LAS CARAS DE LOS POETAS

 

“Extraña cosa son las caras de los poetas. — recuerda Brodsky en uno de sus ensayos —.En teoría, el aspecto de los autores no debiera tener importancia para sus lectores; leer no es una actividad narcisista, ni tampoco lo es escribir, y, no obstante, apenas a uno le agradan suficientemente los versos de un poeta, empieza a preguntarse cuál debe ser la apariencia del escritor. Probablemente, esto tenga algo que ver con la sospecha que abrigamos de que admirar una obra de arte es reconocer la verdad, o el grado de la misma que el arte expresa.
Inseguros por naturaleza, queremos ver al artista, al que identificamos con su obra, a fin de que la próxima vez podamos saber cuál es, en realidad, el aspecto de la verdad. Sólo los autores de la antigüedad escapan a este escrutinio, y por esto, en parte, se les considera como clásicos, y sus generalizadas facciones de mármol, que llenan hornacinas en las bibliotecas, guardan una relación directa con el significado arquetípico absoluto de su obra.

(…)

Si un poeta tiene una obligación respecto a la sociedad, es la de escribir bien. Al formar parte de la minoría, no tiene otra opción. Si deja de cumplir este deber, se sume en el olvido. La sociedad, en cambio, no tiene obligaciones respecto al poeta. Mayoría por definición, la sociedad se considera poseedora de otras opciones distintas que la de leer versos, por más bien escritos que éstos puedan estar. Al no hacerlo, el resultado es el de sumirse en ese nivel de locución en el que la sociedad es presa fácil de un demagogo o de un tirano. Tal es el equivalente del olvido para la sociedad, y un tirano puede, claro está, tratar de salvar a sus súbditos de éste mediante algún espectacular baño de sangre.”

(Imagen — George Tooker)

PÓLVORA DEBAJO DE MÍ

 

 

“Trabajo ahora tanto o más de lo que trabajaba hace tres o cinco años —cuenta Chejov en una carta de 1889– .Trabajar y tener el aspecto de alguien que trabaja desde las nueve de la mañana hasta el almuerzo y desde el té de la tarde hasta la hora de dormir, se ha convertido para mí en una costumbre. En este sentido, soy un funcionario. Si de este trabajo no salen más de dos relatos al mes, la culpa no es de la pereza, sino de mis características psíquicas y orgánicas. Para la medicina me falta amor al dinero y para la literatura me falta pasión y, por consiguiente, talento. La llama que arde en mí es regular y apagada, sin estrépito ni llamaradas. Nunca podría escribir en una noche, de un tirón, tres o cuatro hojas o quedarme en vela trabajando. Cuando tengo sueño, me voy a la cama. Por eso, no escribo ni tonterías relevantes ni notables sabidurías. Poca pasión. Hay que añadir a esto una psicopatía del siguiente tipo: sin motivo, hace dos años me dejó de gustar ver mis obras publicadas, me volví indiferente a las críticas, las conversaciones literarias, los cotilleos, los éxitos, los fracasos, los altos honorarios, en una palabra, me volví un imbécil. En mi alma hay una especie de estancamiento, que atribuyo a mi vida personal.  No estoy decepcionado, ni cansado, ni melancólico, sino que sencillamente de pronto todo me parece menos interesante. Debo poner pólvora debajo de mí.”

(Imagen -Chejov – wikipedia)

LOS “TRABAJOS FORZADOS” DE LOS ESCRITORES

“Una amable señora, al enterarse de que su vecino, Richard Ford, era escritor, le preguntó interesada: “Sí, pero ¿de qué trabaja?”. Lo cuenta Alberto Manguel en un reciente artículo sobre cómo han de ganarse la vida novelistas y poetas y  la italiana Daria Galateria  ha dedicado todo un libro a este tema. Recuerda Galateria que Faulkner, encontró al principio de su carrera diversos empleos: de guardarropa, regidor para el teatro y cartero ( aunque se negaba a ordenar el correo); trabajaba por la noche en la sede de la universidad y debía cargar la caldera de carbón; mientras tanto, sobre aquella caldera oxidada escribía cuentos, con los que finalmente ganó algún dinero. Con el tiempo consiguió comprarse una casa de estilo colonial donde pudo dedicarse a la literatura y escribir durante doce o trece horas seguidas.

