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Posts Tagged ‘Italo Calvino’

 

 

Resplandecían las escamas de los peces, un ala de gaviota cruzaba el aire salado, las medusas extendían y replegaban sus umbelas, se balanceaba al viento un cocotero. Se abrían a la luz las madreperlas”. Así describe el paisaje de “Heliópolis” (1949)  Ernst Jünger al presentar ante nosotros su libro a través de su prosa marmórea, como recuerda Luis Pancorbo en “Lugares insólitos, míticos y verídicos(Tezontle). “Lejos de ser la capital del Xlll Nomo del Antiguo Egipto dice Pancorbo -, el escritor alemán,  autor de “Los acantilados de mármol“, sitúa allí una distopía o utopía negativa. Pese a ser tan invitante su playa, y su clima tal vez  mediterráneo, Heliópolis esconde el tener que elegir: conservar o progresar. Luchar y amar. Contemplar la belleza o imponerla”.

 

 

También el gran crítico francés Jean- Yves Tadié se detiene a analizar Heliópolis entre las villas imaginarias. Villas o ciudades invisibles o imaginarias quiso colocar Calvino en el cielo para viajar por ellas y descubrir sus nombres de mujeres, pero parte de la novela moderna –como recuerda Tadié – ha reconciliado la gran ciudad con lo imaginario, construyendo, por su lado, reinos utópicos. “Jünger construye esos reinos donde se confrontan dos órdenes, o un desorden y un orden. Una ciudad que escapa a las normas realistas y que dicta sus normas a la novela. Como un tablero donde cada casilla contiene una historia, cada barrio, cada monumento de Heliópolis congrega, no sólo los pesos del pasado sino también su aventura, distribuida en la intriga general del libro. La utopía es la obra de la memoria según la cual se comprueba lo siguiente : “hay sitios sobre la tierra donde aparecen santuarios; eso ocurre muchas veces en lugares de violencia. Estos enclaves dan la impresión de estar golpeados por una maldición que concentran tropas siempre atacadas por la violencia. Ellas se suceden a través de los flujos y reflujos de la historia”.

Cuando estaba componiendo “Heliópolis”, Jünger escribió en su Diario del 6 de marzo de 1948 : “lo que hace sagrado el trabajo es lo que en él  hay de impagable. De esa porción divina es de donde afluyen a los seres humanos la felicidad y la salud. También puede decirse que el valor del trabajo se mide por la cantidad de amor que en él se esconde”.

Viajes hacia lo imaginario, sentencias sobre la realidad.

 

 

(Imágenes-1-Louise Bourgeois/2.-Edgar Degas- 1892/ 3.-Hans Emmenegger– 1905)

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En su infancia, el cine le brindaba dos horas en las que no vivía, un tiempo suspendido, secuestrado del entorno para Italo Calvino. El cine tenía para él – y con estas palabras lo quiso recordar Juan Villoro – esa cualidad mágica de lo que está definitivamente aparte, el oscuro recinto donde las proezas viajan por el aire. Además, los cines de la época ofrecían funciones corridas y el espectador podía empezar la historia en cualquier parte: ” ver el inicio de la película cuando ya se conocía el desenlace – recordaba Calvino – brindaba satisfacciones adicionales : descubrir, no la solución de los misterios y de los dramas, sino su génesis”. Además, el  puzzle de imágenes de los cines  de barrio ( donde los rollos llegaban a destiempo porque eran llevados en bicicleta desde otro cine) le daría al escritor italiano motivos literarios, aplicados, por ejemplo, en su obra “El castillo de los destinos cruzados”.

Siempre la magia del cine. En 1974, Fellini anota Villoro – le pidió un prólogo para sus guiones. “La autobiografía de un espectador” es uno de los textos más personales de Calvino. Habla allí de su caprichosa fascinación por el cine. Ante los libros siempre sintió el autor de “Las ciudades invisibles” un compromiso técnico, la necesidad de descifrar sus mecanismos ; en cambio, el cine le brindó la oportunidad de ser caprichoso y agregó claves a su escritura. “¿Qué había sido entonces el cine, en ese contexto para mí?, se pregunta Calvino. Yo diría : la distancia. Respondía a una necesidad de distancia, de dilatación de los límites de lo real”.

