UNA MAÑANA SE HABÍAN IDO LAS PALABRAS

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“Temprano una mañana se habían ido las palabras. Antes, no eran palabras. Eran hechos, eran rostros —escribe  Anne Carson —. En una buena historia, dice Aristóteles, lo que sucede es impulsado por algo más. Tres ancianas estaban inclinadas en los campos. ¿Para qué cuestionarse?, dijeron. De pronto, quedó claro que sabían todo lo que hay que saber sobre los campos nevados y los retoños verdiazules y la planta llamada “audacia” , que los poetas confunden con violetas. Empecé a anotar cada cosa dicha. Las observaciones construyen gradualmente un instante de la naturaleza, sin el tedio de una historia. Subrayo esto. Haría cualquier cosa para evitar el aburrimiento. Es el proyecto de una vida. Nunca puedes saber lo suficiente, nunca trabajar lo suficiente, nunca utilizar infinitivos y participios de modo suficientemente original, ni detener el movimiento con suficiente dureza ni abandonar tu mente cuando deseas.”

 

 

(Imágenes—1-Winslow Homer- 1878/ 2- Spencer Gore)

ANTE LA ESCRITURA

escribir-rec- Paul Serusier

 

«Está, pues, la página en blanco y el tema que te obsesiona – decía Margaret Atwood. Está la historia que quiere dominarte y está tu resistencia a que eso suceda. Está tu deseo de liberarte de aquello, de esa servidumbre, hacer novillos, hacer cualquier cosa. Hacer la colada, ver una película. Están las palabras con sus inercias, sus matices, sus insuficiencias y su grandeza. Están los riesgos que corres y la serenidad que pierdes, la ayuda que te llega cuando menos lo esperas. Está la revisión minuciosa, las tachaduras, las páginas arrugadas que inundan el suelo de papeles para tirar. Está la frase que sabes que vas a conservar».

(Imagen.- Paul Serusier)

OBJETOS DE ALICE MUNRO

Aunque no haya recibido este año el Premio Nobel de Literatura la escritora canadiense Alice Munro, ha aparecido en todas las listas de posibles triunfadores y repaso lo que de ella – y de sus grandes relatos – comenta el gran crítico italiano Pietro Citati al que más de una vez he citado en Mi Siglo. El mundo de los objetos siempre acompaña al hombre a lo largo de la vida – como así lo evoca estos días un libro dedicado a «la historia del mundo en 100 objetos»  -, y Alice Munro  no es ajena a esto. Así lo recuerda Citati, ya que Munro – dice «posee un verdadero talento para los objetos y para los interiores familiares , algo que parece haber aprendido del pintor más grande de interiores que nunca haya existido, como fue Balzac. Munro conoce el peso, el color, la masa, el volumen, el relieve de cada objeto y de cada mueble y la relación que todos ellos tienen con cada persona de la familia. Aunque muchos sostengan que el mundo de hoy sea abstracto y desencarnado, ella continúa, impertérrita, recogiendo camas, vestidos y dulces en sus historias».

He hablado aquí en distintas ocasiones de los «objetos cansados» y del curioso mundo de los objetos. Alice Munro confiesa «no construir una historia» cuando escribe, sino «atrapar con la mano cualquier cosa que flota en el aire«, pero Citati precisa que en sus grandes relatos se advierte siempre «el arte de una construcción tan amplia como meticulosa, que calcula todos los particulares y los dispone en un arco tan vasto como el mundo«.

Ahora, esas historias concentradísimas de Munro que se van complicando hábilmente y que a la vez se expanden en pequeñas historias de todos, por ejemplo aquellas que acaecen a los campesinos, también a los sirvientes, igualmente a las enfermeras y al mismo tiempo a los niños de tres años, caminan entre los objetos de las casas y las calles, se envuelven en ellos, los sortean, y así definen cuantos detalles dibujan la situación de nuestro tiempo.

(Imágenes: 1.-plato revolucionario procedente de San Petersburgo, pintado en 1921.-British Museum/ 2.-Alice Munro.-telmagazine/ 3.-tarjeta de crédito, objeto e icono del siglo XX.- British Museum)