EL LECTOR COMO CLIENTE

 

 

“En una de las crónicas que envió Pla  al Diario “La Publicidad”,  en los años veinte y desde París, relataba la visita del pintor Domènec Carles al estudio de Picasso; visita y diálogo observado por Pla  como testigo del encuentro, y que podría clasificarse muy bien como entrevista indirecta. Carles le pregunta a Picasso: “¿Tiene alguna idea preconcebida cuando trabaja?”, y Picasso contesta:” Ninguna. El cliente. Lo más importante de un pintor es el cliente. En una sociedad como la de antes de la guerra yo no hubiera hecho nada.  Habría sido un pintor como tantos. Ahora, acabada la guerra, ha aparecido un nuevo cliente. ” Pla, gran dibujante de tipos y caracteres , deja en esa entrevista, en la que él únicamente mira silencioso, ese contorno de los ojos  y la figura de Picasso: “ Los de Picasso ( los ojos) — escribe— no son mórbidos, sino fuertes,

 

quizá porque todo el cuerpo es un poco destartalado e intenso. Sus ojos contribuyen a que su presencia sea permanente, se vuelva inolvidable y se proyecte sobre lo que le rodea. Picasso — un hombre pequeño, delgaducho, todo ojos —  tiene algo diferente del tono gris habitual de las facciones humanas y parece un hombre más frito con aceite de oliva que con manteca de cerdo o mantequilla.  Tiene el pelo duro, áspero, sin suavidad. A priori parece un pilluelo, pero después parece tender a la inocencia.”

 

 

Siempre que hay un periodista o un escritor con vigoroso estilo, éste se plasma en las entrevistas.

Actualidad de todo esto cuando se publica una selección de entrevistas de ‘The Paris Review” (Acantilado), que nos abre de nuevo la intimidad de muchos autores.

(Imágenes- 1 y 4 – portadas de “The Paris Review”/ 2- Josep Pla/ 3- Picasso)

JULIETTE GRÉCO

 

— ¿Ha dejado usted el existencialismo? — le preguntaba Manuel Del Arco a Juliette Gréco.

—No he cambiado, desde pequeña soy la misma de siempre.

— ¿Triunfó usted por ser bonita o por inteligente?

—No soy bonita ni me considero inteligente; si la gente cree que soy una u otra cosa, mejor para mí.

— ¿ Usted qué prefiere ?

— Según. Hay momentos  que se precisa la inteligencia; otros es preferible ser bonita.

— ¿ Mas actriz que cantante?

— No lo sé, yo procuro dar vida a mis canciones.

— ¿Edith Piaff?

— Ella puede hacer lo que quiere.

— ¿ La envidia?

—La admiro.

— ¿ Usted cómo se juzga?

— Sincera.

— ¿ No miente nunca?

— No; ¿ para qué?

— Usted ha nacido artísticamente en Saint Germain des Pres, .¿ podría resumirme ese trozo de París en una frase?

—Antes era como una pequeña ciudad donde todos nos conocíamos en la calle; hoy es un lugar de turistas extranjeros donde nadie se saluda.

— ¿ Siente haberse hecho así?

—No, soy hija de Saint Germain.

— ¿ Qué idea tiene de los hombres?

— Magnífica en general.

—¿ Y de las mujeres?

—Lo mejor que ha hecho la Naturaleza.

— ¿ Qué compositor le gusta?

— George Brassens.

— ¿ Dónde reside su personalidad?

— Aquí, en mi frente.”

(en el día de la muerte de Juliette Gréco)

(Descanse en paz)

 

 

(Imágenes — café du Dome— – 1929 —national geographic/ 2- café de Flore- 1953)

“LOS CUADERNOS MIQUELRIUS” : MEMORIAS (25) : NUNCA SE CONOCE A UNA PERSONA

(Dada la actual situación  que atravesamos – y que afecta también al ritmo y vida de las editoriales —he decidido ir  publicando aquí mis “Memorias”, tituladas “Los cuadernos Miquelrius”, que estaban previstas se publicaran dentro de unos meses y que quizá en su día aparezcan como libro.  Se están publicando desde el 30 de marzo, los lunes, miércoles y viernes en MI SIGLO)

———————-

MEMORIAS   (25)—Nunca se conoce a una persona

 

—Veo que le sigue impresionando el tiempo. Entonces, ¿le impresionaba todo aquel “cementerio de los elefantes”, como usted lo ha llamado?

 

– Mas que impresionarme me hacía pensar. Mire usted, como usted sabe, yo estoy ahora en trance de escribir un libro, mas bien avanzo muy poco a poco en unas páginas que yo quisiera titular “Los Cuadernos Miquelrius”, (y el título se lo he dado precisamente por esos cuadernos que usted ve aquí, sobre esta mesa, estos cuadernos alargados) : intento que ese libro reúna, no sé si lo conseguiré, una serie de reflexiones en las que quiero incluir, e incluso mezclar, recuerdos, entrevistas y fórmulas de Diario, quizá alternadas con cuentos ( no lo sé aún), y ese libro no aspira a ser otra cosa que una especie de evocación de la memoria, o tal vez unos extractos de Memorias, no sé, no quiero subtitularlas “casi Memorias” porque no lo son, serán memorias inconexas, poco lineales, tampoco muy completas.

En mi vida, como alguna vez usted misma me lo ha querido recordar, he tenido la suerte o el privilegio de conocer a personas relevantes, destacadas, al menos para mí, en el campo de las artes. A veces las he encontrado de repente, sin buscarlas, por ejemplo a Ezra Pound en Spoleto, una mañana soleada de 1965, aunque no pude hablar con él ; o a Hemingway en Madrid; otras veces, en cambio, las he buscado yo: he ido, por ejemplo, en Madrid a hablar con Baroja en 1955. De alguna forma u otra a estas personas, aún no sé cómo, las citaré en el libro.

-Es gente muy interesante. ¿Va a hablar de todos ellos?

-A algunos los citaré. A otros les he dedicado ensayos o artículos, por ejemplo a Hemingway cuando murió, en 1961.

– ¿ Entonces esos ” Cuadernos Miquelrius” de que me habla no van a ser un libro de ficción, una novela, algo parecido a lo que ha escrito usted en otras ocasiones…?

