VIAJES POR EL MUNDO (23) : MACCHU – PICCHU

 

 

 

“Inmensas rocas, que con la luz de la mañana parecían talladas con figuras y colosales frisos, que hacían imaginar un misterioso simbolismo , se elevaban hasta el cielo de un azul profundo – cuenta el escultor español Victorio Macho en susMemorias”-. Allá arriba, a una altura de sensación vertiginosa para un europeo, aparecía escalonada la fantástica ciudad fundada por los incas. La peripecia de la ascensión por una carretera angosta y de curvas tan peligrosas que amenazaban desbarrancarnos, fue  impresionante, hasta que al fin llegamos al albergue de turistas situado en una amplia explanada y nos produjo agradable sorpresa encontrarnos en una habitación confortable con ancha ventana frente al grandioso anfiteatro de cumbres graníticas que parecían ascender como plegarias al cielo.

 

 

Las ruinas de la ciudadela incaica surgen como brotando de las mismas formas rocosas. Salieron de su entraña y están labradas en su propia materia granítica. Son su prolongación y expresión, de tal modo que parece que aquel lugar hubiera sido así desde el comienzo del mundo. Piedras y piedras  carcomidas por el abandono y por los siglos, impresionantes restos de templos y palacios, pórticos y ventanas de un estilo constructivo inconfundible, y que, sin embargo, tiene tan extraña semejanza de líneas y volúmenes con la arquitectura egipcia.

Al amanecer, fue surgiendo sobre la imponente crestería de cumbres y nevados la luz dorada de los destellos solares. De pronto apareció el prodigioso disco radiante, que todo lo iluminaba con luz cegadora, y entonces comprendí la adoración del indio por el astro del día, el ardiente fecundador de la madre tierra.”

 

 

(Imágenes-: -Macchu Picchu -BBC)

EL PRINCIPAL RASGO DE MI CARÁCTER

 

figuras- ubgr- Helen Frankenthaler

 

Marcel Proust, a los trece años-  en 1885 – contestaba a las preguntas formuladas en el álbum inglés de Antoinette Faure, y esas contestaciones no serían exactamente las mismas que expondrá a los veinte años, cuando responda prácticamente a idénticas interrogaciones. Proust irá confesando la cualidad que prefiere en el hombre y en la mujer, su principal defecto y ocupación, el país, el color y la flor que más le gustan, sus autores preferidos, sus héroes en la vida real y en la ficción, y todo lo que ya se conoce como el célebre “cuestionario Proust”.

La primera de las preguntas de ese cuestionario indagaba sobre cuál era el principal rasgo de su carácter: “La necesidad de ser amado más que la necesidad de ser admirado”, contestó Proust. Pero la ruleta de esas cuestiones prosiguió su camino y muchos otros personajes fueron interrogados sobre ese tema. ¿Cuál es el principal rasgo de mi carácter?. Narciso Yepes, por ejemplo, confesó que el tesón.

 

figuras-iutt- Paul Jenkins

 

Salvador de Madariaga, la espontaneidad. El poeta Joan Brossa, la voluntad. Eduardo Chillida, la desorientación. El pintor Guinovart, la inseguridad. Jorge Guillén, el interés por lo otro y los otros. Octavio Paz, el entusiasmo y la melancolía. Mercé Rododera, la necesidad de huir. Ernesto Sábato, angustia, paradójicamente unida a una gran vitalidad. El escultor Amadeo Gabino, la impulsividad y la sinceridad. El músico Luis de Pablo, la reflexión, la timidez, la previsión.

Acercándonos al espejo de la página cada uno sabrá cuál es el principal rasgo de su carácter. Tantas veces pendiente del momento, de la edad y del tiempo.

 

pintores-buun- Yves Klein-pinstake com

 

(Imágenes. -1- Helen Frankenthaler/2-Paul Jenkins/ 3-Yves Klein- pinstake com)