UN ESPACIO INTERIOR

 

interiores-bhy-ventana- Josef Sudek- mil novecientos cincuenta

 

«Por la mañana me levanto con el sol y me voy a un bosque mío que estoy haciendo talar – le escribía Maquiavelo a Francesco Vettori en diciembre de 1513 – Una vez salido del bosque me voy  a una fuente (…) Por la carretera me dirijo a una posada, hablo con los que pasan, les pido noticias de sus tierras (…) Cuando cae la tarde, vuelvo a casa y entro en mi estudio; en la puerta me quito la ropa de todos los días, llena de barro y suciedad, y me pongo un traje de rey o cortesano; vestido decentemente entro en las cortes de los antiguos, donde, afablemente recibido por ellos, me alimento de esos manjares que son los míos, y para los que nací; y allá no me avergüenzo de hablar con ellos, ni de preguntarles las razones de sus hechos; y ellos me responden con humanidad; y durante cuatro horas no siento ningún tedio, me olvido de toda preocupación, no temo la pobreza, ni me espanta la muerte: me identifico totalmente con ellos».

 

interiores-ugvv-silla- Erich Hartmann- mil novecientos setenta y cuatro

 

Es este el espacio interior que construye Maquiavelo, como lo construirá también Pascal y tantos otros. En tal ambiente íntimo se lee o se relee, se escribe y se medita. Siempre será necesario ese espacio personal para hombres y mujeres – esa independencia -, pero no siempre se consigue. Al hablar de los creadores y de sus distintos espacios interiores – los que de un modo u otro ellos han construido – quise evocar en «El ojo y la palabra»:

» Lo esencial es aprender a escribir en cualquier parte, con incomodidades o comodidad, con mucho o con poco tiempo, a horas distintas, en lugares diversos, en lugares creados por uno mismo, aprovechando retazos del día o de la noche, redactando de pie, en un atril, por problemas de espalda (como Hemingway), o viajando en tren a Chicago, escribiendo el capítulo catorce de Doktor Faustus (como hace Thomas Mann). Naturalmente no en todas partes se puede uno concentrar ni todos los sitios son los más indicados para trabajar de un mismo modo, pero en el arco de un proyecto o en las etapas de un proceso creador hay

 

interiores.-4vbbn.-William MacGregor Paxton.- 1969-1941

 

una fase para los apuntes y esbozos, otra para urdir las historias y sus claves, otra para bautizar personajes o trazar fechas y árboles genealógicos, otra para ampliar, reducir o modificar escenas, otra para pulsar y abocetar estilos que parecen incipientes y toscos pero que al fin madurarán y quedarán, y así podríamos seguir casi infinitamente atravesando las labores de invención y de observación, las habitaciones de cocción y de ajuste, los pasillos de la paciencia y de la perspectiva que, muy poco a poco, nos llevarán hacia el final. Ese célebre párrafo de El Quijote ‑Estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y como yo soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía.. no hay que aplicarlo sólo a la dedicación a la lectura (con ser ésta capital e importante), sino también a la dedicación a la escritura, mejor dicho, a la lectura y a la escritura a la vez, y entonces es como si ese capítulo IX de la Primera parte de El Quijote nos dijera: … y como yo soy aficionado a escribir aunque sea en los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación…, y uno prosiguiera diciendo: escribí en cualquier parte, tomé notas, apunté ideas, hice esbozos, redacté diálogos, perfilé personajes…, en fin…, escribí siempre, donde pude y en cuanto pude.

 

lectura-bhhi-interiores- Edmund Tarbell- mil novecientos nueve

 

Los ejemplos son numerosos. Juan Rulfo llevaba en el bolsillo una serie de papelitos verdes, blancos y azules en los que anotaba ‑decía él‑ lo que le dictaba alguien por la calle, cuando salía de su empleo. Al llegar a casa pasaba esas anotaciones a limpio. Así ‑proseguía‑ surgió Pedro Páramo. Es decir, así surgió el germen del sencillo lenguaje hablado en la obra de Rulfo. Esos papeles en que se apuntan cosas diversas, esos pliegos contenidos en una carpeta ‑pues todo eso se abarca en la palabra cartapacio‑es lo que llevaba Stravinsky en sus viajes en avión. En todos sus viajes, tiene siempre a mano ‑cuenta Robert Craft‑ papel pautado, o bolígrafos y papel sin rayar (…) Cualquier trozo de papel, un sobre de carta, el dorso de un menú o de un programa, una servilleta, el margen arrancado de un periódico, todo le sirve para sus anotaciones, y por ello las páginas de las agendas a las que tiene pegados tales bosquejos presentan el aspecto de collages. Stravinsky pone la fecha a cada uno de estos esbozos y hace uso de lápices de colores, debido a que, según dice, si no se hace así resulta muy difícil comprobar los errores, aunque, evidentemente, en el fondo hay algo más que esto, siendo en realidad la manifestación de una poderosa compulsión psicológica que le obliga a ser ordenado.

 

interiores-yvvd-Henry Alexander

 

Todo esto quiere decir que Stravinsky, como tantos otros artistas y creadores, inventa un espacio personal por encima de las paredes físicas y de la habitación propia. El tema ‑la necesidad‑ de tener una habitación propia ‑(esencialmente para la mujer, pero no sólo para la mujer, sino vinculada al quehacer del escritor o del novelista)‑ fue una constante en Virginia Woolf que con ese mismo título publicó un libro en 1929. Si es que podemos profetizar ‑señalaba‑, en el futuro las mujeres escribirán menos novelas, pero mejores, y no sólo escribirán novelas, sino también poesía, crítica e historia. Pero, al decir esto, estamos mirando a lo lejos, a esa dorada y quizás fabulosa época en que las mujeres tendrán lo que durante tanto tiempo les ha sido denegado: tiempo libre, dinero, y un cuarto para ellas. Tres años antes había comentado: [El novelista] debe enfrentarse con la vida, debe arriesgarse a que la vida le haga víctima de sus engaños y le desoriente, debe arrancar su tesoro a la vida (…) Pero, en determinado momento, ha de alejarse de la sociedad, y retirarse, solo, a esta misteriosa habitación en la que su cuerpo se endurece (…)  En una de sus cartas confesaba: cómo me gustaría tener un cuarto enorme para mi sola, sin otra cosa que libros, donde poderme encerrar, y no ver a nadie, y leer hasta encontrar la tranquilidad.

 

interiores-nhyy-Vilhelm Hammershoi

 

 

Pero como Stravinsky con sus servilletas en los aviones ‑aprovechando retazos de tiempo y no esperando a las comodidades‑ el Diario de Virginia Wolf está lleno de anotaciones como ésta: tengo exactamente 5 minutos antes de la cena… (17 de septiembre de 1928); así que puedo llenar la media hora antes de la cena escribiendo (22 de agosto de 1929). Y preocupada por su cocina: Pero lo que me interesa, por supuesto, es mi cocina de petróleo (…) En este momento se está haciendo mi cena en los platos de cristal, perfectamente espero, sin olores, desperdicio ni confusión; uno gira los mandos y hay un termómetro. Y así me veo más libre, más independiente ‑y toda la vida es una lucha por la libertad‑, capaz de venir aquí con unas chuletas en una bolsa y vivir sola. Repaso los platos que prepararé, los ricos estofados, las salsas. Los arriesgados platos extraños con un toque de vino. (…) Ayer por la mañana empecé otra vez Las falenas [Las olas], pero ése no será el título. Y varios problemas claman enseguida pidiendo una solución. ¿Quién lo piensa? ¿Estoy yo fuera del pensador? Se necesita un recurso que no sea un truco. (…) Ahora debo irme a ver cómo mi cocina hace el jamón. (25 de septiembre de 1929).

Por tanto, ella escribe en su habitación ‑(mi nueva habitación tiene ya un metro de altura y los marcos de las ventanas están puestos; bastante horrible, porque tapa el tejado del garaje y los “downs”, ambas vistas más agradables de lo que yo pensaba) (Diario, 5 de noviembre de 1929) ‑o escribe en la cocina o en cualquier parte».