– No, no pienso que sea exactamente un libro de ficción, será un libro de Memorias,  pero sí tendrá algo de ficción porque ya sabe usted que la memoria recoge, modifica y amplía, y hace mil cosas casi sin querer, y luego ella se muestra como quiere; por ejemplo, creo que en ese libro la construcción, la técnica, los mismos cuentos si al final los incluyo, que aún no lo sé, pueden aportar ficción, en realidad lo aportarán. Usted misma estará retratada en ese libro

– ¿ Yo?

– Sí, usted viene por aquí muchas tardes, viene a verme, a preguntarme. Yo sé lo agradezco. Lo hace con interés. Es lógico que usted aparezca en el libro. Por cierto, hace unas semanas, hablando con un buen amigo mío, un gran crítico literario con el que suelo verme de vez en cuando en una librería de Madrid, me preguntó no sin cierta ironía si usted existía. ¿Existe esa periodista?, me dijo. El cree que usted es una invención mía. No, usted sabe bien que existe. No es una invención. Y yo creo que existe porque me basta con verla aquí, como tantas tardes, siempre tan interesada, tan puntual, sentada como está hoy con su pantalón rojo y su jersey blanco, con su grabadora preparada encima de la mesa y tomando notas a la vez en este despacho, tan atenta siempre a cuanto digo.

-Cumplo con mi obligación, con lo que hemos acordado…

– Y cumple usted muy bien, no lo dude. Se lo digo porque sus preguntas tienen siempre la lógica curiosidad que debe poseer todo periodista. Ya sabe usted que sólo hay dos tipos de personas a quienes hay que interesar en una entrevista. La primera es al entrevistado; si el personaje se siente interesado por lo que se le pregunta, hablará y contará muchas cosas. Y la segunda es al lector sencillo y corriente: si se ha conseguido interesar antes al personaje y se ha logrado extraerle cosas de interés, esas cosas interesarán siempre al lector corriente. De todos modos, aunque la entrevista es un género muy útil para intentar conocer a quien uno tiene delante, por mucho que me entreviste usted largamente nunca me llegará a conocer.

-Lo sé. ¿Se refiere usted con eso a su propia personalidad o se refiere a todo el mundo?

-No. Me refiero a todo el mundo. Nunca se llega a conocer profundamente a una persona.

-Pero usted quizá lo dice porque siempre habrá reservas…

–Sí, siempre habrá reservas, es lógico. Lo digo porque siempre existen las lógicas intimidades humanas que nunca se muestran. Y en absoluto lo estoy diciendo por usted ni tampoco por sus preguntas, que me parecen siempre oportunas y me ayudan a reflexionar; lo digo sencillamente porque a una persona nadie la llega nunca a conocer por completo, es decir, conocer de una manera total; nunca nadie llega al conocimiento del auténtico interior de una persona. Ni siquiera ella misma se acaba de conocer completamente. Ni tampoco a lo largo de su vida, aunque esta vida sea muy larga. Existen numerosas aproximaciones para llegar a su interior, eso es cierto ¿ Pero quién conoce de verdad a una persona con la que uno incluso puede hablar diariamente, por ejemplo, un esposo, una esposa, un hijo? Se dice que las madres conocen muy bien a sus hijos. Sí, quizá eso sea lo más aproximado, lo más cierto. Pero al ser humano en su profundo interior es muy difícil conocerlo. Ni siquiera, como le digo, en el matrimonio se conoce la auténtica verdad de la otra persona y eso aunque transcurran muchos años. A mí me ayuda siempre esa imagen tan plástica y normal, pero tan representativa, que solemos ver en las calles. Dos personas están hablando en una esquina y entre ellas, entre esos dos rostros, pasa un estrecho hilo de aire, un espacio, una pequeña corriente de aire que naturalmente separa a las dos figuras y a los dos rostros. Ese estrecho pasadizo de aire es lógico que exista, pero ese pasadizo del aire simboliza también algo: nos recuerda de algún modo la constante y lógica separación entre dos intimidades que están hablando. Una intimidad se protege siempre de la otra intimidad que le interroga y la que está enfrente hace lo mismo. Cada intimidad contará y desvelará solamente en esa conversación o en otra cualquiera aquello que ella quiera contar y de la forma en que lo quiera contar, o lo que en ese momento le interese contar y también ocultar; a veces incluso llegará a confesar cosas muy personales, pero nunca revelará todo por completo, es muy difícil que desvele toda su intimidad. Existe una frontera, existe una natural protección por uno mismo. Uno no desvela nunca todo. Además, hay cosas, como le decía antes, que incluso el propio yo no conoce.

José Julio Perlado —“Los cuadernos Miquelrius” – (Memorias)

(Continuará)

TODOS  LOS  DERECHOS  RESERVADOS

 

¿DÓNDE DESEARÍA VIVIR?

 

 

El cuestionario Proust, tan repetido y comentado en muy diversas ocasiones, arrojaba en una de sus respuestas el lugar real o fantástico donde desearían vivir muchas gentes consultadas. El mismo Proust confesó que le agradaría vivir “allí donde ciertas cosas que yo quisiera se realizaran como por arte de magia y alli donde los encantos siempre fueran compartidos”. El músico Luis de Pablo escogía para vivir su propia casa de Los Berrocales; el escultor Amadeo Gabino,  decía: “ vivir donde estén mis amigos”; otro escultor, Martin Chirino, deseaba vivir “aquí, allá, en cualquier lugar, pero a la vez”; Alejo Carpentier, declaraba que “para mí no hay ciudad más grata en el mundo que La Habana donde nací. De ahí soy y, como decía Pascal, “el corazón tiene razones que ignora la razón”; la actriz María Casares aspiraba a vivir “frente al océano o en el desierto”; el pintor Antonio Saura, prefería vivir “en Cuenca y en París”; Mercè Rodoreda, en la montaña; Octavio Paz confesaba que quisiera vivir en Middle Earth; Alberti, “en una torre o azotea frente a la bahía de Cádiz. O en Roma”; Jorge Guillén, en Florencia la mayor parte del año;  Narciso Yepes comentaba: “no importa dónde si es con los que amo”.

Uno va leyendo estas cosas y se pregunta  al fin dónde desearía vivir. A lo mejor en el lugar en el que uno está viviendo, a lo mejor en encuadres fantásticos, a lo mejor en lugares reales que uno conoció  y en otros que jamás ha visto.