Sigue contando Galateria que George Orwell en determinado momento de su vida sintió “en lo más profundo de su ser” que, para convertirse en escritor, tenía que abandonar todos los privilegios y vivir la vida de los marginados. Viviendo en París, cuando se quedó sin alumnos en sus clases de inglés,  empezó a empeñar su ropa y finalmente se convirtió en un perfecto vagabundo. En el otoño de1929 se puso de lavaplatos en un hotel de lujo de la rue de Rivoli; trabajaba en un sótano en el que ni siquiera podía estar de pie, desde las siete de la mañana hasta las nueve y cuarto de la noche, lavaba platos, limpiaba mesas y fregaba suelos. Unos años después, en Londres, tras empeñar su abrigo en el Monte de Piedad, descubrió que tenía los pulmones gravemente afectados, lo que le sirvió para librarse, en 1931, de pasar la Navidad en prisión. Al fin, gracias a un dinero que pidió a su hermana mayor, alquiló una habitación y empezó a trabajar como director de una pequeña escuela privada donde se ocupaba de quince niños entre diez y dieciséis años. Tras muchas vicisitudes, viajes y trabajos—-en 1941 “perdió”, según él decía, dos años en la BBC, en programas culturales para India y el sudeste asiático —, la salud se le fue deteriorando. Al final, los médicos del último sanatorio donde estuvo internado, sólo le permitían usar la máquina unas cuantas horas al día: estaba escribiendo “1984.”

 


 

Máximo Gorki por su parte era todavía un niño cuando entró a trabajar como descargador en el Volga, acarreando él sólo “para envidia de los mayores”, cajas de cien libras. Más tarde fue pinche, fogonero, pescador, panadero… Hacía catorce horas de cola de noche o de día, en bodegas o salinas calientes. Pero bastó que uno de sus cuentos tuviera éxito y pasara a colaborar en varios periódicos y tuviera que escribir dos artículos al día, para que confesara que ese “trabajo esclavo” lo agotaba: “ era superior a sus fuerzas”.

 

 

 

(Imágenes—1- Jens Caessens/2- Stefan Zweig y Maximo Gorki/ 3-Orwell- manuscrito de “1984”)

LA POESÍA COMO ACELERACIÓN

 

 

“El que escribe poesía —recuerda   Joseph Brodsky — lo hace ante todo porque escribir  poesía es un acelerador extraordinario de la conciencia, del pensamiento, de la concepción del mundo. El hombre que haya sentido esta aceleración una sola vez ya no puede resistirse a esta experiencia, se vuelve dependiente de este proceso de la misma forma que sucumbimos a la dependencia de la droga o del alcohol.”

(Imagen —Lin Schunxiong)

DESCRIPCIÓN DE UNA MARIPOSA

 

 

“La parte superior de la hembra  L. sublivens —explicaba Nabokov en  una revista en 1952 — es de un marrón bastante peculiar, terso y tenue, con un tinte oliváceo en el insecto vivo; más o menos salpicada de unas escamas azul ceniza; cretulas Interiores azul grisáceo triangulares, generalmente presentes en las alas traseras y a menudo acompañadas por una decoloración azulina o grisácea en las células radiales de las alas delanteras; aurora reducida; bastante breve y bastante mate en las alas posteriores, borrosa o ausente en las anteriores, y tiende a desaparecer en ambas alas y está  completamente ausente en 3 especímenes; cretulas lunuladas de un pálido azul grisáceo y muy definidas en ambas alas.”

