UN CABALLO LUMINOSO

 

 

“La poesía es un caballo luminoso o un pez en uniforme de gala escoltado por cosmógrafos — decía Gustavo Pereira —, pero también la conciencia en estado de gracia. Puede ser un hada ataviada de imprevistas máscaras y aparecida de repente, un aliento oculto que avergûenza a la razón lógica, un inesperado estremecimiento parecido al fulgor, pero también una fuerza moral, hija pródiga de la razón sensible, o una patada en el trasero a la poderosa canalla que nos apesadumbra.”

 

(Imágenes-1- Rosa Bonheur- Missfolly  2- Mar HuchtHuasen)

PÁJAROS, PECES Y POETAS

 


“Considera la vida de los pájaros y de los peces —escribió el poeta japonés Kamo no Chōomei —. Jamás el pez se cansa del agua; pero, no siendo pez, nunca podrás saber lo que el pez siente. Jamás el pájaro se fatiga del bosque, pero no siendo pájaro, nunca comprenderás  sus sentimientos. Igual sucede con la vida poética: si no la vives, nada comprenderás de ella.”

(Imagen —Qi Baishi)

“LOS CUADERNOS MIQUELRIUS” : MEMORIAS (4)

(Dada la actual situación  que atravesamos – y que afecta también al ritmo y vida de las editoriales —he decidido ir  publicando aquí mis “Memorias”, tituladas “Los cuadernos Miquelrius”, que estaban previstas se publicaran dentro de unos meses y que quizá en su día aparezcan como libro.  Se irán publicando lunes, miércoles y viernes en MI SIGLO)

 

——————

MEMORIAS.  (4)

 

 