 

escritores.-85fo.-Virginia Woolf.-Gisèle Freund.-1939- Galería Nacional de Retratos. de Londres.-foto.-los Bienes de Gisèle Freund, por cortesía de la Naional Portrait Gallery.-Londres

 

 (Imágenes.- 1.- Josef Sudek.-1950/ 2.-Erick Hartmann- 1964/ 3.-William McGregor Paxton– 1969/ 4.-  Henry Alexander/5.- Vilhelm Hammershoi/ 6.- Virginia Woolf- Gisèle Freund- 1939.-Galería de retratos de Londres- foto: los bienes de Gisèle Freund– por cortesía de la National Portrait Gallery) 

PARÍS, AZNAVOUR

 

París-beewx-fotografía- Robert Doisneau

París

 

ciudades.-77h.-París.- Willy Ronis..- 1957

París…

 

ciudades-vvbuu-París-Robert Doisneau- mil novecientos cincuenta y tres

París…

 

París-vyuu-París mil novecientos cincuenta-Ursula Seitz-Gray

París…

 

ciudades.-tyyu.-París.-isla de San Luis 1946.-Izis Bidermanas

París…

 

París-fvff-Adolfo Kaminsky- mil novecientos cincuenta y tres

 

París…

 

ciudades-vgy- Emile Gos- rue de la Seine- París mil novecientos once

París…

 

ciudades.-5ynh.-París.-1950-René Maltête

París…

París-yhh-Robert Doisneau

 

París…

 

 

(En los noventa años de Charles Aznavour)

(Imágenes.-1.- Robert Doisneau/ 2.- Willy Ronis- 1957/ 3.-Robert Doisneau- 1953/ 4.-Ursula Seitz- Gray/ 5.-Izis Bidermanas- 1946/ 6-Adolfo Kaminsky- 1953/ 7.-Emile Goss- 1911/ 8.-París 1950/ 9.-Robert Doisneau)

LA CONTRATA DE MOZOS

pueblos.-8gf.-Toni Frissel.-Alfama.-Portugal-.- 1946

 

«¿Qué estáis haciendo aquí?¿ Qué hacemos todos

en medio de la plaza y a estas horas?

Con tanto sol, ¿ quién va a salir de casa

sólo por ver qué tal está  la compra,

por ver si tiene buena cara el fruto

de nuestra vida, si no son las sobras

de nuestros años lo que vendemos?

¡A cerrar ya! ¡ Vámonos  pronto a otra

feria donde haya buen mercado, donde

regatee la gente, y sise, y coja

con sus manos nuestra uva, y nos la tiente

a ver si es que está pasa! ¿A qué otra cosa

hemos venido aquí sino a vendernos?

Y hoy se fía, venid, que hoy no se cobra.

Es tan sencillo, da tanta alegría

ponerse al sol una mañana hermosa,

pregonar nuestro precio y todo cuanto

tenemos de hombres darlo a la rendonda.

Hemos venido así a esta plaza siempre,

con la esperanza del que ofrece su obra,

su juventud al aire. ¿ Y sólo el aire

ha de ser nuestro cliente? ¿Sin  parroquia

ha de seguir el que es alquiladizo,

el que viene a pagar su renta? Próspera

fue en otro tiempo nuestra mercancía,

cuando la tierra nos la compró toda.

 

pueblos.-47hy.-gentes.-Gianni Pistarà.-1979

 

Entonces, lejos de esta plaza, entonces,

en el mercado de la luz. Ved ahora

en qué paró aquel género. Contrata,

lonja servil, teatro de deshonra.

Junto a las duras piedras de rastrillo,

junto a la hoz y la criba, el bieldo y la horca,

ved aquí al hombre, ved aquí al apero

del tiempo. Junto al ajo y la cebolla,

ved la mocil cosecha de la vida.

Ved aquí al mocerío. A ver, ¿quién compra

este de pocos años, de la tierra

del pan, de buen riñón, de mano sobria

para la siega; este otro, de la tierra

del vino, algo coplero, de tan corta

talla y tan fuerte brazo, el que más rinde

en el trajín del acarreo? ¡Cosa

regalada!

 

pueblos.-77ym.-Mark Citret.-Volterra.-Italia

 

Y no viene nadie, y pronto

el sol de junio irá de puesta. Próspera

fue en otro tiempo nuestra mercancía.

Pero esperad, no recordéis ahora.

¡Nuestra feria está aquí! Si hoy no, mañana;

si no mañana, un día. Lo que importa

es que vendrán, vendrán de todas partes,

de mil pueblos del mundo, de remotas

patrias vendrán los grandes compradores,

los del limpio almacén. ¡ Nadie recoja

su corazón aún! Ya sé que es tarde

pero vendrán, vendrán. ¡Tened la boca

lista para el pregón, tened la vida

presta para el primero que la coja!

Ya sé que hoy es igual que el primer día

y así han pasado una mañana y otra

pero nuestra uva no se ablanda, siempre,

siempre está en su sazón, nunca está pocha.

Tened calma, los oigo. Ahí, ahí vienen.

 

pueblos.-7hhn.-Scanno.-Italia,. 1951.-foto Herni Cartier Bresson

 

Y así seguiremos mientra cae la tarde,

mientras sobre la plaza caen las sombras.»

 

Claudio Rodríguez.– «La contrata de mozos»– «Conjuros» (1958)

(Imágenes.- 1.-Toni Frissel- Alfama- Portugal- 1946/ 2.- Gianni Pistarà- 1979/ 3.-Mark Citret/ 4.-Henri Cartier-Bresson- Scanno- Italia- 1951)

 

«EL FIN DE LA CIENCIA FICCIÓN»

televisión-ggyu - Robert Delpire

 

EL  FIN  DE  LA  CIENCIA FICCIÓN

 

«-¿Y usted cree realmente que es el fin de la ciencia ficción?-preguntó el periodista.

El escritor de las gafas de concha y de las grandes patillas rojizas -un gigante- se inclinó sobre el micrófono.

-Pues sí, yo creo que nada tiene que hacer la ciencia ficción a partir de ahora. Todo está inventado. Y si no, se inventará. Yo llevo toda mi vida escribiendo ciencia ficción. Creo que no escribiré más. Se ha ido a la Luna. Se irá a Venus. Se explorará el universo. Se han conseguido avances inauditos, clonaciones, experimentos, ¿qué se puede contar que el hombre no sepa? ¿cómo se le puede sorprender? Es muy difícil ya sorprender al hombre. La ciencia ficción ha tenido una época, los premios Hugo, Nébula y todo eso. Eso ya ha pasado. Es el pasado. Durante todo ese pasado se escribió sobre el futuro. Pero ahora habría que hablar del futuro del futuro, y eso es imposible. Fíjense ustedes que nosotros cada día inventamos el futuro. Prácticamente hacemos del presente el futuro. No hay presente. Como esas estaciones intermedias del año que casi han desaparecido. O hace frío o hace calor.

Estaba la sala abarrotada, las lámparas encendidas. Bob tomaba notas en su cuaderno, sentado en una silla de amplio respaldo, una silla de ribetes dorados alineada con muchas otras que el Hotel había puesto a disposición de la rueda de prensa. Se le veía al escritor algo fatigado. Miraba a los periodistas desde el cristal de sus gafas y parecían empañadas. O quizá era el cansancio en sus pupilas, unas pupilas de hombre mayor, que ha vivido mucho.

Acabó la rueda de prensa y se levantaron todos de las sillas. Bob pensó que ya tenía suficiente material para su información y que ahora  podía irse ya para casa, cenar y meterse en la cama hasta la siguiente jornada  No tenía que transmitir nada esa noche. Simplemente ordenar sus notas para la crónica de mañana por la mañana. Sacó su coche del aparcamiento y se dirigió  al único supermercado abierto cerca de su casa. Quería aprovechar para hacer la compra del fin de semana.  Desde que vivía solo luchaba por hacerse más ordenado: dedicaba un día fijo a abastecer su despensa pero muchas veces el olvido o la pereza le vencían. Compró fruta y carne congelada, tres latas de conservas, helado, vino y dos bolsas de patatas. Cerca de la cajera tomó una barra de pan.

 

television.-BB.-1981-1983.-por Kenny Scharf.-artnet

 

A las nueve y media ya había cenado. Dejó limpia la cocina, llamó a Martin para quedar a tomar algo al día siguiente, contestó a unos e-mails que había  recibido, apartó una camisa y un traje y los colocó sobre una silla y luego se sirvió una copa de vino y se sentó en el sofá a ver la televisión.

