EL APRETÓN DE MANOS

 

 

“El saludo por medio de la unión de las manos — o apretón de manos— significa, dice Alberto Savinio en su “Nueva enciclopedia —”, que no solamente nos acercamos inermes a aquel a quien saludamos, sino que le entregamos además nuestras manos (el apretón de manos hoy en día es señal de gran afecto) y, en consecuencia, nos quitamos toda posibilidad, no ya de herirle con un arma, sino de darle un puñetazo o siquiera un pescozón. Un ejemplo de apretón de manos completo y traidor: invierno, 1907, en Milán. Un castañero está en Vila Manzoni, en la esquina con Vía Andegari, junto a su fragante hornillo. Se le acercan dos chicos. Uno le dice: “Dame las manos”. El castañero le tiende ambas manos y el chico se las aprieta con mucho afecto  en un apretón de manos “antiguo” y completo, o sea doble. Y, mientras el primero de los chicos le tiene las manos cogidas al castañero, el segundo chico le registra los bolsillos y le roba sus ganancias de todo el día.  Éste es el “verdadero” significado del apretón de manos: tener completa confianza en el que nos saluda.”

(Imagen—Paul Caponigo—1965)

LOS TRABAJOS DE LA MANO

 

 

“Empiezo a darme cuenta: la mano

que escribe los versos

ha envejecido. Ha dejado de amar la arena

de las dunas, las tardes de lluvia

menuda, el rocío matinal

de los cardos. Prefiere ahora las sílabas

de su aflicción.

Siempre ha trabajado más que su hermana,

un poco mimada, un poco

perezosa, más bonita.

Le ha tocado siempre

la tarea más dura: sembrar, coger,

coser, fregar. Pero también

acariciar, es cierto. La exigencia,

el rigor, acabaron fatigándola.

El final no puede tardar: ojalá

tenga en cuenta su nobleza.”

Eugenio de Andrade– “Los trabajos de la mano” -“Oficio de paciencia” (1994)

 

 

 

(Imágenes- 1-Paul Caponigo- 1965/ 2-Man Ray -1937)