PROGRESAR EN LA VIRTUD

 

 

“Las señales por donde se conoce que un hombre progresa en el estudio de la virtud — recuerda el filósofo griego Epicteto —son : no reprender, no alabar, no menospreciar ni acusar a nadie, no alabarse nunca de lo que él mismo es ni de lo que sabe, acusarse cuando se le impide o prohíbe hacer alguna cosa, burlarse a solas de los que le alaban, no enojarse cuando le reprenden, sino hacer como los que están convalecientes, que andan muy paso a paso para no mover los humores; tener absoluto poder sobre sus deseos, no tener aversión sino de lo que repugna a la naturaleza de las cosas que dependen de ėl; no desear nada con pasión; no importarle nada ser tenido por sabio o por ignorante; finalmente, desconfiar  de sí mismo como de un enemigo doméstico cuyas asechanzas son dignas de ser temidas.”

(Imagen —Byran Hunt- 2001- artnet)

GENTES (4) : EL IMPERTINENTE

 

 

“El impertinente  — dice el filósofo griego Teofrasto —procede así: va a comunicar sus negocios con personas que están muy ocupadas, y a tener un convite y rato de broma en casa de su amiga cuando ésta tiene calentura. Se presenta al que acaba de ser condenado a pagar la deuda de que quedó fiador y le pide que le  fíe. El impertinente se presenta a declarar como testigo cuando ya está dada la sentencia. El impertinente es el que, convidado a una boda, clama contra todas las mujeres. Es el que invita a pasearse a los que acaban de  llegar de un largo camino. Es tan molesto que presenta un comprador que dé más por la alhaja cuando ya está vendida. El que levantándose en medio de una reunión, explica desde el principio algún suceso que todos han oído y conocen bien. El que acercándose a los que han hecho sacrificios y  sin embargo están en el convite, les pide la ganancia del dinero que les tiene prestado. El que si se castiga a algún criado en su presencia, dice que un criado suyo a quien castigó del mismo modo se ahorcó. El que escogido por árbitro para resolver un pleito,  embrolla aún más a las dos partes que le eligieron. “

(Imagen —-Auguste Chabaud- 1908)

GENTES (3) : EL VANIDOSO

 

“El vanidoso es tal —dice el filósofo griego Teofrasto —que estando en los mostradores  del puerto del Pireo, cuenta a los forasteros las muchas riquezas que tiene por el mar. Discurre largamente del dinero que tiene dado en préstamos, en cuánta cantidad, y cuántos réditos ha percibido.  El vanidoso es el que, si yendo de camino se junta con otro, le cuenta que militó con Alejandro y cuántas copas de piedras preciosas trajo, y defenderá contra todos que los artífices del Asia son mucho mejores que los europeos.  Dirá que en la carestía y hambre de la ciudad él gastó mucho dinero, por haberlo repartido entre los ciudadanos más indigentes. Añade que todo esto lo invirtió en limosnas, y que no cuenta tantos empleos públicos como ha servido. El vanidoso se acerca a los que tienen caballos generosos, y aparenta que quiere comprarlos. Se llega también a los mostradores de los mercaderes y pide que le saquen un vestido de valor; pero castiga al esclavo o criado porque le viene acompañando sin traer el dinero. Habitando en casa alquilada , dice al que no lo sabe que es heredada de sus padres; pero que tiene que venderla, por ser muy pequeña para aposentar huéspedes.”

(Imagen —Peter Masek)

GENTES (2) : EL ADULADOR

 

 

“El “adulador” es tal, que paseándose con otro, le dice: “Repara cómo todos clavan en ti la vista; no sucede otro tanto a ninguno de cuantos hay en la ciudad sino a ti —(así lo recuerda el filósofo griego Teofrasto) —. Con mucha gloria se hizo ayer conversación de ti en el pórtico. Más de treinta hombres estábamos allí sentados, y viniendo a parar la conversación en averiguar quién era el ciudadano más perfecto, todos comenzaron por ti y todos convinieron en el mismo nombre.”  Otras cosas semejantes habla. Quitará un pelito del vestido  de aquel a quien adula, y si el viento ha hecho caer alguna paja  sobre el pelo, se la quitará con gran cuidado, añadiendo con cara placentera  y mucha risa: “¿Ves? , por no haberte venido a ver en dos días tienes las barbas mezcladas de canas. Mas esto es chanza, que tú, como el que más, tienes para tu edad bien negro los cabellos.”