 

 

(Imagen – 1 -Marcel Proust/ 2- Florencia- puente viejo -Telémaco Signorini- 1860)

LORCA Y NUEVA YORK

 

 

“No he querido hacer una descripción por fuera de Nueva York; como no la haría de Moscúconfesaba Lorca en una entrevista en 1933 -. Son dos ciudades sobre las que se vierte ahora un río de libros descriptivos. Mi observación ha de ser, pues, lírica. Arquitectura extrahumana y ritmo furioso, geometría y angustia. Sin embargo, no hay alegría, pese al ritmo. Hombre y máquina viven la esclavitud del momento. Las aristas suben al cielo sin voluntad de nube ni voluntad de gloria. Nada más poético y terrible que la lucha de los rascacielos con el cielo que los cubre. Nieves, lluvias y nieblas, subrayan, mojan, tapan las inmensas torres; pero éstas, ciegas a todo juego, expresan su intención fría, enemiga de misterio, y cortan los cabellos a la lluvia o hacen visible sus tres mil espadas a través del cisne suave de la niebla.

 

 

Ejército de ventanas, donde ni una sola persona tiene tiempo de mirar una nube o dialogar con una de las delicadas brisas que tercamente envía el mar, sin tener jamás respuesta…¡Pero hay que salir a la ciudad! Hay que vencerla, no se puede uno entregar a las reacciones líricas sin haberse rozado con las personas de las avenidas y con la baraja de hombres de todo el mundo. Y me lancé a la calle. Y otro día me encuentro con los negros. En Nueva York se dan cita las razas de toda la tierra ; pero chinos, armenios, rusos, alemanes, siguen siendo extranjeros. Todos menos los negros. Es indudable que ellos ejercen enorme influencia en Norteamérica, y pese a quien pese, son lo más espiritual y lo más delicado de aquel mundo ( …) Yo quería hacer el poema de la raza negra en Norteamérica y subrayar el dolor que tienen los negros de ser negros en un mundo contrario; esclavos de todos los inventos del hombre blanco y de todas sus máquinas, con el perpetuo susto de que se les olvide un día encender la estufa de gas, o guiar el automóvil, o abrocharse el cuello almidonado, o clavarse el tenedor en un ojo. Porque los inventos no son suyos…”

 

 

(Imágenes -1- Nueva York – Andreas Feininger- 1946- artnet/2- Nueva York – 1911- foto National Gallery – New York Times/ 3- Nueva York – 1942 – master of photography)

ENTREVISTAS EN RADIO Y TELEVISIÓN

entrevista-nun-jean-pierre-elkabbach-y-giles-bouleau-enrevistando-a-putin-dos-mil-catorce-wikipedia

 

“La televisión se presta a la polémica, a la confrontación, a la dramatización – recordaba el gran entrevistador Jean-Pierre Elkabbach – . Cada medio tiene su estilo, su decorado, su luz. En la radio existe una presencia casi física, pero es necesario que haya un contenido. Una persona habla con otra persona y las dos se dirigen a una tercera persona que es el oyente. En la radio hay un lado muy intimista, se mira derecho a los ojos, se habla en mangas de camisa. Por ejemplo, cuando entrevisté en la radio a Miterrand le pregunté si podía quitarme la chaqueta y desanudar mi corbata; él también lo hizo; no lo supo nadie. Fueron dos horas con el presidente, sin fotógrafos ni colaboradores, únicamente nos acompañaba un técnico.

En televisión se tiene tendencia, en cambio, a sustituir la imagen y el espectáculo por el contenido de la palabra. Pero en los momentos donde la televisión es verdadera, auténtica, y cuando ella pone en confrontación a las gentes, entonces es sublime. A veces me he sentido bloqueado, ya que si mi interlocutor no quiere responderme, ostensiblemente cambio de tema. Pero en la primera ocasión que puedo y cuando el personaje no espera ya mis palabras, vuelvo sobre la cuestión enfocándola desde otro punto de vista. Nunca la dejo. Y siempre pienso además: cuanto más corta sea la pregunta ella será más eficaz”.

 

figuras-4rtt-alejandra-laviada

 

Otro excelente entrevistador, Patrick Pesnot, recordaba que “la entrevista en televisión es más rica que en la radio puesto que muchas veces es la búsqueda de la emoción antes que de la información. Una voz que falla un poco en la radio lo pasa mal; mientras que un rostro que vacila, un silencio que se alarga, eso es formidable en la televisión. Y también unos ojos que rehuyen nuestra mirada. Pero es necesario olvidar todos los instrumentos y aparatos que hay detrás. Si esto ocurre, se consigue que sean muy auténticas las gentes a quienes preguntamos. Recuerdo una de mis mejores entrevistas: una mujer que iba a morir de cáncer. Ella lo sabía. Era un prodigio de vida, de calor, de fuerza, de humor. El día de la entrevista se maquilló cuidadosamente hasta transformarse en una mujer hermosa. Nunca se me olvidará”.

 

figuras-ui-sipho-mabona-dos-mil-catorce

 

En el campo de la literatura, Bernard Pivot, el magnífico presentador de “Apostrophes”, anotaba para la entrevista televisiva una serie de reglas: 1.- hacer preguntas cortas; 2-  considerar que cualquier respuesta, aunque sea decepcionante, es más importante que la pregunta; 3-  no olvidarse nunca de que también es el telespectador quien hace la pregunta y que también él escucha la respuesta. “Tengo una forma de ser, de escuchar, de hablar y de replicar que forma parte de mí , que ya existía antes de meterme en la televisión y que seguirá existiendo cuando la deje – añadía Pivot -. Mucha gente piensa que por el modo de hacer preguntas y conversar delante de las cámaras, el periodista debe comportarse de forma distinta a como lo haría cuando habla con alguien en su vida cotidiana. Yo, en cambio, no veo más que puntos  en común entre ambas situaciones, salvo que, obviamente, en la televisión el tiempo siempre se te echa encima y tienes que darte más prisa que si estuvieras en tu casa o en la calle, y que todas las palabras deben ser “útiles”. Pero en el trajín de la conversación, ¿cómo  puede uno ser distinto a como es en su fuero interno? A menos que sea un actor fabuloso”.

