LAS TAREAS DE CASA

 

 

“Cuando no puede conciliar el sueño, la abuela se levanta, todavía de noche y baja a la cocina a prepararse un café. Luego se sienta en el sofá del comedor, se queda allí  fumando y espera a que amanezca. Le gustaría ponerse a hacer las tareas de la casa: barrer las escaleras, fregar los suelos, limpiar puertas y ventanas. No puede, porque todos duermen, y estas acciones en las que piensa y que no lleva a cabo la encienden con un fuego frío — escribía la italiana  Natalia Ginzburg en uno de sus artículos , en 1969—. Ella recuerda haber sido muy desordenada y perezosa en su desorden, sin embargo, había una regla inquebrantable: que los niños debían levantarse en cuanto se despertaban, y que entonces había que enjabonarlos  con energía, rociarlos con polvos de talco y llevarlos, después del café con leche, al primer y fresco sol de la mañana.

Hoy le gustaría hacer lo mismo con los hijos de sus hijos, pero una maniobra tan simple, como levantar y bañar a esos nuevos niños, no le está permitida. Estos nuevos niños tienen, en sus habitaciones, bizcochos y tebeos; se levantarán más tarde, cuando a ellos les apetezca; darán vueltas por la casa con sus pijamas de rizo, esparciendo tebeos y bizcochos sobre sus padres, todavía sumergidos en el sueño.

Finalmente, también los padres se despiertan, se levantan y bajan a la cocina, desgreñados y descalzos: no tienen zapatillas o no se preocupan de buscarlas debajo de la cama; la abuela se pregunta cuánto tiempo durará la industria de las pantuflas, puesto que la gente parece considerarlas innecesarias. Todavía a tientas a causa del sueño, los jóvenes padres buscan por la cocina pan y tazas. Empieza un largo y caótico desayuno, sin café con leche, el café con leche, como las pantuflas, parece estar desapareciendo de la faz de la tierra. Cocinan huevos revueltos y beben zumos de fruta embotellados , y una sustancia horrible, oscura y pastosa que se unta en el pan y que se llama Nutella.

 

 

Preguntan a los niños qué quieren comer, no lo saben,  y la indecisión los hace llorar, fuera el sol ya calienta y la abuela piensa que los niños deberían estar al sol desde hace un rato; calla, porque ya se ha acostumbrado a callar: piensa que el modo en que  crían a estos nuevos niños es complicado y agotador; el modo antiguo quizá era autoritario y descuidado: aquello de levantarlos en cuanto se despertaban, bañarlos y llevarlos afuera quizá era , como dicen ahora sus hijos, un acto de prepotencia y de autoridad.

Entretanto los jóvenes padres discuten si ir a la playa durante todo el día o solo por la mañana, parecen ignorar que la mañana casi se ha acabado. Discuten a qué playa ir y con qué coche; la madre piensa que el rasgo principal de los jóvenes de hoy en día es la indecisión. En la indecisión de los padres están también implicados los niños; lloran, porque la indecisión les exaspera; mezclan las suyas con las incertezas de los padres, preguntan llorando cómo irán vestidos y qué juguetes  deben llevar; de repente los padres se enfadan y en su cabreo adoptan un tono trágico; estos nuevos y jóvenes padres no gritan a los niños, pero cuando pierden la paciencia creen  que deben poner un gesto trágico: los niños sollozan, los padres, de pronto, arrepentidos, hacen un aparte con los niños y no los consuelan sino que les dan, con secretos susurros, difusa explicación sobre su comportamiento. Por fin se van, llenos de salvavidas, cubos, toallas y bolsas; la abuela piensa que ahora  podrá hacer las tareas de casa.

En la puerta, nueras e hijos le insisten para que no haga nada; en las habitaciones, le dicen, ya todo esta hecho

 

 

 

En cuanto desaparecen, la abuela va a las habitaciones, con un placer siniestro y salvaje, deshace las camas ya hechas y recoge camisetas y periódicos. El número de camisetas es infinito, se encuentran por toda la casa, manchadas de fruta y repletas de arena(…)

Ahora regresan todos, con salvavidas, toallas húmedas, montones de arena, camisetas, trozos de pan y periódicos, el cargamento de este grupo lento, feliz e indeciso. La madre se pregunta si cuando ella esté muerta habrá alguien en la casa que todavía friegue los suelos”

 

 

 

(Imágenes—1- Edgar Degas/ 2-Vilhelm Holsoe/ 3-Camille Pisarro- 1877/4- Alex Colville)

LA INFANCIA DEL ARTE

 

 

“Las obras maestras de la historia del arte buscan revelar a los niños en su gravedad, pero también en su simplicidad y  su belleza.

 

 

¿Es que se pueden encontrar más adorables, pero también más impenetrables al mismo tiempo los niños en la pintura ? – se pregunta Cécile Barthes en su bello libro “L ‘ enfance de l’ art.”

