VIAJES POR ESPAÑA (24) : CANARIAS

 


“… Los nativos canarios eran membrudos, audaces, fuertes… Tenían los cabellos largos y rubios, y con ellos se cubrían hasta el ombligo…” Lo cuenta el viajero florentino Angiolino del Tegghia de Corbizzi en 1341, enviado a descubrir tierras por el rey Alfonso lV de Portugal y lo anota así el periodista y viajero Luis Pancorbo en su “Mapamundi de lugares insólitos, míticos y verídicos”.

 

Ése al parecer, después del de Plinio, fue el  primer documento “ verdaderamente histórico” sobre las Canarias, según apunta Menéndez y Pelayo —y así lo cita Pacorbo. Y añade que “entre los muchos que pretendieron encontrar a las Islas Canarias en la Antigüedad figuraron los maghurinos, los engañados, que así fueron llamados los tripulantes de un viaje fabuloso, tanto que se duda si realmente sucedió, pese a que el gran geógrafo árabe El Edrisi lo diera por cierto.

 

Continúa Pancorbo diciendo que  “se trataba de ir por el Atlántico hacia unas Hespérides que a lo mejor eran las Canarias o islas perennes para saber lo que contenía el Océano y cuáles eran sus límites. La cuestión nunca fue dilucidada. Misterios y fantasía, adobados con embustes, esa es la sal de muchos viajes. A principios  del siglo XlV  el célebre geógrafo Abulfeda daba a entender que las islas “eternas” habían quedado sumergidas. Sólo el sabio y juicioso Aben- Jaldún — señalaba Menéndez Pelayo —, que escribía en 1377, cuando las Canarias ya eran frecuentadas por los navegantes europeos, habla de ellas de un modo racional y positivo.”

 

(Imágenes— isla de la Palma- -2012– – 1, 2 , 3 y 4- fotos jjp)

VIAJES POR EL MUNDO (33) : DESCUBRIMIENTO DE LAS ISLAS

 

 

“Las islas  pueden clasificarse de muchas maneras: según la distancia que las separa de la tierra firme, según el canal ( a veces todo un mar)  y la posibilidad de atravesarlo a remo. Se distinguen —dice el yugoslavo Predrag Matvejevic en su “Breviario mediterráneo” — por el aspecto o la impresión que provocan: unas parece que flotan o se hunden, otras se diría que están ancladas o petrificadas. Unas no son más que restos de tierra firme, informes e inacabadas; otras se separaron a tiempo y llegaron a ser independientes, más o menos autosuficientes. A las islas se les atribuyen rasgos y estados de ánimo humanos: también son solitarias, silenciosas, sedientas, abandonadas, desconocidas, malditas, a veces afortunadas o bienaventuradas. Junto a las islas los que más olvidados están son los escollos, sobre todo los que carecen de agua potable: si no se incorporan a un archipiélago conocido, pierden  su identidad en la jerarquía de la costa, quedan para siempre apóstatas, célibes, anacoretas. Las rocas que sobresalen en los bordes de las islas han suscitado  cuentos de horror y de espectros: en el Mediterráneo se cree en los cuentos, tal vez más que en otras partes.

 

 

Las islas se convierten a menudo en lugares de recogimiento o paz, arrepentimiento o expiación, exilio o encarcelamiento: por eso cuentan con tantos monasterios, cárceles y asilos. Hasta las islas más afortunadas, como la Atlántida, se hundieron con sus ciudades y puertos. El rasgo común de la mayor parte de las islas es la espera.  Hasta las más pequeñas entre ellas esperan por lo menos la llegada de un barco, las noticias que éste trae, un acontecimiento.  Los isleños tienen tal vez  más tiempo para esperar que los demás: la espera es lo que marca su tiempo. Antaño, los difuntos se enterraban en islas de las que la leyenda decía  que estaban fuera del tiempo. El pasado glorioso y la vanidad que de él provenía hacían que las islas más grandes y más poderosas compitieran con el continente, se midieran incluso con su propia época. No se pueden determinar con precisión las causas y las consecuencias de tales fenómenos en el Mediterráneo.”

 

 

(Imágenes—1- isla de Santorini/ 2- islas del mar Egeo/ 3-isla de la Palma – 2011- foto jjp)

UN JARDÍN

 

 

“¡Tanto en sentido literal como figurado, el jardín nos puede ayudar a recobrar  el sentido, o los sentidos! Cuando nos adentramos en él, nos sumergimos en panoramas, olores, sonidos y texturas. Es una llamada que despierta la parte de nuestro cerebro que procesa la experiencia de forma directa e intuitiva, en lugar de analizarla y categorizarla de un modo distante. Cuando se estimula esta parte del cerebro, tendemos a volvernos más conscientes de las sensaciones y emociones que subyacen en nuestra mente racional y ajetreada. Un jardín nos brinda la oportunidad de guardar silencio y estar a solas con nuestros sentimientos, vaciar la mente de pasado y presente con el fin de experimentar el ahora de un modo más pleno.”

Connie Goldman y Richard Mahler

(Imagen -jjp – Isla de la Palma-2012)

EL SILENCIO, EL VERANO (1)

El silencio, los patios…

El silencio, el océano…

El silencio, las plantas…

El silencio, las casas y las flores…

El silencio, las hojas…

Paseos ante el silencio.

Ante la tierra.

Ante el mar.

(Imágenes:- isla de la Palma.- Canarias.- julio 2011.-fotos JJP)

 

LA ISLA, EL SILENCIO, LAS PALABRAS (1)

Después de tantas palabras, de tantas citas y reflexiones, Mi Siglo cruza hoy en silencio bajo balcones extendidos,

se detiene ante bancos solitarios,

contempla el arco de las palmeras,

se adentra por jardines como selvas,

y al fin mira el mar.

El silencio de MI Siglo recorre esta isla sin decir palabra alguna, rodeado de insólitos contrastes. Asombrado ante la espuma que huye, admirado de tanta belleza.

(Imágenes.-Isla de la Palma.-Canarias.- 1.-balcones en la Avenida Marítima de  Santa Cruz de la Palma/ 2 , 3 y 4-: ejemplares de un jardín botánico en la Palma/5.- el mar cerca de la playa de los Cancajos, en el Atlántico -segunda quincena de julio 2010.-fotos JJP)

ISLA DE LA PALMA

Paseo botánico.-1

calle Real.-1

 

Se pasea entre las verdes hojas, se pasea sobre el color de las calles, se pasea junto a las laderas, se pasea al costado de las brumas. Como en “El año pasado en Marienbad“, aquella película de las sucesiones y los pasos, aquí los pasos marcan las sucesiones y la orografía de la montaña deja filtrar el agua de las nubes. Se pasea entre el color de las nubes, se pasea entre las rocas de los volcanes, se pasea al borde de los barrancos,  pasos de paseos cruzan verdosas tonalidades y claros amarillos. Se pasea sobre el suelo y la humedad, entre el laurel y el azebiño,  hojas verdes oscuras reciben a palomas y a pinzones. Se pasea junto a los refugios, cuevas y rediles del cielo guardan   vasijas de agua que se vierte en hendiduras de montañas. Se pasea sobre el silencio, se pasea sobre el colorido, el aroma de las flores rosadas nos lleva poco a poco al descanso, a esta canción de esta plazuela. Están los cantantes en piedra, la piedra canta sin ruido, cantan cómo es el aire de  Santa Cruz de La Palma.Plaza S. Cruz.-1

(Imágenes: Santa Cruz de La Palma, La Palma, islas Canarias.- 21 de julio 2009 .-fotos JJP)