 

figuras-nnyye-adolph-gottlieb-mil-novecientos-sesenta-y-dos

 

(Imágenes.- 1- Jean -Pierre Elkabbach y Giles Bouleau  entrevisando a Putin- 2014/ 2.-  Alejandra Laviada/ 3.-Sipho Mabona– 2014/ 4.-Adolph Gottlieb -1962)

EL PRINCIPAL RASGO DE MI CARÁCTER

 

figuras- ubgr- Helen Frankenthaler

 

Marcel Proust, a los trece años-  en 1885 – contestaba a las preguntas formuladas en el álbum inglés de Antoinette Faure, y esas contestaciones no serían exactamente las mismas que expondrá a los veinte años, cuando responda prácticamente a idénticas interrogaciones. Proust irá confesando la cualidad que prefiere en el hombre y en la mujer, su principal defecto y ocupación, el país, el color y la flor que más le gustan, sus autores preferidos, sus héroes en la vida real y en la ficción, y todo lo que ya se conoce como el célebre “cuestionario Proust”.

La primera de las preguntas de ese cuestionario indagaba sobre cuál era el principal rasgo de su carácter: “La necesidad de ser amado más que la necesidad de ser admirado”, contestó Proust. Pero la ruleta de esas cuestiones prosiguió su camino y muchos otros personajes fueron interrogados sobre ese tema. ¿Cuál es el principal rasgo de mi carácter?. Narciso Yepes, por ejemplo, confesó que el tesón.

 

figuras-iutt- Paul Jenkins

 

Salvador de Madariaga, la espontaneidad. El poeta Joan Brossa, la voluntad. Eduardo Chillida, la desorientación. El pintor Guinovart, la inseguridad. Jorge Guillén, el interés por lo otro y los otros. Octavio Paz, el entusiasmo y la melancolía. Mercé Rododera, la necesidad de huir. Ernesto Sábato, angustia, paradójicamente unida a una gran vitalidad. El escultor Amadeo Gabino, la impulsividad y la sinceridad. El músico Luis de Pablo, la reflexión, la timidez, la previsión.

Acercándonos al espejo de la página cada uno sabrá cuál es el principal rasgo de su carácter. Tantas veces pendiente del momento, de la edad y del tiempo.

 

pintores-buun- Yves Klein-pinstake com

 

(Imágenes. -1- Helen Frankenthaler/2-Paul Jenkins/ 3-Yves Klein- pinstake com)

SOBRE LA ESPERANZA

  Berger- vvu- John Berger en Estrasburgo- dos mil nueve- wikpedia

 

  “La gente me dice que encuentra esperanza en mi trabajo  –  confesaba John Berger en una entrevista -. Me siento bien al escucharlo, pero no reconozco de qué forma aparece la esperanza en mi obra. No es que no crea en la esperanza, sino que no soy consciente de la esperanza que introduzco en mi obra. No creo que se pueda generar esperanza conscientemente, se trataría de algo falso. Sin embargo, la esperanza, como una emoción de contrabando, acaba apareciendo. Hay una enorme confusión en Occidente sobre el optimismo y el pesimismo. Me parece una concepción sumamente ridícula. La esperanza no es una promesa ni una póliza de seguro. La esperanza tiene que ver con el deseo de algo. No se trata de alcanzarlo u obtenerlo. La esencia de la esperanza es llegar a ser. Llegar a ser otro. Creo que la esperanza, en este sentido, se parece mucho a rezar”.

(Imagen.- John Berger en Estrasburgo- 2009 -Wikipedia)

EL PERIODISMO Y LA DUQUESA DE ALBA

duquesa de alba- bbff-elmundo es

 

“La duquesa – que no es sólo duquesa, sino también marquesa, condesa, baronesa, vizcondesa y muchas cosas más – comenzaba su célebre entrevista la brillante y temida Oriana Fallaci en el Palacio de Liria– estaba en el séptimo mes de gestación de su quinto hijo, llevaba un delantal, y tenía los cabellos tan incoloros que no se distinguía dónde acababa el cuero cabelludo y dónde comenzaban los cabellos, que eran rubios. Como los personajes reales de quienes habla, la duquesa es muy linda y muy gentil, y su principal preocupación era decir lo menos posible. En efecto: estuvimos juntas casi cuatro horas, y cuando oí de nuevo todas las cintas magnetofónicas descubrí que apenas había hablado sesenta minutos. Si a esto se añade el detalle de que la voz de la duquesa es un susurro y no conseguí descifrar muchos susurros, debo concluir que aún habló menos.”

Realizada en febrero de 1963 y publicada en “LÉuropeo”, Oriana Fallaci confesó que – como en las otras diecisiete entrevistas que reunió luego en “Los antipáticos” (Mateu) -, se trataba de un monólogo provocado por la periodista mediante preguntas u opiniones. “A mi entender – escribía en aquel famoso encuentro -, la duquesa es una mujer muy compleja. Dice que no va de caza porque no puede matar un pajarito, y sin embargo ella misma es torera y adora ver matar a los toros. Dice que no es rica, y su colección de obras maestras no admite precio, y además posee cincuenta castillos y no sé cuánta tierra y oro líquido. Dice que la entusiasman aquellos cuadros que me hacían caer en éxtasis, y luego ni los mira siquiera. Por temor a deteriorarlos con una partícula de humo no me atrevía siquiera a encender el cigarrillo. “Pero ¿qué hace? – exclamó al fin la duquesa -. Fume, fume. Yo fumo siempre aquí dentro.” Tal vez porque la duquesa es muy linda y muy gentil.”

 

duquesa de alba-yccc-smoda elpais com

 

Una pluma acerada la de Fallaci, unos ojos penetrantes.

“- Usted está emparentada con la casa real inglesa a través de los Stuart y de Jacobo ll. ¿Conoce a Isabel y a Margarita?

– A Isabel la he visto en las recepciones. A Margarita la conozco desde niña, pues ambas estábamos en Londres. Nos encontrábamos a menudo en las parties infantiles. Bebíamos naranjada, hacíamos bonitas estatuillas, y en el momento de partir nos regalaban una pelotita cogida de un hilo. No, no estuve presente en la boda de Margarita… es muy linda y muy gentil.

(…)

– Sé que es usted una excelente torera.

– No exactamente torera, sino rejoneadora. Los rejoneadores torean a caballo. Me dediqué con ahínco cuando era más joven. Estudié con Conchita Cintrón hace bastantes años. Pero no rejoneé en las plazas de cara al público. Lo hice en el campo, para algunos amigos. Sí, ya sé lo que está pensando: que también el toro es un animal. Pero es un animal que puede matarnos. Mató a Manolete. Conocí muy bien a Manolete. ¡Qué personalidad tan extraordinaria!… Aristocrático, trágico; no se parecía a nadie.”