 

 

Cuando el adulado habla alguna cosa, manda que callen los demás; le elogia cuando le oye, y haciendo mil demostraciones, exclama cuando el adulado acaba de hablar : “¡Bravo! Excelentemente ha dicho”. Si va a visitar a algún amigo, se adelanta el adulador y avisa: “Su merced viene a visitarte” y retrocediendo, dice a éste” Ya he dado recado”. También se esmera en servir todos los trabajos de las mujeres, mostrando que se afana. Entre todos los convidados, es el primero que alaba el vino, y siempre al lado de su merced, le dice: “¡ Con qué delicadeza comes!” Y tomando alguna cosa de la mesa: “¡Qué cosa tan exquisita!” Le pregunta si tiene frío, si quiere que le añadan más ropa y, sin aguardar más, le abriga. Al decirle estas cosas, se le arrima al oído, hablándole entre dientes. Si conversa con los demás, es sin apartar los ojos del adulado. Cuando van al teatro, quita al criado los almohadones y él mismo se los coloca. Le pondera el gusto y excelencia con que su casa está fabricada y su campo bien plantado, y si le retratan, afirma que la pintura le es perfectamente parecida. En conclusión: es de ver cómo el adulador lo dice y hace todo según cree que complacerá a otros.”

 

 

(Imágenes—Valeriy Beleniken /2- Joseph Ducreux -1793/ 3-Giacometti-1948)

ELOGIO DEL ASOMBRO Y LA ADMIRACIÓN

paisajes.-tynm.-Justyna Kopania

“Los griegos querían ser un pueblo de filósofos, y no de tecnócratas, es decir, eternos niños, que veían en el asombro la condición más elevada de la existencia humana. Solamente así puede explicarse el hecho significativo de que los griegos no hicieran uso práctico de innumerables hallazgos”, decía Stylianos Harkianakis.

paisajes.-5bbfb.-Emil Nolde.- Lago de Lucerna.-1930

“La perplejidad – señalaba Sócrates – es el estado anímico propio del filósofo…Ese estado de perplejidad es la fuente del preguntar filosófico. El estado de perplejidad y de asombro está frecuentemente relacionado con el reconocimiento de la propia ignorancia, una condición necesaria para que se de el filosofar”

paisajes--,.8juuj.-David Baker

“La filosofía y que no es una ciencia práctica – afirmaba Aristóteles en su “Metafísica” – lo prueba el ejemplo de los primeros que han filosofado. Lo que en un principio movió a los hombres a hacer las primeras indagaciones filosóficas, fue, como lo es hoy, la admiración. Entre los objetos que admiraban y de que no podían darse razón, se aplicaron primero a los que estaban a su alcance; después, avanzando paso a paso, quisieron explicar los más grandes fenómenos; por ejemplo, las diversas fases de la luna, el curso del sol y de los astros, y, por último, la formación del universo. Ir en busca de una explicación y admirarse, es reconocer que se ignora.”

paisajes.-recvv.-Isaac Levitan.-1894

“Es en el asombrodecía también Aristóteles en  la “Retórica” – donde reside el deseo de aprender.”

paisajes.-7hbbn.-Oscar Berninghaus.-1916

“¿Por qué se pierde el asombro, cómo se pierde? – escribí hace ya tiempo -. Los inventos que nos ofrecen en bandeja las televisiones ya no nos producen estupor sino avidez de tomarlos prontamente y consumirlos. Hay una costumbre, un hábito rumiante de consumir masticando lo nuevo, a veces triturando lo último, a veces sin siquiera atragantarse, tan voraces somos. Se consume y se consume, se circula y se circula, se recorre el mundo con sólo oprimir el teclado, únicamente moviendo el volante. ¿Y el silencio, la sorpresa, la quietud? Parecen haber desaparecido. (…) Ahí está la atención.la comprensión, la compasión, el aprender a ver al otro lado y dentro de los demás, el aprender a ver dentro de uno mismo. Para eso está el asombro. El asombro es poner de rodillas a la inteligencia ante la naturaleza.” (J. J. Perlado: “El artículo literario y periodístico”)

(Imágenes.- 1.-Justyna Kopania/ 2.-Emil Nolde.-Lago de Lucerna.-1930/ 3,.David Baker/ 4.-Isaac Levitán.-1894/ 5.-Oscar Bernighaus.-1916)

JUEGOS Y FILÓSOFOS : OLIMPIADAS 2012 (3)

“Pienso para mis adentros – escribe Séneca -cuántos hombres ejercitan los cuerpos y cuán pocos su carácter, cuánta concurrencia hay en un espectáculo pasajero y vano y cuanto abandono en los estudios nobles. (…) Particularmente revuelvo en mi mente esta idea: si el cuerpo mediante el ejercicio puede conseguir tal endurecimiento que le permite encajar a la vez puñetazos y puntapiés de muchos contrincantes, que permite a un hombre pasar la jornada aguantando un sol abrasador en medio de la ardentísima arena, impregnándose de su propia sangre; cuanto más fácilmente podría robustecerse el alma para encajar invicta los golpes de la fortuna y, hasta derribada en el suelo y pisoteada, poderse levantar. El cuerpo, en verdad, necesita de múltiples recursos para estar vigoroso; el alma se desarrolla, se nutre, se ejercita por sus propios medios. Estos luchadores precisan abundante comida, abundante bebida, abundante óleo, en fin, prolongado esfuerzo; tú alcanzarás la virtud sin  preparativos, sin gastos. Todo cuanto puede hacerte bueno lo tienes en ti mismo”.

