AQUELLA SITUACIÓN… (2)

 

 

“Nada aparentemente ocurría sino el fluir de la vida. Pero lo que por entonces en muchos tratados se dio en llamar “masa” para diferenciarlo del “individuo” en concreto, no era sino un nervioso agitarse de cuerpos que superficialmente venía e iba como viajeros huecos de reflexión. Tal invasión de vaciedad no era, sin embargo, real;  aquella denominada “masa” al andar — yendo y viniendo hacia donde sabía que debía ir y venir —, también presentía muchas más cosas que las que simulaba con un mero mirar: o bien en preocupaciones generales que, desveladas, nos hubieran dejado a mí y a tantos otros sobrecogidos o sobresaltados.

Personalmente yo no podría sino referirme a la observación de una “sospechosa tranquilidad casi perfecta”, bajo la cual podían detectarse movimientos interiores que presagiaban la posibilidad de que algo emergiera improvisadamente, alterando toda la aparente serenidad sólo con la sacudida de un estallido. Me asombraban  ante todo signos reveladores de una inquietud: de qué modo personas que podían suponerse razonables y equilibradas, dejaban escapar aquí y allá — según la circunstancia y el grado de intimidad en la confidencia — sus temores, presunciones y cálculos, incluso vaticinios que querían envolverse en un ropaje de auto-seguridad o de cierto optimismo. Es ahora — después de tanto tiempo —, cuando me vuelve a sorprender aquel clima de recelo en voz baja, igual que susurros de conciencias  tan semilúcidas para entrever como semiacobardadas para declarar  con libertad: igual que si viesen  y escuchasen el extraño rumor de lo que se fraguaba, pero no se atrevieran a pronunciarlo sino a hurtadillas y solitariamente, reprimiendo todas sus denuncias en un sofoco ahogado, similar al de una confusa confesión.”

José Julio Perlado —“Contramuerte”

 

 

(Imágenes— 1-Nikolai Gorrski/ 2- Maya Kapouski)

AQUELLA SITUACIÓN…(1)

 

 

“Curiosamente aquella especial situación o plaga — por llamarla de algún modo — había comenzado avanzando por la geografía de las pandemias y epidemias, allí donde tradicionalmente las enfermedades transmisibles  solían extender su territorio , y en regiones donde la historia había teñido de manchas de muerte ciudades y países tristemente famosos.  La plaga tuvo lugar al dar su vuelta el siglo. Pero ya en años precedentes había sufrido epidemias distintas de cólera, viruela o peste, unas en proporciones aún alarmantes  y otras surgidas únicamente por brotes aislados, como si de las nueve enfermedades más vigiladas por su contagio – cólera, peste, fiebre amarilla, viruela, tifus transmitido por piojos, fiebre recurrente, gripe vírica, poliomelitis paralítica y paludismo —, algunas sólo dejaran escapar su latido igual que si una erupción instantánea  saltara como respiración inquietante en alguna parte del mundo.  Con bastante anterioridad y durante un decenio, se había propagado el cólera  denominado el  Tor. Contemplado hoy desde el horizonte del extraño fenómeno que nos ocupa, adquiere una importancia decisiva tal epidemia de cólera en grandes zonas de Asía, África y Europa, ya que al inicio de aquel verano el cólera hacía años que había ido dejando su rastro.

 

 

 

(…)

En ese mes se tuvo, pues, conciencia por vez primera de que el fenómeno no era ya una situación  insólita pero desigual, sino que su expansión y la imagen que iba revelando aquí y allá, en diversas partes del mundo, poseía una fuerza constante de propagación y una fisonomía  común para todos los lugares y todos los seres —, y esa fisonomía común y esa intensidad penetraban y se iban perpetuando casi podría decirse con carácter endémico. Marzo  fue por consiguiente, un mes decisivo para reunir de manera prácticamente oficial las bases de cuanto estaba ocurriendo. Lo que hasta ese momento se conocía de modo fragmentario, estaba a punto de salir a la luz, e incluso hubo algunas personas, que aisladamente y con muy fino olfato, llegaron a dar en este campo los primeros pasos.”

José Julio Perlado — “Contramuerte”

 

 

(Imágenes —1- Sandra Mcabe /2-Man Ray/ 3- Emil Nolde- 1935)