 

duquesa de alba-vvvvn- enfemenino com

 

(…)

“Adoro la pintura. ¿Ha visto mi estudio? Pinto al menos cuatro días a la semana. Hoy día los aristócratas deben demostrar que saben hacer lo que hacen los demás. Aparte el hecho que pintar es mi gran pasión.

– Dígame, duquesa: ¿ qué más sabe hacer con la misma habilidad? ¿Qué más podría hacer si se viese obligada a trabajar para vivir? Ya comprenderá que hablo por hablar, pues mi pregunta resulta absurda.

– Bailo bien el flamenco. Lo bailo desde niña. Adoro el flamenco. El flamenco robustece los músculos y da elasticidad a los movimientos. Hay que estar muy sano para bailar flamenco.

– ¿Qué piensa de todo esto su marido, el duque de Alba?

– ¡Oh! Mi marido es completamente distinto. Se ocupa del campo, de los olivares, del ganado, del grano, y hasta es miembro de la Academia de Bellas Artes. (…) ¿Quiere ver mi biblioteca? Está el Diario de a bordo de Cristóbal Colón. Y las cartas de Isabel la Católica. Los estudiantes vienen a menudo a estudiar aquí. ¿Por qué me mira de ese modo? La he desilusionado, ¿verdad?

– No, no, duquesa. ¡Qué dice! ¡Usted es tan linda y tan gentil!… Ha sido una conversación inolvidable.”

 

 

periodismo-unng-oriana fallaci

 

(En el día en que fallece la duquesa de Alba.

Descanse en paz)

 (Imágenes.- 1-elmundo. es/ 2.-smoda.elpais.com/ 3.-enfemenino.com/4.- Oriana Fallaci)

 

¿QUÉ HAY QUE HACER PARA SER CAMPEÓN?

deportes.-44v.-boxeo.- Muhammad Ali en Louisville.-Kentucky.-1966

“Para ser campeón –respondía Cassius Clay a la pregunta del periodista italiano Enzo Biagi -debe poseerse ante todo un talento natural y después hay que desarrollarlo. También creo que para ser auténtico campeón no sólo hay que demostrar que somos grandes atletas, sino también verdaderos hombres en sentido absoluto (…) El deporte tiene leyes bien determinadas, y una de ellas consiste precisamente en el hecho de que en una competición deportiva debe existir un veredicto claro e inequívoco. Vencer es mucho más importante que competir bien y honradamente. En un encuentro o partido, hay un vencido y un vencedor, pues el deporte requiere que se establezca un juicio claro acerca de los valores; que la relación de calidad sea reconocida sin que quepan dudas, de manera que incluso el perdedor quede lealmente convencido. Por lo tanto, yo diría que la victoria es un elemento indispensable, una coronación necesaria de la competición deportiva (…) El campeón sólo es mejor si se encuentra en su mejor forma. Si no alcanza su condición más brillante, ya no es el mejor. Se gana si se está en forma y armonía. Una regla del deporte, y quizá también de la vida en general, consiste en presentarse siempre en la plenitud de los propios medios. Así, pues, se es “el mejor” si se consigue, mediante sacrificios, preparación, seriedad y disciplina, un rendimiento medio y constante, que, en el caso del campeón, significa ser el más excelente entre todos.”

(a los 5o años del célebre combate de Mohamed Alí) (Rey del Ring“, como dijo Norman Mailer y he escrito ya aquí en varias ocasiones)

boxeo- thepicturesk.blogspot

(Imágenes.-1.-Mohamed Alí.-Louisville.-Kentucky.-1966.-Thomas Hoepker/ 2.-thepicturestk.blogspot)

PARÍS, 1968

Televisión Española,  a través de su programa “La aventura del saber” ha tenido la deferencia de entrevistarme hace pocos día y éste es el resultado de la grata conversación que mantuvimos:

vida cotidiana.-4fyyu-París 1968.-Estudiante gráfico.-Montpellier.-mayo 1968

Agradezco a Televisión Española y al director del programa, Salvador Gómez Valdés, su interés y cordialidad durante este coloquio.

(Imagen .- uno de los grafitis que aparecieron en calles en mayo de 1968.- Montpellier)

TÀPIES

“¿ Me preguntas si mi obra se halla en la corrientes vigentes y actuales? –decía Tàpies en una entrevista en 1968 -. Pero ¿ de qué vigencias hablas? Porque me imagino que los criterios, pongamos por caso, de un funcionario oficial de Bellas Artes, deben ser muy distintos a los que pueda tener, por ejemplo, un crítico independiente. Yo poco sé de corrientes pictóricas y de vigencias. Siempre he sentido una gran alergia por los viajes en rebaño y por lo que se dice que está de moda en un momento dado. Nada más fugaz que las modas. Es un mundo más propio de campañas comerciales, de las tan a la moda “promociones de ventas”, que naturalmente necesitan proclamar a los cuatro vientos que sus productos son el último grito.

Pero esto es lo accesorio. Lo importante reside en otro punto: en este imprevisible saber qué pasará el día de mañana en mi taller o en el taller de los artistas más jóvenes, como es imprescindible en los manejos de un laboratorio conocer de antemano un descubrimiento científico. Confiamos en que algo pasará, pero no sabemos qué. Además, los cambios no son gratuitos – insisto en mi poca confianza en los cambios bruscos de la moda -, sino que están en función de las evoluciones ideológicas y de los acontecimientos que se suceden en el mundo en general…

(…) El antagonismo entre la pintura figurativa y la abstraccionista ha sido siempre para mí un falso problema. Yo no sé qué es el “minimal art” y estoy de acuerdo en lo del falso problema entre la pintura figurativa y la nebulosista: puede ser tan mala una marina relamida como un conglomerado de manchas funerarias. El problema está en la limitación del hombre. El lenguaje abstracto es limitado y encogido. Como el lírico o el místico. Intentar reflejar con ellos una manifestación estética o una sensación anímica o vtal, requiere forzosamente, si se pretende hacerlo sin adocenamiento, un punto de genialismo, de originalidad candente y poderosa en el artista o en el místico, en el poeta. Debe crear una obra grande con materiales breves. Si el lenguaje escogido, en cambio, responde a la realidad – un rostro crispado… -, toda la carga dramática, toda la plenitud física, todo el complejo material e inmaterial que conforma esta realidad y alienta en ella, son el cañamazo rico y grávido sobre el cual puede proyectarse la potestad creadora del pintor, y, de la conjunción, puede salir un cuerpo artístico de resonancias más vastas que la de un cuerpo estrictamente informal”.