El  estilo, ¿de dónde nace el estilo?, ¿cómo se adquiere?, de esto seguiría preguntándome sin duda la periodista, pues no lo sé, le diría, quizá leyendo, rozándose con los grandes nombres, con los grandes estilos, lo mismo que se adquieren poco a poco los rasgos del padre o de la madre sin saber por qué ni de qué modo y uno refleja alguno de sus gestos, así el estilo, mirándose al espejo, retrata aquí y allá la comisura de una boca que puede parecerse a Cervantes, o a Malraux, o a cualquier ensayista o prosista al que varias veces hayamos visitado, pero no, de nuevo me digo otra vez , cuidado con la “literatura”, con la frase brillante, hay que escribir o intentar al menos escribir evocando la realidad, ver aquellos paisajes, aquellos amigos, aquellas tardes en que no ocurría nada, esas son las más valiosas de la vida, es el pasar silencioso, estar, por ejemplo, con F. tantas veces andando por el campo, por las afueras de Bilbao, o por la costa bilbaína, por Mundaka por ejemplo, uníamos los dos silencios, era la amistad, una cadena de silencios eslabonada con pequeñas palabras, recuerdos, de nuevo silencios, ese “nosotros” que durante años me ha atraído, recuerdo precisamente en Mundaka la gran playa azul y la espuma del surf practicado en olas continuamente, estábamos sentados en un restaurante con amplia galería acristalada frente a la playa y los dos veíamos y seguíamos enfrente, a lo lejos, mientras comíamos, aquellos movimientos alados del surf y los surfistas, movimientos blancos, movimientos azules, nada decíamos o muy poco porque todo estaba dicho, o a veces sí, hablábamos mucho, nos adentrábamos en gustos literarios, en libros, en proyectos o recuerdos, en carcajadas, era el “nosotros” de nuevo, el “nosotros” en el tiempo, ¡tantas conversaciones, tantos intercambios de amistad, los vericuetos de los diálogos y los silencios!, habíamos vivido tantas cosas juntos que aquella era nuestra unión de amistad mientras los surfistas iban y venían a lo lejos, se encaramaban en el calor de la ola, la cresta blanca, la espuma que iba, venía y se derramaba, y los dos estábamos allí, en la galería acristalada, ¿cómo es posible que ya desde muy joven, quizá a los veinticinco o veintiséis años, me interesara tanto por el “nosotros” en la vida y en la escritura, por el plural del hombre?, el “yo” para mí siempre fue la soledad, también el “tu” en muchas ocasiones, sí, era la soledad, el repliegue del hombre en sí mismo, el aislamiento, se contaban siempre las cosas desde el “yo”, la existencia la iba narrando un permanente “yo”, el yo” miraba, escuchaba, olía, palpaba, resumía, pero el hombre de repente se da cuenta, yo al menos sí me daba cuenta, de que no está solo, había algo en el aire, también dentro de mí, que me acompañaba, recuerdo el movimiento de los peces en otras ocasiones, no he podido ni he sabido bucear en el océano pero la cámara buceaba por mí, no era solamente Cousteau el que buceaba sino todas las cámaras cinematográficas y televisivas que se adentraban y se sumergían conmigo deslizándose horizontales, giraban dando vueltas en el agua y se revolvían , la revolvían, nuestro visor miraba desde su cristal plano, con sus ojos artificiales, avanzaba nuestro cuerpo ágil y escurridizo dentro del traje, nuestros guantes dirigían aquí y allá la cámara, moviéndose y deslizándose con las aletas, el cuerpo todo sensible, estaban todos los corales y los arrecifes, eran ciudades de agua las que veíamos, ciudades de colores, las ventanas y las puertas de los edificios eran rocas por donde salían corales blandos en forma de hongos a la manera del Bosco, fragmentos gelatinosos que tomaban el ascensor hasta el cuarto piso, a veces se colaban por grietas y surcos y pasaban de la luz a la sombra siempre en silencio, siempre a toda velocidad, sobre todo atravesando salones de color, un denso color azul de agua profunda entre las rocas, aquellos salientes de las rocas submarinas, continentes enteros que nadie veía, sólo nosotros y algunos más que habían bajado a filmar, corrientes de agua de una gran belleza, no podíamos imaginar desde la superficie que aquí abajo hubiera volcanes dormidos, pasábamos al lado de aquel sueño de los volcanes y atravesábamos e indagábamos otras habitaciones, dormitorios de canales y de túneles, algas rojas que flotaban detrás de las puertas, hierbas submarinas saliendo de los cajones, surtidores y pozos y troncos y bloques de coral verde, verde, espumoso verde, una plataforma azul, las crines amarillas de unas hierbas, la luminosidad de las esponjas, y luego todos los peces que iban y venían cruzándose por las ciudades, por los campos, algunos ojos enormes que pasaban enigmáticos rozando nuestras aletas, rozando nuestro visor y desfilando ante nuestros cristales, los veíamos atravesar y esconderse en las esquinas rojas, y pasaban también plateadas escamas de otros cuerpos, algunos transparentes, con una extraña luz que dejaba ver su columna vertebral prolongada en espinas, ¿pero entonces descendía o no descendía usted al mundo submarino? me preguntaría sin duda la periodista, antes ha dicho usted que nunca buceó, ¿cómo puede entonces describir todo eso?; sí, quizá tenga razón ella con esa pregunta, ¿pero cómo decirle que son las astucias de la creación?, sentado en este despacho veo la televisión, este programa que tengo grabado desde hace tiempo y que suelo contemplar muchas veces a lo largo del año, lo veo desde la butaca y a la vez me sumerjo en el agua, el bolígrafo azul recorre de un lado a otro la superficie en papel de este cuaderno Miquelrius y cuando llega al borde de la página anota el movimiento de esos peces cruzando la pantalla, sus colas fantasmales que pasan del orificio a la gruta, sus cabezas enanas y gigantes, las garras torpes de los moluscos.

José Julio Perlado—“Los cuadernos Miquelrius”

(Continuará)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

EL POETA ES UN PESCADOR

 

 

“La poesía es — decía Antonio Machado en su “Juan de Mairena” — el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo.  Eso es lo que el poeta pretende eternizar, sacándolo fuera del tiempo, labor difícil y que requiere mucho tiempo, casi todo el tiempo de que el poeta dispone. El poeta es un pescador, no de peces, sino de pescados vivos;  entendámonos, de peces que puedan vivir después de pescados.”

(Imagen — Henri Matisse)

VERANO 2018 (2) : LOS PECES

 

 

“No es posible imaginarse con qué soñarán los peces. Incluso en el más recóndito rincón del estanque, entre juncos, su descanso es vigilia: por siempre la misma posición: es totalmente imposible decir de ellos: han echado una cabezadita.

Igualmente, sus lágrimas son como un grito en el desierto… incontables.

