LA UVA ESTÁ DORADA

 


“La uva está dorada. Mis racimos

son para ti, cosechadora

de embriagueces. Vivimos

una vida más bella cada hora.

Hasta la vendimia, amada,

en este otoño… llora

mi corazón … por nada…

y por todo…

¡Soy nuevo cada hora!”

Eliodoro Puche- “Embriaguez” ( “Corazón de la noche”) (1918)

(Imagen —William Trost Richards)

EL ENCANTO DEL OTOÑO

 


“¿Qué me decís del otoño? Especialmente, esas noches nebulosas de luna cuando la claridad lo baña todo y uno tiene la impresión de que pueda recoger en la mano sus rayos … — anota Dama Sarashina , una escritora japonesa de hace más de mil años en su relato autobiográfico “Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian”—. En momentos así, todo el encanto del otoño parece estar dentro del sonido del viento y del canto de los insectos. Y, si como fondo a esos sonidos, uno escucha los acordes animados del arpa o el sonido transparente de una flauta, la belleza de tal noche posee una elegancia que, a mi juicio, es imposible de superar por la primavera.”

 

 

(Imágenes : 1–Shibata Zeshin/ 2- Koshiro Onchi)

OTOÑO EN MADRID

 

 

“Sentado en la misma piedra, inmerso en el mismo olvido y sonriente a la misma desilusión, he vuelto un instante a sorprender el otoño.  Ha venido este día de agosto al jardín a preparar su temporada, menos ligero ya de ropa, rodeado de brisas frescas y con una hoja verde-amarillenta en la boca.

Aún no están las cosas que son pero ya piensan aquí. Y su pensamiento hecho hoja y agua, pájaro y sol, nos cerca la frente y entra un poquito, y luego, voluble, se va en el mediodía que tiene ya algo de tarde.

Algo de tarde. Como una tarde es el día todo del otoño. Sobre su luz está siempre, inminente, lo sombrío y lo frío sobre su calor. Ya el corazón lleno de amor lo siente. Y no se ve en él un saludo infantil del invierno sino un adiós romántico a la primavera.”

Juan Ramón Jiménez – “El otoño”- “Colina del alto chopo”

 

 

(Imágenes -1-Lynn Geesman- 1997/ 2-Michael Yamashita – National Geographic)

LA ÚLTIMA HOJA

estaciones.-776n.-hojas.-invierno.-Martin Gommel - copia

 

“¡Qué princesa final  — la última hoja

de otoño — pasa por en medio, lenta,

de la ancha calle sola!

Rubia, desheredada, morganática

esposa del gorrión. Presentan armas,

inútiles aceros, ramas secas,

dobles filas de árboles, la guardia.

¡Adiós!

Las encendidas iluminaciones

urbanas a su muerte paraísos

eléctricos ofrecen, blancos campos

elíseos. ¡Arriba!

El viento, su destino, ya la sube,

alma, al cielo.

‘¡Adiós! Invierno, ¡qué anarquía!, invierno.

Las dinastías verdes

cumpliendo trasatlánticos destierros,

esperan,

abril, clarín, restauración segura”.

Pedro Salinas.-Seguro”

 

estaciones.-6hh.-hojas.-Gyorgy Kepes,-.1930.-fotografía del Museo de Bellas Artes de Boston

 

(Imágenes- 1- Martin Gommel/ 2.-Gyorgy Kepes.-1930- museo de Bellas Artes de Boston)

AL OTOÑO

estaciones.-9jjn.-otoño.-William Trost Richards

“Estación de la bruma y de la dulce abundancia,

íntima amiga del sol que todo lo madura;

que planeas con él bendecir y cargar

con frutos las parras que rodean los aleros;

inclinar con manzanas los árboles musgosos

y hacer que las frutas hasta el corazón maduren;

hinchar las calabazas y con dulces frutos

llenar las avellanas; abrir más y más

las últimas flores para las abejas, hasta que crean

que nunca tendrán fin los días calurosos

pues colmó el Verano sus pegajosas celdas.”

