y porque me gusta comunicar a los conciudadanos lo que, por una razón u otra, he podido observar.”

 

 

Pero el detalle está ahí, hay infinitos detalles escondidos en las arrugas de un rostro, en el brillo de unas pupilas, en los giros de una mano, en una modulada entonación, en la manera como un político le señala el cielo a otro político, porque los dos aún no saben de qué hablar y de alguna forma ese color del día, de la temperatura del día los une, les hace sonreír forzada y protocolariamente, y les ayuda a romper el hielo… Todo está lleno de detalles en las individuales existencias y en las grandes cuestiones del mundo. El periodista ‑el articulista‑ va en busca de esos detalles y en esos detalles encontrará muy posiblemente sus temas.

“No se cansará este cronista ‑ha escrito González Ruano‑ de dar gracias a las agencias periodísticas que recogen noticias mínimas y pintorescas con las que los periódicos llenan huequecitos de poca importancia pero necesarios en la confección de sus páginas. Muchas de estas pequeñas noticias, que pocos leen, son para este cronista la base de sus artículos. Lo más difícil en una colaboración de muchos tentáculos y de una sistematización bien ordenada no es la materialidad de escibir, sino encontrar un tema que tenga siquiera condición de pretexto, y que vaya medianamente con nuestros gustos y preferencias.”

 

 

El gallego Álvaro Cunqueiro, por otra parte, tomaba de las fotografías de agencias que se publicaban en la última página de Faro de Vigo motivo para sus comentarios. A veces no buscaba los temas, simplemente los encontraba. Se surtía para escribir sus textos de lo que veía en televisión o escuchaba por la radio, o simplemente de lo surgido en las conversaciones con los amigos. “Un amigo ‑escribía por ejemplo en Faro de Vigo en 1974‑ que escuchó un artículo mío en Radio Nacional de España, en el que yo decía que ya no se encontraban en el país gallego gentes que hubiesen visto la Santa Compaña (…) se muestra conforme conmigo (…) pero me asegura que sueltos, cada uno por su lado, andan por los caminos unos cuantos inquietos. (…) Pero a mi amigo, lo que le preocupan son esos secretos, casi niebla, figura de viento, que andan por ahí, pasajeros vespertinos silenciosos, y sin duda difuntos. Cuando me despido de él, me retiene por un brazo (…) y me dice que también habría mucho que hablar del cadáver de Evita. (…) Lo del traslado del cadáver de Evita desde la quinta peronista de Madrid al ‘altar de la patria’ en Buenos Aires, es operación política”. “Ayer ‑comentaba en otra ocasión el mismo Cunqueiro‑ estaba viendo, después de almorzar, la televisión. Y daban en ella un reportaje sobre la visita de los reyes de los belgas al Japón. Fabiola y Balduino iban a ver una representación de ‘kabuki’ ‑el locutor de la televisión le llamaba ‘kiburi’; por televisión se oyen siempre muchos disparates de este tipo, (…)‑ El drama que vieron Balduino y Fabiola era ‘La muerte de Susiku una mañana de viento’ (…) La hermosa Susiku fue muerta por Nakko (…).” Y así Cunqueiro proseguía con su cultura y erudición caminando a través de una prosa mágica y personal como la que él tenía hasta cubrir por entero uno de sus textos.

 

 

Camba, a su vez, procedía de forma parecida. “Leía yo recientemente una estadística del doctor Rokeby sobre el tiempo que pierden los hombres en hacerse el nudo de la corbata ‑escribía en su artículo Una estadística impresionante, en 1944‑. Suponiendo que, por término medio, pierdan tan sólo un minuto, ello arrojaría por cada millón de hombres el total de un millón de minutos, lo que, en un país como España, se elevaría en seguida a la fabulosa cantidad de doscientas mil horas diarias, o sea veinticinco mil jornadas de ocho horas. Es decir, que invirtiendo en otras actividades el tiempo que emplean en anudarse la corbata, los españoles, según el doctor Rokeby, podrían hacerse muy fácilmente cada mes un túnel, un rascacielos, un puente, una carretera, un buque o un aeródromo.”