En la televisión, como siempre, había la rutina de todas las noches. Pasó con el mando a distancia sobre escenas de películas, fugaces documentales, concursos absurdos y programas de entretenimiento. Unas bailarinas se encadenaban con los cigarrillos de Humphrey  Bogart y Bogart daba paso a anuncios refrescantes que daban paso a su vez a la voz de un tenor y éste  a escenas de guerra : fogonazos, estampidos, carreras y llamaradas. Volvió a pasar aburrido sobre todas las cadenas y de repente vio algo que le hizo detenerse: en el fondo de la pantalla, sentado en un sofá, algo somnoliento, aparecía un hombre que estaba moviendo el mando a distancia. Cerca de él había una copa de vino. Aparecía borroso, no le enfocaban bien. Oyó a su lado a la presentadora:

-¿Se ve usted bien? Quizá es que la cámara no lo recoge exactamente. Ahora verá, enseguida le toma mejor la cámara.

Efectivamente, la imagen apareció ahora algo más nítida. Se vio otra vez a sí mismo, sentado en el sofá de su apartamento, a su lado la copa de vino. La presentadora volvió a insistir:

-¿Ahora se ve usted bien?

El asintió con agradecimiento:

-Sí, gracias, ahora muy bien.

-Hemos procurado filmar su apartamento, Bob… ¿Me permite que le llame Bob? ‑preguntó ella con una sonrisa y él  asintió- Le decía que hemos procurado filmar su apartamento sin causarle demasiadas molestias ; ya sabe usted que este programa respeta lo más posible la intimidad. O al menos lo intenta. Pero al mostrar una vida a los espectadores no tenemos más remedio que entrar en el espacio vital de la personas, como suele decirse. En su mundo. Usted lo entiende, ¿no es cierto?

-Sí -dijo él-, naturalmente.

-Perfecto. La televisión es así. Y nosotros- dijo ella con una amplia sonrisa-  le damos las gracias.

Era una rubia oxigenada, una mujer alta, de unos veinticinco o treinta años: vestía unos pantalones azules ajustados y un jersey azul con florecitas blancas sobre el que colgaba un collar que quería ser deslumbrante.

-Usted es periodista, ¿verdad Bob? -preguntó ella con otra gran sonrisa.

-Sí -contestó Bob-, soy periodista.

-Pero es usted un periodista poco común, es decir, un periodista al que le gustan los hechos insólitos.

-Bueno, a todos los periodistas nos gustan los hechos insólitos -respondió Bob-. Eso forma parte del oficio.

-Bueno, me refiero -continuó la presentadora- a que usted, de manera especial, se dedica a cubrir acontecimientos, llamémosles singulares, ¿no es así?

-Sí -contestó Bob-, de alguna forma es así.

Ahora le estaban molestando algo los focos, tanto giro blanco y azul en los techos y en los ángulos. Veía con dificultad al público invitado que estaba en el plató y las caras se le aparecían lejanas y borrosas. A la vez le tiraba un poco el maquillaje, sobre todo en las comisuras de la boca. Notaba un sudor en el labio.

-¿Podría usted, Bob -dijo la presentadora-, comentar a nuestros espectadores algún hecho insólito y  reciente que haya  vivido, algo que como profesional le haya causado más  impresión  cualquiera de estos días?

Bob se arrellanó más en el sillón y miró con sorpresa a la mujer.

-¿Reciente? -preguntó.

-Sí, algo reciente. ¿Qué ha hecho usted hoy, por ejemplo, de interesante? Algo que le haya  llamado la atención…

Bob intentó hacer memoria.

-Bueno, hoy me ha llamado precisamente  la atención una conferencia de prensa a la que he tenido que asistir. Precisamente esta tarde.

-Una conferencia de prensa ¿sobre qué, Bob?

-Una conferencia de prensa sobre ciencia ficción.

La presentadora casi palmoteó en el sofá.

-¡Oh, qué interesante! -dijo entusiasmada- ¿Y de qué trataba esa conferencia de prensa?

Bob se resistía a contestar.

-Bueno -respondió de mala gana-, del fin de la ciencia ficción. De que ya no habrá más ciencia ficción.

-¿Y eso por qué, Bob? -le preguntó la presentadora con voz cantarina- ¿No cree usted en la ciencia ficción?

-Bueno, yo no creo ni dejo de creer -contestó un poco aburrido-. Es lo que le oí al conferenciante.-Hizo una  pausa y al fin se decidió-: Y me  da la impresión de que tenía razón.

-¿O sea que nunca más podremos leer ya una de esas novelas de ciencia ficción, una de esas novelas tan divertidas? ¿Ya no podremos leerlas?

-Bien, yo no las llamaría precisamente divertidas. A veces son intrigantes, desasosegantes-dijo Bob.

-Yo no soy ninguna experta en esas cuestiones -se excusó la presentadora mirando a la cámara-, pero estoy segura de que aquí  hay muchos invitados, y por supuesto muchos espectadores en sus casas, a los que sí les  suele gustar ese desasosiego -rió muy nerviosa-, ¿A qué es verdad, señores?

Las cámaras recorrieron las filas del público que estalló en aplausos. La presentadora esperó a que acabara el aplauso para continuar:

-¿Y no querría usted, Bob, que viéramos esa conferencia de prensa?- dijo con una  mirada pícara y con los ojos muy abiertos- Nuestras cámaras estaban allí.

-¿Ah, sí? -dijo Bob sorprendido.

-¡Sí! ¡Eso es lo que tiene la televisión! -exclamó triunfante la mujer- Que estamos en todas partes. ¿Quiere que lo veamos de verdad?-añadió entusiasmada.

-Bueno, está bien -respondió Bob.

-¡Fíjese en esa pantalla! -le indicó la presentadora girándose.

 

televisión.- 456gh.- Henry Gunderson.- Melt Down.- 2011

 

Entonces Bob también giró en su sillón y distinguió en un extremó del plató, cerca de los invitados, una gran pantalla de televisión.

De repente apareció en ella la sala en que esa tarde había tenido lugar la conferencia de prensa con el novelista. Vio las sillas abarrotadas, las lámparas, el estrado y se vio a sí mismo inclinado sobre sus papeles, trabajando con atención.

En ese momento estaba diciendo el escritor gigante de las gafas de concha a los periodistas.

-Pues sí, yo creo que nada tiene que hacer la ciencia ficción a partir de ahora. Todo está inventado. Y si no, se inventará. Yo llevo toda mi vida escribiendo ciencia ficción. Creo que no escribiré más.

El video se desvaneció y la presentadora cortó sonriente.

-Y bien, Bob, ¿qué le ha parecido?

Él aprobó con la cabeza.

-Asombroso -comentó.

-¡Muy bien! -dijo la mujer satisfecha-. Pero ahora vamos, Bob, si no le importa, un momento, tan solo un momento, a publicidad. Sólo unos minutos. Luego veremos otras cosas. No le importa, ¿verdad, Bob?

-No -dijo él -. No me importa.

Empezaron los anuncios de publicidad y él, como siempre, se levantó del sofá y aprovechó para darse una vuelta por su pequeño piso. Fue al baño, picó un poco de fruta de  la nevera,  buscó una corbata que le entonara para el traje del día siguiente y  la colocó en la silla junto a la camisa. En ese momento llamaron al teléfono.

Era Martin. Estaba muy nervioso.

-¿Estás viendo la tele? -le preguntó- ¿La estás viendo?

-Sí -contestó Bob.

-¡Yo no sabía que habías estado en esa conferencia esta tarde! ¿Fue interesante? ¡Debió  ser muy interesante!

-Sí, realmente fue interesante.

-Lo dices como si no tuviera importancia, como si te diera igual.

-Bueno, es mi trabajo. Es mi trabajo de todos los días.

-¡Pero tu trabajo de todos los días no sale siempre en televisión! -protestó Martin- ¡No sales en televisión todos los días!

-Bueno, eso da igual -añadió Bob sin demasiado interés.

Estuvieron hablando un gran rato sobre la oficina y  los jefes. Martín quería  pedir un permiso y no sabía cómo exponerlo. Se lo preguntó a Bob y él le dio su opinión, le dio además algunos consejos y colgaron.

 

objetos.-77j.-televisión.-las pequeñas pantallas.- Lee Friedlander --2001

 

Luego Bob se sirvió un poco más de vino blanco de la nevera y volviendo al sofá se sentó ante el televisor. Acababan en ese momento los anuncios y la presentadora apareció en primer plano mirando a la cámara.

-¡Bueno, ya estamos aquí de nuevo! -exclamó con una gran sonrisa y luego se dirigió a los espectadores-: ¿Pero quieren que les cuente -añadió con una mirada pícara- qué es lo que ha hecho nuestro invitado mientras pasaban  la publicidad? -Luego miró a Bob sentado a su lado-: ¿Me permite usted, Bob, que lo diga? -dijo en tono cómplice.