John Keats. “Al otoño”

estaciones.-uuyy.-otoño.-Paul Gauguin

(Imágenes.- 1.- William Trost Richards/ 2.- Paul Gauguin)

CANCIÓN PARA CANTAR UNA CANCIÓN

“Esa música…

Insiste, hace daño

en el alma.

Viene tal vez de un tiempo

remoto, de una época imposible

perdida para siempre.

Sobrepasa los límites

de la música. Tiene materia,

aroma, es como polvo de algo

indefinible, de un recuerdo

que nunca se ha vivido,

de una vaga esperanza irrealizable.

Se llama simplemente:

canción.

Pero no es sólo eso.

Es también la tristeza”.

Ángel González.-“Canción para cantar una canción”.-“Intermedio de sonetos, canciones y otras músicas”

(Imagen.-Birch Tree Autum, Crested Butte, Colorado.-foto besttravelphotos)

 (Hiver.-Danielle Messia)

LAS HOJAS MUERTAS

“Alrededor del seis de octubre, las hojas suelen empezar a caer, en sucesivos chaparrones, tras una lluvia o una helada, pero la principal cosecha de hojas, el súmmun del otoño, suele ser alrededor del  dieciséis” –  así lo va contando en sus paseos solitarios el norteamericano Henry David Thoreau. enamorado, como tantos otros, de los movimientos de la naturaleza. “Las calles están cubiertas por una capa espesa de trofeos, y las hojas caídas de los olmos crean un pavimento oscuro bajo nuestros pies. Tras uno o varios días especialmente cálidos del veranillo de San Martín, percibo que es el calor inusual lo que provoca, más que nada, la caída de las hojas, quizá cuando no ha habido lluvia ni heladas durante un tiempo. El calor intenso las madura y marchita repentinamente, igual que ablanda y pone a punto a los melocotones y otras frutas y las hace caer”.

“Las hojas del arce rojo tardío, brillantes aún, están esparcidas sobre la tierra, con frecuencia como un fondo amarillo con manchas rojas, como manzanas silvestres, pero sólo conservan esos colores sobre la tierra uno o dos días, especialmente si llueve. (…) Los nidos de los pájaros en los arándanos y otros arbustos, y en los árboles, ya están llenos de hojas marchitas. Han caído tantas en el bosque, que una ardilla no puede correr tras su nuez sin que la oigan. Los niños las rastrillan en las calles, sólo por el placer de tratar con un material tan fresco y crujiente. Algunos barren los senderos y los dejan escrupulosamente limpios, para quedarse a mirar el siguiente soplo que esparza nuevos trofeos”.

“Aquí no se trata sólo del mero amarillo de los granos – sigue diciendo Thoreau al hablar de losColores de otoño(Centellas) -, sino de casi todos los colores que conocemos, sin exceptuar el azul más brillante: el arce temprano ruborizado, el zumaque venenoso enarbolando sus pecados escarlata, la morera, el rico amarillo cromado de los álamos, el rojo brillante de los arándanos que pinta el fondo de las montañas. (…) La tierra está engalanada. Y, a pesar de todo, las hojas siguen viviendo alli en el suelo, a cuya fertilidad y volumen contribuyen, y en los bosques de los que vienen. Caen para elevarse, para subir más alto en los próximos años, por medio de una química sutil, trepando por la savia a los árboles y a los primeros frutos que caen de los árboles jóvenes, trasmutadas al fin en una corona que, al cabo de los años, las convierten en el monarca de los bosques”.

“Es agradable caminar sobre  este lecho de hojas fresco y crujiente – continúa Thoreau -. ¡Con qué belleza se retiran a su sepultura! ¡Con qué suavidad yacen y se convierten en mantillo, pintadas de mil colores, perfectas para ser el lecho de nosotros, los vivos!. Así desfilan hacia su última morada, ligeras y juguetonas. No caen sobre las hierbas, sino que corretean alegres por la tierra, eligen un terreno, sin vallas de hierro, susurrando por todos los bosques de los alrededores. Algunas eligen el sitio donde hay hombres que yacen debajo enmoheciendo y se reúnen con ellos a medio camino. ¡Cuántas revolotean antes de descansar en silencio en sus tumbas!”.