(Pequeño recordatorio de Antoni Tàpies en el día de su muerte)

(Imágenes.-1 y 2.-obras de Tàpies.-elconfidencial.com)

ZHIVAGO

“Embelesado, humildemente observo

a viejas transeúntes moscovitas,

a simples artesanos y sencillos obreros,

jóvenes estudiantes, gente de los suburbios.

No veo en ellos vestigio

de sumisión. Tampoco veo los frutos

del terror, la desdicha o la necesidad.

Se enfrentan a las pruebas cotidianas

como quien sabe que vino a perdurar.

Acomodados en todas las posturas,

en grupos o apacibles escondrijos,

los niños y muchachos permanecen sentados,

se embeben como sabios en sus libros.

Luego Moscú nos da la bienvenida

con una bruma oscura que se vuelve gris-plata”.

Boris Pasternak:Los primeros trenes“.

(“Habíamos llegado a un portón junto a una verja de madera baja – cuenta Olga Carlisle, la nieta del dramaturgo Leonidas Andreyev, al terminar su visita a Pasternak -. Me despedí con pesar: ¡eran tantas las cosas que yo hubiese querido preguntarle allí mismo! Me indicó el camino a la estación del tren, que estaba muy cerca, detrás de la colina coronada por el cementerio. Un pequeño tren eléctrico me llevó a Moscú en menos de una hora. Es el mismo que Pasternak describe con tanta exactitud en “Los primeros trenes“)

“Cuando escribí “El Doctor Zhivago” le dijo Pasternak a Olga Carlisle en aquella ocasión – sentí que tenía contraída una deuda inmensa con mis contemporáneos. Fue un intento de pagarla. Este sentimiento de deuda se hizo abrumador a medida que yo avanzaba lentamente en la composición de la novela. Después de tantos años de escribir sólo poesía lírica y de traducir, me parecía que tenía el deber de hacer una declaración sobre nuestra época, sobre aquellos años tan remotos y que sin embargo se alzaban tan cercanos a nosotros. El tiempo apremiaba. Yo quería dejar una constancia del pasado y honrar en “El doctor Zhivago” los aspectos hermosos y sensitivos de la Rusia de aquellos años. Esos días no volverán, como tampoco volverán los de nuestros padres y los de nuestros abuelos, pero preveo que en el gran florecimiento del futuro sus valores revivirán. He tratado de describirlos. No sé si “El doctor Zhivago” está plenamente lograda como novela, pero con todos sus defectos creo que tiene más valor que esos primeros poemas. Es más rica, más humana que las obras de mi juventud”.

(Pequeña evocación al publicarse una nueva edición de “El Doctor Zhivago ( Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores)

(Imágenes:- 1.- el tren.- foto Olga Chernysheva.- Museo europeo de la fotografía/ 2.-Appolinari Mikhailovich Vasnetsov.-ABA Gallery.-artnet)

“LOS ENCUENTROS” DE BALTASAR PORCEL

porcel.-2.-lavanguardia.es“Hijo de pequeño propietario rural y aún insular – explicaba Porcel en la pequeña Introducción al primer tomo de “Los encuentros” (Destino) -, viví mi infancia y adolescencia en un medio aislado, hermoso y reaccionario. (…) Opté por indagar cerca de los individuos notables, tipificadores, dentro de la existencia digamos laboral del país en sus facetas más sobresalientes y diversas y aún contrapuestas. Nacieron, pues, “Los Encuentros de Baltasar Porcel”, serie de entrevistas- retrato literario cuya publicación inició, y continúa haciéndolo, el semanario “Destino“, el sábado día 11 de febrero de 1967”.

Ahí leí – y expliqué en la Universidad – las admirables semblanzas de Azorín, Pla, Aleixandre, Laín, Castellet, Buero, Ferrater, Ridruejo, Sáenz Guerrero, Nestor Luján, Llorenc Villalonga, Delibes, Ana María Matute y tantos otros.

“Mi periodismo, al igual que mi novelística – decía en la Nota Previa al segundo tomo de conversaciones o deencuentros” -, responden a mi temperamento y a mi intuición. La técnica que pueda emplear es meramente funcional, a partir de mí: la he pergeñado para que me sirva a mí. (…) ¿a santo de qué hacerlo con mis tentativas, cuando Josep Pla ha construido sus “Homenots“, elípticos análisis de apasionado colorido; cuando Azorín, a principios de siglo, tejió piezas tan reposadas y aceradas como aquel “Romero en el Romeral“; cuando Indro Montanelli ha publicado en “Corriere della Sera” sus “incontri” rebosantes de ironía? ¡Cuánto quisiera haberlos plagiado yo y fui incapaz, tropezando con lo del continente y del contenido! Pero una de las peores desgracias de ese oficio de llenar papeles es el verse obligado a llegar, a través de todas las autocrueldades imaginables, a ser quien se es. A la individualidad – a la originalidad – sea cual fuere. Algo así como la artesanía renacentista. Lo cual no deja de ser una penosa reminiscencia en plena sociedad industrial. Un tipo solitario, escribiendo y estampando su firma al final, es una reminiscencia. Cuando menos en lo que a la Prensa se refiere”.

Y allí leí – y expliqué también en la Universidad – los precisos y singulares “encuentros” de Porcel con Cunqueiro, Vázquez Díaz, Montserrat Caballé, Modest Cuixart, María Casares, Serrat, Max Aub, Mercé Rododera y tantos otros más. La serenidad, la intensidad, las conciencias de tantos hombres y mujeres reflejándose en la pupilas de Porcel. Y luego en su pluma.

(Pequeño recuerdo hoy de la figura de Baltasar Porcel que ha fallecido)

(Imagen: foto.-Lavanguardia.es)

UN CUENTO ES COMO ANDAR EN BICICLETA

muro.-3

-¿Qué es un cuento para usted?.-le pregunté en 1983 a Julio Cortázar. Fue en Madrid, nueve meses antes de su muerte.