-Sí, naturalmente -contestó él.

-Pues ha estado hablando con un amigo suyo, Martin, un amigo suyo de la oficina.- dijo mirando a la cámara, y  luego se giró hacia él -: Bueno, también un amigo de hace muchos años, ¿verdad Bob?

-Sí, realmente nos conocemos desde hace muchos años.

-Por cierto, Bob -dijo la presentadora- tiene usted un piso muy bonito. -Luego añadió encantadora dirigiéndose al público-: Fíjense, señores, qué piso tan bonito y tan bien arreglado tiene nuestro invitado de hoy.

En la gran pantalla al lado del público apareció ahora el apartamento de Bob. Se vio en primer plano la silla en donde estaba colocado el traje, la camisa y la corbata. Después la cámara fue girando lentamente sobre  la mesa de comedor y  se adentró en el pasillo hasta llegar a la cocina. Al dar la vuelta para entrar en el pequeño dormitorio se detuvo un momento en unos cuadros colgados de la pared.

La presentadora lo iba comentando todo.

-Esos cuadros, Bob -le preguntó la presentadora -¿son auténticos o son  litografías?

-No, son litografías -dijo él.

-Vive usted solo, ¿verdad Bob?

Él asintió.

-Pues tenemos que felicitarle, Bob,- dijo la mujer mirando a la cámara y con una gran sonrisa-, porque tiene usted un  piso impecable. Para un hombre que vive solo esto no suele ser normal, ¿verdad, señores? -Se le veía que estaba intentando provocar el aplauso de los invitados y lo consiguió.

Hubo un cerrado aplauso y se vieron las caras encantadas del público sentado en las tribunas.

-¿Y sabe usted -dijo ahora la mujer mirando a Bob- que hemos estado a punto de invitar a su amigo Martin para que viniera hoy al programa?

Él se quedó realmente sorprendido.

-¿Ah sí? -se atrevió a decir.

-Sí -dijo la mujer-, pero al fin no hemos podido -añadió quitándole importancia-. Otro día será. -Luego rió muy nerviosa- Pero tenemos una sorpresa ahora para usted. ¿Quiere verla?

Bob le seguía asombrado.

-Sí, ¿por qué no?

-Es una sorpresa que creo le gustará -dijo la presentadora.

 

 

televisión.-4fr,.David Hall.-interrupciones TV.-cortesía de David Hall y Lux.-Londres

 

Indicó que entrara el video y en la gran pantalla junto al público apareció la casa de su infancia, el camino por donde iba él al colegio, un plano de sus padres  jugando con él bajo unos árboles y luego una panorámica de la pequeña ciudad en donde había pasado su juventud. Después aparecieron testimonios de amigos, Bob vio a su amigo Luis a la puerta del colegio, luego a la rubia María, su primer amor de los catorce años, oyó una conversación entre sus padres y abuelos que él recordaba muy bien en el día de su noveno cumpleaños y enseguida otra vez la casa de su infancia y el  patio donde había jugado tantas veces. Después se vio a Tino, su viejo profesor de matemáticas. Apareció su nombre en los rótulos, bajo la imagen.

-Bob era un niño muy listo, y sobre todo muy dócil -estaba diciendo Tino en ese momento contestando a una entrevista que se le hacía-. De los mejores de la clase.

Más tarde se vio a Tino entrar en un aula y detenerse ante un pupitre.

-Aquí se sentaba Bob  -indicó satisfecho señalando una de las mesas-. Aquí estudió.

-¿O sea que era un buen estudiante? -se oyó la voz en off de la entrevistadora.

-Sí -respondió Tino-. Sobre todo en mi asignatura. Supongo que se habrá dedicado a las matemáticas…

Siguió un plano de todo el colegio al que acompañó de fondo una suave música. Luego los árboles y de nuevo una  panorámica de la ciudad.

El video se desvaneció y la presentadora rubia se giró ahora hacia Bob con una sonrisa.

-¿Es cierto eso? -preguntó cómplice- ¿que estaba usted dotado para las matemáticas?

-Pues no lo sé -dudó Bob procurando también sonreír- Un niño nunca se da cuenta  de esas cosas.

-Pero lo dice su profesor de entonces, ¿lo ha visto?…¿Cómo se llevaba usted con sus profesores?

-Bien. Yo creo que bien. No recuerdo haber tenido problemas.

-Pero sin embargo -añadió la presentadora procurando ser encantadora- usted no se ha dedicado a las matemáticas -rió- ¡Si su profesor le viera ahora!- agregó soltando una carcajada- ¡No se lo imaginaría como periodista! ¿A que no? -volvió a reír-  Por cierto, ¿ha vuelto a ver a sus profesores?

-No -dijo Bob-. La verdad es que no los he vuelto a ver.

-Pues le recuerdan a usted perfectamente. Y además con gran cariño. Y, eso, Bob, siempre es de agradecer. No crea usted que es lo normal -se inclinó más hacia él-. Y dígame ‑preguntó en tono confidencial-, ¿por qué prefirió el periodismo? ¿Qué le atrajo del periodismo? ! Es lo opuesto a las matemáticas!

 

televisión.-8gtg.-Nam June Paik

 

A Bob le empezaba a tirar otra vez el maquillaje, sobre todo en los labios y en las cejas. Además le cegaban los focos. Casi no veía al público invitado. Estaba incómodo en el sillón.

-Pues no sé-intentó escabullirse-, la verdad es que no lo sé…

-¿Cree que el periodismo es apasionante?-preguntó la mujer.

-Pues sí, quizá sí ‑dijo Bob-, depende de cómo se tome uno la profesión.

La presentadora dejó de mirar a Bob y miró ahora hacia la cámara.

-Y bien, señores! -dijo de forma  espectacular y con voz vibrante-¡Eso es lo que vamos a ver dentro de un momento! ¡No se muevan! ¡Vamos a ver, vamos a seguir en directo las  confesiones de un periodista de nuestro tiempo, una profesión realmente apasionante!

De nuevo volvió la publicidad y Bob apagó el televisor con su mando a distancia y se levantó del sofá. Aún tenía que hacer varias cosas, y sobre todo quería  arreglar unos papeles para el día siguiente, especialmente ordenar las notas de la conferencia sobre ciencia ficción. Se sentó a la mesa y estuvo trabajando hasta las once. Sonó el teléfono dos veces y no quiso cogerlo. A las once y media tomó un libro para llevárselo a la cama,.estuvo leyendo hasta las once y media y a las once y media apagó.

Al día siguiente le inundaron de trabajo en el periódico. Tuvo que cubrir la rueda de prensa del Ayuntamiento, asistió al almuerzo mensual con el Gobernador de la Banca, estuvo en la presentación a  la prensa de una obra de teatro, volvió a la Redacción y se ocupó de completar la información  de dos conferencias, entre ellas la de ciencia ficción, revisó una encuesta sobre población activa y tituló crónicas diversas. Acabó muy tarde y hasta las nueve y media no llegó a su casa .Después de cenar se sirvió una copa de vino, se sentó en el sofá y miró qué podía haber en televisión. Como siempre, no había nada interesante.  Hoy eran concursos y algún telefilme aburrido y estuvo a punto de apagarla.

 

televisión.- 878.-Nam June Paik.-1979.-Fundación William T Kemper

 

Estaba pasando rápidamente sobre unos anuncios publicitarios cuando de repente concluyó uno de ellos y  apareció de pronto la presentadora rubia.  Esta noche no vestía pantalones azules sino una falda roja estampada y una blusa blanca. Conservaba la misma sonrisa encantadora y el mismo peinado oxigenado. Se giró en su sillón y se dirigió hacia él.

-¡Y bien, Bob, ya estamos aquí de nuevo! -dijo radiante- Nos habíamos quedado en que usted contaría a nuestros espectadores cómo es la profesión periodística, qué tiene el periodismo de apasionante para que muchos jóvenes, ¡y no tan jóvenes! -rió- se dediquen a ello.- Se inclinó hacia él-: ¿Qué tiene el periodismo, Bob, le decía yo antes, que no tengan las demás profesiones? ¿Por qué no nos lo explica usted que lleva tanto tiempo trabajando en ello?

-Bueno -se excusó Bob- no tanto tiempo, tampoco soy un veterano…

-¡Pero trabaja mucho, yo diría que duro, trabaja duro!, ¿no es verdad? -dijo la mujer con su sonrisa.- Hoy, por ejemplo, ha sido un día duro para usted, ¿no es cierto?