 

 

Esta minuciosa descripción de especialista, publicada en “The Lepidopterist”, camina paralela al amor y a la afición que tuvo el escritor desde niño por las mariposas. “Mi mujer y yo -decía – pasábamos los veranos cazando mariposas, sobre todo en las Montañas Rocosas. Soy autor de cierto número de especies y subespecies, sobre todo del Nuevo Mundo. Varias mariposas y una polilla han recibido mi nombre, y en esos casos éste se incorpora al del insecto descrito, convirtiéndose en “nabokovi” seguido por el nombre de quien lo describe. Todas mis colecciones norteamericanas están en museos, en  Nueva York, Boston e Ithaca . Las mariposas que he estado coleccionando durante la última década, sobre todo en Suiza e Italia, todavía no están despegadas. Aún están en papel, es decir, metidas en sobres satinados guardados en cajas de lata. Con el tiempo serán ablandadas en toallas húmedas, luego pinchadas, luego desplegadas y vueltas a secar sobre tableros, y por último rotuladas y colocadas en las gavetas con cristal de un gabinete para que se las conserve,  espero, en el espléndido Museo Entomológico de Lausanne.”

 

 

(Imágenes –1-Ewe Syilvia/  2–Richard Gray/ 3- Stephen Mackey)

NAVIDAD 2018 (2) : JOSEPH BRODSKY

 

 

“En Navidades todos somos un poco Reyes Magos.

Empujones y barro en los abastos.

Por una caja de turrón de café,

gente cargada con montones de paquetes

emprende el asedio del mostrador:

cada cual hace de Rey y de camello.

Cestas, bolsas, paquetes, envoltorios,

corbatas torcidas, gorros.

Olor a  vodka, a pino y a bacalao,

a mandarinas, a canela y a manzanas.

Un caos de caras, y no se ve, entre la nieve,

el camino que lleva a Belén.

 

(…)

Y lo que se festeja ahora por todas partes

es Su Advenimiento, que pone juntas

todas las mesas. Aún, quizás, no necesiten la estrella;

aunque la buena voluntad de los hombres

se distingue de lejos,

y los pastores encendieron las hogueras.

Cae la nieve; no echan humo sino suenan las trompetas

de las chimeneas en los tejados. Y las caras son manchas.

Herodes bebe. Las mujeres esconden a los chicos.

¿Quién se aproxima?  — nadie lo sabe:

ignoramos cual es su señal, y los corazones

puede que no reconozcan al forastero.

Pero, cuando en el umbral el aire disuelve

la espesa niebla nocturna

y surge la figura con manto,

al Niño y al Espíritu Santo,

lo sientes dentro de ti sin avergonzarte;

miras al cielo y ves la estrella.”

 

Joseph Brodsky – “ 24 de diciembre de 1971” (traducción de Svetlana Maliavina y Juan José Herrera de la Muela)

 

 

(Imágenes – 1-Salvador Dalí- / 2- change everyting/ 3-Brassai- 1932)

VIAJES POR EL MUNDO (19) : SAN PETERSBURGO

 

 

“En última instancia – comentaba Joseph Brodsky al hablar de San Petersburgo – , se debe atribuir el rápido crecimiento de la ciudad y de su esplendor en primer lugar a la ubicua presencia del agua. El Neva, que se extiende a lo largo de veinte kilómetros y se bifurca justo en el centro de la ciudad, con sus veinticinco tortuosos canales, grandes y pequeños, brinda a esta ciudad tal cantidad de espejos, que el narcisismo resulta inevitable. Es como si la ciudad, reflejada a cada segundo por miles de metros cuadrados de una continua amalgama plateada, fuera filmada constantemente por su río, que descarga sus secuencias en el golfo de Finlandia, el cual, en un día soleado, parece un depósito de esas deslumbrantes imágenes. No es de extrañar que a veces esta ciudad dé la impresión de una egoísta redomada, exclusivamente preocupada por su aspecto. Es cierto que en semejantes lugares prestamos más atención a las fachadas que a las caras, pero la piedra no puede procrear. La inagotable y enloquecedora multiplicación de todas esas pilastras, columnatas y pórticos insinúa la posibilidad de que al menos en el mundo inanimado se pueda considerar el agua una forma condensada del tiempo.

 

 

Prro tal vez más que por sus canales y ríos esta “ciudad extremadamente premeditada”, como la llamó Dostoievski, se ha reflejado en la literatura de Rusia, porque el agua sólo puede hablar de superficies  y, además, expuestas. La descripción del interior mental y real de la ciudad, de sus repercusiones en la población y su mundo interior, pasó a ser el tema principal de la literatura rusa casi desde el día mismo de su fundación. Técnicamente hablando, la literatura rusa nació aquí, en las riberas del Neva. Si, como se suele decir, todos los escritores rusos “salieron del “abrigo” de Gógol”, conviene  recordar que éste fue arrebatado de los hombros de ese pobre funcionario precisamente en San Petersburgo, al comienzo mismo del siglo XlX.  Sin embargo, quien fijó el tono fue Pushkin en su “Caballero de Bronce”.