 

 

Para tenderse  sobre la tela de las promesas, los sueños  y los miedos que contienen los ojos brillantes de las niñas y los niños, y con el fin de descubrir su naturaleza profunda, los artistas de todos los tiempos los han rodeado con una mirada llena de amor y de paciencia.

 

 

Con el advenimiento del siglo de las Luces los niños son considerados como seres humanos con el mismo título que los adultos .

 

 

El sentimiento familiar, el amor de los padres, se hacen célebres y se transforman incluso en virtudes esenciales  bajo los pinceles de Greuze, Chardin, Vigée- Le Brun y los grandes retratistas ingleses. A partir del XlX, cuando la familia burguesa triunfa, se multiplican los encargos de retratos y los propios artistas se entregan también al placer de pintar su personal intimidad familiar. Manet, Gauguin, Cézanne, Renoir o los pintores de la Escuela de París hacen posar a sus hijos, pequeños modelos o aprendices de artistas, ricos o melancólicos, una mirada que renovará en cada ocasión el arte de la pintura.

 

 

La pintura de Picasso contiene una de las más bellas celebraciones de la infancia y la que aporta  de modo más soberbio los colores. Sus propios hijos, pero también hijos quiméricos, pequeños saltimbanquis o infantas inspiradas en “Las Meninas” llenan su obra. “En cada niño hay un artista — decía  Picasso —. El problema está en saber cómo seguir siendo un artista cuando uno se hace mayor”, recuerda Cécile Barthes”.

 

 

(Imágenes-1 – detalle de “Las Meninas” -1656- museo del Prado/ 2- Lluís Léopold Boilly – Gabrielle Arnault -Siglo XlX – Museo del Louvre/ 3- Vigée Lebrun/ 4- Camille Claudel- la Petite Chatelaine -1896-museo de arte e industria -Roubaix – La Piscine/ 5-Edouard Manet -Le Fifre- 1886- museo d’ Orsay/ 6 -Francois Joseph Navez – El joven muchacho soñador -1831 –  Museo del Louvre / 7-Picasso -1901)

PARA LOS NIÑOS

 

 

“Las altas colinas, las cuestas,

de estadísticas

están ante nosotros.

La subida escarpada

de todo, sube,

sube, mientras todos nosotros

bajamos.

El siglo que viene

o el siguiente,

dicen,

habrá valles, pastos,

nos podremos encontrar allí en paz

si llegamos.

Para subir estas cumbres venideras

uns palabra para ti, para

ti y para tus hijos;

estad juntos

aprended las flores

id ligeros”.

Gary Snyder – “La isla de la tortuga” ( traducción de José Luis Regojo)

(Imagen –Fernand Khnopft)

LA INFANCIA EN El ARTE (2)

 

 

He aquí este rostro que nos mira  – apoyado el codo en el piano – , el de Julie Manet, hija de Berthe Morisot y de Eugène Manet, hermano del pintor. La tarde entra hasta el frescor luminoso de este cuarto y los dedos rozan las teclas en este pastel hoy guardado en una colección particular. La infancia en el arte nos brinda la intimidad de la música, aunque en este momento aún no pueda desvelarse lo que será esta niña, relacionada en el futuro con tantos artistas, y que escribirá un Diario en torno a muchos creadores. La tarde se queda en la puerta contemplando esta escena y la mirada soñadora de Julie no sabe aún cuánto le espera, todo lo que le va a suceder en la vida.

 

 

Mármol blanco para este busto de Camille Claudel que ha tomado como modelo a Madeleine Boyer, hija de los propietarios del Castillo de l Islette de Touraine. Ojos elevados al cielo, ondulaciones del cabello, mirada fija en la esperanza. Se acercaba hasta esta escultura Claude Debussy para admirarla y comentó en voz baja:  » una de las más graciosas evocaciones que han inspirado a un poeta del mármol: la llamada con la cual  un niño interroga a lo desconocido».

 

 

Refugiados los ojos en un rincón de la habitación, esta niña en azul de 1918 de Amedeo Modigliani observa y espera. Así lo hará siempre mientras nos mira. Ojos que hablan. Ojos que retratan. » Muchos de estos ojos – dirá un crítico once años después – nos miran desde los lienzos, pensativamente conscientes de su vida frágil, angosta, con su propia miseria o su mórbida sensibilidad desvelada». Esta niña graba en las pupilas todo cuanto ocurre, pero también su mirada se alarga sobre cuanto nosotros escondemos, sobre cuanto queremos que siga oculto. Singular notario infantil que nada olvida.