-Bueno-respondió Bob-, tampoco un día demasiado duro, un día normal…

La presentadora soltó una carcajada y se dirigió al público de las tribunas.

-¿Ven ustedes qué modesto es este hombre?- y luego miró fijamente a la cámara.- Ustedes en sus casas creerán quizá que los periodistas son unos superhombres.- hizo una pausa. Se le notaba entusiasmada, disfrutando con todo aquello- ¡Pues aquí tienen a uno modesto, excesivamente modesto diría yo, un hombre sencillo, que no se hace valer. !Ya quisieran muchos profesionales ser así.-suspiró-, o al menos intentarlo. ¡Pero no siempre es posible! -y de nuevo le miró a él- : Hoy, por ejemplo, Bob, ¿qué le ha costado más, ir al Ayuntamiento o ir al almuerzo con el Gobernador de la Banca?  Porque a lo mejor lo que no es usted es un hombre de Redacción… ¿ Prefiere la calle, no someterse a un horario?… Cuéntenos.

-Bueno -dijo Bob-, a mí me gusta todo…

-Pero algo le gustará más… No me diga que le da igual un trabajo que otro…

-Pues sí – se excusó Bob -, la verdad es que a mí me gusta toda la profesión…

-De todos modos- dijo ella con una sonrisa pícara-, si yo le pongo ahora unas imágenes de usted trabajando en la calle y unas imágenes trabajando en su mesa, usted notaría la diferencia, ¿no es así?

– Sí. Probablemente -dijo él.

-¡Pues vamos a verlas!- exclamó ella triunfante, mirando a la cámara.

Entró el video y en la pantalla junto al público se vio el lujoso comedor iluminado del Gobernador de la Banca. Allí estaba Bob, entre muchos otros periodistas, tomando notas mientras comía y a la vez escuchaba al Gobernador, un tipo grueso que leía su informe tras las gafas. Se oía la voz rotunda del Gobernador en medio de las preguntas de la prensa y se oía y veía a Bob, muy atento,  en el momento de intervenir, entre el ruido de las copas, las toses y el cruce de palabras.

-¿Ve usted? -intervino la presentadora comentando la escena-. Aquí está usted, diríamos, en su tarea habitual de esta mañana. Se le ve a usted cómodo. ¿Cuántas veces almuerzan ustedes, los periodistas, con el Gobernador?

-Una vez al mes -contestó Bob-. Es nuestra comida habitual.

-¿Y no le cansa? -preguntó la mujer.

-No, no me cansa.-respondió Bob- Es nuestro trabajo, es decir, es mi trabajo.

-Le he preguntado si no le cansa -añadió ella sonriendo y como disculpándose- y, la verdad, no sé por qué. A lo mejor le divierte ¿Le ha divertido, por ejemplo, la comida de hoy? ¿Ha sucedido allí algo interesante? -se volvió a la cámara y la miró fijamente-. Me gustaría que explicara usted a los espectadores cómo es el oficio de periodista, en qué consiste, cómo discurren, por ejemplo, esas comidas. ¡No todo el mundo -rió- comemos con el Gobernador de la Banca!, ¿verdad, señores?-  Se oyó al fondo un largo aplauso y ella se giró hacia él-. A ver, cuéntenos, Bob.

Bob empezó a contar algo de lo que ocurría en esas comidas, muy poco, porque se sentía incómodo con el maquillaje y sobre todo los focos le estaban dando una especie de angustia, además de sudor. No quería sacar su pañuelo porque le parecía inadecuado y tampoco se atrevía a mirar de reojo su reloj para ver cuándo llegaba una pausa. Estuvo contando varias cosas del periodismo y de cómo hacía su trabajo y lo hizo como siempre lo solía hacer él, quitándole importancia, porque pensaba que su trabajo era como el de los demás, no tenía demasiados alicientes. Pero la presentadora insistía en querer preguntarle muchas cosas, la interrumpían a intervalos los aplausos de los invitados y no dejaban de sucederse vídeos sobre la vida de Bob, sus  amigos, vacaciones y hábitos. Allí aparecieron  de  pronto  sus padres, ya muy ancianos, a los que se les había hecho una entrevista muy emotiva,  emocionándose su madre al recordar la infancia de su hijo. Otro de los vídeos recorría la  Redacción  del periódico, pasaba  junto a las mesas de los compañeros y se detenía en la suya, en la que se le veía a él  trabajar muy concienzudamente. Lucas, el Director, también dijo unas palabras desde su despacho y a Bob le sorprendieron los elogios que hacía de  él como periodista. Después, en medio de las continuas interrupciones de la presentadora rubia, aparecieron  en imagen algunas novias suyas de hacía  años, entre ellas Lola, que aún conservaba algo de rabia en sus declaraciones, aunque Ana, y principalmente Beatriz, la última que había salido con Bob, dijeron de él que era un hombre con defectos, sí, pero al menos un hombre sincero.

El video se desvaneció y la presentadora  se giró sonriente hacia él.

-Y  bien, Bob, ¿qué le ha parecido? -dijo triunfante.

A él los focos le impedían ver claramente a la mujer y tardó algo en contestar.

-Bien. Me ha parecido bien -respondió.

-¿A que ha sido un pequeño repaso interesante sobre su vida? -dijo la presentadora con su sonrisa encantadora- ¡Bueno, no hemos podido recogerlo todo, naturalmente! Eso es imposible en televisión. Pero al menos -rió- lo hemos intentado, nuestro servicio de Documentación lo ha intentado. -Hizo una pausa- Y ahora me gustaría, Bob, que usted diera algunos consejos a quienes nos están viendo desde sus casas, a quienes quisieran, a  lo mejor, ser algún día periodistas. Sobre todo a los jóvenes. ¡Bueno, claro ‑se disculpó riéndose-, naturalmente a los jóvenes! ¿Le parece, Bob?

Bob asintió.

-¡Pues adelante!- exclamó la mujer siempre sonriente. Pero antes de que él lograra empezar a hablar ella anunció mirando fijamente a la cámara -¡Unos breves minutos, señores, y volvemos!- dijo con énfasis- ¡Por favor, no se muevan de ahí! ¡Tenemos aún muchas cosas que contarles! ¡La noche promete ser muy interesante!

 

televisión.-6trt.-Nam June Paik.-mashori tumblr

 

Entró la publicidad y Bob apagó su televisor y se levantó del sofá. Ya no pensaba seguir viendo más. Tenía el cuerpo muy agitado, estaba fatigado y sobre todo deseaba dormir. Además le había alterado tanto la televisión que miró su aparato con auténtico terror, como si él  fuera nuevamente a encenderse y a ponerse en movimiento. Se metió en la cama casi  inmediatamente. Nada quería saber de aquella mujer rubia a la que sin embargo vio esa noche en sueños. Se le aparecieron  en pesadillas los focos y los invitados,  él no sabía qué responder mientras pasaban por su memoria todo tipo de videos. A la mañana siguiente, al haber dormido mal, rindió poco  en el trabajo. Tuvo que cubrir distintos acontecimientos y comió de pie en la barra de un bar  procurando ponerse de espaldas al televisor de la pared. Se negaba a mirar a la pantalla. Le parecía que en cualquier momento iba a aparecer  aquella mujer  rubia y le iba a volver a interrogar. Rehuyó ir a la Redacción, escribió parte de sus crónicas en el banco de un parque,  paseó bajo los árboles y cuando volvió al periódico procuró hacerlo cuando ya era muy tarde y muchos compañeros ya se habían ido. Tampoco esa noche, tras la cena, encendió el televisor. Se metió pronto en la cama y al día siguiente comprobó con alivio que no había tenido pesadillas. Le costó no ver la televisión durante varios días. Se entretuvo con mucho  trabajo, le encargaron un viaje que le distrajo, tuvo que resolver varios  problemas inesperados y sólo dos semanas después pudo pasear solitario por la ciudad procurando relajarse. Quería comprar esa tarde algo de  música para sus ratos libres y entró en unos grandes almacenes. Estuvo primero hojeando libros, curioseó las novedades, escuchó algo de música antes  de decidirse a comprarla y al fin se acercó hasta la caja, le envolvieron  el pequeño paquete y pagó. Cuando ya salía por el pasillo central vio a su izquierda  el sector de electrodomésticos  y una larga fila de televisores  encendidos de  todos los tamaños que mostraban  diversos programas. Instintivamente  procuró no mirar, pero ya desde una de aquellas pantallas le estaba siguiendo  y le observaba fijamente la presentadora rubia.  Hoy vestía una  cazadora blanca y unos pantalones oscuros y resaltaba aún más su peinado oxigenado  y brillante. Se giró hacia él desde su sillón, luciendo como siempre su sonrisa.