En el marco de la vida rusa de aquella época, la aparición de San Petersburgo fue similar al descubrimiento del Nuevo Mundo: brindó a los meditabundos hombres de la época la posibilidad de observarse a sí mismos y a la nación desde fuera. Dicho de otro modo, esta ciudad les brindó la  posibilidad  de objetivar el pais. Si es cierto que todos los escritores deben distanciarse  de su experiencia para poder hacer observaciones sobre ella, en ese caso la ciudad, al prestar ese servicio distanciador, les ahorró un viaje.”

 

 

(Imágenes-1- San Petersburgo – Julian Barrow/ – 1939/ 2- San Petersburgo –  Nikolai Dubovsky- 1898/ 3- San Petersburgo- Sadovnikov-1862)

LA FOTOGRAFÍA Y EL RECUERDO

 

“Las personas son lo que recordamos de ellas. En última instancia, lo que denominamos vida no es sino un tejido formado por los retazos de los recuerdos de otro. Al llegar la muerte, se desteje y uno se queda con fragmentos desiguales e incompletos. O, si se quiere, con un conjunto de fotografías. Llenas de insoportables risas o de sonrisas igualmente insoportables. Insoportables por su unidimensionalidad. Yo debería saberlo bien, siendo como soy hijo de fotógrafo. Y podría llegar incluso a sugerir cierta conexión entre la fotografía y la escritura, porque ambas crean fragmentos en blanco y negro. O porque ambas constituyen un modo de retener algo. Pero no podemos pretender que lo que contemplamos continúe más allá de su dorso en blanco. Además, en cuanto nos damos cuenta de hasta qué punto la vida de alguien es rehén de nuestra propia memoria, evitamos caer en las garras del tiempo pretérito: utilizarlo viene a ser como hablar a espaldas de alguien o reclamar la pertenencia a una mayoría orgullosa y triunfante. Nuestro corazón debería intentar ser más honesto – si no más inteligente – que nuestra gramática. O, por lo menos, deberíamos llevar un diario cuyas anotaciones mantuvieran estrictamente a raya ese tiempo verbal”.

Joseph Brodsky – “Del dolor y la razón”

 

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(Imágenes- 1-Erwin Blumenfeld– / 2.-fotógrafo anónimo – Japón 1954- cortesía Galería Lumiere des Roses)

LA MEMORIA Y EL ARTE

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“Lo que tienen en común la memoria y el arte es el don de la selección, el gusto por el detalle. Aunque esta observación puede parecer halagadora para el arte (el de la prosa en particular), parece ofensiva para la memoria. Y la ofensa es merecida. La memoria contiene detalles precisos, no la visión de conjunto: los momentos culminantes, por decirlo así, no la totalidad del espectáculo. La convicción de que de algún modo recordamos todo de una manera total, la convicción que permite a la especie hunana seguir existiendo, es infundada. Más que a ninguna otra cosa, la memoria se asemeja a una biblioteca en desorden alfabético y sin obras completas de nadie en particular”.

Joseph Brodsky -“ Less Than One” (1986)

 

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(Imagen.1.–Dave Muller- 1999/ 2 Dave Muller- Blum Poe

ZHIVAGO, OMAR SHARIF

 

escritores.-6gttny.-Pasternak.-russkayaliteratura

 

“Sobre toda la tierra la tormenta

hasta el confín postrero.

Una vela quemábase en la mesa,

se quemaba una vela.

 

nieve- vvjju-Andrei Milnikov- mil novecientos setenta

 

Como en verano, enjambres de mosquitos

sobre la llama vuelan,

tal los copos de nieve en el cuadrado

cristal de la ventana.

 

estaciones.-yyh.-invierno.-nieve.-Irina Novikova

 

La tormenta imprimía sobre el vidrio

círculos y saetas.