Los peces no pueden expresar su desconsuelo. Tal es la justificación del romo cuchillo que salta sobre su dorso para arrancarles las lentejuelas de sus escamas.”

Zbigniew Herbert– “Prosa poética”

(Imagen – Dante Terzigni)

VERANO 2017 (1) : ME GUSTARÍA APRENDER EL LENGUAJE DEL PEZ

 

 

“Me gustaría aprender el lenguaje del pez.

El recado del delfín al delfín.

El habla de la ballena.

O el grito de la gaviota a la gaviota.

El sonido inarticulado de cualquier latido.

O el simple zumbido. O el silencio

cargado

de señales.

Quizás entonces el sentido primordial.

El ritmo iniciático e inicial del poema.

La batida del mar. La batida del viento.

La batida de la tierra”.

Manuel Alegre -“Pico” (1998)

(Imagen – huchthausen)

LA VUELTA A LOS ORÍGENES

peces-ggtn-Emil Nolde

 

“Como eso salmones de los ríos de la tierra, creados entre la creación de Dios…, como esos salmones que van tenazmente, determinantemente… casi a pesar de ellos, con una fuerza interior que les empuja y les invade de valor, a remontar el riachuelo preciso que les vio nacer, y ello lo hacen casi de modo ciego, por su impulso y su energía incansable, y de modo asombrosamente lúcido en su búsqueda de orientación.., sin dudar en medio del laberinto de aguas, volviendo una y otra vez a elegir el exacto camino entre mil caminos desorientadores…, así el hombre vuelve – lo perciba o no, lo desee o no – hacia su principio y su origen. Y tras largas ausencias físicas y espirituales, tras alejamientos que han llegado a durar una vida entera, el hombre se siente impelido a retornar al inicio de donde surgió. Y remontando todo ese río de vida al revés, todos volvemos doblando las embocaduras de la vejez y de la fatiga, arrastrados por el fluir de las edades imparables, como absorbidos por algo que nos vuelve a llamar y que, para atraernos, va despojándonos de vitalidad y de energía. Y son algunos de entre nosotros, los que retornan con pasión por volver; y son otros los que emplean un natural vigor en resistirse a todo ese gran vigor indominable, y aún hay otros, que no encuentran la esencia de ese olor que impregna el retornar de su camino (aturdidos por mil perfumes de la vuelta, y desconcertados mientras se agotan por no desconcertarse), exprimidas todas sus fuerzas, y sin darse cuenta de que, a pesar de todos sus esfuerzos, han llegado a su fin”.

José Julio Perlado.- “Contramuerte”, pág 174

 

peces-edr-pájaros- Maurits Cornelis Escher

 

(Imágenes.-1.-Emil Nolde/ 2.-M C Escher)

¿QUÉ ES EL AGUA?

peces-ffv-Paz Rodero-ilustranet.net

“Había una vez dos peces jóvenes que iban nadando y se encontraron por casualidad con un pez más viejo que nadaba en dirección contraria; el pez más viejo los saludó con la cabeza y les dijo: “Buenos días, chicos. ¿Cómo está el agua?”. Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho; por fin uno de ellos miró al otro y le dijo: “¿Qué demonios es el agua?”.

David Foster Vallace. – palabras a los graduandos del Kenyon College, en Estados Unidos, 2005

(Lo difícil – dice D.T. Maxbiógrafo de Wallace – es ser plenamente consciente de la propia vida mientras se está viviendo)

peces-ftyu-taringa.net

(Imágenes.-1.-Paz Rodero.-ilustranet.net/ 2.- taringa. net)

AREÍTO

animales.-5gbb.-peces.- mar.-Huchthausen

“¡Escápate, pescadillo,

de la red,

vuelve a las ondas azules,

libre y fiel!

Bailando, ondulando, salta

de la red,

como te vieron los indios,

isla, pez.

Que los cáñamos cruzados

de la red

de los unos y los otros

nunca te puedan coger.

(Ay, pero ¿ya te apresaron

en la red,

ya otra vez te crucifican,

Cristo, pez?)

¡Que se cumpla el areíto

de tu ser!

¡Escápate, pescadillo!

¡Burla, bailando, la red!”.

Cintio Vitier.“Areíto”

animales.-t78i.-peces.-Dante Terzigni

(Imágenes.-1.-Huchthausen/2.-Dante Terzigni)