Así, la distancia en la mirada tendía a imaginar cuantas posibilidades guardaba la fantasía.

 

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(Imágenes.- 1. Marcello Mastroiani- Chiara Samugheo/ 2.- Godard- Richard Dumas)

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A veces en la literatura se escriben cosas singulares. Para muchos, experiencias extrañas y desconcertantes; para otros hallazgos. Entre las tentativas creativas del grupo o laboratorio literario Oulipo ( el Taller de Literatura Potencial francés, fundado en 1960 por el escritor Raymond Queneau y el matemático Francois Le Lionnais y al que pertenecieron, entre otros,  Italo Calvino y Georges Perec), figura este poema del metro, cuyo autor es Jacques Jouet:

“Un poema del metro es un poema compuesto en el metro, a lo largo del tiempo de un trayecto.

Un poema del metro tiene tantos versos como estaciones, menos una, tiene el trayecto.

El primer verso se compone mentalmente entre las dos primeras estaciones del trayecto (contando desde la estación de partida)

Se transcribe en el papel cuando el metro se detiene en la segunda estación.

El segundo verso se compone mentalmente entre la segunda y tercera estación del trayecto. Se transcribe al papel cuando el metro se detiene en la tercera estación. Y así sucesivamente.

No hay que transcribir cuando el metro está en marcha.

No hay que componer cuando el metro está detenido.

El último verso del poema se transcribe en el andén de la última estación del trayecto.

Si el itinerario supone una o varias combinaciones de línea, el poema tendrá por lo menos dos estrofas.

Si por desgracia el metro se detiene entre dos estaciones, se produce un momento muy delicado en la escritura del poema del metro”.

Jacques JouetAnthologie de l Oulipo – Gallimard, 2009

 

PARIS LA NUIT

 

(Imágenes.- 1.-Martin Lewis/ 2.-Pierre Jahan -1930)

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“Se atribuye a Bersabea esta creencia: que suspendida en el cielo existe otra Bersabea donde se ciernen las virtudes y los sentimientos más elevados de la ciudad y que si la Bersabea terrena toma como modelo la celeste llegará a ser una sola cosa con ella (…) Fieles a esta creencia, los habitantes de Bersabea honran todo lo que les evoca la ciudad celeste: acumulan metales nobles y piedras raras, renuncian a los abandonos efímeros, elaboran formas de compuesto decoro”.

 

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“Con tal aire fue construida Andria, que cada una de sus calles corre siguiendo la órbita de un planeta y los edificios y lugares de la vida en común repiten el orden de las constelaciones y las posiciones de los astros más luminosos: Antares, Alferaz, Capilla, las Cefeidas. El calendario de las ciudades está regulado de modo que los trabajos y oficios y ceremonias se disponen en mapa que corresponde al firmamento en esa fecha: así los días en la tierra y las noches en el cielo se reflejan mutuamente”.

Así, muchas veces en el cielo, cuando llega la noche, veo las ciudades invisibles que publicara Italo Calvino en 1972. Me quedo mirando esas ciudades invisibles y viajo por ellas. “Son – en palabras del autor – la sensación del tiempo que se ha cristalizado en los objetos, contenido en las cosas que nos rodean (…) Las ciudades – añadió Calvinono son nada más que la forma del tiempo”.

Recuerda el gran crítico italiano Pietro Citati que cuando Italo Calvino comenzó a escribir “Las ciudades invisibles“, mucho antes de su publicación, no tenía ninguna teoría, ni filosofía, ni arquitectura clara para hacerlo. Escribía lentamente, sin planos, con ojos ciegos, ciudad tras ciudad, sin saber qué iba a ocurrir con aquellas imágenes dedicadas a las ciudades- mujeres o a las mujeres- ciudades. Pero una cosa le resultaba evidente. Había encontrado una nueva forma: entre la narración breve, el poema en prosa, la historia metafísica, el capricho o la miniatura; forma que en nuestro siglo ha sido culminada en los relatos de Kafka o en las prosas de Borges (…) Cuando uno va a una librería y escoge del estante “Las ciudades invisibles” y vuelve a leerlo, cada  vez que  esto se hace, el libro se mueve, nos muestra un rostro siempre nuevo que dentro de diez o veinte años aún será diverso, y eso ocurrirá cuando otras generaciones lo lean y lo interpreten de un modo que nosotros aún no podremos imaginar.