Y luego a las hojas las recogen voces y canciones antes de morir.

(Imágenes:- 1.-otoño en Ontario.-foto Ellioy Eskey/ 2.-mrhayata.-amayakeer/3.-Lynn Geesaman.-Parque de Sceaux.-París.-1997.-artnet/4.-la melancolía de la caída.-foto Balduino)

OTOÑO EN EL PARDO

“Contra el macizo negro y plata de Guadarrama, que asoma imponente, mina de hierro, entre sus nubes grandes, al fin del río, el agua gris viene al puente viejo, entre chopos deshojados, que aún conservan un festón amarillo.

El terreno bello, lomeado, hace un oleaje de verdeazul y sombras negras, y por las negras encinas sin bellotas, andan los cuervos negros.

El dramatismo de El Pardo no es nada ascético, como se ha dicho tanto, ni nada místico. Su trájico es sano, su fatídico saludable y con quien debiera concertar mejor que con Felipe ll, Felipe lV y Carlos lV, es con Carlos lll.

El Pardo se ha aconsejado como sanatorio. Sí, es sanatorio de sanos, concentrador de dispersos, arraigador de volubles, pedazo ejemplar de esta gran España otra – ¡ qué lejos de ésta! – con su Guadarrama de hierro y plata, sus encinas de hierro y fecundidad y su sueño de hierro y vida”.

Juan Ramón Jiménez: “Otoño en El Pardo” (“Madrid posible e imposible”)

(Imágenes:- 1.- Mary Cassatt.-1880/ 2.- Lynn Geesaman-.-parq de Scaux.-France.-1997)

OTOÑO 2010 (6) : TU FU

“Otoño transparente.

Mis ojos vagan en el espacio sin fin.

Tiembla el horizonte, olas de claridad.

Lejos, el río desemboca en el cielo.

Sube el humo de la ciudad distante.

El viento se lleva las últimas hojas.

Una grulla perdida busca nido.

Los árboles están cargados de cuervos”.

Tu Fu (poeta chino: 712- 770) : “Paisaje” (traducción de Octavio Paz)

(Imagen: Por la noche llega a Samo-  1983.– Yoshimitsu Nagasaka.-1983.- Weston Gallery.- California.-artnet)


OTOÑO 2010 (5) : HAN YÜ

“Todo resuena, apenas se rompe el equilibrio de las cosas. Los árboles y las yerbas son silenciosas; el viento las agita y resuenan. El agua está callada: el aire la mueve y resuena; las olas mugen: algo las oprime; la cascada se precipita: le falta suelo; el lago hierve: algo lo calienta. Son mudos los metales y las piedras, pero si algo los golpea, resuenan. Así el hombre. Si habla, es que no puede contenerse; si se emociona, canta; si sufre, se lamenta. Todo lo que sale de su boca en forma de sonido se debe a una ruptura de su equilibrio.

La núsica nos sirve para desplegar los sentimientos comprimidos en nuestro fuero interno. Escogemos los materiales que más fácilmente resuenen y con ellos fabricamos instrumentos sonoros: metal y piedra, bambú y seda, calabazas y arcilla, piel y madera. El cielo no procede de otro modo. También él escoge aquello que más fácilmente resuena: los pájaros en la primavera; el trueno en verano; los insectos en otoño; el viento en invierno. Una tras otra, las cuatro estaciones se persiguen en una cacería que no tiene fin. Y su continuo transcurrir, ¿no es también una prueba de que el equilibrio cósmico se ha roto?

Lo mismo sucede entre los hombres; el más perfecto de los sonidos humanos es la palabra; la literatura, a su vez, es la forma más perfecta de la palabra. Y así, cuando el equilibrio se rompe, el cielo escoge entre los hombres a aquellos que son más sensibles, y los hace resonar”.