José Julio Perlado – “El artículo literario y periodístico – Paisajes y personajes”, págs 24-26

 

 

(Imágenes -1-Jacek Malczewski– 1907/ 2-Vincent Giarrano/ 3-Bernard Lamotte- 1940/ 4- Georges Dambier– 1952/ 5- David Lyle)

CÓMO SE VENDE UN PRESIDENTE

periódicos-vvewd-Wang Du- dos mil uno

Joe McGuinniss en “Cómo se vende un Presidente”así lo recordaba Tom Wolfe enEl nuevo periodismo” – recurre a una estrategia que exige un nervio considerable. Presenta al lector la imagen de Richard Nixon a través de cinco tomas completas de un film político, cinco tomas completas de un segundo film, y dos tomas completas de un tercero. Creo que muchos escritores se habrían contentado con describir dos o tres tomas y luego añadir sencillamente que Nixon repitió este tedioso proceso nueve o diez veces más… por miedo de que el lector desertase ante la monotonía.

Nixon-ergg-Joe McGinniss- dish andrewsulivan. com

La táctica de McGinniss de insistir en la descripción una y otra vez, desde la primera palabra hasta la última, me recuerda un poco una estrategia similar de Mark Twain en sus conferencias. Si contaba un chiste que no hacía gracia, simplemente lo volvía a contar otra vez … y otra vez… y otra vez… hasta media docena de veces… hasta que el público soltaba la carcajada, no ya por el chiste, desde luego, sino por lo absurdo de la repetición.

Bicentennial Poster U.S.A., 1976screenprint on paper

Algo parecido ocurre aquí. McGuinniss se arriesgó a perder todos sus lectores en el primer capítulo, pero el envite fue un éxito: se gana finalmente al lector. El proceso mismo de la realización de films políticos, el sentido de cálculo implícito en las repeticiones, devienen el eje de la historia, y no simplemente una anécdota o una ilustración.”

A Joe McGinniss me referí indirectamente aquí hace ya tiempo. En estos días ha llegado la noticia de su fallecimiento. Descanse en paz.

(Imágenes.-1.-Wang Du.-2001/ 2.-cubierta del libro de McGinnis/ 3.-Milton Glaser- Massimo Vignelli.-1976-designindada.com)

EL DIARIO A DIARIO

periódicos.-5gyyh.-German Lorca.-1951

“Un señor toma el tranvía después de comprar el diario y ponérselo bajo el brazo. Media hora más tarde desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo.

Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas que el señor abandona en un banco de plaza.

Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en diario, hasta que un muchacho lo ve, lo lee, y lo deja, convertido en un montón de hojas impresas.

Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que una anciana lo encuentra, lo lee, y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas excitantes metamorfosis.”

Julio Cortázar.- “El diario a diario”.– “Historias de cronopios y de famas”

periódicos.- rgyy.- Tshang- Yeul KIM.- pintor coreano-,. 1986

(Imágenes:- 1- German Lorca-1951/2.–Kim Tshang Yeul.- 1986/

TÀPIES Y LO COTIDIANO MISTERIOSO

Tapies.- 6huu.- e7hu.- pila de periódicos.- 1970.- foto Jason Vallis.- Barcelona VEGAP.- Bilbao 2013

“Los hogares en los que pasamos tan poco tiempo están llenos de objetos –comentaba Deyan Sudjic enEl lenguaje de las cosas” (Turner) : apilamos montones de zapatos en nuestros armarios, tenemos estanterías de discos; poseemos aparatos de gimnasia con los que nunca hacemos ejercicio, mesas de comedor en las que nunca nos sentamos a comer(…) Los objetos, para mucha gente, son parte incontestable de su realidad cotidiana.” En varias ocasiones he hablado aquí de los objetos. De sus vidas, sus lenguajes y sus mundos misteriosos. Ahora una exposición de Antoni Tàpies“Del objeto a la escultura” – nos acerca a lo cotidiano que le rodeaba a él y a su época: pilas de periódicos, 