Luego se hace noche cerrada, se dejan ver las ciudades invisibles en el cielo, y se vuelve a abrir el libro para leerlo de nuevo. Y contemplar.

 

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(Imágenes.- 1-Samantha Keely -2012/ 2.- Ferdinand Hodler– 1908/ 3.-Peter Wileman)

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ciudades-nbbi- París- Belinda Satle- el pais

 

Cuando se contempla desde el cielo el Arco de Triunfo de París como ciudad visible uno recuerda las palabras que Italo Calvino escribió sobre sus ciudades invisibles: “la sensación del tiempo se ha cristalizado en los objetos y se ha contenido en las cosas que nos rodean. La ciudades no son nada más que la forma del tiempo”.

 

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Cuando se contempla desde el cielo la gran explanada de Ámsterdam como ciudad visible, vuelven a resonar las palabras de Calvino sobre sus ciudades invisibles: de parte a parte parece que la ciudad continuara en perspectiva multiplicando su repertorio de imágenes: en cambio no tiene espesor, consiste sólo en un anverso y un reverso, como una hoja de papel, con una figura de este lado y otra del otro, que no pueden despegarse ni mirarse”.

 

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Cuando se contempla desde el cielo la Marina de Dubái como ciudad visible, las invisibles ciudades de Italo Calvino vuelven a hablarnos:” esta es la base de la ciudad: una red que sirve de paisaje y de sostén. Todo lo demás, en vez de elevarse encima, cuelga hacia abajo: escalas de cuerda, hamacas, casas hechas en forma de saco, percheros, terrazas como navecillas, odres de agua, picos de gas, asadores, cestos suspendidos de cordeles, montacargas, duchas, trapecios y anillas para juegos, teleféricos, lámparas de luces, macetas con plantas de follaje colgante”.

 

ciudades- bhy- Pekín- Belinda Saile- el pais

 

Cuando se contemplan desde el cielo todas estas ciudades seculares, populosas, llenas de historia, se advierte muchas veces que más que ser invisibles son inhabitables: la polución extiende su larga mancha en el espacio y el tiempo y el rostro de las ciudades ante el espejo del día hay momentos en que no se le reconoce.

(Imágenes.- 1.-París- Arco de Triunfo- Belinda Sail- el país/ 2.-Ámsterdam- Belinda Sail- el país/ 3.- Dubái- Belinda Sail. el país/4.- Pekín- Belinda Sail- el país)

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Kipling,mu-foto firmada por Elliott & Fry- wikipedia

 

“Me niego a ser entrevistado. –le respondió Ruydard Kipling al periodista deThe Sunday Herald” en 1892 -.Es un delito. Nunca lo he permitido y nunca lo permitiré. No tiene usted más derecho a interrumpir mi paseo que el que pudiera tener un salteador de caminos. Es una afrenta asaltar así a un hombre en plena vía pública. De hecho, esto es incluso peor. (…) ¿Que por qué me niego a ser entrevistado? ¡Porque es una inmoralidad! Es un delito, en la misma medida que es una ofensa a mi persona, una agresión, y merece el mismo castigo. Es una vileza y una cobardía. Ningún hombre respetable pediría una cosa así; y menos aún la concedería. (…) Usted y sus colegas, con la característica falta de discernimiento y comprensión de lo que es el periodismo que caracteriza a los americanos, serían incapaces de entenderla. Los ingleses detestamos las entrevistas. Y, en cualquier caso, ¿qué tienen de bueno los reporteros? ¿ En qué pretende convertirse o qué pretende conmigo? La prensa norteamericana es algo sucio y podrido. (…) El periodismo inglés es digno y respetable. No hay en él trapos sucios. Lo que ustedes los norteamericanos llaman  espíritu emprendedor no es más que sensacionalismo de baja estofa. Un editor inglés jamás insultaría a un hombre respetable pregúntandole por sus ideas. Son privadas, lo mismo que su casa, y nadie tiene derecho a invadirlas.