“¡Cuántos golpes reciben los atletas en el rostro, cuántos en todo el cuerpo! – sigue diciendo Séneca  -. Pero soportan toda clase de tormentos por el afán de la gloria; ni los sufren tan sólo porque combaten, sino en orden a combatir: su misma preparación es un tormento. También nosotros superemos todo obstáculo; la recompensa que nos aguarda no es la corona, ni la palma, ni el tañido del heraldo que impone silencio antes de proclamar nuestro nombre; sino la virtud, la fuerza del alma y la paz conseguida para el futuro, si de una vez, en algún combate, hemos derrotado a la fortuna”.

(Imágenes:- 1.-Ryan Lochte celebrando su triunfo.-28 de julio 2012 -Emmanuel Dunand.-AFP/ 2.-Félix Elie Tobeen.-el nadador)

CÁNONES DE BELLEZA

“De la justicia, pues, y de la sensatez y de cuanto hay de valioso para las almas – dice Platón en “Fedro” – no queda resplandor alguno en las imitaciones de aquí abajo y solo con esfuerzo y a través de órganos poco claros les es dado a unos pocos, apoyándose en las imágenes, intuir el género de lo representado”.

“Arístipo le preguntó si conocía alguna cosa bella – escribe a su vez Jenofonte  en los “Dichos memorables de Sócrates“-. “Muchas”, respondió. “¿Y son todas iguales entre sí?” “No: algunas son incluso muy diferentes” ” ¿ Y cómo puede ser bello lo que es diferente de lo bello?” “Así, por Zeusrespondió – un hombre bello en la lucha es diferente de uno bello en la carrera y un escudo bello en la defensa es muy diferente de un dardo bello para un lanzamiento potente y veloz”

“No hay niguna diferencia entre esta respuesta y la anterior – observó el otro – cuando te pregunté si conocías alguna cosa buena” “¿Y tú crees – replicó Sócrates – que una cosa es ser bueno y otra ser bello? ¿No sabes que, respecto a las mismas cosas, todas las cosas son bellas y buenas?”.

Antigua charla interminable que empieza en los paseos de los griegos y llega – como puede verse – hasta nuestros días.

(Imágenes:- 1.-Hannes Caspar/ 2.-Katherine Hepburn/ 3.-Agnieska Delfina posando como Karen Blixen)

DESCONGELADAS PALABRAS

“Antífanes, el fámulo de Platón, habló de un país donde los inviernos eran tan crudos que las palabras se congelaban en el aire. Cuando se derretían en verano, los lugareños se enteraban de lo que se había dicho durante el invierno, al igual que sólo en el umbral de la vejez los discípulos de Platón empezaban a comprender el significado de las palabras del maestro que habían escuchado de jóvenes“. Cuando leo estas frases del médico polaco Andrzej Szczeklik en su libro Catarsis (Acantilado) en donde trata del poder curativo de la naturaleza y del arte, evoco la vida de las palabras en el arco de cualquier existencia, palabras – y hechos también – pronunciadas por nuestros abuelos o por nuestros padres – palabras igualmente escondidas en libros que un día leímos -, y que sólo con la sabiduría de la experiencia ( con los dolores, con las vicisitudes), se van descongelando poco a poco en nuestro entendimiento, deshaciéndose como nieve en la memoria y haciéndose transparentes igual que el cristal para que las pueda atravesar bien nuestra comprensión.

Recuerda igualmente Szczelklik el caso relatado muchos siglos después por Baldassare Castiglione, en el que un mercader italiano organizó una expedición a Ucrania para adquirir pieles de marta. “Se quedó atascado en los hielos de la orilla del Dniéper, y desde allí, intentó negociar con unos comerciantes moscovitas que habían acampado en la otra orilla. Sin embargo, los gritos del mercader no llegaban hasta tan lejos: se congelaban por el camino y quedaban suspendidos en el aire en forma de carámbanos“.

Palabras y gritos congelados durante años, signos petrificados y opacos en libros y en labios, verdades que tardan casi una vida en comprenderse. Al fin se comprenden. Los clásicos, en la segunda, a veces en la tercera lectura, nos abren el secreto que parecían negarnos al principio y el contenido de la voz del corazón de nuestros padres se nos vuelve de repente diáfano, entregándonos su profundo sentido.

(Imagen.- el monte Fuji, en Japón, cubierto de nieve.-foto Toru Hanai.-Reuters.-TIME)