— Yo creo que nadie ha definido hasta hoy un cuento de manera satisfactoria, cada escritor tiene su propia idea del cuento. En mi caso, el cuento es un relato en en el que lo que interesa es una cierta tensión, una cierta capacidad de atrapar al lector y llevarlo de una manera que podemos calificar casi de fatal hacia una desembocadura, hacia un final. Aunque parezca broma, un cuento es como andar en bicicleta, mientras se mantiene la velocidad el equilibrio es muy fácil, pero si se empieza a perder velocidad ahí te caes y un cuento que pierde velocidad al final, pues es un golpe para el autor y para el lector.

Estos ocho cuentos, ¿cómo podrían clasificarse de alguna manera?

– Me parece a mí que hay dos tipos de cuentos bastante diferenciados. Algunos en donde predomina el elemento fantástico, que usted dabe bien que es una constante en casi todos los cuentos que he escrito. En otros cuentos, aunque también esté presente un factor fantástico, lo que me ha interesado a mí directamente ha sido una referencia directa a problemas que me angustian personalmente, a mí y a tantos más, concretamente a conflictos que afectan al tema de América Latina en general.

– En este libro (acababa de aparecer “Deshoras“)  aparecen cuentos llenos de nostalgia.

– Tal vez para un escritor la única manera de combatir ciertas nostalgias es escribiendo y, naturalmente, la nostalgia se abre paso en el tema del cuento y en todo el cuento, pero en estos de Deshoras yo creo que hay algo más que nostalgias. Hay denuncia, hay protesta y hay combate por lo que sucede en la Argentina, es decir, un clima de opresión, un clima de miedo, de desapariciones y de asesinatos, todo eso se refleja con bastante claridad, por lo menos, en uno de los cuentos.

– ¿Prima más la procupación por temas políticos que por los literarios?

– No. Depende de los momentos. La literatura es mi vocación, y lo que usted califica de política es una labor de interés militante. Mi vocación profunda es la literatura, pero yo no quisiera alejarme del todo del tema de Nicaragua sin decir que me parece que este es el momento que más que nunca Nicaragua necesita de la solidaridad de todos los pueblos que a su vez están luchando por una base social, como es concretamente el caso de este país. Tengo la impresión de que los intelectuales españoles y que todo el mundo en España puede hacer mucho más en el plano de la solidaridad con un país como Nicaragua. Estoy seguro de que lo van a hacer.

– Hay un cuento suyo en su libro Deshoras que da la impresión de acercarse más a un ejercicio de experimentación. ¿Cómo clasificaría usted este relato?

– Bueno, es un experimento para ver  si frente al problema de no encontrar un camino para escribir un cuento -al describir esas dificultades en forma de Diario (es decir, todos los problemas del escritor que no encuentra el camino)-, el cuento queda atrapado dentro del Diario. Digamos que puede haber un cierto elemento de trampa en eso, puesto que yo tenía conciencia de lo que estaba haciendo, pero soy muy sincero cuando digo que nunca hubiera podido escribir ese cuento directamente como un cuento, tuve que dar vueltas en torno a él, mirándolo por todos lados y hablando continuamente de los problemas que me impedían escribirlo, y sucedió que al ir haciendo eso, el cuento se fue armando por dentro, bueno, eso es, si usted quiere, la experiencia. Espero que el lector la sienta como tal y le agrade.

– En este momento, en 1983, tras haber escrito numerosos libros de cuentos, ¿cree usted que existe actualmente una evolución en la forma de contar o bien prosigue con los caminos ya iniciados anteriormente?

– No lo sé a ciencia cierta. Por un lado me doy cuenta de que con los años y por el hecho, quizás, de haber escrito ya tantos cuentos, estoy trabajando de una manera más seca, más sintética. Me doy cuenta al escribir que cada vez elimino más elementos, no diré de adorno, pero sí elementos de estilo que al comienzo de mi trabajo se hacían ver, se hacían sentir, y que tal vez le daban más follaje, más savia a los cuentos; algún crítico me ha señalado que estoy escribiendo de una manera muy seca, con lo que quiere decir, demasiado seca; no creo que sea demasiado. Tengo la impresión de que he llegado a un momento en que digo lo que quiero decir y no necesito agregar una sola palabra más. Tengo la impresión también de que los lectores actuales, los lectores que ahora se interesan por la literatura, sobre todo por la latinoamericana, están altamente capacitados para seguir ese estilo, ya no necesitan el floripondio romántico ni el desborde de tipo barroco. Yo creo que el mensaje puede llegar directamente y con toda intensidad, con lo cual no quiero decir que mi manera de escribir sea la única que me parece válida, muy al contrario. Pero desde luego hay una evolución, espero que los críticos no digan que es una involución, pero no me toca a mí saberlo.

– ¿El título de Deshoras lo ha escogido usted por algún motivo peculiar?

– Es el problema de encontrarle un título coherente a un volumen de cuentos, puesto que los cuentos son siempre tan diferentes entre sí; en este caso el cuento que se llama Deshoras hace una referencia, la palabra lo está indicando, al hecho de una no coincidencia en el tiempo, destinos que pasan uno al lado del otro sin encontrarse, sin juntarse, y los ocho cuentos de este libro, cada uno a su manera, están mostrando ese tipo de desajuste, de falta de armonía en una determinada situación; entonces me pareció que el título Deshoras se aplicaba bien al libro.

(…)Cortázar.-bibliotecasvirtuales

– Usted habla en su último relato de la “cosquilla del cuento”. ¿Suele traerle ya esa “cosquilla”, la manera de hacer cuentos?

– Puedo contestar afirmativamente a eso, sí, porque, claro, es más que una “cosquilla”, es…

– ¿La “manera” o la “estructura”?

– Bueno, tal vez estamos hablando de la misma cosa, porque la estructura no puede ser una estructura si no contiene una opción previa sobre la forma en que se va a construir el cuento; y en general, la noción general del cuento, el tema en “grosso modo”, en mí viene acompañado ya de la forma en que tengo que hacerlo. Es decir, yo sé automáticamente cuando me pongo a la máquina que tengo una idea general de un cuento que me obsesiona, esa es la “cosquilla”, que me obliga a escribirlo; pero también sé, sin poder dar ninguna explicación racional, si ese cuento lo voy a escribir en primera persona o en tercera. Eso lo sé, lo sé sin razones, sé perfectamente que voy a empezar a hablar de mi “yo”, o bien voy a empezar a hablar de algún punto o algún tema. Y eso no tiene explicación, eso se da así.