Una vela quemábase en la mesa,

se quemaba una vela.

 

 

paisajes.-43jjn.-Ansel Adams.-Los árboles y la nieve-1933.-camaraobscura

 

Sobre el techo, que estaba iluminado,

se acostaban las sombras.

Cruzados brazos y cruzadas piernas

y cruzados destinos.

 

estaciones.-578j.-invierno.-nieve.-Theodor Severin Kittelsen.-1857-1914

 

 

Caía dando un golpe sobre el suelo

un par de zapatillas

y lágrimas de cera de la vela

caían sobre el traje.

 

nieve-rffg-árboles- Viktor Astaltsev- robles antiguos

 

Y todo se perdía en una niebla

de nieve cana y blanca.

Una vela quemábase en la mesa,

se quemaba una vela.

 

 

nieve-ccvgy-Alexei Kondratevich Savrasov- mil ochocientos setenta y cinco

 

Desde un rincón, sobre la vela, un soplo,

y al momento una fiebre

de tentación alzaba en cruz las alas

como si fuera un ángel.

 

cine.-t7u88.-Omar Sharif.-1965.-Juan Gyenes

 

La tormenta duró todo febrero

y, continuadamente,

una vela quemábase en la mesa,

se quemaba una vela”.

Boris Pasternak.-“Noche de invierno“- “Poesías de Yuri Jivago”

(En la muerte de Omar Sharif)

 

pasternak.-

 

(Imágenes.- 1.- Pasternak- kayaliteratura/ 2.- Andrei Milnikov- 1970- pinterest/ 3.- Irina Novikova– galery russia/ 4.-Ansel Adams– 1933- camaraobscura/ 5.- Theodor Severin Kittelsen/6.- Viktor Astaltsev art katalog com/ 7.-Alexei Kundvatevich Savrasov– 1875/ 8.-Omar Sharif-Juan Gyenes– 1965/ 9.- Pasternak)

 

LA GRAN GUERRA (y 2)

guerra.vvggy-Max Beckmann- Declaración de guerra- mil novecientos catorce

“Los regimientos llegaban por la carretera de Allenstein todavía con el impulso que mueve al combate, dispuestos a atravesar la ciudad y seguir adelante, adonde tenían ordenado, pero lo mismo que sucede en el cuento, cuando a los primeros pasos que da más allá de la raya encantada pierde el héroe sus fuerzas y deja caer la espada, la lanza y el escudo, sometido ya por completo al poder del hechizo, en cuanto pisaron las primeras calles algo invadió a los batallones: su paso se

guerra-vdde-Christopher RW Nevinson- mil novecientos dieciseis

descompuso, las cabezas giraron a un lado y a otro, amainó hasta desaparecer el impulso que les hacía avanzar hacia el ruido del combate; dejó de existir sobre ellos la voluntad de la brigada y de los regimientos, nadie les incitaba a seguir, no acudían enlaces con nuevas órdenes. Y los batalllones, Dios sabe por qué

4 T

empezaron a torcer a derecha e izquierda buscando en la ciudad un hueco; también quedó paralizada la voluntad única de los batallones, las compañías pasaron a vivir por su cuenta, desintegrándose a su vez en secciones. Y lo más asombroso, nadie mostraba extrañeza, era como si soplase un viento encantado que hacía perder las fuerzas (…) A un lado, bajo un abeto y sentado en ancho y tosco banco campestre sin respaldo, el comandante en jefe, aunque a la vista de todos, parecía hallarse en un despacho aparte. Tenía sobre el banco el sable dorado y el portaplanos, se había quitado la gorra y se enjugaba de vez en cuando la alta y

guerra-vwwse-Paul Nash- el saliente- mil novecientos diecisiete

desnuda frente, por más que no podía tener calor a la sombra aireada, donde se derramaba el fresco de agosto. Para desesperación de su Estado Mayor, hacía ya varias horas que estaba allí sentado, con el cuello tenso, escasos y pocos movimientos, mortecino mirar y respuestas afables, como siempre, pero monosilábicas. Quizá pensara por todos buscando la salida. Quizá había

guerra-vvbby-Christopher RW Nevinson- mil novecientos diecisiete

olvidado pensar que tenía a sus órdenes todo un Ejército. Apoyado en el banco sobre las dos manazas, podía estar media hora mirando inmóvil el suelo delante de él. No dormitaba, no descansaba, no pasaba el tiempo en espera de noticias: pensaba y se torturaba, y su pensamiento caía sobre su cabeza con el peso de una