Han Yü (768-824) : “Misión de la literatura” ( traducción de Octavio Paz)

(Imagen: foto Kurasovas Olegas.-The National Geographic)

OTOÑO 2010 (4) : SHELLEY

“El día es más solemne y más sereno

al declinar la tarde. En el otoño

hay brillos en el cielo, hay armonías

que el ardoroso estío desconoce

como si fueran algo inexistente.

Tú, cuya fuerza descendió lo mismo

que la verdad de la Naturaleza

sobre mi triste juventud antaño,

de hoy más tu calma cede a mi destino,

yo que me consagré a tu culto, amando

todas las formas que te contenían,

Espíritu sereno, cuyo hechizo

a mi propio temor me encadenara

y a amar por ti la humanidad entera”.

Percy B. Shelley: “Himno a la Belleza intelectual”

(Imagen: foto: Michael Yamashita.-National Geographic)

OTOÑO 2010 (3) : EZRA POUND

“Luna otoñal; colinas sobre lagos

contra el poniente.

La tarde semeja una cortina de nubes,

una niebla sobre las ondas; y a través de ella

picas largas y agudas de canela,

una melodía fría entre las cañas.

Tras de la colina la campana del monje

que vuela con  el viento.

La vela cruzó por aquí en abril; quizás vuelva en octubre,

el bote se desvanece en plata; lentamente;

el sol enciende solitario el río”.

Ezra Pound: Los Cantos pisanos.-Canto XLIX.-(Adonais)

(Imagen:- foto Joel Sartore.-National Geographic Collection)

OTOÑO 2010 (2) : LA VÍA LACTEA

“Es igual que un arroyo, la Vía Lactea,

a cuyos lados lucen las margaritas.

Medio anillo, el Creciente.

Y una mano, las Pléyades, que le señalan.

Mira la luna: es

barca de plata,

que acusa el peso

de la carga de ámbar.

Las Pléyades parecen

el lento palanquín de una camella

a la que el camellero

azuza, fastidiado, hacia Occidente.

Refulgen, tan brillantes,

que son igual que frascos

en que tiembla el azogue.

Tu talle es una rama sin fisuras.

Y tu rostro es un sol,

con el día en tu cuerpo”.

Ibn Al-Mutazz:Firmamentos” (Samarra 861-  Bagdad 908)

(Imagen.- foto: Rhys Logan.-National Geographic)

OTOÑO 2010

“A través de la paz del agua pura,

el sol le dora al río sus verdines;

las hojas secas van, y los jazmines

últimos, sobre el oro, a la ventura.

El cielo, verde, en la más libre altura

de su ancha plenitud, deja los fines

del mundo en un estremo de jardines

de ilusión.  ¡Tarde en toda tu hermosura!

¡Qué paz! Al chopo claro viene y canta

un pájaro. Una nube se desvae

sin color, y una sola mariposa,

luz, se sume en la luz…

Y se levanta

de todo no sé qué hálito, que trae,

triste de no morir aún más, la rosa”.

Juan Ramón Jiménez:Octubre“.-Sonetos espirituales.- Segunda antolojía poética (1898-1918)

(Imagen.-otoño en bosques de Virginia.-foto Christopher Burkett.-1991.-Michael Ingbar Gallery.-New York.-artnet)

OTOÑO

hoja.-77.-foto por Amanda Means.-1988.-Gallery 339.-Philadephia.-artnet“Por el aire vuela el cardo, aunque el viento esté sereno,

ahora yace en la hierba, y ahora sube raudo el otero,

borbotea como puchero el agua de la fuente

por incontables piedras resbala candente.

 

Reseca y agrietada está la tierra como pan recocido,

de la pradera nada queda, y los juncos han todos perecido.

Los campos en barbecho refulgen como agua,

tiemblan las telarañas, y vuelan de mata en mata.

 

Las cumbres brillan al sol como hierro al rojo,

y los ríos a su paso se funden en oro;

llama ardiente es la tierra, oro líquido lo aéreo,

allí donde miro Eternidad sólo veo”.

John Clare: “Otoño“.

(Imagen: Leaf 14.-1988.-por Amanda Means.-Gallery 339.-Philadelphia.-USA.-artnet)