– ¿Le plantean muchos problemas los llamados “finales perfectamente cerrados” en los relatos breves? Y, ¿cuándo rompe la norma?

– Por lo que a mí se refiere, la idea que yo me hago del cuento y la forma en que lo realizo es siempre un orden muy cerrado. Por ahí he escrito que para mí un cuento evoca la idea de la esfera, es decir, la esfera, esa forma geométrica perfecta en la que un punto puede separarse de la superficie total, de la misma manera que una novela la veo con un orden muy abierto, donde las posibilidades de bifurcar y entrar en nuevos campos son ilimitadas. La novela es un campo abierto verdaderamente; para mí, un cuento, tal como yo lo concibo y tal como a mí me gusta, tiene límites y, claro, son límites muy exigentes, porque son implacables; bastaría que una frase o una palabra se saliera de ese límite, para que en mi opinión el cuento se viniera abajo. Y he visto muchos cuentos venirse abajo por eso, por destruirlo todo en el último momento, por ejemplo, con una tentativa de explicación de un misterio, cuando el misterio era más que suficiente en el cuento, cada uno podría encontrar allí su propia lectura, su propia interpretación. Hay gente que malogra cuentos, poniéndolos excesivamente explícitos, entonces la esfera se rompe, deja de ser el orden cerrado.palabras.-3

(Me dijo todo ello en mayo de 1983.

De paso por Madrid, el contraluz parisino de su máquina de escribir en la ventana, sus gatos, la cola enroscada de sus historias en Bestiario, en Todos los fuegos el fuego, en El perseguidor, los maullidos ronroneantes de sus cuentos soñados, de sus historias despiertas, las noches boca arriba dándole vueltas a un relato agazapado, la continuidad de los jardines de su memoria, su andar por los andenes del “Metro” de París como el argentino cabeceando un ritmo de jazz igual que una trompeta en el silencio, su trabajo de traductor, aquel arañazo mortal de la enfermedad última, todo había desaparecido y estaba a la vez presente en nuestro encuentro. Ahora sólo tenía ante mí, en aquel hotel madrileño cerca del Retiro, los ojos singulares de Cortázar, peces ahogados en cuentos) (“Diálogos con la cultura“, págs 227-236) y Revista “Espéculo“)

(Pequeño recuerdo de Cortázar a los 25 años de su muerte)

(Imagen:-fotografía de Cortázar.-bibliotecasvirtuales)

AUTOMÓVIL Y LITERATURA

bergman.-7

 “Apenas salgo de la ciudad me doy cuenta de que ha oscurecido. –escribe Italo Calvino en un cuento de 1967 -Enciendo los faros. Estoy yendo en coche de A a B por una autovía de tres carriles,de ésas con un carril central para pasar a los otros coches en las dos direcciones. Para conducir de noche incluso los ojos deben desconectar un dispositivo que tienen dentro y encender otro, porque ya no necesitan esforzarse para distinguir entre las sombras y los colores atenuados del paisaje vespertino la mancha pequeña de los coches lejanos que vienen de frente o que preceden, pero deben controlar una especie de pizarrón negro que requiere una lectura diferente, más precisa pero simplificada, dado que la oscuridad borra todos los detalles del cuadro que podrían distraer y pone en evidencia sólo los elementos indispensables, rayas blancas sobre el asfalto, luces amarillas de los faros y puntitos rojos”. (“La aventura de un automovilista” en “Los amores difíciles“) (Tusquets)

El automóvil – como tantas otras cosas – ha sido motivo literario en muchos autores, y la exposiciónAuto. Sueño y materiaque se celebra en la ciudad española de Gijón hasta el 21 de septiembre nos puede evocar creaciones diversas, entre ellas el viaje de KerouacEn el caminoo – retrocediendo muchos años – las descripciones que Corpus Barga hizo en su visita a Rodin, en Meudon, en 1916: ” El poderoso automóvil me lleva en volandas al retiro del escultor. Sube por una carretera que se desliza curiosa, aquí y allá, dando vueltas. A los pocos minutos, por el camino de una finca humilde, diríase de obrero enriquecido, avanza el auto, poderoso señor mecánico y movilizable, nieto de una gran dama recatada y portátil: la litera”. (“Entrevistas, semblanzas y crónicas”) (Pretextos) noche en automovil.-foto Alex Prager.-Michael Hoppen Contemporary

El automóvil avanza pues por la literatura. Atraviesa las novelas con sus largos faros y los giros de sus neumáticos pisan celéricamente el borde de las frases, recorren velozmente capítulos enteros.  Dentro del automóvil va conduciendo el mensajero, al volante sus ambiciones, sospechas, celos, los amores difíciles que desean encontrar facilidad y felicidad. Llenan la carretera mensajes amorosos cruzados. Así escribe Calvino mientras conduce: “el mensaje amoroso dirigido exclusivamente a mí se confunde con todos los otros mensajes que corren por el hilo de la autovía, y sin embargo, no podría desear de ella un mensaje diferente de éste”. El narrador va en busca de Y para intentar salvar su relación amorosa con ella pero aún no sabe si además se encontrará con Z, su contrincante u oponente.  “Entre los centenares de coches que la noche y la lluvia reducen a anónimos resplandores – sigue escribiendo Calvino -, sólo un observador inmóvil e instalado en una posición favorable podría distinguir un coche de otro, reconocer quizá quién va a bordo. Esta es la contradicción en que me encuentro: si quiero recibir un mensaje tendré que renunciar a ser mensaje yo mismo, pero el mensaje que quiera recibir de Y – es decir, el mensaje en que se ha convertido la propia Y – tiene un valor sólo si yo a mi vez soy mensaje; por otra parte el mensaje en que me he convertido sólo tiene sentido si Y no se limita a recibirlo como una receptora cualquiera de mensajes, sino si es el mensaje que espero recibir de ella”.

Así van los escritores ( a veces sencillos, a veces complicados) lanzados bajo la lluvia, en la noche, conduciendo por las carreteras sus textos, en velocidad de aventuras, deseando llegar al final.

(Imágenes: 1.-escena de un film de Bergman/ 2.-foto: Alexander Prager.-2008.-Michael Hoppen Gallery)