-Y bien, Bob -le dijo en tono muy seductor-, vemos que está usted hoy de compras. Le interesa la música, ¿verdad?

Él tardó en responder y trató de esconder el  pequeño paquete tras su espalda.

-Sí, sí me interesa -respondió al fin.

-¿Y nos podría decir qué clase de música ha comprado? Aquí estamos muy interesados  en todo lo suyo, ¿verdad, señores? -se oyó detrás el fuerte aplauso del  público invitado.

A Bob ya  le empezaban  a cegar aquellos focos.

-Bueno -se excusó Bob con cierta desgana-, un poco de Mozart, unos conciertos  de Mozart…

-¡Ah!, ¿le gusta a usted  Mozart? -dijo la presentadora de forma encantadora.

Él volvió a asentir.

-¡Qué apasionante! Yo creía, no sé por qué, que un periodista no había de interesarse  tanto por la música clásica. ¡Bah -le quitó importancia-, una tontería mía! Creía que le iba a gustar más la música moderna.

-Bueno -puntualizó Bob-, también la moderna me gusta.

La presentadora se inclinó más hacia él.

-Y bueno, Bob -le dijo con una sonrisa pícara y en tono confidencial-. Nos habíamos quedado antes, no sé si usted lo recuerda, en que daría usted unos consejos a los jóvenes, algún buen consejo a los que quieran ser periodistas. ¿Se atreve? -preguntó con coquetería.

-Bueno, la verdad -dijo Bob-, es que no soy muy amigo de dar consejos, los consejos no sirven para mucho…

Pero la presentadora insistió:

-Bueno, Bob , pero alguna recomendación sí,  algún consejo…- casi le suplicó – Usted es un buen profesional…

-Bueno, yo soy un profesional muy normal -se disculpó enseguida Bob.

-¡Siempre modesto, siempre tan modesto! -comentó la mujer dándose unas nerviosas palmadas en las rodillas. Y enseguida le animó con su radiante sonrisa-: ¡Vamos, Bob, cuéntenos!

A regañadientes Bob empezó a dar unos consejos generales, unos consejos elementales.  Nunca le había gustado dar consejos a nadie y en cuanto pudo  se apartó de todo eso y se puso a hablar de otra cosa, de viajes, de experiencias, de recuerdos. No estaba muy animado a todo aquello y le costaba hablar porque los focos le estaban cegando otra vez con intensidad, se encontraba incómodo en el sillón y todo el tiempo tenía que estar volviéndose para contestar a la presentadora. Estuvo recordando sus primeros tiempos en la profesión, pero conforme avanzaba en su relato le empezaba a tirar de nuevo el maquillaje, sobre todo en la parte superior del labio, como si algo fuera a derretirse. Además no conseguía ver bien la tribuna de invitados, únicamente les oía aplaudir y aquello le desconcertaba. Pasaron vídeos de algunos de sus viajes y la presentadora los fue comentando todos,  pidiéndole constantemente su opinión. Él mientras tanto procuraba mirar su reloj a hurtadillas cuando creía que no le enfocaban las cámaras y calculaba cuándo podía llegar una pausa para irse. Tuvo que contar varias veces su vida , le seguían deslumbrando los focos e intentó varias veces cambiar de postura. Seguía sudando. Siguió hablando y hablando y contestando a la presentadora constantemente. Pero nunca llegó la publicidad.  Nunca pudo salir ya del televisor.»

José Julio Perlado.«El fin de la ciencia ficción».- (relato inédito) ( perteneciente al libro «Caligrafía«, de próxima aparición)

 

television.-ZZZ.- por Janet Cardiff y Georges Bures Miller.-1999.-artnet

 

Imágenes.-1.-Robert Delpire/2.-Kenny Scharf– 1983-artnet/ 3.-Henry Gunderson-Welt Down-2011/ 4.-Lee Friedlander. 2001/ 5.-David Hall.-cortesía de David Hall y Lux.- Londres/ 6.- Nam June Paik/ 7.-Nam June Paik- 1979-Fundación William T Kemper/  8.-Nam June Paik/ 9.-Janet Cardiff and Georges Bure Miller– 1999)

 

OTOÑO 2014 (2) : VIEJOS CABALLOS DEL TIOVIVO

infancia.-66h.-juegos.-caballos.-Izis Bidermanas

 

«A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.

No, no me entusiasman esas ferias elegantes, con sus cinematógrafos y sus barracas espléndidas y lujosas. No me encantan esos orquestiones grandes, como retablos de iglesia, pintados, dorados, charolados. Son exageradamente científicos. Mirad esas columnas salomónicas que se retuercen como lombrices, mirad esas figuras de señoritas de casaca y calzón corto que llevan el compás dando con un martillito en una campana, mientras mueven la cabeza con coquetería; mirad esas bailarinas que dan vueltas graciosas sobre un pie, con una guirnalda entre las manos. Oíd la música, chillona, estrepitosa, complicada de platillos, flautas, bombos, que sale del interior del aparato. Yo no quiero quitarles su mérito, pero…

A mí dadme los viejos, los viejos caballlos del tiovivo.

 

ciudades. 3dfvb.- París.- infancia.- 1955.- Robert Doisneau

 

No son mis predilectos esos tiovivos modernistas, movidos a vapor, atestados de espejos, de luces, de arcos voltaicos, que giran arrastrando coches llenos de adornos, elefantes de trompa erguida y cerdos blancos y desvergonzados que suben y bajan con un movimiento cínico y burlesco. No les niego el mérito a esas montañas rusas cuyo vagón pasa vertiginosamente, con un estrépito de hierro y una algarabía de chillidos de  mujer, pero…

A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.

 

tiovivo-yytr-world tixalia com

 

Dadme el tiovivo clásico, el tiovivo con que se sueña en la infancia; aquel que veíamos entre la barraca de la mujer-cañón y la de las figuras de cera. Diréis que es feo, que sus caballos azules, encarnados, amarillos, no tienen color de caballo; ¿pero eso qué importa, si la imaginación infantil lo suple todo?  Contemplad la actitud de estos buenos, de estos nobles caballos de cartón. Son tripudos, es verdad, pero fieros y gallardos como pocos. Llevan la cabeza levantada, sin falso orgullo; miran con sus ojos vivos y permanecen aguardando a que se les monte en una postura elegantemente incómoda. Diréis que no suben y bajan, que no tienen grandes habilidades, pero…

A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.

tiovivo-omn-ideesgo com

 

¡Oh nobles caballos! ¡Amables y honrados caballos! Os quieren los chicos, las niñeras, los soldados. ¿Quién puede aborreceros, si bajo el manto de vuestra fiereza se esconde vuestro buen corazón? Allí donde vais reina la alegría. Cuando aparecéis por los pueblos formados en círculo, colgando por una barra del chirriante aparato, todo el mundo sonríe, todo el mundo se regocija. Y, sin embargo, vuestro sino es cruel; cruel, porque lo mismo que los hombres, corréis, corréis desesperadamente y sin descanso, y lo mismo que los hombres corréis sin objeto y sin fin…

Y a mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.»

Pío Baroja.-«Elogio de los viejos caballos del tiovivo»

 

tiovivo-tffr-1de3 es

 

(Imágenes.-1.-Izis Bidermanas/ 2.-Robert Doisneau/3-world.tixalia.com/4.-ideesgo.com/ 5.-1 de 3 com)

 

CONSEJOS DE VERDI

Verdi.- rtbbh.- Verdi en 1887.- retrato de Francesco Paolo Michetti

 

«Practica la fuga constantemente, con tenacidad, hasta la saciedad  – aconsejaba Verdi en una de sus cartas -, hasta que se te fortalezcan las manos al punto de poder doblegar las notas a tu entera voluntad. Así aprenderás a componer con plena confianza, dispondrás las partes como debes, modularás sin afectación. Estudia a Palestrina y a unos cuantos contemporáneos suyos. Luego, sáltatelo todo hasta Marcello, y centra tu atención sobre todo en sus recitativos.

 

música-sa-Adolf von Menzel-mil ochocientos setenta y uno

 

No te dejes fascinar por las bellezas de la armonía y la instrumentación, y menos aún por los acordes de séptima disminuida, que son la roca y el refugio de todos los que no sabemos componer cuatro compases sin media docena de séptimas.