(Imágenes.- 1- Berthe Morisot -Le Piano – 1888 -colección particular/ 2-Camille Claudel -le Petite Châtelaine- 1896- Roubaix, La Piscine, museo del arte y la industria/ 3 – Amedeo Modigliani -Fillette en bleu -1918 -colección particular)

UN HOMBRE COMO UN NIÑO DORMIDO

 

niños.-sueño.-ZZ66.-por He Zubin.-2007.-Art Space.-Virginia Miller Galleries.-Coral Gables, Miami, USA.-artnet«Las flores los jardines los surtidores las sonrisas

Y la dulzura de vivir

Un hombre está ahí en el suelo y se baña en su sangre

Los recuerdos las flores los surtidores los jardines

Y los sueños infantiles

Un hombre está ahí en el suelo como un fardo sangrante

Las flores los surtidores los jardines los recuerdos

Y la dulzura de vivir

Un hombre está ahí en el suelo como un niño dormido.

Jacques Prévert: «El fusilado»

(Imagen.-He Zubin.-2007.-Artspace/ Virginia Miller Galleries.- Miami.-Florida.-USA.-artnet)

LA BLOGOCAMPAÑA CONTRA LA PORNO INFANTIL

1.115 Blogs y webs de todo el mundo se han unido en la blogocampaña contra la porno infantil. Aporto aquí el último apunte leído en Scriptor. org cuyos argumentos sobre este tema comparte completamente Mi Siglo :

A proposito de la blogocampaña contra la porno infantil, sobre una raiz del problema

Campaña 20-NOV» Por razones de viaje no pude contribuir explícitamente, el pasado día 20, día previsto, a la exitosa Blogocampaña contra la pornografía infantil.

Algo quería decir, a propósito de lo expresado en la convocatoria, que arrancaba así: «La pornografía infantil en la Red es una lacra imparable que ensucia nuestras vidas cada día. La presión policial con macroredadas no es suficiente para detener las malas prácticas de estos individuos, que actúan desde el anonimato que puede brindar la Red golpeando las vidas de cientos de niños, incluso bebés, en busca de un deseo sexual depravado y enfermizo

Para abundar en lo que sobradamente han dicho y hecho los 1.115 blogs y webs de todo el mundo que han participado, sólo quiero aquí  y ahora destacar unas ideas de un artículo de J.M. de Prada, que algo tienen que ver con las raíces de esta cuestión.

Las tomo, precisamente, de «La raíz del problema» (ABC, 4 Octubre, 2008):

«EL fariseísmo contemporáneo ha encontrado en la condena de la pederastia uno de sus ejercicios retóricos predilectos. Hace un par de días, la Policía Nacional desmantelaba una red de pornografía infantil -y van…- y detenía a más de ciento veinte personas que intercambiaban a través de Internet imágenes en las que niños de muy corta edad, casi bebés, eran sometidos a las sevicias más aberrantes; todos nos hemos indignado muchísimo, nos hemos rasgado las vestiduras y hemos solicitado que a tales tipejos infrahumanos se les castigue con el máximo rigor. 

Nadie se ha molestado, en cambio, en describir el caldo de cultivo en el que tales tipejos infrahumanos florecen, tal vez porque, si lo hiciéramos, nos veríamos obligados a reconocer que se parecen demasiado a nosotros mismos. Probemos aquí a describir ese caldo de cultivo: por una parte, hallaremos que los niños, antes de nacer, han sido relegados a la condición de «amasijos de células» sobre los que nos hemos arrogado un derecho de disposición absoluta que incluye su destrucción física; por otro, descubriremos que los niños, una vez nacidos, son sometidos a agresiones diversas que anhelan su destrucción espiritual.

Los niños que se salvan de ser despedazados en los abortorios son arrojados a una máquina trituradora que avasalla su inocencia y pisotea su dignidad. En esta guerra inmisericorde contra la infancia vale todo, con tal de que se disfrace con los ropajes de los sacrosantos derechos y libertades: y así, en el hogar, se les condena a una vida escindida, mediante el sacrosanto «derecho al divorcio» que asiste a sus padres; en la escuela, se les obliga a recibir adoctrinamiento ideológico y se les inocula el veneno de la llamada teoría de género, todo ello, por supuesto, en aras de que puedan vivir plenamente su «libertad sexual». 

Y por si aún las agresiones que reciben en el hogar y la escuela no hubiesen sido suficientes para desnaturalizar su infancia, por si aún su alma no estuviese suficientemente arruinada, la propaganda mediática se encarga de arrebatarles el pudor y convertirlos en adultos precoces, escamoteándoles las realidades más esenciales de la condición humana y sustituyéndolas por un batiburrillo de risueñas escabrosidades que incluyen, por supuesto, todo tipo de reclamos sexuales(…)»

«La Blogocampaña – sigue leyéndose en Scriptor. org – no tenía nada de lo que Juan Manuel de Prada llama con razón «fariseísmo contemporáneo». Es más, pienso que todos los que participamos en difundir la «blogcampaña» estamos en el mismo campo que JM de Prada.

Sirva este recordatorio para recordar lo intrincado -y en el fondo sencillo- de los asuntos realmente vitales».