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roca, por la cual se enjugaba el sudor (…) Era insólita la mezcolanza de aquellas unidades a las que nadie daba orden alguna. Era insólita la llegada de un general sin que nadie diera orden de formar, de alinearse, sin que doscientas gargantas respondieran unánimes. Más insólito aún era el propio general: con la gorra en la mano desmayada y la cabeza desnuda bajo el refulgente sol, con una expresión no de poderío, sino de solidaridad, de tristeza. Era como una fiesta eclesiástica, pero extraña, sin doblar de campanas, sin los alegres pañuelos de la mujeres del pueblo:

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habían acudido en su carros ceñudos mujiks de las aldeas vecinas y pasaba ante ellos quizá un truhán, quizá un pope a caballo y les prometía tal vez la tierra, tal vez una vida paradisíaca por los sufrimientos en ésta. El comandante en jefe no gritaba a los soldados, no les ordenaba ir a ninguna parte, no les pedía nada. Preguntaba en voz baja y afable a los más próximos: “¿De qué unidades sois, muchachos?” (respondían) ; “¿Son muchas las bajas?” ( respondían),  se persignaba en memoria de los caídos; “¡Gracias por vuestro servicio a la patria!”,

La Mitrailleuse 1915 by Christopher Richard Wynne Nevinson 1889-1946

saludaba con la cabeza a un lado, a otro. Y los soldados no sabían cómo responder; contestaba al general un suspiro o un un gemido de sonidos incompletos, que no llegaba a ser un “¡cumplimos con nuestro deber!” Y así pasaba el comandante en jefe. Más adelante se repetía la escena: “¿ De qué unidades sois, muchachos?… ¿ Son muchas las bajas?… ¡Gracias por vuestro servicio a la patria!”.

Alexandr Solzhenitsin.“Agosto 1914”

(Recuerdos de vidas únicas al cumplirse un siglo de la Primera Guerra Mundial)

guerra-vvgu- Cristhoper RW Nevinson- los caminos de la gloria- mil novencientos diecisiete

(Imágenes.-1.- Max Bekmann.- Declaración de guerra- 1914/2.- Christopher RW Nevinson- 1916/3-Paul Nash– 1918- National gallery of Canadá- Otawa/4- Paul Nash.-el saliente- 1917/5- Christhoper RW Nevinson– 1917/ 6.- André Mare– autorretrato carnet 2.- 1916- Historial de la Gran Guerra.- Peronns/7.-Lovis Corinth– retrato de Hermann Struck- 1915/ 8.-Nevinson- la ametralladora-Tate Britain/ 9-Christopher RW Nevinson- los caminos de la gloria- 1917)

NADIE ESTARÁ EN LA CASA

estaciones.-iinh.-invierno.-nieve.-Daniel Gerhartz

Nadie estará en la casa,

sólo las penumbras, sólo

el día de invierno en las ventanas

de cortinas abiertas.

sólo los terrones blancos y mojados

cayendo velozmente por los vidrios

Sólo los tejados, nieve y además

de tejados y nieve: nadie.

La escarcha volverá a crecer

y me volverá a tomar

la angustia del  invierno pasado

y las obras sin terminar.

De nuevo me punzará

la aguja de antiguas culpas

y el hambre volverá a estrechar

el abrazo sobre nuestra casa.

nieve.-5gb.-Jareck Troch

De repente en las cortinas

temblará una presencia

tus pies medirán el silencio,

Y, como el futuro, entrarás…

aparecerás en la puerta

en algo blanco, sin adornos,

en algo hecho de las telas

para los copos de nieve.”

Boris Pasternak (1931)

Parc de Sceaux, Cerisiers Japonais1983 or '89

(Imágenes.- 1.- Daniel Gerhartz/  2.  Jareck Troch/ 3-Edouard Boubat.-1983)