Los periodistas estadounidenses son una mancha en la hoja de servicios de la profesión, y cuando uno de ellos perpetra un crimen, como usted ha hecho, deberían encerrarle allá donde no pueda hacer más daño. No hay nada que admirar en el periodismo norteamericano, y menos aún que esperar. El periodista inglés es un caballero y deja en paz a la gente”.

 

Kiplin- nbg- pitisbourg magazine

 

Con estas evasivas radicales y constantes de Ruydard Kipling y con su permanente actitud, el periodista del “The Sunday Herald” logró finalmente todo su objetivo: obtener una larga conversación que podría muy bien figurar entre “las entrevistas imposibles”, aquellas tan célebres e interesantes que consiguieran  Italo Calvino o Giorgio Manganelli.

(Pequeña evocación de Kipling en los ciento cincuenta años de su nacimiento)

(Imágenes. 1 .-Kipling- foto firmada por Elliott & Fry – wkipedia/ 2.-Kipling.- Pittsburg magazine com)

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libros.-rrecss.-Van Gogh.-1887

 

“No sé – ¡oh, tú, que me estás leyendo! – si tienes derecho al título que te doy en el de este Prólogo – escribe Tirso de Molina en la presentación de los “Cigarrales de Toledo” en 1621 – (…) Anda, léeme, no se te dé nada (…) Ya  me has abierto (…) Ya juzgarás, por lo dicho, que me vendo, soberbio ( así sigue hablando el  libro) . Pero  ni te engañas en todo, ni en todo aciertas. Mira: toda arrogante presunción es locura, y todo abatimiento de sí mismo, que no se ejercita por Dios, es pusilanimidad (…)  Desta suerte salí del vientre de mi madre – si puedo dar este nombre a la imaginativa que me concibió y a la pluma que me sacó a luz -. De los defectos que en mí hallares, parte tiene la culpa mi progenitor, y parte el ama que me enseñó a hacer pinitos (….) ¡ Ocho meses ha que estoy en las mantillas de una imprenta, donde, como niño dado a criar en la aldea, me enseñaron los malos resabios que en mí descubrieres : mentiras de un ignorante compositor que tal vez añadía palabras, tal sisaba letras!  (…)

El día que salí de la tienda ( continúa hablando el libro) entré a servir a quien me compró; y desde entonces ya no corre por cuenta de quien me dio el ser mi defensa, sino del señor a quien reconozco”.

 

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Así  le habla el libro al lector en el siglo XVll y tres siglos después, a través de la pluma de Italo Calvino, será un tono distinto, no la voz del libro sino una voz situada entre el lector y el libro, una voz que se introduce en la habitación y se acerca al que lee para disponerlo a la grata lectura: ” Relájate – le invita enSi una noche de invierno un viajero” – . Recójete. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo en seguida, a los demás: “¡No, no quiero ver la televisión! ” Alza la voz si no te oyen :” ¡ Estoy leyendo! ¡No quiero que me molesten!”.

Entonces la voz del libro empieza a articular poco a poco palabras, como ocurría en Tirso de Molina y como ocurre siempre. Es una voz de voces, voz quizá de omnisciencia, voz de personaje-narrador, voces simultáneas, voz de monólogo interior, voz de flujo de conciencia. En la habitación empieza por ejemplo a hablarnos Balzac,  al que pronto Conrad le quita la palabra, al que Faulkner interrumpirá, la voz tal vez pasará a Proust y éste cederá la palabra a Camus y éste a su vez acaso a Durrell. Todas las voces parece que no pudieran contenerse en un solo libro pero cada libro nos viene hablando con su propia voz. Escuchamos desde nuestra edad y abierto siempre nuestro ánimo.

 

libros.-4dvb.-Abelardo Morell.-1993

 

(Imágenes.- 1-Van Gogh- 1887/ 2.-marilenaferrari. it/ 3.-Abelardo Morell- 1993)

 

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