CAFÉ, TÉ, CHOCOLATE

 

 

“Si el té es novecentista y el chocolate tradicional, el pobre café  es, característicamente, ochocentista – el café es romántico, es democrático, es oratorio y banal – decía Eugenio D’ Ors – . Representa un poco – como los cromos, como los calcetines de colores, como los armarios de luna, como los dramas de tesis – aquella falsa polarización de las elegancias que constituyó una de las peores enfermedades del siglo XlX. El café nos habla de manera quieta y misteriosa, con su vapor caliente, de trabajos de poetas de buhardilla – capaces, como Zorrilla, de hacer un drama con doce tazas y en veinticuatro horas – , de reuniones de artistas bohemios, de clubs revolucionarios, de casinos  políticos, de casinos que no lo son tanto ,de juegos de dominó. De juegos de naipes, de sufragio universal, de parlamentos, de perezas vestidas de retórica, de “discusiones”sobre ideas, de planos estratégicos dibujados sobre el mármol, de “peñas”, de filosofía de ateneo, de malgastadas horas dominicales.”

(Imagen – Boyko Kolev )

REFLEXIÓN DESDE EL MAR

 

 

“No hay soledad más grande que la del mar. La primera noche en que me hallé solo entre cielo y agua sobre la cubierta de aquella monstruosa amalgama de madera vieja y de hierro mohoso que se llamaba el Paraná, ha sido la más triste de mi poquísima alegre vida.

Toda la pasada, día por día, hora por hora, se me vino a la memoria: la casa de Valladolid en donde nací, con su jardín, desde el cual, atados a un hilo, que ella me echaba desde su balcón de la casa inmediata, enviaba yo a Nieves Masas un puñado de alelíes y unos capullos de rosas; la iglesia de San Martín, en donde me bautizaron y donde me llevaba a misa mi madre; las dos hermanas rubias hijas de la hermosa marquesa de Villasante, las cuales, cuando niño, me habían parecido dos ángeles, y cuando mozo y estudiante, dos figuras flamencas, vivas, arrancadas de un cuadro de Rubens; todas las mujeres a quienes por mi madre había conocido, y cuya imagen y cuyo recuerdo adoraba por el de mi madre, cuya imagen, de todas cercada, evocaba en mi memoria con la maravillosa lucidez del sonámbulo y con la tristeza desesperada del moribundo; todo cuanto había amado, cuanto por algo, aún por el pesar, me había sido tan caro en mi existencia;

 

 

todo lo bello, lo luminoso, lo poético de mi pasado, la gloria, la amistad, el favor; todo lo que había podido obtener y no había querido aceptar por merecer la estimación de mi padre; todo lo alegre y fantástico de mi niñez; todo lo revuelto y  afanoso de mi juventud; todo lo aislado, lo esquivo, huraño, misterioso y desesperado de mi edad madura ; todo lo inútil de mis versos; toda mi ingratitud para con mi pueblo, que por ellos me había aplaudido y coronado y glorificado en vida; todo el pandemonium de efectos mal sofocados, de pasiones mal concebidas, de facultades mal empleadas, que habían producido el desvarío descarriado de mi imaginación, el vacío de mi corazón …, todo esto surgió en el caos de mi alma, y dudé de mí mismo, y desconfié de Dios, cuya faz contemplaba tras aquel azul estrellado cielo, a través de las vergas del Paraná, que el mar tranquilo inclinaba de babor a estribor y de proa a popa, según sus ondas se hacían espuma en sus costados o se partían en su quilla, resbalando partidas bajo su viejo y panzudo casco”.

José Zorrilla -“Recuerdos del Tiempo Viejo

(en los doscientos años del nacimiento de Zorrilla)

 

 

(Imágenes -1- Rober Adams – ngagov/ 2- Chip Hopper– weston gallery – artnet/ 3- David Doubilet – National Geografic)

LA SEMANA DE UN POETA

periódicos-vvbbn-Albert Anker

 

“En esta ociosa vagancia me ha cogido el sábado, mi querido Munilla escribe José Zorrilla al Director de “Los Lunes de El Imparcial” en “Recuerdos del tiempo viejo” – sin  haber escrito ni acordarme de escribir una palabra del artículo de mañana (…) El lunes, satisfecho de haber publicado y cobrado mi artículo, me salí al sol a espaciar el ánimo y a descansar del trabajo hecho. Los martes son malos días para empezar negocio ni labor alguna: el miércoles me volví a salir al sol para prepararme a oír por la noche en el Ateneo al Sr. Moreno Nieto, a quien voy siempre a escuchar cosas que yo no sé (…) El jueves continué paseándome al sol, para rumiar lo oído al señor Moreno Nieto; y a las siete y media  (costumbre mía de los jueves) me senté a la mesa de la condesa de Guaqui (…); recibe conmigo a su mesa los jueves esta gentilísima señora al prodigio de memoria, de erudición y de precocidad, el joven Menéndez Pelayo (…) Puede usted

 

periódicos- Maria Paulova

 

 

comprender que no tendría perdón de Dios si empleara los viernes en otra cosa que en saborear los recuerdos, en prosa y en verso, del salón de aquella condesa Carmen, con la cual no tienen flor comparable ninguna de los Cármenes escalonados en el valle de los Avellanos de la morisca Granada.

Del viernes ya pensé en emplear la noche en escribir mi artículo; pero fatalmente para usted, los viernes ha dado en reunir en su casa la señora de Malpica a algunos amigos suyos, entre los cuales me cuenta (…) De aquella casa  se sale con pesar a las cuatro de la mañana; y el sábado hay que pasarlo en soñar con aquellas tres parejas de muchachas, que le dejan a uno en los oídos para veinticuatro horas el eco de todas las harpas de Sión, y de los gorjeos de todos los ruiseñores de los bosques de la Alhambra.

La tarde del sábado, cuando ya iba disipándose la especie de embriaguez en que envuelven el espíritu de los poetas, aunque seamos viejos, el recuerdo de tanta poesía, tanta música y tantos serafines con forma humana…, ella bajando y yo

 

periódicos-tgbb.-Adolfo Kaminsky.-le journal de la photographie

 

subiendo, tropecé en la calle de la Montera con la marquesa de D. H. , que es la más mona de todas las marquesas de los reinos unidos y desunidos de Europa; una malagueña que tiene una mata de rayos de sol por cabellos, un puñado de azucenas por cara, dos pedazos de cielo por ojos y dos ramilletes de jazmines por manos; y que me dio justísimas quejas, y que la di merecidísimas satisfacciones, y que me ofreció el perdón suyo y el de su esposo, y que le prometí enmienda, y que me fuí a mi casa entre la niebla del crepúsculo, mareado y andando a tientas con el recuerdo de sus palabras y la imagen de su hermosura.

(…) Compóngase usted, pues, como pueda; que yo voy a probar si durmiendo doce horas seguidas puedo desembarazarme de la deliciosa pesadilla que me producen en vigilia las encantadoras imágenes de las nueve bienhechoras hadas con quienes he tenido la fortuna de tropezar en la semana que acabó ayer”.

 

periódicos.-4d4.-Praga.-Stanko Abadzic.-contemporary net

 

(Imágenes.-1.-Albert Anker/ 2.-Maria Paulova – artnow-ru/ 3.-Adolfo Kaminsky- le journal de la photografie/ 4.-Stanko Abadzic- contemporary. net)