 

música.-yuummm.-Benoit Courti

 

¡ Y no estudies a los modernos! Ya, ya sé que eso les parecerá extraño a muchos, pero cuando veo y escucho tantas obras de hoy en día, construidas a la manera en que hacen la ropa los malos sastres, basándose en un patrón, de veras que no puedo cambiar de opinión (…) Cuando un joven ha experimentado un adiestramiento estricto, cuando ha encontrado su propio estilo y tiene plena confianza en sus poderes, si le parece útil, podrá estudiar algo de esas obras, y así no correrá el peligro de convertirse en mero imitador.»

 

música.-09bbg.-Maya Green

 

Consejos de Verdi sobre la música como tantos otros consejos de maestros sobre pintura o escritura.  Siempre destacados consejos.

(Imagenes.-1.-Verdi.-retrato de Francesco Paolo Michetti.-1887/ 2.-Adolph von Menzel-1871/ 3.-Benoit Courti/ 4.- Maya Green)

OTOÑO 2014 (1) : JOSÉ ÁNGEL VALENTE

vida cotidiana.- 3nehh.-teléfono.-René Zuber.-1930.-thedistythisties tumblr

 

«Temprano, en la mañana, la llamada.

Tal vez es el teléfono que avisa

y me levanto a ciegas,

tentando el despertar sin ver su rostro.

Tropiezo en los residuos de la víspera,

cuanto hay de ayer en hoy me sale al paso,

y con torpeza y sumisión recojo

la llamada en el alba, tan temprana.

«Quién es, quién, quién».

Silencio.

Alguien dice mi nombre y calla luego.

El despertar se rompe en nueva sombra.

«Quién, quién -repito-, quién tan pronto».

En mil pedazos salta la mañana.

Desde el umbral me llega, tibia y sola,

la voz de la mujer envuelta en sueño,

caída aún en la última caricia.

(«quién era, quién, quién era…»).

Se deshacen

lentamente la luz y las palabras,

la voz de la mujer resbala lejos,

muy  lejos, más allá

que la otra voz – allá – de la llamada.»

José Angel Valente.«La llamada· «Poemas a Lázaro».-1960

 (Imagen.-René Zuber.– 1930.-The Dirty Thirties)

PINTURA Y POESIA (3) : EN EL MUSEO

gentes-bbcce- museos- pintura- Gilbert Garcin- dos mil uno

 

» A veces, observando a la gente ambulante

por los lentos pasillos del Museo del Prado

no puedo contenerme, y me pongo a su lado

para saber qué opina – con un gesto pedante –

de un conde, un santo, un dios, o de un perro elegante.

Os aseguro que lo mejor que he escuchado

son esos comentarios del niño malhablado

al mirar a una venus desnuda por delante.

Cuando esa gente huye y en la misma salida

afirma ciegamente haberlo visto todo,

no haber dejado atrás ni una sala olvidada

me entristezco, pensando que hay quien deja la vida

jactándose saciada de eso mismo, de modo

que mirándolo todo no han contemplado nada.»

Jaime  García- Máiquez. – » En el museo»

 

arte-nnbbr-pintores- museos- Pierre Jahan- mil novecientos cuarenta y siete

 

(Imágenes- 1-Gilbert Garcin/ 2-Pierre Jahan– 1947)

 

 

NUEVO CURSO DEL TALLER DE ESCRITURA J J PERLADO

café-nnyyess-escribir-André Kertész

 

Tras el Curso anterior, se abre nuevamente el Taller de escritura online JJ Perlado dividido en dos turnos:

del 1 de 0ctubre de 2014 al 31 de enero de 2015

y

del 1 de febrero al 31 de mayo de 2015

El alumno decide cuál de los dos turnos le resulta más conveniente.

Precio de cada turno 450 euros

 

¿Qué es el taller de escritura?

¿Qué es el taller de escritura?

Un espacio donde estimular la creatividad, ampliar la imaginación, aprender a ver de una forma nueva lo que nos rodea, enriquecer la mirada sobre personajes y cosas, DESCUBRIR dónde está el germen de una idea, aprender a desbloquearse como creadores, aunar la inspiración con la disciplina y el TRABAJO, perfeccionar el estilo, habituarse a crear personajes y a desarrollar situaciones, construir historias, ejercitarse BIEN sea en el cuento, en la novela o en la poesía. El taller abarca dos clases – totalmente separadas – de cursos:

  1. La escritura creativa ( RELATO, cuento, novela, poesía)
  2. La escritura interpretativa ( la reseña, el artículo, la crítica, la entrevista periodística)

Toda la información en: http://www.tallerescriturajjperlado.com/

La matrícula está abierta.

 

Experimentelle Fotografie by Halke, Hajek

 

(Imágenes.-1.-André  Kertész/ 2.-Heinz Hajek-Halke)

«EL OJO DEL SIGLO XX»

 

fotografía- bguui- Henri Cartier Bresson- por Claire Yaffa

 

«El ojo del siglo XX» : así se ha bautizado a Cartier-Bresson.

 

Cartier Bresson-bhuu-Fundación Mapfre

 

Ahora este «ojo» aparece con toda su precisión y claridad en la exposición que se le dedica en Madrid.

 

Cartier Bresson- nfr- Fundacion Mapfre- fotos cortesía Fundación Henri Cartier- eldiario es

 

«La mirada del fotógrafo, su ojo, su cámara – escribí en «El ojo y la palabra» -se ha inclinado sobre la realidad y la ha captado.

 

Cartier Bresson- bbffr- Fundación Mapfre

 

Capta y fija ese movimiento del instante,

 

fotografía.-409j.-Henri Cartier Bresson.-por Carl Van Vechten.-1935

 

 

esa quietud del instante, la instantánea entre tantos instantes, eso que acaba de pasar y que se queda.

 

fotografía-nnbbyu- Henri Cartier Bresson- por René Burri- mil novecientos cincuenta y nueve

 

El fotógrafo ha ido por delante, ha seleccionado su enfoque, el marco de su escena. Es decir, ha mirado«.

Eso es lo que ha hecho siempre Cartier-Bresson.

(Imágenes.-1.-Henri Cartier. Bresson.-por Claire Yaffa/ 2, 3 y 4.-fotografías de Cartier Bresson- Fundación Mapfre/ 5- Cartier. Breson por Carl van Venchten.-1935/ 6.-Cartier.Breson por René Burri– 1959)

MATISSE Y LOS DOMINGOS

 

pintores.-667b.-Henri Matisse.-en su taller de trabajo.-1939.-Brassaï

 

«¿Entiende usted ahora por qué jamás me aburro? – le decía Matisse a un visitante en 1941 – Durante más de cincuenta años he trabajado sin parar ni un

 

Matisse-nnbuu- mujer sentada- mil novecientos diecinueve- colección privada

 

instante. Desde las nueve hasta el mediodía, primera sesión. Almuerzo. Luego echo una siestecita y vuelvo a coger mis pinceles a las dos de la tarde hasta la

 

pintores.-588j.-Henri Matisse.-por Brassaï.-1939

 

noche. Usted no me lo va a creer. Los domingos, tengo que inventar toda clase de cuentos para las modelos. Les prometo que será la última vez que les rogaré que

 

matisse-ngr-mujer con sombrilla- mil novecientos diecinueve- Solothum- Suiza- colección Kocher

 

vengan y posen ese día. Naturalmente les pago el doble. Finalmente, cuando siento que no están convencidas, les prometo un día libre a la semana. » Pero,

 

pintores.-8juu.-Matisse.-por Brassai.-1939

 

monsieur Matisse – me respondió una de ellas -, ésto ya viene pasando desde hace meses y nunca he tenido una tarde libre.» ¡Pobrecillas! No comprenden. No obstante, no puedo sacrificar mis domingos por ellas solo porque tengan novio.»

 

mujer.- 4eedd.- Henri Matisse

 

Eran aquellos domingos de 1941, fechas en las que le escribía a su hijo Pierre: «Desde hace un año he llevado a cabo un enorme esfuerzo en el dibujo. Digo esfuerzo, pero me equivoco, porque debería hablar de floración al cabo de cincuenta años de esfuerzos. Tengo que hacer lo mismo en la pintura.»