Tapies.-4ftt.- la cama.- esmalte sobre tierra  chamoteada.-1988.- foto Rearich- Maxime and Starst Frankel. - Foundation forArt.- Fundació Tapies

butacas, camas, colchones, armarios, platos, bañeras. Sobre todos estos objetos se ha vertido numerosa reflexión y literatura.  “Las camas – recordaba, por ejemplo, el checo Vilém Flusser en suFilosofía del diseño(Síntesis) – son moradas en sentido riguroso y estricto. En sentido riguroso y estricto moramos en camas. Moramos en la estrechez y el rigor de las camas. (…) Elijo los siguientes mundos cuyo centro es la cama: el nacimiento, el acto de leer, el sueño, el amor, el insomnio, la enfermedad y la muerte.” Y ante el insomnio evocaba. “Estoy 

Tapies.- rvtt.- escultura.- museo Gugenhein

tumbado en la cama, decidido a dormir. Hace ya una eternidad que decidí dormir. Estoy totalmente abierto en dirección al sueño. Pero él no ha venido. Hace una eternidad que espero, y, alrededor de mí, el tiempo se petrifica en eternidad.”

Tapies.- edrr.- la butaca.- escultura.- museo Gugenhein

Si a la silla le ha dedicado Sudjic numerosas páginas – (“la silla, y su antecedente el taburete – dice – lleva con nosotros al menos tres milenios, tiempo más que suficiente para haber asumido una autoridad propia y diferenciada, al margen de las personas que puedan ocuparla en un momento dado; la silla es, evidentemente, un objeto útil, pero aún así, se considera un significante cultural, puesto que, en su larga historia, ha estado asociada a multitud de proyectos que van mucho más allá de la utilidad.”) – a la butaca también se le han consagrado textos íntimos y emocionales. “La butaca, con estar siempre en el mismo sitio – decía González Ruano – es, en cierto modo, volante. Cuando se es viejo, la memoria, tal vez para compensar el bolsillo, es millonaria. De modo que en la butaca viajo mucho. Toca uno un timbre de los recuerdos y pone lo que quiera: Venecia, París, Atenas y también, por supuesto, otros nombres que no son de ciudades, y el color de una voz y el calor de unos ojos, e incluso completa uno argumentos sentimentales que se quedaron interrumpidos (…) La butaca me acoge y me recoge como una patria. Su fidelidad es conmovedora. A veces la acaricio con ternura. Me preocupa el que vivirá más tiempo que yo. ¿Cuál será su suerte? ¿Cuando yo no esté aquí, qué harán con ella? A lo mejor – a lo peor – se la lleva un trapero. A lo mejor – a lo peor – la arreglan y la ponen otra tapicería. ¿No entenderán que esta es su piel auténtica, la que tantas veces tuvo la temperatura de mis manos, de mi cuerpo, de mi memoria?”

Tapies.- 5gyy.- la bañera.- 1988.- Fundació Tapies

Viejos objetos que siempre nos rodean, objetos que retratan el paso del tiempo, detalles de intimidad.

(Imágenes:- 1.-Antoni Tàpies.- pila de periódicos.- 1970.-foto Jasson Vallis.- Barcelona.- VEGAP- Bilbao.-2013/ 2.- cama.- esmalte sobre tierra chamoteada.- 1988.- foto Rearich – Maxime and Starst Frankel.-Foundation for Art.- Fondació Tàpies/ 3.-escultura. Museo Guggenheim/ 4.- escultura.- Museo Guggenheim/ 5.- Antoni Tàpies.- bañera.- 1988.- Fundació Tàpies.- elpais)

SOBRE EL LEER PERIÓDICOS

periódicos.-4200.-Peter Sellers-1963.-por Bill Brandt.-1963.-Bill Brandt Archivo Ltd

“Korf, cuando ve a un amigo inquieto que se afana

por los problemas entre las naciones, le dice:

“Lea usted el periódico de pasado mañana.

Cuando los diplomáticos riñen en primavera,

basta buscar un diario del otoño y mirar

en qué fue a terminar todo, y de qué manera.

Claro que suele hacerse al contrario, más bien,

pues, de otro modo, ¡en qué quedaría el “ahora”!

Pero, de hecho,  es cuestión de costumbre, también.”

Cristian Morgenstern.- “Sobre el leer periódicos”.-“Canciones de la horca”

periódicos.-r5gh.-Richard Caton Woodville.-1825-1856.-1848

(Imágnnes.-1.-Peter Sellers.-1963.-Bill Brandt.-Archivo Bill Brandt/2.- Richard Caton Woodville.-1849)