 

pintores.-tgbb.-Henri Matisse en su estudio del sur de Francias.-1948

 

(Imágenes.-1.-Matisse en su taller- 1939.-Brassai/2.- mujer sentada- 1919.-colección privada/3.- Matisse en 1939. Brassai/4- mujer con sombrilla- 1919. – Solothun -Suiza- colección Kocher/5- Matisse 1939. Brassai/6. Matisse -Monique- 1942/ 7.-Matisse en su estudio del sur de Francia- 1948)

SIEMPRE LA FOTOGRAFÍA

mujer-ddccr- Nueva York- Cartier Bresson- mil novecieentos cuarenta y siete

«Fuí a Marsellarecordaba Cartier- Bresson -. Una pequeña renta me permitía costearme los gastos, y trabajé con entusiasmo. Acababa de descubrir la Leica. Se transformó en la extensión de mis ojos y nunca me he separado de ella desde que la hallé.

Cartier Bresson- Inglaterra -mil novecientos cincuenta y tres

Merodeaba por las calles todo el día, tenso y preparado para brincar, resuelto a «atrapar» la vida, a preservar la vida en el acto del vivir.

Cartier Bresson- Scanno- Italia- mil novecientos cincuenta y uno- Cartier Bresson

Ante todo, ansiaba apresar en los confines de una sola fotografía toda la esencia de alguna situación que estuviera desarrollándose delante de mis ojos.»

gentes,.9uhh.-Henri Cartier Bresson.-1952

«En fotografía- declaró también en una entrevista en The New York Times -, sólo tienes la intuición Y está ahí. Ya lo has hecho.

La única manera de corregir es hacer la siguiente fotografía. 

Cartier Bresson- vvgg- Nueva York.-banquero- mil novecientos sesenta

La diferencia entre una buena fotografía y una fotografía mediocre es cuestión de milímetros, de pequeñas, pequeñas diferencias. Pero es esencial. Yo no creo que haya una diferencia tan grande entre fotógrafos. Hay muy poca diferencia.

Pero tal vez sea esa pequeña diferencia la que cuenta

Cartier Bresson-bbbhu-Coronación del rey Jorge Vl en Londres- mil novecientos treinta y siete

rostros descubiertos,

Cartier Bresson- Francia- mil novecientos sesenta y ocho

gestos apresados,

Cartier Bresson- vvvb-Saint Tropez- Francia- mil novecientos cincuenta y nueve

costumbres y sorpresas.

Cartier Bresson- vvvbb- Roma- mil novecientos cincuenta y dos

juegos,

gentes.-55gg.-Nueva York 1946.-Henri Cartier Bresson

despedidas,

fotografía.-86gg.-Henri Cartier Bresson.-autorretrato

instantes de miradas,

ciudades.-5guuj.-París.-1969.-Henri Cartier- Bresson

instantes de calles,

fotografñia-ccvb-Cartier Bresson por Martine Franck

Y siempre la fotografía, la gran fotografía, que es la que cuenta.

(con motivo de la exposición en el Centro Pompidou sobre Cartier- Bresson)

(Imágenes.- fotografías de Henri Cartier Bresson : 1.-Nueva York- 1947/2.-Inglaterra- 1953/ 3- Scanno-Italia. 1951/4.-1952/5.-Nueva York.-banquero.-1960/ 6.-coronación del rey Jorge Vl -Londres-1937/7.- Francia.-1968/8.–Saint- Tropez.-Francia-1959/ 9.-Roma.-1952/ 10.Nueva York.-1946/-11-Cartier Bresson-.autorretrato/12.-París.-1969/ 13- Cartier Bresson.- fotografía de Martine Franck)

LOS DEDOS DE LAS MANOS

manos.- 4rty.- Alberto Durero.- 1506

«En las culturas del Sahara, a cada dedo corresponde una cualidad humana, un rasgo de vida, de destino y memoria. El primero es siempre, lógicamente, de introducción. Es el dedo de las explicaciones, tantas veces no pedidas pero dadas con desenfado, con ganas de desplegar intenciones y goces. El dedo gordo o pulgar es en algunas tribus de África símbolo de voluntad, de intención, a veces de fuerza. Muchas veces se le llama el dedo del destino, sobre todo porque el destino de muchos hombres ha sido determinado cuando el poderoso pone su dedo gordo hacia abajo. Pero también se le llama destino porque se supone que en él se combinan la voluntad del hombre para sostener las cosas o soltarlas y las diversas capacidades que al hombre le han dado los dioses; el camino que le han trazado se dibuja en su huella digital.

manos.-985ff.-foto por Nicholas Nixon.-2002.-artnet

El dedo índice, el segundo de la mano, tiene en muchas culturas, y tal vez en todas, la función de señalar, indicar, decidir. En el norte de África se le considera el dedo del equilibrio, del juicio justo. Es el dedo al que más se relaciona con la vista, por su poder de señalar, de asentir o negar (…) También se le relaciona con el silencio, con la capacidad de abstenerse y, en general, con todo lo que sea domino de sí mismo. Tal vez por contraposición, es también el símbolo de todo lo que a uno lo rebasa: el dedo que marca el límite. Y más allá, lo  ilimitado.

manos.-4ggvv.-Claude Cahun.-1939

En el dedo cordial  o mayor se supone que reposan las cualidades que definen y afirman una personalidad ( …) Es el más adelantado de los dedos y por lo tanto se le atribuyen cualidades de búsqueda, tanto interna como externa. Es por eso el dedo del espíritu, del alma, y a la vez el de la aventura, del riesgo, de la incertidumbre. Es símbolo de las pruebas, los obstáculos que el hombre debe vencer para lograr su meta; tocar con el nudillo del dedo cordial en las puertas del paraíso. (…)

manos-rthh-André Kertész- manos de mi madre- mil novecientos diecinueve

El dedo anular, el cuarto de la mano, es el que tradicionalmente lleva los anillos. Entre ellos el del matrimonio, y es por tanto el dedo del vínculo (…) En las culturas donde los anillos son muy significativos, un dedo anular sin anillos es signo de imposibilidad, de confusión o de rechazo de las maneras colectivas. Algunos lo llaman el dedo solar y en varias sectas africanas se le relaciona con el centro de círculos concéntricos. (…)

England, 1922

El dedo meñique es el quinto y más pequeño (….) Simboliza el gusto por la música, por las historias sagradas y los cuentos (…) Algunas culturas lo llaman el hijo de los otros dedos, y se dice que él puede jugar y disfrutar mientras los otros gobiernan, trabajan, pelean. Se le considera el dedo de los apetitos, pero también de la magia, los deseos secretos, los poderes ocultos, la adivinación (….)

Alberto Ruy Sánchez.- «De cuerpo entero»

manos.-6gg.-Riccardo Moncalvo.-Il gesto.-1937.-daringtodo com

(Imágenes.-1.-Alberto Durero– 1506/ 2.-Nicholas Nixon– 2002/3- Claude Cahun– 1939/ 4.-André Kertsész.-las manos de mi madre- 1919/ 5.–E. O. Hoppé-1922/ 6.-Riccardo Moncalvo- «Il gesto» -1937.-collezione della Fondazione di Venezia.-archivio Italo Zamier)

LOS CUATRO MEJORES CREPÚSCULOS DEL AÑO

Castilla la Vieja-dcd-Miguel Zaballa-fotocommunity

l

«Tornasoles verdes,

viento sobre mieses.

Es Castilla la Vieja,

y marzo. Encima de esa

cama, la tarde muere,

sangrienta.

cielos.-por Lisa Kereszi.-2002.-Yancey Richardson Gallerry.-New Yorlj.-artnet

ll

Junio en steamer,

derrotas de Noruega.

Gaviotas blancas y negras

mudan, de tanto que vuelan,

el ámbar de las nueve horas

en unas diez horas perla.

paisajes.-47uuu.-Dorothy Bohm.-Italia 1960lll

Las viñas toscanas

prolongan la ottobrata.

La noche, esta vez, era

pitagórica y serena.

Sobre los cinco cipreses,

entre las veintiún estrellas,

violeta.

ciudades.. uu5tg.- París 1954.- Robert Doisneau

lV

Frío tiempo de Adviento.

París y Altolaguirre

en un taxi me encierran.

Fuera, a las cuatro apenas,

la noche cae, disuelta,

en una tinta china

sepia.»

Eugenio D´Ors«Los cuatro mejores crepúsculos del año»

(Imágenes.- 1.-Castilla la Vieja.-Miguel Zaballa– fotocommunity.es/ 2.-Lisa Kereszi –Yancey Richardson Gallery/3.- Dorothy Bohm– Italia 1960/4.- París- 1954.- Robert Doisneau)